Capitulo único
Escuchaba sin interés a lo que sea que L decía. Siempre pensó que estás juntas en particular eran aburridas, y tras la misteriosa muerte de A, estas se habían vuelto un poco más frecuentes (¿Quien sabe el por qué?), en lo personal a él no le gustaba tener que estár allí aburriendose; simplemente tenía mejores cosas en las que perder su tiempo y no en aquellas juntas aburridas en compañía del resto de sucesores por culpa de un maldito suicida.
<<Estúpido Alexander. Ojala estes pudriendote en dónde sea que estés.>>
_pensó con fastidio.
<<Seguramente estas regocigandote de alegria y tranquilidad, mientras te burlas de mí por estar aquí.>>
_podía imaginarse muy bien a su fallecido rival, en una esquina con esa típica sonrisa devoradora de mierda y superioridad que siempre odio.
Una vez más trato de prestar atención a lo que su antecesor explicaba. Seguía sin tener una razón para estas aburridas juntas.... ¡¡Y grupales!! Bastaba con tenerlo solamente a él, después de todo... Él; Beyond seguia en la lista de sucesión.
Que hacían esos renacuajos?
¿La "milagrosa" muerte de A fue en vano? No. De todas formas el castaño no era apto para el cargo.
Soltó una bocanada de aire para después fijar su vista en el pelinegro ojeroso, quién redactaba unos documentos que tenía enfrenté.
<<Aburrido.>>
_penso volteando hacía otro lado.
En la silla a su lado estaba un peculiar niño albino. Bastante pequeño y muy concentrado jugando con un carrito de carreras sobre la mesa; en lugar de siquiera prestar atención a tan "importante junta" (lo que lo hacía reafirmar que esas juntas eran una perdida de tiempo total). Miro el conjunto de letras sobre su cabeza:
<<Nate River.>>
_no era interesante. Este niño era aún mas aburrido que el mismo L.
Volteo a otro lado.
Frente a él se encontraban una peculiar parejita. Una niña rubia poco más grande que el anterior niño, ella dibujaba muy animadamente sobre unas hojas en blanco, y justo a su lado estaba un niño pelirrojo; quien asomaba su cabeza hacia el dibujo con su lapiz listo en mano, claramente con la intención de unirse a la niña rubia y dibujar; más está no parecía querer dejarlo dibujar con ella. Provocando así quejas por parte de ambos:
- ¡Dejame dibujar! _se quejana el niño, cuyas letras sobre su cabeza formaban el nombre de Mail Jeevas.
- Arruinaras mi dibujo con tus deformidades. _repuso la niña de nombre Lisa Lindal.
Sin duda eso le dejo en claro que solo eran unos mocosos metidos en dónde no debían, L no debió traer consigo a esos niños aún si fuesen los siguientes sucesores después de él.
No había matado a Alexander para que Elle al final decidiera dar atención a todos los sucesores por igual.
Nuevamente fijo su vista en el pelinegro, que seguia leyendo sin siquiera tomarse la molestia de calmar a ese par o detener al menor con sus juegos. Se cruzo de brazos, mientras su ceño se fruncia, era el unico que se tomaba la molestia de si prestar atención a lo que...
A lo que L...
Un olor dulce llego a sus fosas nasales, pero no pudo distinguir que era con exactitud.
Siguiendo el olor, volteo a ver al último de los renacuajos: Se trataba de un niño rubio. Este pequeño se movía en su propio asiento, demasiado.
Quizas era curiosidad o quizás el aburrimiento, pero le miro con tanta atencion; tratando de adivinar que era lo que hacía. Mihael soltó lo más parecido a un bostezo, y se llevo una mano a la boca, cuando la retiro pudo ver con claridad como masticaba algo y trago.
El niño estaba comiendo en plena junta.
B aguanto la ganas de reír. Estaba bastante claro que sus "amiguitos" hacian lo que querían, a estas alturas no sería regañado por comer eso quedaba claro.
Pero el niño quería ser discreto aún así.
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Se sintió incómodo. Alguien lo estaba observando.
Al alzar su vista pudo ver aquel extraño sujeto de pedulisres ojos color carmín, lo peor es que le sonreía. Lo que lo hizo alarmarse, ¿lo descubrió? Rápidamente subió sus manos sobre la mesa, agarro el lápiz y comenzó a escribir unos apuntes en unas hojas.
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Su sonrisa se ensanchó al notar como ese chiquillo dejo lo que hacía comenzando a escribir, esperando tener privacidad nuevamente.
- Es hora del almuerzo. _la anciana voz de Quillsh Wammy por fin detuvo esa agonizante tortura grupal._ Se hace tarde y los niños deben comer algo, L. _prosiguio a explicar a su pupilo.
No hizo falta decir más, ya que prácticamente el detective ya se dirigía de camino a la salida. Sólo por las juntas estaba ahí y nada más, para procurar la seguridad de los sucesores restantes, pero realmente no era muy de su agrado estar con todos ellos.
Era mucho más sencillo cuando únicamente se comunicaba con uno.
Tanto Mail como Linda gritaron de emoción y salieron del lugar con prisa, Nate fue el siguiente en salir aunque en dirección distinta al comedor.
Pero ni Beyond, ni el rubio se levantaron de sus asientos.
El adolecentes mantenia una mirada curiosa hacia el menor.
- aah... _suspiro con aparente desgana. Sin decir nada, se levanto de su asiento y se encamino al lugar del niño._ Solo me parecía curioso un olor... _comenzó a hablar, dando vueltas alrededor de Mihael._ ¿Qué es lo que comías?
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El mencionado se tenso frunciendo levemente el ceño. En efecto, ese sujeto raro si lo habia visto antes, pero no respondió. Junto más las manos en su regazo intentando ocultar aquello y le miro de forma menazante, cómo si tratara de advertirle que mantuviera distancia.
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- ¿Que comías? _volvió a preguntar Beyond.
- Nada... _finalmente hablo._ Lárgate y dejame en paz.
B sonrió con diversión, encontrando entretenido el carácter fuerte y defensivo del niño.
- ¿Acaso eso fue una negativa? _soltó un par de risillas._ Mal, muy mal Mihael... _y lo abrazo, tratando de llegar a las pequeñas manos ajenas.
M apenas pudo abrir los ojos ante la mención de su verdadero nombre en boca del chico más grande, sin llegar a preguntarse cómo es que él lo sabía.
No cuando Mello sintió tanta molestia al tener al adolescente abrazándolo. Trato de quitárselo o siquiera intimidarlo, pero pronto su fuerza flaqueo, dado a la fuerza que el pelinegro ejercía sobre él:
- Muéstrame.... _y con esto logro arrebatarle lo que el chiquillo rubio tanto ocultaba._ Oh que lindo botín... Chocolates~.
Mihael se levanto de su lugar de un saltó y se abalanzó sobre el mayor, estirando su brazo para quitárle sus chocolates_ ¡Damelos!
Beyond lo esquivo y con una sonrisa burlona llevo uno de los chocolates a su boca_ Dame. _y lo comió.
El dulce se desvaneció tras masticarlo un par de veces, el sabor dulce se extendió en su paladar y por último se adhirió en sus dientes.
- Mmm~ rico... _tomo otro chocolate entre sus dedos índice y el pulgar, después le dió una larga y lenta lamida.
- Agh... Esos son míos. _volvio a quejarse el niño, viendolo degustar los chocolates robados.
- ¿Hmm? _sonrío._ ¿Quieres? _acto seguido soltó los chocolates. Con su mano diestra agarro al niño del rostro y lo obligo a abrir la boca. Con la mano dónde tenía el chocolate metió el rico dulce a la boca del rubio a la fuerza.
La cara de Mello enrojeció, pero pronto puso cara de asco al recordar que ese demente había lamido el chocolate antes de obligarlo a comerselo- ¡¡Buag!! ¡Que asco!
Las risas del mayor resonaron en la habitación, tras calmarse un poco observo restos de chocolate en sus dedos._ Están ricos... Pero no es algo que comería seguido. _agrego.
Hubiera sufrido la furia de Mello. O al menos así pensaba el niño, cuando una vez más, ese raro lo tomo del rostro y restregó sus dedos sobre sus labios.
- ¡¿Ah?! _rápidamente Mello se cubrió el rostro por la vergüenza.
Volvio a reir, al final ese rubio con chocolates había sido mucho más entretenido que el resto de niños en esa horrible junta.