1. Dulce aroma
El muchacho se encontraba bailando con la señorita más linda de todo el baile, debería estar feliz, debería sentirse orgulloso por eso ya que la señorita provenía de una prestigiosa familia.
Lamentablemente Félix no se sentía de la manera que se suponía debería hacerlo. A sus apenas 18 años está siendo obligado a cortejar a alguna de las señoritas que se encuentran es está ridícula fiesta que más bien parece casa de empeño ya que si o si todos deben salir de aquí con al menos una propuesta de cortejo.
Al terminar aquel baile al que fue obligado a participar, se despidió amablemente de la señorita con la que compartió el salón y suspirando salió de la enorme mansión de los Hwang y se dirigió al gran jardín que tenían.
La luna era su única compañera en esa tormentosa noche. Se acercó más a la fuente que estaba en el medio del hermoso jardín y se quedó inmerso en sus pensamientos.
No notó que detrás de él, escondido entre la oscuridad alguien lo estaba observando. Pero no era cualquier alguien, era un vampiro y para su mala suerte este se encontraba malditamente atraído por su dulce aroma.
Changbin no pensaba con claridad, solo se encontraba deseando con intensidad encajarle los colmillos en el cuello a aquel chico rubio y drenarle la sangre hasta dejarlo pálido. Se acercó con cautela hacia su presa y estuvo a punto de lanzársele encima al vulnerable humano pero antes de hacerlo lo escucho sollozar y justamente eso lo detuvo despertándolo de su instinto de depredador.
El Vampiro se encontraba más que perturbado de si mismo ya que jamás había deseado con intensidad beber la sangre de cualquier ser vivo como le había sucedido con ese chico que sollozaba cerca de la fuente, se perturbó aún más cuando se dio cuenta que de haberle encajado los colmillos lo habría dejado seco y sin vida. Se dio la vuelta para irse antes de volver a perder el control y sin darse cuenta piso una rama que alertó al chico del que trataba de huir.
Felix se dio vuelta en dirección a donde provino el ruido y pudo notar a un hombre ahí parado de espaldas, se quedó durante unos segundos observándolo cuando el hombre comenzó a caminar sin mirar atrás, de pronto Félix sintió la necesidad de saber quién es.
—Espera— y el hombre se detuvo—¿Quieres hacerme compañía?.
Changbin al escuchar aquello se quedó estático y desconcertado, pues era la primera vez que alguien le decía eso y ese humano acababa de pedirle compañía.
Seguramente si supiera que soy un vampiro no diría eso.
—No— Felix quedó confundido pues aquel hombre aún seguía dándole la espalda y rechazo fríamente su amabilidad a pesar que aquel sujeto lo había estado espiando.
ciertamente un cretino.
—Date vuelta, si vas a ser tan hostil de rechazar mi compañía ten la cortesía de hacerlo mirándome a la cara— y justo como lo pidió el humano, se dio vuelta y lo miro directamente a los ojos, quedó hipnotizado del color ámbar en los ojos de aquel hermoso ser al que miraba.
Felix quedó de la misma forma que el vampiro lo miraba, a diferencia que ahora que lo tenía de frente se sentía más tranquilo, era una tranquilidad inexplicable, era esa tranquilidad de cuando estás en casa fuera de todo peligro.
ciertamente desconcertante.
—¿Cómo te llamas?— se atrevió a preguntar ya que el otro no parecía querer romper con el silencio.
—Es mejor si no lo sabes— el rubio sonrió. Changbin entró en confusión al ver qué aquel humano tenía una sonrisa por su respuesta.
humano idiota.
—Es un gusto, yo me llamo Lee Felix— le extendió la mano para que el otro la estrechara. Al notar que los segundos pasaron y el otro aún no tomaba su saludo lo miro con mala cara.
—No necesitas ser un idiota, seguramente eres otro más que vino a cortejar a alguna señorita, pero ¿Hola?, amigo, estoy tratando de ser amable, podrías hacer lo mismo ya que hace un momento me estabas espiando y ciertamente es descortés mirar a alguien en un estado tan privado.
—Estás en el jardín, es un acceso libre— sonrió. Félix ahora lo miraba con disgusto pues además de ser un mirón resultó ser un patán. Y
me pareció atractivo, vaya desperdicio.
—Deja de sonreír pareces un idiota— al escuchar eso se le borro la sonrisa del rostro y camino hacia el muchacho. Cuando estuvo cerca de él y solo pequeños centímetros los separaban, el viento soplo moviendo los cabellos rubios del humano y le dio a Changbin una probada más de su delicioso aroma embriagador.
Sin poder evitarlo lo tomó de los hombros y acercó la cara al cuello del humano. Inhaló más profundo y se deleitó del dulce aroma que desprendía su ardiente sangre,
Todo un manjar
. Su instinto depredador reapareció y rozó ligeramente sus labios en la exquisita piel de su presa, estaba a punto de encajarle los colmillos sin piedad alguna cuando escucho un hermoso sonido salir de los labios del chico. En seguida lo identificó como un gemido y su instinto se tranquilizó, entonces todo rastro de querer hacerle daño al humano desapareció. Si le drenaría la sangre, pero haría que disfrute.
Félix sentía la respiración del hombre en su cuello y cuando rozó los labios en este no pudo evitar que un gemido rebelde se saliera de sus labios, pues ese roce ciertamente le había causado sensaciones excitantes que no pudo evitarlo. Justo cuando pensó que el hombre no seguiría, sintió sus labios rozarle de nuevo pero está vez era con un beso, siguiente de eso sintió algo punzante enterrándose en su piel. Entonces se dio cuenta que aquel hombre era un vampiro, subió sus manos hasta ponerlas en el pecho del hombre para alejarlo pero no pudo ya que sintió una ola de excitación al sentir los colmillos del vampiro encajados en su cuello, cada succión acompañada de una lamida lo hacía sentir como una corriente eléctrica por todo el cuerpo que si este era su final, estaría encantado de que fuera por ese musculoso vampiro.
Changbin seguía deleitándose del exquisito sabor de la sangre que bebía, sintió las manos del humano posicionarse en su pecho y eso hizo que succionara con más fuerza, escucho otro gemido de los labios del humano, cosa que lo hizo disfrutar aún más el alimentarse de él, lo cual era algo desconcertante que tuviera esa incesante sed ya que acabada de alimentarse hace apenas unos minutos, pero lo más desconcertante era que sentía tanto placer como jamás lo había sentido antes con ninguna otra criatura. Quería parar pero no podía, el sabor y el aroma de Felix era simplemente embriagante, se sentía que jamás podría volver a beber sangre de ninguna otra fuente.
Jodida mierda.
Felix cayó inconsciente cuando Changbin con extrema dificultad se separó de él.