Alcanzando tu corazón

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Summary

Vivir la vida de otra persona, siempre en la oscuridad, sin opinión, sin amor, eso es lo que lleva sintiendo Jamie desde el momento en el que nació. Elian es un joven soñador al cual quisieron arrancarles sus alas desde muy pequeño, lleno de piezas rotas, de recuerdos dolorosos. Dos almas solitarias incompletas buscándose desde el primer momento, queriendo sentirse vivos, ser libres y amados. ¿Podrán dos almas destrozadas acoplarse para recomponerse y por fin encontrar eso que tanto ansían y que jamás se les dio?

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: "Aquella etrellada”


Sweater weather - The neighborhood


Siempre me pregunte si todas las personas que tenían una o un mellizo se sentían de la misma forma que yo, aunque no estaba segura de que todos tuviesen esta relación tan extraña, cercana y distante a la vez, como si nos entendiéramos a la perfección y al segundo siguiente fuésemos dos desconocidas. Bueno esto es lo que me ocurre con mi melliza, poseemos la misma cara, pero somos totalmente diferentes, como dos gotas de agua que no encajan. Mis padres siempre tuvieron preferencia por Emily, no recuerdo hace cuanto tiempo me di cuenta de esto, pero era algo con lo que vivía día a día, intentando no molestar, siendo exactamente idéntica a mi hermana y a la vez sintiéndome tan ajena a este pequeño mundo en donde no tenía espacio para las dos, a este mundo en donde solo era la sombra de mi propia melliza, porque primero estaba Emily y en las sombras estaba yo.

Hace algunos meses que nos habíamos mudado a la ciudad. Era un lugar tranquilo, bastante tranquilo diría yo, hace dos semanas habíamos comenzado el tercer grado con Emily. El principio de clases no fue el mejor, en realidad creo que es uno de los momentos en donde sientes esa presión en la garganta, en donde los ojos te arden por las ganas de llorar y a pesar de todo intentas tragar para sonreír y fingir que nada sucedió.


Me encontraba en mi habitación encerrada, un pequeño cuarto al final del pasillo en el segundo piso, con una única ventana con vistas a la montaña, una vista hermosa sin duda, la soledad era palpable en cada pared, pero también era mi lugar seguro. Solo había un escritorio, un librero, una pequeña cómoda en donde guardaba mi ropa y claro mi cama. Mi mano funcionaba en automático en ese momento dibujando bosquejos de un pequeño atardecer mientras mi mente viajaba a algunos momentos felices que viví en Manhattan antes de que mis abuelos fallecieran hace un par de años atrás.


Sentí un golpe en la puerta y aunque me alarme un segundo volví en sí, debido a lo distraída que estaba, me levanté del escritorio y fui a la puerta, aunque antes de que pudiese abrirla fui empujada involuntariamente por una persona que entraba rápidamente, se rio un instante y callándose se sentó en mi cama para observarme.

—Vamos a ir a la fiesta de Andrea, así que quiero que te arregles si es que tienes arreglo claro.-Mencionó con superioridad, yo algo agotada apenas escuché la petición de mi hermana, me negué.

—No pienso ir Emily, no es mi ambiente... —Mi voz fue haciéndose un susurro ante la mirada penetrante de mi hermana.


—Ningún sitio es tu ambiente Jamie, vives como una rarita, no es por ti que necesito que actúes como una persona normal, sino porque no quiero ser la estúpida hermana de un fenómeno bueno para nada, agradece que intento hacer lo mejor para ti, convertirte en alguien normal. —Sentenció mi hermana mientras se levantaba, caminó a la puerta, pero antes de salir no se olvidó de recordarme nuevamente. —Nos vamos en quince minutos, así que apúrate.


La vi salir dando un portazo a lo que retrocedí levemente, sabía que siempre terminaría cediendo a sus peticiones, porque en este mundo en el que vivía todo giraba alrededor de Emily y yo no era la excepción.


Me arregle lo más rápido que pude, aunque no hice mucho.Llevaba unos cargos negros, una playera blanca que llegaba sobre mi obligo y sobre esta me coloque una campera más grande color negro y subí el cierre para taparme. Me calce con unas zapatillas vans negras, me coloque la pequeña medalla colgada al cuello que me habían regalado mis abuelos antes de fallecer con una foto de ellos junto a mí de pequeña, era un pequeño relicario, pero era lo más preciado que poseía, lo coloque bajo la campera y bajo la playera. Deje mi cabello suelto y me dispuse a salir de mi habitación justo cuando Emily iba a regañarme para que salga, solo me dio una mirada y bajó adelante mío. Llevaba una falda rosa, botas altas negras y una blusa de tirantes negra a juego, maquillada completamente, su cabello suelto y su cara reluciente como siempre se mostraba al resto, superior a todos.


Bajamos a la primera planta en donde mis padres elogiaban lo hermosa que se veía, mientras yo solo me quedaba en una esquina observando a la distancia lo ajena que me sentía a esa escena familiar.


—Aquí tienes dinero mi amor, sabes que si necesitas algo puedes llamarnos e iremos enseguida. —Le dijo mi madre mientras acariciaba su mejilla luego de entregarle el dinero.


—Cuídate princesa y no vuelvas excesivamente tarde. —Fue mi padre quien besó su frente en ese momento.

—Tendré cuidado, lo prometo, los amo papis. Por cierto, me llevo al bichito. —Dijo antes de abrazarlos a ambos y girarse para caminar directo a mi siendo vista por primera vez por nuestros padres.


—Cuídate amor. —Le dijo con amor a Emily para después verme seria. —Y no molestes a tu hermana Jamie.

Tragué fuertemente y asentí para después bajar mi vista, mi padre siquiera me había dirigido la palabra y me giré para seguir a Emily a la salida de la casa. Apenas salí veo a esta chillar al encontrarse con sus amigos que la esperaban fuera de la camioneta. Nos subimos y aunque me saludaron me miraban con indiferencia. Era consciente de que la atención de ambos estaba en mi hermana. Me coloqué los audífonos, no tenía ganas de oír nada, coloque la música lo más fuerte que pude mientras apoyaba mi cabeza en la ventana de la camioneta viendo al camino. Me encontraba tan perdida en mis pensamientos que no me percate que ya nos encontrábamos fuera del lugar de la fiesta.


Volví a la realidad cuando Emily quitó el audífono de mi oído de un tirón provocándome un pequeño dolor en este, después suspiró y se bajó de la camioneta. Me bajé con rapidez y nada más cerrar la puerta del auto, la ví avanzar junto a sus amigos para el encuentro del resto del grupo.


Siempre eran los mismos chicos, Nolan, Christopher, Adam, Andrea, Elisa, Emily y yo el bicho raro del grupo, no pertenencia ahí, pero por no contradecir a mi hermana estaba a su lado siempre, quisiera lo que quisiera Emily siempre lograba que yo cediera de una u otra forma, con los años dejé de poner resistencia y solo me resigné a que nuestro mundo girara alrededor de ella.

Nolan tonteaba con mi hermana mientras todos conversaban animadamente encaminándose de lleno al medio de la fiesta, la gente por todos lados, el alcohol, la música excesivamente alta. Apreté los puños con fuerza, los latidos de mi corazón comenzaron a acelerarse con gran rapidez, sentía mis manos sudorosas, sabía lo que estaba sucediendo y no era bueno, sobre todo porque conocía la reacción de Emily, intenté tragar con fuerza para poder calmarme, pero sentía gran dificultad, comencé a alarmarme y mi mente estaba bloqueada. Metí mis manos temblorosas a los bolsillos de la campera sintiendo la mirada de las personas. Es por este motivo que odiaba tener que lidiar con todo y aparentar que era perfectamente normal. Mordí con fuerza mi labio mientras cerraba los ojos, sentía que mi corazón estaba a punto de explotar, abrí los ojos nuevamente y ví como Emily con su grupo se encontraban riendo sin percatarse de mí, como era común. Intenté girarme para caminar hacia el patio de la casa pero choque con alguien haciéndome tambalear, no pude verle la cara ya que solo podía ver el suelo. Arranqué lo más rápido que pude de la casa llena de personas dirigiéndome al patio.


Ya afuera me afirmé como pude de la reja que dividía el patio de la piscina. Las personas en el patio me miraron de forma extraña y murmuraban entre sí. Volví a intentar respirar, pero me era imposible, el temblor de mis manos era mucho más evidente, sentí que las piernas me flaqueaban, iba a desplomarme y sentía que apenas entraba oxígeno a mis pulmones.


Una mano tomó mi muñeca y me arrastró por el patio hacía dentro de la casa, comenzaba a alterarme más a cada segundo, cuando me dirigió a las habitaciones del segundo piso, sentí terror hasta que abriendo una de las puertas llegamos a un apartado balcón, se encontraba vacío, me guió a un asiento, sentándome.


Me sentía estúpida, mi mirada estaba gacha, apenas podía respirar bien, pero el aire fresco al fin lograba entrar a mi sistema y la presión de que no estuviese lleno de personas comenzó a calmarme. Vi por el rabillo del ojo como dejaba un vaso al lado de mi asiento y se agachaba para intentar atraer mi mirada.

—Todo va a estar bien, respira profundo conmigo y vota, hazlo conmigo, vamos. —Mencionó autoritario, pero en un tono suave respirando profundamente y exhalando para que yo también comenzará a hacerlo, tomó mi cara entre sus manos y nuestros ojos se encontraron por primera vez, lo mire con atención dentro de lo que mi acelerada respiración me dejaba, pero poco a poco fui tranquilizándome mientras seguía el ritmo lento de su respiración la cual terminó por calmar la mía.

—Yo...Yo lo siento.. —Fue lo único que pudo salir de mis labios mientras apretaba mis dedos dentro de los bolsillos de mi campera, sentía vergüenza, la última vez que alguien me había visto en pleno ataque habían sido crueles, me habían humillado y se habían burlado de mí, creo que en cierto punto ayudó a agravar mi estado, pero ahí estaba ese chico misterioso mirándome con preocupación.


—Por favor dime que estás bien, te vi al borde de un colapso apenas entraste con esas personas, creí que ibas a desmayarte en cualquier momento. —Siguió hablando con tranquilidad mientras soltaba mi rostro y se sentaba a mi lado sin dejar de observarme. —Claro estás aterrada, no me conoces, me llamo Elian Smirnov, mi mejor amigo vive aquí por eso conozco el lugar.


—Yo... —Aguardó unos momentos sintiéndome insegura y debatiéndome si contestar o no, finalmente susurro apenas audible. —Gracias Elian... yo ya estoy bien...


—¿Cómo te llamas ojos diferentes? —Mencionó mientras me sonreía cálidamente.


Trague con fuerza, no quería ser una persona mala con él, es solo que se me dificulta tanto hablar con personas nuevas, se me hacía tan difícil, quería responderle, pero el miedo, la ansiedad, la angustia y el temor se apoderaba de mí provocando que volviera a apretar con fuerza mis manos, intenté tragar con fuerza y volví a verlo.

—Me llamo Jamie, Jamie Lacontte, es un gusto conocerte Elian... Nuevamente gracias por ayudarme. —Dije tímidamente mientras el me brindaba una amplia sonrisa haciéndome sentir al instante mucho más relajada.

—Por si no lo había mencionado antes tienes unos ojos increíbles. —dijo entusiasmado haciendo que el ambiente sea realmente relajado. —¿Es algo hereditario o solo lo posees tú?

—Tengo heterocromía por eso un ojo azul y otro gris, solo yo lo poseo en mi familia, bueno y mi abuelo, pero él ya no está... —Murmure despacio sintiéndome a cada segundo más relajada mientras llevaba la mano a mi cuello para acariciar la cadenita de mi relicario recordando por un segundo al hombre que había sido mi abuelo y mi mejor amigo.

—Lamentó realmente que ya no esté, pero pues es increíble que lleves algo tan especial de él contigo, Jamie, se ven jodidamente preciosos. —Dijo en un tono relajado mientras volvía a tomar su vaso para darle un sorbo, ví como en un instante se levantó y volvió a dejar el vaso en el suelo. —Soy un desconsiderado, espérame aquí, iré por un poco de agua para ti.


Intenté negarme ya que no quería molestarlo aún más pero apenas tuve la oportunidad de responder, él ya había entrado por el ventanal y lo había perdido de vista. Me sentía en blanco en ese preciso momento, jamás alguien había ayudado a aliviar mis ataques de ansiedad, pero aquel chico desconocido de mirada penetrante y con un hermoso color miel en ellos no había dudado en hacerlo, aquello me hacía sentir insegura y a la vez intrigada del por qué. No habían pasado ni cinco minutos cuando lo ví entrar nuevamente con un vaso de agua que me entregó amablemente, lo tomé viendo el contenido algo dudosa.

—Prometo que no soy un asesino serial o un pervertido que busca hacerte daño, promesa de niño explorador. —Colocó sus dedos al lado de su frente haciendo el símbolo de niño explorador, lo que me había sacado una ligera sonrisa, una sonrisa verdadera que no me había provocado nada, ni nadie en mucho tiempo.


Asentí y me dispuse a tomar un poco de agua mientras volvía a ver como se sentaba a mi lado y se relajaba en el asiento mientras su vista estaba fija en el cielo estrellado de esa noche, lo admiré unos segundos sin poder evitarlo, era uno de estos chicos a los que con solo entrar captarían la atención de todos. Era alto, muy alto, aunque yo también era muy pequeña. Tenía el cabello castaño revuelto y había descubierto que cada cierto rato se pasaba la mano por el cabello, tenía unas pecas preciosas en el rostro y su mandíbula era muy varonil. Sus ojos eran de un color miel muy intenso, estaba segura de que de día podrían llegar a verse hasta amarillos. Meneé la cabeza un poco y me dediqué a centrarme en las estrellas.

—Es una vista verdaderamente hermosa, lo mejor que podría haber tenido esta puta fiesta. —Veo como le da un trago a su vaso y a juego le doy un trago a mi agua. Giró su vista hacia mí y yo asentí. —déjame adivinar, te cuesta socializar, ¿verdad?


—Yo... Sí. —Fue lo único que pude mencionar mientras mi vista viajaba del cielo estrellado a sus ojos y me sonrojé levemente.


—Te entiendo, las personas suelen ser una mierda, tampoco me gusta mucho relacionarme con las demás personas, pero suelo venir para que Lucas no se sienta mal, pero no quita que el ambiente sea insoportable. —Suelta una carcajada que poco a poco me contagia.

—Cuéntame.. sobre ti. —Le pedí con un hilo de voz animándome a mí misma a intentar socializar.


—Veamos. —Piensa unos segundos antes de hablar. —Ya te conté que me llamo Elian, soy hijo único, tengo 19 años, me gusta el café en cada momento, con calor, frio, lluvia, tormenta, me apasiona el café de verdad, también la pizza, prefiero los días fríos y las tormentas, soy corredor, como todos aquí estudió en Avalon School, voy en mi último año, tengo un cachorro llamado Caos, estuve de cumpleaños el 5 de octubre y creo que es todo lo más importante de mí. ¿Qué hay de ti Jamie? Cuéntame sobre ti ojitos lindos. —Sonríe ampliamente mientras me miraba con completa atención.

—Tengo 17 años y una hermana melliza 15 minutos más grande que yo, mi madre siempre pensó que solo estaba embarazada de una niña hasta que en el parto se dieron cuenta de que éramos dos, me gusta el dibujo, también me gusta leer, prefiero la música orquestada ya que no tiene palabras, es solo una sinfonía que puede llegarte hasta el alma, estoy de cumpleaños el 10 de septiembre, también me gusta muchísimo el café, soy fan de las películas animadas... —Menciono esto último con algo de vergüenza mientras él suelta una amplia sonrisa, lleva su mano a mi cabello y lo acaricia.


Por algún motivo desconocido la presencia de Elian había dejado de incomodarme en el momento preciso en que mis ojos se encontraron con los de él, tenía un aura que me transmitía confianza, tranquilidad y me había hecho bien, me agradó que no hiciera preguntas sobre mi episodio, solo dejó que las cosas fluyeran y me tranquilizó, eso había sido especial para mí e iba a guardarlo siempre conmigo.

—Eres jodidamente adorable Jamie. —Se aclara la garganta antes de levantarse. —Creo que ya voy a irme de esta fiesta, ¿quieres que vaya a dejarte?


—No creo que mi hermana se sienta muy feliz de saber que me fui de la fiesta. —Susurré algo triste al darme cuenta de que iba a despedirme de Elian y sentía muy dentro de mí la necesidad de que aquel momento de calma y tranquilidad a su lado no terminara.


—Hagamos algo, te acompañaré discretamente hasta tu hermana, le dices que no te sientes bien, que quieres irte, si no se molesta ,nos vamos. —Me sonrió ampliamente lo que provocó que una sonrisa también se dibujara en mis labios y asentí.


Lo seguí con nerviosismo, estaba inquieta ya que era consciente de que la música adentro era insoportable, Elian tomó mi mano dejando que la apretara con fuerza. Su mirada busco la mía y al instante calmó mis miedos sin siquiera emitir palabra alguna. Bajamos las escaleras paso a paso mientras respiraba profundamente encontrándome de vez en cuando con su mirada cada vez que él volteaba para tranquilizarme, lo que agradecí. Miré como se quedó en un costado y solté su cálida mano para tragar fuertemente y dirigirme hacia la barra en donde estaba Emily a los besos con Nolan, carraspee un poco y su molesta mirada se posó en mí, gruñó y se levantó rápidamente de las piernas del chico para tomarme del brazo y hacerme a un lado.


—¿Qué mierda es lo que quieres Jamie? ¿Que acaso no puedes dejarme en paz? —Mencionó realmente muy enfadada, me soltó con rabia a lo que tragué fuertemente con miedo.

—Me iré a casa... tengo ganas de vomitar Emily. —Susurre mintiendo mientras bajaba la cabeza, sabía que cualquier actitud o percance que tuviera que pudiera dejarla mal no lo reprocharía.


—Vete pronto antes de que termines vomitando aquí y haciendo otra vez una estúpida escena para perjudicar mi reputación. —Rodó los ojos molesta a lo que asentí.

Se giró rápidamente antes de sonreírle nuevamente a Nolan sentándose en sus piernas para seguir enrollándose, me giré encontrándome enseguida con la mirada de Elian puesta en mí, instantáneamente su mirada me sonrojó y con mucha más tranquilidad caminé hasta llegar a él, este me tomó de la mano haciéndome sentir como una corriente eléctrica atravesaba mi mano.


Salimos de la casa cuando se giró un poco hacia mí sacándome la lengua para luego reír y hacernos correr a ambos hasta el auto, llegamos entre risas, desbloqueó la puerta del copiloto para que pudiera subir, lo que agradecí enseguida, no sin antes limpiar mis pies. Cerró la puerta y rodeó el auto para subirse encendiendo la calefacción debido al frío que hacía afuera, encendió la radio colocándola despacio para crear un ambiente más cómodo hasta finalmente encender el motor.

—¿Y si mejor primero vamos por una pizza a la playa? —Dice de repente antes de partir sonriendo ampliamente.


—Claro me encantaría, muero de hambre. —Le correspondo la sonrisa y este me la devuelve esta vez colocándose en marcha.

—¡Mierda Jamie creí que ibas a rechazarme!, este mendigo se siente con suerte yupiiiiiii. —Dijo como si de un niño pequeño se tratara haciéndome soltar una sincera carcajada, carcajada que también lo contagió a él.


—Eres un tonto Elian. —Solté riendo mientras me ajustaba el cinturón de seguridad y me percaté de la canción de fondo ante los absurdos movimientos de Elian.

De fondo sonaba "Sweater Weather – The Neighbourhood" y no podía dejar de reír ante las caras graciosas que Elian hacía mientras cantaba la canción a todo pulmón haciéndome negar divertida, era la primera vez que podía decir que estaba en el momento correcto, con la persona correcta, disfrutando el momento.


—Me gusta tu sonrisa, por favor no prives al mundo de algo tan lindo Jamie. —Mencionó después de cantar a todo pulmón el coro en un tono serio pero dulce sin perder ese aire burlón, aunque su sola expresión me había cortado el aire.

To be continued..


¡Hola personitas hermosas! Me llamo Nallely, pero me dicen nalle. Si llegaron hasta aqui de verdad lo agradezco mucho, espero puedas engancharte de la historia y amarla tanto como a sus personajes, estan escritos con mucho amor, espero puedas dusfrutarla y vivirla, muchas gracias, espero siga siendo de su agrado y cualquier cosita pueden decirme, besitos y abrazos. 💕🦋

Les dejo un pequeño regalito por si les gusto este comienzo. 🙊