Capítulo 1
La luz roja abrigaba el lugar de una manera tenue mientras la música de fondo retumbaba, la mezcla del cigarrillo y el alcohol inundaban el sitio, un ambiente embriagador y satisfactorio.
Los ojos de mujeres y hombres puestos sobre el chico rubio que se encontraba en la tarima bailando al compás de la música. I Feel Like I'm Drowning era la canción que sonaba en el momento. El chico tenia su camisa abierta dejando ver su abdomen y pecho brilloso por el sudor, su pantalón de cuero desabrochado con el cierre levemente abierto y su cabello despeinado caía sobre sus ojos dándole a la audiencia una imagen muy atractiva, sonreía lascivo mientras giraba su cabeza exponiendo su cuello bajando su mano por su torso semidesnudo hasta llegar a su entrepierna, agarrándolo de manera provocativa haciendo suspirar a las personas que allí estaban atentos a cada movimiento.
Camino con seguridad y bajo de la tarima dando un baile personalizado a algunas personas afortunadas por tenerlo cerca y poder tocarlo, fingía cara de placer al sentirse tocado pues motivaba mas a los clientes en su show, paso por el lado de uno de sus conocidos compañeros de universidad y le sonrió de manera amable, pues este chico iba casi todos los fines de semana para verlo bailar, era un cliente frecuente y fiel.
Se acerco un poco y poso su mano sobre el hombro ajeno dándole un baile desde atrás, pues para el bailarín el compañero era de total confianza para acercarse y bailarle de tal manera. Se puso enfrente de él comenzando a mover su cadera con total lentitud, siendo demasiado tortuosa a la vista e imaginación de las personas pervertidas, el contrario sin titubeos poso sus pequeñas manos sobre la fina cintura del bailarín bajándolas despacio hasta la pretina del pantalón de cuero y fue justo ahí donde el hombre se alejó regalándole un guiño.
En su mente, su compañero indirectamente le ayudaba a dar un buen show.
La canción termino dando por finalizada la presentación del joven, el gran telón rojo caía ocultando por completo la anatomía del chico. Aplausos y silbidos no se hicieron esperar, mostrándose completamente satisfechos por el acto.
—¡Me encanta! — chillo el pelirosa haciendo sonreír a su amigo — Es tan sexy, como se movía, su baile, me bailo ¡Hobi, me bailo!
—Oye, cálmate. Es su trabajo — Dijo entre risas. Su amigo puchereo
—Lo sé, pero me encanta. Aunque me gustaría mas que no le bailara a nadie mas
—¿Eh? Jimin es a lo que se dedica
—¡Lo sé!, pero me gustaría que solo me bailara a mí, solo ser yo quien lo tocara y lo viera
El castaño lo miro intrigado, a veces los pensamientos que su amigo podía tener lo asustaban y más cuando lo decía tan libremente. Estaba loco.
Pagaron su cuenta y se marcharon de allí, aunque la noche aun no terminaba el show principal había terminado y Jimin no estaba interesado en ver a otros tipos bailando.
Desde la azotea del club un chico rubio con un enorme abrigo negro los observaba marcharse, le dio una calada a su cigarrillo y sonrió soltando el humo de su garganta. Había sido una buena noche.
Lunes
El campo de la universidad tenia estudiantes por doquier, jóvenes con futuro prometedor siendo los próximos en dirigir las empresas de sus familias y Park Jimin no era la excepción.
Su padre tenia una de las empresas más grandes e importantes del país, sus movimientos monetarios ayudaban a la economía y era el principal portal de empleo a jóvenes recién graduados de la universidad. Park Jimin estaba destinado a ser el único heredero y dueño absoluto.
Pero, parece que en sus pensamientos y anhelos había algo más, Min Yoongi,
Un chico becado dos años mayor que él, quería ser productor musical y gracias a sus excelentes calificaciones obtuvo una beca completa en la mejor universidad del país, lugar donde solo los chicos privilegiados y con mucho dinero podían asistir.
Claro que la beca no cubriría sus gastos personales, necesitaba donde vivir, comer y dormir así que, hace año y medio se dedicaba a dar shows en el club nocturno cada fin de semana. Le pagaban bien y era suficiente para sus necesidades.
La forma en la que se conocieron no fue algo usual. A Jimin desde el primer día lo molestaron, usaba lentes, su ropa era muy elegante, era muy amable y eso irritaba a los demás.
un día tres chicos de tercer año habían encerrado al chico en un baño obligándolo a quitarse la ropa, lo golpeaban y jalaban su cabello, rompieron sus lentes y tiraron todas sus cosas al piso dejando que se mojaran en la ducha. Jimin estaba asustado, sollozaba ya que esos chicos eran el doble de altos, tenían grandes músculos y le daban miedo.
Sus sollozos llamaron la atención del rubio el cual no dudo en entrar al baño, sin previo aviso se adentro y vio la escena de esos chicos intentando desnudar al menor. No lo pensó ni dos veces y se abalanzo a ellos sin medir el riesgo de que esos chicos mas altos que él pudieran lastimarlo.
Ese día Jimin comenzó a ver a Yoongi con admiración, se intereso en él y quiso saber más sobre su vida. Intento ayudarle económicamente pero el rubio siempre se negó amablemente, él no quería que nadie le regalara nada y menos por lastima.
Increíblemente la actitud de Yoongi hizo que el menor se interesara mucho más, ahora lo veía con devoción, le gustaba el hecho de que no fuese el típico chico interesado aun sabiendo que estaba rodeado de hombres y mujeres que podían darle mucho dinero. El simplemente los rechazaba, era capaz de salir adelante por si solo y eso hizo que Jimin comenzara a sentir atracción por él.
Ahora después de casi dos años Jimin estaba profundamente enamorado de Yoongi, si es que se le podía llamar así. había llegado al punto de seguirlo para saber dónde vivía, a veces de manera anónima le enviaba comida o cosas básicas, no desistía a la idea de ayudarle económicamente pero el chico siempre se negaba, otras veces se ofrecía a llevarlo a su trabajo y eran pocas las veces que se sentía privilegiado por llevarlo en su auto, tan cerca sintiendo su calor y olor varonil, pero él quería más. Quería tenerlo mas cerca, verlo mas tiempo, tenerlo solo para él.
Yoongi se había convertido en un reto para el peli rosa.
Por eso debía pensar en algo para lograr lo que quería, una manera en la que el no se pudiera negar, que lo hiciera con compromiso y sobre todo que fuese por si solo.
—Mi cumpleaños — dijo sin más.
—¿Qué?
—En mi cumpleaños...
—Jimin, ¿estabas escuchándome, acaso? — inquirió su amigo Hoseok soltando un suspiro cansino
—Invitare a Yoongi a mi cumpleaños, le diré que haga un show
—Pero dijiste que no quieres fiesta de cumpleaños
—Y no lo quiero, pero él no lo sabe — sonrió con lasciva parándose de la banca donde estaba.
—¿A dónde vas?
—Iré hablar con Yoongi, deséame suerte — corrió antes de que el castaño pudiera hablar.
Camino por todo el campus en busca del rubio, debía encontrarlo y su persistencia era más fuerte que el insoportable calor que hacia en esos momentos, con su frente sudorosa se dirigió al único lugar que le faltaba, el teatro. Ingreso al bloque cinco y subió las escaleras hasta llegar al tercer piso, siguió derecho por el pasillo hasta dar con el gran salón del fondo. Regulo su respiración quito el sudor de su frente y tomo una bocanada de aire, tomo la perilla de la puerta y la giro abriéndola lentamente buscando con su mirada al chico.
Sonrió victorioso cuando pudo observar la espalda desnuda del mayor, de fondo la canción BBY sonaba dándole a su vista el placer de verlo bailar. Como siempre Yoongi estaba en el teatro ensayando sus presentaciones para las noches de lo fines de semana. Y si, no era la primera vez que el pelirosa se quedaba viéndolo con detenimiento. Tenia el habito de meterse al teatro y ocultarse entre las sillas para ver al chico bailar, así tendría la sensación de que solo le bailaba a él, solo para él.
Humedeció sus gruesos labios mordisqueándolos con fuerza al ver la piel pálida estar tan brillosa por el sudor, sin duda alguna quería tocar ese abdomen tonificado. Trago duro y compuso su postura, no era momento de verse como un pervertido. Golpeo la puerta un par de veces antes de abrirla completamente, el mayor se giro al tener su atención y sonrió amablemente, se inclino y apago el pequeño bafle.
—Jimin, hola — que bien se escucha su nombre con su voz grave.
—Hola~ — canturreo alegre — ¿Ensayando tu próxima presentación?
—Así es ¿Iras a verla? — pregunto mientras tomaba su botella de agua, la abrió y tomo del líquido. El menor detallaba cada parte de su anatomía desnuda, su cuello y manzana de adán notablemente marcada, su abdomen fuerte y bueno...sin estar erecto podía ver el bulto en su pantalón.
—Por supuesto — dijo el peli rosa sin dejar de sonreír — oye, quería hablar contigo sobre algo
—Jimin...
—Y no es lo que piensas ¿ok? Quiero contratarte
El mayor lo miro confundido.
—Cumpliré años el jueves, hare un pequeña fiesta y se me ocurrió que tal vez tu podrías dar uno de tus shows...¿puedes? — junto sus pequeñas manos junto a su pecho en señal de súplica, formo un puchero y lo miro de la manera más tierna que pudo. El mayor sonrió — te pagare bien, lo prometo — gimoteo como niño pequeño
El mayor sonrió ampliamente mientras se ponía de nuevo su camisa negra, bajo de la tarima del teatro y se acerco al menor que no dejaba de verlo ni un segundo con sus ojos llenos de ternura. Poso su mano sobre su cabello y lo despeino.
—Claro, será un honor para mi bailar en la fiesta de mi admirador fiel — bromeo. Jimin sonrió complacido y comenzó a dar saltitos emocionado.
—¡Genial! Organizare todo y después te pasare la dirección. Gracias, Juro que también te divertirás — termino de decir para salir corriendo de allí.
Yoongi era un chico agradecido, sabia que gracias al pelirosa la clientela en sus espectáculos había crecido considerablemente, varios estudiantes de la universidad iban a verlo y sentía que de alguna manera debía agradecerle, podía considerar la idea de darle el show como regalo de cumpleaños.
Martes
Como era habitual todo en la mesa estaba listo para el desayuno, una exageración de alimentos que al final del día eran desperdiciados por la familia Park. Eso era de esperarse cuando eres parte de una de las familias mas adineradas de todo el país y acostumbran a vivir en extravagancia.
Su casa era de dos pisos, contaba con seis alcobas tres de extremo a extremo, el piso era de mármol y los muebles mas caros del mercado. La familia Park solo estaba conformada por Padre, madre e hijo y era suficiente según ellos.
Jimin no tiene recuerdo alguno de su padre negándose ante algún capricho suyo, todo lo que quería lo tenia y si no se lo daban con facilidad se obsesionaba a tal punto que sus padres temían por las acciones del chico, terminando así por darle lo que pedía, no obstante con el paso del tiempo sus padres en especial la figura paterna quiso ver hasta dónde podía llegar su hijo con tal de obtener lo que quería, eso era un indicio de que sería perseverante, decidido e intenso a la hora de tomar decisiones. Ya fuese en lo laboral o en lo sentimental.
—Papi — le llamo mientras ponía mermelada a su pan tostado — ¿Me podrías prestar tu casa del lago el jueves?
—¿Para qué? — respondió el hombre dándole toda la atención a su hijo.
—Bueno, yo te dije que no quería una fiesta de cumpleaños, pero hare algo especial ese día. — sonrió por la idea loca en su mente.
—¿Y que es lo que harás, hijo? — dijo esta vez su madre.
—¿Recuerdan a Min Yoongi? Bueno, el me dará un baile privado. Quizá sea el momento
—Oh, hombre ya era hora. Has tardado mucho — animo su padre. — espero que todo salga bien. Te daré el dinero que necesites para que compres todo lo necesario. — termino de decir mientras tomaba su jugo.
Jimin sonrió complacido, de nuevo su padre no se negaba a lo que le pedía, así que después de terminar de desayunar salió de su casa y se monto a su auto. El no conducía pues no sabia hacerlo, siempre tenia un chofer a su disposición.
—Buenos días Baekhyun, por favor llévame a la ferretería. — el chofer lo miro confundido a través del retrovisor ¿Por qué querría ir a una ferretería tan temprano? Además, el chico Park no trabajaba, pero no dijo nada. Puso en marcha el auto hasta llegar al lugar.
Aunque Jimin desbordaba dinero prefería manejar el bajo perfil, le gustaba frecuentar lugares no muy caros o lujosos, la vida diferente para una persona que lo ha tenido todo le gustaba. Aunque en realidad no ha tenido todo lo que quiere, de ser así no estaría en ese momento en ese almacén comprando algunas sogas.
Después de tener lo necesario, subió a su auto, el chofer lo esperaba. Arrancaron y en el camino Jimin hacia un repaso mental y en todo lo que necesitaba para que saliera perfecto, solo tenia un pequeño problema; el tiempo para tener todo lo que necesitaba y organizar la casa del lago.
—Oye Baek..¿te gustaría ganar un dinero extra? Será un buen pago — la motivación económica nunca fallaba.
El chico peli negro lo miro por el retrovisor.
—¿Qué necesita señor? — dijo y el menor sonrió complacido.
—Te enviare una lista con cosas que necesito para el jueves, también necesito que me lleves a la casa del lago y luego te devuelvas.
—¿Señor? Sabe que no puede estar solo completamente.
—No estaré solo — sonrió con lasciva.
¿Y ahora que planea este chico?, pensó Baekhyun. Conocía a ese chico desde que tenia quince años cuando le dieron el auto, nunca entendió para que, si era muy joven y nunca demostró interés en aprender a manejar, pero no lo reprochaba era quien le daba su sustento.
Desconfiaba mucho del menor, no era una persona fácil de manejar y menos cuando estaba cegado por algo y esta vez que le pidiera dejarlo solo una vez estuviera en el lago de seguro era porque tenía algo planeado.
El chofer lo ignoro manteniendo su vista puesta en la vía, pronto pararon cuando el semáforo se ilumino rojo. El sonido con un tono en específico —la risa de un bebé—era el tono que el menor había personalizado para él. Rodo sus ojos y tomo el aparato observando un mensaje el cual al leerlo hizo que frunciera el ceño.
—Señor...¿Qué es todo esto?
—Es lo que necesito para el jueves, necesito que lo lleves mañana temprano debo organizar todo.
—P-pero esto...¿Qué planea? — señalo con su dedo algo en especial, en definitiva ese chico estaba loco y sea lo que sea que planeara seria una medida desesperada por obtener algo.
—Oh lindo Baek, siempre preocupándote por mí. Tranquilo, Lo usare bien.
El chofer volvió su vista al frente, suspiro cansino y arranco una vez el semáforo cambio a verde. Psicológicamente debía prepararse para tener que cubrir cualquier fechoría que ese chico estaría a punto de hacer.
(...)
Jimin no era precisamente un amante de los negocios y relaciones internacionales, decidió estudiar esa carrera ya que su padre confiaba en el para ser su sucesor en la empresa, pero realmente no era de su interés. Siempre le gusto la danza, en especial la erótica. Últimamente pasaba horas en la sala de ensayos privada ya que en su mente obstinada tenia la meta de crear un buen show la cual tenia planeado dar pronto.
Su amigo castaño se asomo por la puerta llamando la atención del chico por el reflejo en el gran espejo del salón. El pelirosa sonrió.
—¡Hobi! — Chillo. Apago el bafle y corrió en dirección al joven frente a él. se lanzo a su cuerpo enredando sus piernas en la cintura ajena.
El castaño rio escandaloso sacando una sonrisa en su pequeño amigo, poso ambas manos en los glúteos tonificados del menor, no era raro en ellos tenían demasiada confianza.
—¿Cómo estás? Te he buscado todo el día
—Aquí ¿Ya me extrañas? — dijo burlón. El castaño rodo los ojos divertido. Soltó al chico y este se paro firme en el piso elevando un poco su rostro por la diferencia de altura.
—No seas tonto, te traje lo que me pediste anoche — lo empujo levemente. Saco de su bolso una maleta mediana de color negro. Al pelirosa le brillaron sus ojos avellana.
—Oh por Dios, ¿puedo verlo? — pidió emocionado, el castaño asintió con una sonrisa.
El mas bajo se sentó en el piso en lo que Hoseok se aseguraba de cerrar la puerta para que nadie los molestara, camino de nuevo hasta su amigo y se sentó esperando expectante la reacción del otro.
El menor se relamió el labio inferior ansioso por abrir la maleta y ver el contenido en esta y de tan solo pensar lo que tenia planeado su cuerpo se estremeció.
—Vamos, ábrelo — su amigo Hoseok estaba igual de ansioso o más.
El menor sonrió y soltó las hebillas que mantenían segura la maleta, la abrió con lentitud y al ver el contenido pudo sentir sus pupilas dilatarse, en el interior tres piezas de dilatadores anales, uno con una joya en el extremo en forma de corazón, otro era un poco mas largo ya que tenia cuatro cuentas que diferenciaba en tamaños iniciando con el mas pequeño para acostumbrarse a la intromisión hasta el mas grande para estimular su interior, el menor sintió un calor recorrer su pecho. Y por último un dilatador en cola de gato color blanco con la punta negra, era hermoso.
Jimin sonrió complacido dando pequeños golpecitos, parecía un niño al cual le daban el mejor juguete de su vida.
—Espera, eso no es todo. — el castaño saco del pequeño bolsillo del bolso dos tarritos en forma de cilindro con un aceite en su interior, uno rojo y otro azul — son lubricantes, de los mas intensos que vende mi madre. Úsalos con cuidado.
—¿Mas intensos que los que usaste conmigo? — pregunto divertido.
—Dios, Jimin ¿Qué necesidad?
El peli rosa rio por la reacción de su amigo.
En varias oportunidades Hoseok y Jimin tuvieron encuentros sexuales bastante intensos, a pesar de ser buenos amigos el menor tuvo un flechazo en el castaño el cual no rechazo. Jimin tuvo su primera vez con él entregándose con la seguridad de que sin importar que Hoseok cuidaría de él y aunque el castaño nunca lo vio con otros ojos que no fuera de amistad nunca se negó a cumplir con los deseos y caprichos del menor, el también lo disfrutaba.
Hasta que a la vida del menor llego Yoongi, ese chico pálido con aura rebelde que desprendía a donde llagara llamando la atención atrapando a mas de uno. Nunca tuvo ningún interés en el joven hasta que Jimin comenzó a hablarle de él desde el día que lo salvo en los baños. Siempre se pregunto porque nunca lo veía con una chica...o un chico. Era muy solitario, a decir verdad, era raro verlo con un amigo o trabajando en equipo, nunca le coqueteaba a nadie o correspondía a las insinuaciones de las chicas y aunque su trabajo en el club era todo lo opuesto siempre fue profesional, así lo veía Hoseok.
—Hobi ¡Hobi! — grito el menor ganando la atención del castaño
—¿Qué? — pregunto confundido
—Te preguntaba que cual de estos te gusta más, mira — le entrego el celular atento a su amigo. Hoseok comenzó a ver las fotos de pantalones de cuero en varios estilos y algunas camisas transparente
—¿Por qué tu chofer te esta comprando ropa? — fue lo que dijo cuando vio quien le enviaba las fotos. Jimin le arrebato el celular enfadado porque su amigo no le estaba ayudando con lo que realmente es importante. — Oye...
—Solo ayúdame a elegir algo bonito, sexy pero que no diga que soy fácil ¿puedes?
Hoseok asintió esbozando una sonrisa, su amigo era tan caprichoso y mimado.
—Jimin, realmente todo es muy lindo, pero tienes que considerar que tienes un cuerpo envidiable, piernas y un trasero que es alucinante y tu rostro tierno es letal. Cualquier cosa que uses, incluso si no usas nada te hará ver perfectamente hermoso. Se porque te lo digo — le guiño un ojo juguetón.
Jimin sintió sus mejillas calentarse al recordar sus momentos íntimos con el castaño, sonrió dándole un pequeño golpe en el hombro. Estaba avergonzado.
—Oye — le llamo el castaño —Aun no me has dicho para que quieres esos dilatadores ni que harás el jueves — lo miro dubitativo, aunque la pregunta en parte era estúpida, claro que sabia que haría con los dilatadores.
—No te recordaba tan curioso Hobi — entrecerró sus ojos el menor evadiendo lo dicho por el castaño.
—¿Te lo recuerdo? — dijo seductor haciendo reír al peli rosa.
Hoseok lo conocía de hace tiempo, siempre pensó que su amigo tenía una personalidad encantadora, siempre tan amable y atento a todos. Estaba dispuesto a ayudar en lo que fuera a quien lo necesitaba y en este caso fue Min Yoongi.
El era un chico increíble ante sus ojos, su destreza para bailar y como podía llevar una doble vida sin problema era admirable, todo un seductor en la noche y en la semana solo un universitario sumergido en sus estudios. Era como una fantasía, fantasía en la que se había encapsulado Park Jimin.
Las veces que el rubio lo rechazo con educación intentando de alguna manera darle tranquilidad eran en vano, Jimin no dejaba de ofrecerle ayuda económica, aunque este ya tenía otro tipo de interés. Jimin lo veía como un reto, algo difícil el cual tener y simplemente por eso se veía sumamente atraído.
Hoseok realmente no sabía que tan allá estaban las intenciones del pelirosa, solo tenía muy claro que él no conocía límites y era capaz de cualquier cosa por obtener lo que deseaba.
w