angel → soojun

Summary

Dónde Soobin es el secretario de Yeonjun y su ángel en medio de todo el caos como presidente de la empresa. ⩨ sbtop¡! yjbttm¡! ⩨ resubido: 060723 ⩨ resubido x tercera vez: 241223 ⩨ subido a inkitt: 110424 ⩨ extensión: capítulo único. ⩨ smut. ⩨ no copias ni adaptaciones sin permiso !! No reportes la historia pls !! <3

Genre
Erotica/Romance
Author
XIA
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

⩨ único.

᜔              ♡̷  ࣪  𓈒 





Cuando Soobin recién inició con su trabajo de secretario muchos días tuvo que observar como la oficina de su jefe seguía con la luz prendida aún cuando la hora de salida ya había pasado, y muchas de esas veces él entraba y lo ayudaba.


Llegó un punto donde Yeonjun le había otorgado un sello de poder y cuando se lo comentaba en vez de esperar que Yeonjun firmara él ponía el sello y se daba como confirmado.


En la segunda semana que eso pasaba, Soobin empezaba a llegar con café y un pan para no colapsar, y mientras seguían leyendo y firmando la noche pasaba más rápida y los grandes documentos iban desapareciendo.


Yeonjun casi manda a hacer un templo a su secretario y había muchas razones, la principal fue que Soobin tenía un orden, y cuando él no entendía algo simplemente tenía que buscar en los programas de Soobin y ahí aparecía todo. Las cuentas incluso eran más fáciles para Jungwoo y Taehyun. Y cuando él le tocaba revisar no se perdía como meses anteriores.


La segunda es porque Soobin era un ángel. Si dejaban de lado el ámbito laboral donde incluso se desvelaba con él para terminar más rápido el trabajo, Soobin tenía un atractivo de un ángel enviado del cielo para salvarlo de todo.


Soobin era un ángel en todo, desde su ayuda, hasta como compraba comida o desperdicios para darle a los perritos que estaban en la entrada del edificio.


Varias veces lo miró llegar temprano y darles de comer y cuando le preguntó al guardia porque había tantos perritos acostados alrededor como perros guardianes, Soobin había huido de su mirada mientras sutilmente acariciaba las orejitas de uno de los caninos.


Soobin hablaba con un timbre de voz algo intimidante, y autoritario, así que se sorprendió cuando los niños incluso se emocionaban cuando él llegaba a cualquier parte y él se ofrecía a jugar.


Su trabajo no era del ámbito social, eran salidas que Yeonjun siempre había pedido de la presencia del alto porque le gustaba su compañía. Pero llegó un punto donde quería llorar.


Y es que Soobin había entrado en su corazón como el ángel que era.


Había llegado solo con una sonrisa y buenas acciones a enamorarlo, y él se había aventado de la tercera cuerda para aceptar ese sentimiento y hasta darle más motivos. Se sentía en las nubes cuando se trataba de su secretario, sentía que podía enamorarse de cada imperfección del rubio y le dolía más cuando las pequeñas imperfecciones que él miraba en el rubio dejaron de tener sentido.


Porque las imperfecciones de Soobin eran detalles como tomarse una bebida que no había pedido pero igual se la habían llevado, algo que en un inicio le molestaba pero había aprendido a verlo como tierno aunque de todos modos él llamaba al mesero y lo cambiaba; emocionarse con series animadas, él no gustaba de eso, pero había aprendido personajes y tramas solo escuchándolo; detenerse de la nada para revisar que llevara todo, le molestaba tener que hacerlo tan abruptamente pero llegó un momento donde ansiaba ese momento y solo sonreía mostrando sus artículos al alto y asegurarse que había llevado todo.


Soobin no era irrespetuoso, incluso con personas que le insultaban él solo los atendía bien y esperaba hasta que se fueran para suspirar y volver a sonreír.


Y varias veces le hizo saber que era un ángel, especialmente su ángel.


Pero Yeonjun estaba molesto consigo mismo, porque a sus ojos, Soobin eran un ser de luz, un digno angel. Entonces, ¿Por qué se dio cuenta de lo mucho que le gustaba Soobin después de que los sueños húmedos iniciaban? Él se sentía el ser más repugnante por tener tales necesidades con Soobin.


Había sido en una sesión de fotos donde ambos estaban dando detalles de la nueva colección de ropa, cuando uno de los internos se había tropezado, Yeonjun miró como su bello ángel se había movido para poder agarrar al joven y evitar una caída.


Lo logró, lo salvó, pero el vaso de agua fría mojó por completo la camisa blanca de Soobin pegándola su cuerpo, Yeonjun no pudo apartar su mirada de los pectorales del rubio aún cuando esté se había reído y tomado una frazada para cubrirse.


Esa misma noche, Yeonjun soñó cómo sería estar acorralado y tener encima ese tonificado pecho y abdomen, quiso incluso tocarlo.


El segundo sueño con Soobin de protagonistas hizo que no pudiera verlo a la cara todo ese día, había soñado en estar sentado sobre Soobin y tocar sus miembros superiores, sobre todo sus abdominales.


Pero esa noche, no tenía vergüenza.


¿Cómo se había atrevido a soñar montando a Soobin?


Incluso aún recordaba la sensación de tener algo dentro suyo, siendo específicos a Soobin dentro suyo haciéndolo delirar, se había atrevido a gemir entre sueños y abrir sus piernas deseando que fuera una realidad. Y es que no se detuvo ahí.


Se había masturbado deseando estar frente a Soobin, no era la primera vez que lo hacía, frecuentemente durante sus noches de calentura había imaginado o pensado con Soobin, pero esa mañana incluso había reproducido un audio de Soobin y había utilizado un dildo que le diera el placer que había soñado con el alto.


“Jefe” oh, hablando del rey de Roma. Soobin estaba en su puerta alzando papeles, no se atrevió a mirarlo a sus bellos ojos oscuros por lo que solo miró rápidamente y volvió la mirada a los papeles delante de él, no podía ni siquiera ver su cuerpo sin que la calentura le afectara y le hiciera desear abrir las piernas y gemir.


“¿Qué pasó Soobinnie?” su voz sonó forzada, y claro que iba a sonar así si se estaba obligando a hablar y evitaba gemir pidiendo atención.


“Aquí está las propuestas de materiales y sus presupuestos” la puerta se cerró y escuchó las pisadas del alto hacerse más fuertes.


“Déjalo ahí, en un momento lo checo” aseguró aún con su vista fija en los documentos que no estaba leyendo, ¿cómo podía leer cualquier cosa si solo deseaba abrazar la cintura de Soobin con sus piernas?


“Jefe…” casi ronronea, pero lo evitó.


“¿Sí?” volvió a preguntar, estaba sensible, demasiado.


“Mírame” exigió su ángel delante de él, pero él no tenía cara para eso.


“Soobin, estoy ocupado” respondió solo sintiendo cada vez más tenso el ambiente.


“¿Leyendo?”


“Sí”


“Bien, solo déjeme voltear el documento, no creo que entienda algo si está al revés” Yeonjun miró la mano de Soobin quitarle el documento y cambiarlo, nuevamente quiso gemir mientras miraba esos largos dedos, sus venas se resaltaban levemente y ¿qué se sentía lamerlos o que le acaricien?


Sus mejillas se tiñeron y sintió la necesidad de menear sus caderas.


No supo en qué momento el gemido escapó de él y su mano detuvo la de Soobin, pero hizo que esa mano le acariciara la mejilla, su cuerpo reaccionó por sí solo cuando abrió la boca metiendo dos falanges en ella.


No había visto la cara de Soobin, y no quería hacerlo.


Soobin gimió y él también lo hizo, sintió cuando los dedos empezaron a moverse dentro de su boca y solo pudo relajar la mandíbula pasando la lengua entre ellos y mojandolos, un poco de saliva escapó de su boca y antes de sacar los dedos por completo los succionó retirando todo exceso de saliva.


La misma mano tomó sus cabellos negros con fuerza y gimió, Soobin acercó sus rostros y volvió a gemir incluso más fuerte cuando sus labios se pegaron, había soñado con eso tantas veces, en algunos había sido dulce y en otros había sido así, rudo y dominante.


Se separó del beso por la incómoda posición en donde cada uno estaban a extremos del escritorio y su ángel fue quien corrió a él, suspiró cuando Soobin lo atrajo de la cintura y volvió a unir sus labios, fue un beso más calmado, sus manos incluso se aferraron al cuello de Soobin y el rubio solo pegó sus cuerpos acariciando su cintura.


Cuando se separaron para tomar aire pudo ver los ojos de Soobin, más oscuros que de costumbre, apenas siendo visible su pupila que estaba dilatada.


“Soobinnie”


La oración quedó en el aire sin que el mencionado le permitiera hablar cuando nuevamente había tomado sus labios en otro beso, más dominante, queriendo que Yeonjun deje de pensar un poco y le permita saborearlo más.


El jefe no dio mucha pelea, solo dejó que sus gruesos labios fueran tomados por los otros y en el proceso maltratados. Cuando nuevamente los labios se separaron, la lengua de Yeonjun quedó fuera de su boca y con un hilo de saliva cayendo por su mentón.


Nuevamente los falanges de Soobin se adentraron a su boca y gimió de gusto, pero fueron solo unos segundos. Y Soobin bajó la mirada a la camisa de seda blanca que traía Yeonjun con cuello V que dejaba ver sus preciosas clavículas.


Sus labios se pegaron como imán a la piel descubierta, mordiendo las clavículas y dejándole besos húmedos y marcas de lo que estaba empezando, sentó a Yeonjun en el escritorio sobre papeles que seguramente arruinó y acarició con sus dientes los duros pezones aún sobre la ropa, porque la fina seda no ocultaba la dureza de estos, babeo la camisa debajo de él Yeonjun gimió ante la sensación de la tela húmeda y de la estimulación que estaba teniendo.


Yeonjun no aguantó las sensaciones, quería la boca directa de Soobin lamiendo sus botones rosados, por lo que empujó suavemente al alto y desabrochó con desesperación la camisa, la camisa quedó colgando de sus hombros y abierta completamente cuando el rubio ya estaba succionando sus aerolas rosadas, gimió ante la rodilla atrevida de su secretario que se restregaba en su erección cubierta por el pantalón.


“Soobinnie… quiero”


“¿Mn? ¿Qué quieres?” preguntó el otro desabrochando su pantalón, Yeonjun gimió con anticipación.


“Quiero lamerte”


“Lo harás, porque lo que más deseo es verte ahogándote con mi pene” el gemido que soltó Yeonjun fue fuerte y cargado de deseo, rogando que esas palabras se cumplan.


Llevó sus delicadas manos y desabrochó la camisa de Soobin, la quitó con impaciencia y Soobin se encargó de quitarse los zapatos, y patear el pantalón lejos de ellos, quedando únicamente en calcetines y bóxer.


Los calcetines también fueron lanzados a los segundos por la incomodidad, y Yeonjun ronroneó cuando su mano tocó el bulto de Soobin.


Probablemente sí se ahogaría con ella, pero estaba deseando hacerlo, y también probar la fuerza que tenían las piernas del secretario.


Bajó del escritorio y Soobin evitó que se lastimara las rodillas, empujó el cuerpo de Soobin tirándolo a su silla y se acomodó entre sus piernas lamiendo sobre el boxer levemente húmedo.


El pelinegro ocultó su nariz en el bóxer restregándola contra el bulto y gimiendo, su lengua salió volviendo a lamer el lugar y el rubio dejó unas cuantas caricias en su cabello.


Entonces el bóxer fue bajado con la otra mano de Soobin y su boca empezó a salivar más, su garganta incluso se relajó. Su lengua se pasó por la cabeza dejando una pequeña lamida, y repitió la acción, Soobin sonrió acariciando de nuevo sus cabellos.


“Vamos gatito, ahogate con ella”


El apodo no debió ponerlo tanto, pero lo hizo, y obedeció escupiendo sobre el pene y esparciendo la saliva con sus deditos, miró a Soobin abultando sus labios y el secretario entendió dejando un piquito en sus labios, regresó en donde estaba metiendo el miembro en su boca y succionando la cabeza, relajó más la mandíbula y abrió más alejando los dientes, el pene golpeó en repetidas ocasiones su campanilla lo que le hizo toser y estimular su reflejo nauseabundo que desaparecía a los segundos para volver con su trabajo.


Dejó un poco el miembro erecto para bajar con los testículos, jugando con ellos en su boca, pero de inmediato regresaba con el falo delineando las venas con su lengua y gimiendo cuando volvía a meterlo todo.


Soobin quería dejar que Yeonjun marcara el ritmo, pero no pudo continuar, así que se aferró a los mechones negros de cabello y después su cadera se empezó a mover, cogiéndole la boca, ahogándolo.


Yeonjun sintió cada uno de los golpes de las bolas de Soobin en se mentón y lo dejó mientras disfrutaba la sensación de sentirse ahogado por una gran verga.


Soobin se corrió dentro de su boca y aunque no lo tragó, lo tomó todo en su boca sin dejar que se tirara o quedara rastro en el miembro del rubio.


“Escupe, escupe” el secretario le alcanzó un puño se servilletas y Yeonjun obedeció, aún así un poco cantidad sí fue tragada y sonrió. No sabía mal. Y era blanquecino casi traslúcido.


Su error fue creer que había terminado con ese oral, porque el secretario no estaba de acuerdo, y apenas se levantó fue empinado contra el escritorio. Su pecho quedó pegado a los documentos, y su pantalón fue bajado con una habilidad que le hizo jadear.


“Calcetines. Quítame los calcetines” Soobin sonrió obedeciendo el pedido.


“¿Qué pasa con ellos?” preguntó dejando los pies descalzos de su jefe.


“No me gusta coger con los calcetines puesto” confesó y su trasero recibió un golpe fuerte y repentino que le sacó otro jadeo por la sorpresa.


“¡Soobin!”


El mencionado no hizo caso solo, quitó los boxer y volvió a golpear el respingada trasero.


“¿Cuántas personas han tocado lo que me pertenece?” Yeonjun gimió pero no respondió, porque no entendía.


Y eso enfureció más al bello ángel detrás de él que volvió a golpear el trasero haciendo que lágrimas traicioneras escaparan de sus ojitos azules.


“¿Cuántas” Yeonjun ahogó un jadeo ante la voz profunda en su oído “personas” Yeonjun no tenía porqué estar sintiendo su pene más emocionado con cada golpe y palabra pero no podía controlarlo “han tocado” quería gemir y restregarse contra el secretario “lo que” las palabras de Soobin no deberían prenderlo pero lo estaban haciendo “me pertenece?” y Yeonjun gimió ante la idea de pertenecerle a Soobin.


“Tres, tres” respondió cuando los dedos traviesos de Soobin separaron sus mejillas traseras.


Suspiró encantado de la sensación de los dedos aferrandose a su trasero que sentía que lo marcarían.

Y si los fuertes dedos no dejaban marca de que estuvieron ahí, la boca de Soobin sí, más bien sus dientes que mordieron alrededor.


“¿Quiénes?” volvió a cuestionar suspirando sobre la piel desnuda.


“Maldición, no me acuerdo Soobin, eran novios míos” gimió desesperado por más contacto.


El rubio gruñó volviendo a golpear el trasero y Yeonjun gimió tensando sus piernas. Los dedos de Soobin volvieron a relajar al ceo con caricias en los muslos.


“¿Tienes lubricante?”


“Cajón. Cajón”


Soobin empujó su mejilla con la lengua, pero aún así abrió el cajón tomando el bote nuevo de lubricante y vertió una gran cantidad en sus dedos.


Empujó dos de sus falanges dentro de Yeonjun quién gimió gustoso, Soobin movió sus dedos con rudeza y algo que el pelinegro debajo de él amó, les gemidos del pelinegro eran fuertes y el nombre del rubio salía con frecuencia.


Un tercer dedo entró en él justo cuando las piernas del ceo empezaban a temblar y fallar, Soobin lo abrazó siendo su soporte y sonrió cuando nuevamente las piernas de Yeonjun se tensaron sus deditos de los pies se retorcieron y tomó papeles que desconocía arrugando de estos entre sus manos. Babeando incluso algunos otros.


Un primer orgasmo le golpeó solo con los dedos de Soobin y la fricción de su pene con hojas.


Fue volteado y no pudo evitar suspirar con cansancio, su corazón golpeaba con fuerza contra su caja torácica y sus ojos se cerraban perdidos.


Pero nuevamente se equivocó,y sus piernas fueron abiertas al momento que Soobin se colaba entre ellas, gimió gustoso de lo que seguía. Si recordaba su sueño húmedo, Soobin era más pequeño en su imaginación, pero la sensación real de sentirlo mientras entraba era mil veces mejor.


Sus ojos se abrieron más y su boquita seca fue humectada por su lengua, incluso Soobin le besó cuando estuvo la mitad dentro de él.


“Yeonjun, dijiste que soy tu ángel” el mencionado gimió asintiendo “¿qué se siente corromper un ángel?” la pregunta fue dicha con un tono burlón que hizo gemir más al de cabello negro.


“Yo, debería disculparme” la respuesta fue vaga, solo podía sentir como palpitaba ese gran miembro dentro de él y quería y necesitaba que Soobin le cogiera hasta no poder más.


“No lo hagas, solo acepta tu castigo”


“¿Cuál castigo?” gimió, él estaba en el paraíso.


“Tú corrompiste al ángel, tú pagas con tu cuerpo” respondió el alto entrando completamente, Yeonjun enterró sus uñas en los anchos hombros de su ángel “Solo que a este ángel, no es solo lujurioso, es egoísta, posesivo, y más” parecía que el otro no conocía palabras solo podía gemir a cada movimiento de cadera y sentirse enmaravillado de cada palabra que soltaba el alto.


“Entonces, eres mío. Este maldito cuerpo me pertenece” el ceo asintió con la cabeza abriendo más sus piernas y accediendo a cada palabra dicha, él podía ser lo que sea de Soobin si eso significaba ser cogido tan buena, incluso lágrimas de placer salían de sus bellos ojos.


“¡SOOBIN! ¡SOOBIN! ¡SÍ!”


“Si te pregunto a quién le pertenece este cuerpo, ¿qué vas a responder?” Yeonjun gimió ante la presión de los dedos en sus glúteos.


“¡DE SOOBIN!”


Cada vaivén de caderas fue increíble, incluso la mano de Soobin subía a su miembro y lo acariciaba, él no podía evitar perderse en su sentir, porque sentía que su cuerpo estaba flotando entre tanto placer, estaba viendo estrellas, su cabeza estaba tirada hacia atrás y sus ojos estaban perdidos, su garganta se secó de tantos gemidos y su lengua salió de su boca escurriendo la baba por su mentón.


El segúndo orgasmo le golpeó mientras Soobin le penetraba y apenas ponía atención a su pene de vez en cuando.


Soobin gimió ante la nueva presión de su pene dentro de Yeonjun y poco después él también se corrió dentro del pelinegro.


Soobin alzó a Yeonjun que solo quería dormir en el escritorio, el ceo asintió gimiendo ante el semen de Soobin escurriendo por sus glúteos.


Soobin se sentó en uno de los sillones de la oficina y Yeonjun se acomodó sobre él, y aferrándose a Yeonjun se durmió.


Despertaron después de un rato, primero Yeonjun que tuvo que separarse del cómodo cuerpo de Soobin y aunque estaba incómodo se cambió lo más decente que pudo.


“Yeonjun”.


“¿Mn?” un ronroneo escapó de él cuando Soobin llegó hasta él abrazándolo por la cintura y besando de nuevo su cuello.


“Era de verdad cuando te dije que eras mío”.


“Lo mío también, te pertenezco Soobinnie, pero así como mi cuerpo y mi corazón te pertenecen, tu cuerpo y corazón también me debe pertenecer”. Fue volteado entre sus brazos y fundidos en un nuevo beso sin intenciones de repetir lo que hace apenas unas horas habían hecho.


“Sí, soy tuyo. Te pertenezco. Desde el primer día que puse un pie en tu oficina solo quería que fueras mío, y declararme como tuyo".


"Me gustas, me gustas mucho, y me pusiste en situaciones difíciles, como hoy" fueron susurros entre ellos dos mientras volvían a caer en el sillón "estaba tan caliente por ti, te necesitaba tan urgente y vaya que me complaciste".


La risa de Soobin fue preciosa y Yeonjun volvió a besarlo: "¿Qué tanto me sigues necesitando?"


"Demasiado, llévame a casa, déjame bañarme y te demostraré cuanto te sigo necesitando".


Soobin se cambió a una velocidad increíble después de dejarle un último beso en los labios, y aunque salieron tranquilos y aparentemente impecables, ambos solo querían llegar al auto más rápido.






᜔              ♡̷  ࣪  𓈒


Espero les haya gustado, no olviden seguirme.



            

  –xiasj