Hombre Muerto — [Creek] |+18|

Summary

Fue amenazado de muerte por Cartman. ¿Cómo pasara sus últimas horas de vida? ↪ Inspirado en la canción « Dead Girl Walking » del musical Heathers.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo Único



¡Gah! —Gritó, corriendo lo más rápido que sus piernas podían, no era su intensión haber estado presente en el momento exacto en donde todo sucedió.

La explicación era simple, se había quedado hasta muy tarde en la escuela estudiando, ya pronto serían los finales y su promedio tenía que ser por lo menos regular, hecho esto y siendo las 5pm decidió volver a casa. Caminando hacia la salida, escuchó pequeños ruidos, quejidos para ser exactos, paró en seco al escuchar un agudo grito, miró hacia todos lados nervioso, ¿Esto era obra del gobierno? ¡¿L-Lo iban a secuestrar?!, empezó a temblar pensando lo peor. Dio un brinco al escuchar otro pequeño grito, esta vez siguió el sonido, si es que era el gobierno mejor era que lo llevasen a él en lugar de a otros. Casi grita al pasar por el cuarto del conserje y escuchar tan de cerca otro quejido. Respiró hondo y, aún temblando, acercó su mano al picaporte, giró la manilla con cuidado abriendo la puerta lo más rápido que pudo. Sus pupilas se achicaron y su rostro se llenó de vergüenza, en ese pequeño cuarto se encontraban kyle y... ¡¿Cartman?!, empezó a retroceder lentamente aún temblando.

¡T-Tweek! —El primero en darse cuenta de la situación fue el pelirrojo. Sonrojado, intentó ponerse de pie, cayendo en el intento.

El rubio chocó con la pared, tirando un grito, miró hacia ambos chicos y salió corriendo de ahí.

Ahora el cielo había oscurecido, estuvo corriendo durante un largo periodo de tiempo, le tomó unos segundos orientarse, su respiración estaba agitada y pequeñas gotas de sudor bajaban por su cuello y frente. Tragó saliva comenzando a caminar de nuevo, tenía que calmarse.

El sonido de su celular le asustó, era un mensaje, lo sabía por el tono en el que sonó. Con miedo, sacó el aparato de su bolsillo, le costaba poner la clave del teléfono, estaba temblando demasiado.

Leyó el mensaje parando en seco, palideció de sobremanera cayendo de rodillas al suelo. Cartman lo había decretado, él dijo: Lunes, 8am, serás eliminado.

Tragó saliva, levantándose con las piernas temblorosas. Tenía pocas horas de vida, ¿Cómo las gastaría?, no podía quedarse con miedo y esperar a ser cazado. Podría cambiar su nombre e irse a Seatle, vivir en una ciudad nueva.

¡Oh!

Un pequeño recuerdo llegó a su mente como un flash.

Tal vez tenga otra opción, no tenía por qué preocuparse, si iba a morir lo mejor sería vivir bien.


En este pobre y pequeño pueblo había una opción que le gustaba: Disfrutar de todo lo que quiera. De todas formas ya era un hombre muerto, ¿Por qué no sacar los deseos mas primitivos de su ser?


Embozó una sonrisa, rió lo mas fuerte que pudo y comenzó a correr otra vez, sabía la dirección correcta del lugar a donde se dirigía: La casa de los Tucker.


Llegó a su jardín, cansado, aún con esa sonrisa en el rostro, miró hacia la ventana del cuarto de la persona que buscaba, sus luces estaban apagadas denotando lo tarde que ya era. Vio el árbol y lo trepó, no había tiempo de llamar a la puerta, curiosamente una de las ramas daba a la ventana del primogénito de la pareja propietaria de la casa. Sabía que la ventana no tendría seguro, por lo que con cuidado incrustó los dedos bajo el vierteaguas, deslizandolo hacia arriba entrando de forma silenciosa al cuarto.


Escuchó una suave respiración, se aguantó una carcajada y se acercó a la cama. Pudo apreciar desde arriba la forma mas tranquila de Craig Tucker, que lastima que vaya a arruinar dicha calma.


Agarró el borde derecho del cubrecamas, quitándolo de encima de una manera rápida. A los segundos, se escuchó un gruñido de parte del peli-negro, quien se estiró, masajeando sus ojos antes de poder estar totalmente despierto. Miró a todas partes antes de llevar la mirada a donde el rubio se encontraba.


¿Tweek? —Preguntó adormilado.— ¿Qué haces en mi habitación? —Podría llegar a pensar que era un sueño o parte de su imaginación, pero al ver y sentir como el de piel pálida se sacaba los zapatos para acomodarse en su regazo le hacia saber que lo que sucedía era real. Tal vez se sentiría menos avergonzado si tuviera algo de ropa puesta, pues lo único que llevaba eran sus calzoncillos blancos.


El rubio lo calló llevando un dedo a sus labios, sonrió de forma lasciva al ver su mirada de confusión.— Lo lamento, pero enserio tenia que despertarte. —Acomodó suavemente sus manos en el pecho del contrario.— Como ves, he decidido montarte hasta romperte. —Lo vio con malicia disfrutando su temor.— Pues Cartman ya me condenó. —Los papeles se invirtieron al ver como Craig cambió su expresión a uno de enojo, pero no lo dejó, no quería arruinar el momento, llevó rápidamente sus manos a ambos lados de la cabeza del peli-negro, acorralándolo.— Tu serás mi redención. —Se acercó lentamente a sus labios.— ¡Así que cierra la boca y pierde esos calzoncillos ajustados! —Rápidamente volvió a su anterior posición bajando el cierre de su sweater con desesperación, quitándoselo y botándolo de igual forma.— ¡Vamos! ¡Esta noche soy tuyo! —Abrió su camisa sin cuidado, provocando que varios botones se cayeran, cosa que poco le importó.


Craig, por otra parte, se encogió de hombros, sonriendo.— Me parece bie- —No pudo terminar su oración al ser besado desesperadamente por parte del intruso. No esperó nada, cambió la posición sin romper el beso, quedando él arriba mientras el rubio pasaba sus brazos por su cuello, apretando su cabello e intensificando la unión de labios. Sus lenguas se unieron a la par que sonidos húmedos se hacían presentes. Al separarse pudo apreciar la gran vista que Tweek le regalaba, santo Dios, qué hizo para merecer esto.


El rubio volvió a cambiar de posición pasando su lengua por sus labios, disfrutando el control de la situación. Bajó a darle un corto beso a Craig para seguidamente llegar a su cuello, mordiendo y dejando pequeños besos. Siguió su recorrido hasta llegar a su ropa interior, desnudándolo por completo. Veía el pedazo de carne semi-erecto, de nuevo se relamió los labios fijándose en los ojos verdes del azabache, no apartó la vista, quería ver cada expresión que su rostro hiciera, con eso en mente le dio una lenta lamida a su miembro comenzando por la base y jugueteando con el glande.


¿A donde se había ido su timidez y nerviosismo?, pues a la mierda, así como se escuchaba.


El propietario de la cama se sintió nervioso por primera vez, conocía a Tweek de hace mucho tiempo, sabía lo asustadizo que llegaba a ser, entonces, ¿Por qué mierda le estaba chupando la verga?, lo veía ilógico, pero no se quejaba, de igual manera no dejaba de pensar que a lo mejor fue drogado o a bebido con el hippie que odia. Sus pensamientos se esfumaron al sentir como todo su miembro era engullido en la cálida boca del rubio, no evitó soltar un grave y fuerte gemido, cualquier cosa que le estuviera pasando a Tweek no era para desaprovechar. Tenía la vista de su compañero puesta en él, sus ojos azules brillaban junto al gran sonrojo que apoderaban sus mejillas.


El oji-azul usaba su lengua con torpeza, nunca antes había dado un oral, solo actuaba por impulso. Sacaba el miembro cada que podía para rápidamente volver a meterlo a su cavidad bucal, sus manos no se quedaban tranquilas, acariciando las partes que su boca no podía meter.


Quiso apartar al rubio, estaba cerca del orgasmo, lo sabía, y no quería llegar aún.


Al lograrlo, volvió a tomar el mando, botando a Tweek contra las sabanas, desabrochando su pantalón esta vez dejando al expuesto sus largas y pálidas piernas, las acarició desde la punta de sus dedos hasta los muslos, lugar donde tuvo que detenerse pues sus boxers no le dejaban avanzar, miró estos por un segundos, tanteando la tira elástica.

De-deja de jugar. —Se quejó.


Mira quien se puso nervioso. —Rió.

Apretó su cadera, bajando lentamente, llevando consigo la prenda que ocultaba su intimidad. Deslizó dicho objeto por sus piernas, tirándolo junto al resto de la ropa. Observó el aparato reproductor de su compañero por unos segundos provocando la vergüenza de parta de él, quien juntó las rodillas frente a su intimidad, impidiendo la vista. Craig no pudo evitar reír ante tal acción, el rubio lo vio con reproche. Le entregó una sonrisa confiada, llevando ambas manos a sus rodillas, curiosamente no ponía resistencia, así que las separo, lo siguiente fue darle un beso, distrayéndolo. Una traviesa mano comenzó acariciando parte de su estomago, descendiendo hasta sentir el vello púbico y llegar a su miembro, donde comenzó a masturbar de forma lenta, apretando la punta cada que subía al glande.


Tweek gemía durante el beso, aferrándose con sus brazos alrededor del cuello del contrario. Sentía el cosquilleo en su estomago con cada movimiento, estaba totalmente excitado, quería sentir mas, sin pensarlo comenzó a mover sus caderas, provocando una masturbación mas rápida y placentera.


Su respiración se aceleró mas al sentir una electricidad pasar por todo su cuerpo, se removía, no podía esperar. Con rapidez se separó del azabache, gritando su nombre al tener la sensación del semen liberado de su cuerpo. La falta de oxigeno en su cuerpo provocó que respirara frenéticamente, su vista nublada viajó por el torso de Craig hasta llegar a sus ojos, pudo notar el deseo y la satisfacción de cada acción hecha.

El oji-verde se alejó del rubio para abrir los cajones de su mesa de noche, buscaba desesperadamente algo.


N-no necesito condón... —Habló Tweek al darse cuenta, sonriendo al notar el sonrojo en el rostro del contrarió.

Rió, llevando sus manos a ambos hombros, empujando el cuerpo del moreno al colchón, que por tantos movimientos ya debe estar roto.


Tweek, no creo qu- —Fue callado por los labios del contrario.


Guarda silencio. —Murmuró, lamiendo tres de sus dedos, la acción que estaba por hacer le daba, de cierta forma, vergüenza, por lo que tuvo que apartar la vista. Era un inexperto en estos asuntos, pero conocía la dilatación como tema fundamental en el sexo, y como no contaba con lubricante, la otra manera era con sus propios dedos. La sensación de sus articulaciones dentro de él le resultaron incomodas y algo dolorosas, empezaba a temer por la irrupción del miembro de Craig en su entrada. Volteó la cabeza para empezar a mover su trasero a la punta.— Estas liberando mucho pre-semen. —Rió, bajando su cadera con lentitud, sintiendo como sus paredes internas se abrían. Aguantó la respiración al ya estar a la mitad, maldecía su virginidad, había empezado a sudar de sobremanera, y soltaba pequeños quejidos de vez en cuando. Craig no aguantó la espera, por lo que llevó sus manos a la cadera del rubio, bajándolo sin cuidado.— ¡A-Ah! ¡M-mierda! —Arqueó la espalda, había dando en su punto sin siquiera dar una embestida, su cuerpo tembló, dolía, pero la sensación lo valía.


Agradezco ser... el primero en entrar aquí. —Sonrió con sorna, aguantando el mover sus caderas, sabia que Tweek nunca había tenido sexo con nadie, razón por la que quería usar preservativo, pero su iniciativa fue mas rápida.


So-Solo callate y... —Tragó saliva, tratando, en un intento vago, de que esta no escapara por la comisura de sus labios, fallando.— Mu-Muevete.


Acatando a su petición, apretó sus dedos en la cadera hasta, posiblemente, dejar alguna marca, cargando el peso del rubio lo mas que pudo, volviéndolo a bajar de forma lenta, intentando acostumbrar a Tweek a la nueva sensación.


Mientras tanto el rubio apretaba los dientes a la par de incrustar sus uñas en la piel del estomago del azabache. Podía sentir claramente como aquel pedazo se movía en su interior, tal vez estuviera exagerando, o el calor del momento le hacia alucinar, pero estaba experimentando como la sensación de aquel falo llegase a su estomago. Sin duda la gente enloquece en ocasiones como esta.


Tucker soltó un suspiro, si bien no esperaba nada aparte de dormir aquella noche, no evitaba agradecerse internamente que su monótona noche haya cambiado gracias a Tweek.


¿C-como se siente? —Se atrevió a preguntar, soltando jadeos involuntarios.


C-como si e-estuviera ca-cagando en re-reversa ¡ngh! —Rió levemente, tirando un suspiro agudo al aire.— Ha-Hazlo mas rá-rápido. —Su voz ahora salido en un tono bajo. Pequeñas lágrimas de placer ya se asomaban por sus ojos.


Craig pasó sus brazos por la cintura de Tweek mientras se sentaba en el colchón, provocando que el paranoico se abrazara a él por el cuello. En eso, comenzó a mover sus caderas de forma frenética, logrando el ya conocido chirrido de la cama, junto a los agudos gemidos de su rubio compañero.


¿Y ahora? —Jadeó.


S-si-sile- ¡Ah! —Le era imposible articular palabra alguna, el placer era enorme. Su saliva resbalaba por la comisura de sus labios, cayendo en el hombro del contrario.


Tucker le daba justo en la próstata, provocando que el rubio incrustara sus uñas en su espalda, donde quedarían marcas en pocos minutos.


Tweek. —Suspiró su nombre.— M-me gustas. —No lo había dicho antes, no tenia planeado decirlo después, estar en la situación en la que están lo impulsó a confesar el amor que Craig tenia hacia el oji-azul.


Tweak pareció haberse detenido por la impresión, pero las fuertes embestidas y la deliciosa fricción que su miembro tenia con ambos estómagos le impedían poder hablar o hacer cualquier otra cosa; por este impedimento, como respuesta al azabache, le brindó un apasionado beso. Craig fue su primera opción no por que solo quería acostarse con alguien y ya, si no porque, si iba a morir, quería que fuese con esa persona especial, la persona que robaba sus suspiros y provocaba latidos frenéticos en su corazón, ese era Tucker.


Sentía el cosquilleo en su estómago, su cuerpo se tensaba y había comenzado a tener espasmos, todo le indica el termino del acto, pronto se vendría, estaba ansioso por la liberación. Separó sus labios al mínimo, gimiendo alto contra la boca del contrario, sus ojos se conectaban, le hacia perder el control.

¡Ngh! ¡Cr-Craig! —Al final pudo articular el nombre del contrario cuando se vino.


Las paredes anales del rubio se cerraban por auto reflejo, apretando el miembro de Craig, quien dio unas cuantas estocadas para terminar de igual forma, jadeando el nombre de Tweek.


Se abrazaron aun con la excitación del momento.


Ta-También m-me gustas. —Susurró suavemente sobre su oreja, su respiración aun no se normalizaba.

El azabache rió, tomando una gran bocana de aire y liberarse, aun con sus brazos alrededor del rubio se hechó para atrás, quedando su espalda sobre la mullida colcha.


Aun te falta explicar qué sucedió para llegar aquí. —Habló con cuidado.

Tweek asintió, bostezando, era muy tarde como para dar explicaciones, eso lo vería después.


Momentos antes de ambos quedar dormidos, el oji-azul abrió uno de sus ojos.— Sé que también fui tu primera vez. —Rió.