No
Nuevo día, nueva agonía. Un pensamiento muy común en José luego de escuchar su alarma.
El despertar ya no tenía sentido para el antiguo Alfa de Einar, lo hacía solo para cumplir la obligación implícita de ir a aprender lo que nunca en su vida usará como parte del futuro del país; estaba de más quejarse y atrasar lo inevitable, que más que asistir a esa prisión de aprendizaje era también enfrentar sus problemas con el Omega al que dejó.
José suspiró y dejó que su mente vagara.
“¿De verdad fue real?” En el inicio del nuevo día lo que sucedió hace más de 8 horas se veía borroso, como una ilusión, o como un mal sueño del que no pudo despertar. Se sintió muy real, eso sí, pero una parte dentro de él quería creer que no fue así y que nunca pasó; que llegaría a la escuela y abrazaría a Einar por la espalda disculpándose por el escenario que creó su mente.
Suspiró de nuevo y se levantó sabiendo que sus deseos ya estaban muy lejos de ser verdad. Todo eso, la pelea, los celos, las lágrimas y el otro Alfa... Fue real, todo sucedió.
Era bastante temprano, el salón estaba casi solo.
-Debí dormir más tiempo- Murmuró el Alfa. Ahora tendría que ver llegar a Einar abrazado del otro sujeto generando curiosidad en los que seguían su romance muy de cerca, respondería preguntas incómodas haciéndole recordar su trágico día anterior y lo estúpido que fue; todo eso en un miércoles, tendría que soportarlo tres días más antes de iniciar de nuevo y seguir la misma rutina una semana más.
- ¡BUENOS DÍAS! - Exclamó Sara, la chica Beta que entraba al aula con toda la energía del mundo, como si no hubiese un mejor lugar para estar un miércoles a las 7 de la mañana; ese saludo dicho con voz enérgica logró esfumar los pensamientos negativos ( y positivos) de la mente de José.
Tan pronto como Sara entró, acomodó sus cosas y se sentó en el pupitre continuando con algún dibujo que seguramente no había terminado el día anterior. José se quedó mirándola un largo rato, no quería quedarse solo en el asiento esperando a que Einar llegara y se sentara a su lado, pero tampoco quería moverse de ahí y arriesgarse a que preguntaran por lo sucedido con su Omega. Suspiró molesto pensando en una buena forma no hacerles frente a sus problemas al menos por ese día.
El Alfa se estaba cansando de solo pensar y no tener nada bueno para actuar, se sentía somnoliento y pensó que entonces sería bueno dormir unos cinco minutos antes de que la clase comenzara; puso sus brazos en frente para recargar su cabeza en ellos y seguir con la única buena idea que se le había ocurrido, pero antes de que si quiera cerrara los ojos algunas risas se escucharon en la entrada del salón, se hicieron más fuertes seguidas de palabras mal articuladas y sin sentido que fueron reemplazadas por más risas; las conocía muy bien, Adela y Carolina habían llegado juntas y seguramente dijeron algo gracioso, una comenzó a reír y la otra se contagió de la risa; ahora no podían parar de reír, era un cuento de nunca acabar. Las chicas Alfa y Omega respectivamente se separaron por unos minutos aun riendo, acomodaron sus cosas y de nuevo se juntaron
a continuar con lo suyo. Eso era algo casi normal de ver para José, en el poco tiempo que lleva de conocerla aún no había comprendido por qué lo hacían, no lograba entenderlas, pero de cierto modo le resultaba algo gracioso verlas reír, sus risas sí eran un poco contagiosas después de todo.
Al sonar el timbre que anunciaba el inicio de las clases llegó Einar, se veía algo cansado, quizá porque se le hizo tarde, o eso era lo que José quería creer; también tenía un aspecto algo enfermo, su piel estaba levemente pálida; José no pudo evitar preocuparse al verlo, pero no pudo acercarse a él, ni siquiera quería estar cerca o verlo por más de 5 segundos.
-Oye, Caro...- El Alfa llamó la atención de la Omega a su lado, ésta volteó y le sonrió amable. - ¿Me puedes...? -Le era difícil decirlo, sabía que Carolina se cuestionaría si no le respondía rápido y también si le decía lo que quería, pero no tenía otra buena opción, era eso o fingir una enfermedad. - ¿Me puedes cambiar el lugar? - Al fin el Alfa lo soltó, trató de que su rostro no mostrara la urgente necesidad de cambiar su lugar, y así fue, no había expresión alguna en su rostro más que la sonrisa amable que sabía le ayudaría a conseguir lo que quería.
-Sí, claro- Por un momento la Omega se llenó de curiosidad, pero no pudo negarse a hacerlo, además, ese día no había demasiado problema al hacerlo, ningún maestro en las siguientes horas se preocuparía de que todos estén en el lugar correspondiente.
Ambos tomaron las cosas que ocuparían en la materia correspondiente y cambiaron de lugar justo antes de que el maestro ingresara al igual que antes de que Einar tomara su lugar.
José suspiró muy aliviado, ya había resuelto uno de los problemas que le preocupaban más, lo malo sería tener que seguir así todo el día y el resto de la semana y tal vez el resto de su vida en la preparatoria.
- ¿Y entonces ya arreglaste tus problemas con José? - Dijo Sara para poder romper el silencio que se comenzaba a sentir incómodo en la hora del receso.
-La verdad... Yo no diría eso...- Había un marcado tono de duda en la voz de Einar, y es que no quería mentirles a sus compañeros sobre eso, pero que supieran la verdad lo metería en problemas más grandes con Emiliano y José. –Estamos... La verdad es que peleamos, por... Fue una cosa muy tonta, y...- No quería mentirles, pero sabía que en serio no tenía otra opción. –Estaremos bien...-
Nadie sabía cómo eran conscientes de eso, pero todos los presentes sabían que el Omega mentía; claro, nadie quiso ni se atrevió a decir algo por que el tema era obviamente delicado, fuera de su entendimiento y de su incumbencia.
Mientras tanto José se paseaba por el patio de la escuela, solo para evitar a Einar y no arriesgarse a verlo con su nuevo Alfa.
El timbre de salida por fin sonó, y por fin José podría irse y dejar de sentirse nervioso, tan pronto como salió de la escuela caminó directo a la parada del camión sin esperar a nadie. Todos se fueron, algunos acompañados y otros solos; Einar se quedó en la puerta con la excusa de que su mamá iría por él, nadie dijo nada y solo se despidieron de él.
Sara, Carolina, Adela y Daniel sabían que definitivamente algo estaba muy mal con Einar y José, se sentían mal por ellos.
- ¿Creen que estén bien? - Daniel no pudo con la presión y soltó la pregunta.
-Para ser sincera creo que es más que una simple pelea- Agregó Carolina mirando al piso, comenzando a pensar en la situación.
-Yo también, sé que no debemos meternos en esto, pero ninguno de los dos se ve bien- Murmuró Adela con un tono triste.
Ninguno entendía lo que pasaba, no se meterían en eso a no ser que fuera realmente necesario, y todos creían que el momento de intervenir sería pronto si los dos continuaban sin siquiera verse.
- ¿Qué te parece si ahora borramos definitivamente esa horrible marca y en su lugar hacemos una nueva y mejor? - Emiliano abrazaba a Einar por los hombros y le susurraba al oído lo que harían. –Será divertido, ya sabes cómo funciona-.
Einar temblaba, tenía miedo, cosa que antes no le sucedió, no estando con su antiguo Alfa.
El Omega negó con la cabeza y trató de alejarse dando pasos cortos al lado contrario al del Alfa, éste lo tomó con fuerza del brazo obligándolo a quedarse y seguirlo.