Rivales | Somhyo

Summary

Jeon Somi comienza la secundaria sintiendo las burlas de sus amigos, entre un grupito de chicas que la fastidian conocerá a la popular Park Jihyo. Durante varios años ella comienzan una gran rivalidad entre ellas, se odian a muerte o al menos es lo que ellas pensaban. *ESTA ES UNA ADAPTACIÓN*

Status
Ongoing
Chapters
55
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1

Septiembre


Jeon Somi tiene razones para estar nerviosa, era su primer día de clases. Despues de las vacaciones familiares, durante esos dos meses había olvidado que tendría que volver a el instituto. Ahora cursaba su primer año de secundaria. Esperaba que cualquier compañero de su escuela anterior estuviese en la misma clase que ella, aunque no serían muchos.


Echo su cabello hacia atrás como un acto nervioso, sentía las manos bañadas de sudor al entrar al salón. Habían muchos chicos y chicas que no reconocía, comenzaba a sentirse nerviosa, de verdad. Eso hasta que logre vislumbrar una cabellera castaña oscura entre la multitud y prácticamente salto, pegando gritos.


- ¡Jichu! - la llamo emocionada


Mientras se acercaba a la chica, la mencionada pareció reconocerla y se lanzó a abrazarla. Su amiga era un poco más baja que ella y siempre anda sonriendo, sus ojos eran algo claros, cabello morado y su piel más oscura que la de Somi. Eran todo lo contrario. La piel de ella era un poco más blanca y su cabello rubio.


- ¡Jeon Somi!, gracias a Dios! Pensé que estaría sola- le sonrió y fueron a sentarse juntas, en el salón.


- ¿Has visto a alguien más? Yo juraba que estaría sola, no muchos se matrículan en este instituto - comentó, cruzando las piernas.


Somi se recostó en la mesa.


- Hasta ahora solo tú, pero es mejor así - confesó con una sonrisa juguetona.


Los estudiantes iban entrando al salón y la rubia no conocía a nadie, parecían estar en mundos diferentes. Somi era una chica relajada. Podía durar todo un día dibujando o escuchando música, también utilizaba ropa cómoda; unos jeans desgastados, camisa blanca, zapatillas deportivas y una chamarra.


Ella no tenía muchos amigos, pero en estos momentos se encontraba feliz con Jisoo, desde casi siempre habían Sido amigas y ahora no estarían solas. Se tenían la una a la otra. Las chicas estubieron una rato conversando sobre las vacaciones, hasta que Somi escuchó unas risas.


Por la puerta del salón entraron dos chicas, una castaña y otra pelinegra. Pero quién capturó la atención de la rubia fue la pelinegra de piel blanca. Logrado emanar alegría mientras reía por uno de los chistes de la otra chica, quien era más alta y cabello castaño con ondas. Sus miradas se encontraron por unos segundos. Somi se perdió en unos ojos cafés tan profundos como el océano. Claro, un océano de café , por supuesto.


Tan pronto comenzó, todo acabo. Ella apartó la mirada y la chica pelinegra hizo lo mismo mientas se marchaba con su amiga a los asientos frente al pizarrón.


- ¿Qué pasó? ¿Encontraste a alguien conocido? - Pregunto Jisoo, levantando el rostro para buscar entre las personas.


Somi negó.


- No fue nada - sonrió a su amiga y cuando entro el profesor, empezó la clase.


Se presentó a los estudiantes y empezó a dar un pequeño discurso, les indico que por orden de mesa deberían ir al centro de la clase y presentarse. Somi no quería, siempre le entraban los nervios al hablar en público. Por suerte, ella se encontraba en la cuarta fila y tardarían un poco en llegar a ella. Los chicos fueron pasando y la rubia se sorprendió cuando Jisoo fue sin problemas y al volver le sonrió, divertida. Por eso le agradaba, siempre había admirado su seguridad en si misma.


Comenzó a hacer garabatos en su cuaderno, para distraerse. Iba bien, cuando llamaron a una chica. Vio a la misma pelinegra de piel blanca, levantarse. Se veía muy linda con esos jeans oscuros y una blusa. Caminaba con seguridad y confianza mientras mostraba una sonrisa coqueta en sus labios, logrando resaltar sus pómulos. Se paró al frente de todos, sin mirar a nadie en específico. Era muy femenina o eso pensaba Somi, por sus cejas delgadas y su forma de caminar.


- Park Jihyo un gusto - sonrió, pestañando, y de seguro la mitad del salón ya pensaba que era linda.


Somi apartó los ojos de la hermosa pelinegra y volvió a hacer garabatos. No le importaba. Después de un rato era turno de ella. Se levantó seguramente con el rostro pálido y fue hacia al frente, algunos murmuraban y otros reían bajito. Somi lo ignoro y siguió. Desde que estaba en la primaria era el centro de las burlas, pero con el pasó de los años había aprendido a no darle importancia.


Jihyo miraba con interés, apoyaba la barbilla en su mano y mordía uno de sus dedos. Aún haciendo ése gesto, se veía increíblemente guapa y por más que decir femenina. Jihyo intento por todos los medios no observarla y al terminar fue como un rayo a su asiento a sentarse. Soltó un suspiro y miró como su amiga alzaba los pulgares, en señal de ánimo. Después de dos horas tenían que cambiar de clases. Somi, apresurada, recogía sus libros mientras su amiga la apuraba.


- ¡Somi mueve el culo! - le apresuró Jisoo en la puerta.


- ¡Espera, Jichu! - le pidió, siguiéndola, porque la pelimorada se habia ido al pasillo.


Sintió que alguien la empujaba por el hombro y se le cayeron todos los libros. Había una chica de piel blanca y peló cortó frente a ella, riéndose.


- Ay, disculpa. No te había visto - mintió con ojos burlones, Somi la miró mal y comenzó a recoger sus libros.


A su lado pasó otra chica, que pateó uno de sus libros en el piso. Era otra de las amigas de Jihyo, la castaña más alta que entró con ella.


- Estabas en mi camino - excusó y se echo a reír con la otra chica.


Somi frunció el ceño y miró a Jihyo, que apareció junto a ellas.


- Chicas, no sean tan malas - les dijo en broma, aunque también sonreía y miraba a la rubia en el suelo. - Pobrecita, Tzuy.


Jihyo se estaba burlando de ella, y a pesar de eso, Somi seguía pensando que era hermosa. Intento descubrir el porqué, pero no lo consiguió. Logro volver en si misma cuando la tres chicas se fueron por el pasillo. Jisoo llegó hasta ella, disculpándose de dejarla sola. Somi le restó importancia, pero seguía pensando si Park Jihyo y sus amigas serían las idiotas que le harían la vida imposible el resto del año. Puede que estuviera en lo correcto.

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