¿Soy un ganster? Al parecer si.

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Summary

Dennis un adolescente como muchos aunque muy particular, descubrirá algo sorprendente sobre su padre y de la noche a la mañana se vuelve... ¿Un gángster? Siempre supo que su apellido era respetado pero jamás el porqué. Descubrelo junto a él en esta aventura.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo 1: Rescate

Era temprano en la mañana y el universo pereciera saber que era lunes, el mejor día de la semana o eso diría cualquier persona que no fuera Dennis Gaumorvez, quien apenas sintió los rayos de sol en sus ojos volteo rápidamente su cabeza en la dirección opuesta para luego mostrar el dedo medio en dirección al sol.


-Puto –dijo y sin más se levanto para empezar a prepararse- ¿Um?... –miro hacia su espejo dándose cuenta de que estaba hecho un desastre- Ah… Hola soy Dennis, tengo 15 años y como podrás notar me gusta romper la cuarta pared –decía mientras avanzaba hacia el baño- bueno te cuento, en una semana será mi cumpleaños y estoy muy emocionado ya que mi padre por fin hará acto de presencia después de tantos años –termino de decir antes de cerrar la puerta.


Pasaron unos minutos en los cuales se tomo su tiempo con demasiada tranquilidad, cuando salió ya estaba listo para bajar y desayunar pero primero cargo todo lo necesario para su día mientras pensaba sobre su padre. Aquel hombre que se volvió un completo extraño para él, pero aun así le era inevitable desear volver a verlo para abrazarlo y sentir por un momento aquel “amor paternal” que anhelaba desde que se fue. En ese momento el solo era un niño de 7 años que tuvo que sentir el dolor de ver a su madre devastada por la pérdida del hombre al que amaba, pero a pesar de ese malestar tenía que ser fuerte, no solo por su madre sino por él mismo. Según lo que su madre le dijo, su padre volvería cuando llegase a la edad de 16 años y ella jamás se ha molestado en ocultarle lo ocurrido “la verdad siempre al frente” decía ella, se podría considerar como su lema no oficial. Pero bueno, volviendo al presente aquel joven castaño con un gran rechazo al respetar su plano existencial salía de su habitación para continuar con su día.


-Bueno, considerando que soy básicamente un banco más en ese lugar tan aburrido –dijo mientras bajaba las escaleras a saltos, ya que se estaba colocando los zapatos a las apuradas.


-¡Dennis! ¡Apúrate que se te hace tarde! –dijo su madre desde la sala.


-¡Ya voy ma! –Grito cuando por fin logro ponerse el otro zapato pero en ese momento se dio cuenta de que se puso uno blanco y el otro negro-¿Qué puedo decir? El flow me sale natural –hablo como si estuviera en medio de un espectáculo de televisión-como decía, por suerte nadie se sabe siquiera mi nombre, hasta los maestros olvidan que estoy en sus clases –dijo relajado-y parecerá algo triste pero no me quejo, no me gustan las personas y ser un repelente de humanos natural me ayuda en eso, además que disfruto de mis pasatiempos favoritos –hablo entrando rápidamente a la cocina  para agarrar un sándwich que le preparo su madre y salir corriendo de la casa, no sin antes despedirse-¡chau mami!¡te quiero! –y sin más que agregar inicio su camino a la escuela.


Pero antes de continuar de su andar saco sus auriculares, los conecto a su celular y ahora estaba listo para seguir, este era uno de sus momentos favoritos en todo el mundo, el trayecto desde su casa hasta la escuela. Con una compañía tan simple como maravillosa en su humilde opinión, una buena música, un buen cuaderno a la mano, un lápiz con punta y su soledad, además no hay que olvidar su particular gusto por sus poemas “políticos” como los llama su madre, el les dice “arte proveniente de un buen ojo. Algo que considera positivo es el hecho de que al estar siempre concentrado en sus pasatiempos experimenta horas de silencio, a excepción de las veces que habla solo, pero eso no hay que resaltar. Volviendo a lo del silencio, tanto sus familiares como empleados de la misma han dicho innumerables veces que, más que un adolescente más bien parecía un viejo en su séptima vida.


-¿Qué puedo decir? Soy una maravilla y no me opondré a esa suposición -dijo deteniendo su paso cuando estuvo enfrente de su escuela-okey, hora de entrar en personaje –dijo borrando su sonrisa, haciendo una mueca con su boca para mirar al frente como si quisiese golpear a cualquiera que se cruce en su camino.


Avanzo derecho a su sitio favorito cuando la temporada de olimpiadas no está presente, la cancha de futbol, el lugar más hermoso y silencioso posible cuando no hay mugre presente, sin evitarlo se rio ante su propio pensamiento. Se sentó algo cerca de las puertas a los vestidores, saco su cuaderno y su lápiz para disfrutar del tiempo que le permita el horario hasta que toque el timbre.


-Snn… Ah… -infló su pecho llenándolo de aire para liberarlo gustoso “que hermoso sentimiento”. Sin más tiempo que perder se dispuso a escribir.


Miradas, susurros, burlas..

La sociedad se llena de ellas

Parecieran tan idiotas,

Pero nosotros mismos elegimos ser conjunto de idiotas

O Ser solitarios que usan su cabeza para algo productivo

Y si lo hiciéramos no sería una crisis cada cosa de la vida por solo dar un paso…


-jeje, a veces soy un melodramático, pero yo lo pediría para que se lea en mi funeral –dijo orgulloso de su trabajo iba a continuar de no ser por un ruido que lo interrumpió-¿Ah? –miro hacia los lados ¿Eso lo escucho o se lo imagino?-la próxima que mi mama me diga que no me coma el caramelo que encuentre en la calle, le hago caso –dijo preocupado pero se tranquilizo al escuchar nuevamente el sonido, otra vez.


-¡Ah! –escucho un grito.


-Um… por un lado tal vez no me incumba, pero por el otro –dijo inclinando su cuerpo de manera divertida mientras miraba en la dirección de donde provenían los ruidos-si, el chisme gana –terminó de decir para guardar sus cosas, avanzó hacia los vestidores, puso su mejor cara de perro y sin avisar pateo las puertas de dicho lugar.

Tal acción provoco que los presentes se alertaran, razón por la cual el recién llegado quiso echarse a reír pero se contuvo, ya después se reiría con su madre “le encanta el drama” pensó. Noto que se quedo perdido en sus pensamientos por lo que espanto toda idea innecesaria en ese momento, tenía que averiguar qué pasaba en ese lugar, no vino por nada.


-… -miro a su alrededor, a varios los reconocía pero no iban con él, excepto uno en el cual detuvo su mirada “ah, el cuatro ojos” pensó.


-… -aquel muchacho estaba tirado en el suelo, se notaba cansado y al darse cuenta del silencio levanto la mirada chocando con la del castaño.


-Jum… -“que lindo” pensó colocando sus manos en sus bolsillos, al poder verlo mejor se dio cuenta de que lo habían golpeado y un rastro de sangre que descendía de su nariz era una clara evidencia-Mgh… -miro a quien pareciera ser el líder de aquella estupidez.


-¿Se te perdió algo? –pregunto altanero mientras que sus cómplices se empezaron a reír con la misma actitud.


-Jum… -guió su mirada nuevamente al rubio, quien permanecía estático en su lugar. Avanzó unos pasos hasta quedar al costado del susodicho, se agacho para estar a su altura y así poder hablar-bro, ¿estás bien? –pregunto al contrario el cual lo miro incrédulo.


-¿Q-qué? –dijo confundido.


-Muchachos cuidado que llego el novio del pibe –se burlo haciendo gestos con las manos.


-Por supuesto, teniendo en cuenta que soy el único con buen gusto en este cuartucho lleno de… -hizo una pausa para mirarlos de arriba a abajo-porquería…-aquel comentario asusto tanto a la víctima como a los compañeros del agresor-


-¿¡Que dijiste pedazo de mierda?! –gritó dispuesto a golpearlo pero el otro lo interrumpió.


-Te suena el apellido Gaumorvez –dijo con una mirada fría acción que dejo al otro petrificado.


-… No me digas que ¿vos…? –hablo con voz temblorosa.


-Si querido, así que ya saben –dijo agarrando al de lentes para cargarlo y salir no sin antes decir-chau, no rompan los huevos, ah y no lo molesten si no quieren sus cuerpos desmembrados regados en sus patios... ahora sí, chaito–y sin nada que agregar se llevo al muchacho lejos de ahí.


Cerro una de las puertas con su pie lo que generó un gran estruendo en aquella habitación, el chico en sus brazos creyó que lo iba a dejar, pero se alerto cuando se lo llevo, avanzó llegando a los pasillos de la escuela donde las miradas no se hicieron esperar, lo que provoco que un sentimiento de vergüenza se apoderara del herido. Y se preguntaran ¿Cómo lo maneja Dennis? Pues, estaría en un colapso pero está muy perdido en sus pensamientos, tratando de imaginar la reacción de su madre cuando le cuente lo que hizo.  Cuando estuvo enfrente de la enfermería salió de su burbuja, en ese momento se dio cuenta de cómo estaba transportando al chico que “ayudo”.


-Ay, perdón –dijo un poco avergonzado pero trato de disimularlo-olvide que tenía que bajarte –hablo mientras rascaba su nuca.


-No importa –dijo el chico con una sonrisa-bueno, adiós y gracias .


-Okey –dijo con su cara de palo “las caretas primero” pensó.


Una vez el chico ingreso a la sala, se quedo esperando en la puerta, no era su responsabilidad pero esos tipos podrían aprovechar cualquier oportunidad para volver a molestarlo, se entretuvo contando las moscas que pasaban por el lugar hasta que el otro por fin salió, estaba distraído, por lo que se sorprendió al ver al chico de antes a un lado de la puerta, quien estaba mirando a lo lejos, perdido en sus pensamientos.


-… -lo miro un segundo “Se ve concentrado ¿En qué estará pensando?” se preguntaba en sus adentros.


-… -“Si las sirenas cuando mueren se vuelven espuma de mar ¿Los unicornios se vuelven polvo de hada?”. Si, el castaño estaba muy entretenido.


-¿Hola? –inclino ligeramente su cabeza llamando la atención del otro.


-¿Ya saliste? –preguntó viendo al rubio a su lado , quien asintió ligeramente-bien, vamos acá tengo tu mochila –dijo levantando la misma para que el otro la viera.


-Okey, primero ¿Cómo la encontraste? –dijo asombrado señalando su mochila-y segundo ¿Vamos?¿A dónde? –pregunto confundido.


-Pues… ¿Al salón? Nos perdimos matemáticas, lo cual me hiciste un favor, no quiero ver la cara del profesor Margas –decía mientras empezaba a caminar con la mochila del otro en su hombro por lo que no dudo mucho en seguirlo-además, tengo excusa para que no me rompa las bolas –dijo con una sonrisa malvada, amaba tener situaciones en las que pudiera tener la razón.


-Espera, pero ¿Por qué me acompañas? ¿Y por qué me esperaste? –cuestiono deteniendo el andar del contrario-además, nunca hablamos, vos básicamente ignoras a todos a tu alre- -y antes de que pudiese continuar el otro le dio un tape en la cabeza-¡Au! ¡¿Qué te pasa?! –grito sobando su cabeza.


-¿Así le agradeces a quien te salvo el culo? –pregunto ofendido posando con una mano en su cintura y la otra presionando su pecho-aquí tú no tienes derecho ni a cuestionar ni a preguntar, así que cerrá tu pico y me acompañas al salón –con cada palabra daba un paso hasta quedar frente a frente y terminar con un-¿sabes por qué? Porque lo digo yo y punto, ¿capichi? Perfecto, vamos –cuestiono para responderse solo y continuar su camino-y apúrate que no tengo todo el día, cuatro ojos.


-… -y sin chistar, lo siguió ahora un poco intimidado.


Fueron al salón que les correspondía y el más bajo prácticamente lo obligo a sentarse a su lado, aunque si lo pensaba bien, no es como si tuviera muchos amigos como para negarse a tener compañía. Al menos, si le mandaban a hacer un trabajo no tendría que hacerlo solo, sin darse cuenta la hora paso volando y ya era hora del recreo, iba a irse solo pero cuando estaba a punto de levantarse alguien apoyo un taper en su mesa, levanto lentamente su mirada para así encontrarse con la de un castaño de humor dudoso.


-Te aviso que plata no tengo, me sacaron los otros –dijo asustado “Primero me golpean en grupo ¿Y ahora qué?” pensó, esperando lo peor.


-No pensé que fueras tan bocón, considerando que llorabas como un bebe cuando te encontré –dijo manteniendo su rostro serio pero añadiéndole el humor necesario a su tono de voz, el suficiente para afectar al otro.


-Y-yo no estaba llorando, eran muchos y poner resistencia no hubiera servido de nada –chillo por accidente en un inicio.


-Uy si, fue tan complicado –dijo exagerando su voz mientras colocaba sus manos exageradamente en su cintura.


-Con vos es diferente, hasta los profes te tienen miedo –dijo señalando al aire.


-Ay basta, me halagas –dijo agitando su mano hacia adelante.


-Y la verdad no entiendo porque –dijo incrédulo “¿le temen a esta cosa? ¿Es enserio?”.


-bueno querido, si dejaste de mariconear, sígueme –dijo yendo fuera del salón-y que sea para hoy –asomo su cabeza para sonreírle y salir otra vez.


-Ah… ¿En qué me metí? —se lamentaba.


Continuara…