Pijamada (capitulo único)
Una joven de tez canela y orbes grises esperaba pacientemente en las afueras de la residencia de su mejor amiga. Kale entrelazó sus manos y empezó a menearse de un lado a otro después de tocar el timbre por tercera vez, se sentía inquieta y algo emocionada de ver a Caulifla por milésima vez en la semana.
—¡Cauli! —Cuando la peli alborotada finalmente le dió entrada, Kale se abalanzó hacia ella y empezó a repartirle besos en la mejilla a Caulifla, generandole cosquillas y una cálida sensación al corresponder su abrazo.
Pero cuando Renso hizo presencia la morena se despegó de la contraria con rapidez. No quería levantar sospechas con su excesivo cariño hacia la pelos parados.
—Hola Renso —Kale agitó la palma de su mano, el mayor le sonrió brevemente y empezó a hacer preguntas como de costumbre
—¿Que van hacer?
—¡Ay ya vas a empezar! —Contestó su hermana rodando los ojos, para luego tomar la muñeca de Kale y llevársela —Cosa de chicas. No molestes
Las adolescentes fueron a la habitación que Caulifla cerró sin seguro, seguidamente, Kale dejó caer en el suelo la mochila en dónde traía sus cosas para la noche, cambió su ropa a una más cómoda y liberó su melena al retirarse la liga.
—Te tengo un chisme —Notificó la morena sacándole una sonrisa maliciosa a la contraria.
Ambas se recostaron en la cama para empezar a parlotear. Caulifla mostraba diversas muecas conforme Kale iba contando.
—Entonces sí, preñaron a Chirai. Que desgracia.
—¡Ay no te creo! —Exclamó Caulifla, tapándose la boca con impresión. —¿Cómo te enteraste?
—Bueno —Kale sacó unas gomitas dulces y ácidas de su mochila para compartirlas con la contraria —Pues fíjate que estaba en el baño, y en el lavadero estaba Chirai llorando acompañada de Bulma y Milk, entonces apreté la cuca y me aguanté las ganas de orinar nada más para escucharlas.
La peli alborotada se echó a reír y Kale continuó.
—Y ella siguió llorando como por cinco minutos y sus amigas de "¡ay! ¿que pasó? ¿que pasó? ¡dinos!" Hasta que se calmó y les dijo que estaba embarazada.
—¡Ay Dios!
—Así como escuchaste —Kale llevó una gomita al paladar
—¿Y quién es el papá?
Kale puso los ojos en blanco por su pregunta.
—Caulifla, es taaan obvio. ¿Con quién se la pasa a cada rato? Y no hablo de Bulma o Milk.
La peli alborotada se puso a pensar hasta que sintió como se le encendió el bombillo.
—¡Ahhh, ya! Es el profesor Bills
—¿Qué?
—Yo siempre veo que el tipo la mira raro y la llama a cada rato para la oficina, sospechoso.
—¡No estúpida! —Kale tomó el control del televisor para ingresar en Netflix entre carcajadas —El papá es el idiota de Broly. Ella lo dijo, se la metió en un monte.
Caulifla recostó su cabeza en los muslos de la contraria, al mismo tiempo alzó la mirada con una sonrisa burlona. Por suerte ella y Kale no tenían que preocuparse por embarazos indeseados.
—¡No te rías! —Reprochó la morena —Pobrecita. Además, creo que piensa en abortar porque dijo que si su mamá se entera, la mata.
—Ay, eso está fuerte —La pelos parados retomó un poco la seriedad, luego empezó a reclamar cuando la morena escogió la película que verían esta noche —¡No pongas "En busca de la felicidad" que esa ya la vimos miles de veces!
Kale la golpeó con el control para que se callara.
—Nunca me cansaré de verla.
—¡Pues yo ya me cansé! —Caulifla le arrebató el control para ella elegir la cinta audiovisual
—¿Son como niños?
—Sí.
La morena se encogió de hombros sin protestar, era otra película que no le molestaba ver repetitivamente.
Apagaron la luz y en esa misma posición empezaron a ver la película en silencio, y en el trascurso, la morena bajó la mirada para admirar su rostro detalladamente, luego alzó su mano con delicadeza y empezó a acariciar su abundante melena con una sonrisa boba.
Caulifla le parecía la chica más hermosa del mundo. La adoraba.
—Kale... —La peli alborotada se sintió relajada por la acción de la contraria—¿Y si me das un masaje en el cuello?
—Ah... —La morena se le dibujó una sonrisa intencionada a los segundos —Está bien.
Caulifla esperó confiadamente su masaje al cerrar los ojos, pero los volvió a abrir abruptamente cuando sintió la mano fría de Kale en su entrepierna.
—Espérate —La peli alborotada se sentó, y luego la tomó de los hombros para alejarla entre risas cuando ésta quiso darle un beso —¡Dije en el cuello!
—En el cuello uterino... —Respondió la morena con ocurrencia y en un tono delicado y juguetón. Caulifla dejó caer sus brazos cuando Kale se aproximó a ella, y al mismo tiempo se preguntó en qué momento la morena tomó esa actitud de gata en celo.
Lo que no sabía es que su mejor amiga solo estaba esperando el momento perfecto para insinuarsele.
De hecho, con anterioridad habían tenido relaciones y sin tanto problema, puesto a que Renso no sospechaba nada del par de "amigas" con respecto a sus encierros o pijamadas. A parte, la apariencia angelical de Kale la ayudaba a pasar por desapercibido.
—Kale...
Nombró Caulifla sin hacerla a un lado ésta vez, más bien se puso a pensar en si seguirle el juego o no.
—A-al menos espérate a qué Renso se duerma... —Pidió Caulifla, pero ésta cambió de opinión cuando la oji gris se quitó la prenda de arriba, liberando así sus senos medianos. Sus mejillas no tardaron en arder —bueno ¡él ya debe estar dormido!
Cuando las chicas se acercaron y unieron sus labios para besuquearse, se dieron cuenta de que el adulto no estaba dormido al escuchar su voz y movimiento en la casa, aún así no se detuvieron, porque la adrenalina que generaba el riesgo de ser descubiertas lo hacía más exitante.
Pronto, Caulifla dominó la situación cuando respondió a la batalla de lenguas con más intensidad, y a penas Kale se separó momentáneamente para respirar la contraria le hizo caer de espaldas para estar encima de ella.
—¡Niñas!
Caulifla se exaltó por el llamado y como consecuencia rodó y cayó de lleno al suelo, por la manera abrupta en la que Kale se levantó.
Por suerte Renso no abrió la puerta ni entró.
—D-diga —Respondió la morena luego de ponerse con apresuro su top rojo. Y Caulifla a penas se puso de pie tomó un paño para deshacerse del labial de Kale sobre su cuello
—¡Que fastidioso eres Renso! —Rabió la pelos parados por interrumpirlas —¿Que quieres?
—Quería llamarlas para hacer un pequeño servicio y orar.
Las adolescentes guardaron silencio y compartieron miradas.
—¿Estás jodiendo, verdad? —Contestó Caulifla. Había olvidado que su hermano era un religioso que de vez en cuando la obligaba a hacer oraciones que ella consideraba aburridas.
—Solo serán cinco minutos. —Insistió con tanta amabilidad que Kale no pudo negarse, y Caulifla al parecer no tenía opción porque vivía con él. Ambas salieron después de arreglarse y fueron a la sala para acompañar a Renso.
A medida que el hombre rezaba Kale intentaba contener la risa, porque estaba segura de que "Dios" no iba a oir la oración de una lesbiana chismosa como ella, por otro lado, Caulifla cerró los ojos para fingir que oraba, y al rato esta terminó durmiendose.
—Amén. —Culminó Renso luego de que transcurriera más de cinco minutos, Caulifla se despertó agitando la cabeza debido a que Kale pateó su asiento con disimulo.
—Amén. —Murmuró Kale y Caulifla la miró como si de su boca hubiese salido la hipocresía más grande del mundo
—Disque amén y es más pecadora que yo.
Renso sonrió y se levantó, en ese momento Caulifla y Kale no dijeron nada por unos segundos. El mayor si que les había cortado el rollo.
—Ya se me enfrió la cuca con esa oración.
—¡Pues a mí no! —Carcajeó Caulifla confiando en que Renso no las estuviese escuchando ya que aún seguía presente en la sala, cosa que frustró a ambas quienes decidieron esperar a que se durmiera.
—Ya duérmete que mañana tienes que trabajar —Recordó la peli alborotada con una evidente burla en su tono de voz.
Renso bostezó y con el celular a mano, dió paso a su habitación sin antes decirles que no se durmieran tan tarde porque ambas tenían clase mañana. Las jovencitas compartieron una sonrisa cómplice y luego caminaron del pasillo hacia la habitación.
—Ya me dió algo de sueño... —Mumuró Kale a penas se dejó caer en la cama.
—Que sueño ni que nada —Caulifla cerró la puerta con seguro —A terminar lo que empezaste.
La morena se sonrojó y rió con cierto nerviosismo cuando Caulifla se subió encima y tomo asiento en su vientre. Y antes de que Kale pudiese decir algo la contraria apresuró sus labios hacia la de ella para liberar las ganas que reprimió.
Y en ese mismo ritmo deseoso empezaron a desnudarse poco a poco hasta librarse de toda prenda puesta. La morena jadeó cuando la contraria retrocedió un poco para sostener sus entreabiertas piernas, y al sentir el contacto de su paladar contra su intimidad luchó con la intensa necesidad de gemir.
Aunque si cedió al instinto de sujetar su cabellera como respuesta al oral que estaba recibiendo, luego Caulifla introdujo sus dedos iniciales hacia su cavidad vaginal y empezó a estimular su punto. La morena no tardó en experimentar una sensación similar a la de querer orinar.
Y por más que intentó contenerlo para hacer del acto un poco más duradero, la sensibilidad de su punto la debilitó y en consecuencia liberó un orgasmo que le aturdió por varios segundos, aún así, le suplicó a la contraria que continuara.
Caulifla sujetó las piernas de Kale para permitirse el paso de encajar las suyas y así hacer fricción contra su humedecida intimidad con necesidad y demanda. Y a medida que ejercían presión para frotarse la una a la otra empezaron a gimotear un poco mas a gusto por la cantidad de placer que estaban recibiendo.
Considerando la distancia que había entre la habitación de la peli alborotada y su hermano no habría forma de que él las escuchara, o al menos eso creyeron hasta quedar exhaustas y plenamente satisfechas.
Después cayeron en cuenta de que fueron más ruidosas de lo usual. Aún así, no se arrepintieron de lo que hicieron.
—¿Y si nos escuchó? —La morena jugaba con los mechones de Caulifla mientras reposaba en su pecho. A minutos de terminar y sin la influencia de placer empezaron a sentir un poco de hinchazón y una ligera incomodidad en sus respectivas partes.
—¡Te habrá escuchado a tí! Porque yo no chillé tanto.
Kale solo rió por dentro con debilidad, cerró sus ojos y pronto cayó en un profundo sueño al igual que Caulifla. Pero para desgracia de ambas la alarma de las seis en punto las obligó a levantarse con fastidio y arrepentimiento de haberse transnochado.
—Termina de despertarte —Caulifla jaló del flequillo de Kale causandole algo de dolor y fastidio inmediato —es más, muevete a cambiar las sábanas antes de que Renso se levante.
—¡¿Y por qué yo?!
—Porque sí.
Kale rodó los ojos y acató su orden sin antes cubrirse con una toalla.
Caulifla acomodó su cama con nuevas sábanas y después tomó un baño apresurado cuando Kale regresó de ducharse. Al secarse y al vestir de uniforme desayunó cereal junto a la morena en el comedor, quién no le dejaba de observar con una extraña sensación de vacío que estaba oprimiendo su pecho.
Dejaron sus platos en el regadero y recogieron sus mochilas para tomar rumbo a la preparatoria.
—¿Que tienes? —Preguntó la peli alborotada al darse cuenta del evidente desánimo de la morena, al principio pensó que se frustró momentáneamente por despertarse temprano.
Pero como Kale mantuvo esa melancólica mirada desde las clases hasta el reciente recreo, se preocupó. No podía estar bien si ella estaba mal.
—Caulifla... —La morena entrelazó sus dedos con nerviosismo y alzó la cabeza —¿Que somos?...
La pregunta tomó por sorpresa a la chica despelucada y la verdad es que no supo que responder, como era de esperarse, Kale se tomó mal su silencio y se arrepintió de lo que dijo.
—¡Espera! —La peli alborotada reaccionó al verla levantarse y apartarse
—Olvida lo que dije —Pidió Kale en un tono entrecortado cuando sintió los brazos de Caulifla rodear su cintura. A cierta distancia, un trío de chicas presenciaban la escena con curiosidad.
—¡Ay! Miren como Caulifla le está tomando de los cachetes —Expresó Bulma con sorpresa, acompañada de Chirai y Milk —¿Serán lesbianas?
—Es que si parecen —Comentó la peli negra
—¡Claro que lo son! —Agregó Chirai —Es súper obvio, están juntas todo el rato.
Las tres adolescentes se escondieron tras un árbol para chismearlas con más disimulo, se mandaron a callar la una a la otra para escuchar mejor lo que Caulifla y Kale decían.
—Es que... —Los ojos de la morena empezaron a acumular lágrimas, el hecho de confesar lo que sentía y arriesgarse al rechazo la ponía muy sensible —De verdad me gustas... Y no me refiero a solamente lo sexual, yo... Quiero estar contigo. Quiero q-que estemos juntas.
—¿Cómo novias?
Kale se sonrojó y asintió con una sonrisa expectante. Al menos ella no podía conformarse únicamente con los encuentros íntimos, era el tipo de persona que involucraba sentimientos al entregar su cuerpo y energía, no había forma en la que la morena pudiese ver el sexo como algo casual, necesitaba saber si Caulifla verdaderamente la quería más allá del deseo.
La peli alborotada por su parte se avergonzó un poco por la cursilería y ternura que le transmitía la contraria, en un buen sentido.
A diferencia de la morena, no era una chica sentimental o sensible, pero la rudeza le jugaba en contra cuando se trataba de la persona que consideraba su alma gemela. Sintió algo de alegría de que Kale se animara a pedirle lo que ella misma dudaba en hacer.
Así que tras unos intercambios de palabras de confesión y amor, aceptó ser su novia. Y desde la lejanía las chicas que estaban espiandolas pelaron los ojos y abrieron sus bocas al verlas darse un beso.
—¡Vivan las novias! —Exclamó Bulma dando fuertes aplausos, causando que sus amigas se escondieran cuando Caulifla y Kale voltearon hacia su dirección.
Por otro lado, esas tres no fueron las únicas que presenciaron el beso, uno que otro compañero murmuró al respecto con burla o sopresa, pero el par de feminas simplemente pasaron de largo tomadas de las manos, sin tomarle importancia a las reacciones y comentarios de los demás.
Fin.
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