King of Mean [Viego x Reader] +18

Summary

¿Qué tal si Viego siempre se hubiese equivocado de chica y no se fijo en Isolde sino en su hermana gemela?

Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1 - El amor es ciego

El amor no es cualquier cosa, es uno de los sentimientos más fuertes, sobretodo si es amor verdadero; supera por mucho al perdón, ya que puede llegar a romper hechizos peligrosos, aunque también es potencialmente letal.

Viego es un claro ejemplo de ello. Al ser de la familia real de una dinastía perdida en el tiempo, era el hermano menor del rey, hasta que murió. Viego es demasiado egoísta como para pensar en otra persona que no sea él mismo.

Su habitación era bastante grande, no la iba a compartir con nadie, hacía un poco de frío por el gran espacio aunque el calor del sol se infiltraba por el gran ventanal frente la cama. — ¡Toma esto! — practicaba sus ataques con su espada mágica. Daba un paso al frente seguido de intentar cortar el aire y hacer algunas estocadas pretendiendo pelear con alguien más — ¡No podrás conmigo! — se detuvo un momento — ¿Por qué? — hizo otra estocada al aire — Porque yo soy el único e incomparable, Viego — sostenía una gran sonrisa en su rostro.

— Señor... — una sirvienta entró a su habitación sin tocar la puerta, llamando su atención y ocasionando la distracción del príncipe que logró romper las sabanas de su cama y el codo de su abrigo de seda fina. — Lo siento... Su majestad, pero su hermano... —.

Viego tiró su espada y revisó si no se había herido con su propia espada — ¡Eleina! Toca primero la puerta, mira lo que hiciste... — mostró su vestimenta y las cobijas rasgadas.

— Pero su alteza, su hermano, el rey me dijo que lo llamara a comer — hizo una reverencia.

El joven tomó su espalda y puso el filo contra el cuello de la chica — Tienes suerte de que no me haya herido o tu cabeza habría sido cortada — bajó su espada y la puso de vuelta a su lugar, salió de mala gana del lugar hasta el comedor a comer con su hermano mayor y su sobrina, Kalista, una niña pequeña.

— Viego, ¿Estuviste jugando con esa espada de nuevo? — su hermano lo notó.

— No... — negó el joven que comía mientras admiraba su reflejo mientras se pasaba la mano por su sedoso y suave cabello.

— Explica esa ruptura en tu abrigo — señaló con el tenedor a la abertura que hizo por accidente.

Su hermano menor no le prestó atención y siguió siendo vanidoso con su reflejo — ¿Dijiste algo? —.

Se puso de pie molesto — Si... — usando su fuerza, el rey clavó el tenedor en el centro de la mesa, asustó a su hija y a su hermano menor — Lleva ese abrigo con las costureras del pueblo —.

Al terminar de comer, Viego se la pasaba pegado a su espejo de mano, admirando su belleza — ¿Más guapo no puedo ser? — sus dientes brillaron al sonreírle a su reflejo en el espejo. Al dejar el espejo de oro y diamantes en su tocador vio el corte — Agh... —. Escuchó como tocaban la puerta, enseguida entró su sobrina — ¿Kalista? — ella lo abrazó de inmediato — Wow, ¿Qué pasó? ¿Papá te regañó? —.

— Tienes que venir — la niña tenía algunas lágrimas en sus ojos, lo jaló del brazo y llevó hasta la alcoba de su hermano, ahí tenían al rey sobre su cama y el doctor estaba a su lado.

Viego no dijo nada, miraba en silencio a su difunto hermano, el doctor lo revisaba y hacía un análisis — Doctor, ¿Qué le pasa a mi hermano? —.

— El rey acaba de morir, por un paro cardíaco — la sobrina de Viego sospechaba que su padre había sido envenenado, sabía que era imposible que fuera su hermano, su relación era buena.

Le organizaron un funeral al rey, asistió el reino entero, Viego y Kalista estaban en primera fila viendo el entierro del rey. El joven no dejaba de ver a sus súbditos, algunos lloraban por su hermano, otros no decían nada, aunque hubo una joven chica que llamó su atención entre el resto de los plebeyos, sobretodo por su increíble belleza, su corazón por primera vez estaba palpitando por alguien más.

No pasó mucho para que se hiciera una junta entre la corte real y Viego. — Tenemos que elegir pronto un rey, está su sobrina y usted majestad — la duquesa se preocupaba por el reino. Todos en la sala sabían que había dos problemas, Kalista era demasiado joven para reinar y Viego... Era más egoísta y engreído que un líder.

— Kalista es demasiado joven para ser reina, yo lo haré — después de estar debatiendo llegaron a un acuerdo, Viego ahora sería el nuevo rey.

Para la coronación de Viego asistieron todos, desde la realeza hasta los plebeyos, Viego esperaba ver a la joven chica que llamó su atención durante el funeral de su hermano mayor y así fue, no pudo acercarse a ella, ya que la corte lo mantenía hablando solo con la realeza y cuando tuvo la oportunidad ella ya se había ido de la fiesta.

A la mañana siguiente, Viego ordenó a sus fieles caballeros buscar a la chica más hermosa del reino. Día tras día, los caballeros se equivocaban, llevaron a la hija del panadero, la hija del carpintero, la hija del cocinero real, la hija del carnicero, los guardias siempre llevaban a la chica equivocada, llegaron a ser veinte chicas y no lograba encontrarla — ¿¡Cómo es posible que se equivoquen de chica!? — tiró un florero al suelo — ¡Limpien el desastre! — una sirvienta llegó a acatar su orden y limpiar lo que había roto.

— Lo sentimos, majestad, no sabemos de que chica está hablando —.

— Ella es hermosa, nunca había visto a alguien igual con esa belleza antes — en su voz se notaba el tono de ilusión, él se había enamorado a primera vista de la joven.

— Volveremos a buscarla, su alteza— los caballeros se inclinaron ante él.

— No, les tengo una nueva tarea — hizo que sus caballeros lo siguieran a su habitación, le dio un abrigo y las cobijas que días atrás había roto con su espada mágica — Lleven esto a la costurera y diganle que si no lo termina en 24 horas le contaré la cabeza —.

— A la orden señor —.


Isolde terminaba de confeccionar un vestido que le encargó la duquesa, se pinchó el dedo con la aguja — ¡Auch! —.

Su hermana gemela, la menor de las dos, Reader llegó a ayudarla — ¡Isolde! ¿Estás bien? —.

La mayor sostenía su dedo — Si, estoy bien, ¿Cómo sigue mamá? — Reader atendió a su herida.

— Bueno, mientras tú te haces cargo del negocio de mamá yo me hago cargo de ella y lamentablemente está empeorando — le ayudó a terminar el vestido.

— Pero sabes de medicina —.

— Isolde, sabes que estoy estudiando medicina y no es suficiente, me faltan conocimientos y conseguir algunas plantas medicinales para curar a mamá — terminó de coser el vestido.

— Quizá deberías de ir por algún doctor, el doctor real —.

— No, yo... — escuchó que tocaban a la puerta — Espera aquí — salió a atender a los nuevos clientes — Bienvenidos, ¿En que puedo ayudarles? —.

— El rey pidió que arregle esto — le dejaron las cobijas y el abrigo.

Reader revisaba las aberturas — ¿Su sobrina estaba jugando con una espada o algo afilado? —.

— No, pero el rey quiere que lo arregle en 24 horas de lo contrario le cortara la cabeza —.

— No hay problema, se lo llevaré al rey en cuánto esté listo — los caballeros se fueron y la chica puso manos a la obra frente a su hermana.

— ¿Quién era? —.

— El rey, quería que mamá arreglara esto o le cortaba la cabeza si no terminaba en 24 horas — agarró una aguja, tijeras y diferentes hilos.

— Si quieres yo lo hago —.

— No, te voy ayudar con esto, estás herida — la chica se puso a trabajar, terminó una vez caída la noche, justo a tiempo para cenar. Al terminar la cena fue a alimentar a su madre — Madre, es hora de cenar —.

— Gracias, estoy muy agradecida con ambas — le dio la sopa.

Cuando su madre y hermana se fueron a dormir, Reader planeaba ir a llevar las cobijas y el abrigo del rey, en la calle se encontró con el doctor del rey. — Lo siento, estaba por llevarle esto al rey —.

— No le recomiendo ir ahora, jovencita, es muy peligroso andar de noche por el reino — le respondió.

— Si usted lo dice — ella iba a volver a su casa, recordó a su pobre madre, estaba empeorando — Oiga, señor, tengo una pregunta —.

El hombre se detuvo — No me llames señor, me haces sentir demasiado mayor, mi nombre es Julian Devorak, señorita —.

— Te llamaré Julian si no te importa, tengo una duda, ¿Cómo es que sabes tanto de medicina? —.

— Es porque desde los 17 años he estado viajando por todo el mundo, he llegado a Demacia, Noxus, Shurima y visitado muchos lugares de donde obtuve todos mis conocimientos en medicina — le respondió amablemente.

Ella se puso al frente de él — ¿Crees que puedas enseñarme sobre medicina? Mi madre está muy enferma y lo necesito ahora —.

— Me gustaría, pero debo atender asuntos en el palacio, te recomiendo que viajes cuanto antes y regreses pronto — advirtió. Sacó un gran habano de su gran abrigo negro junto a una cerilla para encenderlo.

— ¿Cómo? No tengo dinero —.

— Ve al puerto mañana temprano, pregunta por una mujer llamada Mazelinka, dile que vas de mi parte y ella te llevara gratis — ella hizo reverencia.

— Gracias — tan pronto Reader regresó a casa arregló su maleta a escondidas, junto a algunas provisiones, se vio obligada a agarrar algo del dinero que ganaba su hermana para poder sobrevivir durante su viaje. Durmió para llevar las prendas del rey al palacio y luego se iría del país.


Viego despertó temprano, una sirvienta tocaba la puerta — Majestad, la costurera llegó y trajó su encargo — escuchó del otro lado de la puerta.

El joven se levantó de mala gana, comenzó a vestirse y al ponerse la corona frente al espejo sonrió. — Algún día me encontraré con esa chica y ella se va enamorar de mi — bajó con la costurera, se quedó sin habla al verla. Alta, de piel blanca, carnosos labios pintados de carmesí, hermosos ojos y cabello deslumbrante, era la chica que estuvo presente en el funeral de su hermano y su coronación. Notó los encargos que le hizo en sus brazos.

Ella volteó a verlo, se inclinó de inmediato — Majestad, terminé el trabajo, antes de las 24 horas y vine a dejárselo —.

Él la tomó de la barbilla e hizo que dejara de inclinarse — No es necesario ser tan formal, puedes llamarme Viego — chasqueó los dedos y las sirvientas se llevaron las cobijas, mientras él probaba el abrigo frente a un espejo que le trajeron. — Hiciste un excelente trabajo, ¿Eres la costurera, verdad? —.

— En realidad no, mi madre es la costurera, mi hermana ayuda a mi madre con su trabajo y yo la cuido, pero también sé coser — respondió la chica.

— Te daré dos bolsas con 2500 monedas de oro cada uno —.

Ella hizo una mueca — Pero majestad, eso es mucho dinero, con 500 monedas de plata es suficiente —.

— Tu ganas tres bolsas de 2500 monedas y te invito a almorzar, supongo que no has comido —.

— Gracias, su majestad, pero no tengo hambre — su estomago rugió como si se tratara de un león, sus mejillas se tornaron de color rojo — No puedo, quizá después — la chica retrocedió.

— Insisto — él la aprisionó con su brazo pasándolo por su espalda y agarrándola con su mano sobre la cintura de la chica — Preparen el almuerzo, de inmediato — ordenó y sus sirvientas obedecieron.

— Está bien, su alteza, pero mientras sea lo antes posible mejor — no sabía en cuanto tiempo podría irse. En cuanto terminó y recibió su paga salió corriendo del palacio, dejó parte de la paga en la mesa junto a una nota para Isolde, al llegar al muelle se encontró con una mujer robusta que parecía una pirata — Disculpe, ¿Conoce a Mazenlika? —.

— Yo soy Mazelinka, ¿Quién pregunta? —.

— Soy Reader, hija de la costurera del reino, vengo de parte de Julian Devorak, ¿Me puede llevar en su barco? —.

La mujer puso sus manos sobre su cadera — Dejame adivinar, ¿Vas aprender medicina? —.


Había pasado una semana desde que Reader dejó el reino, se aprendió de memoria un mapa que la capitana del barco planeaba regalarle y ella lo rechazaba por completo ya que tenía memoria fotográfica. — Muchas gracias, Mazelinka —.

— ¿Por qué quieres aprender de medicina? —.

— Mi madre está muy enferma, mi hermana gemela se hace cargo del negocio y yo cuido de nuestra madre — respondió la chica — ¿Qué son estás cruces en el mapa? —.

— Durante años he estado buscando un lugar donde viven los Yordles, hay quiénes lo llaman Ciudad de Bandle —.

— Interesante, ¿Ha logrado dar con el lugar? —.

— Por desgracia, no, siempre pierdo el rastro —.

— Es muy extraño —.

— Llegamos — zarpó el barco en un muelle — Bienvenida a Jonia, de aquí puedes sacar muchas plantas medicinales —.

— Gracias Mazelinka, ¿Cuánto sería? —.

— No es nada —.

— Insisto — sacó su bolsa de dinero para pagarle.

— Es gratis, adelante, ve, tu madre te necesita, niña —.

Ella se fue corriendo con una sonrisa en el rostro, sin saber que le esperaba en ese nuevo lugar.

La niebla... La ruina... Él está cerca... Viego~