4 de junio de 1994
Un hombre de 39 años se encontraba en frente de una puerta, esperando a que sea abierta por su gran estudiante, Felix, era uno de sus favoritos, probablemente sonaba raro aquel pensamiento de saber cómo un profesor hombre tenía un favoritismo con su estudiante y sobre todo le daba clases privadas.
Al notar que se abrió la puerta pudo observar a su alumno, hermoso, esas pecas, sus ojos, su nariz, todo de él se veía tan delicado, bonito y sobre todo provocador. Ese cuerpo afeminado, nadie tendría un esplendor tan divino como Felix, su alumno se veía tan inocente y lindo, esa vestimenta que tenía era.
Simplemente, lo dejaba sin palabras.
Hyunjin no había notado cuánto tiempo se quedó observando a su contrario, pero aun así siguió su camino adentrándose a la casa.
— ¿Pasa algo profesor? — Pregunto Felix con una sonrisa que lo dejó totalmente anonadado .
— No, nada de lo cual pueda importar mucho — Le respondió con una sonrisa.
Hyunjin asintió con normalidad, intentando despejar su mente y poder concentrarse con sus cosas, esperaba a Felix que buscaba sus cuadernos de estudios y así a Hyunjin le dio tiempo de pensar aún más, si se ponía a pensar, Felix no tenía a nadie solo a él, tal vez lo llevaría a un parque o de viaje, no faltaba mucho para que empiecen esas vacaciones de una semana que daban en la universidad.
Todo iba relativamente bien, el profesor reía con cualquier tontería que dijera su alumno, era grandioso pasar el tiempo de descanso riendo por estupideces que ocurrieran, probablemente esos momentos puedan durar más, si se pudieran corresponder bien los sentimientos que se tenían, si el joven fuera más coqueto.
Felix, pecado mío, vida mía, me quemas por dentro, todo lo que pienso es en ti, no existe momento en donde no te tenga en mi mente, eres como una luz, una belleza incomparable, tu personalidad tan peculiar e inocente me encantan tanto, eres una flor tan delicada, tu cuerpo, piel y todo de ti me encienden.
...
Los días podían concurrir con normalidad, Felix y Hyunjin con sus vidas sin importar que, pasaban tiempo juntos, sí, pero no lo suficiente como para hablar de algún tema en específico, no sabrían cuánto tiempo pasaron como para volver a reencontrarse.
Felix estaba en el parque, sentado en el césped mientras se recostaba en un árbol leyendo aún algún libro, quién sabe.
Hyunjin pasaba por ahí casualmente y lo vio, sin pensarlo mucho, fue hacía su dirección, dándole un golpesito en sus hombros, haciendo que aquel joven se sorprendiera y diera un pequeño brincó, algo que le dio mucha ternura a Hyunjin.
— Te veo muy concentrado ¿Qué lees?
— Pues leo un libro que me recomendaron, pero no me llama la atención, se me hace muy triste el final, aunque lo sepa siento que si lo terminara me dolería aún más saber que no podré leerlo de la misma manera. — dijo el joven mostrando aquel libro a su profesor.
— ¡Oh! Es la canción de Aquiles — su cara de sorpresa se hizo notable, tomó el libro y se sentó al lado de su alumno — ¿Sabes? Me lo llegué a leer y sin mentirte lloré un poco, sinceramente no soy de leer la mitología, pero es muy hermosa, dale una oportunidad y te encantará.
— No sabía que te gustaba leer, pensé que solo eras un profesor aburrido de matemáticas.
— Niño insolente — rio con aquel comentario de su alumno — Pues este profesor aburrido de matemáticas te ha ayudado en muchas cosas tontas
— Bueno, bueno, dígame, ¿cómo le fue hoy? Parece mucho más feliz que hace un par de días.
— Normal diría, la verdad solo espero terminar algunas cosas y ya — se giró a mirarlo por un momento.
Por dios, podía jurar que a ese profesor se le caerían los ojos, que si las miradas desnudaran ya su alumno estaría tirado en el césped, desnudo, mostrando esa piel tan pálida, pero a la vez con un color hermoso, mostrando un sonrojo tierno, dejando ver esas hermosas pecas que tanto lo caracterizan, dejando ver tantas facciones, dejando ver esa inocencia en su rostro, esa calidez de poner tocarlo.
Tal vez su piel se sentía fría al primer roce, ¿no? Aun así no perdía mucho en poder tocarla, cualquier pensamiento llegó a su mente como un rayo que a la vez se esfumó por completo.
— ¿Profesor se siente bien? — preguntó Felix algo preocupado
— Sí, sí estoy bien pequeño, no te asustes... Oye quisiera invitarte a un viaje que haré solo ¿Quieres ir?
— Pues... — se quedó un minuto en silencio, cuestionando su respuesta — Sí, iré, déjeme, le pregunto a mis padres si me dejan.
¡Wow! Fue muy rápido en que el chico aceptó, llevarse bien con él y hacerse más cercanos está dando frutos.
—Está bien, espero y digan que sí, te tengo una linda sorpresa — Dijo algo sonriente.
¿Por qué nadie sospecharía de alguien como él? Queda claro que la gente es estúpida, sí, nadie pensaría que un profesor prodigio como Hwang Hyunjin secuestrar a un universitario, obviamente Felix aceptó por inocencia y para no dejar a su profesor solo. Casi nadie tenía el privilegio de viajar en vacaciones ¿Por qué no aprovechar eso? La cabaña no quedaba muy lejos para decir verdad, solo quedaban unas 4 horas.
Todos son idiotas, imbéciles sin cerebro, por eso pasan las cosas, podría cumplir todas sus fantasías sexuales en su primer y único amor, podría vivir más de una década, ya estaba todo sumamente calculado, solo faltaba ejecutarlo ¿Y qué no mejor manera y oportunidad que esta?