CapĆtulo 01
Kyojurou no puede creer que estĆ” delante de aquel edifico, sin embargo, tuvo que haberlo predicho. Darle a Uzui la oportunidad de convencerlo era como decirle āSiā, pues conocĆa a su amigo, y sabe que este obtendrĆ” lo que desea una vez tenga la oportunidad de hacerlo. Ahora estĆ” ahĆ, escuchando la fuerte mĆŗsica resonar del otro lado de las paredes.
EstĆ” agotado, fastidiado y solo quiere beber algo de alcohol para celebrar el final de un exhausto trabajo.
Su mirada se desplaza por el lugar, notando lo discreta y elegante que resulta ser la arquitectura del edificio. No hay demasiadas luces mƔs que la de los faroles, tampoco parece haber cƔmaras y su mirada solo se fija en la larga fila de personas haciendo cola para entrar al club.
Al menos el edificio se encontraba algo lejano y escondido de la avenida principal, sus puertas oscuras resaltan con las luces fluorescentes que se asomaba al otro lado de la entrada. El barbullar de todos los hombres esperando en la cola estaba tambiĆ©n presente, todos parecĆan emocionados, y la gran mayorĆa tenĆan puestos trajes de oficina.
Su frente se frunce un poco ante la escena de un par de ellos nalgueando al aire mientras imitaban embestidas exageradas, por lo que desvió su vista al otro lado de la calle, observando los edificios llenos de carteles publicitarios a un par de kilómetros de donde Ć©l se encuentra. EstĆ”n demasiado cerca de Shibuya, e incluso estĆ” seguro que podrĆa caminar hasta allĆ” en busca de alguna cantina o bar en el que pueda pasar el rato.
«¿Por quĆ© entre todos los lugares, Uzui tenĆa que escoger este?Ā» pensó algo fastidiado. Un suspiro escapa de sus labios al ver como su amigo teclea algo en su celular, seguramente estĆ” mensajeando con alguien, mĆ”s al escucharlo reĆr con picardĆa decide no querer saber con quiĆ©n. Cansado solo vuelve a mirar a la puerta de club, leyendo por centĆ©sima vez el cartel iluminado en rojo neón.
Ā«[DISTRITO ROJO]Ā».
Maldito estrƩs incesante.
El trabajo se acumuló mĆ”s de lo que podĆan permitirse. Durante todo ese mes, ambos se habĆan quedado hasta la madrugada en sus oficinas apenan tomando unas horas del dĆa para ir a sus casas, baƱarse, comer y dormir algo, solo para terminar regresando a trabajar cuanto antes.
Es un gaje del oficio realmente detestable, sobre todo cuando aquello habĆa llegado de forma improvista; alterando la jornada laboral de varios trabajadores pertenecientes a otras Ć”reas de la firma de abogados.
Por lo general, trató de mantenerse optimista sin importar lo que pasara, pero su fuerza mental sucumbió despuĆ©s de dos semanas, quedĆ”ndose a altas horas de la madrugada modificando documentos o leyendo artĆculos que pudieran servirle.
Nunca creyó que llevar a cabo la fusión de dos empresas tan grandes le traerĆa tal presión sobre sus hombros. En sĆ, el problema no era el papeleo, o los requisitos necesarios para llevarla a cabo, sino las constantes peleas entre los patrones y socios que se negaban a firmar el contrato cada que la junta se terminaba, ambos lados siempre se mostraban a la defensiva, demandando mĆ”s que en la reunión anterior.
ParecĆa que nunca se llevarĆa a cabo dicha fusión, pues en mĆ”s de una ocasión tuvieron que modificar la estructura del contrato, cambiar clausulas, eliminar pĆ”rrafos, agregar o quitar tanto artĆculos como condiciones. Eso sin tomar en cuenta la demora en el Ć”rea de contabilidad, y todo el papeleo gubernamental que se habĆa quedado estancado durante el proceso.
Pero al fin lo lograron. Esa reunión habĆa durado 14 horas; la mĆ”s larga de todas, las firmas autógrafas de todos los accionistas ya estaban en el documento y lo mĆ”s curioso fue ver como todos los socios y patrones se estrechaban felizmente las manos; como si fueran grandes amigos que nunca se atreverĆan a gritarse maldiciones ni amenazas entre sĆ.
Kyojurou pudo sentir finalmente un enorme alivio instalĆ”ndose en su pecho, estrechando las manos de sus clientes; despidiĆ©ndose de forma efusiva y amigable de todos ellos. Milagrosamente, el resto del dĆa paso tan rĆ”pido que no lo noto, sus parpados pesaban por la falta de sueƱo, y al ver su reflejo se dio cuenta que se encontraba ligeramente desaliƱado.
Al llegar a su oficina lo primero que hizo fue dejarse caer sin cuidado sobre un pequeƱo sofĆ” que habĆa ahĆ, mirando con aburrimiento todo a su alrededor. HabĆa algunas plantas, varios recuadros, un buen escritorio y librero repleto de toda clase de reglamentos, libros, tesis, sentencias y códigos. QuerĆa irse a su casa cuando antes, deseaba escuchar la voz de su hermanito, y finalmente tener un buen descanso. MĆ”s el sonido de alguien tocando a su puerta llamó de pronto su atención.
āHey, Āæcómo se encuentra mi rubio favorito? āpreguntó Uzui sonriente. AdentrĆ”ndose a la oficina sin esperar invitación.
āJa, ja mejor que ayer ārespondió alegreā. Eso puedo asegurarlo.
āY que lo digas āacordó mientras se quitaba su saco y desajustaba la corbataā. Oye, ĀæquĆ© te parece si celebramos que todo esto se terminó?
āClaro ādijo mientras se levantaba para dejar su saco en un perchero en la esquina de su oficinaā. Hay un restaurante nuevo a unas cuadras de aquĆ, escuche que la comida es muy buena.
āVamos Kyo~ no me hagas esto āreplicó notando como el rubio le miraba confuso y con una ceja levantadaā. Hemos estado trabajando en esto por mĆ”s de un mes. Algo de alcohol y comida no serĆ” suficiente para sanar todo el estrĆ©s que pasamos.
āĀæNo lo harĆ”? āUzui rio divertido ante esa pregunta
āBueno, puede que sĆ ayude de algo, pero no lo suficiente.
āUmu, ĀæY quĆ© tienes en mente?
āDeja tus cosas aquĆ, hay un lugar increĆble la que podemos ir y olvidarnos de todo el estrĆ©s āsonrió son sorna, logrando que Rengoku sospechara de sus intenciones
āĀæPuedes ser mĆ”s especĆfico? āinquirió. Sus largos aƱos como compaƱeros y amigos hacen que lo conozca lo suficiente como para dudar de Ć©l cuando sonrĆe de esa forma.
āNo me cuestiones, crĆ©eme, me lo agradecerĆ”s despuĆ©s āinsistió demasiado seguro.
Los ojos del rubio no parecen estar muy seguros de su compaƱero, pues sabĆa cuando su amigo escondĆa algo y esta vez no era la acepción.
Los siguientes minutos fueron de Ʃl tratando de que Uzui diera mƔs detalles, mƔs el abogado de cabello plateado era demasiado bueno con las palabras, logrando evadir todas sus preguntas
āVamos, Kyo ĀæEn serio estĆ”s dudando de mĆ? āPreguntó con un tono dolido, mĆ”s la cara de su amigo tĆ©rmino por responderleā. TĆŗ sabes muy bien que merecemos un descanso de todo esto... ademĆ”s, ha pasado tiempo desde que salimos juntos como amigos, no como compaƱeros de trabajo. ĀæQuĆ© hay de malo ir a divertirnos un poco? Al fin y acabo no hemos tomado en todo un mes.
El rubio suspiro ante esas palabras. Eso Ćŗltimo era cierto, pues todo el trabajo que tuvieron les impidió que pudieran salir a tomar, y la verdad unos cuantos tragos no le caerĆan mal, notó que Uzui lo observaba con una sonrisa ladina preparado para dar otro punto por el cual debĆan ir a donde sea que Ć©l tenĆa planeado
āEstĆ” bien, vamos ādijo no muy convencido. De cualquier forma, conociendo a su amigo, este terminarĆa arrastrando a la fuerza si esa era la Ćŗnica opción.
āĀ”Excelente! Yo conducirĆ© āSoltó victorioso mientras salĆa de la oficina.
Kyojurou seguĆa sin estar seguro, pero sabĆa que ya no podĆa hacer nada al respecto. Dejó un par de cosas el escritorio y cerro con llave su privado para seguir al mĆ”s alto.
No tomó mucho tiempo cuando llegaron al lugar pensado por Uzui. Una vena sobresalió de su frente al darse cuenta del letrero que mostraba el nombre del local:[DISTRITO ROJO].Un club nocturno del que incluso él ha escuchado hablar.
Por lo que sabe, el lugar lleva abierto menos de un aƱo, pero ha ganado una enorme fama debido a sus show de entretenimiento y servicios especiales que proporciona a aquellos que puedan pagarlos
āUzui, creo que voy a pasar de esto āsoltó no del todo contento, levantando una mano para pedir un taxi, ya que sabĆa que su compaƱero no le prestarĆa las llaves de su carro para poderhuir.Sin embargo, no se le olvida lo obstinado que puede ser su amigo; quien no tardo nada en pasar su brazo alrededor de su cuello para evitar que se alejara mĆ”s.
āKyojurou, ni siquiera le has dado una oportunidad ācarcajeó divertido mientras arrastraba al rubio hacia la puerta del localā. ĀæQuiĆ©n sabe? Tal vez incluso encuentres a alguien que llame tu atención. Por lo que sĆ©, todos lo hacen.
āDudo que eso pase conmigo ādeclaró mientras nota lo poco que falta para quedar enfrente de la entrada al clubā. SĆ me hubieras dicho que venĆamos aquĆ nunca hubiera aceptado.
āĀæPor quĆ© crees que no te lo dije āfaltaba poco para que llegaran a la entrada, en donde un cadenero flacucho y de cabellos verdosos, se encuentra amenazante, āĀæQuĆ© cuentas Gyutaro? Ha pasado tiempo ādijo sonriente sin aflojar el agarre en el cuello de su amigo.
āOh, Eres tĆŗ... y parece que llegaste con otro gusano āvociferó entre diente, comenzando a revisar de mala gana la lista en sus manosā. Supongo que Ć©l viene contigo āle preguntó a Uzui; el cual asintió de inmediato sin dejar de sonreĆr. No pudo evitas suspirar cansado, pues ahora debĆa anotar los datos del nuevoā. Pasen de una vez, pero te lo advierto, llamitas, si causas algĆŗn problema, yo mismo te sacarĆ©, y crĆ©eme que no va a ser por las buenas.
āSĆ, sĆ, no tienes que preocuparte por eso āintervino Uzuiā. No conocerĆ”s a alguien con mĆ”s educación y respeto que este sujeto ādeclaró seƱalando sonriente al rubio bajo su brazo, mĆ”s el cadenero solo chisto los dientes ante su comentario, asiĆ©ndose a un lado para dejarlos pasar.
āEso lo veremos.
Al cruzar las puertas oscuras, fueron recibidos por un largo corredor iluminado por un intenso rojo carmĆn. El pasillo es simple y ancho, sin ningĆŗn otro adorno mĆ”s allĆ” de las luces neones y las puertas del fondo, en donde se escuchaba la mĆŗsica del club cada vez mĆ”s fuerte. El brazo de Uzui finalmente dejó de rodear su cuello, notando como el mĆ”s alto desabotonaba unos botones de su camisa para exponer su cuello y parte de sus pectorales trabajados.
āNo puedo creer que me hayas traĆdo aquĆ.
āY yo te dije, que le dieras una oportunidad ārefutóā. AdemĆ”s, sĆ© muy bien que nunca has estrado a uno, Āæcómo puedes saber que algo no te gusta, si nunca antes lo has probado?
El rubio pudo responderle de varias maneras, su carrera como abogado le ha enseƱado a hacerlo, pues nunca faltan las preguntas que buscan acorralarlo, sin embargo, sabiendo como es Uzui, suponĆa que este ya tenĆa una respuesta para contrarrestar cualquier cosa que digiera, por lo que decidió permanecer callado, ya que no tenĆa ganas de discutir en un lugar, ni momento como ese.
Al atravesar el extenso umbral rojo, lo primero que notó al abrir la puerta fue el extenso espacio que se aguardaba en su interior. Siendo recibido por dos mujeres elegantes que les sonreĆan amigablementeā. Sean bienvenidos al distrito rojo āsaludaron de forma al unĆsona. Sin embargo, el rubio permaneció callado.
El lugar parecĆa ser mĆ”s espacioso por dentro que por fuera. El ruido de la mĆŗsica se intensificó de golpe, pero no una manera ensordecedora o desagradable, sino mĆ”s bien como una especie de aviso que te declara estar en un lugar distinto a todos los demĆ”s. La mĆŗsica, las luces y los atuendos llamativos que visten algunas chicas, sobresalen demasiado entre la oscuridad y colores neones. El lugar se encuentra bien diseƱado y estructurado, cuya estĆ©tica es tan elegante y de alguna forma algo sensual, logrando resaltar con extrema facilidad los tres escenarios que se hallan hasta el frente, en donde el show principal de seguro tendrĆa comienzo. Hay demasiados sillones, mesas de centro y sofĆ”s de cuero sintĆ©tico esparcidos por todo el recinto; curiosamente, las luces del lugar no parecĆan tener ninguna intención de iluminar los rostros de quienes fueran a sentarse ahĆ.
Uzui saludó a las mujeres en la entrada con una sonrisa coqueta, logrando que ambas se ruborizaran y desviaran avergonzadas la mirada. Tras una pequeƱa platica con una de ellas, el mĆ”s alto se despidió cortĆ©smente antes de comenzar a caminar con naturalidad hacia un espacio amplio con asientos vacĆos. El peliplata se mostraba radiante y emocionado, desbordando de forma descarada su contento al saludar a mĆ”s de persona como si esa fuera su propia casa.
Al sentarse en uno de los tantos sillones que habĆa, pudo notar lo extraƱamente agradable que es el ambiente -aunque fuera difĆcil admitirlo-, la fragancia en el aire es tenue y no se mezcla con el olor del tabaco que algunos fumaban, los asientos son realmente cómodos y la mĆŗsica lograba que sus hombros y mente se relajaran. No pasaron siquiera 3 minutos cuando alguien se presentó frente a ellos.
Era una mujer muy diferente al resto de otras doncellas del lugar que visten ropas provocativas, luce de una edad cercana de entre los 35 y 40 aƱos, y la ropa tradicional que usa resalta ligeramente su presenciaā. Ha pasado tiempo desde su Ćŗltima visita, SeƱor Uzui āhabló. HaciĆ©ndoles una reverencia formal en seƱal de bienvenida, mirando durante pocos segundos al rubio antes de ofrecerle una sonrisaā. Y veo que viene acompaƱado. Es un gusto, mi nombre es Omatsu, y mi deber es que ambos puedan disfrutar de esta noche sin ningĆŗn inconveniente.
āMuchas gracias, mi seƱora āTengen saludó con encanto, logrando que las mejillas de la mujer se vieran ligeramente mĆ”s rojasā. Siempre es un gusto saber que todo estĆ” bajo su cuidado.
āPara nada, es mĆ”s que un placer ārespondió con una leve sonrisa en su rostroā. Por cierto, SeƱor Uzui. ĀæDebo suponer que desea el mismo servicio de siempre?
āAsĆ es āafirmóā. Ha pasado mucho tiempo, me gustarĆa poder volver a verlas.
La mujer asintió con una sonrisa. Sacando una tableta de entre las holguras de su ropa para comenzar a anotar y presionar algo en ellaā. ĀæY usted caballero? āpreguntó ahora al rubioā. ĀæEstĆ” buscando algo en especĆfico?
Kyojurou se paralizó ante aquel cuestionamiento, sintiendo un leve calor surgir en sus mejillas para terminar por negar con simpleza ante la preguntaā. No en realidad. Por el momento solo me gustarĆa disfrutar el show ānotó como la mujer asintió ante sus palabras y anotó algo en la tableta.
āMuy Bien. Si cambia de opinión no dude en pedĆrmelo āofreció con amabilidadā. SeƱor Uzui, Āæla cuenta serĆ” escrita a su nombre?.
āPor favor.
āBien, en unos momentos volverĆ© a pedirles lo que desean tomar, el menĆŗ se encuentra en la mesa del centro. No tardarĆ©.
Ambos asintieron, dejĆ”ndose caer sobre el sillón semicircular en donde seguramente podrĆan caber unas 4 o 6 personas.
āParece que eres bastante conocido āresaltó el rubio al mirar en otra dirección. Poco a poco el lugar comenzaba a llenarse con personas, y todos parecĆan estar mĆ”s emocionados que Ć©l.
āBueno, es algo que no puedo evitar āsonrió el peliplataā. Este lugar es increĆble. Estoy seguro que pensaras igual cuando esta noche termine.
Kyojurou sonrió con ironĆa al escuchar lo Ćŗltimo. Esa noche se encontraba agotado y un tanto fastidiado, en serio no se sentĆa con la energĆa de siempre, solo querĆa algo para beber, pero ahĆ se encuentra, con la mĆŗsica de fondo diseƱada para que el tiempo parezca ir mĆ”s lento y la gente termine gastando mĆ”s en alcohol en espera a que el espectĆ”culo comience. No puede evitar exhalar mientras ve el techo del lugar con aburrimiento, pues ahora no le queda de otra mĆ”s que darle la oportunidad a aquel club.
Los minutos pasaron poco a poco, en donde ambos revisaban ocasionalmente su celular o notaban como hermosas mujeres pasaban frente a ambos para dirigirse hacia otros clientes del local. No tardo mucho para que Omatsu regresara a preguntarles lo que deseaban tomar, Uzui tĆ©rmino pidiendo algo de brandy, mientras Ć©l optó por una cerveza, la mujer asintió ante su pedido y volvió a irse, avisĆ”ndole que no tardarĆa.
El sonido de la demĆ”s gente llegando se hacia cada vez mĆ”s presente, causando que mirarĆ” con curiosidad en dirección a la entrada y darse cuenta de lo difĆcil que era poder ver el rostro de cualquiera en el lugar, debido a que las tenues luces rojas juegan con la oscuridad siempre presente; ocasionando que el rostro de todos en el salón estuvieran de alguna forma escondido.
El show aĆŗn no da comienzo, pero la mĆŗsica de fondo se hace mĆ”s ruidosa poco a poco. De pronto, las luces del techo se volvieron mĆ”s tenues de lo que ya eran, los reflectores apuntaban hacia los tres escenarios que habĆa y los gritos extasiados tardaron tanto en escucharse como los eufóricos silbidos de los hombres al ver como mĆ”s mujeres comenzaban a salir con ropas que dejaban poco a la imaginación.
Los altavoces del lugar se escucharon para darle las gracias a todos los espectadores por hacer acto de presencia, recibiendo de inmediato, gritos alborotados como respuesta. Kyojurou volteó en dirección a Uzui, notando como el peliplata sonreĆa de forma elegante y picara; jugando el vaso de brandy del que no se dio cuenta cuando les trajeron.
Vio que la cerveza que pidió yacĆa en la mesa de centro, no dudando en tomarla para darle un trago. La mĆŗsica resuena contra su pecho, sintiendo el sonido de los bajos y percusiones golpear de la misma forma que lo hace su corazón. Los escenarios acapararon de inmediato todas las vistas al notar como hermosas mujeres se presentaban, comenzando a bailar de forma hipnotizante para complacer los ojos del pĆŗblico con tentadores movimientos que era difĆciles de no prestarle atención.
-...
El tiempo transcurre conforme las botellas y vasos de bebidas se van acumulando en la mesa, mĆ”s aquello no es a causa de Kyojurou, quien ahora entendĆa por quĆ© Uzui escogió un sofĆ” mucho mĆ”s grande del que dos personas necesitarĆan, despuĆ©s de todo, ver como tres bellas mujeres estĆ”n sentadas en las piernas del mĆ”s alto, parecĆa ser una razón mĆ”s que suficiente.
Ni el peliplata o las tres jóvenes se quitaban las manos de encima, se tocaban āsutilmenteā explorando el cuerpo ajeno mientras se besaban sin ningĆŗn descaro, turnĆ”ndose entre sĆ para disfrutar los labios de cada uno. Era algo realmente incómodo, pues se sentĆa como la quinta rueda de sobra. No pudo evitar exhalar pesado antes de darle un profundo trago a su cerveza. El lugar ahora estaba repleto tanto de hombres como mujeres, las luces han tomado colores rojos y rosas, y el ruido del gentĆo apenas puede escucharse por sobre el de la mĆŗsica
Los bailes en el escenario no era el Ćŗnico servicio que ofrece el distrito rojo, las damas del lugar se acercan a los clientes para ofrecer su compaƱĆa, como Tengen hacĆa, y Ć©l no fue la excepción, pues tuvo que rechazar amablemente las insistencias de las mujeres que se le acercaban, dĆ”ndoles excusas convenientes. Incluso Uzui le ofreció unĆrseles a Ć©l y las chicas; las cuales no parecĆa molestarle la idea, sin embargo negó con una sonrisa, diciĆ©ndoles que necesitaba beber mĆ”s para perder todo rastro de pena.
Dio otro trago a su cerveza esperando que el alcohol pudiera calmar la incomodidad que sentĆa en ese momento, pero cuando la boquilla de la botella tocó sus labios, se dio cuenta de que ya estaba vacĆa. Intentó buscar a alguna mesera entre todo el cĆŗmulo de personas para pedir otra, mĆ”s no encontró a ninguna o parecĆan estar demasiado ocupadas en ese momento, sin embargo, en su exploración por el lugar, algo llamó su atención.
Se sorprende demasiado cuando encuentra un Bar en uno de los rincones del establecimiento, escondido, con los asientos vacĆos y sin muchas personas merodeando por ahĆ. Le extraƱo que nadie estuviera sentado pidiendo algo de tomar, aunque supuso que seguramente aquello se debe a que toda la diversión se encuentra cerca de los escenarios.
Curioso, se puso de pie para ir hacia la barra y poder pedir algo de tomar. Quiso avisarle a Uzui sobre sus intenciones, pero decidió no querer interrumpir los fogosos besos que esos 4 se estaban dando; los cuales, parecĆan estar comenzando a subir de nivel. Emprendió su camino pasando entre toda la aglomeración de personas que se encontraban en la pista, ignorando y rechazando a mĆ”s de una mujer que se le acercaba. No creyó que la barra estuviera tan malditamente lejos hasta ese momento.
Una vez llegó, tomó el asiento mĆ”s alejado que habĆa, suspirando algo cansado, y dejando caer sus codos sobre la superficie de madera para cerrar momentĆ”neamente sus ojos en la espera de que la noche fuera a pasarse mĆ”s rĆ”pido ahĆ que junto a Tengen y esas tres mujeres.
āĀæGusta algo de tomar?
Le preguntó una voz desconocida con un tono que apenas fue audible sobre el sonido de la mĆŗsica y todo el gentĆo. Alzó su mirada para apreciar al dueƱo de dicha voz, sintiendo como sus ojos se expanden de la impresión al notar a aquel sujeto que limpiaba con un trapo blanco un vaso de cristal.
Es un joven hombre de semblante sereno y mirada frĆa, su silueta contrasta demasiado bien con el traje a la medida que trae puesto, y sus cabellos negros hacen relucir no solo la clara piel nĆvea, sino tambiĆ©n esos intensos ojos azules que le observan entre la oscuridad y las luces neones.
āĀæPerdón? āno pudo evitar preguntar sin apartar su mirada del hombre.
El bartender inclinó su cabeza confundido, dejando el vaso sobre la superficie de madera para doblar y guardar el trapo. El azabache miró un poco hacia todo el gentĆo y despuĆ©s se acercó de improvisto estando a unos cuantos centĆmetros del rostro del rubio
āĀæSi va a gustar algo de tomar, seƱor? āpreguntó esperanzado que la cercanĆa fuera suficiente para evitar que su voz se ahogara entre todo el ruido que hay en el club
Kyojurou tragó en seco al escuchar el suave sonido de la pregunta, apenas y fue audible, pero de alguna forma llamó su atención. Por alguna extraƱa razón, se alegró de conocer a alguien que parecĆa ser tranquilo.
āAĆŗn no soy tan viejo como para ser llamado seƱor āle dijo con una sonrisa, esperando que pudiera escucharlo. El bartender solo elevó una ceja y le escaneo de arriba hacia abajo.
āSi me lo pregunta āhizo una pausaā. No aparenta ser un crĆo... SeƱor.
āBueno, eso es correcto, no soy tan joven ācomentó divertido.
āĀæGusta una bebida en especĆfico? āVolvió al principal temaā. Si quiere, puedo hacer que una mesera se la lleve a su lugar.
āĀæEh? Ā”Oh no! Estoy bien aquĆ ānegó de inmediatoā. La verdad, solo quise alejarme un poco de todo este ambiente.
Al decir lo ultimó, notó como el azabache inclinaba su cabeza confundido, como si no entendiera a lo que se referĆa, permaneciendo en silencio y con el semblante tranquilo, en donde despuĆ©s de algunos segundos comenzó a alejarse hacia la otra esquina del bar.
Kyojurou sintió su ceño fruncirse un poco ante aquel hecho. Creyó que acababa de encontrar a alguien con quien poder distraerse entre todo el alboroto del lugar, sin embargo, no culpa al joven hombre que sirve las bebidas, al fin de cuentas, ese era su trabajo, no conversar con la clientela. Agotado y fastidiado, dejó caer su frente sobre la barra, mirando el reloj de su muñeca para ver que marcaba las 12 de la mañana. «Seguramente faltan un par de horas para que esto termine». Pensó
Entonces, el sonido de algo golpeando contra la madera llamó su atención. Al levantar una vez mĆ”s la mirada se encontró con que el bartender habĆa vuelto. Le impresiona lo bien que se ven la luces neones reflejarse en su piel, su semblante -aparentemente inalterable-, reluce demasiado entre todo el caos a unos cuantos metros de distancia.
El azabache alza la botella que sostiene en su mano, pidiĆ©ndole en silencio que le prestara atención. Entonces, Kyojurou observa los rĆ”pidos y precisos movimientos que el otro hace con la botella, sacando algunos envases de aluminio detrĆ”s de la barra, para de pronto cambiar y comenzar a cortar frutas y hiervas con una rapidez realmente llamativa. Cada movimiento que hace reclama por completo su atención, en algĆŗn punto terminó postrando un vaso de cristal delante de Ć©l, comenzando a servir con destreza diferentes onzas de bebidas alcohólicas, como lo era brandy, anĆs, jugo de limón y hielos, todo para terminar siendo adornado con una delgada rodaja de limón.
āDicen que este trago es bueno para el corazón roto ādijo acercĆ”ndole el cóctel al rubio.
āĀæCorazón roto? āse recompuso al escucharlo. Mirando ahora la bebida que poseĆa mĆ”s de dos colores
āPor eso estĆ” aquĆ, Āæno? Apartado de todo sin querer disfrutar de los servicios de las chicas āle dijo. Tomando los recipientes y botellas con los que preparo la bebida, para colocarlos en su lugarā. Por lo general esa es la razón por la que los hombres se sientan aquĆ, ya sabe, acaban de terminar una relación o alguien se fue.
āĀæAsĆ es? āCuestionó con una ceja alzada, tomando el vaso que el azabache le estaba ofreciendoā. Nunca creĆ que las personas con el corazón roto vendrĆan a este tipo de lugares.
āLa mayorĆa es porque alguien los arrastro hasta aquĆ. Y para ser honesto, parece ser que mi trabajo es ser con quien se desahoguen.
āNo creĆ que eso estuviera escrito en un contrato de trabajo convencional āsonrió incrĆ©dulo. Le era difĆcil imaginar a ese azabache de rostro frĆo y sereno consolar a un tipo ebrio derrumbado sobre la barra
āEn el mĆo lo estĆ”. VenĆa escrito en las letras pequeƱas.
Kyojurou soltó una carcajada ruidosa y sincera al escucharlo. EstĆ” seguro que pudo oĆrse claramente sobre todo el ruido que habĆa, pues el ojiazul se sobresaltó como respuesta, -como si de un gato se tratara-. Curioso, mira el trago frente a Ć©l, tiene un olor agradable y los colores son un tanto sospechosos, pero no duda ni un poco cuando da el primer trago.
āĀ”Umai! āgritó. Logrando que el bartender volviera a brincar en su lugarā. Esto es increĆble, nunca habĆa probado algo como esto ĀæCómo se llama?
āĀæeh? Ah, bueno. āSol y sombraā ārespondió un tanto sorprendido por el repentino aumento de energĆa de parte del rubio
āYa veo, nunca habĆa probado algo asĆ āvolvió a darle otro trago al vasoā. Por cierto, Soy Rengoku Kyojurou.
āTomioka Giyuu āse presentóā. TĆŗ... TĆŗ no pareces ser alguien con el corazón roto.
āĀæQuĆ© fue lo que me delato? āla sorpresa en su voz era de obvia burla, cosa que ganó una pequeƱa y apenas perceptible sonrisa del bartender; la cual, reclamó de inmediato toda su atención.
āBueno, en primer lugar, no te lo tomaste todo de golpe āseƱalo el vaso que el rubio sostenĆa. Recibiendo un dudoso asentimiento de este como si lo que acababa de decir tuviera apenas algo de sentido.
āĀæY en segundo? āquiso saber mĆ”s.
āEn segundo. En este momento ya habrĆa comenzado a contarme sobre trĆ”gica historia de vida y no intentando tener una conversación conmigo.
āJa, no puedes culparme āsonrióā. Hablar contigo se siente bien.
La conversación entre ambos de alguna forma fluyó entre todo el ruido que habĆa. TodavĆa puede sentir la mĆŗsica golpear contra su pecho y los ligeros gritos eufóricos de los hombres perdieron importancia en algĆŗn punto. Al terminar su trago el azabache le preguntó si querĆa otro, no pudo negarse, verlo preparar las bebidas era algo hipnotizante, no solo por sus movimientos llenos de destreza y gracia, sino tambiĆ©n porque cada que le daba la espalda para ir a buscar alguna botella o utensilio, era difĆcil apartar su mirada del buen trasero que relucĆa en esos pantalones hechos a su talla.
La voz de Tomioka es tan baja que le sorprende ser capaz de escucharla, aunque debe admitir que al azabache no hablaba mucho, pues Ć©l es quien dominaba la conversación en todo momento, sin embargo, ver como el azabache parecĆa estar dĆ”ndole toda su atención al pedirle que continuara y preguntĆ”ndole sobre mĆ”s detalles, le hacĆa suponer que el hecho de que Ć©l fuera el Ćŗnico que hablara no le molestaba al trabajador del club.
Cada cierto tiempo nota como el bartender sonrĆe un poco, haciendo que tragara en seco cada vez que presencia como la comisura de sus labios apenas y se eleva un milĆmetro, sus ojos son como zafiros y sus largas pestaƱas se podĆan notar incluso con las luces de los reflectores; los cuales cambian constantemente de color. Tal vez se deba a los tragos que ha estado tomando, pero siente sus mejillas comenzar a arder.
āĀæPor quĆ© es tan atractivo? āsusurró el rubio con algo de recelo en su voz. DĆ”ndose cuenta de inmediato de sus recientes palabras y ganar una mirada confusa por parte del azabache. Ahora no solo sentĆa el calor en sus mejillas, sino en toda su cara.
āPerdón Āædijiste algo? āSe acercó mĆ”s, pues el sonido de la mĆŗsica impidió escuchar lo que el rubio habĆa dicho.
āN-no, nada āfue rĆ”pido en responder. Desviando un poco la mirada ante la repentina cercanĆa del azabacheā. Solo pensaba en voz alta.
āTu rostro estĆ” rojo āse acercó mĆ”s, intentando confirmar que no se tratara de las luces neón de lugarā. Puede que ya hayas tomado demasiado por esta noche.
āĀæEh? ĀæEso crees? Puede que tengas razón āse rascó la nuca con algo de vergüenzaā. Creo que estar aquĆ contigo me distrajo tanto que no preste atención a cuanto he estado tomando.
Para Tomioka, aquellas Ćŗltimas palabras le sorprendieron un poco. El rubio no parecĆa estar ebrio del todo, aunque su cara repleta de rojo era demasiado notoria aun entre las diferentes luces del lugar. Lo miró en silencio algunos segundos, esperando que el hombre sentado detrĆ”s de la barra hiciera algĆŗn gesto que delatara que tan borracho se encuentra, mĆ”s este solo desviaba su mirada con incomodidad hacia cualquier otro punto que no fuera Ć©l.
Por primera vez desde que se conocieron, Rengoku se encontraba sospechosamente callado, con una sonrisa incómoda y mirando expectante el vaso vacĆo que tiene en sus manos, -como si quisiera poder darle un trago al aire-. Exhala un tanto derrotado ante la escena, sucumbiendo de alguna forma ante el rubio y sirviĆ©ndole la mitad del vaso con mĆ”s alcohol.
Ver como el rubio le sonrĆe de pronto le era un tanto divertido, mĆ”s bien adorable, algo extraƱo de presenciar en un club como ese. Recibió un efusivo agradecimiento y un par de elogios un tanto exagerados. Ese tipo le era realmente extraƱo, en todo su tiempo preparando y sirviendo bebidas nunca se habĆa encontrado a alguien similar. En el mejor de los casos, los hombres que llegan a sentarse detrĆ”s de la barra, terminan cayendo inconscientes para despuĆ©s ser sacados por Gyutaro. En el peor, bueno... esquivar botellas y objetos lanzados a toda velocidad es un requisito indispensable para el trabajo.
La noche transcurre en una plĆ”tica sencilla y cómoda que apenas y puede llevarse a cabo por todo el ruido a su alrededor. Rengoku sigue llevando el ritmo de la conversación mientras Ć©l se enfoca en asentir y preguntar por mĆ”s detalles, la energĆa del oji-Ć”mbar le era sorprendente. Es obvio que el rubio comienza a alcanzar un estado de embriaguez, mĆ”s parece que no es de esas personas que se vuelven violentas o que hablan incoherencias, en realidad, parecĆa ser de esos que actĆŗan de forma coqueta y seductora, teniendo que ignorar mĆ”s de un comentario dicho por el rubio, aunque admite que no le desagrado ninguno. Simplemente se divierte por su comportamiento, sintiendo sus mejillas raras por estar sonriendo mĆ”s de lo normal.
āĀæSabes? Tu sonrisa es tan hermosa como tu rostro āsoltó el rubio, recargando su mandĆbula en la palma de su mano y sonriendo de forma boba
AhĆ estĆ” de nuevo, otro cumplido que recalcaba sin ninguna pena su ābellezaā. Ā«Vaya que estĆ” ebrioĀ».
Admite que pasar el tiempo con ese hombre desconocido es algo muy agradable, aunque tambiĆ©n se siente un poco receloso por las normas que le prohĆben beber mientras estĆ” laborando. Deseaba poder dar un profundo trago de vodka, sentir su garganta arder al tragar aquel lĆquido de golpe y moverse un poco al ritmo de la mĆŗsica una vez toda pena y vergüenza fueran ahogadas en alcohol.
En cambio, solo permanece ahĆ, sentado frente al rubio y atendiendo de en vez en cuando los pedidos que traen las meseras para terminar volver a su sitio original. Por primera vez en toda la noche, inspeccionó detalladamente a Rengoku con la mirada, sin duda es alguien demasiado atractivo, su cuerpo trabajado reluce con detalle sobre su camisa de vestir blanca, la cual no tiene abrochados los primeros dos botones; mostrando ligeramente sus pectorales. Sus palmas tambiĆ©n parecĆan ser mĆ”s grandes que las suyas, comenzando a preguntarse si era mĆ”s alto que Ć©l o no.
ā””Giyuu!!
Aquel grito lo sacó de sus pensamientos. Se levantó rĆ”pidamente de su silla al reconocer la voz, -sorprendiendo al rubio por su repentina acción-. Rengoku le pregunto algo, pero no fue capaz de escucharlo, estaba demasiado concentrado en buscar a la persona que le habĆa llamado hasta que al fin pudo hallarla, saliendo de entre todo el gentĆo, sonriĆ©ndole y alzando una mano para llamar aĆŗn mĆ”s su atención. Se trata de uno de los principales Socios del Club.
āĀ”Giyuu! āgritó una vez mĆ”s, acercĆ”ndose de forma sonriente hasta quedar frente a la barra.
Cansado, Tomioka solo se acercó al hombre quien gritaba su nombre. Ese tipo resaltaba demasiado en donde sea que estuviera, ya sea desde su amplia sonrisa que presume esos afilados colmillos, hasta su rosado cabello que de alguna forma no le quitaba protagonismo a esos ojos dorados que le miran con éxtasis o a los tatuajes de sus brazos.
āAkaza āle saludó con tono sereno.
El joven socio no es mucho mayor que él en cuestión de edad, sin embargo, su presencia reclama por completo mÔs de una mirada, incluyendo la suya, después de todo, el pelirrosa es su superior en todo el significado de la palabra, por lo que mÔs de una vez tuvo que acatar alguna orden proviniendo de su boca.
Akaza dejó caer sus codos sobre la superficie del bar, sin dejar de sonreĆrle con un tenue rosa tiƱendo de Ć©xtasis sus mejillas, el cual, no solo combinaba con su cabello, sino tambiĆ©n con la playera rosa que traĆa puesta.
āGiyuu, ĀæAcaso no has visto la hora que es? āreclamó el pelirrosa. Viendo como el azabache ahora intentaba observar el reloj en su muƱeca entre el constante cambio de luz que hay en el clubā. Ya es la 1 am. El bar debe cerrar āle enseƱo su celular al ojiazul para confirmarle que no mentĆa, brincando de pronto la barra sin dar ningĆŗn aviso.
Tomioka se sorprendió al ver como el reloj marcaba la 1:12 am, pues no se dio cuenta de lo rĆ”pido que habĆa pasado el tiempo. Ā«Diablos, aĆŗn debo guardar todoĀ» se reclinó mentalmente, pues le tomarĆa unos 30 minutos cerrar la barra y tener todo listo antes de irse. Al final se habrĆa distraĆdo al pasar el rato Rengoku.
āSerĆ” mejor que comience a dejar todo en su lugar āle dijo al pelirrosa para darle la espalda e ir a comenzar con sus tareas, sin embargo, tan solo dio un par de pasos cuando unas manos intrusas lo tomaron por la cintura y lo jalaron devuelta a su lugar.
āQuiero que bailes para mĆ, Giyuu āle ronroneó cerca de la oreja, mostrando la necesidad de sus palabrasā. He sido paciente. Ya no puedo esperar para que te muevas junto a mi cuerpo āsu mano comenzó a descender lentamente pasando por cerca de la ingle para comenzar a tocas los muslos, juntando aĆŗn mĆ”s sus cuerpos y reduciendo el espacio que se encuentra entre la tela de ambos pantalones. Se sentĆa tan bien flotarse con el trasero de Tomioka, nunca podrĆa cansarse de eso, deseaba tocarlo mĆ”s, ver el rostro que estĆ” haciendo en ese momento. Quiere pasĆ”rsela demasiado bien junto a Ć©l.
Tomioka no decĆa nada ante el tacto del pelirrosa. Akaza le sujetaba muy bien de la cintura, demostrando que en serio no querĆa separarse. Si seguĆan asĆ no tardarĆa mucho en que pudiera sentir cada centĆmetro del miembro que estĆ” haciendo fricción contra su trasero. Suelta un suspiro derrotado, puede pasar la noche con el pelirrosa y tomar algo de alcohol no le vendrĆa mal.
Su mirada busca a Rengoku con intención de poder despedirse de Ć©l aunque sea con la mano, esperaba que tal vez algĆŗn dĆa pudieran volver a verse. Pero cuando miro en dirección en donde el rubio se encontraba sentado, no pudo evitar tragar en seco.
El semblante de aquel hombre tan radiante y efusivo ahora era uno notablemente molesto, con mirada amenazante y algunas venas marcando su rostro, temiendo que el vaso de cristal que estĆ” sosteniendo termine por romperse en miles de pedazos debido a la fuerza que su mano reflejaba ejercer.
No entiende la razón de ese repentino cambio de humor, es aterrador. De alguna forma sintió como el ambiente se volvĆa denso, «¿Es homofóbico?Ā» pensó. La situación en la que se encuentra ahora le es incómoda en mĆ”s de un sentido. Decide dejar de ver al rubio. EstĆ” algo decepcionado, pues Rengoku no parecĆa ser de esas personas que aborrecen a la gente con sus gustos.
āOye, TĆŗ.
»Escuchó a Akaza hablarle a una mesera que pasaba cerca del bar.
āEncĆ”rgate de guardar todo y cerrar el bar cuanto antes ādijo el pelirrosa de forma amenazante. Recibiendo como respuesta un temeroso e inmediato asentimiento de parte de la mujer.
Escuchar aquel reclamo hizo que rodara sus ojos con molestia. No es la primera vez que Akaza le ordena a otra persona hacer su trabajo con tal de que Ʃl se desocupe mƔs rƔpido. Haciendo que ganara el desprecio de mƔs de una persona.
Miró sobre su hombro para ver al pelirrosa, descubriendo que sigue manteniendo esa sonrisa satisfecha. Finalmente el agarre sobre su cintura se aflojó, ahora viendo que Akaza le ofrece la mano para que lo siguiera mĆ”s al fondo en el club; donde seguramente querĆa que le ofreciera el baile que tanto deseaba. Un suspiro abandonó sus labios, susurrando una disculpa a la chica que ahora tendrĆa que hacer su trabajo, mĆ”s la joven siquiera pareció querer regresarle la mirada.
No le tomó ni un minuto dejar su trapo blanco y recoger su celular antes de comenzar a seguir al hombre quien le esperaba tras la barra. No presto mÔs atención a su alrededor, ni giro a ver hacia atrÔs cuando comenzaron a caminar en dirección a la zona V.I.P. del club. Las meseras y demÔs empleados que se hallaban delante ambos se recorren ligeramente por la presencia del pelirrosa. No es la primera vez que Giyuu acompaña a Akaza ahà para pasar un buen rato, el lugar es amplio y posee todas las comodidades que los clientes estrella pueden pedir -la extrema privacidad es una de ellas- ademÔs, las personas de que entran al V.I.P. se les ofrece una habitación privada para poder pasar el resto de la noche con la chica que escogieran, claro, una vez pagaran su servicio.
El sonido retumbante de la canción no deja de golpear contra su pecho, puede sentir la mano del hombre a su lado recorre con delicadeza su espalda baja, acercÔndose cada vez mÔs a la entrada resguardada por uno de los 5 nietos de un socio del club. Notó que Akaza le hizo una seña a Sekido; el cadenero, ocasionando que este asintiera de inmediato y quitara la cadena de la entrada para permitirles pasar.
Pero de pronto algo le detiene.
Un repentino agarre en su muƱeca le impide avanzar mĆ”s, ganando no solo su atención, sino tambiĆ©n la del pelirrosa. El hombre rubio que habĆa dejado en el bar ahora ahĆ, impidiendo que diera otro paso mĆ”s.
āĀæRengoku? āno pudo evitar mostrarse sorprendido.
āĀæQuiĆ©n carajo eres tĆŗ? āpregunto Akaza. Su frente su frunció al ver que el rubio no soltaba la muƱeca del azabache, y el hecho de que Tomioka parecĆa conocerlo le molesta aĆŗn mĆ”s, por lo que decidió tomarlo por la cintura y juntar sus cuerpos de forma posesiva, mostrando su enojo al ver la furia que reflejaba el rostro de ese hombre rubioā. ĀæSe te ofrece algo?
āY-yo... Ā”Quiero pasar mĆ”s tiempo con Tomioka! āgritó sin ninguna pena o arrepentimiento. Acción que ganó que una vena sobresaliera de la frente del pelirrosa, asĆ como un rostro asombrado de parte del ojiazul.
āSerĆ”s cabrón, Giyuu no estĆ” en venta āle advirtió con una sonrisa amenazanteā. Si tanto quieres recibir servicio de alguien, estoy seguro que una de nuestras chicas puede ayudarte con eso.
«¿Nuestras chicas? Eso significa que Ć©l es uno de los dueƱos de este clubĀ» razonó el rubio algo sorprendidoā. Y-yo, Estoy dispuesto a pagar lo que sea con tal de estar con Tomioka.
āĀæEs que acaso no me escuchaste, cabrón? Ćl estĆ” conmigo āespetó. PreparĆ”ndose para darle un puƱetazo a ese sujeto, sin embargo, su puƱo fue detenido mucho antes de estar cerca del rostro del rubio, pues alguien habĆa sujetado su brazo de improvisto.
āĀæQuĆ© es lo que estĆ” pasando aquĆ? āLes interrumpió una nueva voz.
āSeƱor Muzan āel rostro furioso del pelirrosa se desvaneció al instante. Siendo callado al ver que el otro le hacia una ademĆ”n para que dejara de hablar.
āAkaza, ya hablamos de esto āle interrumpió no del todo contentoā. Esta no es forma de tratar a nuestros clientes.
āLo sĆ©, pero este sujeto no entiende que...
āSĆ, escuche todo āvolvió a interrumpirle. Mostrando un tono de voz furioso e imponente, no contento de que el otro hablara sin que Ć©l se lo pidieraā. AsĆ como escuche que este buen hombre estĆ” dispuesto a pagar lo que sea para compartir mĆ”s tiempo con nuestro buen empleado. ĀæO es que acaso escuche mal? āgiró a ver al rubio, dirigiĆ©ndosele de forma elegante y amable.
El rubio se recompuso frente la presencia de aquel hombre que suponĆa mandaba sobre el pelirrosa. Muzan es alguien bien parecido y de vestimenta notoriamente costosa, su rostro reflejaba el carisma natural que de seguro a de poseer, pero su presencia advertĆa a cualquiera que es alguien de quien temer.
āAsĆ es, no escucho mal ācontesto Rengoku. Ganando una vez mĆ”s la mirada furiosa de Akaza.
āĀæY puedo saber, cuanto es la cantidad de: lo que sea, para usted? āpreguntó Muzan. AcercĆ”ndose a paso lento hacia el confiado hombre que vivaz presencia.
Rengoku asintió sin dudar, buscando entre sus prendas hasta sacar una chequera forrada en cuero en la que comenzó a escribir algo āseguramente un nĆŗmero-, para al fin mostrarle papel al hombre de mayor autoridad en el club. Quien al acercarse y afinar sus ojos para ver entre las luces y sobras, termino sonriendo satisfecho al ver la cantidad.
āEste hombre desea de una buena compaƱĆa, y no se la negaremos āMazan habló con severidad viendo ahora al pelirrosa. Quien pareció estar atónito al escuchar sus palabras para segundos despuĆ©s parecer querer empezar a protestarā. ĀæNo es asĆ, Akaza? āle impidió hablar antes de que el joven socio comenzara a objetar. Manteniendo en Ć©l su severa mirada en todo momento.
āS-sĆ, seƱor āsoltó entre dientes, mordiĆ©ndose la mejilla para intentar ocultar su obvio enfado.
Muzan sonrió complacido y un tanto divertido. Levantó una mano para solicitar a una de las tantas mujeres que trabajan en el club, la cual no tardo de 10 segundos en atender su llamadoā. Lleva a este hombre y a Tomioka a una de nuestras habitaciones privadas āle ordenóā. Por cierto, tĆŗ no tienes ningĆŗn problemas con esto Āæo si, Tomioka? āel bartender solo negó sin decir alguna palabraā. Bien, asegurate que este hombre disfrute cada centavo que invirtió en ti.
āPor favor, sĆganme. Les mostrase su habitación āles llamó la mujer reciĆ©n encargada de aquella tarea.
āPor cierto, seƱor Rengoku āhabló Muzan. Leyendo el cheque para descubrir el nombre del rubioā. Espero que este cheque suyo no sea rechazado por ninguna razón. DeberĆ” saber que odio las mentiras, mucho mĆ”s cuando hay nĆŗmeros involucrados en ellas,
āDescuide, no habrĆ” ningĆŗn problema āle respondió sin duda, cosa que pareció agradarle al hombre.
āDisfrute de su compaƱĆa āle deseo antes de comenzar a adentrarse a la zona V.I.P. sin embargo, se detuvo su al darse cuenta que el pelirrosa no dejaba de aferrarse a la cintura del azabacheā. ĀæAcaso sucede algo, Akaza? āpreguntó molesto, logrando que el reciĆ©n nombrado finalmente soltara a Tomioka.
āN-no es nada importante, seƱor.
Muzan le ignoró no del todo contento y siguió con su camino para ahora ser seguido por el pelirrosa; quien se veĆa realmente colĆ©rico ante la situación.









me encantó! es sencillamente atrapante!
This story didnāt just tell a tale, it made me feel something real. The emotions are raw, the pacing perfect, and the way you let your characters breathe between the lines is beautiful. I love how every dialogue feels like it carries weight, every silence meaning. You have a rare ability to write emotion without overexplaining it, just enough for readers to live it. Itās the kind of story that lingers long after the chapter ends.