I
___ La vida de T/N Suzoki no era tan interesante que digamos. Se levantaba y se dirigía al trabajo, para luego salir y recostarse en su cama para ver videos de perritos.
No se quejaba de su vida, pero aveces las ganas de salir de su zona de confort la invadían, haciéndola sentir una ola de emociones que la confundían. El mirar el techo de su habitación antes de dormir ya era una costumbre para ella.
El sol empezó a entrar por la ventana. Con pereza comenzaste a despertar. Levantaste tus manos hacia tus ojos, rascandotelos mientras lanzabas un largo bostezo. Miraste a tu reloj que se encontraba a un costado de tu cama. Ya era hora levantarse.
"Aquí vamos." Pensaste mientras te sentabas a un costado de la cama.
Con pereza tomaste tu traje de trabajo que habías preparado sobre una silla la noche anterior, y caminaste rumbo al baño para ducharte y cepillar tus dientes.
Luego de una larga rutina para despertar, saliste de tu pequeño departamento apurada para llegar a tiempo al trabajo. Mientras caminabas a toda velocidad, tratando de no correr con tus tacones, te maldijiste por dentro, habías olvidado desayunar.
Entraste al edificio en donde trabajabas. Era una empresa de ventas a teléfono.
Te dirigiste a tu zona de trabajo mientras con una mano saludabas a algunos compañeros de trabajo hasta que te sentaste en tu silla giratoria.
"Hola, T/N." Te saludó Akane Sakuragi. Tu amigo y compañero. "Si que has llegado justo a tiempo. Me sorprendes" te dijo mientras te dio un pequeño golpe con su codo en tu brazo.
Reíste algo agitada por los nervios. "Supongo que es un don." Dijiste mientras le devolvías el golpe como saludo.
"Espero que esa suerte no se te acabe, T/N." Movió los dedos mientras hacía énfasis a la palabra ""suerte"".
"¿Por qué lo dices?" Cuestionaste insegura mientras te acurrucabas en tus propios brazos.
Suspiró. "No quiero asustarte, pero la superiora ha estado preguntando por ti." Soltó.
"Mierda..." murmuraste. "¿Crees que será por algo serio? Digo, quizás me quiere dar un aumento." Bromeaste.
Akane te miro serio, para luego cambiar a una expresión tranquila. "Mejor reír para no llorar, T/N."
"Ya cállate, será mejor que trabajemos antes de que nos den una patada a la calle." Te diste vuelta y te centraste en la pequeña computadora que tenias enfrente.
"Como usted diga, señora." Contestó con simpatía.
"Idiota." Murmuraste con molestia, no te hacia gracia que te llamaran así.
La jornada laboral continuo con normalidad. Hiciste 10 llamadas en un día, y 5 ventas logradas. Con suerte, no te habías cruzado con tu supervisora y agradeciste por eso.
"¡Ya apúrate, no tengo toda la tarde!" Le gritaste a tu amigo desde afuera del baño de hombres.
Viste como Akane salía del baño apurado secándose las manos con su traje negro.
"Discúlpame." Dijo suspirando. "Estaba atendiendo algunos asuntos."
Lo miraste confundida y no dijiste nada más. No querías terminar perturbada.
"Esta bien, ¿Vamos a por un poco de ramen? Invito yo." Dijiste mientras señalabas la salida con tu pulgar.
"Oh, lo siento T/N." Dijo apenado. "Hoy no podré, tengo que ver a mi mamá."
Trataste de ocultar tu expresión de tristeza. Honestamente, hoy no querías volver a tu casa y hacer la rutina de siempre.
"No hay problema, Akane. Pero dime, ¿Ella esta bien?." Preguntaste.
"¡No te preocupes!" Dijo sacudiendo las manos. "Mamá está bien, solo quiero verla. Hace un mes no la veo."
Pusiste cara de poker. "Idiota, ¿Acaso las has llamado?"
Se rascó la nuca con nerviosismo. "Uh, es que se me olvida hahaha."
"Por eso no tienes pareja, Akane." Le golpeaste el hombre con tu puño. Esas cosas eran normales entre ustedes.
"Como sea." Se frotó el hombro. " tu también no tienes pareja."
"Si, es porque me estoy guardando para ti." Dijiste con un tono coqueto. Era broma, solo te gustaba molestarlo con esas cosas.
"Uhg, ni que me pagaran." Soltó.
"Ay, ya vendrás a mi." Dijiste mientras empezaste a salir por la puerta.
El solo se limito a reír, para luego gritar desde lejos. "¡Te veré mañana, cariño!"
Reíste ante su bipolaridad. Honestamente, sabias que nunca pasaría nada entre ustedes dos. Eran muy buenos amigos y valorabas mucho su amistad que comenzó con un choque de cabezas.
Caminaste por la ciudad mientra mirabas el cielo anaranjado, era un atardecer muy bonito. Querías seguir admirando el cielo, así que te detuviste en un parque para sentarte en un banco y sacar un cigarrillo.
Mientras fumabas de tu cigarro y admirabas el atardecer, viste pasar delante tuyo una silueta algo familiar.
Te quédaste algo sorprendida, tanto que por unos segundos te quedaste mirando el suelo.
Levantaste la cabeza y miraste hacia la dirección en donde pasó ese hombre y lo seguiste con la mirada.
"¿Puede ser que...?" Te Preguntaste en silencio.
Sin más espera, apagaste el cigarro y empezaste a seguir a ese hombre que se te hacia muy silimiar. Si, quizás parecías a una acosadora, pero no podías vivir con la duda.
Caminaste detrás del él, siguiendo sus pasos y diciéndote a ti misma, que, sea lo que sea que estés haciendo ahora mismo valga la pena.
Algo te llamó la atención, al principio Pensaste que él estaba saludando a la gente que pasaba, pero no.
"Acaso... él está hablando solo?" Te Preguntaste en tu cabeza.
Si, quizás no eras nadie para preguntarte eso, pero lo que el estaba haciendo era otro nivel.
Le hablaba a la nada y de vez en cuando movía las manos. Pensaste que lo que estaba haciendo era una mala idea, solo estaba persiguiendo a un loco.
Estabas apunto de darte la vuelta para volver a tu casa y fingir que nada pasó, pero en ese momento él se detuvo y se giró un poco para entrar a un edificio.
Ese pequeño movimiento te bastó para poder ver su rostro y confirmar tus dudas.
En efecto. Aquel hombre era Reigen Arataka; Tu ex compañero de trabajo.
Miraste hacia dirección al cielo, permitiéndote leer los carteles que se encontraban sobre el edificio.
"Espíritus y tales." Leíste.
Fue como si tu cuerpo se moviera por si mismo, y entraste al mismo lugar que Reigen.
No sabias que hacías, pero te daba un poco igual. Era Reigen, querías saber como estaba después de tantos años.
"¿Qué habría pasado con él después de que lo vieras salir de la oficina con una caja sobre sus brazos?" Te Preguntaste.
Tenias muchas emociones encontradas en ese mismo instante. Al entrar al edificio, pudiste ver unas escaleras que conducían a un pasillo con varias puertas. Tuviste el presentimiento de que él estaría detrás de la puerta que se encontraba al final del pasillo.
Fuiste hasta allí. Tomaste aire antes de golpear la puerta mientras te tomabas el tiempo de observar el lugar. Era un espacio algo desolado y te preocúpaste por eso, hasta que te deciste por golpear la puerta.
Toc, toc.
"¡Adelante!" Oíste desde el otro lado.
Con los nervios al tope, tomaste valor y abriste la puerta para poder ver que se ocultaba detrás de la misma.
Te lo quedaste viendo. Definitivamente era él.
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¡Hola!
Espero que sea de su agrado esta historia. Sepan disculparme si hay alguna error de redacción, es la primera vez que hago algo así.
De todos modos, quizás edite esto en camino al trabajo. Como sea.
¡Gracias por leer!