Parte Única
—Debo darle un regalo a Levi.
Dijo Hanji para sí misma despertando encima de su cama.
Ella bostezo y estiró los brazos aún aturdida por despertar de golpe para luego decidir volver a dormirse. Sin embargo ella murmuraba dormida.
Su cuerpo reposaba sobre el suave colchón mientras su mente trabajaba sin descanso ya que este año tenía un objetivo el cual era declararse a su mejor amigo en su cumpleaños. Y para eso está vez quería darle algo realmente especial puesto que ya era se acercaba el 25 de diciembre y por supuesto que la entusiasta Hanji Zoe tenía que dar su mejor esfuerzo si quería que su malhumorado amigo estuviera con ella.
Luego de una gran batalla interna al dormir la castaña por fin decidió que le obsequiaría al azabache.
—¡Ya se que darle a Levi!—afirmó alegre levantándose de la cama.
—¡Hanji cállate aún estoy descansando!—grito uno de sus compañeros de casa Erwin.
—Disculpa—dijo volviéndose a acostar dispuesta a descansar placenteramente —. Bueno pue’ me voy a mimir otra vez. Voy a levantarme muy temprano a las seis
—se propuso a sí misma.
Al ser las dos de la madrugada debía dormir lo suficiente para dar su mejor esfuerzo.
En el amanecer Hanji…. Aún seguía dormida, se le durmió el gallo.
—Levi—susurró dormida—. Yo igual te amo…
El sueño de la chica era perfecto “su mejor amigo le daba un beso”.
Ella babeaba y babeaba sin sesar.
—Hanji… Hanji… —escucho una voz hablar.
—Ah—la castaña despertó—. ¿Ya es el fin del mundo?
—Ya levántate, Levi esta de visita—ella pudo ver que fue su amigo Erwin
—Ah…. —ella suspiró y en menos de diez minutos Hanji ya estaba arreglada y de sorpresa había limpiado su recámara como era debido.
—Es mentira—el rubio soltó pequeñas carcajadas—. Ya son las once de la mañana y quedaste en salir con Nanaba a las once y media.
—Maldición se me olvidó—contestó ella nerviosa—. Bueno me voy gracias por qué tengo cosas importantes que hacer.
Ella sacó su alcancía en forma de cerdito y lo lanzó contra el piso.
—¡Maldición!—exclamó Hanji con un rostro chibi al ver que su alcancía solo guardaba “100 pesos”.
Y con un rostro de preocupación pensó:
«¡Se me había olvidado! Todo el dinero me lo gasté para comprar la serie de Chainsaw Man y Jujutsu Kaisen y comprar la figurita edición limitada de Yato, esto no me alcanzará para comprar lo que quería»
—¡Nanaba!—ella corrió muy rápido hacia la salida de su casa.
Con la respiración agitada se topó con la rubia la cual llevaba una bolsa.
—¿Qué te pasa Hanji?—preguntó su amiga.
Y la de anteojos se limitó a poner ojos de botón.
—Amiga mía no tengo dinero—expresó Hanji llorando—. Ni dada que darle, lo único que tengo es amor y estos cien pesos que darle—sacó de su suéter diez monedas de a diez
—Cálmate Hanji—Nanaba posó sus manos en los hombros de la castaña—. Parece que estas cantando una canción de Juan Gabriel. Acompáñame al centro comercial necesito ir a recoger mi pedido.
—Chi.
Las dos amigas caminaban por la calle platicando al mismo tiempo que admiraban la belleza de su alrededor, para ambas e incluso para muchos era un día maravilloso puesto que eran tiempos de sembrinas era bastante común escuchar villancicos por todos lados, ver muestras de afecto, muchos adornos y sobre todo el frío se hacía notar bastante.
—Amiga entonces no sabes qué regalarle a tu husbando—dijo Nanaba viéndola con ternura.
—Ño—Zoe aceptó—. Solo tengo estos 80 pesos.
—¡¿Cómo?! ¿No eran cien?
—Si pero le compré unos caramelos a un niño—ella chupaba la golosina en forma de bastón—. ¿Quieres uno?
—Claro—ella lo tomó—. A veces me cuesta creer que eres la más inteligente de nuestra generación eres muy despistada.
—Lo sé—sus ojos lagrimeaban.
Al llegar al centro comercial, como era de esperarse el lugar estaba (literalmente) a reventar de personas comprando regalos de última hora.
—Madre mía—Hanji se sostuvo de su amiga—. Hay mucha gente ¿y así piensas ir por el regalo de Mike?
La rubia sonrió.
—Amiga—la mujer saca una cartera—. Hice el pedido hace mas de un mes así que hay problema.
«Cuando se trata de Mike es muy prevenida»
[…]
Al terminar compras (de comida para preparar ponche de frutas) ambas iban de regreso al hogar de Nanaba para decidir que darle a Levi de regalo.
Al llegar y estar en la sala comiendo galletas de jengibre seguían buscando una solución al problema de la castaña.
—Hubo cambios de planes Armin mandó un mensaje al grupo diciendo que… —Hanji le enseñó la pantalla del teléfono—. La fiesta será en casa de Eren porque en la suya no hay suficiente espacio.
—¡Enserio! Lo bueno es que no cancelaron nada. Y volviendo al tema del regalo Hanji ¿no anticipaste el regalo?
—Obvio que si—la susodicha rasco su cabeza y río nerviosa—. Pero algo muy horrible pasó cuando intenté conseguirlo—y cambió su rostro a uno perturbado—. Nunca intentes cazar ofertas esas madres y mujeres están locas ¡locas!
Su compañera se preocupó.
—Ya, ya cálmate ¿pues que te pasó?—preguntó.
Ella desvío la mirada hacia atrás.
—No me hagas recordarlo todo por favor.
—Si no tienes nada ya se que debes regalarle—Nanaba sonrió con una aura brillante.
«Esa mirada oculta algo estoy segura»
La rubia sacó un moño con un listón rojo y se lo puso a Hanji.
—Porque no le dices “yo soy tu regalo”—dijo despreocupada.
—¡No! ¡No! ¡No!—la mujer con gafas se quitó el listón—. Soy una dama con valores y dignidad, definitivamente ¡no lo haría!... Al menos no hasta que Levi sea mi novio.
—¡Ya sé!—la otra exclamó—. Eres buena con las manualidades, deberías hacerle una estoy segura que le encantará.
—Gran idea.
«¿Pero qué?»
—¡Amix! Arigatō na—ella se levantó para ir a la salida con una mirada esperanzadora.—Me voy tengo o la papelería cerrará.
—No es nada ¡nos vemos el veinticinco!
[…]
A las tres de la tarde Hanji llegó a su casa con gran entusiasmo, llegando a sorprender a su compañero Erwin.
—¿Por qué tan entusiasmada?
—Voy a hacer un regalo—mencionó saltando con una bolsa en su brazo—. ¿Dónde está Moblit? Quiero que me ayude en algo.
—No está en casa, salió de paseo con su Nifa.
«Ya llevan siendo novios por más de un año, de seguro fueron a darse una feliz Navidad adelantada» rio bajito.
—Erwin ¿tienes copias de fotos de este y años pasados?—preguntó Hanji.
—Si, están en mi habitación—respondió su compañero—. Te las traigo en un momento.
—Oki.
Dos horas más tarde…..
Hanji con las manos llenas de brillantina y la botella de Resistol en la cabeza había terminado su trabajo muy orgullosa del resultado.
—Hermoso—miró lo que hizo—. Estoy segura que le gustará a mi futuro esposo.
Solo quedaba que la reunión de noche buena y Navidad llegue para para dárselo.
[…]
Mientras Hanji decidía que regalarle a Levi por motivo de su cumpleaños el Ackerman estaba esperando un paquete….
—¡Hijo!—gritó la madre del joven—. Llegó un paquete para ti.
—¡Ahí voy!—respondió desde su habitación —. ¡Gracias mamá!
Levi bajó con su típica mirada sería pero tranquila a recorrer lo que pidió para luego subir nuevamente a su habitación.
—¿Pará quién es eso?—preguntó una pelinegra con una bufanda roja.
—Tsk. Un regalo para la cuatro ojos—dijo Levi.
—Pará Hanji—dijo la chica con un resplandor en los ojos—. Lo confirma ¡Hanji te gusta! ¡Te gusta!
—Ya cállate—silenció—. Si esta bien esa idiota me gusta. Mikasa estoy enamorado de Hanji.
—Que lindo—el rostro de la Ackerman sonrió como bebé—. ¿Qué le compraste?
El abrió el paquete y sacó un llavero de Killua y Gon además el primer tomo del señor de los anillos.
—Le compraste eso, si que estas enamorado estoy segura que le encantará. Ojalá Eren me regalara algo así de especial.
—¿Ese mocoso? Ya veremos si Eren logra conseguir “eso”.
La relación de estos dos Ackerman ha evolucionado favorablemente pasaron de discutir todo el tiempo ha verse de vez en cuando para platicar o pasar la tarde juntos.
→Pará Levi, Mikasa es como su manager en el amor.
—Ya que hablamos de Hanji, me dijo que Armin le dio este suéter y que te lo tienes que poner si o si o no serás bienvenido—ella saca un suéter con estampados navideños.
—Está bien—lo toma y lo guarda.
---Solo un favor—pidió Mikasa—. ¡No vuelvas a lanzarle un regalo en la cara a nadie y menos a Hanji! ¡¿Oíste?!
—Esta bien. Le quitas lo aburrido a la vida.
No hablaba en serio.
[…]
Ya era noche buena, y en la casa de Eren ya habia un ambiente muy positivo. El organizador era maravilloso sin que nadie lo supiera el tenía otra intención no sólo “socializar con sus amigos y conocidos” también era el darle un empujón a Levi y Hanji, el rubio sabía que los dos estaban enamorados pero no habían encontrado la manera adecuada de decirlo y el intercambio de regalos era la mejor opción.
Pará sorpresa de muchos en la fiesta navideña, Levi estaba siendo más amable que otras veces la razón: Mikasa le había dicho que tenía que ser más suave con la gente para que Hanji se sienta conmovida y diera el primer paso ya que el hombre no lo haría.
—Levi— habló la castaña con algo envuelto en papel—. Podrías acompañarme a la azotea.
Los presentes se sorprendieron ¡no mal piensen pecadores!
—Esta bien—el azabache respondió.
Al llegar al lugar, Hanji con un sonrojo y nervios que son poco comunes en ella miró a su amigo y extendió sus brazos para darle el obsequio.
—Ábrelo—ella puso trompita de pato—. Es un regalo por tu cumpleaños y navidad.
—Gracias—respondió aceptando lo que su amiga le dio.
---No se si te va a gustar, fue algo improvisado, quise darte algo mejor pero no pude—explicó nerviosa---. Lo intenté pero no lo conseguí, solo obtuve chipotes con sangre…
Mientras ella hablaba sin parar, Levi escuchaba lo que Hanji decía al igual desenvolvía pero al terminar de hacerlo el quedó sorprendido.
—¿Qué le ocurre a tu cara?—preguntó sorprendida.
—Estoy sonriendo idiota---contestó viendo el álbum de fotos que Zoe le regalo.
Al ver ese obsequio el entendió algo que nunca había notado “lo que importa no es que tan caro o elaborado de algo si no el valor simbólico que tiene lo que te regalen”
—¿Te gustó?
Él asintió.
—Entonces…
«Es ahora o nunca»
—¡Levi Ackerman! ¡Me gustas!
Levi la miró a los ojos con un bello semblante en su mirada.
—¿Enserio?—él ojeaba el álbum encontrándose con una foto la cual se había tomado el día en el que ellos dos se conocieron cuando eran unos niños de diez años.—Tú igual me gustas Hanji.
«Me dijo por mí nombre»
—Supongo que debo darte esto—de su suéter saco una pequeña caja la cual la castaña abrió emocionada.
—Que belleza el tomó uno del señor de los anillos y llaveros de mis niños—mencionó Hanji con reflejos de estrellas en sus ojos---. Gracias es muy bello a comparación del mío…
—No digas eso el que tú me diste fue mucho mejor—la tomó de las manos—. Me regalaste los bellos recuerdos y vivencias que he tenido a tu lado, lo hiciste CON TUS PROPIAS MANOS dando tu mejor esfuerzo para dármelo de la manera más linda, me diste una confesión de amor… En cambio yo solo lo compre.
«Levi»
Hanji y Levi se miraron a los ojos como muestra de que se enamoraron, poco a poco se comenzaron a acercar para poder unir sus labios.
—¡Puedes hablar menos fuerte pierdo la concentración!—reclamó Levi enojado mirando hacia la nada.
“Perdona pensé haberme asegurado que no me escucharas.”
—¿Qué carajo es esa voz? —dijo Hanji asustada —. Ahí está de nuevo.
Holi Hanji yo soy la causante de tu felicidad en este mundo.
«¿De que habla?»
—Hola.
—Hanji esa voz es la narradora es la que cuenta todas nuestras historias—aclaró el Ackerman.
—Ah—ella entendió.
—Silénciate—él ordenó.
Ta’ bien…. Ejem… Prosigamos.
Levi tomó del mentón a Hanji la miró a los ojos, ambos vieron un gran resplandor en sus pupilas, la castaña tomó la iniciativa y junto sus labios con los de su amigo para sellar el amar que ambos sentían.
Al separarse por la falta de aire, Hanji río con inocencia tomando la mano de Levi.
—Feliz cumpleaños y navidad enano.
El se sorprendió un poco pero luego sonrió de lado.
—Tks. Feliz navidad cuatro ojos.
Levi al fin tenía los 16 años de edad, había tenido tantos cumpleaños pero este año fue realmente especial ya que lo había celebrado con más cercanía junto a su amiga Hanji. Le “alegraba” el hecho de que ella fuera tan considerada con él a pesar de su carácter.
Lo que importaba en esos instantes era estar ahí tomados de la mano sintiendo la calidez del otro, ver la alegría por todos lados, la música y villancicos, la compañía de quienes ama era más que suficiente.
—Les dije a los chicos que no molestaran los próximos cincuenta y cinco minutos—sonrió Hanji con un rubor en las mejillas agarrando dos tazas y al lado de ella una mesita donde había un pastel con una velita encendida encima—. Estos momentos serán sólo tú y yo.
—Sopla la vela, para que puedas disfrutar de tu postre—la chica dijo.
Y él apenado hizo lo que ella le pidió. Pará que luego Hanji le diera una taza con ponche y él la aceptó bebiendo inmediatamente el líquido.
«El ponche es de las cosas que amó de todo esto» pensó Levi.
—Hanji—se detuvo un momento y la miró a los ojos—. Gracias por soportarme a pesar de mi carácter, realmente te lo agradezco.
—¡Enserio!—la castaña se lanzó a abrazarlo pero el azabache la apartó.
—Levi—dijo Hanji con un tono de voz muy dulce—. Me gustas mucho y me gustaría que fuéramos novios.
Wow pero que directa.
—Aceptó.
Así ¿no más?
«Se supone que yo tenía que decir eso» pensó el Ackerman con una pequeña mueca.
—En fin realmente me alegró de tener un momento tan intimo y con una atmósfera tan romántica.
«Como en un shojō»
En todo el lapso de tiempo en el cual ellos dos estuvieron a solas. Platicaban de cosas banales (en su mayoría anécdotas de Hanji), Levi casi no hablaba sólo comía su pastel al mismo tiempo que bebía su adorado ponche escuchando atentamente cada palabra de su querida y miraron la bella vista de la ciudad siendo iluminada por las luces navideñas tomados de la mano con dulzura.
En el momento en el cual escucho los villancicos de sus amigos, supo que ya era la hora de diversión de la fiesta de Navidad.
Emocionada Hanji lo tomó de la mano para llevarlo hacia adentro puesto que era el momento de convivir, maldición esa chica siempre lo hacía hacer cosas que ni siquiera le interesan.
«Estábamos tan bien nosotros solos cuatro ojos de mierda»
—Levi, feliz cumpleaños—dijo Erwin con un gorro y traje rojo junto a una barba larga.
El azabache lo miró fijamente.
—¿Levi?—repitió el rubio.
Así estuvo unos instantes hasta que decidió hablar y lo señala.
—¿Por qué te vestiste como panza Claus?
Algunos ausentes se rieron, pero Levi no se ofendió.
Hanji se acerca y le susurra:
—Levi es Santa Claus, no panza Claus—corrigió la chica con anteojos.
—Ah—se limitó a decir ocultando su pena épicamente.
La fiesta de navidad en la casa de Eren era bastante alegre y animada, además de felicitar a su colega Levi, todos los presentes estaban muy contentos conviviendo entre ellos, agregando a las parejas que Levi observaba como a Eren y Mikasa compartiendo comida dándose la en la boca, mientras Nanaba y Mike estaban bastante acaramelados cantando villancicos con otros amigos, o Nifa y Moblit tomados de la mano sonriendo como idiotas al mismo tiempo que conversaban con Erwin y Marié.
Hanji al estar junto a su amigo, vio que el Ackerman con otra taza rellana de ponche y con el ceño fruncido veía con ¿enojo? A Eren al estar junto a Mikasa.
—¿Estás celoso? De qué te quiten a tu prima, norteño—la castaña bromeó.
—No digas mierdas cuatro ojos—él bebió de la taza—. Es que ese princeso sólo hace sufrir a la mocosa, la hizo esperar y llegó tarde incluso me llamó hace rato pensando que la había dejado plantada ¡y ahora están como si nada!—expuso.
—Ah—Zoe sonríe traviesa—. Te preocupas por Mikasa, sin duda que eres un buen hombre Levi, por eso me gustas tanto.
Y sin ningún aviso previo ella le robo un beso al bajo llamando la atención de los demás.
Sonrojado.
Apenado.
Enamorado, lo dejó ese beso, correspondiendo sin problemas.
—Te amo, cuatro ojos de mierda.
Ella sonrió emocionada.
—Yo igual te amo enano.
—¡Chicos ya es hora de romper la piñata!—grito el organizador del evento Armin Arlet sosteniendo un palo grueso y un pañuelo—. ¡Quién quiere intentarlo primero!
“¡Yo!” “¡que divertido!” “¡quiero intentarlo!” eran frases que se escuchaban.
Levi sin ninguna expresión siguió bebiendo ponche, mientras los ojos de Hanji brillaban.
«No es tan malo si tengo a Hanji a mi lado» pensó comiendo la fruta.
Y regresando al asunto de la piñata que Hanji miraba.
El primero en pasar fue Historia pero al ser muy baja de estatura no logró darle ningún golpe, el segundo fue Hanes pero el viejo al estar tan tomado calló al suelo, y el tercero fue Hanji quien se dio un golpe con la cabeza con la piñata y así consecutivamente (incluso Connie recibió un varazo en la espalda por atravesarse). Y puesto que Hanji era una adicta a las golosinas se le ocurrió pedirle a Levi que pasara a romper la piñata.
Dispuesta a llevar a cabo su plan, el grinch hizo acto de presencia.
—Buenos para nada ¿cómo es posible que no la puedan romper?—reclamó el profesor Keith Shadis.
—Callen a la ruca—dijo Hanji alterando su voz.
Provocando las risas de los jóvenes y el enojo junto el silencio del calvo.
—¡Aquí hay alguien!—la castaña alzó la mano para llamar la atención.
—¿Quién? ¿Usted Hanji?—preguntó Armin.
—Ni madres ya fracase hace un rato—ella miró a Levi con una sonrisa que no indicaba nada bueno—. Será Levi.
Él la miró con enfado.
—¡Maldita!
—Levi—dijo con sensualidad—. Si vas te daré un premio.
—No.
—Hazlo—pidió.
—No—repitió.
—Ve de una perra vez o no habrá un final feliz en esta historia.
Eso es todo Hanji.
No teniendo más opción Levi fue directamente a donde Armin se encontraba.
—Dámela.
El rubio menor le dio el palo y le vendo a los ojos.
Y el juego empezó.
—Dale, dale, dale no pierdas el tiro…
Levi trataba de darle a la piñata pero Erwin la cambiaba de lugar.
—Por qué si lo pierdes pierdes el camino…
No le daba ningún golpe.
—Ya le liste 1….
—¡Levi!—gritó Hanji—. ¡Imagina que la piñata es Zeke y que le puedes reventar toda la madre!
Al escuchar eso algo cambió en el azabache y como ninja realizó movimientos precisos logrando darle a la piñata.
Lo que cantaban dejaron de hacerlo sorprendidos.
Al lograr darle un fuerte golpe a la piñata tirándola al suelo al estar ahí Levi golpeó sin parar la piñata lanzando los dulces por todos lados incluso él mismo sonreía divirtiéndose.
—¡Eso!—Zoe fue rápido con una bolsa a pelear por las golosinas—. Eso es mío.
Peleó como un gato.
—Actúa como una mocosa—dijo y mira a su amigo Farlan que estaba a su lado—. Tómale una foto para que luego me la pases.
[…]
Al terminar la fiesta como a las cuatro de la mañana Levi y Hanji fueron en un taxi a la casa de la muchacha, sorprendentemente Levi no paraba de reír.
Al ver la alegría del chico que le gusta Hanji sonrió, al parecer si pudo cumplir su encomienda.
«Ese regalo que te di realmente te gusto»
Levi ese día aprendió que los regalos no eran necesariamente materiales, podrían ser cosas más simbólicas, como la felicidad o el amor que a pesar de conocerlas por fin logró entenderlas por completo, lo importante era estar con las personas que quieres e importan. Agradeciendo de todo corazón tener a gente tan especial a su lado como Hanji la chica de la que se enamoró.
Sacó el álbum de fotos de su abrigo para ver las fotos que habían tomado esa noche.
Sin duda el simple hecho de estar con ella, para Levi Ackerman ese era el mejor regalo de la vida.
—Hanji—Levi habló al ver como ella se recargo en su hombro—. ¿Te parece si vamos a ver el festival de navidad?
—Me encantaría.
Ese cumpleaños (navidad) lo recordaría por siempre. En el que recibió el regalo del amor.