PrΓ³logo
Los sonidos de las sirenas fuera de la casa de los gemelos aturdia mis oΓdos de forma atros. Mis manos estaban cubiertas de mi sangre y tambiΓ©n de la sangre de ella...
Poco menos de una hora atras encontrΓ© a la mamΓ‘ de Tom y Bill recargada en la pared mientras sostenΓa su estomago, sus prendas estaban baΓ±adas en ese lΓquido rojo que salia de su dΓ©bil cuerpo. No sabia lo que sucediΓ³, mucho menos quien lo provoco. ΒΏQuΓ© podΓa hacer una niΓ±a de doce aΓ±os para ayudarla?.
Alguien desconocido golpeΓ³ mi nuca antes de que tomarΓ‘ un telΓ©fono para llamar a emergencias, ya era demasiado tarde cuando habΓa despertado. Simone se encontraba al borde de la muerte.
Me levantΓ© del suelo, ignorando el dolor en mi nuca, y tratΓ© de encontrar el telΓ©fono sin Γ©xito. Mi ropa, codos y mejillas estaban cubiertos de sangre. El olor metΓ‘lico quedarΓa grabado en mi mente para siempre.
DespuΓ©s de eso, las imΓ‘genes se borraron de alguna manera. La policΓa ya habΓa acordonado la zona cuando volvΓ en sΓ, y los forenses estaban retirando el cuerpo de Simone.
Cuando intentΓ© acercarme a Bill, fui detenida. Los ojos de Tom transmitΓan rencor y un profundo dolor. Su silencio fue suficiente para entender lo que pensaba, incluso sin decirme nada.
βTom....βUnas lΓ‘grimas traicioneras bajaron por mis mejillas lentamente. IntentΓ© tomar su mano sin lograrlo.
βΒ‘No te acerques!.βMe lanzΓ³ con fuerza, provocando que cayera al piso como una pluma.
El mismo niΓ±o que alguna vez me confeso su amor ahora me odiaba. Su hermano cayΓ³ de rodillas y comenzΓ³ a llorar con fuerza, me dolΓa verlos de esa manera.
β‘‘Dejaste que muriera!!.βLos gritos de Tom me aturdieron.
βΒΏPor quΓ©?....βBill hablo con dificultad, a diferencia de su hermano reflejaba decepciΓ³n e incredulidad en su mirada.
βPor favor... escuchenmeβColoquΓ© mis manos en el suelo para levantarme. Mi cuerpo dolΓa tanto como mi corazΓ³n.
β‘‘Vete!!.βTom no pensaba prestarme atenciΓ³n, el enojo lo estaba dominando por completo.
Jorg, su padre, se acercΓ³ sin expresiΓ³n al escuchar los gritos. Coloco a sus hijos detrΓ‘s de el, como un escudo protector.
βLargate de una maldita vez de aquΓ.
Siempre me provoco miedo de alguna manera, esa noche mostrΓ³ su verdadera apariencia entre el dolor y el sufrimiento.
No podΓa defenderme frente a Γ©l porque era un hombre imponente, duro y frΓo. En cambio, yo era una niΓ±a, asΓ que permitΓ que me intimidara.
Me levantΓ© temblando, tratando de no pensar en que acababa de perder a mis mejores amigos por un malentendido que desatarΓa el peor de los futuros para los tres.
β‘‘Espero que te suceda algo peor, Alessandra!!.
GirΓ© la cabeza para ver a ese niΓ±o al que apreciaba tanto, con el que sentΓa algo diferente... ahora odiΓ‘ndome.
Mi tΓa bajΓ³ de su auto. Su rostro reflejΓ³ shock al ver mis brazos manchados de sangre. CorriΓ³ hacia mΓ y, antes de que pudiera decir algo, se agachΓ³ y sostuvo mi rostro con sus manos.
βCariΓ±o... ΒΏquΓ© paso?.βLimpio mis lΓ‘grimas, tratando de mantener la calma. Las palabras no salΓan de mi boca.
βΒ‘LlΓ©vatela, VivΓan. No la quiero cerca de mis hijos!.
βΒΏPor quΓ©, Jorg? Trata de calmarte y hablemos.βMi tΓa se puso de pie y me llevΓ³ detrΓ‘s de ella.
βNo necesito darte explicaciones, Β‘ahora lΓ‘rgate!βBufo, y las venas en su rostro se hicieron visibles.
βVamonos, Ally... me explicarΓ‘s en el camino lo que sucediΓ³βhablo en mi oΓdo, tomΓ‘ndome de los hombros. Nos dirigimos rΓ‘pidamente hacia el auto.
Los sollozos desconsolados de Bill destrozaron mi corazΓ³n, gire mi cabeza una ΓΊltima vez viendo como Tom lo abrazaba de rodillas, los cuerpos de ambos temblaban. Su padre...ese hombre me veΓa con un semblante oscuro, como si de alguna manera sintiera parte de la culpa por lo sucedido.
SubΓ al asiento del copiloto como pude, mi tΓa espero a que entrara para cerrar la puerta y repetir la misma acciΓ³n despuΓ©s.
Me observΓ³ mientras jalaba el cinturΓ³n para ponΓ©rmelo. No pasΓ³ mucho tiempo antes de que escuchara el sonido del viejo motor.
βLo que sea que haya pasado ahΓ dentro, sabes que te creerΓ©βSonrio con tristeza, sosteniendo mi mano.
Su tacto hizo que dejara de reprimir todo lo que sentΓa y llorΓ© con fuerza, sin querer mirar nada mΓ‘s que mis rodillas raspadas.
Todo cambiΓ³ en un instante... en una noche en la que las cosas nunca volvieron a ser iguales. Mi vida iba a tomar un rumbo distinto desde el primer segundo en el que me alejΓ© de ese lugar.