Prólogo
La música pulsante y las luces de colores creaban un ambiente electrizante en la fiesta posterior al Gran Premio de Mónaco. Yuki Tsunoda, rodeado de admiradores y celebridades, se sentía abrumado por la atención y el glamour que lo rodeaba. Sin embargo, en medio del bullicio, sus ojos se posaron en una figura que destacaba entre la multitud.
Era una joven con una sonrisa radiante, cuyos ojos brillaban con emoción al verlo. Se acercó a él con paso vacilante, extendiéndole una copa con timidez. "¿Puedo ofrecerte algo?", preguntó, su voz apenas audible sobre el estruendo de la música.
Tsunoda aceptó la copa con una sonrisa agradecida. "Gracias", respondió, admirando la belleza natural de la joven. "¿Eres fanática de la Fórmula 1?"
Ella asintió con entusiasmo. "Sí, soy una gran seguidora tuya. Has estado impresionante en la pista esta temporada", dijo, su voz llena de admiración genuina.
El elogio lo tomó por sorpresa, pero su sonrisa se ensanchó. "Me alegra escuchar eso. Es genial conocer a una fan tan apasionada como tú", respondió, sintiendo una conexión instantánea con ella.
A medida que conversaban, Tsunoda buscó una manera de mantener el contacto con ella. Con una sonrisa tímida, sacó su teléfono y abrió la aplicación de contactos. "¿Te importaría darme tu número? Me encantaría seguir hablando contigo", preguntó, extendiendo su teléfono hacia ella.
Sin embargo, en lugar de darle su número, la joven se mordió el labio nerviosamente y miró a su alrededor. "Lo siento, pero creo que me tengo que ir", dijo apresuradamente, evitando su mirada. "Ha sido genial conocerte, Yuki", añadió antes de desaparecer entre la multitud.
Tsunoda se quedó allí, sorprendido por la rápida partida de la chica. Sin embargo, una chispa de determinación se encendió en su interior. Sabía que tenía que encontrarla de nuevo, sin importar qué.