Sugar Daddy (ZoSan) - [TERMINADA]

Summary

Una noche de pasión logra que dos extraños desarrollen una relación que nunca buscaron. Disclaimer: todos los personajes pertenecen a Eiichiro Oda. Créditos de la imagen de portada a su respectivo autor.

Status
Complete
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

PROLOGO

PROLOGO

En un bar a eso de las 9:45 pm se encontraba un hombre de unos 45 años bebiendo como sino no hubiese un mañana. Estaba harto y aburrido, hacía mucho que no se divertía y por supuesto, eso incluía el sexo. Divorciado y con un hijo que requería de casi toda su atención, porque la zorra de su ex-esposa no tenía tiempo para ello. Suspiro molesto y apretó fuertemente la botella de vidrio hasta hacerla crujir en sus manos, la cual se agrieto por su fuerza.

Le hizo seña al mesero y pidió otra cerveza más. Suerte para él, que tenía un buen aguante al alcohol. Siguió tomando hasta terminar la botella y prosiguió a beber otra; el bar, Dark Paradise, es conocido por ser un sitio tranquilo y donde se puede llegar para charlar con amigos, incluso hasta tenía una sala de juegos con billar, bolos y otros juegos que hacían de las noches de sus clientes entretenidas, eso sin olvidar el pequeño menú variado que se ofrecía a los comensales.

El suave cling procedente de la campanilla, anunciaba la entrada de nuevos clientes, risas femeninas se escucharon y el mayor levanto la mirada. Curioso, observo a las jóvenes adolescentes de entre 17 y 20 años, aunque hubo una en especial que capto su atención. Sus ojos grises recorrieron su esbelta figura de nívea piel pero más exacto sus piernas, hasta su redondo y enmarcado respingón trasero en ese short café. Se mordió el labio inferior lo suficientemente fuerte para no tener una erección, ella era demasiado joven para él.

‹‹¡Mierda! Es jodidamente plana como una tabla, pero tiene unas piernas y culo de ensueño››.

Roronoa Zoro era un amante de mujeres con un buen par de tetas, pero por esas piernas y culo cambiaria sus gustos, solo para tenerla en su cama y follarla.

Llamo al mesero nuevamente, quien una vez más fue atenderlo, y le pidió un favor sencillo. El hombre asintió y marcho directamente a la barra, donde preparo un trago en específico y se lo dio a la joven quien miraba al joven mesero sorprendida; el chico que le entrego dicha bebida señalo en dirección a Zoro y ella amablemente sonrió y levanto la copa en un gesto de cortesía, bebió un sorbo de la dichosa bebida y sonrió. Era un vino muy suave, justo como le gustaba a ella.

La rubia de cabello largo dejo su lugar y marcho hacia el peliverde, quien supo mantener la compostura para al menos aparentar las apariencias.

—Que amable de su parte al invitarme un trago.

—No es nada en verdad — tomo la botella de cerveza y bebió nuevamente—, solo quería invitarte, ya que me parecías la chica más hermosa del jodido lugar desde que te vi entrar por la maldita puerta.

Ella rio y un suave rubor coloreo sus mejillas. Sus ojos azules brillaron encantados por el simple coqueteo, aunque él ya estaba viejo para andar flirteando con chicas jóvenes. ¿Cuántos años tendría la nena? ¿17? ¿18? O quizás, ¿21?

No lo sabía, aunque en su mente, ella era deliciosamente legal y follable.

—Gracias, marimo — tomo una de las manos del moreno y acaricio su mano suavemente, eran grandes y ásperas al tacto comparado con su suave piel de porcelana — y tú eres un hombre muy atractivo, para alguien maduro.

La chica rubia se mordió los labios rosados. A ella le encantaba lo que sus ojos azules veían; de piel morena, espalda ancha, cintura estrecha y bajo esa camisa y saco de vestir, apostaría todos sus malditos ahorros a que tendría un delicioso cuerpo marcado bajo toda esa ropa.

—Vaya, sí que no te andas con rodeo.

La joven termino su vino dulce y sonrió, coloco la copa en la mesa al finalizar. Se acercó al oído del peliverde y le susurro suavemente al oído mientras el peliverde escuchaba atentamente las siguientes palabras: — y tú eres muy directo marimo, y eso me gusta… en un hombre.

Con sus labios tomo uno de los pendientes de su oreja izquierda y dio un suave tirón, luego mordisqueo suavemente el lóbulo de su oreja para seguir nuevamente con los pendientes dorados.

Roronoa bebió otro trago y finalizo con la última botella.

—Te puedes quemar, ¿sabes? — el ojigris coloco su mano detrás de la cabeza de la rubia e hizo algo de presión separándola de lo que hacía con mucho gusto.

Ella le sonrió dulcemente con ese rostro tan angelical. Coloco sus manos sobre los hombros del mayor y prosiguió a sentarse sobre su regazo, seguido cruzo sus brazos detrás del cuello del peliverde y acaricio suavemente los cortos mechones de su cabello verde.

—Y yo me quiero quemar, contigo.

Esa respuesta fue todo lo que necesitaba el peliverde, quien aplasto sus labios con los de la rubia en un beso caliente y húmedo; sus manos grandes acariciaron sus níveos muslos hasta llegar a su cintura donde presiona a la joven hacia su centro. La ojiazul en respuesta comenzó a frotarse con el semi duro bulto del mayor mientras enlazaban sus lenguas en aquel fogoso beso.

A una buena distancia se encontraban tres mujeres mirando descaradamente lo que sucedía en la mesa de la esquina, que tristemente se encontraba camuflado lo suficiente por la sombras.

—Sí que hace calor — dijo una peli naranja por lo que veía, sus manos hacían un movimiento de abanico para refrescarse.

—Demasiado diría yo — contesto una peli celeste quien bebía un vaso de gaseosa. Ella no era fan de las bebidas alcohólicas pero siempre que salía con sus amigas, se toma algunas gaseosas.

— ¡Madre mía! — la pelinegra se llevó una mano al pecho mientras observaba cada detalle de lo que sucedía en aquella esquina en sombras — esos dos se están comiendo a besos, desde aquí puedo ver lo cachondo que están fu~fu~.

— ¡Robín! — levantaron la voz Nami y Vivi al unísono, quienes se ruborizaron por las palabras de la mujer mayor.

— ¡Por la diosa! ¡San-chan está caliente! — dijo Vivi observando como su amiga rubia besaba y mordisqueaba el cuello del mayor y este la sostenía de la cintura para mejorar la fricción de sus sexos en un movimiento algo más rápido.

— Se los dije, chicas — respondió Nami mientras bebía otra cerveza —, le hacía falta tener un buen revolcón de una sola noche. Aunque esta vez no se ha comportado tan tímida como las otras veces.

—Ya sabes que el alcohol en la sangre te da algo de valentía cuando necesitas actuar — replico la pelinegra. Pidió una sangría esta vez al cantinero; el toque ácido de la bebida le encantaba aparte del dulce aroma que emanaba — alguien tendrá una noche alocada.

Los ojos celestes, oscuros y cafés del trío de mujeres que se encontraba en la barra no despegaron la mirada del hombre y la mujer que se separó, ellas sonrieron cómplices de los movimientos de la pareja del fondo quienes se levantaron de sus asientos y se encaminaban en su dirección tomados de la mano.

— ¡Actúen normal! — dijo Vivi nerviosa al verlos más cerca.

La rubia se acercó a sus amigas y se despidió con un beso y abrazo a cada una de ellas. Tomo la mano del peliverde y salieron juntos de Dark Paradise, las chicas sonrieron por lo que estaba por venir. Era la primera vez que la rubia se sentía atraída por alguien más, y muy probablemente sería una noche muy movida para la parejita sexual. El trío de amigas se rió a carcajadas deseando ver la expresión del hombre cuando viese la sorpresa que le tendría.