01.
“Nunca te quedas con el amor de tu vida.”
La etapa escolar casi nunca es la mejor. Al menos no conocía a nadie que la haya disfrutado. Siempre son las mismas mierdas.
No había otra distracción en su vida, la escuela y un pequeño grupo underground de rap era su vida. Nada más, se ganaba la vida trabajando como repartidor mentiría si dijera que no se divertía andando por las estrechas calles de su ciudad en una pequeña moto.
Pero como todo en la vida, se vuelve monótono.
Un accidente fue el punto de quiebre en su vida, necesitaba encontrar algo nuevo en su vida, un cambio. Algo nuevo y renovado. Pero volvamos a un inicio.
“”
El río Nakdong era su método de distracción cuando salía de la escuela, ahí también se inspiraba para crear música o al menos intentarlo. Siempre tenía su compañía presente que era un buen amigo que también estaba en un grupo independiente.
–Dime, ¿te gusta? –El azabache preguntó mientras su compañero leía la letra de la canción que estaba en su cabeza.– Lee... dime, ¿tan mal está?
–Es solo que... esta muy dolorosa, Yoongi, ¿cuál fue tu inspiración?
El estómago de Yoongi se revolvió mientras suspiraba suavemente.
–La presión. Esa presión que se siente cuando sabes que no eres suficiente y que pase lo que pase, jamás se va a complacer a nadie.
–Bueno, me gusta y es profunda... Pero me inquieta que sea tan dolorosa.
Yoongi tomo la hoja de las manos de su amigo y solo asintió entendiendo. Al ver la hora se maldijo así mismo mientras se levantaba.
–¿Tarde? –Lee solo sonrió burlándose de su compañero.
–¡Adiós Lee!
Así empezó su travesía, empezando a correr para alcanzar el autobús que lo llevaría a la escuela. Era algo de casi todos los días que llegaba tarde, pero no era su culpa que tenía que tener un viaje en bus de media hora para poder hacer algunos recados de su madre. Cuando eso sucedía era una aventura total.
Por fortuna alcanzo el autobús, su frente se pegó en un tubo mientras soltaba un suspiro y regulaba si respiración por correr demasiado.
–Dios... por poco.
Se quejo mientras iba a un asiento y dejaba su cabeza descansar en el cristal, tenía malos hábitos de sueño que acababan poco a poco con su cordura, pero tenía a Lee y a su mejor amigo que al menos le recordaban que la vida valía un poco la pena. Su mirada se fijo en un hombre que llevaba un periódico. Un anuncio sobre audiciones en una empresa que recién empezaba, no lo veía mal buscaban un productor y el azabache tenía una buena mano. Quizás podría intentarlo, las estaciones pasaron frente a él, el invierno pronto llegaría así que había gente abrigada y alumnos con el uniforme para invierno. El azabache se bajó del autobús para poder correr a su institución.
Los pasillos estaban repletos de estudiantes y prefectos que le regañaban por correr pero a este punto no tenía importancia. Al entrar en su aula llegó 5 minutos antes de que empezará la clase. Soltó un suspiro para relajarse, creyó que el autobús lo haría llegar tarde, pero lo bueno que no fue así.
–Yoongi-ssi... Dejaron algo para ti. –El azabache se giro hacia su compañera, llevaba en manos una pequeña cajita blanca y un chocolate amargo atado en un moño. Lo tomo con curiosidad y miro a la chica alzando una ceja.
–¿Quién lo mandó?
–No sabemos. Estaba aquí cuando llegamos.
El azabache hizo una mueca y de todas formas agradeció y se fue a su lugar, al abrir la cajita se encontró con corazones de papel de tonalidades grises, negro y blanco. Los ojos de Min se afinaron mientras su cabeza analizaba de quién pudo haber sido.
La campana de inicio de clases lo alertó y rápidamente guardo el detalle en su mochila y se dispuso a prestar atención. No le gustaba del todo tomar clases pero sabía que era inteligente aunque su cabeza se distrajera con facilidad.
Amaba las artes, la música, incluso leer un poco. Conocía gente pero no sé relacionaba mucho, era el típico "se lleva con todos pero no es amigo de nadie". Quizás por eso se ganaba el rechazo de algunas personas. Cuando no había nadie a quien molestar, Min era el objetivo principal.
Por lo que, teniendo eso en cuenta, ni siquiera podía pensar o imaginar quien había sido el autor del regalo, los corazones tenían bonitos dobleces y firmes, podía imaginar que esa persona se esmero.
–¡Yoongi! –La voz de un amigo - quizás el único al que podía considerar como uno - se acercaba con una sonrisa.
–Eh... Namjoon, ¿qué sucede?
Estaban en el descanso y Min iba a esconderse por ahí para poder tener algo de paz. Namjoon tenía una sonrisa en sus labios dejando ver los huecos en sus mejillas.
–Escuche que alguien te dio un obsequio, ¿quién fue?
–¿Cómo lo supiste? – Sabía que los chismes se esparcían rápido, pero no TAN rápido.
–Uno de mis compañeros estaba en tu salón con Ji Han cuando lo recibiste.
–Bueno, realmente no se quién fue, o pudo haber sido, pero debo admitir que el chocolate me gustó. Y los corazones de papel son muy bonitos, ¿crees que haya sido So Hara?
Los ojos negros del azabache brillaron con intensidad, aunque su amigo no estaba muy convencido de esa conclusión. Ladeó la cabeza en una negación.
–Yoon, So Hara no se interesa por nadie, además es muy ruda cuando se trata de eso. No creo en esa posibilidad.
–No se pierde nada ilusionarse.
Le gustaba esa chica, siempre lo hacía ceder fuera lo que fuera, aunque esto siempre terminaba en un regaño de Namjoon por dejarse manipular.
Sus clases habían culminado y tenía que ir a casa antes que nada. Aún tenía en su cabeza el detalle y claramente lo iba a atesorar por siempre.
Los días fueron pasando así como los detalles, las cajitas con corazones de papel no dejaban de llegar, para el viernes ya tenía cinco. Si no eran chocolates lo que acompañaba la cajita, era algún caramelo o postre. Le estaba gustando mucho sea quien fuera la persona de los detalles.
–¿Otro? Este es el quinto... –Namjoon observó la cajita con un pequeño postre de dulce de leche. Yoongi la abrió contento y ahí estaban los corazones de papel.
–Esta persona realmente se esmera con los corazones, busque un tutorial para hacerlos y son complicados. Mucho detalle.
Soltó una risita, lo único que había diferente el día de hoy es que había una pequeña notita con una caligrafía temblorosa y poco visible incluso algo borrada, no alcanzaba a leer.
–Oh mierda... no se alcanza a ver, quizás sea su nombre o algo. –Pudo ver una J en la pequeña caligrafía pero se rindió cuando la cabeza le empezó a doler.
Todo el día no dejo de quejarse, era una buena oportunidad para conocer a esa persona, pero parecía que ni eso se le iba a cumplir.
El regreso a su casa intento pensar en alguna compañera con una J en su nombre, pero las únicas que aparecían en su mente, estaban fuera de su alcance.
Al llegar a su hogar se quitó los zapatos antes de correr a su habitación, tenía casa sola por unas horas antes de que su hermano o sus padres volvieran por lo que podía aprovechar un poco para sus propias canciones. En su teléfono miro algunas noticias mientras se vestía con ropa más cómoda, ahí nuevamente estaba ese anuncio que vió el lunes en el periódico.
“Audiciones en BH. No te pierdas de esta oportunidad única.”
Venía un número adjuntado con la noticia y decidió llamar, no perdía nada con intentarlo. ¿Verdad?
Después de dos llamadas rechazadas, le contestó un hombre que le pidió sus datos, había conseguido un lugar y que pronto le llegaría una base para el puesto que quería, productor.
Estaba emocionado más que nada en el mundo. Aunque nuevamente tenía que correr antes de que llegara tarde a su trabajo de repartidor, al menos así tenía un ingreso propio.
01.