00: Prólogo
¿Quién diría que el extrovertido y carismático Jeon Jimin se encontraría corriendo de felicidad por los pasillos del colegio al saber los resultados del test sobre las jerarquías?
Así se encontraba en aquel momento aquel chico de cabellos color ébano que corría con emoción agitando una hoja en su mano, en dirección a los edificios de Media Superior en busca de su amigo de la infancia para contarle aquella gran noticia o al menos era una muy buena noticia para Jimin.
—¡Yoongi hyuuuung! —gritó con entusiasmo al ver al pálido chico sentado en una mesa en el patio de los estudiantes de Media Superior junto a otro chico que volteo igualmente ante el llamado.
El pálido chico se llevó una gran sorpresa al tener sobre sus hombros los brazos de su vecino y amigo de la infancia, rodeandole en un cariñoso abrazo mientras Jimin reía con felicidad dando pequeños saltitos de emoción que lo dejó completamente en conmoción ante tan repentino encuentro.
Ambos se conocían desde siempre, sus dos familias se empezaron a relacionar de manera mucho más íntima gracias a que sus madres se habían hecho mejores amigas en la universidad y jamás pudieron separarse. Dándole inicio a una gran familia de numerosos hijos y ahijados.
Cómo regla casi establecida, los hijos primogénitos de ambas familias se volvieron mejores amigos desde que nacieron, mientras que los otros hermanos mayores eran un trío de amigos inseparables y sus hermanos menores eran los chiquillos consentidos de sus padres.
El pálido chico y el de mejillas regordetas pertenecían relativamente a la misma generación, ya que solo se llevaban un año de diferencia.
Por lo que Yoongi y Jimin se encontraron irremediablemente apartados de sus hermanos por sus edades tan diferentes, y, por la casi perfectas y extrovertidas personalidades en cada uno de ellos siendo completamente el foco de atención de sus padres, que sin remedio alguno se fueron quedando solos aunque eso no les importó mucho… Por supuesto que no, porque ellos se tenían el uno al otro desde siempre.
—E-spera Jimin… Me e-estás asfixiando… —murmuró el pálido adolescente notoriamente sonrojado por aquella muestra de afecto en público.
Jimin al notar como su hyung se había puesto tenso, se separó de inmediato sonriendo con vergüenza para sentarse a su lado sin importarle mucho la mirada curiosa del otro chico en la mesa. Estaba completo emocionado en enseñarle sus resultados a su amigo de la infancia, por lo que desdobló el papel y lo puso enfrente del pálido chico.
—Mire esto, hyung… Hoy es el día más feliz de mi vida. —exclamó con completo entusiasmo dándole golpecitos al papel mientras ensanchaba una gran sonrisa en su rostro haciendo que sus mejillas se abultarán y sus ojos se volvieran pequeñas medias lunas.
Yoongi al ver la hermosa sonrisa que tenía su menor solo pudo pensar que era un chico sumamente tierno y guapo. Sacudió su cabeza un poco, dejando todos esos pensamientos de lado para poder hecharle un ojo a aquel papel que el azabache estaba extendiendo en la mesa.
Seoul International Complementary School
Basic Education Area / Generación 2017 - 2020
“Test de identificación de jerarquía”
Nombre: Jeon Jimin
Sexo: Hombre
Curso: N8
Fecha y hora de realización: 09:32 AM - 19 / Agosto / 2019
[...]
Resultados: Beta
El chico menor estaba atento a la reacción del pálido, aunque Jimin había pensado en múltiples reacciones que tendría su hyung al enterarse de su jerarquía, jamás se espero que la reacción de su hyung fuera unir sus labios en un inocente beso que lo hizo abrir los ojos completamente conmocionado.
Toda la cara del ahora beta se había teñido de un un rojo violáceo extendiéndose sin parar a sus orejas y su cuello, sintiendo un irremediable calor cubriéndolo por completo como aquella muestra de afecto tan precipitada que tenía a su corazón latiendo a mil por hora.
Jamás se esperó que su hyung lo besara, aunque había deseado tantas veces tener aquel íntimo acto en algún futuro.
Claro que Jimin no pensaba en que sucediera tan pronto por lo que no se había preparado mentalmente para mantener imprevistas las reacciones fisiológicas de su cuerpo que se podrían generar en un momento como ese.
Por otro lado, Yoongi se sentía completamente bendecido al leer los resultados del test de jerarquía de su menor. Tanto que no pudo contenerse para besar aquellos esponjosos labios que tanto había deseado.
El pálido cuando estaba en su último año de educación básica —como ahora lo estaba Jimin—, el resultado del test de jerarquía fue simplemente incógnito. Su cuerpo simplemente aún no había escogido a qué naturaleza pertenecer.
Quería ser beta. No quería estar atado al destino de un desconocido si resultaba ser alfa o omega.
Aún había una posibilidad que su cuerpo eligiera ser beta y lo estaba esperando con ansias desde año y medio. Rezando a la luna y a todos los dioses habidos y por haber para que jamás un celo se presentará a su vida.
Él quería ser un ciudadano común y corriente, que pudiera pasar desapercibido en la sociedad. Estaba claro que Yoongi tenía una razón, y era que quería ser beta para estar con su menor.
Amaba a Jimin desde que tenía memoria, nunca hubo otro chico o chica que le hiciera dudar de sus sentimientos por su menor.
Por lo que siempre había pensado que si ambos llegaban a ser betas, podrían tener un amor sin complicaciones y completamente sincero. No como el amor entre omegas y alfas, que se guiaban puramente por un destino previamente dictado y por el instinto de concepción.
Yoongi solo deseaba tener un amor sin complejidades y malos entendidos.
Por eso, al escuchar la noticia realmente no se pudo contener en tomar aquellos rechonchos y apetecibles labios entre los suyos como tanto había añorado.
Pero ninguno de los dos chicos pelinegros pudo disfrutar más de aquella muestra de afecto, ya que un grito agudo y para nada varonil hizo que se separaran para ver al dueño de tal.
Ambos pudieron ver que el otro chico sentado en aquella mesa, había tapado su boca con asombro al ver tal escena.
El pálido chico se había olvidado por completo que Hoseok estaba allí acompañándolo cuando inició su hora de almuerzo, por lo que sonrió tímidamente empezando a sonrojarse.
—Kim Yoongi, jamás pensé verte besar a alguien en mi vida y menos a un niño de 12 años. —el alfa se notaba muy sorprendida pero no duró tanto ya que Jimin se había levantado del asiento con una expresión molesta.
—No soy un niño y no debería importarle a quien bese Yoongi hyung. —la voz completamente ofendida del beta no hizo la reacción esperada, por el contrario, en el rostro de Hoseok se dibujó una gran sonrisa en forma de corazón y empezó a aplaudir mientras reía emocionado.
—¡Por la diosa, eres muy lindo con ese pucherito enojado! —claro que esas palabras hicieron sonrojar por completo el rostro de Jimin boqueando como pez fuera del agua en busca de palabras para defenderse pero no pudo, no cuando escucho la tierna risa de su hyung, aunque el castaño alfa añadió a su entusiasmado comentario algo que sacó de lugar a ambos:— Yoongi hyung, ¿Me lo puedo quedar? Sería un muy buen pasivo.
La sonrisa del pálido chico se borró por completo cambiando su mirada a una que podría matar si fuera posible hacia su amigo sin una pizca de chiste. Sin tener control de sus acciones, Yoongi jalo de la mano a Jimin haciendo que cayera en su regazo y lo abrazara con posesividad.
—Claro que no Jung Hoseok. —el mayor sentenció con voz amenazadora para reposar su mentón en el hombro del beta, mientras que en sus labios nacía una sonrisa coqueta— Jimin es completamente mío desde que nacimos, ¿No es cierto Minnie?
Jimin estaba completamente shockeado por lo que había pasado en menos de medio segundo, por lo que al escuchar la pregunta volteo hacia su hyung, sin darse cuenta que estaban más cerca de lo esperado haciendo que sus narices rozaran teniendo aquella tentación de besar aquellos delgados y pequeños labios rosas.
Así que embobado en la belleza de su mayor, el beta asintió cerrando los ojos para, esta vez, besarlo con anhelo y amor.
Aquel momento fue pactado el inicio de su extraña pero emocionante relación entre ambos adolescentes, sin prever que grandes problemas llegarían un par de años después.