La Monta de Yunho

Summary

Kim Kibum está huyendo de DongWook, su ex novio que cree que las diferencias se resuelven con los puños. Pero Kibum sabe un secreto de él, y DongWook está dispuesto a matarlo para mantenerlo en silencio. Han Jonghyun, es el más joven de los siete hermanos y capataz de la construcción que está ayudando a la villa Park en la expansión, finalmente ha encontrado a su pareja, Kibum, quien vive en el refugio contra el maltrato. Jonghyun lleva a Kibum a su casa, mostrándole una vida que nunca soñó posible. La familia de Jonghyun acepta a Kibum, y finalmente siente su vida completa. Pero cuando alguien amenaza la vida de su pareja, Jonghyun busca sangre. ¿Podrá Jonghyun mostrarle a Kibum cómo ser su propio hombre? ¿Podrá incluso ser capaz de mantener vivo a Kibum? ¿Podrán los Han y la manada Park detener a DongWook, el diabólico ex de Kibum que está suelto?

Status
Complete
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Kibum subió a la parte de atrás de la camioneta, preguntándose en qué se estaba metiendo. Pensó que su vida no podría ser peor después de la muerte de sus padres, pero había estado equivocado.

—Me tengo que ir. —Kibum alcanzó la perilla de la puerta, listo para saltar de esa poco clara situación—. Si me voy con él, dejará en paz a tus amigos.

Jaejoong, la persona a la que le había hablado para salir de esta abusiva situación, tomó su brazo. —No en esta vida. Ellos pueden cuidarse, confía en mí.

Kibum se quedó en silencio viendo sobre el respaldo a la calle detrás de él. —¿Estás seguro? No quiero causar ningún problema. —DongWook podía ser un verdadero imbécil y Kibum no quería que esa amable gente tuviera que enfrentarlo.

—No es problema. Y tú no eres el que causa problemas. ―Kibum vio a los tres grandes hombres que venían con Jaejoong discutir con su novio. DongWook jaló su brazo y su cara estaba de un profundo rojo. Joder, él se veía malditamente enojado. Kibum se sorprendió cuando DongWook caminó hacia el edificio sin pelear y los tres hombres regresaron a la camioneta. Así no era DongWook. Kibum se encontró preguntándose, ¿cómo había dejado que su vida se le saliera de sus manos?

Uno de los grandes hombres se deslizó en el asiento del conductor mientras otro abría la puerta del pasajero y entraba, el último subió atrás y se sentó al lado de Jaejoong. Kibum se deslizó hacia la otra puerta, las manos en un puño sobre su regazo, rezando por tener el valor para atravesar esto.

—Ya conociste a Yunho. —Jaejoong señaló al hombre en el asiento trasero. Kibum inclinó la cabeza saludando al musculoso hombre—. Ellos son Minho y Kyuhyun. —Jaejoong señaló a los dos hombres sentados al frente.

Kibum les dio una débil sonrisa, inseguro de qué hacer. Había dejado todo lo conocido atrás y entraba en lo desconocido.

Estaba asustado como el infierno. Quizás, debería salir y hacer esto otro día.

—Estás a salvo. Ellos no te dañarán. —La voz de Jaejoong era suave.

Kibum asintió. Tomó una profunda respiración, alejó la vista de los ocupantes del vehículo y vio por la ventanilla. Vio el edificio de departamentos y todo lo que conocía lentamente desaparecer mientras la camioneta se alejaba. Sus dedos se aferraban a la puerta en donde la ventana terminaba y comenzaba la puerta, sintiendo su estómago hecho nudo.

¿Realmente estaba dejando a DongWook? ¿Estaba loco? Kibum sabía que tenía que salir de esa abusiva relación, pero ¿en qué se estaba metiendo ahora?

Conoció a Jaejoong en el cuarto de baño de un restaurante estilo bufet, cuando estaba llorando en un cubículo hasta que sus ojos casi se le salen después de que DongWook lo había golpeado por primera vez en cuatro años. Jaejoong lo había oído y le había dado a Kibum el número de su teléfono, diciéndole que lo llamara si necesitaba cualquier cosa, incluso si sólo quería hablar con alguien.

Cuando DongWook lo golpeó en esta ocasión, Kibum había llamado. Ahora él estaba en el asiento trasero de una camioneta extraña, yendo a lo desconocido. Kibum sólo esperaba que su vida fuera mejor que en este momento.

El conductor salió de la autopista y entró en un pequeño pueblo, se estacionó afuera de un restaurante. Sus ojos absorbían todo mientras Jaejoong salía y le indicaba a Kibum que se le uniera.

Kibum salió, cerró la puerta trasera y entonces se sintió inseguro sobre todo. Metió las manos en los bolsillos traseros y vio todo alrededor.

Tenía que haber algo en el agua de aquí porque no sólo los hombres que lo rescataron eran grandes, sino todos los hombres que estaban en la calle hablando. De nuevo, ¿en qué infiernos se había metido?

Jaejoong lo llevó dentro del restaurante y ordenaron algo de comida.

Kibum se sentó tranquilamente a comer, viendo todo. Una vez que terminaron, Jaejoong pagó la cuenta y cruzaron la calle.

Kibum estaba fascinado y un poco intrigado cuando Jaejoong se aproximó al hombre más alto que hubiera visto. Usaba jeans, una chaqueta de cuero y unas botas de motociclista. El alto hombre tenía el cabello negro. Kibum estaba asombrado mientras inclinaba la cabeza hacia atrás para ver al hombre.

Jaejoong tocó el codo de Kibum y lo guió hacia el enorme hombre. —Chanyeol, él es Kibum.

El gigante le sonrió. La mirada de Chanyeol se suavizó y habló con una muy profunda voz. —Hola, Kibum.

En una extraña contradicción ante el poder que veía frente a él, el cuerpo de Kibum comenzó a relajarse ante la más amable mirada que hubiera visto.

Kibum le dio una sonrisa con la boca cerrada antes de decir. —Hola.

Jaejoong se apartó con Kibum explicándole que el edificio estaba en construcción pero que podría quedarse ahí por la noche. Le dijo a Kibum que deseaba ser un consejero y que él era su primer caso.

—Me siento honrado. —Kibum se rio suavemente—. ¿Está bien si me quedo aquí?

—Eso es lo que Chanyeol —Jaejoong dijo, señalando al Alfa—, está discutiendo ahora con el trabajador. Asegurarse que sea seguro que te quedes. Si no es así hay mucho lugar en la Casa para ti.

Kibum vio detenidamente el Centro de ayuda Jae y después a Jaejoong, inclinó la cabeza a un lado mientras pasaba su mano por su cabello negro.

―¿Por qué haces todo esto por mi? —Nadie había salido en su ayuda antes. Kibum podía decir que Jaejoong era un chico amable y cariñoso, pero no estaba seguro del resto de esos hombres.

Yunho llegó detrás de Jaejoong y envolvió sus fuertes brazos alrededor de los hombros de su novio mientras Jaejoong le contestaba a Kibum. —Porque nadie debe vivir con miedo. Creo que todo el mundo debería vivir una vida satisfactoria, si no es que una totalmente gratificante vida.

Kibum vio a Yunho inclinarse y besar a Jaejoong. Podía ver el orgullo en la cara de Yunho por su amante. Kibum miró alrededor, sintiéndose extraño al ver los arrumacos de la pareja. Notó que uno de los trabajadores dentro del Centro de Ayuda lo veía fijamente. El trabajador estaba haciendo algo junto a una gran ventana, pero sus ojos no estaban en el trabajo.

Una débil sonrisa se formó en los labios del hombre, antes de que Kibum apartara la mirada.

Ahora no era el momento de darle miradas de amor al hermoso hombre. Él ya estaba en un lío. Aunque Kibum ya no amaba a DongWook, y ya desde hace tiempo, eso no quería decir que estuviera buscando otro hombre.

Cuándo miró de nuevo, el hombre lo seguía viendo.

Kibum tenía que admitir que estaba intrigado.

Kibum recorrió el Centro de Ayuda con Jaejoong viendo el desnudo lugar. Incluso con el polvo y los pocos muebles, era mejor dormir ahí que bajo el mismo techo con DongWook. Una banca en el parque sería mejor que preguntarse si su ex se enojaría por algo que él hubiera dicho o hecho y lo golpeara de nuevo.

Kibum notó que el trabajador seguía viéndolo. Eso lo ponía nervioso y lo excitaba al mismo tiempo.

Kibum se mantuvo ocupado las siguientes horas ayudando a la docena de personas que llegaron al centro a colocar cosas.

—Mi nombre es Seokmin —dijo uno de los hombres que llevaba algunas cosas, presentándose.

—Kibum. —Le estrechó la mano—. ¿Quién es toda esta gente?

—Familia. Nosotros trajimos algo para asegurarnos de que estés cómodo esta noche.

Kibum estaba impactado con todo el apoyo que Jaejoong había conseguido de su familia. Él nunca había tenido eso antes. Los padres de Kibum ya estaban grandes cuando lo tuvieron y murieron. Él había sido su único hijo, nunca supo lo que se sentía estar en una gran familia.

—Gracias. —Kibum tomó algunas de las mantas que Jaejoong le dio y las acomodó en un catre. Vio de nuevo al trabajador de la construcción que seguía viéndolo. Esos ojos gris metal parecían que seguían cada movimiento que hacía.

Kibum sintió un estremecimiento ante la nueva sensación que recorría su columna ante la atención que el trabajador le daba. El hombre era asombroso con ‘A’ mayúscula. Su piel era bronceada, sus hombros anchos y tenía unos impresionantes músculos. No construidos, más bien cincelados. El hombre le dio un guiño que causó que Kibum se ruborizara como un maldito adolescente.

Kibum le sonrió y se giró para terminar la conversación con Seokmin. Mientras hablaba seguía viendo al trabajador. Vio que uno de los grandes hombres que lo habían traído se le acercó y comenzó a hablar con el trabajador. Kibum tenía veinticinco años y debería de dejar de comportarse como un preadolescente. Pero por primera vez en su vida, quería coquetear.

Kibum se despidió de Seokmin y preparó su catre para dormir. No era lindo dormir solo en ese extraño lugar, pero en cuanto estuviera seguro lo demás no le importaba.

—Soy Soon Young. —Uno de los miembros de la familia se acercó y se presentó.

—Kibum. —Estrechó la gran mano de Soon Young. Kibum vio de nuevo al trabajador. El hombre lo veía frunciendo el ceño ligeramente. Kibum se preguntaba por qué eso le molestaba.

—Nadie te molestará mientras estés aquí —dijo Soon Young viéndolo a él y luego al trabajador y de nuevo a Kibum—. Estaré aquí por la noche por si necesitas algo.

Kibum asintió, apreciándolo. —Gracias.

Soon Young vio al trabajador antes de salir del centro de ayuda. Kibum se sentó detrás del escritorio provisional mientras veía al hombre de la construcción recoger sus herramientas. Él nunca había sido bueno presentándose así que eso estaba fuera de cuestión.

—Mi nombre es Jonghyun. —El atractivo extraño inclinó la cabeza saludándolo y cruzó el cuarto.

Kibum sintió como si su lengua fuera del doble de tamaño, haciendo imposible que respondiera. DongWook tenía buena apariencia, pero Jonghyun estaba cerca de ser una estatua de dios para sus ojos. Pero Kibum había aprendido hace mucho que la apariencia no lo era todo. —Kibum —finalmente logró decir tímidamente mientras veía unos folletos en el escritorio. Metió los pies bajo la silla preguntándose si el enorme hombre diría algo más.

—¿Necesitas algo? —Jonghyun preguntó mientras rápidamente acomodaba la herramienta en el cinturón y enrollaba un cable eléctrico.

—Un trabajo —dijo Kibum. Se regañó interiormente. Eso podría ser cierto, pero estaba seguro que este hombre no quería escuchar lo mal que estaba su vida ahora.

—Siempre necesito ayuda. Tengo una constructora, y siempre necesitamos trabajadores. —Un lado de la boca de Jonghyun se elevó en un intento de sonrisa mientras dejaba el cordón enrollado sobre una pila de herramientas—. La paga no es mucha, pero seguro que puede ayudar.

Kibum podía aceptar eso. Eso era un paso para dejar de ser el saco de boxeo de DongWook. La paga era una mierda y los extras...bueno, no había ninguno. —¿Cuándo puedo empezar?

Jonghyun se rio suavemente. —En la mañana si quieres.

Vio los tentadores ojos grises de Jonghyun que taladraban los suyos.

—Tengo una cita mañana a las diez. ¿Eso está bien? ―preguntó Kibum mientras acomodaba los folletos y los veía de nuevo. Realmente no los había leído, sólo les daba a sus nerviosas manos algo qué hacer.

—Está bien. Te veré mañana temprano. —Jonghyun le sonrió antes de salir del edificio. Hombre, ¿qué estaba buscando con todo ese coqueteo? Él tenía un trabajo. Eso es lo que importaba. Kibum no quería otra relación ahora. Sabía que tenía muchas cosas por delante. Jonghyun le había ofrecido un trabajo, no una relación.

Kibum dejó el escritorio y se dirigió al catre. Mañana sería el primer día del resto de su vida. Esperaba que fuera mejor que el anterior.

Kibum se giró y vio a Jaejoong. —¿Qué hora es? —preguntó frotándose los ojos y bostezando. Luchaba por mantener los ojos abiertos. Cualquiera que fuera la hora, era demasiado temprano.

—Seis. —Jaejoong le dio una taza de humeante café. Oh hombre, eso es de que él hablaba. El aroma lo hizo enderezarse, feliz de tener el primer trago del día.

—Gracias. —Kibum lo tomó, dándole un apreciativo trago. Sus dedos retiraron el cabello de su frente. Él se puso de pie y se estiró. Kibum se puso la camiseta y los tenis y se rascaba el pecho mientras seguía a Jaejoong al frente.

Dejó de caminar cuando vio a Yunho en al área del frente y a Jonghyun entrando. Joder, sabía que él se veía como una mierda justo ahora. Su cabello necesitaba ser cepillado y probablemente tendría marcas de baba en un lado de la boca.

Kibum se apoyó en el escritorio provisional y giró la cara cuando sus ojos vieron los de Jonghyun. Podía ver la bondad en ellos y algo más que no podía identificar en los ojos grises del hombre de la construcción.

—Sólo quería avisarles que estamos cerca de terminar ―Jonghyun dijo mientras cruzaba el cuarto y llegaba frente a Yunho. ¿Cómo lograba verse tan bien a primera hora de la mañana? Kibum tenía que pasar por todo un ritual para verse la mitad de bien de lo que se veía Jonghyun.

—Le avisaré a Chanyeol —dijo Yunho. Kibum no podía alejar la mirada. El ancho pecho era una seductora llamada y sus ojos bailaban sobre él.

—Mi nombre es Jonghyun —El capataz le ofreció la mano a Yunho.

Kibum veía cómo ellos se estrechaban la mano deseando que fuera la suya.

—Yunho —dijo y estrechó la mano de Jonghyun—. ¿Puedo tener unas palabras contigo?

—Seguro. —Jonghyun salió con Yunho.

Kibum dejó el café y pasó sus manos por su desordenado cabello mientras soltaba el aliento. Jonghyun estaba haciendo un lío con sus nervios.

—Te lo advertí. —Una mujer salía del cuarto de atrás con el más grande jodido cuchillo que Kibum hubiera visto. Ella lo levantó hacia Jaejoong. Kibum dejó el escritorio listo para ayudar a Jaejoong a patear el maldito culo de ella, o al menos intentarlo, cuando Jaejoong levantó la mano y todos los muebles volaron y bloquearon la puerta por donde ella salía.

Eso no podía estar sucediendo. No había manera de que él hubiera visto eso.

Kibum gritó al mismo tiempo en que Jaejoong lo hizo. Kibum sintió que caía sobre su culo y se arrastró hasta quedar hecho una bola en una esquina. ¿Qué infiernos estaba sucediendo aquí? Sus ojos veían toda la escena pero su cerebro se rehusaba a procesarla.

Jonghyun y Yunho corrieron a través de la puerta del frente, Jonghyun se dirigió directamente a él mientras Yunho corría hacia Jaejoong. —¿Cachorro? —Yunho dijo mientras se aproximaba a Jaejoong.

Kibum trató de ver lo que sucedía pero Jonghyun estaba frente a él de una manera protectora. Jonghyun se arrodilló, pero aun así le bloqueaba la vista.

—¿Qué sucede?

—Mi mamá —Jaejoong gritó—. Ella apareció en la puerta y venía detrás de mí con el más grande cuchillo que hubiera visto.

Oyó que Yunho gritó. —Saca a Kibum de aquí, llévalo a donde sea que esté seguro.

Jonghyun asintió y se giró, jalando a Kibum para que se pusiera de pie y se apresuraron a dejar el refugio. Él estaba encontrando difícil respirar. ¿Realmente Jaejoong había levantado todos los muebles del cuarto y los había usado para bloquear la puerta?

—Entra a la camioneta, tigre —dijo Jonghyun soltando la mano de Kibum.

No iba a cuestionar una maldita cosa. Entró, cerró la puerta y se colocó el cinturón de seguridad.


—¿Realmente vi eso? —preguntó cuando la camioneta rugió con vida, y Jonghyun en reversa salía del estacionamiento y se alejó del pueblo.

—Lo hiciste. —Jonghyun tomó un camino rural con las mandíbulas tensas y los nudillos blancos de apretar duro el volante—. ¿Estás bien? ¿Te lastimaron?

Kibum sacudió la cabeza negando mientras sus dedos se curvaban en el cinturón de seguridad.

—No me lastimaron. Por favor, explícame lo que acabo de ver.

Jonghyun tomó un camino de tierra y llegó a una gran casa blanca en una granja. Se estacionó y apagó el motor. Kibum vio a Jonghyun salir de la camioneta y correr a su lado y abrirle la puerta. —Te explicaré tan pronto estemos dentro.

Kibum presionó el botón para soltar el cinturón, salió del asiento. Siguió a Jonghyun subiendo los escalones del porche. Pasaron junto a una banca columpio en el porche cuando Jonghyun abrió la puerta de malla y entraron a la sala.

No se detuvieron ahí. Jonghyun siguió caminando hacia la cocina, como si buscara algo, antes de guiar a Kibum a la puerta de atrás. Kibum seguía corriendo detrás de él cuando llegaron a un corral. —Pa —Jonghyun gritó cuando Kibum llegó a su lado.

Siete grandes hombres se dirigieron a ellos. Y Kibum regresó a su teoría de que había algo en el agua. Él nunca había visto tal colección de hombres montaña en su vida. Kibum dio un paso atrás cuando ellos se acercaban a Jonghyun y a él.

—No les temas, tigre. Ellos son mis hermanos y mi padre. Estás a salvo. —Jonghyun tomó su mano, y su calloso pulgar acarició el dorso de la mano de Kibum. Kibum podía tomar ahora el pequeño gesto de consuelo cuando su mundo estaba de cabeza...de nuevo.

—¿Qué sucede, Jonghyun? —una versión mayor de Jonghyun preguntó mientras se aproximaba sobre su caballo.

—Él es Kibum. —Jonghyun lo señaló con la cabeza—. Algo sucedió en el Centro de Ayuda, y necesité traerlo aquí.

El hombre al que Jonghyun se refería como Pa, asintió. Ellos tenían los ojos grises, sólo que los del padre eran mas claros, los de Jonghyun eran mas gris acero y seductores.

—Llévalo a la casa. Vamos para allá —dijo el padre de Jonghyun mientras desmontaba. Jonghyun tomó la mano de Kibum y regresó hacia la puerta de la cocina.

Finalmente tuvo oportunidad de ver alrededor. El lugar era enorme. ¿Qué esperaba? Con esos hombres, era como si Jonghyun fuera el enano del grupo. Y eso era un decir dado que Jonghyun parecía medir al menos un metro ochenta y siete. El resto de los hombres entraron a la sala recordándole a Kibum esos musculosos luchadores que veía en la televisión. Sólo que estos hombres parecían ser muy velludos. Jonghyun parecía ser el único sin vello saliendo de su camiseta.

—¿Qué es lo que sucede, hijo? —el padre de Jonghyun preguntó mientras los otros hombres tomaban asiento.

—No estoy seguro. Ese hombre Jaejoong que está creando el Centro de Ayuda... Algo extraño sucedió y uno de los Timber lob...hombres me dijo que lo trajera aquí.

—¿Extraño? —Kibum resopló—. Eso no fue extraño. Eso fue totalmente bizarro.

Kibum curvó los labios hacia adentro cuando los seis hermanos de Jonghyun lo veían extrañamente. —Seguro que es lindo. —Uno de ellos le dio un guiño.

Kibum se movió a la izquierda, bloqueando la vista del hermano que habló, detrás de Jonghyun.

—Mio —Jonghyun le gruño al hermano que habló. «¿Mio?» Oh, eso era sólo una forma de hablar. Kibum sabía que eso no era algo bueno cuando los ojos del padre de Jonghyun se abrieron más y vio fijamente a Kibum como si se acabara de dar cuenta de que estaba sentado ahí.

—¿Es él? —el padre preguntó.

—Si —Jonghyun contestó.

—Malditamente caliente —dijo el hermano que había hablado antes.

—Cállate, Yesung —Jonghyun le gruñó al parlanchín hermano.

Kibum se frotó los brazos, preguntándose si había saltado del sartén para caer en el fuego.

—No te preocupes, aquí estás a salvo. —El padre de Jonghyun trató de tranquilizarlo. Kibum no quería decepcionar al hombre. Después de todo estaba siendo hospitalario, así que le dio su mejor sonrisa.

—Gracias.

—Ve a acomodarlo, Jonghyun. El resto de ustedes regresen al trabajo.

El padre señaló la puerta de la cocina a los hermanos mientras Kibum seguía a Jonghyun hacia las escaleras. El interior de la casa se veía más grande que desde afuera.

—No quiero incomodar. Sé que tienes trabajo —dijo Kibum mientras Jonghyun lo guiaba al último cuarto a la izquierda.

—No lo haces. Este es el cuarto de huéspedes. Puedes quedarte aquí.

Jonghyun lo guió al interior y se lo mostró. —Hay toallas en el cuarto de baño y mucho espacio en el armario para tu ropa.

—Bueno, entonces supongo que no usaré el armario. ―Kibum se rio nerviosamente. No era culpa de Jonghyun el no saber que Kibum había huido dejando su ropa atrás. A él eso no le importó. En cuanto estuviera lo más lejos posible del imbécil, lo demás no importaba.

—Lo siento. —Jonghyun metió las manos en sus bolsillos delanteros, el color cubrió su cara. Se veía adorable en un hombre tan grande y seguro.

—Está bien. No lo sabías. —Kibum luchó para encontrar algo para cambiar el tema—. ¿Así que ellos son tus hermanos y tu padre?

Jonghyun asintió. —Si. Soy el más joven de todos, pero elegí trabajar en la construcción. Me gusta hacer cosas con mis manos. —Sacó una mano de su bolsillo y la levantó para probar el punto.

—Yo fui hijo único. Debe ser lindo tener una gran familia.

Jonghyun rodó los ojos y bufó. —La mayoría de las veces. Tener algo de privacidad es un gran problema aquí. Si vas a quedarte por aquí es mejor que te acostumbres a eso.

Kibum no estaba seguro si podría acostumbrarse a eso. Creció como hijo único y cuando cumplió veinte años conoció a DongWook y se mudó con él. Durante los cuatro años de su relación con ese imbécil, no había tenido nada propio, pero siempre tuvo privacidad. —¿Voy a quedarme aquí?

—Si —Jonghyun contestó rápidamente y miró alrededor del cuarto—. Mejor regreso al trabajo. Mi padre era el propietario de la compañía constructora en la que trabajo pero cuando decidí que me gustaba más que ser granjero, él me la dio.

—Pensé que eras el capataz.

Jonghyun asintió y se dirigió a la puerta de la recámara. —Lo soy. También soy el propietario.

Kibum no sabía mucho sobre construcción. Infiernos, no sabía nada sobre eso, pero estaba seguro que la misma persona no debería de tener ambos títulos.

—La cena es a las seis. Si tienes hambre avísale a Pa. Mis hermanos son fuertes pero no son peligrosos.

¿No son peligrosos? Ellos se veían tan peligrosos como un león sentado viendo a su presa. Kibum no estaba muy seguro de querer quedarse aquí si Jonghyun no estaba. —¿Puedo ir contigo?

Jonghyun sacudió la cabeza negando mientras se dirigía a las escaleras.

—No es seguro. Sé que tienes preguntas acerca de lo que sucedió en el pueblo. Las contestaré cuando regrese.

Kibum dejó el tema en paz. No quería molestar a Jonghyun y que lo regresara al oscuro y solitario refugio. Podría estar intimidado por los hermanos de Jonghyun, pero quedarse aquí era mejor que en el Centro de Ayuda. Nunca se había quedado solo y no le gustaba mucho.

—Regresaré al terminar el día de trabajo. Ponte cómodo ―dijo Jonghyun antes de salir por la puerta del frente. Bueno, campanas del infierno. ¿Qué se supone que haría ahora?

—Soy Yesung —dijo uno de los hermanos detrás de Kibum.

Kibum se mordió el labio y nervioso alejó la mirada.


—Kibum —le dijo viendo los muebles alrededor. Había tres grandes sofá y dos sillas con descansabrazos en la sala. Realmente una agradable decoración, completada con una enorme chimenea de piedra en una de las paredes. Libreros a cada lado de la chimenea y una gran televisión arriba de una repisa.

—Siéntete en tu casa, Kibum. —Yesung tomó el control remoto de la televisión y se lo dio—. Dado que es tu primer día aquí, Pa no espera que trabajes en la granja.

Eso eran buenas noticias considerando que no tenía una maldita idea de cómo trabajar en una. Esto era completamente opuesto a cómo Kibum había crecido y lo que conocía. Él era un chico de ciudad. La vida de granja podría ser demasiado dura.

—¿Tienes hambre? —Yesung le preguntó desde detrás de él.

Kibum sacudió la cabeza negando. Estaba demasiado nervioso para comer. Tomó asiento en el borde del sofá, levantó el control y encendió la televisión. Recorrió los canales mientras Yesung salía por la puerta de atrás.

Kibum se recargó, preguntándose qué le traería su nueva vida. Esta era una nueva vida. Nunca estaría de nuevo con DongWook, además ahora se encontraba viviendo en un pequeño pueblo.

Las cosas estaban cambiando, y Kibum estaba listo para eso. Él era bueno complaciendo a la gente pero sería cauteloso con esta familia. Ellos podrían aplastarlo si se enojaban y comenzar a ponerle la mano encima como DongWook había decidido hacer.

Kibum empujó a su ex al fondo de su mente. Él había dejado de amar al imbécil hace un año. Esa fue la razón por la que DongWook comenzó a golpearlo. Kibum le había dicho que se iba y DongWook le dijo que se tenía que quedar.

«Maldición, olvídate de él». Kibum abrazó un cojín contra su pecho mientras veía el canal de cocina. Eso era su cosa favorita para ver. Se consideraba un buen cocinero y amaba crear nuevos platillos.

Quizás podría trabajar de cocinero. Eso podría ser lindo y Kibum tendría dinero en sus bolsillos. Algo que necesitaba urgentemente. Jonghyun le había ofrecido contratarlo, pero Kibum no creía poder hacer algo estando todo el día alrededor del semental.

Lanzó el cojín a un lado y presionó el botón de apagado del control remoto. Kibum salió a revisar la cocina. Podría mostrar su aprecio por dejarle quedarse teniendo la cena lista para cuando los hombres llegaran del trabajo.

Recorrió la despensa, notando gran cantidad de dulces. Tuvo una idea acerca del postre por lo que veía ahí. Kibum comenzó a sacar cosas y llevarlas a la mesa para preparar la cena para los ocho grandes hombres que vivían ahí.