🌿 Time to work 🌿
La alarma sonaba rompiendo el silencio en el departamento en medio de la capital de Tailandia de aquel pequeño reportero que por más que se encontraba despierto no deseaba levantarse en lo absoluto.
Además porque se levantaría ¿A ir a una oficina llena de fracasados? El horror...
Nat tiene 23 años, es un noven adulto como cualquier otro con un trabajo en un periodico local algo pequeño, hace 3 años se graduó de su carrera de periodismo y hace 2 se arrepiente de hacerlo.
Cuando el pequeño Nat imagino su carrera, se imaginaba ser tipo un reportero de celebridades, recibir a los idols en el aeropuerto, hacer entrevistas exclusivas o ir a los eventos de la farándula más importantes del año con todos los gastos pagos.
No esperaba que sus sueños fueran pisoteados de forma tan cruel.
Cuando salió de la universidad imaginaba que las ofertas llegarían y podría comenzar una excelente carrera en el mundo de las estrellas pero no esperaba una larga lista de trabajos mediocres y reportajes que ni el querría leer.
Por ello, por la necesidad y querer "ganar algo de experiencia" se lanzó a una pequeña casa editorial que hacía los reportajes más aburridos que había leído en toda su vida.
Sus reportajes no iban más allá de reportar un pequeño incendio que no terminó en nada, en el ganador de la última lotería o algún fenómeno se internet que no le tomaría más de 10 minutos de investigación.
El principal consuelo que tenía era pensar que estaba tomando la experiencia necesaria para poder entrar a las grandes ligas cuando la oferta llegara y que la paga realmente no era mala.
Ya habían pasado dos años de eso y aquel llamado nunca llegó.
Seguía tomando el mismo café amargo en la cafetería de la esquina a las 8 am mientras entraba a esa oficina donde el calor era un infierno a falta de aire acondicionado y escribía las columnas más aburridas, pequeñas e nada interesantes para un inexistente público de lectores.
Viviendo al máximo la monotonía de sus 20's y no las mágicas aventuras de la farándula como tanto lo espero.
Eso si, si hay algo que existe y odie más que ese café de mala muerte o los temas de reportajes que le dan, es a Max Kornthas.
Fotógrafo estrella de la compañía que siempre llegaba en la mañana por el recado de que fotografías debía tomar y en la tarde regresar a entregarlas no son antes de que lo trataba horrible.
Desde el día que piso esa oficina Max creyó que Nat era un desagradecido por tener un trabajo y odiarlo, además de un ignorante por siempre renegar de la labor que hacían por más que no fueran los #1 en los tabloides o quienes iban a las grandes galas.
Nat odiaba al fotógrafo por conformarse con tan poco y no querer aspirar a ser el mejor de los mejores en su campo, con una imagen que capturara la belleza de las celebridades.
El odio era mutuo y en la oficina sus compañeros eran quienes sufrían el ruido, las quejas, las pataletas de Nat y los reproches de Max, pues para sus jefes no era mejor idea que siempre juntarlos en sus reportajes.
Parecían un matrimonio viejo, no se soportaban, se odiaban y se trataban de la forma más terrible posible pero podían separarse, ya se habían convertido en la constante del otro.
Desde día uno trabajaron bien en equipo (sin importar las peleas) y sus reportes eran los que más lecturas traían por ende no era una posibilidad separarlos a ojos de sus jefes.
Solo que Nat se preguntaba si realmente algo en su ciclo sin fin de levantarse, continuar en esa rueda de vida que mantenía hasta jubilarse al lado del tonto de Max porque jamás pudo lograr algo importante en su carrera.
Realmente estaba triste cuando pensaba en ello, se deprimia al ver todos esos jóvenes con su edad que vivían las aventuras más extraordinarias mientras el trabaja en tank tops viejos por culpa de la falta de aire acondicionado y talla niño que aún le quedan y son más baratos.
Ese era el desarrollo de ese miércoles en la mañana, 11 am, el sol golpeando atravesando la ventana mientras el continúa escribiendo de un reto de Internet en el que los jóvenes ahora tenían su interés.
Aprovecho el momento de distracción para reflexionar sobre aquellas cosas que hacían entristecer su vida cuando un montón de fotos fueron puestas en su escritorio.
- Revisa las fotos antes de enviarlas al reportaje. - Dijo Max con su tono profundo y serio.
Hoy venía con unos pantalones holgados llenos de bolsillos con una camisa sin mangas para soportar el calor de la oficina.
- Se dice buenos días primero imbecil, llegas tarde. - Dijo Nat acomodando sus lentes para comenzar a detallar las imágenes.
- No tenía ganas de ver tu cara hoy.
- Al fin estamos de acuerdo en algo. - Dijo Nat sonriendo. - Están bien. - Eso era mentira, las fotos estaban increíbles, pero no se lo diría a Max. - Solo asegúrate que la principal sea la número 4.
- Si enano. Oye tenemos reunión a las 3 ¿Sabes de que es?.
- Hasta ahora me entero que tenemos reunión.
- Lo sabrías si dejaras de divagar tanto. - Dijo el mayor llevándose las fotos y alejándose de su escritorio.
Mientras se alejaba Nat se molestaba por su comentario, pero intento continuar el día sin mayor novedad, si tenía reunión a las 3 podría almorzar con su novio eso era una buena idea.
Nat salía con Mark hace poco menos de un año, eran una pareja muy distinta pues, mientras el menor adoraba quedarse en casa y leer los últimos reportajes del momento, Mark amaba salir al gimnasio y escuchar podcast sobre otros tipos obsesionados con el gimnasio.
Envío un mensaje de texto esperando la respuesta del lugar donde debían reunirse. No eran la pareja tal para cual pero a veces Nat creía que no era tanto problema, incluso si el sexo no era bueno al menos compartía su tiempo con alguien que se tomaba la molestia de escucharlo.
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En el restaurante de fideos su novio miraba todo con desprecio a pesar se que era de los favoritos de Nat.
- ¿No crees que esto es demasiado grasoso? Deberíamos comer en otro lugar. - Dijo su novio con asco antes de sentarse en la mesa.
- Hay ensalada en el menú no te quejes.
- Deberías comer más sano, subirás demasiado peso a este paso.
- ¿Entonces porque pasas tanto tiempo en el gimnasio? Así podrás levantarme.
- Esa no es la idea. - Dijo su novio con cara larga. - La idea es que estés en forma conmigo.
- Cállate y ordena mi amor.
Estaban hablando de cualquier novedad del gimnasio luego de que tomarán su orden cuando en el fondo del restaurante encontró esa melena negra que lo fastidiaba a diario.
Y estaba hablando con un chico de forma muy coqueta.
Nunca había visto al mayor con otra persona por voluntad propia, era un antisocial de primera y verlo coquetear con alguien no sabía si lo intrigaba o le enfermaba.
Ya a este punto no estaba prestando nada de atención a su novio, agradecía que Max estaba de espaldas a él, por ende no se enteraría que estaba espiandolo.
Verán, parte de ser un reportero es ser un chismoso y más si Nat quería ser parte de la farándula, claramente debía enterarse de que sucedía con Max y el misterioso chico y por sobretodo contarle a Nunuew de contabilidad.
Además eso sería material para molestarlo en el futuro, era un chance que no podría dejar pasar.
Por ende, comenzó a detallar a la persona que estaba con Max y como el mayor se comportaba. Era bizarro para el notar que existía algo de humanidad en ese hombre.
Luego de un momento Max comenzó a acercarse a ese chico, el joven no se alejo y sus rostros se acercaron lo suficiente para que sus labios se juntaran, si se movían lo suficiente podría ver el rostro del acompañante. Justo cuando iba a presenciar el beso, su novio bloqueo su campo de visión.
- Nat te estoy hablando del torneo de pesas, siempre te emociona eso.
Quería matar a su novio por evitarle saber lo más emocionante que había sucedido en esa oficina hacia siglos, pero no podía culparlo, estaba ignorandolo desde hacía 10 minutos como mínimo.
Vio al chico de la mesa levantarse y dirigirse al baño. Siguiendo el llamado del periodismo siguió al joven al lugar.
En el baño estaba James de imprenta lavándose las manos, era el único en el lugar.
Todo en su cerebro hizo clic, Max se la pasaba en imprenta con sus fotos y sobretodo cuando las enviaba para las columnas, era obvio que algo entre ambos se estaba cocinando.
James salió del baño, parecía que no lo noto por lo que fue un plan de éxito y eso significaba nuevas formas de chantajear a Max. Eso lo hacía extremadamente feliz.
Volvió a la mesa con su novio, dándose cuenta que Max y James se habían ido del restaurante, eso fue perfecto pero al volver a la mesa con su novio lo encontró echo una furia.
- ¿Puedo saber porque hombres random de dejan cosas cuando estas almorzando conmigo?
- ¿Perdona? - Dijo Nat algo sorprendido.
- Si, un hombre medio mastodonte, alto pelinegro dejó esto en la mesa para ti y me dijo que te diera esta nota, ¿Acaso me andas engañando?
Nat tomó asiento nuevamente para ver que había dejado Max con su novio mientras le aclaraba que eran colegas.
La nota era clara y sencilla "Deja de espiarme niño!!" Junto con la peor combinación de fideos que Nat podía ver y oler, era algo que claramente solo le gustaba a Max.
Ahora su almuerzo estaba arruinado.
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Eran casi las 3 y Nat estaba corriendo para llegar a tiempo a la oficina, claramente iba tarde de su hora de almuerzo.
Si le permiten defenderse, terminó en el departamento de su novio donde tuvo que compensar el mal rato que Max le había causado a Mark y a media mamada noto la hora.
Estaba asando en esa oficina pero Nat estaba peor con el calor de correr por las calles de la ciudad tratando de llegar lo más pronto posible.
Respiraba ahogado, su estado físico era el peor en años y sentía que no le entraba aire por más que tenía la ventana justo al lado.
- ¿Ahora a quién andas espiando enano? - Dijo esa voz fastidiosa.
- Ahora... no Max, estoy muriendo de calor.
- Eso no te pasaría si calculas tus tiempos, así no tienes que correr.
- Y tú no te ganarías un puño si comienzas a calcular cuanto fastidio me das pero no somos perfectos.
Max solo suspiro agarrandolo de su tank top de forma agresiva para arrastrarlo a la oficina de sus jefes, seguramente la reunión ya había comenzado mientras Nat se atiborraba de agua.
Dentro de la oficina su jefe los veía a ambos demasiado emocionado que parecía enfermizo pero cuando eso sucedía significaban buenas noticias.
- Chicos estoy demasiado feliz de contarles esta noticia. - Dijo su jefe con una sonrisa. - Nos han dado una oportunidad enorme en el mundo del periodismo.
- ¿Vamos a reportar el clima ahora? Eso es extremo P'Aof, hoy si se atrevió - Dijo Nat de forma sarcástica.
- No Nat, es algo incluso mejor - Respondió su jefe ignorando completamente sus comentarios. - ¡Participaremos en un concurso de periodismo local!
- ¿Periodismo local? - Dijo Max bastante sorprendido pero escéptico.
- Si, debemos viajar a alguna provincia del país y hacer un reportaje sobre su cultura, su comida, sus campos, demostrando el nivel de turismo que tiene nuestro país, si hacemos un reportaje de calidad ganaremos el concurso y con ello, los fondos suficientes para abrir un departamento de farándula sin contar el reconocimiento que ustedes tendrán por el artículo.
A Nat se le abrieron los ojos, su oportunidad había llegado en el momento donde más esperanza había perdido y eso lo hacía extremadamente feliz. Por el se pondría a saltar estaban hablando de la oportunidad de su vida, ese reportaje debía ser uno de 1000 estrellas, que la gente llorara, riera, sintiera mil y un cosas al leerlo.
Y necesitaba a Max para las mejores fotos del universo, si quería que ganarán debía cooperar con el besucon de chicos de imprenta pues era el más capacitado en esa oficina para hacerlo.
Unos minutos más tarde, claramente se arrepintió de haberlo echo. P'Aof les contó que los enviarían a una provincia lejana, una que realmente no es que no tuviera civilización o estuviera abandonado de la mano de Dios pero para alguien como Nat donde ni siquiera cabía en su cabeza que existiera una zona del país sin internet era una sentencia de muerte, pues estaba más que alejado de la capital, era un lugar donde se notaba que el calor era una pesadilla sin contar los mosquitos.
Según lo acordado debían irse 3 días, en los cuales serían en auto porque claramente no podrían pagarles tiquetes de avión y menos en primera clase (como Nat habría querido) sin acompañantes, solo ellos dos y hacer una videollamada todos los días a las 8 pm desde el hotel para mostrar sus avances en el reportaje, luego volverían sin problemas a terminar los últimos detalles antes de realizar la publicación del mismo.
Al salir de la sala de conferencias el alto lo detuvo antes de que pudiera acercarse a su puesto a analizar el lugar, el reportaje y todo lo demás que estaba haciendo un enredo completo en su mente.
- Mira niño, haremos las cosas así, iremos tan temprano como sea humanamente posible, tomaré las fotos que se me de la gana y no me molestarás con nada que no esa estrictamente del viaje.
- Por fin piensas coherente gigante, entre más rápido terminemos mejor. - Dijo Nat intentando demostrarle al mayor que no estaba aterrado con la idea y mucho menos que estaba a segundos de llorar.
Se dieron la mano como un gesto de pura cortesía antes de volver a sus respectivos destinos.
Nat volvió completamente derrotado a su departamento una vez termino la jordana laboral, estaba totalmente quebrado y no pensaba de forma optimista en lo absoluto, pero luego de llorar una media hora en la ducha pensando lo horrible que era compartir espacio en la mitad de la nada con alguien como Max, pensó que realmente era un sacrificio pequeño que seguramente olvidaría mientras este entrevistando a Natalie Portman en la futura entrega de Oscars.
No escatimo en empacar todo lo que el juraba que era 100% necesario, a pesar de ser 3 días donde se quedarían en un cuarto de hotel minúsculo le pareció más que apropiado llevar 7 mascarillas de rostro junto a todo su arsenal de productos de skin care, 11 mudas de ropa con su respectivo cambio de zapatos, 3 trajes de baño y eso era solo en la primera maleta.
Ya estaba terminando la tercera cuando le llegó el mensaje de Max diciendo que pasaría a las 3 am por el si esperaba que salieran rápido y se tomaran el menor tiempo posible en esta "aventura" como la empresa les forzaba a llamarle.
Llamó a sus padres y su novio para contarles las noticias y aunque todos le decían cosas como "Es una gran oportunidad" "Es una provincia hermosa te encantará" o "Es bueno que salgas así haces más ejercicio en las piernas" el se quería morir de decirle adiós a la civilización.
Había comenzado su investigación a eso de la media noche, pensaba en como enfocaría el reportaje mientras imaginaba las imágenes que Max podría tomar del lugar, que le gustaría decir, mencionar pero sobre todo como podría llegar a ser el reportaje del millón.
Sin darse cuenta quedó dormido sobre su escritorio.Una fuerte vibración lo despertó de la nada, dejándolo completamente frio y asustado, vio su reloj para darse cuenta de la hora, 2 am, mientras buscaba el origen del ruido que termino por despertarlo, al encontrarlo vio su teléfono con una llamada entrante de Max la cual lo dejó extrañado, si este idiota llamaba a decir que ya no haría el viaje se encargaría de ir por el a jalarlo de los pies fuera de su cama.
- ¿Qué quieres? - Dijo Nat una vez contesto el teléfono.
- Vine por ti, estoy en frente de tu departamento, tenemos que irnos.
- No seas enfermo Max son las 2 am, dijiste que a las 3.
- No te vas a levantar a tiempo te conozco y no quiero que tengamos que estar metidos en medio del tráfico de la salida de la ciudad.
Tenía un punto lógico, si lo pensaba no recordaba ayer haber colocado la alarma para despertar a tiempo y mucho menos estaría listo en 15 minutos.
- Esta bien, sube y ayúdame con las maletas mientras tomo una ducha.
- ¿Maletas? - Dijo Max con un tono burlón.
- Tu sube y ayúdame animal.
A los pocos minutos el timbre indico que Max realmente estaba en su casa esperando a que saliera. No dudo en abrirle y le mostró las 5 maletas que le esperaban por bajar mientras Nat tomaba los últimos productos para su ducha.
- ¿Tu estas enfermo verdad? ¿Por qué tienes 5 maletas para un viaje de 3 días enano?
- Nunca se sabe que puede hacer falta, además estan bien empacadas tienen todo lo necesario.
- Esa no la pudiste cerrar - Dijo apuntando a una maleta repleta de ropa que no pudo cerrar de lo repleta de cosas que estaba. - No creo que lleves lo necesario...
- ¡Claro que si! Ve bajándolas, yo tomaré una ducha. - Dijo Nat antes de desaparecer en la ducha tratando de meditar viendo lo pedante que era Max. Este sería un viaje largo.
Al salir de la ducha, encontró toda su casa ordenada y el olor dulce a un desayuno recién echo inundó su espacio, era delicioso, hacía meses no tenía un desayuno en forma al ser un perezoso a la hora de si quiera cocinar para el, por ello siempre comía algo de la tienda de conveniencia, jamás preparaba algo en su casa.
Vio a Max en la cocina terminando de empacar un montón de comida en recipientes que ni recordaba que tenía, todo se veía delicioso y se notaba que seguramente compró las cosas antes de venir para hacer una comida más que bueno.
El mayor aún no notaba su presencia mientras el se sintió algo cohibido, al fin y al cabo estaba desnudo, solo la toalla en su cadera cubría su cuerpo.
Giro su cabeza para encontrar todas sus maletas deshechas, solo quedaba una, mientras el resto de sus cosas y ropa se encontraban dobladas a un lado.
- ¿Qué hiciste con mis cosas animal? - Dijo acercándose a su maleta preocupado.
- Empaque lo necesario, no creo que realmente necesites 4 trajes de baños en una zona que no tiene piscinas y tampoco necesitas tanta ropa interior, especialmente los de victoria secret.
- ¡¿Por qué viste mi ropa interior?! - Claramente enfurecido, los había empacado para enviarle una que otra foto caliente a su novio y que no se olvidara de Nat en su ausencia, obviamente no esperaba que Max los viera.
- Necesitaba asegurarme que era realmente esencial para el viaje, no te vas a morir por unos 3 días que no uses encaje. - Dijo el mayor acercándose a el. - ¿No te han dicho que te demoras demasiado en la ducha?
- Lo siento pero si vamos a estar en medio de la nada quiero disfrutar de mi última ducha caliente en varios días, además necesitaba hidratar mi piel. - Respondió fastidiado.
Sin esperarlo, el mayor tomó su brazo y lo empujó hasta la pared más cercana para pasar su mano por su pierna, era un tacto suave, realmente era demasiado delicado, tanto que Nat se sorprendió al sentirse tan sonrojado y apenado.
Mark a veces pasaba la mano por sus piernas pero su toque siempre era agresivo, necesitado, como con urgencia o afán, pero esto era diferente, sentía la mano fuerte del mayor pasar con tanta delicadez que sentía el impulso de gemir solo con aquel toque.
Era suave, era increíble, así debía sentirse ser idolatrado porque eso era lo que sentía Nat, eso y una excitación que si Max no paraba de tocarlo no sabe como respondería su cuerpo.
La mano fue subiendo hasta que toco sus muslos levantando un poco la toalla donde el menor se congelo y sintió aún más vergüenza.
El cabello del mayor toco suavemente su pecho por la proximidad sacándole un suspiro que intentó contener de mil y un maneras.
Aún más cuando escuchó al mayor decir "¿Tus muslos serán igual de suaves?"
El mayor jamás dejo de mirar la zona que acariciaba, siempre dándole toda la atención que merecía.
- Tienes razón, quedaron bastante suaves. - Dijo Max levantando el rostro con una sonrisa coqueta y hablándole a solo unos centímetros de su boca.
Si se movía los suficiente podría besarlo, algo que a Nat ya no pareció molestarle.
Hasta que sintió como su toalla se soltaba, creyó que era hombre muerto hasta que notó que el mayor la había tomado antes de que cayera al suelo y ya no estaba pegado a el.
Tomó la toalla y su nuevo equipaje para luego dirigirse a la puerta sin quitar esa sonrisa engreída de su rostro.
- Dejaré esto en el auto, vístete y baja la comida que prepare enano salimos en 10 minutos. - Volteo a verlo mientras no dudo en recorrer su mirada por su cuerpo desnudo, curiosamente esto a Nat no le molesto sino que lo terminó por encender aún más, no sintió ni el mínimo impulso o pudor de cubrir su cuerpo aún expuesto - Mejor en 15 para que te encargues de eso. - Dijo haciendo referencia a lo semi duro de Nat.
Mientras salía del departamento escuchó como el menor le decía hasta de que se iba a morir solo por aquella última broma, aunque no dudo en que si haría algo al respecto, no se iría en un viaje en auto de 5 horas con una erección esperando que solo con la imaginación se le quitaría mágicamente.