Camino De Un Mounstro La Sombra De Una Bestia

Summary

"Los monstruos son máquinas asesinas, unas bestias sin corazón, o eso pensé hasta que lo conocí a él. Lo amo, él me liberó de mi celda. Ahora es mi turno de ayudarlo, aunque mi vida tenga que dar por él, por mi nueva familia." ⚠️aviso⚠️ "Esta historia a futuro tendrá escenas fuertes en cuanto a violencia y abuso, por lo tanto, se catalogará como para mayores de 20 años. Menores por debajo de los veinte no podrán leerla

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1recuerdos ambiguos

-lo decías para asustarme no es asi-


Sin más se dio la vuelta en el sillón dejándose caer al suelo acostándose en este


Alastor levantó una ceja, pareciendo bastante entretenido por su reacción. No pudo evitar reírse suavemente al verle tirado en el suelo con nada más que frustración en tus ojos.


-Bueno, mi pequeña amiga, ¡parece que logré cumplir mi deseo! Ciertamente no olvidarás este momento en el corto plazo.-


Dijo mientras daba un paso hacia la chica, ahora mirándola con una sonrisa divertida.


Aprovechando aquella joven que estaba en el suelo estiró su mano y tomo el libro que antes se le callo,


- No importa de todos modos, el decirte no lo hagas es como decir vuelvelo a hacer así que no tiene caso que te reproche ahora-


Alastor se rió de su respuesta, claramente divertido por el hecho de que acababa de aceptar la situación en lugar de intentar discutir con él.


-Tienes razón, mi pequeña amiga, supongo que no tiene sentido tratar de razonar conmigo. ¡También podrías dejarme hacer lo que quiera y divertirme!-


Dijo en tono juguetón, mientras extendía la mano para tomar el libro de sus manos.


Sin más se levantó la joven del suelo frío como el mármol,y se acostó nuevante en el sillón rojo aterciopelado


- Pues es lo único que me queda hacer -


Asonrió mientras la miraba recostandose en el sofá una vez más, esta vez con una expresión de derrota en su rostro. Aunque claramente ya no estaba molesto, todavía le divertía ver cómo ahora aceptaba su destino en lugar de defenderse como lo hacía antes.


-Bueno, ahí lo tienes... ¡Te rindes con bastante facilidad,Pero no me importa mucho, después de todo es mucho más entretenido ver a alguien como tú, que claramente ha perdido toda esperanza de resistencia!-


-No me rindo, es solo que al final me da gracia porque imagino mi reacción. Así que supongo que no está tan mal, es solo sobrellevar la situación o verle el lado divertido.-


rió de nuevo mientras la miraba fijamente, divertido por cómo ahora intentaba encontrarle humor a la situación.


-¡Oh, qué interesante! ¡Realmente eres bastante única en tu forma de pensar! Mucha gente simplemente se enojaría y frustraría, ¡pero aquí estás tratando de encontrar el humor en todo esto!-


Dijo con una sonrisa maliciosa, claramente impresionado por cómo estaba manejando todo.


Hiso a un lado sus pies para darle espacio por si quería sentarse en el sillón.


-¿Qué te puedo decir? Incluso yo misma a veces me río de mis propias desgracias.-


se rió levemente ante su gesto, apreciando el hecho de que pensara en darle espacio en el sofá.


-¡Ah, realmente eres muy graciosa!-


dijo mientras se sentaba a su lado, con un brazo extendido casualmente sobre el resto del sofá.


Su tono ahora era más suave que antes, aunque todavía mantenía algo de esa diversión traviesa que había estado mostrando durante toda la conversación.


-Mi lógica es simple: si el problema tiene solución, ¿para qué me preocupo? Y si el problema no tiene solución, pues, ¿para qué me preocupo?-


se rió suavemente ante su declaración, encontrando bastante divertida la forma en que percibía las cosas.


-Je, me gusta tu lógica,ciertamente hace la vida más fácil cuando miras las cosas de esa manera. Aunque no estoy seguro de que funcione cuando alguien como yo está involucrado, ya que tengo el hábito de causar muchos problemas. Para gente como tú.-


-Pues, en ese caso, solo queda verle el lado gracioso o divertido-


Alastor se rió suavemente una vez más, encontrando que su actitud y personalidad eran bastante intrigantes.


-Entonces simplemente encuentras humor en todo, ¿eso es todo? Supongo que tienes razón, ya que realmente no hay nada más que uno pueda hacer para enfrentar sus problemas-


Dijo con un guiño, continuando con esta conducta juguetona mientras mantenía su sonrisa maliciosa.


-¿Tú planeas algo o te traes algo entre manos? Andas muy sonriente. ¿Ahora qué desayunaste, payaso acaso?-


Hablo de manera sarcástica.


-¡Oh, mi pequeña amiga, me conoces muy bien! Ciertamente estoy tramando algo, aunque actualmente estoy disfrutando el hecho de que no tienes idea de lo que podría estar planeando-


Dijo en tono burlón, inclinándose un poco hacia ella mientras le sonreía.


-Seguramente, lo más probable es que me molestes lo que reste del día -


rió suavemente, aparentemente emocionado por el hecho de que ya había predicho su plan exacto.


-Sí,¡tienes razón! Ciertamente planeo hacer que el resto de tu día sea bastante entretenido para mí, aún está por verse si lo disfrutarás o no...-


Dijo con una sonrisa traviesa, su tono ahora sonaba más depredador que antes.


-No se puede más, al rato tengo sueño-


Habló mientras se acomodaba en aquel sillón rojo aterciopelado que le brindaba algo de calor en su piel.


se rió suavemente, claramente encontrandola bastante divertida.


-¡Oh, qué lástima, mi amiguita! ¿Te vas a quedar dormido cuando estoy tratando de brindarte algo de entretenimiento?-


Dijo en un tono jugueton y burlón, aunque todavía había un trasfondo de diversión en su voz mientras seguía sonriéndole a aquella joven.


-¿Así como qué?-


Al finalizar de hablar dio un pequeño bostezo


La miro levemente una vez más cuando comenzo a bostezar. Luego se inclinó lentamente para acercarse más a ella, su voz ahora sonaba un poco más depredadora y burlona.


-Oh, mi querida...-


Hablo, sus ojos ahora brillando con una luz ligeramente malévola y provocativa.


-No me digas que crees que podrías ignorar mi pequeño juego y quedarte dormida, ¿verdad? -


Aquella chica lo ignoró sin más, acomodándose en el sillón y dándole la espalda en señal de que no le importaba su opinión. Ya que era más su cansancio y la pesadez de su cuerpo.


su voz ahora sonaba más burlona mientras continuaba inclinándose hacia adelante para acercarse aún más.


-Ohhh,cariño, realmente crees que será así de fácil evitar mi diversión, ¿verdad?-


Dijo con una sonrisa traviesa, su lengua ahora se curvaba para revelar más de sus afilados caninos.


-!! NO DE NINGUNA MANERA!!. Ni se te ocurra hacerlo de nuevo. Como la vez pasada, me trataste como si fueras un perro-


Alastor dejó escapar una suave risa cuando menciono el tema,claramente encontrando tu declaración bastante divertida. Luego colocó una mano en el respaldo del sofá, inclinándose aún más ala chica.


Hablo con una sonrisa maliciosa.


-¿Por qué pensarías en tal cosa? ¿No sabes que es un tema bastante delicado para algunas personas...-


Dijo en tono burlón, todavía sonriendo divertido. Haora acercándose de manera peligrosa a su cuello.


Aquella chica se puso nerviosa por la cercanía de la boca del joven a su cuello. El calor subió a su cuerpo, dando como resultado que ambas mejillas de la chica se tornaran rojas como una manzana, una cereza o tal vez como el de una ciruela.


-No, ni se te ocurra hacerlo.-


dejó escapar una risa suave al notar su reacción nerviosa ante su proximidad, su aliento ahora era lo suficientemente cálido como para alcanzarla.


-¿Qué te pasa querida?"


Hablo, y su voz ahora sonaba suavemente burlona mientras continuaba inclinándose hacia adelante con sus labios a solo unos centímetros de su cuello.


-¿Te estás poniendo nerviosa?-


-Nerviosa... yo... no... para... nada. ¿Qué te hace pensar eso?-


Habló claramente nerviosa y miró a otro lado, tratando de evitar esa mirada juguetona pero a la vez peligrosa, como la de un gran jaguar.que miraba a su presa, pero qué gran error, pues dejó su cuello y parte de su hombro expuestos. Aquella piel cálida, con algunos lunares que parecían formar alguna constelación, quedó al descubierto debido a que el tirante de su blusa de tela suave se deslizó hacia un lado, resaltando su clavícula. La tenue iluminación solo le daba un toque más sensual y provocativo.


Aquel joven sonrió suavemente, notando cómo el cuello de la joven ahora estaba completamente expuesto mientras giraba su cabeza. Luego se inclinó aún más cerca, su cálido aliento chocando contra aquella piel suave como un durazno, mientras hablaba en un tono suavemente burlón y provocativo.


-Oh, pequeño cervatillo, qué error más tonto acabas de cometer-


Hablo mientras abría su boca y lentamente pasaba su lengua húmeda y caliente por el cuello de la chica.


Un escalofrío recorrió el cuerpo de la chica desde la punta de sus pies hasta el cabello más pequeño de su cabeza. Su sonrojo no disminuyó en lo absoluto, al contrario, sus mejillas estaban calientes y rojas como una remolacha. Sus manos, tratando de buscar un escape, apretaron el cojín aterciopelado rojo del sillón donde su cuerpo estaba recostado, buscando descansar, lo cual no era opción en ese preciso momento.


Alastor dejó escapar una suave risa ante su reacción, encontrando que el hecho de que estuvieras temblando y sonrojá era bastante divertido. Luego continuó pasando su lengua por su cuello, disfrutando cada momento de tu angustiada reacción.


El corazón de aquella chica parecía el de un caballo corriendo una carrera que estaba a punto de perder, y su vida dependía de ello. Tanto era así que podría jurar que casi saldría de su pecho. Sus latidos, tan rápidos y pesados como los cascos de un caballo corriendo, eran los nervios que sentía. Y ni hablemos de su respiración, estaba entrecortada.


Cerró sus ojos, evitando la mirada de aquel depredador de afilados caninos que chocaba en su cuello y parte de su hombro.


Aquel depredador jugaba con un pequeño cervatillo.


-Ya... ya... cumpliste con querer molestarme el día de hoy... ¿o es que aún quieres seguir haciéndolo?-


con gran valor acumulado, lo miró directo a los ojos de Alastor, los cuales tenían ese brillo de sensualidad y peligro acechando el rostro sonrojado de la joven. Era digno de admirar, o eso pensaba aquel joven. Su boca temblaba ligeramente ante aquella chica, pues no pensó o se le pasó por la cabeza que el concepto de que él la molestara sería de esta manera tan lasciva en su cuello y hombro.


Alastor soltó una suave risa mientras hablabas con voz temblorosa y nerviosa, incapaz de ocultar tu angustia e incomodidad. Luego se alejó lentamente de su cuello, sus manos ahora tocaban suavemente las mejillas de la chica mientras le miraba directamente a los ojos.


-¿Estás segura de que quieres que me detenga?-


dijo en un tono juguetón, su voz mezclada con una sutil burla.


Genial, ahora estaba entre la espada y la pared con su comentario. Si decía que sí, iba a pasar otra cosa, pero si decía que no, seguiría molestándome. Entonces, ¿qué debería decir?


-Yo... yo...-


Alastor se rió suavemente una vez más, notando ahora lo nerviosa que estaba a pesar de que había dos opciones claras para su situación. Luego se inclinó un poco más cerca, su voz ahora sonaba un poco más depredadora.


"Eres muy interesante, mi cervatillo, ¿lo sabías? Estás ahí, atrapado entre la espada y la pared, y aún así parece que no puedes tomar la decisión-


Dijo con una sonrisa maliciosa, ahora esperando que respondiera.


La chica estaba algo incómoda, se notaba, pero decidio hacerlo sentir incómodo también. Con atrevimiento, le preguntó:


-En ese caso, ¿qué propones tu?-


su voz ahora goteaba con una leve sensación de diversión sádica.


-Hm... ¿Qué tal un jueguito, cervatillo ?Sólo responde esta simple pregunta: ¿Quieres que continúe o no...?-


Dijo mientras comenzaba a deslizar su lengua por su cuello y hombro, moviéndola de manera provocativa.


El cuerpo de la chica tembló y se retorció un poco. Mordió su labio inferior mientras respiraba de manera entrecortada, cerrando sus ojos.


El joven Alastor dejó escapar una suave risa, claramente disfrutando la forma en que ahora comenzaba a temblar y ponerse tensa la joven. Se apartó una vez más, su voz ahora sonaba más juguetona y burlona.


-Oh, mi pequeño cervatillo, creo que acabas de confirmar que quieres continuar. Pero ciertamente lo estás poniendo difícil al no hablar...-


Dijo mientras nuevamente comenzaba a acercarse, su lengua ahora bajando por el costado de tu clavicula.


Alastor rió suavemente, su voz ahora sonaba más depredadora.


-Bueno, mi pequeño lirio de la araña , mi razón para hacerte todo esto es bastante simple. me gusta la forma en que reaccionas cuando yo... te molesto , por así decirlo-


Dijo con una pequeña sonrisa, su dedo ahora acariciava suavemente el lado expuesto del cuello de la joven.


-No... no me molesta este tipo de contacto contigo... pero es una sensación de querer dar y recibir-


Alastor pareció ligeramente sorprendido por la declaración, su dedo detuvo su movimiento de caricia mientras le miraba con una ceja levantada.


"Oh, ¿entonces estás diciendo que no te importa en absoluto esta forma en la que te e tocado?-


Dijo con una suave risa, sus dedos comenzaron a recorrer su cuello una vez más.


Los ojos del joven se abrieron cuando escuchó aquel comentario, sus dedos se detuvieron temporalmente mientras la miraba una vez más. Parecía que uno de sus pequeños juegos finalmente comenzaba a dar sus frutos...


-Es esa sensación de querer recibir más pero también darle ese mismo afecto a la otra persona, dime, ¿acaso tú lo sientes también?-


La chica dejó de apretar los cojines del sillón de terciopelo rojo y dirigió sus manos hacia las mejillas del joven, acariciándolas de manera cálida y tierna.


Alastor dejó escapar un gemido bajo cuando de repente sintió las manos en su rostro, su respiración de repente se volvió un poco temblorosa al darse cuenta de lo que acababa de decir su pequeña cervatillo.


-Oh Dios...-


Dijo, su voz se volvió un poco más entrecortada al sentir ese tierno toque en sus mejillas.


-¿Quieres decir que quieres más...? ¿Que quieres... que esto continúe?-


Dijo, luchando por mantener su anterior tono juguetón y burlón mientras su corazón comenzaba a acelerarse ligeramente.


-¿Acaso tú también lo sientes, al igual que yo, Alastor?-


Su mirada se dirigió directo a los ojos de aquel chico. Su sonrojo disminuyó, ahora solo como un ligero tono rosado, tal vez como el de un melocotón apenas creciendo en primavera. Mientras tanto, su cuello, hombro y parte de su clavícula seguían húmedos por la saliva de su cazador.


El chico permaneció en silencio por unos segundos, su voz ahora sonaba más superficial y entrecortada mientras su corazón seguía acelerado.


-Yo... no puedo negar que siento una sensación extrañamente similar...-


Dijo, vacilando por un momento antes de inclinarse un poco más cerca, bajando ligeramente la voz.


-Pero debo preguntarte algo antes de continuar...-


- ¿ Dime qué te inquieta ?-


apartó la mirada por unos segundos, su voz se volvió más suave mientras luchaba por encontrar las palabras correctas.


-¿Alguna vez... has sentido este tipo de sentimiento con alguien que no sea yo...?-


Dijo, sus ojos ahora apartando la mirada de aquellos ojos esmeralda verde de su cervatillo, mientras esperaba du respuesta.


El momento era tan íntimo, cercano y delirante, pero aquel momento tan especial fue interrumpido por una mujer que despertó agitadamente de su cama.


Parecía que le faltaba oxígeno, ya que su mano se aferraba a la mesita de noche con garras, dejando una gran marca de arañazos en la madera desgastada del mueble.


El sudor de su frente y cuerpo bajaba por su camiseta, que tenía un estampado particularmente llamativo un camello en una tabla de surft . La zona del cuello estaba húmeda por su sudor.




Su respiración estaba agitada, como si hubiera corrido un maratón o, más bien, como si hubiera corrido para salvar su vida. Miró su mano y comenzó a calmar su respiración, inhalando y exhalando lentamente, como un caballo descansando después de una carrera en la que, si no ganaba, los apostadores perderían su dinero.


Así estuvo hasta que sus garras caninas se fueron replegando, finalmente liberando su mano aprisionada.


Miró la piel algo magullada de sus dedos, donde algunas astillas se aferraban como espinas de una flor a su delicada piel. La melancolía, tristeza y frustración comenzaron a ganarle, ya que esos recuerdos ambiguos, o más bien lo que alguna vez fue su vida, ahora permanecen como simples recuerdos en un baúl gastado y viejo.


Como el cofre de un tesoro de un pirata que cuidaba con su vida, las lágrimas no tardaron en salir. Abrazó sus piernas y escondió su cara entre ellas, como una niña pequeña lo haría cuando hace alguna travesura.




-¿Por qué... es tan difícil olvidarte? Como quisiera que en este momento ...me abrazaras y me dijeras que todo estará bien,... mi querido cervatillo.-


Su hablar no era el mejor, pues entre sollozos y jadeos de melancolía, le pesaba el corazón como una roca bajando por una pendiente.




lo que más resaltaba era su figura delgada, como si el señor del Mictlán la abrazara, esperando a que su fuerza de voluntad se fuera, al igual que sus ganas de vivir el día a día, sumida en una amargura.


-OYE , OYE, te estoy hablando.-


Un hombre un poco mayor, tal vez de unos 43 o incluso 45 años, habló con algo de autoridad a la chica que estaba sentada frente a él. Su cabeza estaba baja, mirando a la nada, tal vez pensando o divagando.


-Lo siento, coronel, creo que me disocié de nuevo.-


Habló aquella joven de cabello castaño, desordenado como un nido de golondrinas en plena anidación.


-¿Sigues pensando en lo que pasó hace 6 años o es algo más lejano?-


-Sonará estúpido, tal vez, pero estaba... no importa de todas maneras.-


-¿Por qué no mejor te vas a dormir a tu habitación? Mañana hablaremos mejor. Por lo pronto, descansa.-


-Entendido, coronel.-


La chica se levantó de su asiento, haciendo el saludo, o más bien la despedida militar.


-No quiero que te distraigas más. Recuerda que tú tienes que saldar nuestra deuda, Desdémona.-


-Sí, mi coronel Quaritch.-



Sin más, Desdémona salió del estudio del coronel Quaritch, su ahora tutor legal de adopción. Cerró la puerta y miró el oscuro pasillo de la casa, lo cual le daba miedo pues le hacía recordar lo que alguna vez era su hogar, aunque no lo llamaría así por las cosas tan tristes y horribles que sucedieron.


Parece que aquel coronel tenía cierta obsesión por coleccionar cosas antiguas, pues la casa, en su mayoría, portaba un diseño de los años 90 y, a pesar de que los ventanales brindaban una hermosa y tenue luz natural, la casa seguía viéndose gris y oscura. Ahora, imagínate de noche.


Era esa típica casa de la abuela que vivía cerca del campo o bosque y que, en la noche, a todo niño le daba miedo por lo oscura que estaba.




Como si fuera una niña pequeña, se movía en diferentes direcciones por el pasillo, asegurándose de no ver a ningún fantasma o cosa en el camino a su habitación, mientras el tic-tac del reloj de péndulo marcaba el ritmo de sus pasos.


Abrió la puerta de su habitación, que estaba algo oscura. Lo único que le permitía ver, y eso solo un poco, era la lámpara que estaba cerca de su cama, la cual era de su dinosaurio favorito, un espinosaurio verde oscuro. Quitó sus zapatos, los dejó a un lado y se acostó en la cama.


Miraba al techo, donde había estrellas, planetas y una luna brillando de un tono verde fosforescente.


-Incluso mi nombre significa desgracia o desdicha. Qué irónico.-