Matrimonio
—Mocoso, te casaras el día de navidad—. Anunció fuerte y claro Mitsuki entrando a su cabaña como si fuera la suya propia.
—¡¿Qué carajo?!—. Katsuki levantó la vista de la flecha a la que le estaba sacando filo.
—He llegado a un acuerdo con el clan de los carneros, para que te cases con el hijo del patriarca Toshinori, sabes…
—¡¿Con los carneros?! la mayoría de ellos son omegas, yo quiero casarme con una alfa y…Ouch! vieja!—. El chico gritó sobándose la cabeza después del zape que le había dado su madre.
—¡Déjame terminar mocoso malcriado!—. Si algo sabía el rubio era que no debía hacer enfurecer a su madre y si volvía a hablar iría derechito por ese camino. Así que haciendo una mueca de disgusto se quedó callado. —Por lo mismo fui con el clan de los carneros, sabes perfectamente que al ser un clan de lobos somos demasiados alfas y los alfas no tiene buena reproducción con otros alfas, lo mismo pasa con los omegas—. La mujer hablaba como si él no supiera nada de eso.
Su madre y su padre ambos eran alfas y les había tomado una buena cantidad de años poder tenerlo sin contar con las pérdidas que había sufrido su madre antes de él. Y aquello no solo había pasado en su familia directa, estaba pasando en toda la aldea.
—Cada vez nos cuesta más que nazcan más cachorros en la aldea, los lobos somos fuertes, pero necesitamos nuevas generaciones para sobrevivir y para ello necesitamos a un omega fértil—. Katsuki puso mala cara. —No creas que este es un favor Katsuki, los carneros están en la misma posición que nosotros, solo tienen cachorros omegas y entre omegas es prácticamente imposible concebir, estamos en igualdad de condiciones y ha llegado el momento de que tenemos que trabajar en conjunto—. El rubio mira hacia un lado enojado.
Katsuki sabía que sus padres escogerían a su futura pareja, siempre había sido así en su aldea, pero también siempre había pensado en que lo emparejarían con otro u otra alfa, alguien con quien hubiera crecido y conociera, mínimo. Pero ahora su madre salía con esta sorpresa y tendría que casarse con un omega carnero, no es que el rubio tenga algo contra los omegas, simplemente nunca ha tenido mayor contacto con ellos más allá de la “no amistad” que tiene con el hijo menor de los Todoroki, Shoto del clan de los leopardos. Aunque muy pocas veces lo veía porque repito no eran amigos.
Katsuki sabía que así como los alfas tienen sus fortalezas y sus debilidades los omegas también, pero no estaba seguro de saber cómo comportarse frente a uno y menos ser su compañero, los omegas eran delicados, suaves y olían demasiado bien, o eso le habían dicho incontables veces, y Katsuki era demasiado brusco y tosco como para ser un buen esposo de un omega.
Y más encima, la boda sería el día más importante del año. El día de navidad era el día más importante para los clanes animales, había más de dos mil años que en ese gélido día de diciembre había nacido el primer hombre sintiente, como se le llamaba al primer hombre que pudo comunicarse con los animales y que había dado descendencia a todos los que había vivían en la tierra y convivían con su propio animal.
En el caso de la aldea de Katsuki eran los lobos, el rubio, su familia y todos los que descendían de los lobos se podían comunicar con el lobo que nacía el mismo día que uno, era como si ambos nacieran con una conexión y les hacía imposible separarse. Lo mismo pasaba con los otros clanes, los carneros, los leopardos, los gatos, los halcones y muchos más, todos teniendo sus propias características.
Los halcones por ejemplo, eran exploradores, no tenían una aldea como tal y no vivían todos juntos, si no que se dedicanban a deambular explorando diversas zonas y montañas y eran siempre bienvenidos en todos los clanes para pasar sus temporadas de descanso.
Muy diferente a los lobos que vivían en manadas todos trabajando juntos para sobrevivir, cazando para todos, comiendo todos juntos, defendiéndose los unos a los otros, los lobos eran hermanos de vida no de sangre.
Y los carneros eran gente altruista, siempre dando, siempre ayudando, siempre poniendo a los demás por sobre ellos. Prácticamente todos los clanes intercambiaban lana y leche con ellos y en más de una ocasión la regalaban a quien la necesitara sin nada a cambio, en esas ocasiones Katsuki pensaba que eran unos tontos al regalar sus recursos que tanto les costaba.
Porque si, el mundo era un lugar frío, las temperatura nunca llegaban a los dos dígitos en verano y en invierno más de uno moría congelado, a todos les costaba sobrevivir, pero ahora la cosa se estaba complicando para los lobos y los carneros al no tener nuevos cachorros, no podrían continuar con su legado en ese frío mundo si no tenían descendencia.
—Entonces en navidad al ser día donde nuestras energías están en el punto más alto, se llevará a cabo la ceremonia de matrimonio, te aparearas con el omega carnero y ambos clanes tendremos una nueva camada de cachorros—. Declaró la matriarca poniéndose de pie y dando por terminada la conversación con su hijo.
Katsuki vió a su madre salir de su cabaña soltando un suspiro, no se oponía a casarse, es más hasta cierto punto estaba un poco emocionado por tener un compañero después de vivir un par de años solo en su pequeña cabaña, pero la vieja bruja ni siquiera le había dicho el nombre de su prometido.
Al día siguiente cuando el rubio salió de su cabaña para ir a desayunar al comedor principal, se da cuenta de inmediato que su madre ya comenzó con los preparativos para la boda y bueno hasta cierto punto lo entiende, más que mal solo faltaban dos días para navidad y conociendo a su madre querría que todos los de clan de los lobos asistieran y todos los carneros que pudieran ir.
Katsuki pasó por el lado de algunos aldeanos que movían cosas de un lado a otro mientras escucha los mandato de su madre a lo lejos, alejándose un poco más de ella caminó en dirección en donde hubiera comida, el rubio no puede lidiar con su madre con el estómago vacío.
A pesar de las pocas horas de luz con las que contaban en esa época del año, el rubio se dejó arrastrar de mala gana por su padre de un lado a otro dando su aprobación o negándose a adornos, arreglos e incluso a comidas que serían parte de la ceremonia.
Durante los dos días siguientes Katsuki se vio envuelto en lo mismo hasta que el mismo 25 por la mañana su padre había llegado para ayudarlo a vestirse, además de asegurarse de que su hijo no saliera de su cabaña y no viera al omega con el que se casaría antes de tiempo.
Izuku, como le había dicho su padre que se llamaba su futuro compañero, había llegado a su aldea al amanecer con sus padres y con unos cuantos invitados más, y Mitsuki los había llevado directamente a las cabañas que se utilizaban para cualquier invitado que llegara.
Katsuki no lo iba a negar, aunque por fuera se viera tranquilo y relajado con toda la situación, por dentro tenía los nervios a flor de piel, y como solo sabía el nombre de su futuro esposo, no sabía cómo se veía ni menos algo de su personalidad.
Y mientras Masaru lo ayudaba a ponerse las capas de ropa formal características para una boda, el cerebro de Katsuki estaba a mil por hora pensando en los peores escenarios que se pudiera imaginar, ¿qué pasaría si Izuku era terriblemente feo?, el alfa sabía que ese era un pensamiento horrible, las personas no deberían juzgarse por su apariencia pero cómo podría aparearse con él si no le gustaba, cómo podría mirarlo a la cara todos los días por el resto de su vida si era tan feo.
O peor aun si tuviera una personalidad horrible, una peor de la que tenía Katsuki, ¿que pasaría si era un idiota arrogante narcisista? o ¿si no le gustaba hacer las tareas correspondientes para vivir en el mundo que vivían?, Katsuki no cree que pueda vivir con una persona que no haga nada, él estaba acostumbrado a trabajar de sol a sol para obtener comida, ropa y refugio para los suyos y si tendría un compañero haría exactamente lo mismo por él, pero se supone que serían iguales y si el omega esperaba que él hiciera todo el trabajo…
—Creo que con este último abrigo estás listo—. Masaru interrumpió todos los escenarios en los que su cabeza lo estaba poniendo. —Estoy seguro de que a Izuku-kun le gustara—. Aquello llamó la atención del rubio.
—¿Lo conociste?—. Preguntó Katsuki con los ojos muy abiertos y su padre asintió con una pequeña sonrisa que dejaba más entrever. —¿Y…
El rubio no estaba seguro de que era exactamente lo que quería preguntar así que dejó la pregunta abierta para que su padre dijera cualquier cosa que lo pudiera acercar aunque fuera un poquito a la personalidad del omega.
Masaru puso sus manos sobre los hombros del rubio con una sonrisa tranquila listo para responder, pero la puerta de la entrada fue abierta completamente mostrando a su mejor amigo con una enorme sonrisa llena de dientes puntiagudos.
—¡Bro! Está todo listo, Mitsuki-san me mandó a buscarte—. El pelirrojo estaba orgulloso de haber cumplido con su tarea.
—Es hora que vayas al altar, tu prometido pronto se encontrará contigo—. Dijo el castaño emprendiendo camino con el pelirrojo.
Katsuki los siguió hasta afuera encontrándose con Dynamight su lobo compañero que lo esperaba en la puerta de su casa, el enorme lobo que le llegaba hasta más arriba de la cintura había sido peinado y vestido con los colores de su clan. El rubio se acercó al animal y lo acarició cariñosamente relajándose de la misma forma en la que el lobo se relajaba con sus mimos.
—No estés nervioso Dy, somos los mejores y tendremos a los mejores compañeros—. Dijo el rubio mirando al animal, pero las palabras eran más para él.
El lobo movió su cola entusiasmado, dejó que Katsuki lo acariciara un poco más y cuando los mismos terminaron, con su cuerpo acarició las piernas de su compañero humano.
Al llegar al claro donde se haría la ceremonia, el rubio pudo ver a prácticamente todos los aldeanos y sus compañeros lobos, y en los primeros asientos a unas cuantas personas que no conocía con compañeros carneros, supuso eran amigos y familiares de Izuku. Aquello no hizo más que ponerlo más nervioso aún.
Sin embargo no pudo desviarse mucho en sus pensamientos porque una suave música comenzó a sonar dando inicio a la boda. Mientras el rubio estaba de pie en el altar ceremonial junto a su compañero Dynamight, al fondo del claro el omega carnero Izuku hacía su aparición.
Katsuki abrió los ojos sorprendido ante la vista que tenía, allí frente a él y todos los presentes un hermoso y delicado omega se acercaba montado sobre un enorme carnero. El omega se veía majestuoso con los colgantes de diamantes colgando de sus cuernos y la vestimenta impresionante que denotaba su alto rango en su aldea.
El lobo a su lado movía la cola con más entusiasmo del que Katsuki lo había visto nunca, y su alfa interior ronroneó contento cuando su nariz captó el delicioso aroma a manzanas dulces. Katsuki por otro lado quería darse de cabeza contra una pared por hacer llegado a pensar que su futuro esposo sería feo, porque el joven que venía hacía él era hermoso, con un cabello verdoso que combinaba a la perfección con sus ojos verdes, una final piel tan blanca como la porcelana cubierta de sutiles pecas esparcidas por sus mejillas.
Una vez el omega llegó a su lado le dedicó una sonrisa adornada con un intenso sonrojo, el alfa sintió que su corazón se aceleraba con solo ver ese hermoso rostro y cuando el pecoso le tendió la mano juntos se voltearon hacia la anciana Chiyo quien oficiaría la ceremonia por ser la mujer más longeva de ambas aldeas.
La boda se llevó a cabo de manera tranquila pero muy emocionante, sobre todo al momento de los votos matrimoniales donde cada uno de los novios prometieron apoyarse mutuamente, ser el soporte el uno del otro y ser siempre fieles para construir un amor a futuro.
Mientras que durante la ceremonia tanto el carnero Deku como el lobo Dynamigth se fueron acercando hasta entrelazar sus cabezas de una manera amorosa.
—Entonces puedes marcar al novio—. Dijo la anciana mirando al rubio.
Katsuki tragó grueso había llegado el momento que sellaría sus vidas para siempre, la marca de apareamiento que los uniría como compañeros hasta el día de su muerte. Nervioso se acercó hasta el cuello inclinado del omega y hundió sus colmillos hasta que lo único que pudo sentir en su boca, fueron las feromonas a manzanas del pecoso, y una sensación de tranquilidad le invadió el cuerpo por completo.
Una vez su alfa interior estuvo contento se separó lentamente de la piel de Izuku dando suaves lamidas al área afectada con la intención de sanar la herida cariñosamente y después se inclinó para recibir su propia marca.
Desde ese ángulo no podía ver el rostro completo del omega, por lo que solo pudo sentir como sus pequeños colmillos se enterraban y el veneno omega entraba por su torrente sanguíneo, calmando de inmediato a su alfa que esperaba a su compañero.
Al separarse la pareja se miró con ojos brillantes, llenos de emociones no dichas y sin poder evitarlo acortaron la distancia y se unieron en el primero de muchos besos que comparirían por el resto de sus vidas.