QUÉDATE CONMIGO

Summary

Wang Yibo es un chico algo problemático, está desmotivado y descuida sus clases preocupando a sus padres quienes toman una decisión que cambiará su vida. Xiao Zhan es un chico tranquilo, dedicado a sus deberes y siempre busca ser positivo a pesar de tener que aguantar constantemente la burla de otros compañeros. Dos jóvenes con personalidades diferentes en una linda amistad, ayudándose a superar sus dificultades, sin imaginar que en el camino descubren el amor. *El tema de la historia es completamente de mi autoría, no copias, no adaptaciones sin consultar*

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Me rompes el corazón

- Dale otro golpe... ¡Hazlo caer!


- Pégale fuerte ¡Vamos!


- Eso Yibo dale duro...


Un hombre algo mayor que casualmente pasaba por ahí levantó la voz en alerta.


- ¡Hey! ¿Qué está pasando ahí? ¡Llamaré a la policía!


- ¡Es hora de irnos!


El grupo de chicos que peleaban al escuchar la advertencia salieron corriendo, mientras el joven más lastimado se quedó sentado en el pavimento, sangrando de la nariz, sus otros amigos lo habían dejado cobardemente.


El hombre se acercó para ver si podía ayudar en algo.


- ¿Estás bien muchacho?


- Si... déjeme en paz.


Se levantó como pudo y se fue caminando tambaleándose adolorido mientras era observado por el confundido señor.


- Güercos locos.


La oscuridad no le permitió ver bien los rostros pero estaba seguro de que eran solo unos chicos.


Algunas calles más adelante el grupo alentó sus pasos una vez que se vieron salirse con la suya.


- Eso estuvo cerca.


- Solo espero que no vaya de chismoso y nos delate.


- No dirá nada.


Wang Yibo se miraba los nudillos rojos mientras caminaba junto a los otros tres, sus amigos.


- Eres genial Yibo.


- Naaa no estoy seguro de eso...


Los chicos se abalanzaron sobre él bromeando al escuchar la modestia en sus palabras.


- Ya debo irme, nos veremos luego.


Wang Yibo se dirigió a su casa, pero cuando estaba a algunos pasos muy cerca escuchó la discusión de sus padres adentro, puso sus ojos en blanco y continuó su camino, apenas cruzó la puerta este fue abordado por ambos quienes estaban muy enojados.


- Yibo ¡¿Qué es esto?!


El señor Wang agitaba en su mano una hoja con los logos y sellos oficiales de la escuela de su hijo en busca de una explicación.


- Ay papá, son solo unas calificaciones.


- No son solo eso Yibo, si no subes de promedio no podremos solicitar tu entrada a las universidades, no lo entiendes.


- Pues entonces no iré a la universidad y ya.


Wang Yibo con las manos en los bolsillos contestaba sin ninguna pizca de interés en el tema.


- ¡De ninguna manera! No voy a permitir que andes de vago sin estudiar, te lo advierto, si no subes tu promedio y no logras entrar a la universidad deberás trabajar, no te quedarás en casa todo el día o en la calle buscando problemas, créeme Yibo la vida es muy dura, te estamos dando la oportunidad de que logres algo más y no quieres aprovecharlo.


El señor Wang se retiró a la cocina muy molesto con el papel en la mano, la señora Wang se acercó a él quien todavía se encontraba a pocos pasos de la puerta.


- No te entiendo Yibo, quizá no está bien que diga esto pero considero que hemos sido buenos padres.


- Mamá...


Wang Yibo se tocó la frente con una mano dejando ver la marcas en sus nudillos, la señora Wang la tomó para ver pero solo por un rápido segundo ya que este la quitó inmediato y la guardó de nuevo en la bolsa de su chaqueta.


- ¿Otra pelea?


- No mamá mira...


- Me rompes el corazón Yibo.


La señora Wang también se retiró muy desilusionada, temía que a ese paso pronto estaría visitando a su hijo en el hospital o peor, la cárcel.


Wang Yibo se cubrió el rostro con ambas manos soltando un profundo suspiro de fastidio y después subió las escaleras hacia su habitación.


Se tiró en la cama y se quedó quieto un momento, la discusión de sus padres todavía se escuchaba un poco asi que tomó sus audífonos y los conectó a su celular, perdiéndose en la música alta no supo a qué hora se quedó dormido, aún con el ruido.


A la mañana siguiente asistió a la escuela como cada día, sin ninguna motivación más que darle gusto a sus padres. Sus amigos estaban recargados en la pared de las escaleras de entrada, esperando a lo que era como un líder para ellos.


Sus padres estuvieron parte de la noche hablando y analizando soluciones para ver de qué manera podrían hacer que tomara otro camino, al señor Wang le habían ofrecido un nuevo puesto de trabajo en otra ciudad, trabajo que todavía no aceptaba, pero con todo lo que estaba pasando últimamente tomaron juntos la desición, quizá cambiar de escuela, de ambiente, de amigos, podría resultar beneficioso, necesitaban intentarlo.


Wang Yibo se encontraba fumando con sus amigos detrás del edificio de servicio de la escuela, se habían saltado algunas clases y ya solo estaban esperando la hora de salida.


Este edificio quedaba muy cerca de las canchas, las chicas porristas estaban en su práctica en ese momento, cada tanto miraban hacia donde estos estaban, Wang Yibo podría ser un chico problemático pero era uno muy guapo, atraía las miradas de grupos femeninos a dónde quiera que iba.


- Mira, allí está Lin Yan, esa chica es muy caliente, el otro día estábamos detrás de las gradas y de pronto puso sus manos en mis pantalones y...


- Estás jugando, Lin Yan no se fijaría en ti.


- Te lo digo hermano, esa chica no tiene límite.


- Mejor pregúntale a Yibo, ya estuvo con ella el otro día, ¿Verdad?


Yibo lanzó la colilla de su cigarro.


- La pasamos bien, pero soy un caballero, no puedo andar divulgando otros detalles.


- Eres un perro Yibo, cuando sea grande quiero ser como tú.


- Jaja eres un idiota, vámonos de aquí, tengo hambre.


Las chicas observaron como estos se alejaban, Wang Yibo volteó casualmente solo para ver cómo una de las más bellas le guiñaba el ojo muy coqueta mientras agitaba sus pompones y de nuevo puso su mirada al frente con un gesto frío.


Se dirigieron a comer hamburguesas a un local popular en la ciudad y después a practicar un poco de skate.


Un par de horas más tarde recibió un mensaje de su madre diciendo que lo quería temprano en casa para cenar, este hizo un gesto de inconformidad pero por el detalle de la noche anterior decidió mantener las cosas en calma con ellos y se fue a casa apenas anocheció.


Llegó justo en el momento en que su madre estaba acomodando la mesa para servir la cena, el auto de su padre estaba en la cochera y su maletín junto a la banca del recibidor, también había llegado por lo tanto sería una larga noche en casa con ellos.


La señora Wang lo observó detenidamente.


- Yibo, por lo menos ve a cambiarte, vienes todo sucio.


- Está bien mamá.


Subió las escaleras y fue a buscar algo de ropa cómoda para después meterse al baño a lavarse la cara.


Después de un momento estaban los tres sentados disfrutando de la rica comida pero en completo silencio.


El señor Wang le hizo una seña con los ojos a su esposa y después comenzó a hablar de los planes para la familia.


- Hay nuevas y buenas noticias, a tu padre le ofrecieron un puesto en otra ciudad y justo hoy acaba de firmar el contrato, nos mudaremos en dos semanas, así que a partir de mañana empezaré a ver las nuevas escuelas para ti.


Wang Yibo levantó la mirada sorprendido por la noticia, con sus ojos muy abiertos no podía creer lo que escuchaba.


- ¿Qué? ¿Nos mudaremos? ¡No!


- No vamos a discutirlo Yibo, ya está hecho.


- Pero papá no es justo, no me preguntaron.


- No era necesario Yibo, aquí tu madre y yo hemos tomado la desición ya que tú no cooperas, te estás descarrilando mucho y aunque no lo creas te amamos y queremos algo mejor para ti, así que no hay discusión, debes prepararte, nos vamos en dos semanas.


- ¡Aahh!


Se levantó de su silla disgustado sin terminar de cenar y se fue a su habitación.


- Bueno, esa era justo la reacción que esperaba.


- Tomará tiempo, pero confío en que nuevas cosas vendrán con esto.


Los señores Wang se tomaron de la mano pensando en un futuro mejor para todos.


Terminaron de cenar solos todavía conversando sobre el cambio de vida en otra ciudad.


Antes de irse a dormir la señora Wang fue a ver cómo estaba su hijo, tocó despacio la puerta, aunque esta no tenía seguro y podía entrar si quería, aún así consideraba su privacidad.


- ¿Yibo?


- Ahora no mamá.


- ¿Me vas a dejar aquí parada?


Tardó unos segundos en escuchar los pasos dentro y entonces se abrió la puerta, ella entró tropezando con su patineta y otras cosas que tenía tiradas.


Él se sentó en una orilla de la cama junto a la ventana.


- Estás enojado, está bien, lo entiendo.


- No me tomaron en cuenta para esto.


- Cuando tú no entras a clases no nos estás tomando en cuenta, cuando vas y buscas problemas tampoco, solo piensas en ti y en el mal que crees que te hacemos.

¿Crees que es justo?


- Aquí está mi vida mamá.


- Pero esa vida te está destruyendo hijo, ¿Realmente quieres eso?


Wang Yibo agachó la cabeza y se cruzó de brazos.


- ¿Qué haré allá?


- Intenta nuevas cosas Yibo...


La señora Wang dió un vistazo a toda la habitación.


- Cómo mantener una habitación más ordenada para empezar... Piénsalo Yibo.

                             ____________


Algunos días después.


- No Yibo, tus padres no pueden hacer esto.


- Agh que haremos sin ti, además ese lugar está muy lejos.


- Lo sé.


Los cuatro chicos estaban recostados en el pasto de las canchas de la escuela.


- No se puede hacer algo, ¿Ya está decidido?


- Si, ya firmaron los papeles de la casa y recortaron mi dinero de la semana.


- Esto sin ti será muy aburrido.


- Ni que lo digas, yo no conozco a nadie allá.


El timbre de la siguiente clase sonó y se levantaron para ir, tristes por lo que acaban de saber.


Pasaron un par de días más y el rumor del cambio de escuela se esparció en los pasillos, el guapo Wang Yibo ya no estaría, las chicas lo miraban caminar como siempre con esa seguridad y suspirando porque alguna de ellas fuera la elegida.


Una de las porristas se acercó a él mientras estaba en la fila de la cafetería.


- Oye Yibo, supe que te mudas de ciudad.


- Así es.


- Qué tristeza, esperaba que quizá pudiéramos juntarnos y conocernos mejor y ahora no habrá tiempo.


La chica hizo un puchero mientras lo miraba.


- Es una pena, lo sé.


Wang Yibo se encogía de hombros mientras deslizaba la charola hacia la caja de pago.


- Bueno pero qué te parece si ésta noche te invito a cenar a mi casa, mis padres no estarán y podemos platicar tranquilamente tú sabes, podría ser como una despedida.


Wang Yibo levantó la vista y miró a la hermosa chica junto a él quién le sonreía y lo miraba sugestiva.


Este le sonrió levemente un poco tímido y entonces ella le dió un papel doblado en dos que justo parecía tener listo.


- Te espero a las 8:00 pm.


Wang Yibo tomó el papel y vió cómo la chica le enviaba un beso volado y le guiñaba un ojo.


Sus amigos estaban observando de cerca y cuando la chica se retiró estos lo abordaron.


- Veamos, ¿Qué es esto?... Uy es una invitación a su casa.


- Mira hasta le dibujó corazones.


- Te envidio Yibo, puedes tener a la chica que quieras.


- Pero recuerda llevar condones, porque luego te salen con sorpresa.


- No hay problema.


- ¡Eso Yibo!


Lo tomaron de los hombros y fueron a sentarse a comer.


Las dos semanas se cumplieron.


Wang Yibo sin ánimo estaba subiendo las maletas a la camioneta de sus padres, se dió la vuelta para dar un último vistazo a la casa dónde creció, justo a tiempo sus amigos llegaron para despedirse y lo sorprendieron.


- No vayas a olvidarte de nosotros Yibo.


- No lo haré.


Se dieron un último abrazo para después verlo subir al auto, ya todo estaba listo.

Mientras el auto se alejaba solo observó cómo sus amigos se quedaron en la banqueta con rostros tristes.


Camino a una nueva vida impuesta a la fuerza, suspiró mientras se recargaba en el asiento con su patineta a un lado.


Horas después pero todavía de día llegaron a la que ahora era su casa, un nuevo hogar.


Cargó en sus hombros algunas de sus maletas y se dirigió a la entrada de la casa, después de dar un rápido tour subió las escaleras y entró a la que sería su habitación, puso las maletas en la cama y despacio comenzó a desempacar, no podía negar que era cierto lo que dijo su madre, eran buenos padres, la casa era bonita y espaciosa, nunca le faltaba ropa, buena comida y una cálida cama dónde dormir, siempre notaron a la primera que algo andaba mal y le llamaron la atención, le molestaba sí, pero eso era lo que debían hacer ¿No?


La señora Wang se paró en el marco de la puerta.


- ¿Te gusta?


Wang Yibo se sentó en la orilla de la cama y le dió un vistazo a la habitación que era un poco más grande que la anterior.


- Si.


- Busca el lado positivo, aquí podrás hacer nuevos amigos, de preferencia trata de que estos aporten algo bueno a tu vida, con respecto a las calificaciones va en serio cuando te decimos que es importante que éstas mejoren, sabes que queremos lo mejor para ti, dime... ¿Te gustaría perder la oportunidad?


La señora Wang se acercó y se sentó a su lado.


Sé que eres muy listo, pero no sé qué otra cosa te falta para captar la atención...

Tu y yo hablábamos de todo, ¿Lo recuerdas?


Le dió un leve empujoncito con su hombro para que se animara un poco.


- Mamá...


- Está bien, pero Yibo porfavor, solo inténtalo, trata de hacerlo, no siempre vamos a estar nosotros para apoyarte, ahora que estamos y podemos, tómalo.


Wang Yibo no dijo nada, solo asintió y suspiró, su madre le dió un beso en la frente y salió de su habitación.


Después de eso terminó de acomodar sus cosas, antes tenía pósters de bandas de música, las paredes pintadas de un color que a sus padres disgustaba mucho y en general era un lugar con muy poca luz, ésta vez decidió esperar un poco antes de darle un toque personal a esta nueva, como dijo su madre era una oportunidad para hacer cosas diferentes.


Después de cenar con sus padres salió un momento al frente de la casa para ver un poco del vecindario, no sabía cómo iba a hacerlo pero debía poner esfuerzo, debía intentarlo.


Metió su mano en la bolsa de su chaqueta y sacó un paquete de cigarros apachurrado, lo miró y recordó todas esas veces que se saltaba clases y se iba a fumar con sus amigos, bajó las escaleras y se dirigió al bote de basura, tiró el paquete dentro y cerró la tapa, volvió a dar una mirada a la calle antes de volver adentro y entonces lo que restaba de la noche se quedó en su habitación aburrido.


Tuvo muy pocas horas de sueño, no podía privarse, se sentía extraño, el despertador sonaría en poco tiempo y tendría que levantarse para su primer día en otra escuela, estaba muy ansioso.


Se dió tantas vueltas en la cama que ya estaba harto de no poder dormir.


Por fin sonó la alarma de su celular, ya era hora de comenzar el día.


- ¡Agh rayos!


____


Hola queridos lectores ☺️


Decidí mudar las historias a esta app debido a todo lo que está pasando en WP


Para los que ya han leído mis historias les agradezco por continuar acá y a los nuevos lectores espero que sean de su agrado.


Gracias a todos por la atención 😘