CAPITULO 1
CAPITULO 1
Habían pasado unos cinco meses y medio desde que Zoro había tenido sexo con su adorado esposo, una eternidad para él; eso, según el pensamiento del marimo. La verdad, era que el celibato lo estaba matando y no podía dejar de lado sus ganas de obtener satisfacción propia para su cuerpo, hacer el amor con Sanji y sostenerlo en sus brazos era en cierta medida uno de sus placeres culposos e igual de adictivo como una droga; la situación era tan difícil que tuvo que recurrir a una tonta idea de la cual no estaba muy de acuerdo, pero que al final podría terminar ayudándole o mejor dicho, dándole lo que le hacía falta.
Zoro aun ''guardaba'', con ironía y un tanto de molestia, las siguientes palabras de su amigo el Dr. Trafalgar Law en su ''corazón'': “No dejes que la llama de la pasión se extinga Zoro-ya, el sexo en pareja también es importante para sentirse amado y deseado por el otro. Así que te recomiendo unos buenos videos pornográficos para quitarte las ganas junto con un buen trabajo de manos, si sabes a lo que me refiero. Ya sabes que los cambios de humor en Sanji-ya, son algo bruscos. Recuerda que eres el principal ‘culpable’ de su situación.”
Zoro definitivamente recordaba el tono burlesco del doctor ante su situación marital y ojala, pensaba el de ojos cafés molesto ante su precaria situación sexual, que Luffy terminara con toda la carne en el refrigerador y las extras que tenía escondidas, en un mini congelador ubicado en la cochera, para alimentar al pequeño pelinegro hiperactivo o mejor, que Ace le incendiara la casa por venganza con ayuda de Sabo al profanar al menor de los hermanos D.
Eran las 9:30 de la noche, todo estaba en silencio y Sanji no estaba en casa...
Y aquí estaba él, Roronoa Zoro, mirando de un lado a otro con las luces tenues para mejorar el ambiente de la pequeña biblioteca familiar donde prosiguió a tomar asiento en medio de las grandes estanterías de libros, se sentía como un intruso haciendo esto en su propia casa.
Encendió el portátil, inicio la sesión y por supuesto, fue en busca de aquellos archivos de video que venía a ver, los cuales se encontraban ocultos en varias carpetas dentro de otras siendo la última de estas protegida con clave para que nadie mirase su contenido; Sanji lo mataría si se enterase de su pequeño secreto sucio.
La puerta cerrada le daba la privacidad que él tanto anhelaba, pero a la misma vez le hacía sentir ese vacío al extrañar a su pareja.
Ya acomodado en su asiente, y con el video elegido de entre varios, le dio play al botón del reproductor…
El peliverde se quitó la camiseta blanca y se bajó los pantalones hasta las rodillas, Roronoa iba a ’comando’, tomo su miembro en la mano y empezó un lento bombeo para entrar en calor. El de ojos cafés hacia mucho que no se complacía y sus testículos tenían una buena acumulación de su semilla, la cual deseaba salir de una vez.
“¡Ah! ¡Sanji~!” decía Zoro entre suspiros con su miembro en su mano, bombeando su carne rápida y duramente. El rubio era muy bueno chupando su polla, le encantaba pasar la lengua desde la base hasta la punta, su pareja siempre disfrutaba de darle un buen oral “Tú boca fue hecha para chupármela, sexy rubio” el peliverde cerro los ojos, una de sus manos presionando los cargados testículos y la otra aplicando mayor presión al glande como a él le gustaba.
Pequeños gruñidos de satisfacción llenaban el lugar mientras miraba fijamente la pantalla la cual mostraba a un hermoso y sexy chico de rodillas, quien pasaba la lengua lujuriosamente por todo el miembro del hombre humedeciéndolo lo suficiente para prepararlo. El chico lindo disfrutaba de tener semejante pedazo de carne entre sus labios, por lo que veía el ojicafé.
Zoro cerró los ojos e imagino tener al rubio a su disposición allí con él y totalmente desnudo, con su boca deslizándose sobre su miembro complaciéndolo de la forma que solo él sabía.
Levanto la vista y observo como el joven ahora estaba sobre manos y rodillas moviendo el trasero seduciendo a su pareja, quien afanosamente lo tomaba de las caderas y mordisqueaba sus nalgas por la excitación. Lentamente su lengua hundiéndose dentro del joven, quien gemía de placer por tal sensación tan pecaminosa y seductora.
Zoro simplemente aumento el ritmo del movimiento de su mano sobre su erección mientras miraba la expresión de placer del joven quien chilla de éxtasis por el trabajo de esos labios en su fruncida y estrecha rosada entrada, hasta distenderlo lo suficiente para ese miembro grueso. Lentamente el joven del video fue ensartando por el grueso miembro y un gemido escapo de sus labios ante la inoportuna acción de su compañero; la pareja del joven comenzó un frenético movimiento de sus caderas para una mejor penetración. Roronoa simplemente se encontraba en éxtasis por escuchar aquellos gemidos que lo transportaban ante tal deliciosa visión en la pantalla que cerró los ojos y aumento el ritmo de la masturbación.
Pequeños gruñidos escaparon de sus labios, su cuerpo tenso y adornado por ligeras gotas de sudor que se deslizaban por su tostada piel; un movimiento más fuerte por parte de su mano y llego a la tan ansiada culminación. El peliverde mantuvo los ojos cerrados mientras sus testículos se contraían debido al clímax y su miembro palpitaba suavemente en respuesta por el éxtasis, manchando así su mano y su marcado abdomen con los rastros de su semilla.
“Nunca pensé, verte dándote placer a ti mismo, Zoro~” Roronoa abrió los ojos rápidamente, solamente para percatarse que Sanji se encontraba a unos escasos metros de su lado mirándolo con una sonrisa burlona en su rostro. El de ojos cafés se levantó rápidamente y se subió el pantalón y tomo la camiseta limpiando su mano y abdomen mientras un rubor pintaba sus mejillas por ser encontrado en semejante faena de autocomplacencia sexual.
“San-Sanji, ¿qué haces aquí?” El peliverde estaba nervioso cuando el rubio se acercó mucho más a él.
Zoro se alejó un poco de su esposo pero recordó el video que estaba viendo hace un momento, que para suerte suya aún seguía corriendo y estaba un tanto lejos de acabar.
En el video, la joven pareja de amantes follaba de pie y contra la pared...
-¿Qué miras, mar…?- el rostro del rubio se tornó rojo al ver lo que estaba frente a sus ojos. -¿y ese video? ¿Zoro?
El nombrado desvió la mirada del rubio frente a él, no sabía que responder en ese momento. Los ojos azules de Sanji se veían sorprendidos ante lo que sucedía en esa escena tan sexualmente explícita.
-¿me puedes explicar qué estoy viendo marimo de mierda?- el tono de voz en que lo dijo era de total fastidio con algo de molestia, el peliverde trago fuerte ante la furiosa mirada del rubio las palabras acidas pronunciadas anteriormente dichas.
-siento haberlo hecho sin consultártelo primero, cocinero- Zoro se rasco la nuca mientras veía el video nuevamente, su erección volviendo a la vida al ver la escena pornográfica de la pareja en cuestión y escuchar los sonidos obscenos que salían de la grabación.- es que hace mucho que no te toco y…
Sanji se mordió el labio; sabía lo que su esposo diría en ese momento, porque él también sentía lo mismo desde hacía un tiempo. Sanji sabía que había descuidado a su querida alga con patas con tendencia a perderse.
-yo también te extraño,- dijo Sanji sin dejarlo terminar, él también extrañaba los mimos y caricias del marimo. Sus dedos se deslizaron por el abdomen marcado de Zoro hasta el botón del pantalón el cual deshizo su garre y bajo el zíper. Lentamente con ambas manos, bajo los pantalones del peliverde hasta la mitad de sus muslos; el miembro semiduro salió en un suave rebote frente a sus ojos azules.-siento haber sido tan distante contigo, luego hablaremos sobre eso…
-Sanji, yo~ - un suave gemido salió de sus labios al ver como el rubio se encontraba de rodillas con su miembro en su boca deleitándose con el sabor de su hombría en su paladar- ¡Cielos~! – Zoro gimió ante la sensual vista de su rubio esposo ahora con los pantalones abajo y tocándose así mismo mientras lo tomaba en su boca, saboreando cada parte del peliverde como el más exquisito manjar.
Zoro tomo parte de los rubios mechones de Sanji y con un fuerte agarre llevo su cabeza hasta la base de su erección donde comenzó un fuerte mete y saca de su miembro de la húmeda cavidad del ojiazul. Con un fuerte gemido se corrió en la cálida boca de su marido, quien trago su semilla muy gustosamente.
-lo siento, ero-cook.
-sin cuidado,- respondió el cocinero quien se pasó la lengua por los labios de una forma tan sensual que el miembro del peliverde volvió a la vida de nuevo- vaya, parece que alguien está muy alegre y con ganas de mucho más~.
El tono de voz en que dijo esa afirmación le indico al ojicafé que el cocinero pervertido estaba excitado también.
El rubio se levantó y termino de quitarse los zapatos y pantalones junto a la ropa interior. Se acercó a Zoro y mordió el lóbulo de su oreja izquierda e inicio un lento y sensual jugueteo con los pendientes.
Al ojiazul le encantaba jugar con los dorados pendientes de su amado.
El peliverde por su parte, tenía las manos en las caderas del rubio mientras este lo seducía lentamente con sus jugueteos de labios y lengua, sus erecciones tocándose sutilmente, causando pequeños y suaves gemidos por parte de ambos.
-aún no marimillo~ - dijo Sanji alejándose de las exploradoras manos del peliverde, que moría por tocar cada parte de su sensual cuerpo.
Sanji agarro el miembro del peliverde en su mano la cual deslizo de arriba abajo en suaves movimientos, luego le dio suave tirón un tanto fuerte pero sin soltarlo, de esta manera, Roronoa fue guiado por las escaleras hacia la habitación principal que era de ambos.
La molesta ropa por parte de Zoro fue dejada en el suelo…
Una vez en la habitación, las luces fueron encendidas, el rubio por su parte se abrió la camisa manga larga de color celeste con rayas negras verticales y fue hacia la enorme y amplia cama. Tomo una almohada colocándola cerca por si la necesitaba y prosiguió a sentarse; con la camisa abierta dejando al descubierto su blanca piel, los pezones rosados y el delgado pero largo miembro ya goteante frente a la devoradora mirada de su marido.
Lentamente, Sanji levanto su pie y roso suavemente con la punta de su dedo la palpitante erección de Zoro. Un delicioso masaje por parte del rubio lo tenía al borde del colapso seguido de un gemido escapando de sus labios al sentir como sus cargados testículos eran masajeados afanosamente por el ojiazul quien mordía sus labios presa de la excitación del momento. El peliverde tomo su tobillo y sonrió, el hombre no estaba para bromitas. Se acercó al cocinero y se colocó sobre él al acostarlo en la cama, beso sus mejillas y luego sus labios; Sanji, por otra parte, solo se dedicaba a suspirar por el tierno trato del marimo, en especial por su estado un tanto delicado.
“¡Te amo, Sanji~!” dijo Zoro besando los rosados y suaves labios de su pareja de la forma más dulce posible, expresando todos sus sentimientos desde lo más profundo de su corazón. “¡Eres mi sol~!” el ojicafé deslizo sus labios hasta el cuello del rubio donde mordió la sensible piel dejándole pequeñas marcas seguido de tiernos y dulces besos. “¡Eres mi vida~!” recalco el peliverde para luego chupar y morder cada sensible pezón; el rubio cerró los ojos por la veracidad de las palabras dichas, Sanji también lo amaba, y mucho. “Soy tan feliz de que me des tan maravilloso regalo, mi amado Sanji” Roronoa beso el abultado vientre de su esposo de unos ya casi seis meses de embarazo. Las manos del Vinsmoke se deslizaron por las cortas hebras de cabello del ojicafé mientras este regaba besos por su vientre y descendía hacia su hombría; el rubio suspiraba de placer por cada mimo recibido. “¡Gracias por hacerme feliz, mi amor~!” en un sutil movimiento, Zoro, tomo el miembro del rubio en su cálida boca y comenzó un suave jugueteo con su lengua la cual deslizaba de arriba abajo. Sanji se aferró a las sabanas con fuerza cuando sintió como esa boca trabajaba sus testículos los cuales chupaba descaradamente hasta ensalivarlos para luego deslizar su lengua hacia su tierna y apretada entrada, la cual asalto fogosamente con su boca y lengua además de usar su saliva para dilatar su interior.
Zoro simplemente abrió más las piernas del Vinsmoke y se dedicó a preparar al rubio con su boca mientras este con una mano se tocaba y tiraba de los sensibles pezones y con la otra tocaba su miembro en busca del placer; en un fluido movimiento de parte de Roronoa, el cocinero fue colocado de pie. Caminaron tomados de la mano hacia un pequeño sillón que estaba ubicado casualmente frente a un espejo de cuerpo entero. El peliverde tomo asiento y se abrió de piernas, su enorme erección en búsqueda de más placer con pequeñas gotitas del pre seminal escurriendo de este y manchando el suelo.
-siéntate,- mando el peliverde. El rubio obedeció y se dispuso a sentarse sobre él, frente a frente cuando fue detenido abruptamente- así no, amor. Te quiero con la vista de frente hacia el espejo, quiero que veas tú expresión de placer mientras lo hacemos…
El rubio se quedó sin palabras ante semejante proposición. Lentamente, Sanji, prosiguió a sentarse sobre el regazo del peliverde quien afirmo mucho más el agarre en la cintura del ojiazul por tan seductor apretón de su miembro dentro del rubio, quien gemía de placer por la penetración. El rubio observo detenidamente como un suave rubor teñía sus mejillas y como su interior acogía a Zoro dentro de su calidez al estar con las piernas totalmente abiertas, exponiendo así su intimidad y el cómo ambos se encontraban unidos, siendo uno solo; la polla del rubio simplemente latía con suaves espasmos por obtener el placer deseado.
Sanji se recostó contra el pecho fornido de su marido y suspiro por las suaves caricias sobre su vientre y los pequeños besos en su cuello y hombros; el rubio no podía más que estar que agradecido por tener una hermosa familia y el amor de su hombre.
“¡Te amo, Zoro~!” afirmo el rubio. Volvió la cabeza hacia un lado y fue recibido con un beso que le hizo estremecer todo el cuerpo, sus lenguas se enredaron juntas mientras compartían su pasión y el amor que sentían el uno por él otro.
Zoro le haría el amor esta noche y Sanji sentiría mariposas en su estómago, por ser amado.
“Déjame ver como juegas con tus pezones, amor” ordeno el peliverde con su voz ronca. Sanji simplemente obedeció y llevo sus dedos hacia los sensibles pequeños brotes de carne donde comenzó a tocar y tirar de estos mientras Zoro seguía con ese movimiento sensual de caderas con el cual lo penetraba suavemente.
-¡Ahm~! ¡Hyanh~! ¡Zoro~!- el ojiazul gemía mientras sus dedos acariciaban y tiraban de los rosados brotes. El peliverde no dejaba de ver a Sanji a través del espejo deleitándose con cada acción del rubio sobre su cuerpo.
-más fuerte, Sanji- dijo el peliverde con ese tono de voz ronco lleno de pasión ante las acciones de las cuales era testigo. El movimiento de sus caderas se hacía cada vez más fuertes al ver como el cuerpo de su pareja reaccionaba a su toque.
-¡Zoro~! ¡Hyanh~!- el ojiazul gimió más fuerte de lo que esperaba el peliverde.-¡quiero más~!- gemía dulcemente el rubio mientras sentía como su interior era torturado de la forma más deliciosa posible, una de las manos de Roronoa se alejó de su cintura abandonando así su agarre y tomo el miembro de su sexy esposo en su mano comenzando una lenta masturbación en suaves y fluidos movimientos de arriba abajo al compás de las penetraciones del rubio quien comenzaba a moverse.
-mírate en el espejo, amor- ordeno Roronoa de una forma sensual que le causo escalofríos al rubio. El peliverde chupaba el lóbulo de su oreja y luego deslizaba sus húmedos labios por la tersa piel de su cuello dándole pequeños mordiscos de amor; mientras tanto, él no dejaban de embestir en el exquisito y apretado interior de su hermoso rubio.
Las mejillas del Vinsmoke se colorearon del más fuerte rubor cuando fue testigo de lo pecaminoso y lujurioso de sus acciones. Allí estaba él, desnudo sobre su marido montándolo o mejor dicho rebotando sobre su regazo ensartado sobre su gruesa y venosa polla la cual golpeaba directamente en su próstata causándole el mejor de los placeres; una mano grande y morena se encontraba sobre su vientre como si estuviese protegiendo a su bebé de cualquier peligro, aunque en realidad, no era necesario.
Ellos solo se estaban dando amor; y Zoro, su adorado peliverde, sería incapaz de lastimar a su bebé.
-te ves hermoso, rubia - afirmo Zoro mientras aumentaba el movimiento de sus caderas junto con sus empujes, sus manos ahora deslizándose hacia el pecho del ojiazul, para luego tomar entre sus dedos índice y pulgar los rosados pezones, los cuales apretaba y tiraba; un suave quejido escapo de los labios del chef- toma tú placer de mí, amor.
El rubio se mordió los labios y obedeció esa deliciosa orden. Se puso de pie y simplemente volvió a insertar el miembro del ojicafé en su interior para luego sentarse sobre el regazo del peliverde quedando ambos ahora, cara a cara.
-marimo tonto,- replico Sanji, mientras deslizaba sus manos en una suave caricia por los fuertes hombros de Roronoa hasta colocar sus manos detrás de su cuello, donde comenzó un lento jugueteo con las pequeñas cortas hebras de aquel cabello verde.-no era necesario ese sucio video.
Los labios de Sanji simplemente se posaron sobre los de Zoro y comenzó a moverse sobre estos. El peliverde, tentado por la situación del momento al ser seducido de forma tan simple, correspondió el sensual acto entre caricias y suaves embestidas combinado con los besos.
Los gemidos de placer, los sonidos de chapoteo por las intensas embestidas, los cuerpos sudorosos y las lenguas enfrascadas en el más delicioso de los combates orales por parte de ambos los tenía en el borde del orgasmo.
Los gemidos y gruñidos de placer llenaban la habitación.
Roronoa simplemente aumento las embestidas dentro de su esposo quien ya no gemía sino gritaba de placer por los fuertes embates del peliverde quien golpeaba su próstata con mayor intensidad, al igual que los testículos azotaban el redondo trasero del ojiazul por los embates fuertes de aquel movimiento de cadera. Sanji, en medio del éxtasis, grito mucho más fuerte y alto, cerró los ojos y hecho la cabeza hacia atrás al llegar al punto más alto de su placer; el peliverde, aprovechando la oportunidad aumento el ritmo de sus caderas en un intenso mete y saca, sus labios y lengua ocupados con los sensibles pezones y una de sus manos masturbaba al cocinero logrando que su orgasmo fuera uno muy fuerte. Aquel cenit de placer causo que las cuerdas perladas de la semilla de Sanji manchase su abultado abdomen y su pecho, sin olvidar que el cuerpo del marimo quien reacciono al sentir como su miembro era succionado y luego exprimido por el sedoso interior del cocinero, provocando que también se derramase dentro del rubiales, descargando todo su semen en fuertes disparos muy calientes.
Zoro abrazo a su pareja y este le correspondió. Ambos trataban de conseguir el aliento que les faltaba después del sexo, Sanji suspiro gustoso por la suave caricia que el ojicafé le daba en la espalda, era reconfortante en todos los aspectos.
-sabes,- dijo el ojiazul con su rostro pegado al pecho del peliverde mientras su cuerpo se adormecía poco a poco- no tenías que filmarnos teniendo sexo, estúpido cabeza de césped.
-tch, no es que quisiera hacerlo, es solo que me dio curiosidad desde hacía buen tiempo- su mano aún seguía acariciando lenta y suavemente la espalda del rubio, y con la otra le dio una fuerte nalgada, por ''faltarle'' el respeto.- además, es algo excitante vernos follar como conejos, en un montón de posiciones y lugares.- le susurró al oído a su pareja, causándolo un leve temblor pero de excitación, por la morbosidad del asunto.
-serás idiota…- respondió Sanji seguido de un bostezo. Ambos sonrojados por la declaración de hace un momento; Zoro tenía un montón de videos sexuales de ellos dos en su laptop, aparte que en casa habían un montón de cámaras ocultas para la grabación de sus videos sucios. Esos videos están ocultos, al final solo serían para sus ojos y de nadie más.- pudiste haberme dicho que te hacía falta hacer el amor, marimo tonto.
-lo intente meses atrás, y no sabía que más hacer ya que no me prestabas atención.- el peliverde sostuvo a Sanji cuando se levantó y este se abrazó al peliverde con piernas y brazos alrededor de su cadera y cuello, el miembro de Zoro nunca dejo el interior del rubio mientras iba a la cama- y el idiota de Trafalgar, me dio el consejito de hacerme un ‘trabajito’ de manos, ya que alguien no andaba de humor para el sexo durante el embarazo.
Roronoa lo coloco en la cama y lentamente el rubiales se desprendió de su agarre, un gemido escapo de sus labios al sentir como el grueso miembro de su esposo salía de su interior al separarse poco a poco. El cálido esperma, se escapaba de su agujero en pequeñas y delgadas gotitas que manchaban un poco las sabanas.
-voy a buscar una toalla para limpiarte,- el peliverde iba a dar marcha atrás cuando el cocinero lo agarro de su muñeca. El moreno se sorprendió un poco ante su reacción.- ¿qué pasa?
-quédate,- pidió Sanji, quien mordía su labio inferior un segundo después de lo que dijo. Sus mejillas rojas por vergüenza- no importa sino me limpias, solo quiero que me abraces mientras dormimos, además no me molesta tener tú semen en mi interior…- lo último lo dijo en voz baja, y aparte sentía que en cualquier momento explotaría por semejante calor en la habitación o empezaría a botar vapor por ese tipo de sucias declaraciones.
«'' ¡Qué vergüenza! Decir ese tipo de cosas al final, aunque eso fue lo que causo mis tres embarazos''»
Sanji se acomodó mejor en la cama y le hizo espacio al peliverde quien le siguió inmediatamente; Zoro los tapo a ambos con la sabana, mientras se encontraban acostados de lado y el peliverde colocaba un brazo sobre el vientre de su pareja donde se encontraba su hijo o hija.
-tendremos el fin de semana para nosotros dos, marimo…- confirmo el rubio. Sus parpados estaban cerrándose por el cansancio de todo el día.- mis padres y hermanos están felices por tener a los niños allá en casa incluso el abuelo, ya sabes que mi madre y mi hermana son demasiado consentidoras con ellos. Imagina si tengo una niña, se volverán locas de felicidad.
Roronoa beso la rubia cabeza de su esposo mientras una sonrisa afloraba en su rostro por semejante noticia. Tendrían la casa para ellos solos, tendrían sus momentos de pareja, ya que les hacía tener algo de intimidad pero no podían al tener que atender a sus dos hijos. Un buen fin de semana para darse todo el amor que se profesaban y descansar, al final, eran días festivos desde ayer miércoles.
-te amo, Sanji- afirmo Zoro. Sus ojos cafés cerrándose del todo por el cansancio.
Roronoa Zoro era simplemente el hombre más feliz del mundo.
Al ser un niño huérfano que paso por varias casas de acogida donde sufría los abusos y golpizas de los encargados al ser abandonado por sus padres, el pequeño peliverde al final término quedándose en el Orfanato de la Villa Shimotsuki a las afueras de la ciudad hasta su mayoría de edad. En esa pequeña villa fue donde encontró su pasión por el kendo en un pequeño dojo donde conoció a su maestro, Kojiro y su ya fallecida mejor amiga, Kuina.
Al ingresar a la Universidad más privilegiada mediante una beca conoció al príncipe rubio por el cual todas las chicas suspiraban, al inicio se llevaban mal pero las cosas fueron cambiando cuando comenzaron a conocerse hasta volverse pareja; la familia Vinsmoke lo había recibido con los brazos abiertos. El abuelo de Sanji, Zeff, sus padres Judge y Sora Vinsmoke, sin olvidar a Reiju y los trillizos hermanos del rubio lo habían aceptado sin chistar como uno más de ellos en su ya numerosa familia.
Para Zoro, este era su segundo sueño hecho realidad, el tener su propia familia y compartirlo con las personas que más amaba; quizás, solo quizás, si había valido la pena tanto sufrimiento en su infancia para ser feliz ahora.
«Espero que sea niña…”» fue lo último que pensó Zoro quien abrazaba a Sanji con una sonrisa en sus labios, mientras el sueño se apoderaba de su cuerpo en ese instante.
Ɀ♥FIN♥Ȿ