01
HeeSeung conoció a SungHoon hace unos diez años, cuando tenía 16 y él 15.
HeeSeung siempre había tenido mala suerte con los amigos y por eso no tenia demasiado, es más, en ese momento no tenía amigos y por eso cada vez que terminaba la clase, se iba al patio, se colocaba los auriculares y comia su almuerzo en silencio.
No es que le desagradara la presencia de los demás, él odiaba estar solo, pero prefería eso a que aguantar las crueles miradas de sus compañeros.
Hubo un tiempo en donde era amigo de todos los de su curso, siempre solicitaban su ayuda, siempre le contaban sus problemas, lo invitaban a fiestas, etc. HeeSeung se sentia como si fueran su familia, por eso quiso contar aquel secreto que tanto mantuvo guardado por mucho tiempo. Si eran su familia, sus amigos, entonces no les iba importar como era el castaño. Sin embargo olvidó que vivia en una sociedad tan cerrada de mente. Por supuesto, se había olvidado de ese detalle.
Y ahora estaba ahí, intentando escapar de todas sus miradas, porque aveces las miradas dolían más que una golpiza.
Ese día, fue como todos los demás. Sin embargo hubo algo diferente y fue aquel niño de ojos oscuros y brillantes que le miraba con curiosidad mientras en sus manos tenía un cómic.
HeeSeung quiso ignorarlo y seguir comiendo, pero la fija mirada del adorable pelinegro, logró ponerle nervioso. Finalmente cuando vio de reojo como el niño se levantaba y caminaba hacia él, HeeSeung dejó la comida de un lado y se sacó un auricular.
-Disculpa... pero... ¿me puedes dar un poco de tu comida?- le preguntó.
HeeSeung pensó entonces que su voz era realmente muy bonita.
-¿Qué? -le miró sorprendido, se esperaba cualquier cosa menos aquello-
-Es que... las brochetas de cordero son mi comida favorita -admitió con algo de vergüenza-
Y desde ahí el pelinegro comenzó a juntarse todos los recesos con HeeSeung para robarle de su comida. Hasta que inevitablemente se hicieron muy cercanos y buenos amigos.
-¿Cómo es que sigues juntándote conmigo a pesar de que no soy como tú y como todos los demás? -preguntó un día luego de haber sido llamado de una manera horrible por quien antes había sido su amigo más cercano-
-¿De qué hablas? -preguntó mientras comia de la comida de HeeSeung-
-Sabes de que hablo...
-No, a no ser que seas un monstruo o una mente malvada de otro planeta... o alguien con superpoderes.
-No soy nada de eso...
-Entonces eres como todos nosotros... a no... espera -se quedó pensando por unos segundos y luego lo volteó a ver muy serio- No eres como tus compañeros ni como los demás...
El castaño apretó sus manos con fuerza, esperando el comentario que haría que su corazón se rompiese.
Sabia que tarde o temprano SungHoon también le diría algo doloroso o dejaría de ser su amigo.
-Tú eres especial HeeSeung, porque eres la personas con el corazón más puro que he conocido antes... y la persona con la más linda sonrisa.
Y entonces las lágrimas comenzaron a escaparse de sus ojos, porque él esperaba unas palabras que lo lastimaran por completo. Sin embargo, escuchó las palabras más bonitas que nunca antes le habían dicho. Fue tal vez ese día en el cual comenzó a ver al menor con otros ojos, pero se dio cuenta de lo que realmente sentia unos meses después, cuando SungHoon un dia le presento a su novia. Recordaba cuánto le dolió el corazón y el nerviosismo en el contrario al presentarle la persona que amaba.
HeeSeung siempre supo que a su menor le gustaba el género contrario o que jamás se enamoraría de él, pero aún así no podía evitar soñar e ilusionarse, ni sentir aquel dolor cada vez que escuchaba como hablaba de lo mucho que la amaba o del aprecio que se escuchaban en sus palabras. Aún así, pese al dolor y al nudo de su garganta, siempre le mostraba una cálida sonrisa al pelinegro.
Hubo un día en donde SungHoon lo invitó a salir junto a su novia.
HeeSeung jamás entendió porque aveces las personas hacían eso, provocaban que el "amigo invitado" quedara como él mal tercio y se sintiera incómodo.
-Ya vengo, iré al baño -dijo SungHoon antes de levantarse-
El castaño tomó el sorbete de su
malteada de mango y comenzó a tomar de ella mientras miraba por el enorme ventanal. Sentía la mirada de Lia, la novia de SungHoon, sobre él, pero prefirió seguir tomando de su bebida. Si la chica tenía algo que decirle, entonces él esperaría hasta que hable. No le caía mal, pero tampoco podía decir que le caía bien... era un intermedio. Tenía un rostro muy bonito e inocente, pero el castaño aún así creía que ocultaba otra persona bajo esa máscara dulce. Tal vez simplemente eran sus celos.
-Eres gay, ¿no HeeSeung?-preguntó directa.
Él la miró algo sorprendido y confundido, no se esperaba eso.
-Si.
No iba a negar nunca más su sexualidad, le gustaban los hombres y listo, los demás no podían hacer nada contra eso. Era abiertamente homosexual, a pesar de no le guste las etiquetas, desde que SungHoon le dio una inspiradora charla de porqué no debía ocultarse y sentirse orgulloso de ser como era.
-Bien, quiero que te alejes de mi novio.
-¿Perdona?
-No necesito que un maricón como tú esté cerca de él, es repugnante. Además, podrías contagiarlo.
-Primero, la sexualidad no se contagia, no es una enfermedad-evitó las ganas de gritarle- Segundo, eso lo debería decidir SungHoon, no tú.
-¿Piensas que a él no le das asco? -rió- Solamente SungHoon es muy bueno y por eso yo te tengo que decir que te alejes de él. Una aberración como tú no deberia existir... y ni siquiera debiste haber nacido, pobre de tus padres... con razón ambos murieron -soltó cada palabra con un filo que hizo lastimar al otro-
-No permito que hables de ellos -Se levantó molesto de la silla-
-Yo ya te hubiese metido en un psiquiátrico si fueses mi hijo.
Entonces HeeSeung estalló y le tiró la malteada encima.
-¿Qué...?-El castaño se volteo asustado al ver a su mejor amigo sorprendido detrás suyo.
-¡Hoonie! -Lia se tiró a los brazos del más alto mientras fingia llorar- N-No sé porque lo ha hecho... tal vez me odia...
-¿HeeSeung por qué...?- lo miró fijo a los ojos y entonces ahí el más bajo pudo ver decepción en su mirada, así que sin responderle, salió corriendo de allí-
Luego de eso pasó una semana en la cual HeeSeung se mantuvo evitando e ignorando a SungHoon. No quería ver esa mirada de nuevo, no en él. Pensó además que también así le haría un bien a su amigo, no merecía tenerlo cerca.
HeeSeung se encontraba abrazando sus piernas en la oscuridad de su habitación mientras lloraba, no quería ver a nadie.
Su celular sonó, avisando que tenia un nuevo mensaje, así que lo abrió.
Sunghoonie.
HeeSeung, estoy en la puerta de tu casa... ábreme por favor.
23:49 pm
Miró sorprendido el mensaje y luego se levantó mientras se limpiaba las lágrimas. Tal vez SungHoon venía a decirle que no quería seguir siendo su amigo.
Con algo de miedo, abrió la puerta, encontrándose con su amigo, quien enseguida le miró fijamente, razón por la cual HeeSeung bajó la mirada. Queria llorar de nuevo.
-Terminé con Lia.
-¿Q-qué?,¿Por qué?
-No puedo estar con alguien que no te respete.
-¿Qué?
-La muy maldita dijo que deje de ser tu amigo -entró a la casa como si nada-¿Puedes creerlo?
-No debiste terminar con ella-cerró la puerta-
-No voy a salir con alguien tan cerrada de mente HeeSeung.
-Pero a lo mejor tiene razón...
-Estás diciendo tonterías.
-Pero Hoon...
-Hemos hablado de lo mismo ya varias veces... tú solo amas HeeSeung, así que... ¿acaso amar está mal? ¿Desde cuando amar es un delito?
El mayor no pudo seguir conteniendo sus lágrimas.
-Hey -le abrazo- no pienses jamás eso- No dejaré que vuelvas a pensar algo así -se separó y lo tomó del menton-n¿Escuchaste? -preguntó, a lo que Seung asintió aún con las lágrimas cayendo- Feliz cumpleaños HeeSeungnie -se alejó-
-¿Eh?
-Ya es 15 de octubre-dijo al ver la hora en su reloj- Felices 18 años HeeSeung... tus padres deben estar orgullosos de que creciste como alguien humilde y noble de corazón.
HeeSeung al escucharlo, ya no pudo aguantar más y rompió en llanto.
Extrañaba tanto a su madre como a su padre.
Si su madre y padre no hubiese muerto en ese accidente de coche hace dos años, poco después de haber conocido a SungHoon. Ahora ellos le estarían dando consejos de cómo superar al pelinegro o los típicos consejos de padres.
También le consolarian cada vez que se sintiera triste.
Esa noche SungHoon se quedó a dormir en casa del castaño luego de ver algunas películas y mientras estaban acostados ambos en la cama del menor, HeeSeung no pudo evitar preguntarle aquello:
-SungHoon... -le llamó para comprobar si aún seguia despierto, ya que no podía verlo debido a la oscuridad.
-¿Si?
-Si yo me llegase a enamorar de ti... ¿qué harias?-preguntó, pero a los segundos se arrepintió y el miedo comenzó a recorrer todo su cuerpo, más al no obtener ninguna respuesta por algunos largos segundos-
-Si fuera así... entonces me gustaría que me lo dijeras, para que podamos hablarlo entre los dos.
-¿N-No te desagradaria?¿No dejarías de ser mi amigo?
-Por supuesto que no HeeSeung, eres una de las personas a quien más aprecio junto a mi familia.
-¿Te podría llegar a gustar?
-No lo sé, esa es una pregunta que no puedo responder.
El castaño se quedó en silencio y se dio la vuelta, dándole la espalda al pelinegro.
-¿Te gusto?-preguntó luego de un rato-
-N-No... sólo queria saber aquello...
-Que bueno... -suspiró- no quiero que te enamores de mi HeeSeung.
-¿Por qué?
-Porque cuando te enamoras de alguien, sufres... y lo que yo menos quiero en el mundo es lastimarte... aún así como dije antes, si eso llega a pasar, dimelo... no te lo guardes para ti solo y luego... entre los dos vemos que hacer.
-No te preocupes Hoonie... jamás me enamoraré de ti -mintió HeeSeung estaba demasiado enamorado y eso era malo para él... y sin embargo no podía hacer nada más que esperar que aquellos sentimientos desaparezcan-
Pero los años pasaban y HeeSeung no dejaba de amarlo en ningún momento.
SungHoon se enamoró varias veces y tuvo bastantes novias, mientras que HeeSeung salió igualmente con muchos chicos, pero ninguno pudo hacer que dejara de amar a su mejor amigo. Jamás pudo dejar sus sentimientos por SungHoon.
Intentó todo lo posible para gustarle al menor e incluso lograr ver si al menos podía ponerle celoso, pero nada.
SungHoon nunca le amó de la misma forma.
Uno de los chicos con el que HeeSeung se acostó luego de haber bebido mucho en una fiesta de su fraternidad, se convirtió ahora en su otro mejor amigo, ya que ambos descubrieron que tenían muchas cosas en común. Jaeyun se acostó con él para intentar olvidar a su ex novio y HeeSeung para intentar olvida a su mejor amigo.
Ahora por suerte sabía que podía contar con alguien para contarle todas sus penas, pero eso no cambiaría para nada en sus sentimientos, ni aunque Jaeyoon le vivía diciendo que lo olvide. Es que eso había estado intentando durante años, pero todo era más fácil decir que lograr... o no?
-Heeseung... ¿En verdad iras? -preguntó Jaeyoon mientras le veía acomodar su traje-
-Debo ir Jake...
-Pero HeeSeung, será muy doloroso para ti.
-Lo sé... por eso debo ir. Siento que si voy... y lo veo casándose con otra persona que no soy yo, entonces dejaré de amarlo y de hacerme ilusiones con él -sonrió melancólico antes de comenzar a arreglar su cabello por última vez-
-¿Podrás?
-Si... ya es hora de que lo deje ir.
El mareno tragó saliva y miró con tristeza a su amigo. Había sufrido ya muchos años. No sabía ni entendía cómo pudo amarlo por ya once años.
Cuando ambos llegaron a la boda, HeeSeung fue llevado a donde SungHoon se estaba cambiando. Al entrar y verlo con traje mientras se miraba nervioso en el espejo, provocó que su corazón doliese al saber que estaba usando ese traje para otra persona y no para él.
-¡HeeSeung! Qué bueno que llegas -se acercó al más bajo y lo tomó de la mano para acercarlo al espejo- ¿Qué tal me veo? -preguntó nervioso y con timidez- Siento que los estilistas no hicieron un buen trabajo...
-Te ves... te ves precioso SungHoon -sonrió con nostalgia.muy precioso susurró-
El pelinegro le sonrió agradecido y luego fijó su vista de nuevo en el espejo, para mirarle de nuevo a él.
-Tu también te ves precioso... hace mucho que no te veía en traje -rió para tratar de calmar sus nervios-
-Hey...Hoonie -el mencionado le miró a los ojos- No te pongas así... cálmate, todo saldrá bien.
-Siempre me conoces tan bien... -se sentó en el sofá exhausto-
-Es comprensible... nos conocemos desde hace años.
-Es que...tengo miedo.
-¿Miedo de qué? Nada malo pasará... ambos se ca-casarán y serán muy felices.
-Suena como un cuento... pero si tú lo dices, entonces creeré en tus palabras.
HeeSeung sonrió.
-Iré al baño, nos veremos en unos minutos supongo.
-Claro.
El mayor salió y se dirigió al baño. Una vez allí dentro se miró en el espejo. Debía aguantar, no podía llorar ahora. Debía ser fuerte.
Entonces recordó cuando el pelinegro comenzó a salir con JungWon, un hermoso y adorable chico de cabello ondulado y tan oscuro como la noche, piel lechosa, hermosa sonrisa gatuna, ojos bonitos y celestes, despues de que le recomendará intentarlo con un hombre. Pensó que la relación de ellos terminaría enseguida, ya que todas las relaciones de SungHoon terminaban en poco tiempo. En especial por qué no salía con una chica, sino con alguien de su mismo sexo por primera vez. Pero no fue así.
Ambos salieron por muchos años y ahí HeeSeung supo que ya era imposible que el menor sintiera algo por él, aunque aún albergaba algo de esperanza. Yang era perfecto para él... era todo lo que SungHoon siempre quizo en su pareja ideal: dulce, amable con todos, carismático, talentoso, trabajador, atractivo y con buen sentido de humor. HeeSeung ni siquiera podía odiarlo, el pequeño siempre lo había tratado casi como si fuese parte de su familia.
Cuando el pelinegro le pidió matrimonio, a pesar de que no creía en esas cosas, y el aceptó. Supo que ya todo estaba perdido.
Se remojó el rostro con cuidado de no correr el maquillaje y luego salió de allí. La boda iba a comenzar entre poco. A lo lejos vio a su amigo Jaeyoon buscándolo.
-¡Ah!, ¡Te llevo buscando desde hace rato! -lo tomo de los hombros y luego lo miró fijo- HeeSeung si esto es mucho para ti, vayámonos -dijo, dándose cuenta de que en cualquier momento estallaría-
-No Jake... como su mejor amigo debo estar en este momento tan importante para él... y para así poder dejarlo ir.
-No HeeSeung...vámonos.
-Jake... por favor -miró a los ojos al rubio, Jaeyoon pudo ver toda la determinación y tristeza que albergaban aquellas orbes avellanas-
El más alto lo soltó y luego asintió con pesar.
-Gracias -dijo antes de comenzar a caminar hacia el patio-
Al llegar vio que todas las personas ya se estaban acomodando en sus respectivos lugares, así que fue al suyo y luego de unos minutos vio como SungHoon se colocaba justo debajo del arco nupcial y le miraba de reojo. Notó también cuando Jaeyoon llegó y se sentó, para luego comenzar a verle preocupado.
La música comenzó y Seung vio él entusiasmos y los nervios de cada una de las personas. Todos estaban emocionados por el casamiento, mientras que él era el único que sentia que en cualquier momento se derrumbaría. Se sentía tan fuera de lugar.
Levantó la mirada del suelo cuando escuchó la puerta abrirse y salieron de allí los primitos del pelinegro con canastas. Luego apareció JungWon con el cabello oscuro ondulado adornado por un velo, vestido con un precioso y largo traje blanco (con un poco de parecido a un vestido), su camisa de manga larga de hombros descubiertos, pantalones ajustados dejando ver sus delgadas piernas, y en medio de su pequeña cintura un cinturón platinado que amarraba una hermosa cola, como si fuera un vestido, sus botines del mismo color del cinturón, se mezclaban a la perfección con su vestimenta, mientras mantenía entrelazado su brazo al de su padre. SungHoon sonrío enormemente al verlo y el en respuesta, mostró una sonrisa timida. Se posicionó a su lado y HeeSeung simplemente dejó de escuchar todo a su alrededor.
-...ya puede besar al novio -fueron las palabras que finalmente lo trajeron a la realidad. Los dos ya se encontraban con el anillo en el dedo anular-
SungHoon le quitó el velo del rostro y unió ambos labios, al mismo tiempo que ambos cerraban los ojos y las personas les aplaudian.
Entre todo eso, HeeSeung ya no pudo seguir viendo la escena, así que con la vista borrosa se dio media vuelta y salió de allí, para dirigirse a algún lugar más privado.
Sabia que al hacer eso, llamó la atención de muchas personas, en especial la de Jaeyoon, que quiso levantarse e ir con él, pero él fue mucho más rápido para perderlo.
Al encontrar un lugar donde no habia nadie más, sus piernas perdieron fuerzas y cayó al suelo, al mismo tiempo que estallaba y un lastimero llanto salía de su garganta.
Era el final.
Era la última vez que sufriría por SungHoon... y la última vez lo que vería hasta dentro de unos años. Porque si, luego de aquella boda, HeeSeung planeaba irse de la cuidad un largo tiempo hasta que por lo menos sus sentimientos y pensamientos se hayan ordenado.
Luego de unos cuantos minutos, cuando logró calmarse, comenzó a jugar y acariciar al gato que era de la casa vecina. El felino simplemente al verlo, se acercó a él y se refregó contra su cuerpo, pidiendo mimos y atención. Sabía que de seguro tenía muchas llamadas perdidas de su dos amigos, pero no le importaba. Ya nada le importaba.
Cuando sintió unos pasos acercarse. levantó la vista, encontrándose con el responsable de sus sentimientos.
-¿Qué haces aquí? -se sentó a su lado y HeeSeung enseguida se tenso- Jaeyoon y yo estábamos preocupados.
-Es solo que me senti algo mareado y vine a buscar algo de aire fresco.
-Ya veo...- le respondió y luego ambos se quedaron en silencio por un largo rato.
-¿Ves... que la bo-boda salió bien y al final yo tenía razón? -habló para intentar romper el silencio, pero en vez de eso arruino todo al hablar con la voz terriblemente entrecortada- ahora serás muy...muy f-feliz con JungWon....
- HeeSeung... -el pelinegro le llamo, por lo que el castaño tuvo que voltear a verle, a pesar de que no quería- Por favor... sé feliz.
-Y-Ya lo sé... no... no necesito que tú me lo digas -intento sonreir, pero en vez de eso le salió una mueca, mientras que su vista de nuevo se iba poniendo borrosa-
- HeeSeung...
No...
No quería escucharlo, no quería escuchar esas palabras de nuevo.
-Por favor HeeSeung...se feliz,lo mereces más que nadie.
HeeSeung tragó saliva con fuerza a la vez que unas lágrimas traicioneras descendian por sus mejillas.
-Tú... tu también se feliz... SungHoon.
El pelinegro sonrió levemente y le limpió las lágrimas.
-Perdóname HeeSeung -dijo antes de levantarse y comenzar a caminar lejos de ahí-
El castaño vio cómo su silueta cada vez se hacía más pequeña y cuando por fin desapareció de su vista, comenzó a llorar por segunda vez.
-¡HeeSeung! SungHoon me dijo que estabas aquí -escuchó la voz de Jaeyoon y luego sus brazos rodeándole el cuerpo, pero nada de eso sirvió para que el castaño calmara su llanto-
Esa en definitiva fue la despedida a sus sentimientos.
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