∘☪∘ Ereѕ мίo
Kyojuro no sabía cómo había llegado hasta este punto, esta situación.
"Mentira"
Obviamente lo recordaba, pero el simple hecho de saber cuando inició sólo le ponía más peso a la culpa de darse cuenta que no había hecho nada para ponerle un fin, la rutina seguía, los encuentros con esa Luna demoníaca seguían frecuentando.
No podía estar más decepcionado consigo mismo, asqueado sobre todo, no sólo había traicionado al cuerpo de cazadores por haberse involucrado con el enemigo, sino que también había bajado la guardia para permitir en contra de su voluntad, que aquel demonio de rango dos lo convirtiera en su pareja de por vida.
La primera vez que lo vio fue en su misión al tren donde terminó teniendo una pelea con la Luna superior tres.
Ni bien había iniciado la batalla cuando ese alto hombre se presentó interrumpiendo, por un instante creyó que tendría que pelear a muerte con dos poderosas lunas, pero lo único que ocurrió fue que ambos demonios se riñieran entre ellos. O al menos Akaza le propinaba los golpes, insultándole por meterse mientras el otro reía y se regeneraba.
La mirada arcoíris llegó a posarse en él dándole una sonrisa que podría parecer amable pero reflejaba lo contrario, sólo hipocresía.
El sol aún no salía por el horizonte pero los dos Alfas terminaron retirándose de todas formas, todo fue tan confuso que Kyojuro dudó en suspirar de alivio por si se trataba de una trampa.
Nunca permitiría dejar escapar a sus contrincantes, pero por esa vez recapacitó en no seguirlos, el desenlace podría ser fatal y no iba a poner en peligro a los chicos que estaban tras suyo o las demás personas.
Las cosas salieron bien de ahí, los jóvenes fueron llevados a la finca mariposa para su curación y recuperación. Él por su parte, regresó a su hacienda a descansar.
La semana pasó cuando tuvo otra misión encomendada, unos demonios de bajos rangos perturbaban un bosque, encargarse de ellos fue rápido y sin problemas. Su verdadera desgracia ocurrió cuando estaba por retirarse.
La luna llena se alzaba en lo más alto deslumbrando el cielo poco estrellado con su luz blanca. Y tal vez, sólo la luna fuera la única testigo en haber presenciado el rumbo que su destino tomaría aquella noche.
Trataba de limpiar su haori de la sangre salpicada y los restos de tierra, captó la presencia de un demonio pero no reaccionó lo suficientemente rápido, apenas logrando desenvainar su katana.
Fue inmovilizado boca arriba en el suelo por todo ese gran peso encima, teniendo a la vista de nuevo esa sonrisa y el par de ojos multicolores que señalaban lo superior que era.
ー¡Vaya, hola!. Es bueno volver a encontrarteー
Le había hablado con tanta confianza, ejerciendo presión en las muñecas que sostenía por arriba de su cabeza, mientras sus rodillas mantenían quietas sus piernas.
Miró de reojo la ubicación de su espada de color carmín, sin saber cómo la había mandado a volar algunos metros lejos de él sin darse cuenta.
ーMe llamo Douma, ¿y tú pequeño?ー preguntó con curiosidad manteniendo plasmada esa faceta divertida. Al no obtener respuesta inmediata acercó su rostro hasta casi rozar ambas narices. ー¡Vamos, no seas tímido!, me gustaría conocer a mi nuevo amigoー
ーRengoku Kyojuro, Pilar de la Llamaー se presentó como solía hacerlo sin bajar la guardia ni por un segundo, lo mejor era no hacerlo enojar y tratar de encontrar una brecha que le permitiera asestar un golpe, con suerte podría ser veloz para agarrar su katana.
ー¡Bien, pequeño KyoKyo!ー frunció el ceño al escuchar el diminutivo de su nombre, concentrándose a la par en que las rodillas del demonio habían disminuido su fuerza. «Mi oportunidad», pensó. ーTe seré sincero Omega, me gustaría que tú y yo tuv...¡mgh!ー
La patada que le propinó fue perfecta para alejarlo y ponerse de pie, ilusamente creyó que lograría tomar de nuevo su espada, fue rápido y estaba a centímetros de alcanzarla, pero así como la tenía en la mira fue la velocidad en que desapareció de su vista al tener la cara plantada al suelo y el cuerpo de la Luna encima de su espalda, sometiendo sus manos por segunda vez.
Empezó a forcejear al instante con enojo, y una pizca de inseguridad se instaló en su conciencia al sentir el toque del más alto tantear su pantalón y aflojar el cinturón.
ー¿¡Qué haces!?ー
ー¿No es obvio?, ¡me divertiré contigo, pequeño Pilar!ー la risa de Douma sólo preocupó más a Kyojuro. La prenda inferior fue retirada con facilidad haciendo que el rubio menor se sintiera expuesto, y su mueca de terror se reflejó cuando el mayor se inclinó hacia su oído susurrando esas palabras que no quería escuchar. ーSé un buen Omega para míー
Todo lo que sucedió en las próximas horas es algo que prefiere no recordar. Heridas que se ganó por luchar justamente para liberarse, la crueldad con la que su cuerpo fue profanado y usado al gusto sádico que tenía el demonio, las asquerosas descargas de semen y anudación, el fuerte dolor que lo hizo gritar y desmayarse.
Despertó a la mañana, hecho un desastre de sudor, saliva, lágrimas, sangre y esperma recostado sobre el césped de un bosque escarchado de hielo. Sólo para darse cuenta que la verdadera pesadilla no fue el suceso de la noche anterior sino el dolor punzante en su cuello.
Había sido reclamado por ese Alfa.
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Recuerda que esa misma mañana tuvo que volver al cuartel para informar el cumplimiento de su misión. Fue una tortura, no sólo físicamente por el dolor de su cuerpo, sino también mental al tener su conciencia llena de culpa, no supo como mirar a sus compañeros pilares a las caras sin sentir una gran vergüenza mientras ocultaba la mordida con su uniforme y regulaba cualquier indicio que detectara el aroma de aquel demonio alrededor suyo. Sabía que había traicionado a todos, no merecía seguir con su puesto de Pilar después de aquella deshonra, y se odiaba más por haberse guardado ese secreto.
A pesar de sus heridas no caminó hacia la finca mariposa, si lo hacía prácticamente hubiera firmado su sentencia en el momento que Kochō lo supiera. Pero, ¿cometer suicidio o ser asesinado por sus compañeros no era lo justo que merecía por su error?.
Aquello hubiera sido mejor opción que saber su cruda realidad, estaba enlazado a alguien que no amaba y que lo había tomado a la fuerza. Para rematar, ese alguien era un Alfa que pertenecía al bando enemigo, un demonio; la Luna superior número dos.
Aunque mantuvo ese pensamiento decidió no hablar, actuar normal y rogar que nadie se enterara mientras se dirigía a su hacienda. No iba a morir, al menos no aún, debía velar por su padre, cuidar a su hermano, seguir protegiendo a las personas y sobre todo, asesinar a ese demonio, sin importar que terminara falleciendo después por la marca de enlace.
Luego de haber ingresado a su hogar puede rememorar lo fatal que se sintió, rápidamente se quitó todo el uniforme dejándolo en un rincón de su habitación sin poder mirar fijamente el haori que indicaba su puesto del Pilar de la Llama, algo que por generación había sido el orgullo de la familia Rengoku. No permitió que su hermano curara de sus heridas porque no soportaría mentirle pero que supiera la verdad tampoco era una opción, permaneció en su cuarto mientras a lo lejos escuchaba algunos comentarios despectivos a su persona de parte de un borracho Shinjuro, cualquier espejo fue quitado para no tener que observar su reflejo con la marca visible aún fresca en su cuello.
Y finalmente se arropó de pies a cabeza acostado en su futón, con muchos sentimientos y pensamientos negativos en su mente, sin embargo no lloró, pero la tristeza estaba ahí.
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Sabía que su situación sólo iría de mal a peor. Así como también sabía que el demonio aparecería en cualquier momento. Era un hecho beneficioso para Douma, al ser Alfa puro, estar enlazado y además con sangre demoníaca podía localizarlo fácilmente. La primera vez que eso pasó estaba en una misión nuevamente.
Se defendió y luchó durante unas horas sólo para darse cuenta que el demonio estaba jugando con él, bastó la voz de mando y un simple forcejeo para estar acorralado sobre el suelo con el otro encima suyo. Fue tomado a la fuerza, nuevamente.
La segunda vez se dio más rápido de lo que esperó, fue llamado por el Alfa interior de su "pareja" así que siguiendo su instinto Omega y sin poder negarse aunque quisiera, sólo se dejó guiar por sus piernas hasta llegar a aquel bosque donde todo empezó. Y donde se volvió a repetir el acto.
Los días pasaban y Kyojuro ya había perdido la cuenta de las veces que el encuentro se daba. Hasta ese punto ya estaba frustrado, en todas las oportunidades que lo tuvo enfrente no pudo siquiera acercarse a cortar su cuello y cada herida que le causaba, el demonio lo tomaba a modo de chiste y diversión regenerándose al instante.
Y tal como había predicho, el riesgo de ocultar ese secreto empezaba a pasarle factura.
Era una tarde algo acalorada, había regresado de una pequeña visita a un pueblo aledaño para verificar unos rumores sobre un demonio que asesinó a una familia completa pero que misteriosamente dejó a las mujeres como sobrevivientes.
No pudo recolectar mucha información así que sólo volvió para dar el poco testimonio que tenía.
Luego de eso llegó a toparse con el joven cazador de haori a cuadros negro y verde, se acercaron a saludarse mientras bebían agua y se ponían al tanto de las misiones.
Como el día estaba soleado y a una temperatura alta era inevitable sudar, y al sudar se expulsaban feromonas.
Con un sentido olfativo tan desarrollado como el del chico de cabellos burdeos, era inevitable ocultarle una esencia.
«Hay dos olores de demonios en el señor Rengoku, uno de ellos parece pertenecer a un Alfa superior, ¿se habrá enfrentado a un enemigo fuerte?», el pensamiento de Tanjiro lo hacía lucir dudoso y algo incómodo por el hecho de que las feromonas de esos seres demoníacos permanecieran muy concentrados alrededor del mayor. «Sin embargo, el otro olor es muy leve, seguramente era débil»
Sólo queriendo despejar su incógnita preguntó por curiosidad. ーSeñor Rengoku, ¿acaba de matar a dos demonios?. El aroma de ellos está muy impregnado en su cuerpoー
Sin duda alguna fue una gran sorpresa para Kyojuro, a pesar de que ocupaba sus propias feromonas para opacar las de Douma no se esperaba que el menor lo pudiera detectar. La noche anterior había asistido a otro encuentro con la Luna, pero se había asegurado de quitarse todo rastro con la ducha, por lo que no era probable detectarlo al menos que alguien se acercara lo suficiente a la piel de su cuerpo para olfatearlo.
Aún así no entendió a que se refirió el pequeño Alfa con respecto al segundo demonio, sólo había estado cerca de uno, pero para no levantar sospechas sólo afirmó. ー¡Tienes razón joven Kamado!, creo que debería ir a casa y darme un bañoー
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El cielo se mostraba con su manto oscuro y las estrellas decorándolo, la luna llena resplandecía en lo alto. Algunos faroles se encargaban de iluminar el camino que le guiaba a su residencia.
Eran altas horas de la madrugada y a pesar de que su trabajo como Pilar le costara algunas horas de descanso, lo cierto es que no regresaba de una misión requerida.
Su andar era cuidadoso al estar limitado por una cojera, esta vez no había resultado tan herido, sólo meros rasguños con hematomas que se ocultaban en el traje y su dolor de caderas.
Douma había sido rápido con él porque al parecer tenía prisa para otras cosas que poco le interesaban a Kyojuro, y sinceramente agradecía que no lo haya mantenido por mucho tiempo como su muñeco complaciente.
Abrió la puerta lenta y silenciosamente, sacándose las sandalias en la entrada, caminando a oscuras por el pasillo con el único objetivo de llegar a su habitación y pretender que nada pasó.
Cierto plan se le fue frustrado al percatarse de la pequeña figura que se mantenía en la sala a espaldas de él, con una taza de té y casi cabeceando por falta de sueño.
ー¿Senjuro?, ¿qué haces despierto tan tarde?. No tenías que esperarmeー sin quererlo su voz terminó por desvanecer cualquier rastro de cansancio en el menor, quien rápidamente se giró sorprendido para verlo.
Acercándose hacia su hermano, agachó su cabeza disculpándose por no dormir, sólo volviendo a mirarlo para aclararle su razón. ーPero estaba preocupado, has estado saliendo muy noche estas últimas semanas. ¿Se trata de una misión importante?ー
De cierta forma se esperaba que su hermanito empezara a sospechar aunque no quisiera admitirlo.
Odiaba mentir, y más si era a Senjuro. Su mentira sólo agravaría las cosas, pero la verdad podría ser aún más dolorosa.
Antes de poder decidir que hablar, otra voz se le adelantó.
ーQue misión ni que nada, tu hermano sólo anda de fácil con algún Alfaー espetó el mayor de los Rengoku. Shinjuro quien también se mantuvo despierto permanecía al final del pasillo mirando con una mueca toda la escena. ーCada noche escapándose para ir a abrirse de pier...ー
ーPadreー se apresuró en interrumpir observándole directo a los ojos. Que lo humillara con insultos no le afectaría al estar acostumbrado, pero que aquello lo expresara delante del menor no podía permitirlo. Senjuro no merecía escuchar cosas tan crueles. ーRegrese a su cuarto y por favor cuide su saludー
Rogó porque el adulto no se enfadara más al punto de ponerse violento, no quería tener que esquivar o recibir golpes con lo cansado que se encontraba y mucho menos que Senjuro presenciara todo. Pudo suspirar aliviado al ver que sólo se retiró chasqueando la lengua.
Por primera vez agradeció que el imponente Alfa estuviera borracho y por ende sus sentidos no tan avispados, si hubiera captado el aroma del demonio era seguro que de aquella pelea con su progenitor no saldría ganando.
Por otra parte, el Alfa más pequeño calmó sus nervios al saber que nada malo pasó entre los adultos. No iba a desconfiar totalmente de su hermano mayor, pero tampoco ignoraría la suposición que le decía que aquellas escapadas no eran precisamente por su trabajo como Pilar. ー¿D-De verdad tienes pareja?ー
Kyojuro volvió a dudar, la decisión que tomara no le aseguraba un buen resultado. No estaría mintiendo si hablara con algo de verdad, y no diría la verdad completa si la camuflaba con mentira.
ーAlgo asíー
Cualquier otra pregunta que su hermano le haya dicho la evadió con facilidad poniendo excusas para no responderle, hacerle saber lo agotado que se encontraba fue suficiente para que el otro comprendiera, le diera las buenas noches y cada quien fuera a descansar. Afortunadamente al día siguiente el tema quedó olvidado.
Ese percance con su familia fue el menor de los casos.
Su problema definitivamente empeoró cuando fueron sus compañeros pilares los que lo descubrieron.
Aquella mañana había regresado de una tarea de supervisión topándose en el camino con su camarada albino, todo parecía ir pacífico hasta que el mayor se detuvo abruptamente tomándolo del brazo para acercarse a su cuello, hallando no sólo el lugar de donde provenía el aroma de demonio de alto rango sino también la marca de enlace.
No le dio tiempo para explicaciones, amenazándole que permaneciera callado para comunicarle a su cuervo que reuniera a todos los pilares.
Razón por la que ahora se encontraba siendo casi arrastrado del cabello por un enfurecido Sanemi hacia el cuartel general.
Al atravesar la entrada los demás espadachines ya tenían su mirada puesta en la escena de como el Pilar del Viento terminaba por aventar al piso al Pilar de la Llama frente a las siete personas presentes.
ー¡Hey!, ¿¡qué es esa forma de tratar a Rengoku!?ー entre todos los rostros desconcertados destacó el molesto de Uzui quien no dudó en levantar la voz recriminándole al otro albino.
ー¡Esa es la forma en la que se trata a un traidor!ー contestó con el mismo enojo colocando su pie sobre la cabeza del rubio para que permaneciera con la frente en el suelo pedregoso. ー¿¡No es así Rengoku!?ー
ーNo podremos entender lo que sucede si no lo explica. Shinazugawa, por favor permítele hablarー Shinobu decidió intervenir antes de que la furia terminara por consumir completamente al mencionado. No hallaba una razón para que luciera tan violento, cuando prácticamente se sabía que Sanemi respetaba a Kyojuro. Así como tampoco comprendía porque éste último lucía resignado a la situación.
ーComo ordenesー volvió a tomar de las hebras amarillas del cabello con fuerza obligándolo a levantar la cabeza. ーAhora confiesa, Judasー
ーLo sientoー fue todo lo que pudo decir, tratando de mantener la mirada al frente pero rehusándose a fijar los ojos en algunos de sus colegas.
ー¿No lo harás?, bienー chasqueó la lengua manteniendo en su lugar al menor para centrarse en el resto y mencionar con evidente desagrado las siguientes palabras. ーÉste traicionero se acostó con un jodido demonio, y no cualquiera, sino una Luna superiorー
ー¿Qué idioteces estás hablando Shinazugawa?, Rengoku sería incapaz de hacer esoー Iguro quien permanecía escurridizo en la rama de un árbol fulminó con la mirada al Pilar del Viento.
ー¡Sino me crees, explícame ésta maldita mordida!. ¡Están enlazados!ー gritó harto de las negativas de sus compañeros, tomando el cuello de la chaqueta gakuran del Omega para abrirla, revelando la distintiva marca que a simple vista se podía notar una perforación más profunda por la parte de los colmillos. ー¿No es suficiente prueba para ustedes?, entonces comprueben el olor de demonio superior que hay en élー
Uzui fue quien se acercó con duda, gracias a sus habilidades sensoriales podía captar presencias demoníacas desde largas distancias, si bien era cierto que el aroma de un rango superior se sentía en el aire desde que Rengoku hizo su aparición, era completamente normal que las esencias se quedaran impregnadas en los cazadores luego de haber estado cerca de un demonio durante sus misiones, más si aquellos demonios eran Alfas con sus aromas fuertes.
Pero no era lo mismo tener el aroma concentrado en la ropa que portarlo en el cuerpo, mucho menos en una marca de enlace.
Apenas rozó su nariz cerca de la mordida para oler se alejó rápidamente casi tropezando con sus propios pies, manteniéndose a una distancia lejana de su amigo mientras lo miraba con gran asombro, en los ojos de Kyojuro se podía reflejar la tristeza y arrepentimiento; y Tengen sólo mostraba decepción. ーTú... ¿có-cómo pudiste?ー
Esa acción bastó para que los demás pilares comprendieran.
Luego de eso hubo muchas discusiones, especialmente porque exigían la explicación de Kyojuro pero éste se negaba a mirarlos, repitiendo una disculpa y asegurando que les contaría la historia con el patrón presente. Para eso, la reunión se llevaría a cabo la mañana siguiente, en donde se confirmaría la veracidad de los hechos y para lo cual Rengoku no tenía permitido faltar o rápidamente sería puesto bajo sospecha con sentencia.
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Aquella noche su cabeza estuvo llena de pensamientos, reuniría fuerzas para presentarse ante Oyakata-sama, aunque sabía que le sería imposible mirarlo con la frente en alto.
Luego de que los pilares le hayan permitido retirarse, directamente llegó a su hogar.
Su aura no era la misma de siempre, estaba decaído y eso lo notó perfectamente el pequeño Alfa.
ーHermano, ¿estás bien?ー preguntó con preocupación aprovechando que ambos se encontraban comiendo en la mesa. Aunque el Omega estaba atento a su comida, no había probado un bocado en todo el rato que se sentaron, sólo removiendo el arroz con los palillos y suspirando sutilmente.
El Rengoku menor sabía que algo le estaba ocultando, quizás sus sospechas recaían más en aquella "pareja" que su hermano decía tener y que al mismo tiempo la negaba. Era confuso. ¿Por qué no le decía la verdad?, ¿qué tan grave era ese secreto?.
ーSí Senjuro. Sólo se presentó un problema hoy pero lo solucionaréー «debo solucionarlo». Una sonrisa bastaría para calmarlo por el momento. Con una seña de mano le indicó que se acercara, y por supuesto Senjuro acató su petición. Luego simplemente lo abrazó, apretando con cariño al pequeño Alfa que se mostraba confundido. ーTe quiero, hermanitoー
Senjuro no lo entendía pero devolvió el gesto con duda enrollando sus brazos alrededor de la espalda de su hermano.
Había dado ese abrazo con la misma esencia de aquel que su madre le dio por última vez antes de su muerte, transmitiendo el mismo sentimiento de afecto a su hermano. Precisamente como una despedida silenciosa porque sabía que la reunión que tendría el siguiente día no acabaría bien. Quizás lo condenen con pena de muerte, quizás lo dejen vivir pero con condiciones. Era un hecho que no podía saber.
Luego de la cena se quedaron conversando hasta que fueron a descansar en sus respectivas habitaciones, o al menos uno de ellos descansó.
Kyojuro fue despertado al instante sintiendo como su cuerpo reaccionaba y obedecía el llamado de su Alfa, tratando de negarse y no sucumbir como anteriores veces lo había intentado sólo volvió a fracasar. Con suerte alcanzó a colocarse su uniforme de Pilar y llevar su katana antes de que ya estuviera caminando hacia la salida de su vivienda.
Se encontraba a pasos de salir y seguir por el sendero que le guiaría su trayecto, pero la presencia y voz de Shinjuro detrás de él lo hizo detenerse, recobrando un poco la razón para no dejarse arrastrar por su instinto Omega.
ー¿Otra vez a revolcarte con algún Alfa?ー
ーPadre, ¿qué hace despierto?. Debería dormirー giró a verlo tratando de permanecer a una distancia considerable del hombre que permanecía adentro; y expulsando sus propias feromonas para que cualquier leve olor de Douma no fuera reconocido por el otro Rengoku.
ーEso mismo va para ti. ¿A dónde vas?ー cruzó los brazos alrededor de su pecho luciendo su ceño fruncido, haberse despertado sólo para ver a su primogénito escapando nuevamente le molestó. Y más el hecho de que llevara su uniforme de Pilar cuando ningún cuervo había llegado a notificar alguna misión.
La voz del veinteañero dudó unos segundos en contestar, el llamado de Douma había vuelto y estaba siendo tan insistente que por una parte le irritaba, pero otra parte de él quería obedecer sumisamente e ir rápido a su encuentro. El simple pensamiento de su Omega interior le daba arcadas.
ーTengo... algo importante que atender. Descuide, volveré para cuando haya terminadoー
ー¿En qué diablos te metiste Kyojuro?ー murmuró viendo partir al rubio más joven hasta que su silueta desapareció en la distancia. Aunque no lo aparentaba, verdaderamente estaba preocupado sobre la situación y todo el secretismo que su hijo mayor le ocultaba.
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ーCada vez respondes más rápido a mis llamados. Que buen Omegaー el tono burlón con que se dirigió a él le molestó más de lo que ya estaba con sólo ver ese rostro demoníaco apenas llegó. El lugar del encuentro como ya venía siendo costumbre era aquel bosque donde Douma lo marcó, casi no era necesario dejar que sus instintos le guiaran, pues el camino lo conocía a la perfección.
ー¡Bien!, no perdamos el tiempo, abre tus piernas para míー Douma se acercó con intención de atraer al otro hacia su cuerpo, riendo con diversión al ver que el Omega retrocedía con aversión. ー¿Hmm?, ¿te estás resistiendo, pequeño KyoKyo?ー
El rubio sólo lo miró mal, gruñendo con disgusto mientras empuñaba su katana y tomaba una posición de ataque, su mandíbula tensa y los ojos brillando en rojo ira.
ーCállate, esta vez acabaré contigo y no me importa morir después por la marca en mi cuello, permanecer atado a ti es peor que ir al infiernoー
El más alto soltó una risotada que cubrió tras su abanico. En verdad disfrutaba cada encuentro con ese Pilar, era satisfactorio humillarlo. ーQue gracioso, quizás tu espíritu sea fuerte para creer que podrás derrotarme, pero sigues olvidando que estamos enlazados. No puedes negarte a la voz de tu Alfaー
Al instante sus piernas temblaron causando que caiga de rodillas, abrió sus ojos con pánico y frustración al captar que su cuerpo había tenido una gran reacción. La voz le había mandado escalofríos por toda la columna y ahora se encontraba jadeando con las mejillas ardiendo levemente en calor, enterrando las uñas en la tierra por tratar de no sucumbir.
Lo peor de todo, podía sentir la humedad en la parte trasera de su pantalón.
ーCuanta sumisión. Ya estás mojado, que adorableー como un depredador a su presa se acercó al joven que respiraba agitado, lanzando su arma lejos y tomándole de la barbilla para entrelazar miradas. Observar la ira reflejada en los ojos rojizos del menor a pesar de su estado le excitaba. Era un Omega duro de roer.
Sin perder más el tiempo lo jaló para chocar sus labios, casi devorándolos con lujuria. No importaba si el otro le estaba golpeando el pecho para alejarlo, él tenía más fuerza, era quien dominaba en esa situación.
Presionó las mejillas del rubio para obligarle a abrir la boca adentrando su lengua y empezar a saborear toda la cavidad bucal con ganas, presionando sus colmillos contra los caninos, batallando entre ambas lenguas, donde definitivamente se llevaba la victoria.
Su momento de placer se vio interrumpido con el sonido de los dientes de Kyojuro golpear entre sí al cerrarse bruscamente, para Douma sólo fue una imperceptible punzada lo que sintió, aún así se alejó para mirar con reproche, observando la sangre que resbalaba por la comisura del labio del rubio. Regenerando rápidamente la parte perdida para poder hablar.
Rengoku le sostuvo la mirada molesta antes de escupir con asco la lengua arrancada del Alfa.
ーVamos, últimamente no te resistías tanto, ¿no querrás que te vuelva a fracturar un hueso, verdad?. ¿Qué parte de tu cuerpo sería esta vez?ー con una sonrisa macabra agarró su brazo derecho empezando a ejercer fuerza con la intención de dislocarlo.
Kyojuro ya podía sentir el dolor punzante mientras luchaba por mantener quieta su extremidad, el forcejeo le hacía temblar al hacer un esfuerzo mayor, después de todo el Alfa tenía la ventaja en fortaleza.
Antes de que pudiera escuchar el sonido de algún hueso fracturarse una ráfaga de viento había mandado a Douma a chocarse contra unos árboles y terminar traspasando una pared rocosa.
El asombro del Pilar era fácilmente demostrado en su rostro, enderezándose para permanecer sentado mirando hacia la cantidad de polvo que cubría todo el espacio donde la Luna superior dos había chocado.
Rápidamente captando la presencia de otro Alfa, posando su vista a quien había dado el ataque. La Luna superior tres estaba ahí.
ーTócalo de nuevo y te haré pedazosー crujió sus dedos remarcando las venas en sus manos, mostrando salvajemente los colmillos dio una rápida ojeada al rubio que seguía aturdido para luego colocarse delante de él como protección.
ー¡Akaza-dono!, que alegría saber que sí vinisteー el demonio de segundo rango se levantó de entre los escombros con media cabeza perforada y sonriendo. Regenerándose a los segundos se acercó donde su compañero para señalar al rubio que cubría tras su espalda. ーTe presento a mi Omega, ¿es muy guapo, verdad?ー
El ceño fruncido del pelirrosa se hizo más notorio demostrando su enojo, de todas las cosas que Douma haya hecho para molestarlo ésta se llevaba el primer lugar.
Cuando se enteró que ese tipo alardeaba de tener un Omega, poco le había importado. Pero saber que ese Omega en específico se trataba del Pilar de la Llama con el que hubiera tenido su batalla en el tren fue lo que llamó su atención.
¿La razón de su enfado?, sencillo. Akaza también estaba interesado en ese Omega.
En el corto tiempo que vio a Kyojuro algo dentro suyo había hecho click, un tipo de sentimiento que no creía que los demonios tuvieran. Y es que a pesar de ser un Omega también había logrado ser Pilar, y alguien muy fuerte con tan sólo sentirlo; era admirable. Todo en Rengoku le había atraído: su flamante cabello rubio, sus ojos poseedores del color del fuego y su ardiente pasión y determinación.
Luego de retirarse del tren supo que el de mirada arcoíris había notado su rápido enamoramiento, lo que se esperaba que se convirtiera en bromas y hostigamientos con respecto al tema.
Pero no, Douma supo que a Akaza le gustaba Kyojuro; y deliberadamente fue a marcar al Omega de su propiedad.
ーMaldito desgraciado, lo hiciste a propósitoー sin esperar un comentario del demonio rubio, lanzó otro ataque.
A los segundos ambos demonios se encontraban luchando entre ellos nuevamente.
Rengoku no tenía idea de cómo debería reaccionar, sus enemigos peleando mientras él era ignorado. Podía seguirlos con la mirada, la velocidad de ambos era asombrosa, pero dudaba que pudiera pelear contra los dos.
Aún así debía protegerse... «mi espada», buscó en los alrededores la ubicación de su arma, estaba a unos metros entre los arbustos.
Creyó que las Lunas se encontraban completamente ocupadas, pero se equivocó apenas el demonio pelirosa bloqueó su camino con un estruendo bajo sus pies por el veloz aterrizaje.
ーNo pienses escapar Kyojuro. No nos olvidamos de tiー
ーMi amigo y yo llegamos a un acuerdo. ¡Te compartiremos!ー Douma se encargó de bloquear su otra salida, dejando al Pilar sin escape. ーEspero que sepas como tomar dos al mismo tiempoー
Aquello envió un escalofrío por todo el cuerpo de Kyojuro. Hacerlo con el Alfa mayor era una tortura, no podía ni imaginarse cómo sería la tercera Luna superior. Y tampoco esperaba averiguarlo. ー¡Aléjense!. Prefiero morir que ser utilizado por ustedesー
Akaza se rió. Y Douma sólo disfrutaba del espectáculo que su Omega daba. Siempre debía recordarle que él no tenía autoridad ante un demonio. Era el momento perfecto para darle la noticia. ーSerá imposible dejarte morir, ¿sino cómo podríamos formar nuestra familia?ー
ーNo formaría una familia contigoー respondió rápidamente con un tono de voz severo y gélido.
ーYo no estaría tan seguroー la intervención de Akaza fue casi un susurro molesto, soltando un bufido como signo de rabieta.
Llamando la atención de Kyojuro y al mismo tiempo produciéndole un miedo.
ーKyoKyo, quizás no te has dado cuenta aún pero puedo oler una pequeñita sorpresa en el interior de tu barrigaー con el abanico tapando una gran parte inferior no dejaba relucir su rostro por completo, pero aún así se podía insinuar que la sonrisa oculta era de diversión y malicia, claramente disfrutando con locura el sufrimiento ajeno, la expresión estupefacta que Rengoku le mostró sólo avivaba más su regodeo.
Finalmente estiró ambos brazos con falsa alegría para festejar su logro, exclamando. ー¡Felicidades a mí, voy a ser papá!ー
«¿Qué?», fue lo único que quería decir pero ni esa palabra pudo soltar de su boca. Douma no podía estar hablando en serio, eso no podía estar pasando.
Su pensamientos indagaron en los fuertes mareos y náuseas que tuvo hace un tiempo atrás, a los cuáles no les prestó atención por estar concentrado en su situación con el demonio, ahora sabía que había sido un error ignorarlos.
¿Cuántas semanas?. No, más bien, ¿cuántos meses tendría?. Su barriga no era notoria, tenía un cuerpo bien trabajado y al parecer sus músculos contenían por ahora al bebé.
¿Qué iba a hacer?, su mundo se le había venido abajo con la marca del Alfa en su cuello, y la vida decidió joderlo más con la concepción de una posible amenaza.
ーSi quieres abortar a ese renacuajo no te detendré, Kyojuroー habló Akaza, mirando con desprecio y rabia al otro demonio. Haberse enterado que Douma se enlazó con el Pilar que él ya le había puesto el ojo era decepcionante y desagradable, y ahora saber que esperaba un futuro hijo sólo lo hacía entrar en cólera.
Acercándose al rubio menor le sonrió mostrando sus filosos colmillos, aprovechando el estado de shock para acariciarle la mejilla y depositar un beso en la frente. ーPodemos hacer uno nuevo nosotrosー
«Tengo que escapar de aquí cuanto antes».
Debía buscar una manera, aunque luchara no iba a obtener la victoria y los demonios definitivamente no lo matarían para acabar con su sufrimiento, al contrario, sólo lo harían sufrir más.
Uno acababa de demostrar limerencia hacia su persona y el otro simplemente era un sádico dispuesto a torturarlo sin importarle realmente el hecho de que lo había proclamado como su "pareja", la marca en su cuello no fue por amor, nunca lo sería, tan sólo fue un método factible para lograr que permaneciera a su lado como su Omega.
Asestó un golpe al rostro de Akaza cuando estuvo por tocarlo y un codazo directo a la mandíbula de Douma para alejarlo, por supuesto que no les hizo daño pero le dio tiempo a recoger su katana.
No podía quedarse a luchar, en cuanto encontrara una brecha, huiría.
Logró mantenerlos a distancia con el uso de la primera, segunda y cuarta postura repetidas veces. Esquivó las ondas de choque que el pelirosa daba con sus puños, pero la técnica de demonio del rubio platinado si lograba alcanzarlo, respiraba frío y podía notar pequeñas partes de su cuerpo congeladas.
Antes de que pudiera colocarse en posición de ataque nuevamente, fue golpeado al suelo por Akaza, manteniendo la cabeza en la hierba y tierra, sujetando sus brazos tras su espalda, sintiendo como alzaban sus caderas y desabrochaban su cinturón.
ーSuficiente juego. Ahora es nuestro turno de divertirnosー
«No... esto no», se removió inquieto ante el peso del demonio tatuado que no le permitía levantarse, dificultando que pudieran quitarle la prenda inferior. Por supuesto aquello sólo terminó por irritar a Douma que no dudó en apretar con fuerza el cabello de Kyojuro con su mano, azotando su rostro contra el suelo. Finalmente el pantalón fue despojado.
Recuperándose poco a poco del dolor trató de enfocar la vista borrosa, podía sentir unos leves cortes en la frente por las piedras y su nariz sangraba pero respiraba bien.
Jadeó cuando fue alzado por el cuello causándole asfixia. Los demonios ya se habían quitado sus respectivos pantalones y él había sido colocado en medio de ambos cuerpos, la tercera Luna en su espalda y la segunda Luna en frente, alineando el agujero mojado de su culo entre los dos miembros.
Si su Omega interior y su cuerpo reaccionaban de buena manera era lo de menos, no podía negarse ante el instinto. Lo preocupante era que su mente empezara a nublarse de excitación también, los aromas dominantes de ambos demonios provocaban que se contrajera y temblara, su nariz sensible inhalaba la menta de Douma y el almizcle de Akaza, y todo en él se volvía sumiso.
Poco a poco fue soltando sus propias feromonas, el incienso de canela se mezcló con los otros olores uniéndose en uno solo.
Soltó un grito cuando los dos entraron sin previo aviso hasta el fondo, sintió algo resbaladizo recorrer sus muslos sabiendo con precisión que no era su lubricante natural, pero nada podía hacer mientras era tomado de la cintura por las grandes manos del rubio platinado, seguramente le dejaría la marca de dedos.
Sollozó cuando volvieron a arremeter casi rozando su cuello uterino; y finalmente comenzó a gemir por las penetraciones sincronizadas a su próstata.
ーNos tomas tan bien. Si que eres un buen Omegaー fue atraído a un beso demandante con Douma, teniendo una batalla entre ambas lenguas hasta quedar sin fuerza y sin aire para pedir al Alfa que le dejara respirar.
ーTan apretado, Kyojuro. Se siente asombrosoー su rostro fue girado hacia atrás para ser besado por Akaza, más lento y pasional pero con la dominación del otro Alfa.
Aruñar con violencia los brazos y espalda de Douma hasta hacerlos sangrar por rasgar piel no importaría, podía regenerarse al contrario de Kyojuro que era llenado de chupetones, marcas, rasguños y mordidas para lamer la delicia del líquido rojo que surgía luego de tener clavado los colmillos de alguno de los dos demonios.
Su pecho y pezones eran rozados por la lengua juguetona del más alto.
Akaza se encargaba de atender su cuello, lamiendo y olfateando cerca de su glándula aromática.
Su vientre bajo se sentía caliente y todo su cuerpo en general reaccionaba al mínimo estímulo.
Las embestidas eran rápidas, posesivas y feroces que lo dejaban sin aliento, agitado e hipersensible.
Cuánto duró el acto sexual es lo que menos podría saber, terminó por desmayarse a la primera descarga de semen y anudación.
Se sentía desconcertado, su cuerpo le pesaba y algunos dolores empezaban a manifestarse a medida que volvía su consciencia, se le dificultaba abrir los ojos y a la vez lo prefería así, quedar en ese estado de somnolencia era agradable y pacífico, pero le aturdía un poco la sensación de estar siendo observado.
Soltó un quejido mientras se acomodaba, tratando de buscar una posición en que su espalda y caderas no dolieran, podía asegurar que se encontraba durmiendo en el piso pero la duda era el porqué.
No recordaba haber llegado a su hacienda, suponía que quizás estaba tan cansado de alguna misión que simplemente se acostó en el suelo, pero el problema es que no se sentía en casa; el lugar le generaba mala vibra.
ーPor fin despertaste, Kyojuro~. Buenos díasー escuchar esa voz activó los interruptores del Pilar, levantándose tan rápido que mostró una mueca por el mareo autoprovocado.
El sonido de metales chocar entre sí lo confundió, dirigiendo su atención a las cadenas que apresaban sus muñecas a cada costado respectivamente.
Trató con fuerza de romperlas pero fracasó, tampoco contaba con su katana que junto a su haori habían desaparecido. El uniforme de cazador algo dañado y desarreglado era lo único que le quedaba.
A su derecha estaba el dueño de aquella insistente mirada que sintió durante su estado de sueño ligero. Con repulsión se apartó de él lo más que las cadenas le permitían.
Akaza permaneció en su puesto con una sonrisa donde mostraba sus afilados colmillos, encantado de que Rengoku ya esté consciente nuevamente. Pero sobretodo, impaciente porque el Omega se diera cuenta de la sorpresa que le había dejado en cierta parte de su cuerpo con mucho orgullo.
ー¡¿Dónde estoy, maldito demonio?!ー el tono de su voz resonó tan fuerte, jalando nuevamente las cadenas con furia remarcando las venas en sus manos y frente por la presión que ejercía, no era para menos su enojo, había despertado esposado en un extraño sitio, demasiado grande y demasiado confuso. Era como un laberinto lleno de puertas en distintos sectores, la mayoría siquiera tenían lógica en donde estaban colocadas y dudaba que condujeran a la salida.
Además, todo ahí olía asquerosamente a demonio.
ーVaya, amanecimos bravosー otra voz se dejó escuchar, tras el sonido de una biwa algunas puertas cambiaron y de una de ellas salió Douma. Sosteniendo su abanico cerca de su boca para cubrir la sonrisa, caminando hacia los dos cercanos colocándose a la izquierda del humano, sentado con tanta tranquilidad sabiendo que no podría atacarlo por estar vulnerable mientras acariciaba la barriga poco abultada del Omega. ーNo te enojes tanto o le harás daño a nuestro bebéー
Rengoku decidió ignorar de momento el problema de su embarazo, debía enfocarse primeramente en salir de dónde sea que estuviese, aún así no dudó en apartar la mano del demonio con odio.
Douma sólo se rió antes de agregar un comentario, haciendo énfasis en el trato hostil que recibió Akaza hace segundos atrás.
ーAdemás, esa no es forma de hablarle a tu otro Alfa, pequeño KyoKyoー
ー¿Qué...?ー no pudo hablar más, las palabras se trabaron en su lengua por la repentina sorpresa. Nuevamente Douma no podía estar hablando en serio.
Con miedo fijó su mirada en la tercera Luna, viendo como éste sonreía encantado con sus ojos brillando en alegría. Eso no podía ser bueno.
Con tantos dolores en su cuerpo había pasado por alto un peculiar ardor en su cuello, ubicado al lado contrario del enlace que ya tenía con la segunda Luna. Su mano temblaba a medida que la acercaba al lugar, tocando suavemente para sentir la sangre fresca y la hendidura de los colmillos del demonio. Sus ojos se abrieron ante el temor, la fuerza abandonó su cuerpo y su rostro palideció.
No sabe cuánto más iba a aguantar las ganas de llorar que tenía. Por enojo, frustración, miedo y tristeza.
Akaza también lo había reclamado y marcado.
Ahora también le pertenecía a otro demonio de alto rango.
Douma se puso de pie aún divertido por la reacción del ahora ex-Pilar de la Llama, ya no iba a necesitar más su puesto en los cazadores de demonios, tenía un nuevo cargo el cual ejercer.
Y él más que nada se iba a encargar de mantenerlo ahí.
ーBienvenido a la fortaleza dimensional infinitaー presentó el lugar con sus brazos abiertos como si aquello fuera un honor, antes de colocarse al lado de Akaza, ambos frente a un atónito Kyojuro. ーEs aquí donde pasarás el resto de tu vida con nosotros, nuestro Omegaー