Capítulo Único
La temporada de invierno estaba en su máximo esplendor, la gran ciudad estaba siendo más alegre de lo usual ¿y cómo no habría de estarlo? La navidad estaba a la vuelta de la esquina, en todas las calles estaban presentes los adornos, luces y cantos navideños, las personas transitaban más de lo usual comprando regalos de última hora, pasando tiempo con la familia o simplemente dar un paseo. Como muchos se han de esperar precisamente en estas fechas es cuando los familiares y amigos se reúnen para convivir y pasar un buen rato juntos, esta era una época que absolutamente la mayoría ha estado esperando y eso incluía obviamente a la familia Ackerman.
—¡Mami, papi miren es santa Claus!—habló el pequeño Bruno completamente entusiasmado, en sus ojos se formaban reflejos en forma de estrellas—. ¡El realmente existe!
Los padres del infante miraron al niño con una sonrisa, él pequeño si que estaba emocionado y eso estaba bien.
«Es muy bueno pasar tiempo con mi familia» pensó Hanji tomando de la mano a su hijo.
Bruno actualmente se encontraba en sus cinco años, y ello les hacía demasiado felices ya que él era demasiado alegre y positivo muy parecido a su mamá. Desde que él nació la vida a sido un hermoso sueño sin embargo eso no descartaba lo difícil que ha sido salir a adelante, al ser jóvenes los padres del mini-Ackerman han tenido que sobrellevar sus obligaciones, lo que realmente era demasiado bueno es que a pesar de ciertas dificultades han logrado salir adelante.
—¡Papi quiero hablar con Santa!—exclamó el niño señalando el interior del centro comercial.
Levi miró hacia donde su hijo señalaba y bueno, se vio obligado a llevar al pequeño a donde el quería ya que se lo pedía de una forma tan directa y a la vez tierna.
En el centro comercial había una gran fila de niños los cuales esperaban para pedirle “deseos” a papá Noel. Levi acompañaba a su hijo para ello mientras Hanji fue a comprar unos regalos (los cuales darían como obsequio a sus familiares en su reunión anual), Bruno platicaba con su padre sobre lo emocionando que estaba de volver a ver a todos sus familiares reunidos y de todos los regalos que pediría a Santa.
—Papi, este año le pediré a Santa ¡un peluche de dinosaurio!—contó el pequeño abrazando a su papá mientras no paraba de moverse de la emoción.—También pediré herramientas para construcción…. Y unos carritos…. Y unos juegos de mesa… Y….
Levi sonrió escuchando atentamente las palabras de su hijo, realmente le parecía adorable ver como Bruno pedía cosas sin parar le hacía recordar a cuando era un niño. Eran demasiado regalos, suponía qué Santa no le traería todo. Estaban casi llegando al frente cuando el pequeño quien seguía diciendo sus pedidos dijo:
—¡También pediré un hermanito para jugar con él!
El Ackerman se atragantó con su propia saliva abriendo sus ojos como platos, no pudo disimular la sorpresa.
«¿Qué Es lo que acaba de decir?» pensó regresando en sí.
—Papi ¿qué pasó?—preguntó el niño con preocupación—. Estas rojo, si quieres vámonos.
—No es nada, solo quedé sorprendido por lo que le dirás a santa—respondió el mayor recobrando la seriedad—. Puede ser que ese pedido pueda ser cumplido—sonrió levemente—. Solo que no lo recibirías mañana.
—¿Por qué no?—preguntó el niño.
—Bueno tener un niño es algo difícil de tener, todo tiene un ciclo—dijo recordando el pasado con nostalgia.
—Oh—saltó el niño sin comprender la mirada de su padre—. Como sea, ya casi es nuestro turno, mira.
El padre miró al infante y esperaron hasta que fue el turno del pequeño Ackerman. Bruno se sentó al lado de santa y comenzó a contarle como se había portado todo el año y que era lo que pediría como regalo.
—Levi ¿podrías ayudar a tu hermosa esposa?—preguntó Hanji cargando varias cajas.
—Te dije que compraras los regalos desde hace tres semanas idiota—respondió Levi tomando los obsequios para que él los cargara.
La castaña sonrió y le guiño a su esposo en tono de burla.
—¿Qué crees qué fue lo que Bruno pidió?—preguntó el azabache mirando a su mujer con tranquilidad.
—¿Un viaje a Italia?—respondió la de anteojos en tono de pregunta.
—Eso es lo que tú deseas—dijo el hombre—. Nuestro hijo no pediría algo así.
—Ni idea—ella cruzó los brazos.—Yo diría que pediría lo normal… Juguetes.
—Cariño, el pidió un hermano—Levi habló sonriendo con picardía.
Hanji se sonrojó y fingió inocencia.
—Tendríamos que ponernos manos a la obra—dijo volteando a donde el infante estaba—. Todo sea por nuestro niño.
Después de ese pequeño diálogo siguieron conversando hasta que Bruno llegó a ellos dándoles un abrazo.
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—Ven a cantar, ven a cantar que ya está aquí la navidad—tarareaba Bruno recostado viendo cómodamente la televisión.
—Ven a cantar, ven a cantar que ya llegó la navidad—seguía Hanji con entusiasmo.
—Tengan que se va enfriar—habló Levi llegando de la cocina con tres tazas de chocolate caliente.
—Muchas gracias, Levi—dijo Hanji tomando las tazas.
Era 23 de diciembre, el frío era intenso y Levi no quería que su familia tuviera un resfriado por lo que él siempre cuidaba de ellos.
Los Ackerman veían televisión mientras cubrían sus cuerpos con una gran manta y bebían chocolate. Era un lindo día, aunque muy frío.
El hogar de los mencionados no podía quedarse atrás con las decoraciones, en la pequeña sala tenían un gran árbol de navidad decorado con hermosas esferas y luces, las cortinas, las sábanas, todo prácticamente eran alusivos a las fiestas decembrinas.
Levi rodeaba con los brazos a Hanji y mientas ella abrazaba al Bruno. Disfrutaban de programas infantiles con especiales navideños.
—Mañana veremos a la familia—dijo el niño feliz—. ¿Creen que a Mikasa le guste lo que le daré?
«Bruno si que quiere mucho a la mocosa» pensó el mayor.
—Estoy segura que si—aseguró la de ojos marrones.
Todo ese día, los tres se la pasaron juntos, pasando pequeños momentos de calidad. Haciendo cualquier tipo de actividades para no quedarse atrás decoraron una casita de galleta.
Resultaba curiosa esa familia, verlos tan unidos y en armonía, siendo una familia conformada por dos jóvenes que estaban en la flor de la juventud.
Ya era la noche del 24, los tres se estaban preparando para salir yendo a la casa de Kuchel, estaban algo lejos así que tomaron un taxi…
Cómo era tradición en la familia Ackerman, la reunión estaba confirmada por diferentes familiares y amigos, además era obligatorio llevar regalos ya que semanas antes se llevaba a cambio un sorteo para dar un obsequio, era una reunión divertida.
—Holaaaaaa—entro Bruno corriendo en dirección a su abuela paterna.
—Mi niño, me alegra mucho verte—dijo la madre de Levi cargando a su nieto—. ¿Cómo te has portado?
—Muy bien abuelita—el niño besó en la mejilla a su abuela.—Ten tengo un regalo para ti…
Mientras Bruno saludaba y regalaba tarjetas navideñas a todos los que podía, Levi y Hanji tomándos de la mano fueron a donde sus viejos amigos se encontraban.
—¡Feliz navidad!—gritó Petra dándoles un cálido abrazo.—Llevábamos meses sin vernos me alegra mucho verlos aquí ¿cómo les sonríe la vida con bendición?—preguntó curiosa.
—Nos ha ido demasiado bien, nuestro pequeño Bruno está feliz como siempre y bueno nuestra relación va mejor que nunca—respondió Hanji acercando más su cuerpo al de su esposo.
—Holi Petra—Bruno apareció de la nada con una pequeña carta en la mano—. Ten un regalo especialmente para ti.
—Eres un amor al igual que tus padres—dijo la de ojos ámbar abrazando al niño después de recibir el pequeño destalle—. Realmente eres muy lindo.
—Muchas gracias—sonrió Bruno mirando hacia la entrada—. ¡Mikasa ya está aquí!
Sin dar aviso ella se alejó de Petra y de sus padres para ir a donde su pariente se encontraba en su sin dar aviso previo Bruno abrazó a Mikasa tirándola al suelo.
—Mika, que bueno que viniste—dijo el niño mirando a los ojos a la niña.
—Hola Brunito—saludó levantándose para darle un oso de peluche al hijo de Hanji—. Hice esto especialmente para ti.
—Te quiero muchísimo—dijo el azabache abrazando nuevamente a su familiar—. Cuando sea grande me casaré contigo.
—Eso es algo imposible—respondió Mikasa con una sonrisa—. Pero…—tomó de la mano a Bruno—. En estos momentos vamos a jugar con Eren y Armin.
—Mi rival—habló en voz baja mirando a dichos niños llegar a la fiesta.—Esta bien vamos, lo derrotaré en un duelo.
Bruno está consiente de lo que Mikasa siente por su amigo Eren, y teme perder el cariño de la misma. Los dos Ackerman fueron a donde los amigos de la niña estaban y se dieron un abrazo.
—Hola Bruno ¿cómo has estado?—preguntó Eren dándole unos dulces al niño.
—Muy bien ten esto es para ti—habló el hijo de Levi recobrando su alegría dándole una carta navideña—, También tengo una carta para ti Armin.
El regalo que tenía para Mikasa se lo daría cuando ellos estuvieran solos, es que ya le había dado vergüenza.
—Te lo agradezco mucho Bruno—dijo el rubio colocando su mano en la cabeza del menor—. ¿Qué te aparece si jugamos a las escondidas?
—Una gran idea—respondió el niño abrazando a su familiar—. Yo hago equipo con Mikasa.
—Oye, yo quería hacer equipo con ella—reclamó Eren.
Bruno no respondió solo sonrió victorioso. Sin discutir porque son unos angelitos, los cuatro niños comenzaron a jugar, mientras charlaban con sus amigos Levi puso un extraño gesto de fastidio.
«Ese mocoso»
—Se ven tan lindos jugando—habló Hanji con una sonrisa.
—Eso creo—respondió Levi acariciando la espalda de su esposa—. Hay que disfrutar como esos mocosos lo están haciendo.
Hanji se apartó de él para gritar:
—¡Que la fiesta comience!
Sin esperar mucho, Hanji tomó con fuerza a su pareja para que comenzarán a bailar una pieza de música, no tardaron mucho para que las demás personas se unieran. Luego siguieron con la cena, partida de piñata, el intercambio de regalos y juegos familiares.
Todos reían y convivían con felicidad, era muy lindo pasar tiempo con una gran familia de vez en cuando.
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Al terminar la fiesta cada uno de los invitados se desearon una feliz navidad para luego regresar a casa, para la no sorpresa de Levi su querido hijo se durmió entre sus brazos, Hanji caminaba mientras se quedaba acaramelada por el instinto paternal de su esposo, él se merecía un premio por esforzarse mucho, la castaña sonrió qué gran sorpresa le esperaba al azabache.
Ya era de madrugada la navidad ya había llegado, todas las calles estaban siendo iluminadas de alegría y felicidad. Los Ackerman por fin habían llegado a su departamento, Levi movió con delicadeza a Bruno para recostarlo sobre la pequeña cama y taparlo con una cálida manta. Los dos adultos le dieron un beso en la mejilla al pequeño y cerraron la habitación.
—Hanji ¿ya terminaste?—preguntó Levi secando su cabello con una toalla (puesto que había tomando un baño caliente).
—¡Todavía no!—habló la fémina desde la bañera—Espera un poco más…
El azabache dio un suspiro y miró hacia la ventana, admirando la hermosa vista de la cuidad embriagada de navidad. Ahora que lo recordaba… ¡Ya era su cumpleaños! La razón por la cual su esposa se tardaba tanto era para…
«No, no puede ser eso» pensó el joven sonrojado «Solo son ideas mías»
Los pensamientos pecaminosos de Levi se hicieron presentes, la temperatura del cuerpo se comenzó a calentar, la principal razón por la cual comenzaba a excitarse era porque Hanji solía "regalarle" una larga sesión de sexo.
—¡Ya estoy aquí Levi!—exclamó la Ackerman con los brazos extendidos luciendo una lencería realmente provocadora para el gusto de su esposo.
Él se sonrojó aun más completamente embobado al ver a su mujer luciendo algo tan sexy, realmente lo harían.
—¿Qué te parece?—preguntó Hanji luciendolo como si de una modelo se tratara.
Levi sonrió de lado, se recargó sobre el colchón matrimonial y le respondió:
—Te ves muy hermosa—con su mano izquierda hizo movimiento dando a entender que ella se acercara a él, por supuesto ella aceptó —. Me siento afortunado de admirar tu hermoso cuerpo.
Sonrojada sin que su esposo se lo pidiera ella se sentó encima de él, quedando frente a frente. Hanji pudo sentir como la entrepierna del varón comenzaba a “despertar”, podía sentirlo, deseaba qué él se hundiera dentro de ella.
Con una mirada llena de deseo ambos se prosiguieron a besarse fogosamente, el contacto entre ellos era una mezcla de amor, cariño y deseo carnal ¿y cómo no habrían de estarlo? Tener momentos así eran demasiado difíciles porque debían mantener un equilibrio en sus vidas, ser padres a tan temprana edad era un desafío si tomamos en cuenta sus estudios y trabajos para salir adelante.
Levi introdujo su lengua en la boca de Hanji, por consiguiente la de piel canela comenzó a acariciar los pectorales de su esposo para hacer más placentera la experiencia para el hombre pues era su cumpleaños y merecía lo mejor.
Ella soltó un gemido al sentir como el de piel de porcelana recorría su espalda hasta llegar a sus glúteos, rápidamente se separó de él, acto que dejó confundido al varón.
—¿Qué pasa?—cuestionó sin dejar de tocar el cuerpo de la mujer bajando de apoco a los pechos de la misma.
—No mucho—respondió sin perder ese tono coqueto haciéndose la tonta—. Es solo que, como decirlo para no sonar vulgar…
El Ackerman le siguió el juego.
—¿Qué planeas cuatro ojos?
La joven sonrió con malicia, seguidamente empujó con fuerza al hombre dejándolo recostado sobre la cama.
—He notado que tú estas algo impaciente ¿o me equivoco?—comentó la castaña quitándose los anteojos señalando la erección del muchacho.
Sin decir otra palabra ella comenzó a dar pequeños brincos sobre el pene de Levi, simulando la penetración dando como consecuencia pequeños gemidos. Ver a su pareja complaciéndolo de esa forma era muy excitante para el padre de familia se moría de ganas por tomarla nuevamente, pero esto apenas estaba empezando.
Así siguió por un buen rato hasta que Hanji se dio cuenta ya era suficiente era momento de llegar a la otra fase de la noche.
Se bajó para incarse y quedar de rodillas, él ya sabía que era lo que seguía y se sentó cómodamente para admirar a gran detalle el espectáculo. Hanji bajó los bóxer de su amado dejando a la vista el gran atributo del mismo, ella lo miró y acarició dando un escalofrío a Levi, sin esperar demasiado inicio lambiendo la punta del pene qué era rozado luego lo metió a su boca.
La sensación que sentía era exquisita, su pareja si sabía como complacerlo, cada movimiento y lamida estaban llevándolo hasta el paraíso. Se sentía feliz, amaba a Hanji y sentir como ella se estaba esforzando al máximo para darle un delicioso cumpleaños le ponía de un mejor humor. Esta era de las pocas veces en las cuales ellos podían tener sexo, esta madrugada estaba siendo perfecta para intimar, no había nadie que les interrumpiera, su pequeño hijo dormía (y era casi imposible que despertará porque había jugado demasiado con Eren, Armin y Mikasa).
Él suspiró con un notorio rubor, sentía que estaba apunto de correrse y así fue, Hanji como la buena mujer que es se la trago enterita para provocarle más éxtasis a su esposo. Vaya que lo logró, Levi no podía soportarlo más necesitaba hundirse en ella.
La tomó con fuerza del brazo y la levantó para dejarla cerca de él, como si de un depredador se tratara, besó intensamente en los labios a la muchacha.
—¿Recuerdas que fue lo que Bruno pidió a Santa?—preguntó acariciando la cintura de la castaña.
La de ojos marrones se sonrojó a más no poder, recordó que fue lo que su adorado hijo pidió ¿acaso el enano pensaba embarazarla esta noche?
—Ja, ya lo recordaste—con sus fuertes brazos abrazó a su mujer, cambiando la posición de ambos, danzando ahora a Levi encima de Hanji.
Sin esperar mucho él volvió a besar a la castaña con confianza, sentir la calidez emanar de su cuerpo era increíble.
—¿Qué te parece la idea de darle un hermanito a Bruno?—preguntó Levi recargado sobre la fémina.
Ella se sonrojó nuevamente, tenía que dar una opinión. Tal propuesta de su marido le hacía muy feliz, sentir de nuevo aquello, volver a estar embarazada era bonito imaginar esa etapa, pero ¿no había problema? Tanto Levi, Bruno y Hanji deseaban agrandar la familia, sabía que habría más responsabilidades de por medio, pero no tenían de que preocuparse, su esposo e hijo estaban de su parte.
—Me gusta la idea, ¡hagámoslo!—declaró la mujer en el cuello del hombre—. Ya estoy imaginando a nuestro pequeño jugando con su hermano o hermana.
Los dos se abrazaron brevemente, luego como era propio de Levi observó a Hanji, mejor dicho, admiraba su cuerpo, sus delgados labios con un sexy labial rojo, esas piernas tan largas que lo volvían loco, esa hermosas curvas dignas de un premio, su color de piel haciendo contraste al suyo. Esta mujer me volvía loco, ella era perfecta, ella era la mujer que amaba.
—Te amo, te amo—susurró colocando sus manos en las mejillas del azabache para atraer su rostro y besarlo.
«Sus labios» pensó la castaña saboreando los irresistibles labios de su pareja, se sentía realmente afortunada de sentir aquel contacto físico, ella podía correrse en cualquier momento.
Sin perder el tiempo fueron intensificando cada vez más el beso.
Ella jadeo nuevamente abriendo la boca recuperar el aire, pero por el contrario él aprovecho para introducir la lengua. Levi de apoco fue bajado el sostén de la fémina mientras saboreaba el cuello y hombros de la misma, dejando un húmedo camino de besos.
Hanji nuevamente tomó la iniciativa y despojó la bata que cubría el trabajado cuerpo del Ackerman, incluso parecía un soldado. Ella dio una lamida al cuello del atractivo hombre, él sentía que ya casi llegaba el momento. Con sus senos descubiertos empezó a lamer, besar y succionar al mismo tiempo que acariciaba sus muslos de la fémina. Los gemidos de ambos los tenía excitados. El separó las piernas de la castaña para acariciar su intimidad con sus dedos.
Jugueteaba descaradamente los pezones de la misma al igual que la flor de su esposa.
—Esto es….—gimoteaba—. Delicioso… Hazlo más rápido.
Son tregua alguna introdujo dos de sus dedos al interior de la muchacha moviéndolos de todas las formas posibles, mojándola de a poco, Hanji movía la cintura.
¡Ya era el momento!
—Pervertido—soltó un pequeño gemido cuando mordió el hombro de la muchacha—. ¿Por qué te detienes?
Acarició el cabello de Hanji para decirle:
—Ya es la hora—indicó—. Prepárate.
Lo más curioso de que ellos tuvieran relaciones sexuales era que por más pervertidos que sean el cariño persevera en el acto.
El se acomodó entre las piernas de Hanji, su miembro ya estaba listo para entrar en la cavidad de la joven, Hanji sonreía tenía que dar su mejor esfuerzo. Levi bajó su rostro hasta llegar a las bragas de su esposa para quitárselas por completo, era lindo verla como usaba una lencería tan fina para agilizar el acto.
—¿Puedes darte prisa?—preguntó un poco excitada.—Estoy impaciente.
Colocó la punta de su gran pene en la vagina y sin compasión alguna entró en el mojado interior de la chica, ella sentía que estaba en el cielo. Levi la tomó de la cintura y comenzó a moverse con gran libertad, creando un vaivén, la castaña soltó un fuerte grito cuando su esposo salía y entraba sin parar.
—Ah…. Mmm… Levi… Se siente tan bien—dijo la castaña arañando la espalda del hombre.
—Tranquila, yo me siento igual—habló Levi con un gran sonrojo y sin dejar de penetrarlo acarició su cabello castaño y le dio un beso.
Ya era una gran ventaja que su esposa ya no se quejara de dolor cada que tuvieran un encuentro, realmente era sorprendente no tenían sexo muy seguido y ya se había acostumbrado al grosor de su pene, nuevamente ella comenzó a mover sus caderas, otra vez el se hundió en sus pechos de Hanji para proceder a morder sus pezones, la penetración seguía subió hasta el cuello de la mujer para succionar dejando unas cuantas marcas rojizas.
—¡Esto es genial, sigue, no pares—gemia enredando sus piernas en la cadera del azabache.
—Claro que no…—el apretaba los glúteos de la castaña intensificando los movimientos.
Al sentir tal acto, Hanji se acercó al hombre para que sus labios quedarán en el cuello del Ackerman y dejando dos marcas en el cuello del mismo, su piel tan tersa y blanca fue fácil de marcar, Levi gimió.
—Te amo Hanji—dijo mordiendo la ojera de la de ojos marrones.
Seguía penetrándola con las fuerza causando incontables orgasmos, hasta que Levi eyaculó en el interior de la castaña y el semen a escurría en las piernas de Hanji, ellos volvieron ha hacerlo una vez más… Dejándose llevar.
—Levi….mmmm…me corro—aviso Hanji sintiendo la fricción en su cuerpo.
—Hazlo, yo también estoy… —dijo entre gemidos, estaban apuntó de terminar.
Ambos se corrieron al mismo tiempo, sus respiraciones agitadas, los gemidos eran la música en la habitación. Al terminar el coito, Levi salió del interior de Hanji y se recostó al lado suyo, la tomó del mentón para depositarle un dulce beso en los labios.
La fémina soltó una risita y acarició la mejilla derecha de su esposo y le dijo con una sonrisa:
—Feliz cumpleaños Levi.
—Tks, gracias —soltó sonriendo satisfecho, cubriendo el cuerpo de ambos con una manta caliente.—Feliz Navidad cuatro ojos.
Los dos cayeron rendidos en sueños, abrazados cerraron los párpados, la fiesta y alegría en la cuidad siguió mientras ellos descansaban.
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—¡Mamá, papá!—gritaba Bruno desde el corredor—. Abran, ¡vamos a ver los regalos que nos trajo santa!
Los jóvenes padres escucharon los brincos de su hijo al otro lado de la puerta, ellos le gritaron “saldremos en un momento” para que ellos se vistieran de forma más o menos decente.
Tardaron unos 15 minutos para salir. Y al abrir la puerta, el pequeño tenía las manos escindidas e inmediatamente sacó una serpentina para luego darle un abrazo a su papá.
—¡Feliz cumpleaños papi!—exclamó el azabache sonriente.
Levi solo dijo “muchas gracias” con una pequeña sonrisa mientras aceptaba el tierno gesto de su descendiente.
Al terminar el abrazo, Bruno tomó de la mano a ambos adultos para que fueran hasta donde su árbol navideño se encontraban. Ahí estaban algunos regalos.
—¡Oh, muchos juguetes!—exclamó el pequeño Ackerman dando brincos de alegría, su energía era muy similar a la de su madre.
Hanji le dio un abrazo a su esposo mientras observaba con alegría a su niño.
—¡Que feliz estoy!—aseguró el infante yendo con su peluche a donde sus padres estaban para abrazarlos de nuevo—. Mami, papi feliz navidad.
La castaña se puso a la altura de Bruno para mirar al niño con una apariencia similar a su esposo:
—¿Qué te parece si vamos a comer algo rico para celebrar el cumpleaños de papá y la navidad?
—Me parece una idea increíble, yo pago con mis ahorros puedo comprarles unos dulces—aceptó el niño con energía.
Levi les siguió la corriente a su familia y sonrió de lado, este año le fue muy bien no podía pedir un mejor regalo que pasar tiempo al lado de sus dos grandes amores.
—Les agradezco mucho la cortesía, supongo que hay que ponernos guapos para la ocasión—habló Levi de brazos cruzados—. En una hora nos vamos.
—¡Si!—exclamaron madre e hijo yendo a los brazos del azabache—. Lo que desee el mejor hombre del mundo.
La navidad y el cumpleaños de Levi recién daba inicio.
25 de diciembre, fue una maravillosa navidad.