Único
El impacto de las gotas de lluvia contra la ventana era fuerte; una tormenta había caído en la ciudad dejando sin luz eléctrica a todos, y el problema no podía ser solucionado debido a la intensidad de tal tormenta, así que, al ser mitad de la noche se supone que no habría mucho que hacer.
El sonido del exterior era lo único que se escuchaba, o al menos así parecía.
—S-shadow... —jadeo el menor después de sentir el cálido toque contrario en su cintura hasta recorrer su pecho.
El sonido de sus labios moverse contra los contrarios era intenso, los besos inocentes que comenzaron como un juego hace un par de minutos terminaron por volverse un toque caliente y necesitado. ¿Quién podría decir que un simple juego los llevaría hasta el punto de besarse tan desesperadamente, con el erizo azul contra la mesa del comedor y el erizo negro entre sus piernas?
Una de las manos del azabache paso a la mejilla del azul para acariciarla mientras este intentaba mantener el ritmo de la situación para la que aún era inexperto.
Los sonidos vergonzosos abandonaban su boca con el más mínimo contacto que Shadow le brindaba, con la mínima caricia que ahora provocaba estragos en su interior que nunca antes había sentido, esa necesidad intensa de tenerlo cerca.
Se aferro a los hombros del azabache cuando por un instante este se inclino haciendo que su evidente erección chocará con su muslo provocando un escalofrío.
—¿Quieres que me detenga? —Shadow cuestiono muy por lo bajo mientras seguía un camino de besos hacia su cuello.
—M-mhm, no. —jadeo al sentir todo su cuerpo caliente, el contacto de los suaves belfos del azabache eran una peligrosa adicción que recién descubría; las ganas de sentir sus manos en su cuerpo se sentía increíble.
La tensión contenida entre ambos les había durado un buen rato, siempre fueron miradas, roces, pero realmente ninguno estuvo dispuesto a dar un siguiente paso en esa relación tan diferente que estaba surgiendo entre ambos. Hace apenas un año se volvían a ver después de mucho tiempo debido a la ausencia de Shadow, pero a partir de ahí, Sonic ni siquiera fue consciente del cambio tan drástico que comenzó a sentir en todo su cuerpo cuando se encontraba a si mismo, solo en su habitación una noche pensando en el erizo azabache y lo dichosa que podría sentirse su presencia cálida junto a él.
No era un secreto que a pesar de su muy evidente indiferencia con el mundo, Shadow tenia un lado diferente, uno que podría hasta disfrutar en una noche solos.
Como ese pensamiento existieron muchos, desde sueños en donde se besaban o días en los que buscaba contacto con su cuerpo, hasta que sus manos cosquilleaban por las noches ante los impuros pensamientos que comenzaron a aparecer no mucho después. El simple hecho de imaginarse a Shadow sosteniendo sus muñecas sobre su cabeza mientras lo embestia fue un próximo detonante a esa tensión sexual que sorprendentemente fue correspondido por parte del azabache también.
Sintió un repentino escalofrío al sentir la larga caricia de la mano de Shadow en su colita; el sonrojo inmediatamente cubrió hasta sus orejas haciéndolo sentir cada vez mas avergonzado.
Observo al azabache a los ojos cuando este se dedico a mirarlo de frente, aquellos orbes rubíes se convirtieron en un color rojo sangre, sus pupilas increíblemente mas dilatadas y aquella sonrisa que demostraba cuan impaciente estaba ante la manera tan violenta en que luchaba por aire; con esto, alcanzó a divisar incluso los ligeros colmillos que hacían que le temblaran hasta las piernas.
—Eres hermoso. —sintió al tacto de Shadow en su mejilla caliente, una sonrisa avergonzada se dibujo en sus labios —¿Has hecho esto antes? —cuestiono muy por lo bajo.
Sonic paso saliva y negó lentamente cohibido, hasta ese momento Shadow parecía saber perfectamente lo que estaba haciendo, ¿y él? Era completamente virgen, en todo aspecto, y eso era vergonzoso.
—¿Eres virgen? —no encontró la burla que esperaba inicialmente de su parte, por lo que también se digno a mirarlo, aún sentía al sonrojo en sus mejillas y orejas, su respiración también acelerada.
—Sí. —murmuro, mientras hundía su rostro en el cuello del azabache, se sentía tan avergonzado.
Escucho una risa corta por parte de Shadow a la par que afianzaba el agarre en la cintura del azul, acariciando también sus piernas y muslos, luego dejó un beso corto en la esquina de su cabeza. —Esta bien. No haremos esto sino quieres.
—Es que si quiero. —murmuro nuevamente avergonzado, muy por lo bajo.
—En ese caso, —lo separo de él para que su mano pudiera tomar su mentón, obligándolo a sostener su mirada —iremos despacio. —y le dedico una sonrisa antes de volver a unir sus labios contra los suyos en un feroz beso.
Nuevamente, Sonic rodeo la cintura del azabache con sus piernas mientras con sus manos acariciaba su pecho y el suave mechón de pelo blanco que tanta curiosidad le causaba.
Los besos de Shadow eran intensos pero sin dejar de ser románticos, esa sensación tan amena que le provocaba las famosas mariposas en el estómago.
Sintió a sus manos sostenerlo firmemente por los muslos para seguido levantarlo, un jadeo de sorpresa abandono sus labios, además, por sentir el contacto del miembro contrario rozando con su entrada, su colita se meneo mas rápido.
El sonido del choque de labios era intenso, los besos y caricias por parte de ambos incrementaron notablemente la temperatura hasta el grado en que ambos estaban bañados en sudor.
Sintió a Shadow bajarlo al suelo para inmediatamente sentir a sus piernas topar con la orilla de la cama, sus nervios incrementaron nuevamente, pero esta vez si lo miró con más confianza, aunque siendo algo intimidado por la diferencia clara de altura, le sonrió apenas para seguido inclinarse y atrapar sus labios esta vez tomando la iniciativa. Lo besó con un ansia que no había sentido en mucho tiempo, sus labios se sentían cada vez mas suaves contra los suyos, la manera en la que él se esmero en rodear su cuerpo con sus brazos le hicieron querer más, sentirlo mas.
Shadow había sido el primero en tantas cosas en su vida, por lo que imaginar un futuro dolía ya que tenia tanto miedo. Aún así, Shadow lo acaricio con tanta parsimonia y calma, todo sintiéndose tan cálido y correcto, ahuyentando su miedo.
Una vez se separaron con las respiraciones erráticas, rogando por aire, Shadow paso ambas manos a su rostro, acariciando sus mejillas con el pulgar; quería más de él.
Un último suspiro se ahogo en los labios de Sonic cuando sintió un nuevo beso que prácticamente lo desarmo entre sus brazos, que lo hicieron sentirse tan vulnerable, como nunca antes se había sentido.
Shadow podía ser un completo iceberg con quien quisiera, incluso con Sonic cuando colmaba su paciencia, pero había ocasiones en las que simplemente no podía evitar portarse así, tan desesperado por un toque, por una sensación que le transmitiera algo cálido, algo que no había experimentado y que tampoco había encontrado en alguien, al menos hasta que lo conoció a él.
Intentó mostrar la misma faceta que solía presentar cuando lo conoció, pero sobre todo, intentó no perder el control luego de que sus labios fueran atrapados por los suyos.
Sonic gimió en los labios de Shadow cuando este se atrevió a morder su labio inferior, y después de eso, ni siquiera fue del todo consciente para cuando ya sentía a su cuerpo sobre el suyo, sus propios brazos rodeando su cuello y las manos contrarias acariciando su piel.
—S-shadow... —gimió cuando este siguió con los besos en el hueco de su cuello.
Sentía a su propia erección palpitar dolorosamente, se sentía vergonzosamente desesperado, ansioso de que las manos contrarias lo tocarán, de sentir mas los besos de Shadow.
Cuando sintió a las manos contrarias bajar poco a poco por su pecho se estremeció, y otro escalofrío le recorrió la espalda cuando supo que ya había llegado a su miembro que luchaba por atención.
—Si que estabas desesperado. —sonrió Shadow en sus labios —Ven, que voy a hacerte sentir muy bien... —susurro.
Se reincorporó en la cama y lo jalo de los tobillos para que quedara junto a la orilla de esta y así poder ponerse de pie un momento para analizarlo de reojo, su cuello rojo debido a la reciente sesión de besos y sus mejillas y orejas sonrojadas, una imagen que nunca olvidaría.
—¿Q-qué... qué haces? —cuestiono Sonic mientras recuperaba el aliento. Shadow se puso de rodillas frente a él.
—Si que sabes lo que hago... —le dijo, su voz ronca haciéndolo tragar pesado; sintió a sus manos acariciar sus piernas con sus manos.
Sonic trago pesado de tan solo verlo así, arrodillado, con las púas desordenadas y esa sonrisa hambrienta.
Su vista se nubló de repente, y tuvo que morder su mano para que un gemido fuerte no escapara de sus labios. Se sintió en el cielo por un minuto e incluso echo la cabeza hacia atrás de tan solo sentir a la boca contraria moverse sobre su miembro, haciéndolo sentir una nueva marea de sensaciones.
—Oh no... —Shadow se detuvo un segundo quitando su mano de su boca —quiero escucharte. —y dicho eso volvió a inclinarse, su lengua recorriendo el falo con lentitud mientras sus manos se paseaban desde sus piernas hasta su pecho melocotón, deleitándose con los gemidos que salían de la boquita contraria.
Su juicio se nubló por completo al escucharlo así, gimiendo su nombre, temblando ante el simple contacto de su lengua con su miembro, sintiéndolo estremecerse. Mas de una vez se lo imagino de tal manera, y en ese instante aquello era mejor que todas sus fantasías, porque si, tener al mismísimo Sonic que hace un par de meses apenas soportaba verlo en pintura, gimiendo su nombre y rogando por sus caricias era mejor que nada.
Se separo de él por completo antes de que terminará recibiendo un desconcierto por parte del menor que lo hicieron sonreír un poco. —Ahora, recuéstate y abre tus piernas para mi, ¿quieres? —susurro con la voz carrasposa.
Se inclino nuevamente, quedando entre las piernas del azul y siguió con sus besos, tocándolo sin nada de por medio, acariciándolo como sabía que le gustaba, disfrutando del simple hecho de tenerlo para él al menos esa noche.
Sintió a las manos de Sonic aferrarse a sus hombros cuando se atrevió a bajar su mano, rozando su entrada con sus dedos sacándole un repentino gemido que le provocaron escalofríos; seguido, se introdujo de golpe haciéndolo sobresaltar. Así transcurrió el tiempo, un dedo tras otro, hasta que hubo tres en su interior moviéndose ágilmente mientras se deshacía entre sus brazos, esperando ansioso lo que vendría después y que llevaba tiempo anhelando en silencio.
Nadie nunca había llegado a tal límite mas que Shadow, y sabía que era al único al que le confiaría todo en aquel aspecto, y no se arrepentía. En realidad, Shadow nunca lo había defraudado.
—¿Estas listo? —cuestiono el azabache en su oído mientras inhalaba en su cuello su dulce aroma.
Sonic asintió mientras tomaba su rostro entre sus manos para mirarlo, este sonrió mientras hacia lo mismo con su rostro y besaba sus mejillas despacio.
Lentamente, se hizo paso en las paredes de su interior, gimiendo bajito ante la sensación de su miembro siendo apretado de aquella manera tan satisfactoria.
Sonic mordió su labio inferior mientras se aferraba a Shadow nuevamente con fuerza, soltando un gemido de sorpresa ante la repentina intromisión y el temblar de sus piernas, eso dolía muchísimo.
Shadow se quedó quieto besándolo con tranquilidad y diciéndole cosas en el oído para tranquilizarse, cosas que nunca antes creyó escucharía alguna vez viniendo de él, sonando tan... real.
Una vez que el dolor se apaciguo un poco le indico que podía moverse, acatando la orden al instante, embistiendo lentamente ganándose una reacción increíblemente satisfactoria por parte del menor que se retorcía entre sus brazos.
Sus gemidos descontrolados llenaron la habitación en cuestión de segundos mientras rodeaba la cadera del mayor con sus piernas ayudándolo a ir más profundo.
El sudor bañaba sus cuerpos, sus piernas se sentían débiles y su garganta ardía, pero se sentía al borde, a nada de terminar.
Y fue entonces que soltó unas palabras que nunca antes cruzaron por su mente, que prácticamente contradijeron todo lo que alguna vez pensó de tal sentimiento.
—Te quiero. —murmuro en su oído mientras volvía a gemir, dichoso ante el repentino sentimiento que lo golpeó por sorpresa.
Shadow bajo el ritmo un momento, su mente quedando en blanco durante unos segundos, ¿Sonic le dijo que...? ¿Qué?
Pero no pudo evitar que una sonrisa se dibujara en sus labios al escuchar tal confesión; quizás y en cierta forma lo sabía debido a su comportamiento, pero al menos por su parte sabía que lo que sentía en su pecho cada que cruzaban mirada no era algo que experimentara con cualquiera, esa una sensación diferente que solo aparecía cuando veía o pensaba en el erizo azul, quizás...
Sonrió mientras volvía a enterrar su rostro en su cuello. No dudo mas para responder. —Yo también. —murmuro y tomó su rostro entre sus manos besándolo con parsimonia, quitándole nuevamente el aliento una vez que ambos alcanzaron el final juntos.
Shadow suspiro pesado a la par que juntaba sus frentes, dando un último beso en la mejilla contraria.
Sonic miró al techo un instante procesando lo que acababa de ocurrir, algo que definitivamente no planeo cuando comenzaba su día, pero que aún así no lo hicieron sentir mal, todo lo contrario.
Con algo de miedo y vergüenza ante la reacción de Shadow, volteo lentamente hacia su derecha para toparse con su rostro, bañado en sudor igual que él, su pecho subiendo y bajando con tranquilidad esta vez y su vista pérdida en el techo, no pudo evitar pensar en lo que se sentiría despertar cada día viendo su rostro.
Ni siquiera se percató de cuanto tiempo estuvo así, mirándolo, solo que de repente Shadow ya tenía su mirada puesta en el también; sintió a sus orejas calentarse al ser descubierto.
—Me gustas sonrojado. —le escucho decir haciéndolo sentir un escalofrío.
—¿L-lo qué dijiste fue en serio? —pregunto esta vez, aún sin dejar de mirarlo —¿Qué me quieres?
Una línea se dibujo en sus labios y asintió lentamente. —Nunca mentiría con algo así.
Pudo jurar que vio a los orbes verdes del menor brillar ante tal respuesta, sonriendo como él sabía hacerlo, contagiándole incluso el gesto.
Se acerco un poco y paso su brazo por encima de sus hombros para jalar su cuerpo hacia el suyo y que quedara contra su pecho, Sonic se sorprendió ante la acción pero no se quejó, al contrario, paso su mano sobre su estómago, abrazándolo, y enterró su rostro en el mechón blanco en su pecho sintiéndose repentinamente feliz.
Estaba a punto de caer dormido cuando observo a un rayo reflejándose en toda la habitación, hasta había olvidado que había una tormenta afuera y que no había luz eléctrica.
Miró de reojo a Shadow que esta vez si se encontraba dormido, su pecho subiendo y bajando tranquilamente haciéndolo sonreír, por ello, se atrevió a inclinarse para dejar un último beso en sus labios que termino con una sonrisa tranquila en el rostro de Shadow.








