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A la mañana siguiente nada era mejor, cuando baje al primer piso todo estaba destrozado y tirado por doquier, este había sido el resultado de Tom.
Y vete a saber tú que paso para que el se pusiera así de fúrico, otra vez.
Te preguntaras, ¿porque nadie llama a la policía o hace algo para ayudarnos?
Yo te respondo, no es nada nuevo y es jodidamente recurrente.
En el barrio ya es bien sabido como es Tom y que sucede si te metes en su camino. Con solo decirte que la gente se cambia de acera cuando ven a mi hermano por la calle, porque el miedo que genera es terrible. Y es exactamente lo mismo en el instituto, todos en los pasillos bajan la cabeza ante su presencia, era tal cual un amo y señor.
Y como todo amo y señor tiene súbditos que hacen todo lo que el diga y es que de las pocas veces que compartí un lugar de la casa sin agresividad de por medio siempre escuche como es que Tom se refiere sobre ellos.
"Son una manga de imbéciles que no sirven para nada..."
Y es algo completamente textual, ni una palabra más, ni una palabra menos. Claramente dentro de ese grupo de personas no entra Georg, el mejor amigo de Tom, constantemente me pregunto como es que ellos son mejores amigos.
Con decirte que Geo (Como le digo a Georg de cariño) es un amor, todo lo contrario, a mi hermano. Cuando Geo viene a la casa muchas veces pasa tiempo de caridad conmigo, como si fuera él mi hermano.
Le cuento como va mi día, jugamos en la PSP, le hablo sobre mis gustos y aficiones... A veces deseo que Georg sea mi hermano creo sería jodidamente fantástico que él fuese mi verdadero hermano, pero para mi mala suerte me tengo que conformar con lo que tengo.
Y lo que tengo es Tom, rayos.
Reviso por todo el primer piso en busca de Tom o mamá, no encuentro nada.
Como no halle nada me pase a la cocina para poder preparar algo de desayuno y luego poder limpiar toda la porquería que hace Tom.
Lo que por regla general me gusta desayunar es un poco de pan con leche caliente, así que eso es lo que busco en las alacenas de la cocina. Una vez todo afuera preparo todo y lo llevo a la sala.
Me siento en el sillón y en mi celular pongo alguna tontería para ver. Recientemente estuve viendo todo tipo de películas, siempre me han gustado cosas varías, me puedo adaptar bien muchas tendencias de actualidad, porque también me gustan.
Me gusta mucho la música y las películas. Normalmente le puedo dedicar mucho tiempo a mis aficiones porque siempre estoy solo, mi madre se desaparece durante días (o semanas) y de la nada regresa. Tom es un chico que le gusta estar fuera, por lo que solo se va todo el día, pero también sé que siempre llegara a casa, todos los días. Así que la única que se desaparece es mamá, quien en algunas ocasiones regresa para reponer la comida y demás cosas de la casa.
O le envía el dinero a Georg porque es mayor de edad.
Como resultado de esta situación, yo me hago cargo del mantenimiento y limpieza de la casa, porque de todos modos mi hermano no hace nada en la casa. Puedo decir también se hacer de todo un poco, porque si no, no hay forma que sobreviva en esta familia totalmente disfuncional en la cual cada quién esta metido es sus cosas y casi nunca nos reunimos. Normalmente solo lo hacemos cuando algo malo pasa y después cada quien por su lado.
Cuando termino de comer veo la hora, son las ocho de la mañana, una buena hora para comenzar a limpiar esta mierda. Cojo escoba y recogedor, trapeador y comienzo con la misión 'Has de nuevo, que este sea un lugar habitable'.
Algo que aprendí con el tiempo es que en esta casa no puede haber decoraciones y que sin ellas es más fácil que todo quedé ordenado. Así que me he acostumbrado a ver esta casa totalmente vacía solo con aquello es que indispensable para el día a día.
Una vez que termine, me fijo en la hora nuevamente, son las nueve y tantos de la mañana, definitivamente ya no llego al instituto. No es la primera vez que falto además nadie se dará cuenta, a nadie le va a importar y es un instituto público.
Siento que mi celular vibra nuevamente, es un mensaje de Gustav. El único amigo que tengo y lo conocí en la biblioteca, Gustav vive en un barrio bien lejos al del mío por lo que no sabe todo el contexto de mi hermano y así es mejor.
Normalmente nos reunimos en le biblioteca o en el parque cercano a este, en algunos días hago pijamada en su casa para poder escapar de Tom aunque sea unos segundos, él quiere conocer mi casa, pero todos sabemos que es una mala idea.
"Hey, vamos a la biblioteca o a caminar por ahí. ¿Puedes?"
"Sí, ya falte al insti de todos modos"
Tecleé rápidamente una respuesta, ya sabía que me regañaría.
"Dios Billy, que te pasa.
Debes de ir, sabes que no debes faltar"
"Ya.... No hace falta que me digas eso, vamos un rato y de ahí voy al insti"
"Bueno, va. Ahí te veo"
Tomo un baño rápido, me pongo ropa más o menos simple. Mi cabello es largo, llega por debajo de los hombros, es de color negro y lacio. El día de hoy quiero estar ligero, solo me arreglo poco sin aplicar sombras, con un poco de mascara de pestañas y brillo labial.
Agarro el bolso que llevo al instituto y camino a la biblioteca.
La distancia que hay entre la biblioteca y mi casa es relativamente grande, pero con pasos largos es más rápido llegar. Cuando llego veo a Gus sentado en la acera enfrente de la biblioteca.
— Heya Gus
— ¡Bibi! ¿Cómo has estado? — Me parece adorable como es, literalmente parece un osito cariñosito.
Corro en su dirección y lo abrazo fuertemente, el tiempo con él es lo mejor siento que el mundo deja de existir y el tiempo se detiene. Gus tiene mi edad, pero no vamos al mismo instituto, tampoco vivimos exactamente cerca. Por ello el tiempo con él es valioso a morir.
Pasamos el rato hablando como viejas chismosas, contándonos chismes de nuestros institutos y opinando sobre aquellos que no conocemos en su totalidad. Sin darme cuenta han dado el medio día, significa que tengo que regresar al instituto quiera o no.
Me despido de mi buen amigo Gus y literalmente corro, las calles están más o menos vacías o sea que es más fácil y rápido llegar mi destino. Una vez dentro puedo sentir las miradas de todos sobre mí.
Rayos, es la hora del almuerzo. No me gusta este tipo de atención.
Puedo escuchar los murmullos a mi alrededor. "Es el chico que vive con él", "Mira a ese marica", "¿Un chico o una chica?", "¿Qué se supone que es?" son cosas que normalmente se escuchan.
Acostumbrado a la soledad, si no es porque saben que de alguna manera estoy relacionado con Tom y les da miedo eso, es por lo 'llamativo' de mi apariencia. Que basura, lo de Tom puedo entender, pero ¿por como me veo? Es de lo más tonto.
Camino hasta llegar al salón que me corresponde, abro la puerta silenciosamente y veo que nadie esta. Mejor para mí, puedo elegir mi asiento con más comodidad.
Como siempre me voy hasta el fondo, en una esquina de ser posible, coloco mi bolso en el suelo y me siento.
Siempre cargo mis audífonos a todo lado, es como estar en modo espectador, nadie te ve, nadie te oye.
No eres nadie.
Puedo cerrar mis ojos y sentir cada vibración recorrer mi cuerpo, unirse con las fibras que componen mi ser y hacerse uno, de esta forma yo me puedo sentir completo y pleno. Nada malo pasa, nada malo pasó y nada malo pasará. Si estuviera en mi habitación estaría cantando o tarareando la melodía, para mi desgracia solo me queda cerrar los ojos y sentir el ritmo recorrer mis venas.
Escuchar música también es una buena forma de ignorar todo el ruido que a veces hace Tom en la casa, es como ir a un lugar lleno de amor y paz. Me podía sentir seguro siempre y cuando tuviera mis audífonos puestos y algo sonara en ellos.
Siento una mano en mi hombro y genuinamente tengo miedo. Dirijo mi mirada a quien sea que me haya tocado, listo para reaccionar, sin embargo, quien me toca es Geo.
— Hola Geo, ¿Sucede algo? — Casi me meo del miedo.
— No sucede nada Bill, pero no te vi en toda la mañana. — Me respondió con una ligera preocupación.
— Ah... eso... Sí... Verás que Tom llego muy enojado ayer y destrozo la casa y tuve que limpiar. — Le respondí un poco tímido.
A pesar de que él sabe mejor que nadie la situación aún me avergüenza cotarle este tipo de cosas, me sentía... ¿Humillado?
— ¿Y Simone, no esta contigo? — Sí, estaba confundido, y a la vez ligeramente enojado.
— En la mañana ya no estaba supongo que se irá unos días, como siempre. — Y sé que está mal pero no puedo evitar decirlo como si verdaderamente no importara.
— Ya... — Me respondió mientras revolvía un poco mi cabello. — ¿Al menos has comido algo después del desayuno? — Negue con la cabeza.
Sacó una bolsa que contenía un par de sándwiches y me dio uno.
— Come, si no comes te vas a enfermar.
Yo solo asentí con la cabeza y acepté el sándwich en la mano y comencé a comer, mientras tanto Georg me hacía compañía hasta que acabara de comer.
— ¿Vas a regresar solo?
— Pues sí. No tengo con quién más ¿Por?
— Me gustaría acompañarte Billa, pero a la salida estaré con Tom. — Asentí con la cabeza. — Estaremos donde siempre. Es importante que evites pasar por ahí, toma el otro camino. ¿Entendido?
— Entendido.
Dicho ello se levantó, se despidió y se fue del salón. Regrese a los audífonos y deje que una canción aleatoria se reprodujera hasta que la campana sonara y el ultimo bloque de clases se diera para por fin terminar el día de clases.
Eventualmente la campana sonó y todos entraron a la clase la cual aparentemente era de biología, una materia casi fácil.
Todos estaban en silencio prestando atención al profesor y también anotaban lo más importante en sus cuadernos, otros se dormían o jugaban en los celulares. Cada uno en su mundo y yo viendo lo que hacían. Habitualmente ni presto atención a clase porque todo lo que explican los profesores se encuentran los libros y los mismos son dados por el estado.
Todo iba muy lento y aburrido, como si todos decidieran hacerlo de esa manera para acabar con mi paciencia y con mis energías. La voz del profesor era suave y a mis oídos era como un susurro que me llamaba al mundo de los sueños.
A menudo tengo problemas para dormir y todo se remonta aquella época en la que me daba terror que mientras estuviera dormido, Tom entrara e hiciera algo. Es por ello que siempre duermo con el seguro puesto en la puerta, aunque estoy consciente de que no entrará si sabe que estoy dentro. Poco a poco me adapte a la idea de que mientras Tom sepa donde estoy sé que no hará nada.
Para mi desgracia no puedo decir con que siempre es así. Cuando se le mete el diablo también busca saber donde estoy, pero siempre me escondo, en ese estado no puedo estar seguro de si podría golpearme o no.
No lo sé... hago de todo para llevar las cosas en paz con él. Más que todo por precaución.
En mi misero intento de mantenerme despierto trate de prestar atención a la clase, prometo que di todo de mi hasta mi último esfuerzo, pero no pude contra la tentación y fui débil...
En resumen, me quede dormido, y muy profundo.
Me desperté de forma abrupta, con un poco de saliva corriendo por mi mejilla y un salón completamente vacío. El sol de la tarde entraba por las ventanas dando justo en mi cuerpo, podía sentir mi cuerpo bien calentito. Pase mis manos por mi cabello en un intento de arreglarlo y usando la manga limpie un poco la saliva que estaba corriendo de mi boca, sin esperar más guardo todo en mi bolso y salgo.
A juzgar por la cantidad de personas en el pasillo puedo decir que hace un rato ya toco la campana, lo mejor será que regrese a casa...
Recuerdo que Geo me dijo algo y no sé si era importante o no. Alce los hombros y quitándole importancia salí del instituto, unas calles más allá veo un pequeño grupo de personas.
Me acerco poco a poco y logro reconocer a 'la manga de imbéciles' que se consideran amigos de Tom, corro hacia un callejón cercano para poder esconderme de ellos.
Casi siempre se reúnen en las calles en grupo a fumar o beber, de vez en cuando iban a la casa y se adueñaban de la sala.
De pronto sentí una voz atrás mía y no pude evitar soltar un chillido. Carajo eso debió ser ala cosa que olvide por completo.
— Bill... — Me dijo Geo mientras tapaba mi boca con su mano y ponía su dedo sobre sus labios en signo de que mantuviera el silencio.
— ¿Qué hay Geo? — Salude más calmado o bueno, lo más seguro cansado acababa de despertar.
— Bill, ¿Por qué estas acá? — Oh dios, como le digo que me olvide de lo que me dijo.
— Ehh... — Mis manos se humedecieron por el sudor que soltaba. — Me olvide...
Soltó un pesado suspiro.
— Mira , ya no importa. Lo importante ahora es que Tom dice que hará una fiesta con la pandilla. — No era del todo malo, tampoco era una buena noticia. Vamos a decirle intermedio.
— Y...quieres que busque un... — Me cortó.
— Al contrario, debes de quedarte.
— Lo sé, lo sé.— Suspire lleno de cansancio.
— Ok Bill, regresa de una vez y de frente enciérrate en la habitación hasta mañana. — Una vez dicho se despidió y chocamos las manos a modo de despedida.
Me fui por un camino alterno para llegar lo antes posible, al llegar lo primero que hice fue hacer el almuerzo. Me prepare fideos con salsa, un plato rápido de hacer.
Después de dejar los fideos en la olla corrí a llevar lo necesario para toda una noche sin salir, llevé la PS (porque en mi cuarto ya tengo una TV), snacks, bebidas y un poco de fruta. Cuando estaba dejando todo arreglado, escuche como la puerta principal era abierta.
Oh no...
Con el mínimo valor reunido bajé despacio las escaleras y progresivamente sacaba mi cuerpo para poder ver quienes habían llegado, por un momento pensé que eran Tom y sus amigos. Sin embargo, al no escuchar nada supe que estaba solo.
Eso no me daba más confianza, mi plan era cautelosamente servir mi comida y huir a mi habitación, evitando todo contacto con Tom. Así de fácil y sencillo.
¿Verdad?
Prácticamente caminaba de puntillas además no lo veía a simple vista. Saque un plato con cubiertos, lentamente me acercaba a la olla para no hacer notar mi presencia, pero cuando estuve a punto de terminar de servir escuche pesados pasos.
Trague saliva y seguí con lo mío, decidí no dar importancia al hecho de los pasos se habían detenido justo detrás de mí y rápidamente termine de servirme. Me di la vuelta y ahí estaba, mirándome desde arriba por la diferencia de alturas, con esos ojos de asesino, tan profundos con una mirada dura. Pasé por su lado y subí las gradas.
Vamos a ignorar la pesada mirada que tenía sobre mí en todo momento porque ya estoy en mi cuarto, a penas entro y le pongo pestillo a la puerta.
Comí gustosamente lo que cocine, al terminar deje los platos en el escritorio y me recosté en la cama con el celular a revisar que había en redes, aunque no tenga amigos con quienes comparta gustos, había personas que expresaban lo que más les gustaba y eso era lo que a mí me entretenía.