Little bit (Alhaitham x Kaveh)

Summary

"Solo estoy un poco enamorado de ti" Kaveh y Alhaitham se ven envueltos en una relación extraña que sus amigos clasifican como unilateral. Conoce los secretos que envuelven el apasionante enamoramiento de un joven arquitecto y aquel otro chico con olor a libros viejos, quien le ofrece alcohol con sabor a tristeza y caricias que tapan las heridas que provocaron dolor. "Por favor no me hagas estar aquí, no me dejes esperando por ti, por este amor" 🤍 Mención a otras couples 🤍 Alhaitham top x Kaveh bottom 🤍 Poca mención al lore original (Hay cosas que ni los creadores han de saber)

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo / Hermoso atardecer

Las clases terminaban aquel inicio de semana, el sol comenzaba a esconderse detrás de las grandes montañas y un joven chico miraba por la ventana admirando el final de aquel bello atardecer.


– Ey jovencito – Unos dedos tronaron al lado suyo haciendo que reaccionara. – Si sigues así, terminarás fuera de este lugar - Pronunció Tignari arrebatandole su lápiz y regresando a escribir lo poco que lograba entender de la clase.


– ¿Y tu no tienes otra cosa cosa más importante que meterte en clases que no son tuyas?


– ¿Oye no te aburre ver todo esto? – Dijo con indiferencia sin siquiera prestar atención a las palabras del rubio – Aún puedes cambiarte de facultad si deseas.


Aquellos jóvenes decían ser amigos de toda la vida pero apenas se conocían hace unas cuantas semanas. Los dos parecían encajar exactamente con el tipo de persona con quien más les agradaba estar, a pesar de haber peleado la primera vez que sus ojos se cruzaron pues para ellos, el haber coincidido en aquella academia hacia la vida un poco menos pesada.


Perdido entre sus pensamientos y el amor que le tenia a Tignari como amigo, Kaveh regresó a admirar las afueras de su salón de clases.


– Que bonito – Kaveh mencionó entre suspiros, mientras observaba el hermoso color de aquél atardecer pintado de rosa y morado. Sus ojos brillaban con un sentimiento de admiración ante tales cosas que le regalaba la vida y se pasaron lentamente alrededor de todo el lugar observando la iluminación que este fenómeno provocaba a cada objeto hasta que finalmente, conocieron aquello que los haría iluminarse de forma estelar en lo que el llama "Toda su vida".


Sin pesarlo dos veces se levantó de su asiento siendo seguido por el menor y corrió hasta la salida del salón de clases intentando buscar a aquel chico "tan hermoso como el atardecer" para después de un rato de merodear con la mirada el lugar, no encontrar ningún rastro de el.


– Que rostro tan hermoso, contrastaba con los colores – Mencionó para si mismo mientras su mirada seguía perdida tratando de encontrarlo.


– Esto es lo que deja estudiar arquitectura, gente loca – Tignari caminó a su lado como una sombra.


- ¡Ey tú! - Un grito que provenía del pasillo, despertó de sus pensamientos a ambos muchachos.


- Ay no, me tengo que ir - El más bajo corrió con dirrección desconocida mientras era perseguido por aquel otro "joven" de vestimenta morada.


- No otra vez ... - Resignado, tapó su rostro en forma de vergüenza y suspiró sin gana alguna.


Pasados unos cuantos días Kaveh parecía realmente desconectado de cualquier actividad. Día y noche se la pasaba pensando en aquella imagen que quizás, había sido solo parte de su imaginación, incluso pensaba en la posibilidad de que aquella persona existiera y tuviera la fabulosa habilidad de pasar desapercibido por todos.

Sentado en aquella banca fuera del gran bazar, aquel chico de tan solo 20 años decidió acercarse nuevamente a su gran amigo, quien miraba con intriga algunas plantas que vendían en aquel lugar.


– Nari... ¿Puedo preguntarte algo? – Habló con timidez antes de que Tignari moviera sus orejas y pasara a intentar estar a su altura.


– ¿Qué te pasa? Tu... No sueles hacerme preguntas. – Mencionó un poco preocupado e inclusive asustado.


– ¿Haz visto a algún chico... como así de alto? – Pasó un poco su mano un poco abajo de su frente – Cabello gris, creo... que tiene reflejos turquesas y sus ojos, sus ojos...


Pero la expresión del menor no había podido ser más extraña, parecía realmente no entender lo que el rubio le decía con tanto empeño hasta que finalmente, pareció desaprobar completamente sus señalamientos al cerrar su ojos y negar con la cabeza.


– No... No lo conoces ¿Cierto? – Dijo desanimado y un suspiro salió de su boca – ¿Realmente lo creo todo mi mente? – Volvió a decirse a si mismo.


– No estás loco Kaveh – Mencionó serio Tignari – Pero de verdad... De toda la gente que existe en Teyvat, bueno... Sumeru ¿Tenía que ser el?


– ¿Lo conoces? – Sus mirada pareció iluminarse mientras sentía como su corazón daba un salto - ¿Quién es?¿Cómo se llama?


– Ey, Ey. ¿No responderás a mi pregunta primero? ¿Por qué el?


– ¿Por qué el? ¿De qué estas hablando? – Rió un poco – Solo me dió curiosidad.


– Si claro como si no conociera esa actitud tuya... – Tignari se cruzó de brazos y le miró atentamente intentando descifrar un poco más los sentimientos de aquel joven nervioso enfrente a el. – Alhaitham... Ese es su nombre. La verdad, no he logrado hablar mucho con el, así que espero que no preguntes nada con respecto a que tipo de flores regalarle, simplemente no lo sé.


– ¡Qué te pasa Nari, claro que no!


– Me parece... – Pensó detenidamente – Que es de la facultad de Haravatat, ah es un tipo complicado.


– ¿Complicado, por qué? – Intrigado se acercó un poco más a el.


– Aléjate de mi Kaveh, apestas a alcohol – Tignari lo empujó solo un poco – Pero enserio, ten cuidado. No me refiero a que sea malo. Pero es una persona selectiva, no creo que tenga muchos amigos, nadie sabe exactamente lo que quiere o lo que hace, supongo que es la razón por la que no lograbas encontrarlo. Casi nadie sabe nada de el, si no es que nadie. Veo... qué pasa mucho tiempo en la librería, es un chico realmente inteligente, o eso aparenta.


– Amigo... – Kaveh agachó un poco su mirada y le sonrió tiernamente a Tignari – Muchas gracias.


– ¿Qué es eso? Me asustas...


Muchos hubieran imaginado que como un loco en busca de su gran amor, Kaveh se la pasaría buscando a Alhaitham por toda su facultad o investigando con personas que quizás hayan tenido la mínima interacción con aquel joven pero no fue así, en cambio el había decidido sentarse todos los días en su tiempo libre, en algún lugar con buena vista de toda la biblioteca, hasta que finalmente mientras realizaba un repaso para su próximo examen y algunas tareas, unas voces interrumpieron la poca concentración que había logrado obtener en tanto tiempo.


"Es muy engreido"

"Dijeron que podía convertirse en escriba"

"Que horrible tener que convivir con una persona como el"

"Por eso no tiene amigos, nadie lo soporta"


Seguían charlando en voz baja algunos alumnos que parecían ser de la misma facultad de Alhaitham.


– Envidiosos – Se dijo en voz baja antes de intentar ocultar un poco su rostro para concentrarse un poco más y no prestar atención a los comentarios, hasta que la curiosidad ganó nuevamente – ¿Escriba? ¿Tan malo es? – Levantó su cabeza y miró al rededor deteniéndoselo su mirada en aquel joven que hacia que su corazón quisiera comenzar a correr.


A diferencia de Kaveh quien cada vez se sentía mas disgustado por los comentarios, a Alhaitham parecía no darle la menor importancia, aunque sí mostraba incomodidad al no poder prestarle atención a su lectura.


Kaveh comenzó a llamar a este momento "aquel que arruinó su vida" después de unos años de comenzar a vivir con quien en ese entonces parecía ser el amor de su vida, aunque más específicamente se remontaba a aquel día que decidió compararlo con un atardecer, quizás porque no sabia lo remotos que eran esos regalos de la vida, aquellos que llegan para recordarte qué hay cosas buenas por las que vivir y después desaparecen.


– Ni lo pienses – Dijo Tignari aun concentrado en su lectura pero lo suficientemente atento a su amigo como para saber su próximo movimiento. – Si no quieres ser rechazado en frente de esta gente, simplemente sigue como ahora.


– A mi no me importa... No son mis amigos, tu si. – Dijo el rubio antes de levantarse y acomodar su cabello torpemente detrás de su oreja.


Sentía su corazón latir más fuerte con cada paso que daba. Tenía ganas de correr hacia aquel chico y con euforia, contarle lo feliz que estaba de poder haber coincidido con el, de mostrar sus sentimientos. Pero no lo hizo... Solo se detuvo unos pasos cerca de el y agacho un poco la cabeza tiernamente hasta obtener una desconcertada mirada del menor. Apretó un poco una de sus manos a su ropa intentando retener los nervios y extendió un papel enrollado esperando que este lo tomara sin decir nada para poder salir corriendo.


Y así fue...


– Ah, deberías de ir al jardín Razan – Volteó hacia el por ultima vez – Es más tranquilo para leer – Dijo nervioso antes de desviar su mirada y huir del lugar.


Al final de aquel día Kaveh brillaba más que cualquier persona en la ciudad de Sumeru. Sentía su corazón estallar y sus mejillas se sonrojaban de solo pensar en la mirada de aquel otro chico, pues no podía dejar de pensar en el y su siguiente paso.


– ¿Será que tomará mi consejo? – Pensó mientras mordía un poco las puntas de sus dedos e imaginaba varias escenas de ellos dos juntos.


No fue hasta algunos días después de sus exámenes y entregas de proyectos finales, que decidió comprobarlo escapándose de una de sus clases para verificar si aquel joven era tan impredecible como Tignari le había mencionado y para su sorpresa, no lo era. Alhaitham estaba en aquel lugar leyendo un gran libro, teniendo varios más en fila.


– Te vez más cómodo – Mencionó acercándose tímido, ocultando sus manos detrás pero sin poder esconder su sonrisa y sus mejillas rojas. – No deberías de prestarles atención, la gente sin cualidades suele ser así.


Para la sorpresa del rubio, Alhaitham cerró su libro y se levantó reduciendo un poco más las distancia que había entre ambos.


– ¿No deberías de estar en clases? – Mencionó serio.


– No sabía que habías memorizado mi horario. – Trató de ocultar su rostro.


– Ayudé a realizar los horarios, yo asigné tus clases de este año, debería de saberlo.


– ¿Qué?


– Agradezco tu recomendación – Señaló indiferente antes de comenzar a tomar sus libros – Conocía este lugar pero nunca había pensado en venir a leer aquí. En cuanto a ellos, no me interesa lo que tengan que decir, no los conozco, no me interesa conocerlos y ellos tampoco tendrán el placer. – Se detuvo a un costado de el y terminó su charla – Presta mas atención a tu alrededor, las personas también te están observando.


La gran historia que Kaveh siempre contaba a sus amigos borracho, las discusiones, los mensajes filtrados en el tablero y las noches intentando retener las lagrimas habían comenzado así, aunque siempre decidía omitirlo y simplemente lo resumía en las diferencias que los dos tenían, pues lo que había sucedido después de su enamoramiento fugaz, era simplemente el declive de aquella hermosa relación que el había imaginado por noches.


– Buenas tardes a mi querido amigo... ¿Un poco de vino?