The moon in your eyes [Aphelios x Reader] +18

Summary

Una vieja profecía dice que la batalla de las hermanas está cerca. Será el final del Monte Targón si se lleva a cabo. A no ser que...

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1 - Sol y Luna

Hace mucho tiempo, mucho antes de los acontecimientos que llevaron al rey arruinado intentar revivir a su difunta esposa...


Una vidente de Jonia tuvo una visión sobre el Monte Targón.


Cuando el sol y la luna se junten un eclipse comenzará y la batalla de las hermanas se desatará.


Predijo que sería la peor de las batallas que cobraría la vida de muchas personas y con ella colapsaría el Monte Targón.


Miles de años después...


Una Solari devota paseaba por el pueblo en un día muy soleado que agradecía por el día tan hermoso, cuando el llanto de dos bebés comenzaron a llamar su atención. Miró a todos lados y debajo de un puente encontró una canasta con dos bebés a las que llevó a los sabios.


Decidieron criar a las hermanitas para que fueran sus líderes y salvadoras de la gente Solari. Las llamaron Sunny y Reader, siendo Sunny la mayor.


Desde pequeñas las entrenaron luego de ver que ambas tenían poderes mágicos y también sus habilidades físicas juntas. Incluso ambas se volvieron inseparables y cómplices, incluso hoy en día que ambas cumplían 20 años.


— Sabios, ¿Han visto a mi hermana? La ceremonia de cumpleaños ya casi comienza y no la encuentro en ninguna parte — la pelirroja habló con los sabios.


— No, su resplandor — respondió uno de ellos.


Asintió. — Gracias... — sabía del lugar en el que podría estar y entró al bosque. — Reader~ — comenzó a llamarla por su nombre mientras caminaba y levantaba su vestido blanco para no tropezar. — Reader~ — miró al otro lado — ¡AHHH! — dio un salto del susto al ver a su hermana justo frente a ella colgada de un árbol.


En su mano tenía su daga de plata favorita — Hola Sunny, ¿Me extrañabas? —. La albina de lunas en sus ojos azules se dio la vuelta para caer de pie frente a su gemela.


Sunny intentó recuperar el aliento — Ay, tonta, me asustas... — apareció un libro en sus manos con sus poderes y con este le pegó en el brazo.


— Auch — se quejó del dolor.


Desapareció el libro — Reader, estamos cumpliendo 20 años, deja de ser tan inmadura, la ceremonia de cumpleaños está por empezar —.


Dio vueltas de un lado a otro frente a su gemela mientras jugaba con el filo de su daga — ¿Madurar? — bufó con gracia mientras jugaba con su daga — Ni que fuera una fruta — guardó la daga en su bolsillo.


— Esto es en serio... Los Solari esperan que seamos sus líderes, empieza actuar como tal — se cruzó de brazos — Me da miedo que un humano como el Lunari sanguinario te mate y me dejes sola —.


Miró a su hermana mayor — Tonterías, tendría que estar dormida o inconsciente para que pueda matarme si tanto quiere mi cabeza —.


Cabe destacar que ambas son conscientes de que no son humanas desde pequeñas. Los Solari ponían su fe en las hermanas porque fueron encontradas durante el día. Aunque claro, ambas eran sus gobernantes. — Reader, no deberías de jugar con esas cosas... — tomó a su hermana menor de la mano y caminó con ella hacía — Además de que eres muy confiada en ese aspecto —.


Hizo que la soltara — ¿No confías en mi? Me han entrenado toda mi vida y puedo contra varios yo sola, Sunny — hizo un puchero — No tienes de que preocuparte — caminó por delante de ella — Como si los Solari nos fueran a matar, somos sus diosas y somos la ley aquí —.


[...]


Ambas hermanas estaban sentadas en dos tronos iguales en lo alto de un coliseo, disfrutaban de una obra de teatro del día que las encontraron.


Sunny miraba con asombro, era una historia que les contaba su madre con lujo de detalle desde que eran unas niñas. La mayor notó que su gemela no disfrutaba del espectáculo. — ¿Reader? ¿No te gusta? —.


— No es eso — respondió con seriedad.


Al terminar la obra todos aplaudieron y Reader se levantó de su lugar, no tardó mucho en volver con uvas para comer y compartirlas con su hermana.


— Sus resplandores... — uno de los sabios llamó su atención. — Estamos aquí para festejar sus más de 20 amaneceres... —.


— Ahorrate el discurso o la noche podría caer pronto, abuelo — la gente murmuraba siempre que Reader interrumpía algo importante.


— Si... — se aclaró la garganta — Una disculpa... Les ofrezco una ofrenda a ustedes, mis señoras —.


— ¡Señoritas! — respondieron ambas chicas molestas al mismo tiempo.


— Señoritas, también una disculpa — la gente llevaba con ellos a un hombre que usaba una manta para cubrir su rostro — Les ofrezco este sacrificio para que su poder incremente —.


Reader podía sentir que su poder era lunar y estaba conectado a ella. — Sunny, van a matar a ese hombre — le susurró a su hermana.


— Lo sé... —.


En cuanto le quitaron la manta, ambas hermanas tuvieron el mismo recuerdo. Vieron a ese hombre cargarlas en sus brazos, él era importante para ellas. — ¿Mato a todos y nos llevamos a ese hombre? — susurró.


— No, usemos nuestro poder e influencia sobre ellos, no por nada somos las hijas del sol, mejor sígueme la corriente — se aclaró la garganta. — ¡Gente del pueblo Rakkor! — gritó Sunny.


Todos voltearon hacía las hermanas.


— ¡Inclinense ante el sol para ser bendecidos! —.


Todos obedecieron a la orden de Sunny. Obligaron al hombre que seria el sacrificio a inclinarse.


— Tú sigue — susurró Sunny a su hermana menor.


— Hermana, espera, el sol... — señaló a al objeto de veneración del pueblo — Mira —.


Sunny miró al sol — Hermana, tienes razón, que tonta soy —.


El sabio que estaba a punto de matar al hombre levantó la vista. — ¿Qué pasa? —.


— El sol no está en posición para un sacrificio el día de hoy — respondió Reader levantando la mano al cielo.


La gente murmuraba a su alrededor, no porque dudaban, confiaban en ellas y hablaban de su poder magnífico para saber cuando el sol requiere sacrificio humano.


— Mis disculpas, señoritas, pensé que sacrificar a un demonio de la noche en su presencia seria lo mejor para ustedes en su cumpleaños número 20 — entrelazó sus manos.


— ¿Con sangre? ¿No cree que es asqueroso? Es mejor rezarle al sol — respondió Sunny.


Todos volvieron a murmurar asintiendo dándole la razón. — Tienen razón, soy un inepto —.


— Necesita volver a leer las sagradas escrituras — mencionó Reader. — En cuánto a usted... — señaló al hombre. — A partir de ahora será un devoto del sol para que sea perdonado y siga con su vida también nos servirá personalmente a mi hermana y a mi —.


— ¡El perdón es una de las claves de la misericordia y la redención! — reafirmó Sunny.


Liberaron al hombre y le dieron vestimenta de soldado Ra'Horak. — ¿Por qué les hacen caso los Solari? — preguntó.


— Una devota nos encontró debajo de un puente a plena luz del día y desde muy pequeñas somos conscientes de que no somos humanas — dijo Sunny.


Reader no dejaba de darle vuelta a su daga favorita. — Y desde entonces nos adoran como diosas — miró al hombre — En cuanto vimos tu rostro recordamos tu cara, ¿Quién eres? —.


— ¿Mi rostro? ¿Saben lo que piensa la otra? —.


— Estamos conectadas, de hecho — respondió Sunny.


— ¿Y Serena? —.


Reader lo empujó contra la pared y apoyó su daga de plata contra su cuello — ¿Quién te dijo de nuestra madre? —. Estaba molesta porque los Lunari no deberían de saber sobre ellas.


— ¿Conociste a Serena? Ella nos encontró —.


— ¿Serena las encontró? — miró el rostro de ambas — Estoy muy ciego, ¿Cómo no me di cuenta antes? —.


— ¿Qué? —.


— Ustedes se parecen a la madre de Serena... Ustedes dos son mis hijas —.


Guardó su daga — Habla... —.


— Y Serena es su madre, ella no las encontró, las dio a luz — comenzó a explicarles a las chicas.


— Si Serena es nuestra madre en realidad, ¿Por qué dijo que nos encontró? —.


— Si, mamá solía decir que nos encontró — continuó Reader.


— Claro que no, Serena subió al Monte Targón conmigo, ella estaba muy enferma durante el embarazo, teníamos miedo de que no resistieran las tres y las cargué en mis brazos antes de despedirme de Serena, ¿Y en dónde está ella? —.


Ambas gemelas comenzaron a llorar — Llegas demasiado tarde... — dio un suspiro — Serena fue asesinada por el Lunari sanguinario —.


Parecía extrañarle — ¿El Lunari sanguinario? ¿Hablan de Aphelios? Es un joven que protege a los Lunari de los Solari, jamás vendría a matar a los suyos... —.


Las hermanas tenían un rompecabezas que armar y ya tenían las primeras piezas — No tiene sentido —.


— Mamá estaba muerta en su habitación, la vimos en su cama —.


— Significa que hay un traidor entre su gente — dijo el hombre.


Caía la noche en ese momento. — No lo sabemos, pero es momento de llevarte con los tuyos —. En la noche era cuando los poderes de Reader eran más fuertes. — Supongo que quien mató a mi mamá fue por "herejía" y estar contigo en un romance secreto, ¿No? —.


— No te equivocas... — caminaba detrás de ella — Teníamos un romance secreto y sus abuelos lo sabían, estaban mejor informados que cualquiera entre los Rakkoranos, eran Solaris sabios —.


— ¿En serio? ¿Y que pasó con ellos? — hizo que los soldados Rakkoranos cayeran dormidos con sus poderes, ya que le interesaba el tema.


— Están conmigo con los Lunari, ahora son sacerdotes Lunari — respondió con alegría.


Una vez fuera de peligro la chica lo abrazó — Me da gusto conocerte... ¿Papá? —.


— Lo mismo digo, también dile a tu hermana —.


Se separaron del abrazo — Ella lo sabe, no te preocupes... — le señaló el bosque — Por ahí puedes irte, nadie se atreve a entrar a esa zona —.


— Gracias —.


Reader regresó al templo en el que vivía con su hermana. — Con todo lo que dijo... ¿Qué crees que haya pasado con nuestra madre? —.


— No tengo idea — se sentó en su cama — Pero definitivamente no podemos confiar en nadie de los Rakkoranos que sean Solari — miró a su hermana con preocupación. — Serán unos simples mortales pero si se enteran de esto... —.


— Podrían matarnos — terminó la frase su hermana.