Sonríe - One Shot (BNHA x T/N)

Summary

"Sonríe" ¿Qué nos hace merecer el amor? Especificación: Tu don es Timore, puedes hacer ver a la gente sus más grandes miedos, también puedes hacer ilusiones para hacerles sentir que los están viviendo

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo Único.

—"Sonríe", eso fue lo último que me dijo mi amada hermana mayor.


Abrí mis ojos, sintiendo todo darme vueltas, había pasado la noche en vela; me levanté de la cama y me dirigí al espejo, tenía unas notables ojeras. —Ésto no saldrá con corrector. Suspiré con pesadez y sonreí de manera amplia, tomé una toalla y me encerré en el baño.


Después de una corta ducha y terminar de vestirme y maquillarme, bajé a la cocina, preparé una taza de café rápida y la bebí a toda prisa mirando el reloj, corrí a la puerta y salí aún acomodándome los zapatos.


Al llegar a la academia, caminé hacia mi salón y entré, tomé asiento, justo detrás de la banca de Izuku, uno de mis compañeros de clase, éste me saludó sonriendo, le devolví el saludo con una gran sonrisa. Unos momentos después entró Tenya, el presidente de la clase, para avisarnos que el profesor Aizawa nos esperaba en la entrada de la escuela, sin más nos levantamos y salimos, casi llegando a la puerta, logré divisar al rubio cenizo que me tuvo toda la noche llorando, sonreí con ojos brillantes y corrí hasta quedar a solo centímetros de él, —Hola, Katsuki, me alegro que estés bien, me hubiera gustado poder aportar más en tu rescate. Me quedé esperando una mejor respuesta que la que recibí, sólo frunció más el ceño y me pasó de largo.


—Fuera de mi camino, cerda de mierda. Fue lo único que escuché a mis espaldas, sin embargo no dejé de sonreír, y lo seguí para agruparnos con el resto y escuchar el anuncio del profesor, éste se veía cansado, bueno, más de lo normal


—Bien, gracias a unos molestos alumnos que intervinieron para salvar a su compañero y dado que el resto estaban al tanto y no fueron capaces de decirlo a ningún maestro, se a decidido que están castigados y para evitar que se repita un nuevo secuestro, el director decidió abrir un edificio, con dormitorios para cada clase.


Todos miramos con intriga al profesor, una pequeña idea pasó por mi mente, ¿Ahora viviría junto a mi amado rubio?, El solo pensarlo hizo que mis mejillas se sonrojaran, eso hizo que dolieran más de lo común, mis mejillas dolían suficiente por sonreír todo el día, cierto, pero valía la pena, porque eso me hacía sentir bien, o la menos lo hacía frente a las personas, luego del largo sermón sobre nuestro castigo, nos adentramos al edificio y nos indicaron a cada uno donde dormiríamos, nos dieron el resto del día para ir por nuestras cosas y ordenar nuestra habitación a gusto.


Estaba bajando la escalera con la última caja, cuando ví a mi madre pasar hacia la cocina, la seguí poniendo la caja al final de la escalera.


—Madre, ¿Estoy... Gorda?. Dije sin rodeos, mientras me apretaba la blusa para definir bien mi cuerpo, ella me miró de pies a cabeza y sonrió.


—¿No te habías dado cuenta?, Estás hecha una cerda, pensé que lo sabías desde que Lui te terminó. Puso sus manos sobre su pequeña cintura, era cierto que siempre supe que tenía unos kilitos de más, pero nunca le tomé importancia, tal vez lo hice ahora por las palabras de Katsuki en la mañana, espabilé y volví por la última caja para subirla al auto, tras de mi salió mi mamá, nos dirigimos a la academia en silencio, el camino no era muy largo. Al llegar estaba Ochako, me ofreció ayuda con mis cosas, la cuál acepté, atamos todo con cuerdas y usó su don para llevarlas sin mayor problema. La hora de la cena estaba próxima, terminé de acomodar un par de fotografías que había llevado y salí junto al resto de mis compañeros, todos vestían con ropa de diario, busqué con la mirada al cenizo, éste llevaba una polera negra con un logotipo blanco y unos pantalones cortos, le daban a la rodilla, estaba descalzo, paseé mi vista encima de éste sin que se diera cuenta y seguí de largo a la cocina.


Luego de una cena con mucha charla, todos pasamos a la sala común, para mí bonita suerte logré tomar asiento al lado del ojirubi, a su otro lado su mejor amigo Eijiro y a mi lado Ochako, estaba hablando con ella y Momo pasando de vez en cuando mi vista al cenizo, que estaba hablando con el pelirrojo.


Durante el día siguiente me dediqué de lleno a los entrenamientos y las clases, sin dejar de dar una que otra mirada al cenizo, de vez en cuando me topaba con la mirada de Hanta, otro de sus amigos, era extraño que él me viera, pero cuando lo hacía, se acercaba al cenizo y le mencionaba cosas, por lo que alcancé a leer en sus labios solo le avisaba que yo lo estaba viendo, durante la tarde me la pasé con Ochako, mi lindo cenizo había salido, así que podía pasar el tiempo con mi mejor amiga sin distraerme con su hermosura.


—T/N, ¿Estás segura de lo que harás?. Ochako se notaba preocupada, acaricié sus hombros con mi siempre sonrisa.


—Ochako, Katsuki ya debe saber lo que siento, solo quiero dejarlo del todo claro. Estaba decidida a declararme.


...


La primera vez que lo ví fue en el exámen, se veía tan sexy destruyendo a esos robots con sus explosiones. Yo iba por recomendación, así que estaba de más hacer el exámen, además de que mi don es mental y no físico. Ese día quedé perdida en él, me enamoré y desde el primer día de clases intenté estar cerca, no así, era bastante difícil, siempre tenía ese carácter rudo, aún así siempre lo saludaba con una sonrisa y buscaba que interactuaramos.


...


—Además, si Katsuki no siente lo mismo, no hay problema. Dije soltando a la castaña.


—T/N, sabes cómo es, él no será cuidadoso para rechazarte. Ella veía algo que nadie en años había notado en mí, Ochako diferenciaba mis sonrisas, cada gesto que yo hacía ella lo reconocía, hice un puchero y volví a sonreír.


—No creo que pueda decir algo tan malo. Atiné a negar con la cabeza.


Por fin el día terminó y comenzó uno nuevo, me arreglé lo mejor que pude y salí rumbo al salón, ahí ya estaban la mayoría de mis compañeros, entre ellos el rubio, me acerqué para saludarlo.


—Buenos días, Katsuki, hoy amaneciste más guapo. Dije con un toque de coquetería, éste me ignoró, solté una risilla y fuí a tomar mi asiento, después de clases todos salimos al edificio para hacer tareas y descansar.


Antes que Katsuki saliera de la sala común lo detuve. —Katsuki. Éste se giró.


—¿Qué es lo que quieres ahora?. Tenía el ceño fruncido.


—Necesito decirte algo, quizás ya lo sabías, pero necesito dejarlo claro como es debido. Sonreí y tomé sus hombros. —Kats, me gustas, me gustas mucho, desde él día en que te ví por primera vez. Ochako, Momo y Mina eran las únicas presentes, estaban mirando impacientes mi declaración.


Katsuki apartó mis manos y dió un paso hacia atrás. —Lo sé, y no me importa, déjame en paz, mírate, no eres la mitad de linda, ¿Crees que eso es lo que merezco como el mejor?.


Reí levemente. —Claro que no, sé que mereces más, solo quería-. Me interrumpió.


—Solo querías hacer el ridículo, y quizás hacerme pasar un ridículo a mí, mírate en un espejo, y mira a las demás, quiero a una linda chica delgada. Dijo sonriendo con burla, las lágrimas comenzaron a bajar por mis mejillas, me dejé caer de espalda, quedé sentada en el suelo y solté una carcajada.


—¿Así que eso es?. Lo miré aún con los ojos derramando lágrimas y sonriendo como si todo estuviera bien, éste carraspeó y se giró siguiendo el camino hasta su habitación.


—T/N, ¿Estás bien?. Mis amigas se acercaron para ayudarme a ponerme en pie, volví a reír.


—Chicas creo que me rompí. Dije soltando una carcajada, me solté de sus agarres y fuí a mi habitación prometiendo que mañana estaría bien.


Cerré la puerta con seguro y entré a toda prisa al pequeño baño, me saqué la blusa y me miré al espejo, si mi peso era el problema debería adelgazar cuanto antes, dirigí mi vista a mi rostro empapado, acaricié mis mejillas, sonreír y llorar al mismo tiempo era difícil, y dejar de llorar a pesar de ser la mejor opción, no la podía tomar, mis lágrimas no cedían.


Me puse de rodillas frente al baño y comencé a meter dos dedos en mi boca provocándome el vómito, me perdí entre pensamientos mientras lo hacía.


...


—"Sonríe", eso fue lo último que me dijo mi amada hermana mayor antes de encerrarse en el baño y acabar con su vida, todo porque sentía que su madre, mi madrastra, la odiaba.

Fue realmente doloroso ver a toda mi familia intentar abrir la puerta, aún recuerdo que mi padre llegó corriendo y la echó abajo, sólo sacaron su cuerpo sin vida.


—Después de eso me fuí a vivir con mi madre y no volví a ver a mi madrastra, poco después dejé de ver a mi papá.


...


Cuando me sentí completamente vacía, me levanté y me limpié la boca, en el espejo aún me veía gorda, de un segundo a otro me daba asco.


...


Me levanté temprano y salí a correr por todo el campus, me sentía muy cansada, tenía bastante hambre, cuando volví el resto de mi clase aún no pasaban a la cocina, tomé un plato y vacié un montón de hielos, comencé a masticarlos hasta que mi boca se durmió. —Si no puedo sentir la boca no puedo comer. Sonreí y volví a mi habitación para arreglarme, me arreglé como siempre, sin embargo no me sentía bonita, ignoré todo antes de borrar mi sonrisa y me dirigí al salón.


Durante el almuerzo intenté evadir la comida, sin embargo Ochako me hizo comer la mitad de un sándwich, unos cinco minutos antes de terminar el receso me excusé con la necesidad de ir al baño y me encerré a vomitar ese pedazo de sándwich, luego salí como si nada, no estaba siendo tan malo después de todo, solo me sentía algo cansada en los entrenamientos, también algo débil, pero nada de importancia.


Los días siguientes seguí igual, aún que un par de semanas después, sufrí un primer desmayo, la enfermera me dijo que debería llevar una mejor alimentación, sin embargo ella no lo entendía, yo necesitaba bajar de peso, no engordar más, le dije que comería mejor, sin embargo cambié mi rutina, durante las mañanas y noches me dedicaba a masticar hielos y en cada almuerzo antes de volver a clase vomitaba.


Pasaron dos semanas más, estaba revisando mi peso, había aumentado medio kilo y todo por comer esas estúpidas galletas que me dió el profesor Mic, puse mi teléfono con música a todo volumen y me dirigí al baño, a esta hora todos o al menos la mayoría estaban en sus habitaciones, lo menos que quería era que me descubrieran y lo arruinaran todo.


Me apoyé en el baño con una mano mientras que con la otra me metía un par de dedos por la garganta, comencé a vomitar con desesperación. Ya había sacado las galletas pero mi cuerpo aún se sentía lleno, seguía metiendo mis dedos intentando vomitar más, ya no podía, mi vista se nubló mientras lo hacía, y perdí el conocimiento.


...


Dentro de los dormitorios la liga estaba atacando, los estudiantes comenzaron a evacuar sin saber que su compañera seguía dentro.


Dabi, uno de los integrantes de la liga estaba revisando las habitaciones en busca del cenizo, aún debían llevárselo, entró a la habitación de T/N al escuchar música, ésta provenía del baño, abrió la puerta encontrando el cuerpo de la joven a medio vestir y completamente inconsciente, la miró por unos segundos, hasta que escuchó la voz de Kurogiri. —Dabi, tenemos que irnos, los estudiantes ya evacuaron. Éste suspiró y cargó a la chica como si de un costal se tratara.


—Peor es nada. Dijo lanzando el cuerpo de T/N con poca delicadeza dentro del portal; saltó dentro cayendo de pie al lado del cuerpo.


—Dabi, ¿Qué es esto?. Preguntó Tomura, el líder de la liga, mientras miraba el cuerpo de la joven.


—¡Parece una muñeca!. Exclamó Himiko, la rubia estaba bastante emocionada por la presencia de la chica.


—Una bastante rota. Susurró el pelinegro mientras levantaba el cuerpo para llevarlo a una habitación. Lo largó en el suelo de su habitación, luego regresó a reunirse con la liga.


—Escuchen, no logramos dar con el objetivo principal, pero la encontré inconsciente en su habitación, en el baño habían restos de vómito, estoy seguro que no es de importancia para los héroes y dudo que vengan a rescatarla, hay que usar eso a nuestro favor y proponerle que se una. Dijo mirando al resto.


—Bien, si así lo crees. Tomó la palabra el peliceleste. —Pero no la trataremos mejor que los héroes. Sentenció dejándose caer en un viejo sofá.


A mitad de la noche la joven despertó, comenzó a entrar en pánico al darse cuenta que no estaba en el baño, mucho menos en su habitación.


...


Me levanté de golpe, palpando las paredes en busca de un interruptor, al no encontrarlo caminé por la habitación buscando una lámpara. Encontré una y la encendí. Era una vieja habitación con paredes muy maltratadas.


—Maldita sea, apaga la luz. Escuché un gruñido a mis espaldas, al girarme había una cama con sábanas negras, sobre ésta, un joven de cabellos negros se sacaba la sábana de encima, se veía malhumorado. Sentí un escalofrío recorrerme al percatarme de quién era. Retrocedí hasta dar con la puerta y salí corriendo torpemente, a tropezones logré dar con una vieja puerta de metal, creí que era la salida, pero solo dí con una especie de bar.


Me sentía muy débil, no alcancé a nada y sin más caí al suelo, alcé la mirada encontrándome con Kurogiri, otro integrante de la liga, tras de mi escuchaba los pasos del azabache acercarse, me giré y restrocedí lo más que pude.


Dabi entraba por la puerta, me tomó del cuello y la mandíbula de manera brusca y me levantó hasta quedar a su altura, intenté consentrarme para usar mi don, sin conseguirlo.


—¡Sueltame!. Grité desesperada forcejeando, sin poder más.


—Cállate y escucha. Dijo acercando su rostro al mío mientras apretaba más mi cuello. —Dejarás de hacer ruido si no quieres que te mate ahora y hablaremos como maldita gente civilizada.


Sin más me dejó caer y me tomó del cabello, me sacó arrastrando nuevamente hasta la habitación, mis fuerzas me estaban fallando, ya no podía siquiera gritar sin sentir dolor, incluso llorar me era doloroso en éste punto.


En la habitación me lanzó contra la cama, caí con fuerza sobre ésta, me giré con las pocas fuerzas que me quedaban y le miré con ojos de terror.


—Estoy seguro que no le importas a nadie, no hay nadie aquí para salvarte, ni siquiera se dieron cuenta que estabas adentro cuando evacuaron el edificio. Dijo con una sonrisa. Era cierto, no le importaba a nadie.


—Te encontré inconsciente, habías estado vomitando, sin embargo no te ves enferma. Continuó hablando. —¿Hace cuanto tienes esa bonita costumbre?. Soltó con sarcasmo, acercándose a paso lento a la cama.


—Un par de semanas. Ni siquiera yo sé porque respondí, solo me salió.


—¿Quién de los "héroes" te plantó la bonita idea de vomitar?, ¿Desde cuándo tanta inseguridad en una heroína?. Su sonrisa me estaba intimidando, tragué saliva.


Mi voz volvió a salir. —Katsuki no... Él no me quiere por ser así. Sentí náuseas y cubrí mi boca con ambas manos.


El villano de fuego volvió a sonreír. —Así que nuestra joyita fue quien te dejó tan destrozada. Soltó una risa que me dejó helada, por un momento sentí el tiempo detenerse y luego volver a su curso mientras Dabi se abalanzaba sobre mí impidiendo mi movimiento. —Es cierto que no eres delgada. Dijo alzando levemente mi blusa al mismo tiempo que cerraba mis ojos, él también se burlaría y asquearía, de eso estaba segura. —Debió ser muy cruel al hablar, ¿No es así?. Preguntó mientras me daba la vuelta, dejándome con la cara enterrada en una almohada. —Deberías quedarte aquí, unirte a nosotros, los héroes solo te lastiman, ¿No lo hizo uno ya?, ¿Esperarás qué el resto lo haga?. Mis lágrimas comenzaron a mojar la almohada. —Venguemonos todos de los héroes, házle pagar por tu dolor. Tenía sus manos apresando mis muñecas contra el colchón mientras susurraba en mi oído.


—Por favor no me hagas daño. Mi voz salió como una súplica al sentir su respiración cerca de mi cuello, éste me soltó rápidamente y se levantó, me giré un poco para verlo.


—Soy un villano, un asesino, pero no un violador. Tenía miedo de intentar escapar, estaba acabada, adolorida, seguro me desmayaría, no quería que solo encontraran mi cuerpo, intenté pensar en un plan para salir viva de dónde quiera que estuviera.


—Piénsalo, no te trataremos mejor que ellos, pero te daremos la oportunidad de vengarte. Dabi tenía una mirada seria, me acercó su mano para que la tomara.


—Acepto. Dije tomando su mano, no es que estuviera segura, pero en un mundo de matar o morir, todos preferimos matar, ¿No es así?.


El pelinegro sonrió y me jaló dejándome pegada a su pecho, no me abrazó, solo me dejó ahí, no tenía fuerza para alejarme. Al cabo de unos minutos me empujó levemente y caminó a la puerta.


—Por hoy te dejaré quedarte en ésta habitación, pero mañana tendrás que ordenar una tu misma, nadie aquí te ayudará. Cerró la puerta dejándome completamente sóla, escuché sus pasos alejarse y pude volver a respirar de manera tranquila, me acomodé débil mente sobre la cama y en poco tiempo me quedé dormida.


...


No sé qué hora era cuando desperté, estaba casi segura que ya era de día, no habían ventanas por lo que no podría comprobarlo, sentía dolor en todo el cuerpo, con cuidado me giré sobre la cama, encontrándome con unos ojos ámbar y una tétrica sonrisa. Me quedé agarrando señal un momento, cuando escuché su voz.


—Hola, soy Himiko Toga, ahora somos amigas, ¿Tú como te llamas?. Dijo sin dejar de sonreír, no fue un sueño.


—T/N T/A. Fue lo único que logré articular, los ojos de la rubia recorrieron mi silueta por encima de la sábana.


—Eres muy linda. Sonreí levemente, tenía una extraña similitud con Ochako.


—¿Tienes hambre?. Preguntó levantándose del suelo, negué con la cabeza al mismo tiempo que la puerta de la habitación se abría.


—Levántate. Giré mi cabeza, era Dabi, se acercó a la cama y jaló la manta dejando ver mis piernas con algunos moretones por las caídas y golpes que me dí la noche anterior.


—Comerás, y no es pregunta, debes dejar esa absurda obsesión, si quieres morir lánzate de un puente. Dejó caer la sábana y está vez se dirigió a Himiko. —Tiene prohibido ir sola al baño y sí la escuchas vomitar no te limites y tira la puerta. Me levanté y me acomodé la ramera que llevaba puesta.


—Ahora tu único objetivo será vengarte, así que olvida lo demás, no tienes familia, no tienes hogar, no tienes nada. Sentí una clavada en el pecho, aún que tenía razón, ya era otro día y nadie venía por mí, sentí los brazos de la rubia rodearme por la cintura.


—Me tienes a mí. Dijo sonriendo, no pude evitar sonreír levemente, un vago recuerdo paso cuál relámpago por mi mente.


—Sonríe. Sentí mis ojos arder, sin embargo no derramé una lágrima, sonreí de manera amplia.


...


Habían pasado al rededor de 12 horas desde que se dieron cuenta de la ausencia de su compañera en la academia.


—¿Cuáles son las posibles pistas que encontraron en su habitación?. Preguntó el director Nezu viendo una tableta en su escritorio.


—Solo se encontró su teléfono reproduciendo música en el baño y restos de sangre y vomito en el wc. Dijo All Migth, tenía un semblante de preocupación, aún no llamaban a la familia de T/N para ponerlos al tanto del suceso.


En la sala común de los dormitorios las cosas no iban mejor.


—La liga se la llevó por la fuerza. Ochako estaba llorando en el sofá, junto a ella Mina, quien la abrazaba intentando calmarla.


—Se imaginan que por el rechazo de Katsuki, T/N se una a la liga y vuelva para vengarse. Soltó sin pensar el rubio de mechón negro, el pelicenizo se tensó.


—No digas tonterías rata eléctrica. Dijo el ojirubi dándole un codazo a su amigo.


—Es cierto, aún que Katsuki fue muy cruel, no creo que T/N optara por unirse a la liga. A nadie le gustaba la disparatada idea de que la chica se hubiera unido a la liga de villanos.


En el escondite de la liga, Himiko ayudaba a T/N a vestirse.


—Twice trajo toda su ropa, pero no la usa, sus camisetas te quedarán algo grandes pero será solo mientras encontramos algo mejor. Himiko intentaba ser amable conmigo, aún que no le estaba dando mucha atención, tenía la cabeza perdida buscando como salir, tal vez si lograba escapar podría ayudar a atrapar a la liga.


En otra parte de la ciudad, el villano de fuego había conseguido el número de la academia, solo llamó para dejar un conseguido el número de la academia, solo llamó para dejar un corto y claro mensaje, luego de eso retomó sus deberes con la liga, ya tenía un plan para asegurar la estancia de la joven.


...


Cierto día, la liga de villanos salió de manera confiada a una misión, me dejaron sola en el bar, me pareció extraño pero aproveché y escapé, corrí pidiendo direcciones para dar con la escuela.


...


Llegué corriendo y sin más entre casi volando por los pasillos, dí con la oficina del director, entre sin golpear, muchos profesores y héroes profesionales estaban ahí.


—Volví. Dije con una sonrisa mientras intentaba recobrar el aliento, todos me miraron con sorpresa, no alcancé a reaccionar ante el ataque del héroe número dos, su fuego me dió de lleno, salí disparada por el impacto, cayendo a mitad del campus, intenté levantarme pero fuí detenida por las vendas del profesor Aizawa, tenía su don activado.


—¿Qué haces aquí?, ¿Cómo te atreves a volver después de traicionarnos?. No entendía lo que pasaba, de mi boca solo salían quejidos de dolor, no podía articular palabras.


—¡¿Qué hace ella aquí?!. Mis compañeros de clase aparecieron de repente, todos se veían molestos, mi vista fue a dar sobre Ochako, detrás de ella estaba Katsuki. Mi mejor amiga tenía una mirada de dolor y decepción, el cenizo tenía el ceño fruncido mientras hacía explosiones en sus manos.


—¿Qué haces aquí?. A mis espaldas se abría un portal de Kurogiri, de éste salía Dabi, quemó las vendas del profesor y me apegó a su cuerpo. —Te dije que los héroes solo te lastimarían. Tenía las palabras en la garganta, casi podía sentirlas, o tal vez era el dolor del ataque de Endevor, mis lágrimas comenzaron a salir sin control.


El villano de fuego me abrazó, estrechandome contra su cuerpo mientras ambos éramos absorbidos por el portal.


De pronto estábamos en el cuartel de la liga, Dabi me soltó dejando que mi cuerpo azotara contra el suelo.


—¿Por qué volviste allá?. Mi vista estaba clavada en el suelo y algo borrosa pero podría jurar que su expresión era molesta.


—Lo siento. Dije secando mis lágrimas para después levantarme. —No debí volver. Sonreí levemente y caminé cogeando hasta mi habitación.


...


Lo que la joven no sabía era que días atrás el pelinegro llamó a UA.


—Hola, solo para decirles que su querida estudiante T/N, está con la liga, y no solo eso, está mostrando su mejor cara de villana junto a ellos. Sin dar tiempo a que la persona al otro lado del teléfono respondiera cortó la llamada.


En la academia de inmediato se informó de aquello y se detuvo la investigación y el rescate. Reunieron a los estudiantes en sus salones para que sus maestros explicaran la situación.


—Los mandé a llamar, porque recibimos noticias de la liga. Contó el profesor a su clase, por cortos segundos hubo una chispa de esperanza en las caras de los alumnos. —Sin embargo nos enteramos que T/N ahora forma parte de la liga.


Un silencio fue lo primero en aquella aula, luego murmullos, más tarde gritos.


—¡¿Cómo pudo hacernos esto?!. —¡Era nuestra amiga!. La más afectada era Ochako. La castaña no dejaba de llorar, lo único que quería era despertar y ver los desordenados cabellos de su amiga al entrar al salón.


...


Me sentía mal por cómo me habían tratado, pensé que eran mis amigos, de pronto las palabras de Dabi me atravesaron, el tenía razón, los héroes solo me herían, lo mejor era quedarme con la liga.


Con forme pasaban los días había más confianza, Himiko y yo nos hicimos grandes amigas, parecíamos una familia. Oh bueno, eso creía.


La única familia que conocí en toda mi vida fue esa de padres divorciados, un papá alcohólico y ausente, una madre que disfrutaba verme llorar, unidas a ésto, una madrastra drogadicta y descuidada y una hermanastra que terminó acabando con su vida.


Al cabo de unos meses pude comenzar a salir a misiones con el resto, la policía aún me buscaba pero sabía cómo pasar desapercibida, gracias a la mano dura de Dabi ya no tenía problemas de alimentación, mi don era de uso diario y lo hacía de maravilla, tal vez mis compañeros de secundaria tenían razón, y mi destino siempre fue ser una villana.


Cierto día nos reunimos en el bar para planear un nuevo ataque a UA, ésta vez íbamos a acabar con todo.


—Bien, debemos matar principalmente a Eraser Head, Toga, te dejamos esa tarea, te transformarás en él para no levantar sospechas y mandarás a llamar a Midoriya, acaba con él. Tomura leía una hoja con los detalles del plan. —T/N, tú y Dabi harán una visita a la clase 1A, una vez acabemos con todos iremos a recogerlos. Terminó de leer y nos miró a todos para ver si había quedado claro.


—¿Eso es todo?. Pregunté insatisfecha, realmente quería algo más que solo matar a mis ex- compañeros.


—Con eso bastará para desprestigiar a los héroes y luego comenzaremos a controlar a los civiles. Respondió secamente, asentí y me levanté para ir a mi habitación.


Justo cuando abría la puerta, Himiko me detuvo.


—T/N, Twice y yo te hicimos algo para que lo uses en tu visita a UA. Dijo con una sonrisa, sin más tomó mi mano y nos dirigimos a su habitación, en su cama había un vestido negro y un montón de joyas. —Las joyas las encontramos por ahí. Dijo riendo.


—¿Asaltaron una joyería?. La miré preocupada, ésta solo asintió, tragué saliva y agradecí los regalos.


Durante los días siguientes me preparé para la misión, debía ser fácil, me sentía nerviosa, habían pasado varios meses desde la última vez que ví a Katsuki.


Mis mejillas estaban rojas de solo imaginar su cara de terror cuando viera en qué me convertí, quería ver las caras de todos al ver a dónde me orillaron, sonreí ampliamente mientras me miraba al espejo. —Que emoción. Me giré y caminé a mi cama, me senté en la orilla y me dejé caer, en poco tiempo me quedé dormida.


...


El día del ataque por fin llegó, me preparé y salí junto al resto.


—¿No crees que llamarás mucho la atención?. Dijo Dabi mirándome de arriba abajo.


—Es un día especial, no seas agua fiestas. Dije sonriendo.


—Te ves preciosa, no le hagas caso. Toga se acercó para abrazarme. —Bien, vamos a UA.


Kurogiri abrió dos portales, en uno entraron Twice y Himiko, y en el otro Dabi y yo.


Llegamos a los pasillos de los dormitorios, no había nadie a la vista.


—Deben estar en la sala común, vamos. Caminé sin hacer mucho ruido, no sabía si estaban todos, me asomé por la pared, en la sala solo estaban Denki, Katsuki y Eijiro, sonreí y volví a ocultarme.


—Solo hay 3, ve a buscar al resto y mátalos, yo me encargo aquí. Nos vemos en la azotea. Éste asintió y se fue.


Suspiré y salí de mi escondite, —¡Tiempo sin vernos!. Volví a sonreír como lo hacía hace meses, cuando aún pertenecía a los héroes. —¿Me extrañaron?. Pregunté caminando hacia los tres chicos.


—¡¿Qué mierda haces aquí?!. El cenizo echaba explosiones mientras los otros dos se preparaban para pelear.


—Tranquilos. Dije abrazando mi cuerpo pues de pronto sentí mucho frío, volví mi vista hacía un lado, ahí estaba Shoto. —Solo vine a matarlos. Alcé la mano saludando al medio albino mientras activaba mi don, los cuatro quedaron estáticos, cada uno en una pesadilla diferente. —¡Bang!. Grité haciendo una seña de un arma, fingiendo disparar a Denki.


Caminé hasta donde estaba el bicolor y le acaricié el cuello con un par de dedos. —Siempre me pareciste más inteligente que el resto, nunca confiaste en mí, ¿Quién diría que a final de cuentas tuviste razón?. Posé ambas manos en su cuello ejerciendo cierta fuerza. —Lastima de rostro. Comencé a apretar más el agarre asfixiandolo. Murió en una pesadilla, el cuerpo cayó al suelo sin vida, me dirigí ahora al pelirojo, uní nuestras mentes y ví su pesadilla.


Un tipo fuerte estaba destrozando a golpes a Katsuki y a Mina, las personas más importantes para él, y éste no podía hacer nada, me acerqué por la parte de atrás y lo abracé rodeando su pecho con mis manos. —Yo te libraré del dolor. Alejé mi frente de él y le corté el cuello con una de las cuchillas que me dió Himiko.


Empujé a Denki haciéndolo caer al suelo, me monté sobre su torso y lo apuñalé un total de 12 veces, me incliné un poco, quedando a escasos centimetros de su rostro. —No me gustan los números impares. Me levanté con parte del vestido manchado de sangre por el acercamiento al cadáver del rubio.


Por último me dirigí a Katsuki, tenía lágrimas resbalando por sus mejillas, su pesadilla no tenía sentido, en ella solo se veían mechas verdes y sangre.


Lo tomé por el cuello y hundí mis labios en los ajenos, enredé mi lengua con la de él hasta que me quedé sin aire, me alejé sonriendo. —Fue mejor de lo que siempre soñé.


Estaba abrazada a su cuello cuando escuché pasos acercarse, solté al cenizo y corrí al elevador.


...


Era Hanta quien entraba a la sala común, el pelinegro se encontró con la escena de tres de sus amigos sin vida y el cenizo en un shock, aún lloraba en silencio, miró con horror el escenario que estaba presenciando.


Miró hacia el elevador, este iba arriba, salió de su impresión y corrió escaleras arriba, sabía que la liga había vuelto a atacar, pero llegó tarde para avisar a sus amigos.


...


Llegué a la azotea, me acerqué a la orilla del edificio, abajo era un caos, ya habían varios nomus pues las cosas se salieron de control. Estuve esperando a Dabi por varios minutos hasta que escuché la puerta abrirse, me giré con la sorpresa de ver a Hanta frente a mis ojos, fruncí y ceño.


—No tengo nada en contra de ti, pero es parte de la misión. Dije acercándome lista para usar mi don. Comencé a esquivar sus cintas riendo en forma de burla.


—¡¿Por qué?!. Éste cayó de rodillas frente a mí, —¡¿Por qué tú?!, ¡¿Por qué a ellos?!. Tenía los ojos cristalizados, acaricié su cabello.


—Los héroes me hicieron mucho daño, me hubiera gustado que las cosas fueran diferentes, pero no hay marcha atrás. Terminé lo último con firmeza, no debía tocarme el corazón o la misión fracazaría.


Me alejé de el bruscamente quedando al filo del edificio. En eso entraban cinco héroes más. Mi límite de control eran de 4 personas y habían ahora seis.


—Maldición. Pensé mientras miraba por encima de mi hombro hacia abajo, escuché la voz de Dabi en mi oído, era a través de nuestros transmisores, se escuchaba realmente débil.


—Niña, huye de ahí, atraparon a Kurogiri y a Toga, Twice y yo a penas salimos con vida, los nomus los entretendrán. Volví a maldecir en mi mente, habían demasiados como para huir por la puerta, y lanzarme al vacío era suicidio.


¿Morir o pasar el resto de mis días en la cárcel?


Mostré una gran sonrisa alzando ambas manos, —Me rindo. Dije tambaleándome en la orilla.


Hanta fue quién se acercó, planeaba detener cualquier movimiento en falso con sus cintas, sin darle tiempo, salté hacia atrás.


Abrí los ojos con sorpresa, detuvo la caída con sus manos.


—Detén todo ésto. Su voz estaba quebrada, sentí una presión en el pecho.


—Ya no hay marcha atrás, no planeo pasar el resto de mi vida en prisión. Dije tomando una de sus muñecas con mi mano libre. —¡¿No lo entiendes Hanta?!, ¡Maté a tres personas!. Grité recordando a cada una de mis víctimas.


—Si te entregas ahora tu condena será menor. Dijo intentando esbozar una sonrisa.


Negué con la cabeza dejando salir mis lágrimas. —¡¿Y para qué?!, ¡No tengo a nadie!, ¡Nadie me quiere!, ¡No es como si al salir de prisión alguien me esperara por amor!.


—¡Yo sí!. Fue lo último que alcancé a oír al mismo tiempo que hacía que me soltara y comenzaba a caer al vacío.


—¡T/N!. Gritó el azabache soltando sus cintas lo más rápido que podía.


Mientras caía el tiempo se hacía lento.


...


—Sonríe, esas fueron las palabras de mi hermana, justo antes de acabar con su vida. —Soy T/N T/A, no tengo a nadie, soy solo yo en un mundo lleno de dolor. —Si quieres acabar con tu vida salta de un puente. —¿Realmente lo hice?, ¿No estoy soñando?.


...


Lo último que ví fueron las cintas de Hanta acercándose a mi cuerpo. Lo último que sentí fue mi cabeza azotar contra el suelo de manera estrepitosa y todo se volvió oscuro.


...


Las cintas lograron tomar el cuerpo de la joven, centímetros antes de llegar al suelo, pero su cabeza azotó con fuerza, matándola al instante.


El pelinegro se dejó caer en la orilla lamentándose, si hubiera sido más rápido, tal vez ella seguiría viva, al menos logró confesarse, ¿Será que ella no sentía lo mismo y por eso se dejó caer?.


A lo largo de los meses las cosas seguían igual, Hanta había dejado UA, no soportaba estar ahí sintiendo lo que sentía por el fantasma de la asesina de sus amigos.


No así Katsuki siguió en busca de la liga, culpandose cada día por la muerte de sus amigos y la relación de T/N con la liga, pues días después de la muerte de la chica le llegó una carta cantando los detalles de como se unió a aquel grupo de delincuentes.


La liga continuó con sus planes, después de todo, la joven jamás fue importante, jamás le ofrecieron una familia o cariño, no importaba, no es como si le hubieran arrebatado lo que nunca tuvo.