Feelings | Takemike

Summary

"El amor solo conoce los finales rotos" Mikey decía. Sí, eso es lo que decía, pero Takemichi estaba dispuesto a hacerlo cambiar de opinión. ⁀➷ Fluff. ⁀➷ One-shot. ⁀➷ 08/04/22

Genre
Romance
Author
Riely
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo Único

Porque los sentimientos son difíciles de encontrar.



Para alguien que era tan impulsivo e inseguro, Mikey siempre era el primero en alejarse cuando los demás se acercaban más de la cuenta.


Takemichi fue un afortunado si lo mantienes en cuenta. A Takemichi le gusta pensar en Manjiro como una persona bastante común, aunque se veía extraordinario e inalcanzable en la cima del santuario Musashi.


También es valiente. Después de todo, la mayoría de las personas que se encuentran con las cosas con las que él lidia a diario huirían gritando, tratando de despertarse de la horrible pesadilla que acaba de materializarse ante ellos. Así que sí, él diría que nació con mucho coraje o las circunstancias lo hicieron crecer un poco -aunque Draken probablemente trataría de hacerlo pasar como una falta general de sentido común-.


Sabe que no es excepcionalmente inteligente. No es que sea estúpido. Tiene sus momentos brillantes de vez en cuando, pero cuando se trata de eso, prefiere confiar en sus agallas en lugar de su cerebro.


Suspirando, añora los días en que otro tipo de nerviosismo hacía que su corazón se acelerara, Draken levanta las cejas y le devuelve la mirada.


La primera vez que notó las mariposas, reflexiona Takemichi, simplemente las descartó como pura adrenalina. Después de todo, él estaba en presencia de la persona que le había causado tanto daño y angustia en la primera línea temporal. Por supuesto que estaría ansioso, necesitaba mantener la guardia alta. Necesitaba proteger a Hina, su esperanza en el mundo, para al final convertirse en líder de una terrible organización que le había quitado tanto a tanta gente. Y necesitaba protegerse.


La segunda vez optó por ignorar esos sentimientos. No había forma de que fueran reales. Fue solo para seguir el juego. Vio su cuerpo desnudo en las saunas y le dio ideas. Eso es completamente comprensible, ¿verdad?


Encontró una excusa la tercera vez también. Cuando recibió la chaqueta del líder. Si Mikey lo traía puesto, se vería innegablemente bien en él. No había nada más que eso. Además, estaba con el chico de lentes, Kisaki. No iba a involucrarse tanto, al menos, no hasta el momento.


Ahora sabe que desde hace dos meses que está enamorado de Mikey. No pudo evitarlo. Manjiro con su cuerpo impecable y su personalidad encantadora. Él era bastante perfecto. Aunque la personalidad encantadora podría ser discutida. Algunas personas pueden pensar que es un poco malhumorado y no muy simpático, pero Takemichi conoce a la persona detrás del exterior. Y esa persona es bastante impresionante. Mikey es divertido sin darse cuenta él mismo, es cariñoso y considerado incluso si no le gusta mostrarlo. Pero Takemichi puede verlo y calienta su corazón adolescente y hace que su estómago se sienta raro.


Negar que Mikey es hermoso era casi imposible. Con un cuerpo de Adonis, unos ojos negros exquisitos enmarcados por las pestañas más largas que Takemichi había visto en su vida y una boca que solo podía describirse como sensual, Sano Manjiro estableció los estándares de belleza.


La vida del ojiazul sería mucho más fácil si la belleza del rubio fuera solo física, pero el hombre tenía un corazón de oro.


Pero últimamente Mikey se había vuelto tan distante que incluso se olvidaba siquiera que él estaba ahí. Y a Takemichi a veces le duele, estar tan cerca pero tan lejos le duele. Fingir que no le importa pero en realidad lo mata por dentro.


Y Takemichi lo intenta, él realmente lo hace, pero no puede desquitarse de esos sentimientos, no cuando Mikey fue el lugar más cálido que ha conocido.


Y se preguntaba cómo. Cómo podría hacerle saber a Mikey que era tan malditamente perfecto a su manera, cómo le diría que quería fundirse en sus brazos y hundirse en ese abismo que tiene como ojos.


Si tan solo hubiera un momento...


—¿Takemichi?


Takemichi levantó la vista de su collar con el que había estado jugando. Draken estaba del otro lado de la motocicleta, su mirada cuestionando la suya. Estaba tomando la misma de los manubrios así que Takemichi supuso que volvía a casa. Es invierno, Tokio tiene la característica de tener estaciones climáticas muy marcadas y el sol bajaba rápido. Takemichi pensó que él también debería volver pronto.


—Draken-kun. —respondió.


—Solo quería hacerte saber que me iba. Le he pedido a Mitsuya que arregle algunas costuras de mi uniforme. —indicó elevando un poco la bolsa de cartón.


Takemichi le sonrió y lo entendió. Si le pidieran una opinión, diría que las cosas habían progresado tan rápidamente que ninguno estaría seguro de cuándo había sucedido todo. La última pelea contra Valhalla fue desastrosa y no habla de solo la ropa, ToMan había ganado, sí, pero Baji casi terminaba muerto y Kazutora tampoco había quedado lejos en hacerle compañía.


Hinchó sus pulmones y exhaló profundamente, viendo como su aliento empezaba a formar pequeñas nubes de vapor.


—Está bien. Ten cuidado cuando vuelvas a casa.


Draken se rió levemente.


—Como si la necesitara.


ೃ⁀➷ ׂׂૢ ೃ⁀➷ ׂׂૢ ೃ⁀➷ ׂׂૢ ೃ⁀➷ ׂׂૢ ೃ⁀➷ ׂׂૢ


Apretó su collar contra él, normalmente el santuario en donde se reunían estaba lleno a estar horas, pero no era la ocasión esta tarde. El lugar estaba inquietantemente vacío, salvo que se escuchaban los vehículos pasar por la avenida.


Se sienta en uno de los escalones en silencio por un rato, sumergiéndose en algún objeto aleatorio que adornaban los viejos Torii del santuario.


Aún seguía jugando con el collar, ese collar de tréboles que alguna vez formó un gran vínculo con Tachibana Hinata. Ella lo llamó “un amuleto de la buena”. Aunque Takemichi no era un gran fanático de las creencias.


“¿Realmente si deseo algo se cumplirá?” Miró hacía abajo, viendo el pendiente colgar entre las manos de la fémina.


“Eso es lo que dicen, aunque sólo puedes pedir tres de ellos.”


“Entonces…”


—Deseo que Mikey-kun estuviera aquí…—susurro para sí mismo. Se hace eco de su propios pensamientos pero lo único que lo rodea es el silencio. La única respuesta son los cantos de los grillos que empiezan a escucharse a lo lejos y el brillo anaranjado que pega en su rostro indicando que falta poco para el anochecer.


Se ríe de sí mismo, pensando en lo ingenuo que fue en creer en tal cosa.


Pero finalmente, alguien rompe el silencio.


—Takemitchy ¿Qué sigues haciendo aquí? Pensé que seguirías a Kenchin.


Definitivamente no estuvo preparado para esa pregunta. Tuvo que ahogar un grito y el estremecimiento de su cuerpo. Pensó que Mikey había dejado el santuario hace tiempo junto con los demás líderes, jamás noto su presencia. Se paró repentinamente tambaleando de un lado a otro hasta conseguir la suficiente estabilidad para girarse al líder que estaba de espaldas.


“Santa mierda” Maldijo internamente. ¿Lo había escuchado o el deseo realmente se cumplió?


Si esta era la oportunidad que estuvo buscando todo este tiempo, no estaba preparado para nada. ¿En que momento Mikey se había ocultado exactamente?, siendo ajeno a todo esto, ¡Takemichi no tiene idea si Mikey sentiría lo mismo tampoco! ¡Tiene miedo de actuar sobre cualquiera de estos sentimientos en caso de que arruine la amistad que ya tienen! Takemichi no sabe definitivamente qué hacer.


Todo esos pensamientos que lo mantenían despierto todas las noches ahora lo atormentaban de nuevo.


Pero lo último que quería hacer era actuar como un idiota espeluznante.


No…


No podía escapar ahora.


Alzando la voz, Takemichi dice:—Uhmm… sí, bueno, no realmente. Draken-kun solo fue a pedir un par de arreglos en su uniforme y… necesitaba hablar contigo sobre algo —Takemichi levantó la vista de sus pies tratando de leer la expresión de Mikey. Pero está tan en blanco como siempre. Maldito Mikey y su cara de póquer. —Yo… quiero decirte algo muy personal… y prometeme que no te reirás en mi cara, ¿de acuerdo? —Takemichi puede sentir las palmas de sus manos sudando y temblando, pero al menos logra ahogar una respuesta.


Mikey se gira para mirar a Takemichi desde la cima del santuario Musashi y tal vez se esté imaginando cosas, pero Takemichi parece un poco esperanzado. Tan esperanzado como puede serlo en todo momento, aunque esta vez ese brillo en sus ojos era diferente. Asintió la cabeza permitiéndole proseguir.


—Está bien… Hace dos meses me di cuenta de que estaba enamorado de alguien y no estoy seguro de cómo decírselo. Tengo miedo porque temo que él no sienta lo mismo por mí. Realmente me gusta y disfruto pasar tiempo con él y él es todo en lo que pienso. Ya ni siquiera puedo concentrarme en la escuela, básicamente se está apoderando de mi vida. —Manjiro lo mira con sus manos colocadas en sus bolsillos. Oye a Takemichi balanceando de un lado a otro y luego aclara su garganta.


—Takemichi, estoy seguro de que a esa persona, quienquiera que sea, también le gustas. Eres un chico increíble, eres divertido, amable y lindo y cualquiera sería afortunado de tenerte —Takemichi levanta la vista y se encuentra con los ojos de Manjiro y, si no se está confundiendo, hay un pequeño sonrojo en sus mejillas del ojiazul.


Manjiro continúa: —¿Quién es este tipo? No es Kenchin, ¿verdad? Porque eso sería incómodo como el infierno… Espera, eso es imposible ¿Es alguien que conozco? ¿Es Chifuyu? Es un chico agradable. ¿O es ese chico Akkun?


Mikey lo mira esperando una respuesta y todo lo que Takemichi puede pensar es que esto de repente está saliendo increíblemente mal. Pensó que estaba siendo obvio con quién estaba hablando. O Manjiro es realmente tonto o él mismo simplemente es malo usando sus palabras.


—No, no, no —se apresura a asegurarle —,eso no es lo que quise decir. Yo… Ugh…


Se obliga a mantener la mirada, tratando de transmitir con sus ojos lo que no se atreve a decir con palabras, pero debería haber sabido que sería un caso perdido. Manjiro parece completamente desconcertado. —Me temo que no entiendo—, admite. —¿A quien te refieres en realidad?


Takemichi suspira. Sabía que fallaría en esto. Simplemente no tiene el lenguaje para hablar de sentimientos. No es un hombre de palabras, es un hombre de acción. Y tal vez esa sea la respuesta.


Mikey huele a duraznos a kilometros y sus mejillas se ven como unas por el frío. Entonces decide traspasar todos los límites que se habían trazado el uno al otro.


Siete pasos hay entre ellos, siete estúpidos pasos entre lo que tiene ahora y lo que siempre ha querido.


Siete.


Quizás sea codicioso. La mayoría de las chicas estarían bastante satisfechas con la compañía de un hombre como él. Tal vez Takemichi no debería empujar los límites, su amistad debería ser suficiente para contentarlo, entonces, ¿por qué todavía se estaba moviendo?


Seis.


Takemichi piensa que debería parar. Piensa en cómo todo se derrumbaría si él continuara subiendo las escaleras hacia él, se diera la vuelta, corriera de regreso a su casa e inventaría una excusa.


Era difícil distinguir cuándo las líneas imaginarias que Manjiro alguna vez trazó se volvían borrosas, cuando Mikey dejó de ser exactamente eso, un amigo, y comenzó a marearse como cada vez que dice su nombre.


Takemichi piensa que la peor parte de todo es lo intoxicado que le hace sentir, él era parecido a una canción favorita que no podía sacar de su cabeza, él había impreso su vida, ¿cómo podría volver a la como eran las cosas antes? Sin embargo, sus sentimientos definitivamente hicieron las cosas más difíciles, cada parte de su piel que él alguna vez tocó involuntariamente se volvió eléctrica. A su alrededor, él era un relámpago, lo que hacía que su ausencia fuera aún más insoportable de manejar.


Cinco.


Seguía subiendo, contando mentalmente todas las razones para no hacerlo, todavía estaba gravitando hacia Mikey. Una parte de él quería detenerse, pero una parte más grande quería seguir adelante. De repente se le ocurre que no tenía ni idea de lo que iba a hacer cuando llegara allí, cuando cruzara el punto sin retorno. ¿Quería siquiera lo que estaba persiguiendo? Había pasado tanto tiempo idealizando este momento que no tenía idea de lo que vendría después.


Cuatro.


Él estaba lo suficientemente cerca ahora para ver el brillo en su piel. Ser testigo de cómo el sol golpeaba los puntos más altos de su rostro y las estrellas que se asoman tímidamente lo adornan detrás. Aquí era donde se suponía que debía detenerse, en sus sueños nunca había ido más allá de este momento, la belleza que él sostenía siempre lo aturdía y lo hacía reconsiderar su decisión de continuar cualquier cosa.


Tres.


Huele a duraznos. De repente se pregunta cómo sería si se inclinara un poco y traspasara todos los límites que se habían trazado el uno al otro. Se preguntó cuán desastroso se volvería él mismo luego esto.


Dos.


—¿Qué estás haciendo? —Manjiro dice. El sonido de su voz, severa pero sensible, profunda pero frágil, casi lo saca del trance. Casi lo hace huir. Casi.


Uno.


Takemichi está demasiado cerca ahora. Demasiado cerca para ver cualquier cosa que no sea él, y estar tan cerca de Manjiro hace que se dé cuenta de repente es allí donde siempre ha querido estar. Todos los momentos que habían formado su relación condujeron a esto, las sonrisas incómodas que se dieron el uno al otro cuando sus manos se tocaron accidentalmente, las docenas de bromas internas que Takemichi se había memorizado, los innumerables momentos de mirarse el uno al otro a los ojos y sabiendo que nadie podría quitarles esto, sea lo que sea que estén creando entre ambos. Siempre había temido que él no correspondiera a sus emociones, que no lo amara como él lo hacía, que no sintiera lo mismo. Pero ahora, estando demasiado cerca de él, más cerca de lo que nunca había estado, se da cuenta de lo tonto que había sido ese miedo.


Porque es ahí donde los ojos de Majiro siempre habían sido un espejo de sus propios sentimientos.


Takemichi se inclina y lo besa, un beso suave como una pluma donde apenas roza sus labios sobre los de él. Lo atrae más cerca, más profundamente entre sus brazos hasta que todo lo que existe son solo ellos dos. Afuera el frío ha empezado a calar, pero están calientes, como un fuego que había tardado mucho en construirse pero que ahora no se puede apagar.


El cuerpo de Mikey se tensa, y los dedos se juntan en un puño sosteniendo el extremo de sus mangas. Los labios de Manjiro están un poco agrietados, como Takemichi sabía que estarían, pero se sienten absolutamente divinos.


Tiene miedo de abrir los ojos, no está seguro de qué expresión se verá en el rostro de Mikey, por lo que los mantiene cerrados, incluso cuando se aparta un momento después. Ha soñado con esto más veces de las que le gustaría admitir, y solo quiere seguir saboreando un poco más.


Los pulmones de ambos dieron la bienvenida al aire del exterior y Takemichi suspiró antes de mirar aquellas pestañas oscuras que aún revolotean como mariposas. Mikey está absolutamente quieto, como congelado en estado de shock, y mientras no habla, puede fingir que es solo la sorpresa lo que le impide responder. El corazón de Takemichi está latiendo muy fuerte y no tiene dudas de que Mikey puede oírlo, pero entonces, en realidad no hay más secretos que guardar, ¿o sí?


—¿Es mi amor demasiado para ti? —Mikey se sobresaltó, sus ojos se dirigen a sus orbes y el rubio vaciló. Trató de retroceder, empujarlo, hacer algo, pero todo lo que pudo hacer fue seguir entre los brazos de Takemichi. —Yo... ¿soy lo suficiente para ti?


La voz de Mikey se atascó en su garganta. Takemichi solo puede sonreír y se inclina para juntar sus frentes. Mikey está asombrado por su habilidad de desconectarse de todo lo que sucede a su alrededor porque ahora su enfoque está reducido a unos ojos azules que brillan intensamente, a una boca curva arriba.


—Me gustas, Manjiro. Lo hago —Takemichi exhala dolorosamente lento antes de seguir. —, realmente lo hago, y yo quiero hacer todo lo que Mikey-kun quiera hacer.


Los ojos azul océano estudian su hermoso rostro. A estas alturas ya ha memorizado cada centímetro y lo conoce tan bien como el suyo propio. Con cautela apartó algunos mechones sueltos de cabello que caen sobre su rostro. Takemichi no puede evitar sonreír, mientras una ola de calor inunda su pecho al verlo.


“El universo tiene una manera de hacer que sucedan las cosas más improbables”, señala Takemichi. Este chico pasó de ser su enemigo mortal a un conocido preciado, a un amigo y ahora…


—Tú sacudiste mi mundo. —Takemichi murmura las palabras, y Mikey niega con la cabeza. No, Manjiro no estaba preparado para esto. —Podríamos cruzar esa línea —Susurra mirando directamente a Manjiro.


Entonces, algo pareció apoderarse de Mikey. Un cambio sentimental a la luz de sus ojos. Sintió una sensación extraña, dolorosamente palpitante pero cálida y tierna en lo profundo de su pecho que esperaba que Takemichi también sintiera.


Su cabeza se llenó de pensamientos y preguntas sin respuesta. Esto le dificultaba pensar con claridad, concentrarse y respirar. Manjiro nunca pensó volver a pasar por una situación similar. Un “te quiero o te aprecio” parecían ser algo simple para la gente común, pero para Manjiro no lo era.


Mikey siempre tuvo un gran miedo.


El miedo a perderlo todo.


Es como si tuviera fragmentos de vidrios rotos en su corazón. Desde la muerte de su hermano mayor, gran parte de cordura y afecto se fueron con él a la tumba.


No es como si Manjiro pudiera controlarlo.


Solo tenía miedo de que fuera a romperse más.


Su pecho comenzó a palpitar más, y en un instante, su mente se aceleró incomprensiblemente. ¿Había algo más rápido que la velocidad de la luz? Porque si lo había, eso era lo mucho que se precipitaba sus pensamientos en ese momento. Al menos, así es como se sentía.


—Imitemos lo que deseemos, Manjiro. No hay tiempo para pensar en el significado.


Su voz quedó atrapada en su garganta. Hizo un intento de decir su nombre de nuevo, pero nada pudo salir sin importar cuánto lo intentara. La avalancha enfermiza de emociones perturbó su pecho. Se sentía tan increíble por la adrenalina pero tan miserable por la ansiedad al mismo tiempo, y no tenía idea de cómo identificar cuál se sentía mejor.


La velocidad de los pensamientos de Manjiro aumentó infinitamente mientras extendía su rostro, su vista estaba pegada a la de Takemichi mientras más se acercaba. Se quedaron mirando por lo que pareció una eternidad. La expresión de Takemichi era totalmente opuesta a las emociones que Manjiro estaba experimentando en ese momento. Ahora parecía relajado y sereno. Seguro de sí mismo.


Era casi irreal.


Manjiro tardó varios segundos en darse cuenta de que habían colocado sus manos suavemente a ambos lados de la cara. Sus hombros se movieron mínimamente en una reacción muy demorada.


Después de eso, absolutamente todo pareció detenerse por completo. Su pecho palpitante, como si de la música se tratase, se escuchaba en lo más profundo de sus tímpanos.


Suavemente tira su peso hacía adelante y posa sus labios en un suave toque. Finalmente Manjiro sonríe en medio del beso, pero a diferencia de estos últimos meses, no es arrogante y segura; es tímida y pequeña. Con los ojos entrecerrados, las pestañas oscuras revolotean como mariposas contra sus mejillas. Algo aprieta en el corazón de Mikey, mientras el calor fluye a través de él. Esa calidez no tiene nada que ver con su amistad con Takemichi.


Por primera vez admite que algo encantador burbujea y hierve en su pecho.


Esto es lo que él había estado esperando. Lo que necesitaba. Lo que anhelaba.


Takemichi sabe que no quiere detenerse, nunca, si eso es posible, y por la forma en la que Mikey se aferra a él, por cómo los dedos acarician el cabello de su nuca, sabe que siente lo mismo.


Y se siente tan bien que Manjiro piensa que sus labios están hechos para encontrarse con los de Takemichi para besar su suave y carnosa boca contra la suya, que ahora están agrietados por el frío.


Y Manjiro piensa que es todo lo que necesita para comprender finalmente que siente por Takemichi.


La forma en lo que hace sentir especial, eso era amor, la forma en la que Takemichi le toca la mejilla, con cuidado, tan suavemente, eso es amor, la forma en que entrelaza sus manos y acaricia su dorso, eso es amor, como sus labios chocan, anhelando más, suspirando en ese beso, es todo lo que Mikey necesita.


Eventualmente ambos vuelven a separarse.


Solo su rostro tenía un anhelo absoluto . Los profundos iris oceánicos de Takemichi no pudieron separarse de los ardientes y tormentosos ojos de Manjiro. Como una lluvia de meteoritos. Solo podían permanecer abiertos porque luchaban por no ahogarse en su mirada. No importaba si era solo por este momento, o si estas emociones continuarán en el futuro. Ninguno podía negarlo, por mucho que quisieran o intentaran hacerlo.


Takemichi necesita a Manjiro tanto como Manjiro necesita a Takemichi.

—¿Esto nos convierte en novios?


Mikey se atraganta con su propia saliva.


—¿Mikey-kun? —Pregunta Takeimichi, sonriendo porque el buen humor se le ha subido a la cabeza.


—¡Tú! —Jadeó Mikey. Takemichi ahora es incapaz de dejar de sonreír en grande por la histérica reacción. —¡Cómo puedes decir eso tan ligeramente!


—¡Pero acabo de confesarte mis sentimientos! —Protesto Takemichi, ya comenzando a reír.


—¡Y yo casi muero cuando lo haz dicho! —Dijo Mikey, con las mejillas sonrosadas pero la diversión puede divisarse en sus ojos.


—Eso fue bastante obvio.


—Cállate.


Takemichi carcajea un poco y esconde su rostro en el hueco de su cuello, rodeándolo esta vez por los hombros.


Mikey tampoco se resiste, y sus ojos se cierran mientras se relaja contra él, inclinando la cabeza ligeramente para un mejor ajuste.


“Mi corazón...” Pensó para su adentro. Mordiéndose brevemente el labio inferior. “Lo robaste. Te robaste todo lo que hay en él... y ahora probablemente nunca lo recuperaré“.


Mikey sonríe para sí mismo ante esos pensamientos. Siente cada vez más fuerte que días más tranquilos comenzarán a llegar, se esforzará por estar listo para ellos. Y estaba seguro de que Takemichi haría lo mismo.


Por ahora, sería una mezcla de emociones que se correlacionan como opuestos perfectos. Y estaban dispuestos a soportarlos en cada paso del camino.


Un día a la vez.

—El regreso a casa puede esperar.


—¿Ah? —Takemichi lo miró parpadeando.


Pero otro beso no.






¡Muchas gracias por leer Feelings!


Este oneshot era uno de los tantos que he querido publicar, lamento si mi intento de fluff fue un fracaso. Aunque siento que fue algo demasiado rápido para un one shot.


La verdad esperaba publicar antes Feelings que Heather en su lugar pero ocurrieron demasiadas cosas que terminé enredándome y luego no sabía exactamente qué escribir, aunque salió mejor de lo que esperé jsjs.


Esta vez me inspiré en la canción Feelings de Lauv y YOKU de Eve. Siempre que la escuchaba pensaba en un Mikey que se sentía no merecedor del amor pero Takemichi le daría el mundo si así lo pidiera. Pequeño headcanon 👀


Actualmente también estoy trabajando en dos fic Maitake, pero supongo que no serán un one shot como es de costumbre. Intente mantenerlos como uno pero voy agregando más y más elementos a la historia que digo “¿realmente pueden ser algo de un solo capítulo?” no lo se, pero deberia de perder mi miedo a hacer fanfics largos.


Un fanfic Mitake de horror y otro de época ¿qué opinan?


En fin, nuevamente, muchas gracias por leer Feelings hasta el final, espero traer mucho más contenido y con el tiempo mejorar un poquito más. Los quiero ♡.


⌲˘͈ᵕ˘͈ Riely.