Capítulo 1.
"El amor es la maldición más retorcida que existe."
(...)
Shidou Ryusei fue bendecido con los seis ojos, lo cual le permite usar la técnica de maldición ilimitada. Es uno de los cuatro hechiceros de categoría especial. Se le conoce incluso, como el hechicero más fuerte de la época moderna. Teniendo técnicas muy rotas como lo es la expansión de dominio, rojo, azul y púrpura, no olvidemos tampoco la técnica maldita inversa. Además de su técnica ritual de infinito lo cual lo convierte en prácticamente un ser intocable.
Un hombre con atractivo envidiable al igual que el grosor y altura de su cuerpo. Cabellos claros rubios, piel canela y orbes de un rosado intenso que ven a través de ti y notar aquello que para otros es invisible.
Desde niño los rivales le temían.
Conoció a Itoshi Sae en el Colegio Técnico de Magia Metropolitana de Kioto cuando tan solo era un chico entrando en la pubertad, en la etapa de adolescencia. Si tuviera que describrir al pelirrojo, lo haría con palabras sencillas como responsable, serio, y casi inexpresivo, tal vez tímido.
Pero a veces conseguía sacarle una pequeña sonrisa que lo enamora. Supo entonces que Itoshi Sae no sólo sería su mejor amigo, sino también el amor de su vida. La persona con la que se visualizo viviendo juntos hasta envejecer, siempre hacían apuestas sobre ello. Si conseguía tal cosa o le superaba en algo, recibiría como recompensa algo de Sae. Al principio comenzó con su número de teléfono, luego una cita y escalo mas hasta llegar a un beso en los labios.
Ningún hechizo, técnica o maldición le hizo sentirse tan derretido y vulnerable como lo fue quedarse perdidamente enamorado de aquel chico pelirrojo de pestañas largas y orbes verdes que lo embrujo con sus miradas y su dulce como suave voz.
Incluso cuando se hicieron novios, se mantuvo en secreto. Al menos la idea era que fuese de manera temporal ocultar su amorío. Algo de un par de meses hasta que "ambos" estuvieran listos para decírselo a sus amigos, a sus compañeros y a sus seres queridos. A su familia.
Ese ambos, en realidad solo se trato de Itoshi Sae, quien juraba estar totalmente enamorado pero tan inseguro de decirle al mundo sobre su amor hacia otro hechicero.
Sin embargo, la filosofía de proteger y cuidar a los débiles, a aquellos que no pueden defenderse de las maldiciones, se quebró.
(...)
Una tarde, Shidou Ryusei recibió un mensaje de su amante, citando lo en el KFC de siempre. El rubio pensó que tal vez sólo quería comer con él pollo frito en público cosa que últimamente ya no hacen con regularidad debido al trabajo que tienen los mantienen nuy ocupados, y tal vez darse algunos besos.
Shidou se estremece de tan solo imaginar toquetear al Itoshi como fruta de mercado, y que este le dedique una expresión entre enfadada pero excitada.
Conoce muy bien a Sae, solo quiere hacerse del rogar antes de aceptar y devolver sus mimos. Por fuera y rodeado de gente no muy cercana a él aparenta ser calmado, gruñón, inexpresivo, es crudamente directo y poco sociable, a pesar de ser uno de los hechiceros más fuertes y poderosos junto a él de todo el mundo. Pero por dentro, cuando están en la intimidad, conoce al verdadero Itoshi Sae. Un hombre que le encanta que le ruegue y luego se convierte en alguien amoroso, atento y detallista con él, quizás un tanto perfeccionista pero aprecia las cosas más sencillas. Él siempre guardará en su memoria las cosas malas y buenas que le hagan. Shidou se ha encargo de darle muchas cosas buenas para que el pelirrojo jamás lo olvide, que siempre lo guarde en su corazón.
Enamorarlo cada día es su misión más importante.
Al llegar demasiado puntual a la hora acordada dentro del establecimiento, sólo espero unos veinte minutos hasta que el Itoshi hiciera acto de presencia. Pensó en bromear con él fingiendo un regaño por haberlo hecho esperar tanto, eso mientras esperan el big bucket de diez piezas de pollo, un pure de papa y ensalada familiar además de cuatro deliciosos bisquets. Al menos por parte de Shidou tiene bastante apetito, y quiere estar atento como seguro de que su pareja coma lo suficiente. Como lleva rato que lo pidió, pero hay mucha gente también, no está seguro de cuanto se tarden en traer su pedido ya pagado.
Ahogo sus comentarios de broma y sarcasmo al notar el ensamble particularmente serio del pelirrojo quien tiene su pelo amarrado, además de esas notorias ojeras en su aspecto. Estos días lo ha notado visiblemente más delgado, su mirada perdida pero reflexiva al mismo tiempo.
Él no quiere contarle que le ocurre, el como novio y mejor amigo se preocupa demasiado. El fondo no es silencioso, hay mucha gente alrededor hablando y riendo. Cada quien en su propio mundo, quizás una que otra mirada de reojo de alguna mujer que los mira con atención por el simple físico y la altura que poseen.
Ambos visten con el uniforme oscuro de siempre pero algo que los caracteriza es su color de cabello.
Shidou se encuentra de buen humor, ansioso y emocionado. Estar con su chico siempre lo pone por los cielos, como una droga adictiva que libera su dopamina y no le molesta que haga un desastre con él.
Así es como define su amor por Itoshi Sae. Especial y libre.
—¿De que querías hablarme, Sae-chan~?—la sonrió entusiasta, ampliando una gran sonrisa. Empapa un poco sus labios secos, esto esperando algún beso por parte de su pareja.
Olvidando el hecho de que tienen que ocultar lo suyo, pero esta seguro que muy pronto dejarán de mantenerlo en secreto, además que están rodeados de gente que los conoce de nada. No viene mal besarse en estos momentos.
No obstante, la radiante sonrisa y sus manos inquietas por tomar las del pelirrojo no duraron mucho.
—¿Qué esperas de mi, Shidou?—preguntó serio e intrigrado. Sus ojos se veían algo apagados.
Shidou torcio su sonrisa, pensando que es mala señal que se diriga a él por el apellido y no por su nombre o algún apodo cariñoso como lo es 'demonio caliente' o tambien 'moreno ardiente'.
¿Por qué de repente las cosas se pusieron serias y extrañas?
El rubio se calmó alejando cualquier negativo pensamiento que pudiera afectarle, en estos momentos está pasando tiempo con su novio en un local familiar de comida "rápida".
—¿Qué dices?—se atreve a preguntar, sigue confundido con la pregunta anterior del contrario.
—De nosotros...—menciona titubeante. Debajo de la mesa, sus manos se forman puños arrastrando la tela de su pantalón. Sus emociones siguen siendo un conflicto, furia, confusión, estrés.
Esta harto de tragar, exorcizar maldiciones, de consumirlas. Es una rutina asquerosa que le pesa cada día más.¿Y para qué? Para proteger a humanos miserables y débiles que ni siquiera dan las gracias. Que te ven como un bicho raro por ser diferente a ellos. Al principio se negaba a creer que los humanos son así y realmente quería cuidarlos, pero ahora y debido a los últimos acontecimientos que ha vivido, ya no puede estar seguro de querer seguir protegiéndolos.
Traga saliva y relaja sus nudillos. Había reunido mucho valor para hablar con su pareja, ya no hay vuelta atrás. Necesita saber lo que piensa Shidou y de qué lado estará.
—¿Estás bien conmigo?¿Realmente quieres seguir a mi lado incluso si algún día me encuentro inestable?
En realidad, aunque formuló la pregunta como un evento del futuro, verdaderamente ya se ha sentido de esta forma.
Esta a una muy delgada línea de perder la cordura y sacar a su verdadero yo, y lo único que a duras penas le está manteniendo con los pies sobre el suelo para no cometer algo que los demas lo tachen como un completo psicópata, es su relación con Shidou Ryusei.
Recordar como hace tan solo cinco meses atrás el moreno se acercó a él para confesar su amor y robarle el primer beso de muchos le hizo ablandarse con él de manera significativa. La he hecho reflexionar de manera intensa su futuro. Hacerse preguntas de que es lo que quiere y si Shidou forma parte de ese futuro incierto es algo que lo ha hecho cuestionarse y abstenerse de cometer cosas impensables de dudosa moral y ética.
—No se de carajo estas hablando y porque tienes esa aura tan deprimente.—opina el moreno frunciendo el ceño, en cierto modo se siente culpable del estado deprimente de su novio. Ha estado tan ocupado estos dias que apenas ha hablado con él, lo ha dejado solo desde la muerte de ella. Quiere enmedar aquello.—Pero sea lo que sea que te ocurra, sabes bien que puedes contar conmigo. Yo no te dejaré solo, nunca. Si has cometido algún error o una estupidez, te ayudare a salir adelante y a enmendarlo.—asegura con determinación y confianza.
Él jamás lo abandonará, no sabe cual es la preocupación de Sae pero lo ayudará y arreglará, enfrentar las cosas totalmente solo nunca es buena opción.
El pelirrojo suspira pesado, con un sentimiento agridulce. Debería sentirse agradecido y amado por Shidou quien parece estar en su apoyo total, pero sabe que no será asi por mucho tiempo.
—Lo que haré no tendrá remedio...—murmura.
En todo éste rato, no ha mirado a Ryusei a los ojos. No quiere hacerlo, o sino caerá ante la belleza de aquellos ojos profundos y enamorados que no dejan de observarlo como si fuera lo más sublime del mundo asqueroso en el que están rodeados.
Shidou apenas se da cuenta de éste gesto evasivo. El como el Itoshi mantiene la mirada gacha, ya sea en sus piernas, en la mesa o mirando a través de la ventana que tiene a lado que da a la calle. La gente pasa y el sonido de los coches apenas se escucha.
—¿Por qué? No creo que sea algo realmente grave, y por la muerte de esa chica, sabes que no fue tu culpa y—,intenta tocar el tema con él. Piensa que Sae todavía se sigue sintiendo demasiado culpable por la muerte de quien debían proteger.
Para su sorpresa, el pelirrojo ha mencionado algo totalmente inesperado.
—He adoptado a unas niñas.
Ryusei parpadea un par de veces expectantes, se quedó en un pequeño shock mientras su cerebro trabaja en procesar la idea de Sae adoptando a unas niñas.
—¿Cómo?
—El pueblo a donde fui hace poco está en contra de ellas solo por ser diferentes, especiales. Y yo las adopte recientemente.—contesta endureciendo sus gestos.
Quizás con temor de lo pensará o dirá Shidou.
Criar niños y sobre todo con la edad tan joven que poseen no es algo que deba tomarse a la ligera. Puede resultar una carga, pero con esta nueva perspectiva, Ryusei puede ser más comprensivo con Sae y entender su preocupación.
Aunque ser "papás" tan jóvenes es algo tabú en Japón y en otras partes del mundo, pero entre más lo piensa más está decidido a estar con Itoshi Sae y no dejarlo solo.
Aunque desconoce más a profundidad los motivos que empujaron al Itoshi tomará tal fuerte decisión de adoptar a unas niñas, no lo dejará solo.¿Quizás es esto por lo cual Sae este tan serio y nervioso?
—¿Fuiste a una misión solo otra vez?—mencionó. Sin embargo, mas que enojado, se siente mas ansioso. La noticia de las niñas le ha dejado atónito pero no le disgusta. Hace ademanes con las manos en señal de calma, a pesar de que el único emocionado y exaltado es él, no su pareja.—Pero, espera, ¿seremos padres? Ni siquiera he comprado un anillo para casarnos y, ¿Llevarán tu apellido o el mio?—comienza a lanzar preguntas de manera rápida y entusiasta, realmente tiene muchas cosas que pensar y organizar en su mente.
Antes de que Sae siquiera lo detuviera en su fantasía de ser padre con él a una edad tan joven, llega una joven con el uniforme del local para entregarle su pedido, interrumpiendo al moreno quien se detiene un tanto nervioso de que su conversación haya sido escuchada.
Pero al carajo, tampoco le importa lo que la demás gente diga o piense sobre dos papás luchones, estamos en una época bastante más abierta de mente.
Según.
—Su pedido esta aquí.—avisa la mujer con una sonrisa nerviosa, porque claramente los escuchó, un poco, pero ella no es nadie para juzgar, no le pagan lo suficiente.
La mujer se aparta haciendo una pequeña reverencia luego de dejar todo el combo en la mesa. El aroma a pollo recién frito llega al olfato de ambos chicos, incluso sus estómagos gruñen en sincronía.
Shidou ríe por aquello, Sae no quiere admitirlo pero se muere de hambre.
El moreno abre el empaque donde está el arroz y el pure, mientras agarra un pieza de pollo que hunde en el pure de papa y le da grandes mordiscos, haciendo gestos de gozo puro, realmente extraña el sabor grasoso y dulce de esta combinación. Mira al pelirrojo insistentemente, de que no se contenga y comience a comer sin preocuparse por las apariencias.
—Podemos celebrarlo ahora que el pollo esta aquí, y me aseguraré de que comas.—Advierte tragando el primer bocado, luego toma un bisquet que le echa una salsa dulce que te dan.—¿Cómo iras a cuidar a nuestras hijas con ese aspecto? Muy mal.—le regaña mientras niega con la cabeza lamentable.
El Itoshi lo mira entre incrédulo y enfadado. No puede creer que Shidou ya haya pedido comida desde hace rato y se tome responsabilidades que no le corresponden con las pequeñas que él adoptó. Ni siquiera ha terminado de hablar.
Sae solo toma un sorbo de bebida que vino con la comida, resulta ser Fanta. Resiste las ganas de comer, porque él no vino a pedir pollo frito sino a hablar con Shidou de manera seria y civilizada.
—No creo que debamos seguir juntos.
Lanzó la bomba. Haciendo que Ryusei se atragante con su pollo, incluso llamó demasiado la atención de varios clientes y los trabajadores. Rápidamente se recupero e ignoro las miradas breves del resto, mirando con seriedad y preocupación a Sae quien por fin conecta su mirada con la suya.
—¿Qué? ¿Éstas drogado o algo?—expresa confundido, claramente si es una broma de Sae, no es nada graciosa.
Quizás no lo parezca pero a veces el Itoshi le suele hacer bromas, así juegan los dos. Pero ninguna ha llegado tan lejos como está. Además, ¿Cómo pasaron de adoptar niñas a no seguir juntos?
—Te lo diré una sola vez fuerte y claro porque no lo volveré a repetir.—menciona el pelirrojo.—No te cite aquí para comer pollo ni ninguna cita. Solo para hablar seriamente contigo en un lugar común y corriente sin hechiceros.—explica brevemente, a lo cual Shidou rapidamente toma una pieza de pollo, la pierna y la embarra de pure de papa y arroz.—He decidido erradicar a los humanos que no saben utilizar energía maldita porque—,comienza a contar, siendo abruptamente interrumpido cuando en su boca, Shidou introduce rápido pero cuidadosamente la pierna de pollo frito dejándolo sin poder hablar.
El moreno modero su fuerza para que Sae no la escupiera pero tampoco lo hizo tosco para que el pelirrojo no se atragantara.
—Será mejor que comas, la falta de alimento y grasa te está afectando la maldita cabeza.—le aconseja, intentando no sonar molesto por lo que acaba de oír salir de la boca de su novio.
Una boca que prefiere que esté llena de pollo frito o de su polla dura, pero jamás de cosas horribles.
—¡Esto es serio!—exclama enojado luego de terminar la pieza que se le dio a la fuerza.— Si te lo estoy contando es porque te tengo aprecio.
El rubio suspira, no le gusta para nada el giro que está tomando la conversación. Apenas hace unos días se encontraban ambos acurrucados en el sofá muy cómodos viendo televisión kilos mortales, uno encima del otro. Sae acariciando sus hebras rubias mientras él se quedaba dormido. Incluso cuando se levanto recibio varios besos del pelirrojo en todo su rostro. Todo estaba marchando tan bien entre ellos dos, ¿y ahora Sae le viene con esto?
—Mira, no se que esta pasando por tu cabeza pero esta claro que no estas en tus cinco sentidos. Te ayudare y será mejor que no le cuentes a nadie tus ideas destructivas. ¿Acaso quieres volverte un genocida?—menciona cruzado de brazos. Toma otra pieza de pollo y luego le da un largo sorbo a su refresco de manzana.
No quiere tomar enserio las palabras de su novio, porque si realmente Sae lleva a cabo lo que dice, él tendría que detenerlo. Dejarían de ser amantes para volverse enemigos mortales. Él no quiere llegar a eso.
El pelirrojo se puso de pie, limpiándose la comisura de sus labios grasosa por el pollo, le dedico una última mirada severa al moreno para después agregar:
—Shidou Ryusei, si no estás conmigo, estás en contra mía. Por lo tanto, no veo motivo alguno de seguir juntos.
—No sabes lo que dices...—murmura con enfado, apretando los puños.
Maldecía que Itoshi Sae este hablando enserio.
El contrario miró de reojo el canasto de piezas de pollo, todavía quedan muchas, y aunque Shidou compró todo aquello para compartir con él y a pesar de realmente tener hambre, prefiere comer cosas más saludables.
—Cómo dirían los mexicanos, buen provecho.
Sae dijo aquello también como una forma de despedirse, saliendo así del local familiar. Dejando a un Ryusei solo, desconcertado y dolido por las palabras de su pareja.
El Itoshi no miró atrás, no se detuvo. Aunque en el fondo le hubiese gustado que Ryusei lo apoyará al final, presentía que no lo haría.
Es mejor así, separarse. No es algo que le hubiera gustado hacer, pero si necesario. Además Ryusei no hizo nada al respecto, solo se quedó quieto en su asiento con una expresión desconcertante y mudo. Por lo que piensa que lo ha decepcionado.
No obstante, no pasó ni medio minuto desde que salió del FKC cuando escucho entre la multitud de gente el grito de Shidou quien al parecer, apenas reaccionó segundos después y con el corazón latiendo a mil, salió disparado del KFC para ir detrás de él. Con tanta gente le es imposible moverse mejor, pero al menos, gritando llamara su atención.
—¿¡Estas rompiendo conmigo!?
El Itoshi tembló por unos instantes mientras voltea a verlo a un par de metros de él, indeciso y apenado. Ryusei se ve tan molesto, triste, incrédulo y confundido. Como si todavía no quisiera aceptar lo que le dijo allá dentro.
La gente que pasa y regresa, algunos se detuvieron a contemplar la escena, otros siguieron en lo suyo, pero varios murmuraron un "es una pareja que se está peleando en plena banqueta" o "los vi salir del KFC, que terrible lugar para terminar con alguien".
El pelirrojo frunció el ceño, se quería tomar las cosas con calma pero como siempre, Shidou hace un escándalo llamando la atención de toda la gente a su alrededor.
—¡¿En serio es lo único que te preocupa?!—le siguió Sae, realmente le da pena la gente que se les queda viendo y también le enfurece que Shidou solo le preocupe haberlo dejado.
El Itoshi no lo pensó más y siguió su camino, no quiere discutir con Shidou, mucho menos ahí en público. Sin embargo, el rubio lo siguió, largos pasos hasta llegar a él, por lo que Itoshi igual empezó a caminar rápido.
Entonces terminó en una clase de persecución de ambos chicos por la banqueta hasta meterse a callejones y pasar por otros lugares más solitarios como construcciones abandonadas.
Sae no puede creer que este huyendo de su ex de esa manera tan lamentable. Si no ha escapado de otra manera era precisamente porque había mucha gente alrededor, y ahora que no la hay, es Ryusei quien no le pierde de vista.
¿Cómo puede perder de vista al sujeto que posee los seis ojos?
—¡Me preocupa todo de ti, Sae!—retoma la conversación el rubio, no parece ni un poco cansado.—No sé porque has cambiado tan radicalmente tu forma de pensar, pero sé que ese no es el camino correcto para ti.
El Itoshi se detiene, Shidou lo alcanza y le toma de la mano para no soltarlo, lo mira con desesperación. Sae piensa en arrancarse el brazo para dejarlo.
Y de paso, arrancarse estos sentimientos que lo atan a Ryusei y lo vuelven vulnerable a quedarse con él. Es la única forma de seguir con su objetivo.
—¿Y tú que sabes de cual es mi camino?¿Acaso mi camino debe girar en torno a ti?—escupe hiriente y molesto.— Que egoísta eres.
Ryusei no sabe qué hacer para que Sae no escape de él y cometa alguna locura. Ni siquiera esta seguro de cómo terminaron las cosas así. ¿En qué punto todo se descontrolo?
—No permitiré que me dejes ni mucho menos que sigas tomando enserio la idea tan genocida que tienes.
Sae suspira irritado y le dedica una media sonrisa desquiciada, se suelta fuertemente del agarre de Ryusei aprovechando que bajo mínimamente la guardia, se alejó solo unos pasos de él para después decirle:
—¿Y qué harás al respecto para detenerme?—cuestionó, y antes de recibir alguna respuesta del moreno, añadio:—¿Matarme?
—...
Ryusei no supo que decir, porque no se atrevía a atacar al amor de su vida, por más que esta estuviera en un gran error.
—Hazlo, matame.—señaló con despreocupación. Solo existen dos caminos, que Shidou Ryusei acabe con su vida en estos momentos, o que lo dejé ir. Sae se dio la vuelta y antes de largarse de ahí, agregó:—Después de todo eres más fuerte que yo, no sería difícil para ti deshacerte de mí y así proteger a los débiles.
Shidou se llenó de impotencia. Las palabras se atoraron en su garganta. La frialdad de Sae al terminar con él y decir cosas tan horribles como eliminar a los humanos débiles lo han dejado en shock.
Sus manos temblaron, puede atacarlo pero no quiere. No se atreve, siente incluso un ataque de hiperventilación.
"¡Detente!"
"Sae, no puedes hacer esto"
"¿No te importó nada todo lo que hemos vivido juntos?"
"Me estas rompiendo el corazón"
La oscuridad lo envolvió cuando Itoshi Sae se marchó sin titubear, dejándolo completamente solo y apunto de estallar. Ryusei pensó que vive en una pesadilla.
Entonces comprendió algo importante que aborrece completamente.
A veces ser el mas fuerte del mundo puede alejar a la persona que más amas.
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Palabras: 3,770.
Escritor: JaquiiAleWorld
Fecha de Publicación: Sábado 18 de noviembre del 2023
Fandom: BlueLock
Au: Jujutso Kaisen