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Nueva Orleans, Louisiana. Septiembre de 1930
Los gritos a su alrededor, insultΓ‘ndola por ser mulata, criolla, descendiente de practicantes del VudΓΊ, no cesaban a pesar de sus sΓΊplicas. Los blancos la maldecΓan y culpaban de cosas que nunca habΓa hecho. Incluso la responsabilizaban del colapso de la bolsa de valores, atribuyΓ©ndolo a su supuesta magia oscura.
Lo ΓΊnico que Alethea hizo mal aquella noche fue no permitir que su esposo la acompaΓ±ara al lugar donde realizarΓa el ritual para proteger a una niΓ±a de la comunidad, con la ayuda de los ancestros. La interceptaron a medio camino; lamentΓ³ no haber escuchado a los espΓritus del bosque cuando intentaron advertirle de la amenaza.
La golpearon y la ataron.
βΒ‘Sus almas nunca encontrarΓ‘n el paraΓso que anhelan tanto! βgritΓ³ con dolor mientras le cosΓan los ojos en forma de X, como hacΓa ella con sus muΓ±ecos. βΒ‘EstΓ‘n condenados por la misma razΓ³n por la que me acusan a mΓ!
El ambiente del bosque cambiΓ³, tornΓ‘ndose oscuro ante lo que se avecinaba; los hombres blancos ni siquiera se daban cuenta mientras le echaban aceite para quemarla viva, como a la supuesta bruja que creΓan que era.
Alethea llorΓ³ de impotencia al sentir el lΓquido grasoso empapar su ropa. Aunque los espΓritus le habΓan advertido a su esposo, no llegarΓa a tiempo. Ya no volverΓa a escuchar su carismΓ‘tica voz, ni a saborear la Jambalaya que con tanto orgullo y amor cocinaba gracias a las enseΓ±anzas de su madre. No volverΓa a escucharlo en la radio mientras trabajaba en la nueva colecciΓ³n de su boutique, ni a disfrutar de su humor negro cuando estaban juntos.
No volverΓa a la cotidianidad que tanto amaba junto a su esposo.
En su dolor y con sus ΓΊltimas fuerzas, Alethea maldijo a los hombres blancos mientras sentΓa el fuego abrazador envolver su cuerpo. Se llevarΓa sus almas al infierno consigo, asΓ como las de su descendencia por su acto; sus almas estarΓan encadenadas a la suya. La luna brillaba cada vez mΓ‘s sobre su cuerpo, otorgΓ‘ndole la energΓa que necesitaba mientras los espΓritus protectores y las almas de las vidas que habΓa tomado en el pasado se reunΓan a su alrededor entre las llamas, aceptando su promesa, su ira y su furia.
AsΓ, quien hasta ese momento era considerada la princesa del VudΓΊ, la ΓΊnica descendiente del linaje de Marie Laveau, la Reina VudΓΊ, sellΓ³ con su ΓΊltima respiraciΓ³n la maldiciΓ³n que atormentarΓa a las familias de aquellos desgraciados que le arrebataron la vida durante siglos. Se condenaron por su imprudencia, demostrando una vez mΓ‘s que aquellos que estaban por debajo no eran los negros, sino los blancos.
Ese aΓ±o, el infierno habΓa ganado una pecadora ΓΊnica en su clase, una que incluso habΓa ganado el favor de Lucifer en el momento mΓ‘s desastroso de la familia Morningstar.








