Prólogo
Prólogo
El futuro pertenece a cualquiera capaz de asumir el riesgo y de aceptar la responsabilidad de crearlo. (Robert Anton Wilson)
(...)
Al caer el sol, las luces de neón cobran vida en Tokio, activando el álter ego nocturno de la ciudad. Más relajado y despreocupado que su bulliciosa y conformista vida diurna, este es el momento en el que grupos de amigos pueden acudir a pubs y discotecas, o caminar entre las brillantes luces y el ajetreo de Shibuya. Es también cuando los trabajadores regresan a casa con sus familias, transitando las calles y avenidas de la ciudad. En resumen, un impresionante espectáculo urbano. Sin embargo, a pesar de su atractivo y fama, este lugar no es inmune al constante crimen que impera en las grandes ciudades alrededor del mundo. Y es precisamente en este momento donde nuestra historia comienza.
Un hombre, completamente cubierto por una sudadera de color marrón con capucha, camina por las calles de Minato, cerca de la estación Tamachi. Se pierde entre la multitud que avanza en la misma dirección que él. Si alguien lo mirara en ese instante, solo podría suponer que se trata de un individuo común y corriente, un asalariado que busca llegar a su hogar para descansar. Sin embargo, la realidad es muy distinta, ya que él es el objetivo de un grupo de seis personas estratégicamente posicionadas detrás de él. Ellos son conscientes del peligro que implica enfrentarse a él, tanto táctica como físicamente, y es por ello que mantienen una distancia prudente. También saben que él no los confrontará en público, mucho menos con la presencia de héroes patrullando por los alrededores.
"Imperial 23, aquí Imperial 12."
Uno de los individuos tomó su intercomunicador y comenzó a hablar.
"Imperial 12, ¿Cuál es la situación?"
"Es crucial que logremos que se confíe lo suficiente en sí mismo para enfrentarnos lejos de la vista de la gente. Mantengan su distancia; evitemos cualquier intervención de héroes en este asunto."
"Entendido."
"Él es la clave para localizar a los hijos de la herejía."
Así transcurrieron aproximadamente veinte minutos, alejándose gradualmente de la multitud hasta llegar a una red de calles más desiertas. Una de esas calles terminaba en un codiciado callejón sin salida, el escenario perfecto para una emboscada. El individuo encapuchado se apoyó en la pared, exhalando lentos suspiros que formaban vapor debido al frío. Observaba con detenimiento cómo los hombres que lo perseguían se colocaban estratégicamente frente a él, cubriendo cada punto de posible escape en el callejón.
— Veo que siguen viniendo después de todo, ¿no es así? — dijo con sequedad el individuo, antes de quitarse la capucha y revelar su rostro marcado por una cicatriz que atravesaba su ojo derecho hasta llegar a su mejilla izquierda. Con el cabello corto, puntiagudo y rubio ceniza, y unos ojos de un rojo brillante, que resultaban amenazadores para quien los mirara.
Al no obtener respuesta alguna de sus enemigos, decidió continuar con lo que tenía que decir.
— Supongo que no me dejarán más opción que eliminarlos. — declaró con determinación, mientras se apartaba de la pared y avanzaba lentamente hacia ellos.
— Veremos de qué eres capaz, escoria — le contestó uno de los individuos, visiblemente enfurecido — Veamos si puedes sin tu Quirk.
En ese momento, el hombre sacó una ametralladora de diseño futurista, con luces neón azul brillando en la boca del arma y una mira digital sobresaliendo por encima. Dos de sus compañeros imitaron su acción, mientras que otro par activaron rápidamente sus Quirks, manifestando poderes de hielo y metal.
— Señor Bakugo Katsuki — dijo el único hombre presente, sin realizar ningún movimiento en su contra — Aquí, como en nuestra época, es sabido que héroes como usted, o más bien, ex héroe, suelen confiar en exceso en sus habilidades — continuó con una sonrisa cínica — Sin prever que algo puede atacar por la espalda.
Bakugo detuvo su caminar al percibir una presencia amenazadora detrás de él. Sin perder tiempo, con un movimiento rápido evitó un ataque inminente que destrozó el suelo del concreto cercano de donde se encontraba. Desde su posición en el suelo, pudo divisar a su agresor: un ser metálico de al menos dos metros de altura, con el rostro cubierto por un metal liso que brillaba con una luz blanca en forma de triángulo invertido. Además, lucía una "u" metálica sobre la frente de su casco complementario. Su armadura consistía en placas negras estratégicamente ubicadas que recordaban a la clásica forma de una armadura samurái. Empuñaba una espada similar a la nodachi, más larga que una katana estándar, cuya fuerza quedaba más que refleajda en el daño causado al concreto sólido.
— Veo que el tan famoso capitán Yamato finalmente nos honra con su presencia — mencionó Bakugo, observando al individuo — Fan de las SSF — añadió con un tono burlón.
— "Synthetic Special Forces", así es. ¿Ha visto nuestro modelo más reciente? Es de cuarta generación.
El robot samurái extrajo rápidamente su espada del concreto y dirigió su mirada hacia Bakugo.
— Tanto los chinos como los rusos adoran estas máquinas. Especialmente por su capacidad de dar caza a blancos de alto nivel de peligrosidad, como lo fue All For One en su tiempo. Se especula incluso que pudieron acabar con el criminal de guerra Izuku Midoriya.
Bakugo se reincorporó rápidamente y adoptó una posición defensiva frente al robot. Este poseía un compartimiento metálico no muy denso en sus muñecas, por lo que con un simple golpeteo con ambos brazos logró activar un mecanismo que le permitió envolver sus manos en unos guantes metálicos sumamente robustos, diseñados para mejorar estratégicamente su Quirk.
— ¡Admira el poder de esta creación! — exclamó con una risa cruel y sádica — Aquello que hará que aquellos que pensaban que sus dones los convertían en dioses se sometan a los mortales.
El capitán Yamato, reconocido por su complexión delgada, una prominente calvicie que casi cubría por completo su cabeza, una larga barba negra y canosa, y unas grandes gafas redondas, permanecía vestido de civil, con un arma similar a las de sus compañeros oculta en la parte trasera de su indumentaria.
Mientras el hombre pronunciaba su discurso, el robot se posicionó para atacar y se abalanzó rápidamente hacia el peli ceniza. En un primer intento ascendente por parte del robot para herirlo, Bakugo logró esquivar el golpe con cierta dificultad. Posteriormente, aprovechando una abertura en la defensa del robot, Bakugo se aproximó al abdomen blindado de la máquina y ejecutó un ataque con...
— ¡AP SHOT!
Anunció Bakugo mientras formaba un círculo en su mano y lo colocaba sobre su otra palma. Acto seguido, disparó su explosión a través del círculo para mantener el ataque focalizado en un punto preciso, dirigido hacia el abdomen del robot.
— Buen intento, señor Katsuki...
Pronto Bakugo comprendió la grave situación en la que se encontraba al observar la coraza del robot prácticamente intacta, salvo por una amplia quemadura que se asemejaba a una capa de ceniza sobre una superficie plana.
— Pero este robot está compuesto de diversos polímeros, meticulosamente estudiados a partir de batallas anteriores con ustedes, los Midoristas. Cada robot derrotado conlleva un análisis detallado de los Quirks para su perfeccionamiento. Como dicen, ustedes mismos han puesto la soga alrededor de sus cuellos, jajaja —añadió con una risa burlona.
El robot procedió a sujetar a Bakugo del cuello con un rápido movimiento. Al sentir la mano metálica aprisionando su garganta, el ex héroe experimentó una sensación de asfixia intensa.
— Con las últimas fuerzas que le quedaban para articular palabras, pronunció — ¡Stun Grenade! —
De repente, una esfera de luz se materializó en ambas manos de Bakugo y explotó en un estallido luminoso a gran escala. Similar al efecto de una granada de aturdimiento real, dejó momentáneamente cegados a los presentes.
— ¡Hijo de perra! — exclamó uno de los presentes.
— ¿Dónde está?
— ¡No lo veo!
Repentinamente, el robot, con su sistema de inteligencia artificial afectado por la oscuridad y el humo del ambiente, no podía localizar a Bakugo con sus sensores o escáner.
"Objetivo momentáneamente perdido", dijo el robot con una voz robótica masculina.
— ¡Aquí, bastardo!
El robot no se había percatado de que Bakugo estaba elevado en el aire, habiendo utilizado explosiones para impulsarse en un movimiento circular y crear un tornado. Este tornado recogió oxígeno e impulso para alimentar la explosión mejorada que Katsuki liberó al impactar en su nuca, aparentemente su zona más expuesta.
— ¡Howitzer Impact! — exclamó al impactar.
La explosión resultante nuevamente cegó temporalmente a los presentes y los empujó varios metros hacia atrás. Después, Bakugo aterrizó en el suelo exhausto, rodeado de una densa neblina producto de sus propios ataques. A pesar de que el ambiente se encontraba calmado y silencioso, esto no lo tranquilizaba.
— Ojalá esa maldita cosa esté hecha pedazos antes de que los niños...
Lo que no sabía, era que esto apenas estaba por comenzar. Tan solo unos segundos después de pronunciar esas palabras.
"Objetivo encontrado", dijo la voz robótica detrás de Bakugo.
Al girarse, apenas pudo divisar al robot a menos de un metro de distancia, y solo logró reaccionar a tiempo para evitar un ataque con su espada. Desafortunadamente, esta logró cortar profundamente su hombro izquierdo antes de que pudiera apartarse, haciendo que se deslizara por el suelo y dejara un rastro notorio de sangre a su paso.
Pocos metros más adelante, los presentes observaban con alegría y expectación cómo uno de los líderes de los Midoristas finalmente caía ante ellos. Lo veían levantarse débilmente frente al robot, limitado a utilizar solo un brazo funcional. La victoria parecía estar cerca para ellos.
—El error del señor Bakugo fue no prever que el robot contara con un mecanismo de protección para sus sistemas internos. Puede repeler ataques incluso del tamaño de un misil, como el suyo—explicó Yamato, dando sus conclusiones— El corte en el hombro ha limitado el movimiento de su brazo izquierdo debido a los músculos dañados. Tiene escaso margen de maniobra. Es solo cuestión de tiempo antes de que el robot lo ponga fuera de combate...
—Pero... ¿capitán?— intervino uno de los acompañantes, intuyendo lo que estaba por decir.
—Aunque los héroes estén en crisis con el pueblo, aún hay patrullando por ahí. Es preferible acabar con esto rápidamente. ¡Tú!—exclamó, señalando a uno de sus compañeros—Togashi, apunta a la pierna del señor Bakugo para inmovilizarlo. Es una fortuna que tuvimos que enfrentarnos a él.
Togashi avanzó unos pasos frente a sus compañeros y capitán, preparándose para apuntar con su arma al objetivo.
—Es un honor, señor—dijo con una sonrisa sádica.
Herido, Bakugo se vio incapaz de utilizar plenamente su Don, por lo que se esforzó al máximo por esquivar los rápidos ataques de la espada de su oponente. Resultaba extremadamente complicado debido a los constantes cambios de patrón, agravados por su herida punzante. Sin embargo, eso no le impidió percatarse de que uno de los secuaces de Yamato lo tenía en la mira con su arma. Consciente de que necesitaban que permaneciera vivo para alcanzar sus objetivos, decidió que sería en su pierna.
—Tramposos e idiotas, se confiaron demasiado en mi debilidad y olvidaron un detalle importante que ignoran.
Todo eso lo dijo mientras se alejaba aún más de su oponente para tener un margen de maniobra más amplio.
— Son solo unos niños tercos en plena adolescencia — dijo sonriendo con suma confianza — y no suelen obedecer órdenes de los adultos.
Repentinamente, en un edificio de apartamentos abandonado al otro lado del callejón, apareció un joven desconocido. Estaba cubierto con una máscara Kitsune, una máscara de zorro japonés. Se encontraba en un piso superior, específicamente en un balcón con barandales, un lugar perfecto para posicionar su rifle de francotirador y apuntar. A diferencia de otras armas, la suya no tenía una mira tradicional, sino que él mismo era la mira.
— ¿Listos, hermanos? — preguntó seriamente a través de su comunicador, apuntando a la cabeza del hombre que apuntaba a Bakugo con su arma — Los cubriré desde aquí, en caso de que lleguen refuerzos o héroes. Bajaré en cuanto pueda.
Una voz femenina le contestó rápidamente.
— Debemos salvar al Tío Bakugo.
— En ello estoy, hermana — respondió confiado —
Con un movimiento rápido, la cabeza del hombre fue vaporizada por su eficaz disparo.
Yamato presenció cómo la cabeza de su lugarteniente era atravesada por una bala de francotirador. Luego vio llegar a toda velocidad a un chico castaño desde la calle, quien cortó el cuello de otro de sus hombres con solo dos katanas. Su sorpresa fue mayor cuando se dió cuenta que su soldado muerto rivalizaba con un héroe profesional de esta época, haciendo más formidable a su asesino.
— ¿Es que no les han dicho en el gobierno de la Trinidad que no deben meterse en las batallas de otros? — gritó con furia el castaño, aún con la máscara de zorro puesta —
Luego, otra chica peliverde con la misma máscara llegó por encima de otro hombre; con dos barras puntiagudas de metal invocadas desde su propia mano, lo atravesó por la espalda alta, dejando un gran charco de sangre a su alrededor.
Solo quedaban tres hombres, incluyendo a Yamato. En sus recientes comunicaciones con otros miembros de su misma asociación, se especulaba que las muertes de otras unidades eran más por culpa de Bakugo que de los niños, pero ahora veía lo equivocados que estaban. Los niños eran tan letales como el peli cenizo.
— ¡¡Mueran, malditos bastardos!!
El hombre que se encontraba al lado de Yamato accionó su arma y disparó contra el castaño, quien hábilmente esquivaba las balas hasta llegar a él. Para protegerse de la katana del joven, puso su arma como escudo para proteger su cabeza, cosa que le funcionó momentáneamente. La primera katana del joven se quedó atascada en el mecanismo del arma, mientras que la segunda era sostenida por el atacante por la muñeca.
— ¡Akiko! — gritó el chico — ¡No seas floja y ayúdame!
— ¡¡Voy!!
El atacante no pudo reaccionar cuando una bala ácida llegó repentinamente a su ojo. El daño fue tan grande que el ácido corrosivo alcanzó las demás partes de su rostro, momento que el castaño aprovechó para acabarlo de una vez, cortándole la cabeza.
— Me debes una oni chan — dijo la mencionada chica enmascarada con carisma entrando en escena—
Su principal característica es el tono violeta de su piel, además de tener dos antenas de color amarillo pálido que sobresalen de su cabeza.
Mientras tanto, Bakugo, en su pelea con el robot samurái, logró que este atacara el concreto con su espada, lo que hizo que se atascara en él. Intentó hacer un ataque directo con una explosión simple dirigida a los sensores localizados en los ojos del robot, pero una voz lo interrumpió.
— ¡¡Cambio de objetivo, código A14!! —
Bakugo volteó para ver a Yamato, quien se hallaba en el suelo frente a los chicos y el último de sus secuaces, con una herida de bala en la cabeza y grandes estalactitas de hielo a su alrededor.
— Atacar para matar a los hijos de la herejía — dijo señalándolos con suma desesperación —
— ¡¿Qué?! — dijo Bakugo, consternado — ¡¡Maldito!!
Él fue testigo de cómo el robot sacó su espada del concreto con una fuerza brutal, logrando dirigir un gran puñado de concreto hacia ellos intencionalmente.
— ¡¡No lo harás, idiota!!! — dijo Akiko, furiosa — ¡Acid Wall!
Ella, como si realizara un movimiento de baile, ejecutó unos pasos tipo Break Dance que terminaron formando un muro de ácido gelatinoso que bloqueaba los proyectiles entrantes. El impacto del concreto formó una pequeña nube de polvo de escombros y el muro se deshizo fácilmente. Yamato ya se había alejado de ellos, dejándolos solos con el robot.
— ¡¡Tío, a un lado!!
De repente, otra chica rubia enmascarada aterrizó frente a ellos y al robot. Bakugo sabía perfectamente lo que la chica era capaz de hacer, así que rápidamente se alejó del robot dirigiéndose lo suficiente para estar fuera de la zona de ataque.
— ¡¡¡¡Toma mi puño, maldito!!! — Dijo enojada hacia el robot — ¡One Punch!
El robot sintió de repente toneladas de peso en sus brazos, tratando inútilmente de protegerse con su escudo de energía y siendo empujado varios metros adelante, destruyendo la pared del edificio que separaba el callejón. Todo esto ocurrió mientras se observaba claramente un puño gigante ocupando todo el callejón, que poco a poco volvió a su tamaño original al retirarse la chica rubia, quien mantenía un aire de orgullo y levantaba su mentón como si fuera un gran logro.
— Tampoco presumas, hermana — dijo el chico del rifle a través de su intercomunicador — No celebremos antes de tiempo.
El destino le dio la razón, ya que un par de misiles fueron lanzados desde la posición donde se supone el robot había sido lanzado, impactando directamente en el lugar donde se encontraba. El chico de cabello rosado tuvo poco tiempo para reaccionar y saltó del edificio. La explosión fue tan intensa que dejó una estela de fuego visible incluso desde la Torre de Tokio.
— Por poco...
Él cayó a través de una red que su hermana había creado antes de su caída, aunque no evitó que se esguinzara un pie.
— ¿Estás bien? — mencionó la peliverde, tratando de bajarlo de la red —
— Tengo esguinzado el pie. No puedo ponerme de pie — dijo con dolor —
— ¡¡Rápido!! El tío Bakugo ha ordenado la retirada.
Finalmente, ella lo sostuvo con su hombro rodeando su cuello.
— Eso es imposible. Es de cuarta generación, debe tener las mismas habilidades de la tercera pero mejoradas. Él sabe cómo rastrearnos. Es solo cuestión de tiempo antes de que nos encuentre. Solo podríamos enfrentarlo si activamos nuestros segundos Quirks.
— ¡No!
Él se sentía impotente al no poder ayudar debido a su herida, sintiendo un nudo en la garganta y una terrible desesperación al tener que recurrir a sus habilidades prohibidas en este caso. Aunque deseaba evitarlo, sabía que tendrían que utilizarlas en algún momento para sobrevivir.
Tan solo bastó menos de dos minutos para que la balanza de la batalla se decidiera en favor del enemigo.
“Objetivos de exterminio confirmados, primer, segundo y tercer intento fallido”
El robot que lanzó los misiles se encontraba frente a los hermanos y a Bakugo. Dos de ellos estaban heridos, con algunos cortes y moretones, además de evidente cansancio. La rubia yacía inconsciente sostenida por Bakugo ,presentando una severa contusión debido a un golpe del mencionado robot. A su lado estaba Yamato, quien hábilmente se había escabullido en medio de la confusión para refugiarse en el brazo derecho de su fiel robot.
— ¡Es hora de terminar con esto! ¡SF4, espada de plasma! Atacar para matar. —
El mencionado SF4 sacó repentinamente otra espada de energía pura de su otro brazo, mientras sostenía su espada original con el otro, adoptando una nueva técnica y posición de combate.
"No sé cuánto podremos resistir. No puedo protegerlos ahora, estoy perdiendo mucha sangre. Maldición."
Pensó Bakugo mientras luchaba contra la debilidad causada por la pérdida constante de sangre. La adrenalina se desvanecía, dejando paso a un dolor constante. Era evidente que esta vez no podrían ganar; ahora su mayor preocupación era escapar de las garras metálicas del robot.
— ¡¡¡Villanos, deténganse!!! Elasticman ha llegado. —
Una voz interrumpió a los presentes cuando un héroe apareció en la escena, acompañado de otros desconocidos disfrazados como él. Todo esto se sumaba a las alarmas de los bomberos, quienes acudían al incendio que se desataba a sus espaldas.
— ¿Qué demonios es este robot? — expresó sorprendido uno de los héroes. —
— ¡Miren esos cuerpos! — exclamó también otro, impactado. —
Elasticman observó a los jóvenes, preguntándose si eran héroes con licencia como los famosos estudiantes de la UA. Sin embargo,descartó esa posibilidad al notar sus máscaras de zorro. Parecían ser un grupo criminal, y debían ser detenidos.
Bakugo sentía lástima por ellos, sobre todo porque desconocían contra qué se enfrentaban. Lo peor de todo era que sabía cuál sería su destino y la gran oportunidad que representaba para sí mismos.
— ¡¡Nozomi!! ¡¡¡BOMBA DE HUMO!! —gritó Bakugo con todas sus fuerzas.—
— ¡Sí!
Desde su posición, la peliverde creó rápidamente una bomba de humo en su mano y la lanzó directamente hacia Bakugo, quien la atrapó y la activó antes de dejarla en el suelo. La bomba estalló según lo previsto y, en cuestión de segundos, ellos se dispersaron a una velocidad impresionante. Los héroes presentes y hasta Yamato se vieron obligados a toser indiscriminadamente debido al humo.
"Objetivos perdidos, sensores dañados, búsqueda posible"
—No, aquí hay mucha atención. Solo encárgate de los héroes—dijo Yamato resignado, llamando su atención.
“Objetivo asignado: exterminación de usuarios de dones, activado"
Los héroes no tenían ni idea del posible resultado que les esperaba. Mientras los demás miembros habían logrado escapar, este permanecía allí representando una oportunidad para ganarse reconocimiento al eliminarlo junto con su robot.
El héroe novato, llamado Elasticman, declaró consciente de lo que significaba la victoria:
— ¡Te derrotaré, villano! Ya lo verás.
Los demás se prepararon para la batalla, activando sus Quirks indiscriminadamente. Yamato solo podía reír por lo patético que les resultaba su confianza. Si los hijos de la herejía apenas pudieron sobrevivir a él, ¿qué será de ellos? El resultado era más que obvio en este caso.
Todo culminó en una matanza cruel e inhumana, con algunos desmembrados y otros cuerpos tendidos en el suelo. No solo ellos sufrieron las consecuencias de estar en el lugar equivocado, sino también los inocentes bomberos, que junto con su camión, fueron despedazados e incinerados.
Lamentablemente, al no haber personas que apagaran el incendio, las llamas se propagaron hasta alcanzar un edificio de departamentos, negocios locales y un centro nocturno. Esto resultó en un devastador impacto económico y en la pérdida de numerosos comercios locales. Como consecuencia, las autoridades locales comenzaron una búsqueda desesperada para dar con los responsables.
Continuará….
¡Hola! ¿Les gustó? Por favor, déjenme saber en los comentarios qué les pareció y espero que haya sido de su agrado.
Por cierto, he estado reflexionando y se me ocurre la posibilidad de incorporar más personajes femeninos al harén que no provengan de BHNA. Esto añadiría diversidad y me permitiría diferenciarme un poco entre las demás historias sobre hijos del futuro al incluir una gama más amplia de personajes.
Un ejemplo:
1.- Ameri Azazel
2.- Saegusa Mayumi