Jiro & Mitchy (ONESHOT) Mitake/Maitake

Summary

Takemichy y Mikey tenian una vida tranquila excepto cuando sus peculiares mascotas les hacian travesuras.

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1
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n/a
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18+

Nuestras mascotas

Takemichi se encontraba llenando los platitos de comida de sus mascotas.

Un bonito pomerania y un tierno corgi de ojitos azules.

Mascotas que criaba junto con su novio Manjiro.

Según Manjiro sus mascotas se parecen a ellos, al principio creyó que estaba loco pero cuando le hizo una colita al pomerania y le dejó crecer un pequeño fleco al corgi como cuando él era joven, fue entonces que dejó de creer que su novio estaba mal.

Esos dos perritos eran como si fueran ellos, Jiro el pomerania siempre lo seguía a todos lados como si lo estuviera reclamando y protegiendo, como hacía Manjiro.

Incluso un día le hizo pipi encima como si lo estuviera marcando, Jiro era todo un caso.

También se ponía celoso del propio Mikey pues llegaba a darle pequeñas mordidas si se acercaba mucho a él cuando Takemichi lo sostenía en sus brazos.

Por otro lado Mitchy como le puso Manjiro al pequeño corgi, seguía a todos lados a su novio, era un poco torpe a veces y llegaba a llorar si se quedaba mucho tiempo solo haciendo que Jiro le diera atención dándole pequeños besitos con su lengua y poniéndose encima de él como si lo estuviera protegiendo, aunque otras veces Jiro parecía querer aparearse con el otro, el único problema es que Jiro era un poco más pequeño y Mitchy era mas gordito y cuando eso pasaba Takemichi regañaba al pomerania diciendole que Mitchy no era una hembra.

Aun así ellos adoraban a esos pequeños seres.

— Aquí tienes Jiro — dijo Takemichi sirviendole la comida.

El pomerania lo miraba moviendo su colita, estaba feliz por lo que lo acarició con cariño.

Mitchy también estaba esperando su ración por lo que también estaba ahí sentado esperando a que Takemichi le pusiera aquella deliciosa comida en su plato.

Takemichi sonrió y también acarició al lindo corgi.

— Aquí está tu comida Mitchy, no creas que me olvide de ti.

El corgi dio un pequeño ladrido y se dio una vuelta demostrando que estaba contento.

Dejó a los dos pequeños comer.

El por su parte fue a ver un poco la televisión y descansar antes de que su turno en el trabajo empezara pero no pasó mucho tiempo para que escuchara las patitas de Jiro acercarse y de un momento a otro brinco colocandose en su vientre.

Seguido de eso el pequeño corgi se quiso unir a ellos sin embargo sus patitas era demasiado cortas que no podía saltar igual que Jiro por lo que empezó a ladrarle a Takemichi para que también lo subiera al sofá.

Takemichi río así que lo cargó y lo colocó en el sofá, Mitchy enseguida también se hizo espacio en su vientre junto a Jiro.

— Que bueno que no podemos tener hijos, suficiente tengo con ustedes.

Como si los pequeños perritos supieran lo que él dijo, dieron un pequeño ladrido.

— Está bien, está bien, no me estoy quejando de ustedes.

Y como si estuviera pidiendo una disculpa por lo que había dicho Jiro empezó a exigir atención, lo que significaba que quería que Takemichi le acariciara la cabeza, así que eso fue lo que hizo.

Mitchy por su parte solo se había quedado quieto, a punto de dormir pero sus orejitas se levantaron e inmediatamente miró hacia la puerta.

Eso quería decir que Manjiro ya estaba de regreso.

Manjiro entró un minuto después, haciendo que Mitchy comenzará a ladrar y a mover su diminuta colita.

— Estoy en casa.

— Bienvenido a casa, Mitchy estaba impaciente.

Manjiro rio al escuchar eso, ya que eso pasaba todos los días.

— ¿Solo él estaba impaciente?

— Yo también lo estaba.

Entonces Manjiro se acercó a su novio quien seguía sentado en el sofá para entonces acortar la distancia con los lindos labios de Takemicchi, sin embargo sintió como unas pequeñas patitas se estaban presionando sobre su estómago.

Era Jiro quien lo quería apartar.

Mikey río y le acarició la cabeza.

— Ya sé que Takemichi es tuyo, pero también es mío — dijo Mikey.

Jiro entonces bajo sus patitas y se volvió acomodar en el cómodo vientre de su amo.

— Solo porque sé que es imposible, pero podría decir que es como si Jiro fuera alguna reencarnación tuya — dijo Takemichi.

Mikey solo rio ante lo dicho por su novio.

— Amor vamos a comer antes de que te vayas al trabajo.

— Claro ya casi está lista la comida.

Takemichi se levantó cargando a Jiro y dejándolo en el piso para después también bajar a Mitchy, sin embargo los tres siguieron al pelinegro que ya se había adelantado a la cocina.

— Ustedes ya comieron así que dejen que Takemicchi y yo comamos ¿de acuerdo? — dijo Mikey mirando hacia las pequeñas bolas que se encontraban esperando que algo cayera al piso.

Takemichi sirvió a ambos de la sopa ramen con verduras que había estado cociendo junto con unas bolas de arroz y pollo.

— ¿Cómo te fue en el trabajo? — pregunto Takemichi.

— Bien, ayer llegó una motocicleta que quieren restaurar así que he estado buscando las partes y armandola.

— Eso es bueno, me alegro — dijo con una sonrisa.

— Lo es, me mantiene ocupado.

Takemichi aún recuerda como hace algunos años cuando ya tenian 2 años de novios, Mikey le había propuesto irse a vivir juntos, este aceptó gustoso y fue solo en unos meses después que su novio invirtio en poner su propio negocio de motocicletas, era algo que le apasionaba así que lo apoyo.

El por su parte seguía en su antiguo trabajo de DVD pero siempre estaba al pendiente de mejores ofertas de trabajo.

Una vez terminaron de comer ambos recogieron los platos no sin antes darle un pequeño pedazo de pollo a ambos cachorros, aunque Takemichi no estuviera muy de acuerdo con esto Mikey aun así les daba un poco.

Takemichi se terminó de asearse para partir hacia su trabajo, esta vez le tocaba el turno de la tarde.

— Mikey, ya me iré — dijo acercándose a él y acortando la distancia de sus labios.

— Con cuidado, en la tarde pasaré a recogerte — agregó el pelinegro.

El ojiazul asintió, para después también despedirse de sus pequeñas bolitas de pelo.

— Portense bien — dijo acariciando a cada uno y yendo hacia la puerta.

Pero no pudo avanzar más pues sintió como Jiro tiró de su pantalón, nuevamente el pomerania no quería que él se fuera pero tenía que hacerlo, así que Mikey lo tomó en brazos para que Takemichi se pudiera ir no sin antes escuchar las quejas del pequeño peludo.


Su día se había pasado lento pero por fortuna ya solo faltaban 5 minutos para salir, los cuales se le hicieron eternos.

Una vez alistó sus cosas, se puso a cerrar todo como de costumbre.

Takemichi sonrió al ver que Mikey ya lo estaba esperando junto con sus bolas de pelo, Jiro estaba dando saltitos de emocion y Mitchy movia su colita.

— Quisieron acompañarme — dijo Mikey en cuanto Takemichi llegó a ellos.

— Si seguro fue así — dijo divertido.

— Tu sabes que ellos son como unos mini humanos.

— Si lo se — dijo Takemichi agachándose para acariciar a ambos cachorros para después darle la mano a Mikey y tomar la correa de Jiro.

Su departamento no quedaba lejos así que era un buen ejercicio para las pequeñas bolas de pelos quienes iban caminando animadamente junto a sus amos.

Después de llegar a casa, cenaron tranquilamente.

Una vez terminaron de recoger y lavar todo, decidieron ir a su habitación para al fin descansar o eso es lo que ambos pensaron.

Pues en cuanto tocaron la cama Mikey atacó los labios de Takemichi, tornándose en un beso más necesitado, más apasionado, faltando el aire.

— Mikey...espera, los niños nos están viendo — dijo Takemichi.

Fue entonces que se escucharon los ladridos de Jiro, Mikey se asomo hacia abajo y encontró a una bola de pelo furiosa tratando de subirse a la cama, sin embargo sus pequeñas patas no le permitían llegar hasta arriba ni saltando lo más alto que podía.

Mitchy por su parte solo estaba a su lado viendo al otro fracasar en su intento por subir a la cama.

Mikey bufo, había olvidado cerrar la puerta.

Salió de la cama para tomar a los cachorros y sacarlos de la habitación sin embargo Jiro sabía lo que haría su amo así que rápidamente se metió debajo de la cama huyendo de él.

— ¡Jiro vuelve acá! — grito Mikey.

Después de varios minutos sin tener éxito, Takemichi solo negó divertido y se levantó también de la cama llamando al pequeño escurridizo.

Jiro salió lentamente como si estuviera analizando que no hubiera peligro, entonces empezó a saltar para que Takemichi lo cargara y así fue, solo que después lo llevó al pequeño cuarto de lavar donde tenían sus camitas y cerró la puerta.

Jiro se sintió traicionado así que dio varios ladridos molesto.

Poco después entró Mikey dejando a Mitchy junto con él.

Ya que las pequeñas bolas de pelo estuvieron encerradas, la pareja volvió a lo suyo.

El pelinegro volvió a reclamar la boca del ojiazul, el beso nuevamente se fue tornando mas apasionado y necesitado, Mikey metió una mano debajo de la camiseta de su novio acariciando lentamente su abdomen para llegar a sus pezones y acariciarlos haciendo que que se estremeciera un poco.

— Date prisa y trae el lubricante — dijo Takemichi con dificultad.

— Micchi hoy andas más dominante.

— Calla y haz lo que te dije...o no dejaré que continues.

Mikey inmediatamente recurrió a la mesita que tenían a un lado de su cama para sacar el botecito que le había pedido su lindo novio.

Ambos se ayudaron a retirar sus prendas que estaban siendo ya molestas, Mikey puso un poco de lubricante en sus dedos para empezar a invadir la entrada de su hermoso ojiazul, Takemichi al sentir el primer dedo se volvió a estremecer pero aun así pidió que fuera rápido y le diera aún más.

Mikey pensó que Takemichi andaba más sensible y exigente que de costumbre, pero él no le iba a negar nada.

Cuando tuvo sus tres dedos dentro Takemichi, el ojiazul lo tomó por el cuello mordiendolo y exigiendo que entrara ya en el, cosa que Mikey hizo sin dudar ni un segundo más, en cuanto su novio sintió su miembro gimió de placer al igual que el pues siempre era agradable sentir que estaba dentro del otro.

Fue así como un vaivén empezó entre ellos, entre caricias, besos y una que otra mordida ambos estaban sumidos en el placer que estaban sintiendo, esta vez Mikey fue un poco mas rudo con Takemichi pero este no se quejo pues era lo que quería.

De un momento a otro Mikey lo cambió de posición teniendo a su vista el lindo trasero de su novio, volvio a entrar en él y ambos gimieron, Mikey le acaricio la espalda para después morderla y tomarlo por el cuello aumentando sus movimientos.

— Mikey...ya no voy a aguantar más.

Mikey esta vez le dio un pequeño beso en su espalda dirigiendo su mano al miembro de Takemichi para sincronizar sus movimientos haciendo que nuevamente Takemichi gimiera para posteriormente venirse y manchar las sábanas, seguido de Mikey quien terminó dentro del ojiazul para después caer en su espalda y abrazarlo.

— Mikey...¡estoy sucio! — dijo Takemichi con dificultad.

— Ahorita nos limpiaremos — contesto calmadamente pues estaba intentando recuperar su respiración.

Después de algunos minutos Mikey ayudó a Takemichi a limpiarse y cambiar las sábanas para por fin disponerse a dormir.

Esa noche como todas las demás durmieron plácidamente uno abrazado del otro.


En la mañana Takemichi fue el primero en despertar, se daría un baño después de la acción de anoche y prepararía el desayuno.

Pero antes de salir de la cama le dio un pequeño beso en la sien a su novio.

Una vez bañado se dispuso a hacer el desayuno, minutos después Mikey apareció adormilado en la cocina yendo hacia él para abrazarlo por la espalda.

— Buenos días — dijo Takemichi con una sonrisa — ve a ducharte, ya casi está el desayuno.

Mikey lo abrazó más fuerte pero aun así asintió.

No tardó mucho para terminar el desayuno y que Mikey entrará nuevamente a la cocina pero esta vez con su cabello aun húmedo.

Takemichi empezó a servir los platos cuando de repente escuchó ruidos.

Las bolas de pelo también ya estaban despiertos.

Se dirigió a abrir la puerta encontrandose con un Jiro montado sobre Mitchy.

— ¡JIRO! deja a Mitchy, ¡ya te he dicho que no es una hembra! — grito Takemichi.

Jiro por su parte seguía arriba del otro ignorando olímpicamente al ojiazul, Takemichi pensó que tal vez esta era la venganza por haberlos encerrado anoche.

Mitchy por su parte parecía no molestarse con el otro, hasta que Jiro le mordió la espalda para seguir en lo suyo pero el corgi dio un pequeño chillido.

Takemichi inmediatamente cargo a Jiro apartandolo del cachorro.

— ¡MIKEY! — grito Takemichi para que su novio viniera a ayudarlo.

— ¿Que pasa Micchi?

— Jiro se queria aparear otra vez con Mitchy y le mordió — dijo Takemichi un poco molesto — es hora de llevarlo a castrar.

Ante esto el pequeño pomerania se removió de los brazos del ojiazul haciendo que este tuviera que bajarlo pero una vez en el piso salió corriendo.

— ¡Ni creas que te escaparas de esto Jiro! — dijo Takemichi.

Mikey por su parte había tomado al corgi en sus brazos para sobarle donde antes le había mordido Jiro.

— Está bien, los llevaremos a castrar.

Dicho esto volvieron a la cocina para desayunar y también alimentar a los cachorros.

Una vez llegada la hora Mikey se despidió de Takemichi para ir a trabajar.

El ojiazul se puso a limpiar un poco esperando que Jiro saliera de su escondite y así fue, minutos después el pequeño pomerania salió de su escondite pero evitó a Takemichi.

— No deberías enojarte, tu eres el que hizo mal — le dijo Takemichi.

Jiro una vez más lo ignoró completamente yendo hacia su plato de comida para comer.

Takemichi solo bufo, ya conocía los berrinches del pomerania.

Pasadas las horas Jiro por fin había perdonado al ojiazul, así que se unió a él y Mitchy en el sofá.

Takemichi estaba acostado en el sofá viendo la televisión con ambos cachorros, uno en su vientre y el otro a su lado.

Había empezado a llover, por lo que se preocupó por Mikey, solo esperaba que llevara un paraguas con él si no el le llevaría uno a la hora de la salida.

Minutos después Mitchy se puso inquieto, lo que significaba que Mikey estaba por llegar.

El sensor de Mitchy nunca fallaba, fue así que al minuto Mikey entró por la puerta pero esta vez no venía solo.

— Mikey...¡no! — dijo Takemichi sorprendido por lo que estaba viendo.

Mikey cerró su paraguas y luego le dio una mirada suplicante a su novio.

— ¡Micchi pero ve sus caritas! — dijo Mikey haciendo un puchero — no los podía dejar ahí afuera con la lluvia.

— Mikey...ya tenemos suficiente con esos dos revoltosos y ahora traes...¿unos gatos a casa? definitivamente no.

Mikey traía consigo dos gatos en color miel, uno era peludo tipo angora y el otro rayado con blanco y ojitos azules, no parecían tener más del año e incluso estos también les daban un aire a ellos cuando jóvenes, es que ¿acaso Mikey tenía un don para elegir animales?

Jiro en cuanto visualizo a los mininos empezó a ladrarles haciendo que estos se asustaran y se aferraran más a Mikey.

— Jiro no los va a querer Mikey — dijo Takemichi preocupado.

— Se acostumbrara, mira Mitchy no les ladro — dijo Mikey despreocupado.

— Mikey...

A Takemichi no le quedó otra más que darles un hogar temporal a los mininos.

Cosa que no pasó pues ya habían pasado dos semanas y al parecer Mikey ya los había adoptado oficialmente.

Al principio Jiro no aceptaba a los gatos y en cada oportunidad que tenía los perseguía pero Manji como le había puesto Mikey al gato peludo se puso al tú por tú con el pomerania, haciendo que Takemichi se asustara sin embargo no había pasado a mayores.

Desde entonces Jiro era más cuidadoso cuando se acercaba a Manji.

En el día libre de Takemichi habían llevado a castrar a sus ahora cuatro mascotas, esperaban que con esto el pomerania y el angora fueran menos territoriales pero se equivocaron, siguieron siendo los mismos.

Parecía que ambos luchaban con la atención del ojiazul, a veces Manji se pasaba por las piernas de este frotando su cabecita lo que hacía que Jiro se molestara y comenzara a ladrarle o corretearlo.

Cada que Takemichi tenía alguno en brazos el otro se encelaba, eran como Mikey cuando algún otro chico le dirigía la palabra.

Pero por más que Mikey y Takemichi los reprendian, no parecía funcionar.

Por otro lado Take y Mitchy eran más pacíficos y se llevaban bien, aunque el angora también era celoso con Take y al igual que Jiro con Mitchy, también se quizo aparear con el pequeño gato rayado.

Parecía que no podían tener mascotas normales, se dijo Takemichi.

Pero fuera de todo eso, ellos amaban a sus mascotas pues les hacían más divertida su vida, Takemichi no se imaginaba su vida sin Mikey y los pequeños peludos que también vivían con ellos.

Quería que eso fuera eterno.

FIN.