𝐂𝐚𝐩𝐢𝐭𝐮𝐥𝐨 𝟏
Frente a mis ojos. El recuerdo de una imagen que ha perdido gran parte de su nitidez por el paso de los años
¿Quién es?
¿A donde va?
Su rostro... No lo puedo ver, ¿En dónde estoy?
El hombre no parece quererme dar una respuesta, en su lugar, solo desaparece como una simple mota de polvo entre las densas olas.... De nuevo.
—¡Mikaela! —Los molestos gritos de Hoshizora hacen eco en mis oídos, puedo oír sus pasos entusiastas correr por el pasillo directo a mi habitación.
Mientras el corre a paso alegre hacia mí, en un intento desesperado finjo volver a mi estado de sueño en el que permanecía hace unos segundos, pero como es habitual mi actuación se acerca más a un chiste que a una realidad. Hoshizora abre la puerta de la manera más estruendosa posible acompañado por un extraño gorro de fiesta color rosa.
Ahora lo entiendo... 21 de abril, es mi cumpleaños.
—¡¿Quién cumple años hoy?! —Se posiciona frente a mis ojos con una expresión atropellada de felicidad, frunzo el ceño notoriamente intentado darle respuesta, cosa que no parece inmutarle en lo más mínimo.
—Anda Mika, levanta ese trasero que hoy es un lindo día —Dice sosteniendo mis hombros en un intento mediocre de sacarme de mi adormecido estado. Justo cuando me dispongo a responder su rostro demuestra que al parecer se acordó de algo— Oh es cierto, te tengo una sorpresa, anda, te engordaras si te quedas acostada ahí para siempre —Rio ante sus palabras.
Cuando ingreso al comedor mis ojos se ensanchan como dos platos, malteada de fresa, en palabras resumidas: La felicidad.
—Hey hey, mira también lo demás —Cuando quito mi mirada del ostentoso vaso, vislumbro una pila de wafles entera, con quien sabe cuantas cosas, este hombre me va a terminar dando un coma diabético servido, wafles con la dulcería entera como adorno, sin embargo, no puedo evitar darle una mirada de ilusión a la comida que yace frente a mi.
—Y luego dices que engordaré si me quedó en cama —Aparto mi mirada de la pila de azúcar para dirigirla a Hoshizora— Me gusta más la idea de engordar así.
Ante mi respuesta su rostro desprende una sonrisa orgullosa.
—Anda Mika, que ni la comida ni la silla están allí de adorno —Por supuesto no pude concordar más con el— Siéntate.
Hoshizora es mi padre, al menos lo es para mí, biológicamente hablando, es mi tío de parte de madre, que lamentablemente no resistió a mi nacimiento, sin embargo, por más cruel que suene no me duele ni hace falta, pues Hoshizora se ha encargado de ser mi padre, mi madre, y mi único hogar.
—Mikaela por el amor de dios, usa esa concentración en comer, no para pensar en hombres —Esa ultima frase me descolocó completamente de cualquier pensamiento que tuviera, a lo que le dirigí una mirada de horror, lo cual al parecer le hizo mucha gracia— No me mires así niña, se que algún día te la pasaras el día completo pensando en bíceps. Es fuerte Mikaela, pero tienes que resistir.
—¿Eres consciente de que aún estoy en la edad en la que los hombres me dan asco? —Exclamo, pero como si fuera extraño ya, se dedicó a reír a carcajadas, mientras miraba mi rostro como si acabara de hacer su día.
—Ya lo verás Mika, va a ser duro tragarse esas palabras luego —Dice mientras se devora algo que se parecía más a una bolsa de gomas con un trozo de wafle que viceversa.
—Ya... —Digo en voz baja, a lo que luego me dispongo a seguir el ejemplo de Hoshizora e hincarle el diente a la comida que tenía delante.
Luego de milagrosamente pararme sin mareo por la tonelada el azúcar, me dispongo a recoger la mesa, y Hoshizora fue a darse una ducha aún sin borrar la sonrisa en su rostro.
¿De quien cree que es el cumpleaños?
Mientras secaba los cubiertos restantes pude oírle tararear la letra de una canción que evidentemente no se sabía en absoluto, su pésimo intento de karaoke matutino no falla nunca en sacarme una sonrisa.
Reía tontamente mientras terminaba de acomodar los cubiertos, a la vez de que Hoshizora sale de su sala de karaoke mejor conocida como el baño.
—¿Que piensas de mi voz Mika? Estoy seguro de que pasaría ese programa de talentos a la primera —Dice mientras pasa una toalla alrededor de su cabello.
—Yo te apoyo en primera fila —Me dirige una mirada llena de un orgullo parecido al de un infante —Quiero grabar como te humillas en televisión nacional.
—Confunde arte con humillación todo lo que quieras —Hace un esfuerzo notorio por fingir una expresión de enojo, que más bien parece la expresión de una persona altamente estreñida, en ocasiones me pregunto si esta graciosa incompetencia para fingir venia de familia.
—¿Y?, ¿Que era la tan emocionante sorpresa? —Su rostro se deforma en una mueca extraña de sorpresa.
—Oh! Por supuesto —Dice finalmente para proceder a ascender al segundo piso en busca de su obsequio — Te va encantar, te lo aseguro.
Le escucho bajar a prisa por las escaleras para finalmente posarse frente a mi con una caja diminuta en mano.
—Hazme el favor de cerrar los ojos —Dice mientras me mira con los ojos llenos de expectativa.
—No te hagas el misterioso Hoshizora — Digo mientras frunzo el ceño en señal de confusión —¿Qué es?
—Solo cierra los ojos, se nos hará tarde —Si antes estaba confundida ahorita si que lo estoy más.
—¿Tarde? ¿Iremos a algún lado? —Pregunto mientras accedo a obedecer la petición de Hoshizora.
—Si, he querido llevarte a un lugar hace un tiempo —Dice con una nota de melancolía en su voz, no le he prestado la suficiente atención a sus palabras, puesto que un repentino pinchazo en mi oreja izquierda me hace remover.
—¿Aretes? —Me dirijo hacia él.
—¡Hey! —Me pellizca suavemente la nariz— Ni se te ocurra abrir los ojos aún —A lo dicho suelto un suave suspiro de resignación, ¿Quién tarda tanto en poner unos simples aretes?
—¡Listo! —La conocida voz alegre de Hoshizora me saca de cualquier pensamientos para finalmente abrir mis ojos.
El espejo que yace a mi delantera me refleja una imagen vivida de mi rostro, con la ligera diferencia de que ahora dos largos y extravagantes aretes se posan a los laterales de mi cabeza.
—Son.... —Tengo la sensación de haber visto estos aretes anteriormente.
—¿Que pasa?, ¿No te gustan? —Dice en son de decepción.
—Hoshi, ¿estos son los aretes de mamá? —Me mira por el reflejo del espejo durante unos leves segundos.
—Pues claro, ¿quien más podría lucir aretes tan hermosos más que ella o tu? —No me gusta el rumbo que toma su expresión por lo que decido interrumpir lo antes posible su momento de reflexión.
—Por supuesto, Pero es evidente que me lucen más a mi —Digo con exagerada prepotencia, a lo que el se limita a mostrarme una sonrisa sincera frente al espejo.
—No te puedo negar eso, ahora camina de una vez a esa ducha, no voy a salir contigo oliendo así —Dice tranquilamente, a lo que procedo a dirigirme directo a la ducha con una mueca de molestia por su discreta forma de decir que huelo mal.
Giro la llave en espera de ser cubierta por completo de tan relajante agua tibia. Mientras las gotas de agua cubren por completo mi rostro y mi cuero cabelludo, no puedo evitar pensar a donde me llevara exactamente Hoshizora, lucía serio.
Vivimos en un a isla considerablemente apartada del resto del mundo, puesto que el clan Mangetsu si bien es realmente reconocido, no se suele relacionar mucho con sus entornos, verán, ese enorme hombre bebe llamado Hoshizora es nada más y nada menos que el líder de nuestro clan, cosa que incluso para mi es sorprendente , pero puedo asegurar que pese a su comportamiento infantil y risueño es alguien realmente fuerte y dedicado en diferentes ámbitos.
Según sus palabras, nuestro clan se ha visto obligado a resaltar su fuerza, pues he sabido de parte de el que existe una razón en entre muchas por la cual nuestro clan se ha visto obligado a mantenerse aislado del resto del mundo, sin embargo, esa razón al parecer es algo parecido a un secreto de estado, fueron muchos dulces con los que tuve que sobornar a Hoshizora para que me soltara de una vez la situación, aunque la respuesta claramente no fue lo que yo esperaba, me contó una historia tan creíble como lo sería el libro de la odisea, cuando terminó de hablar dí por perdido mi dinero y desde entonces considero aquella larga historia como un cuento que inventó nuestro clan para asustar a los niños.
Otra de las razones por las cuales está isla suele ser desesperadamente buscada es que está isla en especifico contiene minerales sobresalientes y sobre todo únicos, por lo cual es normal escuchar de la gente un suceso en el que se vean involucrados bandidos de todo tipo, aun siendo así nunca ha figurado un problema mayor, por lo cual la confianza de nuestro clan recae por completo en nuestros defensores, soldados que se entrenaron con el único propósito de proteger nuestra isla y todo lo que en ella habita.
El clan Mangetsu es también en parte reconocido por sus genes, que se resumen en llameantes cabelleras rojizas, orbes rojizos relucientes como rubíes, una piel palida sin llegar a parecer papel y una estatura promedio en su mayoría. Estos genes se han mantenido inquebrantables a largo de lo años, puesto que solo nos solemos mezclar entre nuestro propio clan, sin embargo, ese no fue el caso de mamá, no es secreto para nadie el amorío que se desarrollo entre ella y mi desconocido padre, y que gracias a sus cosas de adultos como dice Hoshizora, se llevó a cabo el milagro de mi nacer.
Gracias a esta unión, los genes Mangetsu de mi madre se difuminaron junto con los genes de dudosa procedencia de mi padre, dando como resultado a una pequeña niña de cabello rojizo y de orbes color dorado, junto a una desfavorable estatura que por desgracia solo me permite mirar a los demás hacia arriba.
Creerán que a mi clan no le agradó mucho este vínculo, y no están del todo equivocados, sin embargo, pese a eso ellos me acogieron como a una más de ellos, en especial Hoshizora, pero no importaron nada mis suplicas ni mi llanto a la hora de preguntar sobre mi padre, se negaron rotundamente en cada ocasión a informarme cualquier cosa sobre el.
Mi instinto me dice con seguridad que aquel hombre que hace su aparición en mis momentos de sueño no es nada más y nada menos que el, puesto que cada que cuento sobre esto a Hoshizora su cara y estado anímico, parecen transformarse completamente a una expresión de total enojo, cosa que dura un tiempo realmente considerable a la par de que solo parecen confirmar un poco mis sospechas.
Partiendo de lo anterior, tengo un sueño que estoy dispuesta a hacer realidad, y se trata de encontrarlo a el, al hombre sin rostro fijo que encuentro en mis sueños y del cual tengo una idea de saber quien es, mi instinto me lo dice a gritos y estoy más que dispuesta a creerle a el.
—¿Toda la vida Mikaela? —Dice Hoshizora dando suaves golpes en la puerta, descolocandome de cualquier tipo de pensamientos que tuviera presentes en mi cabeza.
—¡No molestes! —Digo con fastidio a la par de que mis dedos giran la llave de la regadera para detener el flujo de agua tibia.
No suelo ser muy vanidosa la hora de arreglarme, pero para bien o para mal hoy es un día especial, por lo que decido ponerle un poco de esfuerzo al tema de mi aspecto.
Luego de escoger un vestuario bastante decente a mi parecer, bajo con prisa las escaleras en busca de Hoshizora que yacía con la espada apoyada en el marco de la puerta principal. Al verme su rostro se deforma en una expresión de sorpresa para luego mirarme con la misma de arriba hacía abajo.
—Perfecto, ya estaba preparando una buena reprimenda por tu vestuario pero veo que no va ser necesario —Dice con una sonrisa remarcada, se perfectamente lo mucho que le gusta comprarme este estilo de ropa, y le gusta aún más verla en puesta en mi persona.
—No esta tan mal la verdad —Digo mientras respondo con una sonrisa sincera.
Llevamos almenos tres horas caminando desde que salimos de casa, avanzando al destino de quien sabe donde.
¡¿La isla es si quiera tan grande?!
—Por amor de dios Hoshizora, ¿qué puede ser tan excéntrico como para merecer toda esta caminata? —Pregunto con un tono de voz aburrido.
—Tranquila ¿si?, ya casi llegamos —Habla con una tranquilidad exasperante, pues parece tener un estado completamente contrario al que presento en este momento, parece ser que hoy se levantó con un humor más optimista que el normal.
—¡Eso dijiste hace como una hora! —Espeto de manera acusatoria hacía el hombre que camina frente a mi.
—Ya ya, no te quejes, esta vez lo digo enserio —Asegura de manera hastiada hacia mi, a lo que simplemente soltar un exagerado suspiro como respuesta para disponerme a seguirle el paso.
Al cabo de unos minutos logro visualizar un árbol bastante prominente a comparación de los que yacen a su alrededor, Hoshizora parece reconocerle al instante y apresura el paso hacia el, cosa que me obliga a hacer lo mismo.
Dirijo mi completa atención a lo que se expone frente a mi, es una tumba, justo en el frente del árbol, y evidentemente no hubiera podido ser otra más que la de mamá.
—Así que era esto —Suelto luego de un corto momento que me pareció eterno— Nunca me quisiste decir en donde estaba.
—Ya era hora de hacerlo, tu entrenamiento va bastante bien, a este paso podrás hacer el examen de cazador muy pronto —Habla con melancolía, sin retirar su mirada de la tumba.
—No te pongas así Hoshi, aunque puede que este físicamente lejos de ti, juré quedarme contigo siempre —Digo mirándole con reproche, una sonrisa melancólica aparece brevemente, pero se opaca completamente por una expresión seria que va dirigida a mi.
—¿Estas realmente dispuesta a buscarle? —Puedo entender a que se refiere.
—¡Por supuesto que sí! —Exclamo con la mejor determinación que mis límites vocales me permiten expresar.
—Bien —Dice con un tono suave en su voz- No te puedo decir mucho sobre él Mikaela, es un misterio andante incluso para mi, pero si te puedo decir que ese hombre que sueles mencionar, o mejor dicho, tu padre, ya se esperaba esto —Ante sus palabras me limito a guardar silencio y a escucharle minuciosamente— No me gusta mucho la idea, pero eso ya lo sabes —Su voz se corta por unos segundos, haciendo ver que lo que va a decir realmente le cuesta un esfuerzo sobrehumano— La forma en que te abandonó después de la muerte de tu madre, con la excusa de que el quería simplemente vivir sus aventuras y vivir en libertad, como si no hubiera pasado nada aquí, me llenó de resentimiento y rabia —Intento interrumpirle pero sus palabras nuevamente me cortan el paso— ¿sabes?, ahora que lo pienso, es increíble lo mucho que tu instinto puede llegar a acertar, pequeña.
—Sería muy descarada si te digo que no pude verlo venir —Hablo sin apartar mi mirada de su rostro y espero unos segundos para retomar mis palabras —Si así son las cosas no puedo justificar en absoluto lo que hizo, sin embargo, puedo entenderle un poco, y esa es una de las razones por las que iré al examen, deseo entender que fue exactamente tan apasionante como para dejarme a un lado de esa manera tan fría y cruda, y cuando por fin lo haga, lo iré a buscar a donde sea que este, y lo encontraré a como de lugar —Digo finalmente con mayor decisión, cosa que dibuja una enorme expresión de sorpresa en Hoshizora, pues parece que se esperaba una reacción totalmente contraria a la que le he hecho saber.
—Eres... —Parece reflexionar unos segundo sus siguientes palabras —Realmente extraña.
—Ya la oíste Seiza, tu hija está decidida a buscar al imbécil de su padre, y creo que tu también sabes que no le puedo convencer de lo contrario, así que por ahora deberíamos desearle la mejor de las suertes —Dice risueño dirigiéndose a la tumba de su hermana, una escena realmente conmovedora viniendo de el —Mikaela, deberías decirle algo a mama.
—¿como?, ¿Yo?, ¿pero que le digo? —Hablo nerviosamente a Hoshizora que ya recobro su habitual mirada optimista.
—Lo que quieras, puede ser cualquier cosa.
—Supongo que está bien entonces —Avanzo unos cuantos pasos hacia la lapida de mamá y le admiro unos cuantos segundos, tomando fuerza para empezar a hablar- Este... Hola mamá, después de tanto Hoshi decidió traerme contigo —Río con incomodidad—Hmm... bueno, no tienes que preocuparte de nada, Hoshi me ha criado muy bien, supongo —Me quedo en unos segundos sumida en un silencio tenazmente pesado, hasta que decido proseguir— Así que te puedo prometer que no le abandonaré como cree el, espero que me observes bien de ahora en adelante porque encontraré el imbécil de mi padre y le daré una buena.
—Hey mika —Hoshizora interrumpe mis palabras para atraer mi atención— No tienes idea del orgullo que me das, Feliz cumpleaños.
A lo dicho, solo me limito a mostrarle toda mi dentadura en una sonrisa honesta.
—Deberíamos volver, aun no he comprado el pastel —Cambia de tema para girar sobre su puesto y disponerse a caminar—¿Aún lo quieres de fresa? Se que te gusta, pero un cambio cada tanto no le hace daño a nadie, ¿Quieres probar otro sabor?
—Sabes que no —Digo riendo entre mis palabras
Justo cuando disponía a seguirle el paso, me paré en seco, un sonido que me dejó helada tanto a mi como a Hoshizora, era el sonido de dos explosiones realmente tenaces, seguido de un cúmulo de disparos que se escuchaban mucho más a lo lejos
Pude ver como cada músculo del hombre frente a mi se tensó en una fracción de segundo, para girar hacia mi con la mirada llena de alerta.
—Mikaela, tienes que esconderte ahora mismo, no importa donde, pero no salgas por nada —Veo que lo dice completamente enserio —No importa que veas, escuches o sientas, no salgas hasta que vuelva por ti ¿entendido?
—¿Pero por qué?, ¿que fue eso?
—¡Solo obedece y vete de una vez! —Los gritos de Hoshizora solo me preocupan aún más, sin embargo mi confianza hacia el pesa más en la balanza contra mi instinto, por lo que sin objeción alguna procedo a correr en busca de un refugio seguro, seguido de eso Hoshizora desaparece de manera estrepitosa para no dejar ni un solo rastro
¿Qué es lo que está pasando?
Muy buenos días/tardes/noches a ustedes mis panas (si es que hay más de uno leyendo esto)
Quiero advertirles de que esta es en efecto nuestra primer historia, así que espero que sus espectativas no salten muy alto respecto a la obra, sin embargo, las dos nos hemos esforzado demasiado escribirla
Por esto mismo siéntanse libres de hacernos saber cualquier opinión, únicamente de manera constructiva, por favor absténgase de cualquier comentario de mal gusto, pues es un placer para nosotras poder corregir cualquier error en la obra
Sin más que decir me despido, un beso en el siempre sucio, tomen agua y nos leemos pronto mis panas
⭐-So💧
PD: Esta historia lleva varios arños en curso, la estoy pasando a inkitt desde wattpad, con las nuevas políticas temo algún inconveniente.


