E S T O C O L M O
El canto del viento sonar por todo el lugar, donde el sol inclusive se negaba a asomarse, siendo oculto por las nubes oscuras, tal parecía que llovería ¿O tal vez era que ni quería ni siquiera ver aquel descaro que se había cometido?
No, no era posible. Se había asegurado que incluso ni el mismo sol supiera aquel oscuro secreto.
El murmuró de la gente que solo esparcía aquel rumor donde muchos seguían sin creer esa noticia que comenzaba a ser angustiante ¿Como era posible? Debía ser un rumor y chismorreo cualquiera.
Pero de ser así... ¿Por qué seguía divulgando por ya casi seis meses?
— ¿Lo has escuchando? ¡Alguien ha secuestrado al líder de la secta Yunmeng Jiang!
— ¿Que? ¡Eso no puede ser posible había escuchado ya eso no es posible que siga desaparecido.
— Que tragedia, escuche que apesar de los meses no hay ni un solo día que no se la pasen buscándole.
— ¡Es de entender! las grandes sectas están ayudando en esa búsqueda también por orden de sus líderes.
— Si no lo encuentran que será de la secta Yunmeng...
— ¡Posiblemente caiga! Después de todo no hay heredero deSāndú Shèngshǒ.
— Desaparecido sin dejar rastro alguno... ¿Escapo de sus responsabilidades?
— Lo dudo mucho, ¡Oí decir que alguien lo secuestró!
— Quien se lo ha llevado fue muy cuidadoso con cada movimiento realizado...
Era lo mismo, los mismos rumores seguían ahí en Qinghe apesar del largo tiempo de esa tragedia, lo único diferente era que cada dia la versión cambiaba o se agregaba algo a lo ya sabido debido a la información que se llegaba a filtrar de algún discípulo.
Lo veía venir, no querían alarmar a la gente con la noticia de que el gran líder de la Secta Yunmeng,Sāndú Shèngshǒ, había desaparecido, pero todo fue envano. Cada secta ya sabia sobre este suceso y el rumor no se iba, solo parecía aumentar.
El de prendas olivia sonrió, era inevitable no hacerlo en realidad, no había sospecha alguna ni muchos menos un rastro que las sectas pudieran seguir para investigar.
Además...
¿Y quién sospecharía de otro líder de secta? Mas cuando eranbuenos amigosdesde hace años atrás y que cuando apenas seenteróde la horrible noticia no dudo en mandar ayuda y preguntar cada día su habían nuevas noticias.
Regreso con tranquilidad a su hogar, llendo específicamente a aquella habitación a lo lejos, abriendo la puerta para que lo primero que su mirada fuera a encontrar era la atraccion principal de esos seis meses, fue inevitable no sonreír, no cualquiera podría ver al gran Jiang WanYin atado a la pared con esas cadenas en su espalda era algo muy satisfactorio de cierta manera.
— A-Cheng — Se acercó a donde él estaba, sintiendo la fuerte mirada del mencionado sobre el, que para ese tiempo ya se había acostumbrado a recibirla cada que entraba.
Una mirada de molestia que asustaría a cualquiera, pero para su propio pensar se veía de una forma realmente sexy, le hacía respingar cada vez que lo veía con su ceño fruncido y ojos de fastidio.
Y debido a la situación era normal que lo mirara así, seguro que jamás había pasado por su mente que sería secuestrado, y mucho menos por él.
— ¿Fuiste a escuchar los rumores nuevamente? — Cuestionó — ¿Cuanto tiempo más planeas tenerme aquí encerrado?
— Jiang-Xiong~ — Tatareo acercándose de una forma lenta, enredando sus brazos alrededor de su cuello, juntando sus cuerpos de forma intencional.
Era un camino directo a la muerte, pero si la persona que amaba seria quien lo mataba por sus deseos de poseerle... ¿Existía otra forma tan exquisita de morir? No lo había, esa era la única respuesta para él.
Durante esos seis meses Jiang Cheng siempre le preguntaba el por qué de ese secuestro, en cambio sólo sonreía y respondía que no tenía que enterarse de que se trataba.
“Solo disfruta tu estadía en estelugarA-Cheng~”
Había leído en un libro secreto sobre cierto síntoma que se puede formar con el tiempo uno que le despertó curiosidad...
"Estocolmo”
es un fenómeno paradójico en el cual la víctima desarrolla un vínculo positivo hacia su captor como respuesta al trauma del cautiverio, lo cual ha sido observado en diferentes casos, tales como secuestro, esclavitud, abuso sexual... y muchosmás.
Paso por su mente el ponerlo a prueba, sabia en quien quería comprobar si era real pero era demasiado peligro y incoherente. Además de que si la verdad se sabía podía tener un severo destino.
Se había prometido no hacer nada estupido al respecto pero antes de que siquiera pudiera pensar en lo incoherente que podía ser, Jiang WanYin ya estaba en esa habitación.
No sabía cómo había llegado hacer tales cosas, desde el primer momento en el que lo conoció llamo su atención, eso era verdad, queria acercarse a él más que cualquier otro, llegar a tocar aquel corazón que se veía tan frio y duro, pero que no dudaba que en su interior era lo contrario.
Hubo un tiempo donde comenzó a creer que jamás podría llamar su atención de la forma que el deseaba.
Jiang Cheng tal vez solo lo veía como una pequeña molestia o un simple amigo con el que estudio en el receso de las nubes, tal vez incluso un líder de secta incompetente que no puede controlar una secta... entonces por que volver a acercarse a el cuándo creía que ese calor que provocaba en su corazón se había ido, cuando creyó aver superado ese sentimiento cautivador que crecía apenas lo veía entrar a la misma sala.
Demostrándole que jamás le había dejado de amar y que cada latido que daba era para el y única mente para el en todos esos años.
— Te había dicho que volvería — Escuchar su voz le hizo salir de aquel pequeño trance, dedicándole una sonrisa — Mi secta se va a caer si me sigues teniendo solo para ti A-Sang.
— Estoy seguro de que Jin Ling puede soportar el peso de dos sectas por un poco más —Bufó — Lo tomara como una práctica que le será muy útil en el futuro.
Copio su expresión, negando con levedad ante el comentario — ¿Al menos podrías no esposarme? — Añadio, señalando aquellos grilletes que estaban pegados a la pared, apenas dándole un poco de movilidad por la habitación de ser necesario — Son pesados y muy molestos Huaisang...
— Solo será por un poco más... — Antes de que pudiera decir algo el mayor corto la distancia entre sus rostros dando un beso profundo, besarlo... de verdad que se sentia tan bien sentir sus labios contra los de el, podía disfrutar ese instante y saborear aquellos suaves y exquisitos labios que siempre anhelo poder besar desde tiempo antes.
Había estado ahí aproximadamente unos meses, no sabía si estaba actuado o si de verdad en ese momento su amado ya tenía aquel Estocolmo que estaba buscando causar.
Nunca termino de investigar mas al respecto de cuando podría estar seguro en que ya había caído en ese pequeño encanto.
Al inicio le había visto como un simple amigo, y alguien que era digno de ser el futuro líder de su secta al tener aquellas habilidades en la cultivación aun que jamás fue lo que le cautivo por completo de él.
No fue hasta que vio como era que se esforzaba para siempre destacar, notando así mismo como era difícil para él y aun así mantenía la sonrisa de aquel entonces, estaba destrozado por dentro y lo ocultaba.
Sin notarlo comenzó a pensar en él, hablando de el de una forma totalmente distinta de como hacia con los demás...
¡Valla forma de hechizarlo!
— Eso dijiste la última vez y sigo aquí esposado...
Sonrió, alejándose un poco de él, colocando su abanico bajo su mentón, levantando su rostro y poder verlo de mejor forma.
— Soy egoísta Jiang-Xiong... Oh pobre de mí, me ha lanzado alguna especie de hechizo que hace que te quiera solo para mi.
— Que tonterías dices...
Cada reacción era una total satisfacción para él, pero no quería que en lugar de tener Estocolmo le fuera a odiar por ese incidente.
No muy seguro de eso saco la llave de los grilletes de sus ropas, pasando sus brazos por detrás del como si le estuviera abrazando.
Quitando esos grilletes y viendo cada acción que hacia el que estaba enfrente de él.
— A-Cheng... yo... — Sintió las manos del Jiang posarse en su cintura, atrayendo lo hacia él, quedando de una forma demasiado cercana.
Debido a que estaba distraído no pudo reaccionar de una manera correcta, quedando a horcajadas sobre él.
— Nie Huaisang — Pronunció — Sabes la tortura que ha sido cada vez que te acercas de esa forma sin que yo pueda ponerte un dedo encima ...
Esas palabras le habían hecho contener la respiración, en todo ese tiempo nunca se había acercado tanto por cómo es que pudiera reaccionar...
Había sido la decisión correcta.
— Todo este tiempo estuviste jugando con el filo de una espada — Huaisang soltó un pequeño chillido al sentir la respiración contraria tan cerca de su piel expuesta, comenzado a sentirse cohibido.
— A-Cheng... Incluso si al estar jugando con esta espada me corto, estará bien. El amor a veces duele, pero se trata de ti — Suspiro de forma suave, relamiendo sus labios — Mi corazón te pertenece, la sangre que corre en mis venas, mi propia alma... Todo de mi te lo entrego sobre ese filo de espada...
Se acerco nuevamente a sus labios dando un corto beso antes de que al hablar rozaran entre si con cada palabra.
— Sabes, mi sangre es hermosa de admirar.
— Pareces dispuesto a cortarte — Respondió — Me hace preguntarme si de verdad sabes a donde estas llevando esto...
La calidez de sus labios había chocado contra su piel, incluso su respiración rozar le hacía estremecer entre sus brazos de su firme agarre.
— No lo sé, realmente no lo sé... Pero pienso arriesgarme esta vez — Un agradable y casi perezoso sonido de placer abandono sus labios haciéndolo sonrojar al instante — J-Jiang Cheng... estoy dispuesto a ser cortado, no importa si quieres rasgarme con tus colmillos, no importa más.
Sus manos se habían movido hasta sus hombros, donde se apoyaba, pues a pesar de estar sobre él, esos besos y actitud que le habían hecho perder fuerza en sus piernas, necesitaba donde sujetarse.
No comprendía como su compañero mantenía un semblante tan calmado cuando hacia todas esas acciones, su mirada clavada en él, juraría que incluso podía mirar sobre él, ¿Lo estaba examinando acaso?
— ¿Eres virgen cierto? — Su corazón dio un brinco apenas escucho aquella pregunta, parecía que de verdad estaban tomando esa dirección.
— Lo soy — Respondió — A-Cheng, ¿Serás el primero en poseerme?
Jiang Cheng sonrió, un jalón en sus cabellos lo hizo jadear, cubriendo sus labios con su mano, sus mechones caían poco a poco, haciendo sentir su cabeza más ligera.
Su corazón latía con fuerza, cada latido haciendo crecer un deseo que salía de aquel escondite.
Bueno, realmente... ¿Alguna vez lo estuvo?
— Tu piel es suave... incluso tu aroma es dulce... — El tirón en sus cabellos seguía firme, soltando un bajo gemido, mitad de dolor, mitad de satisfacción por aquella brusquedad.
Sus besos comenzaron a descender hacia su cuello, sintiendo como llegaba a succionar su piel dejando seguro un par de marcas se iban a formar.
Había algo especialmente bueno en esa cercanía, y no iba a negar que, por sus sueños al estar dormido, y a veces despierto, había imaginado ese tipo de situaciones.
No podo evitar estremecerse al sentir los labios del mayor en su sensible cuello. Ahogo un suspiro cuando en esa estimulación unas caricias aparecieron.
Recorrían su cuerpo en una forma lenta, temiendo que se llegaran a detener por lo cuidadosas que eran, una tortura total...
Apretó con ambas manos esas prendas moradas, su cuerpo inconscientemente buscaba la calidez contraria, cosquilleando por sentir su tacto por cada parte de él.
Tragó duro al sentir sus prendas bajar para dejar al descubierto su piel, sus labios estaban entre abiertos mientras respiraba ligeramente agitado.
— Jiang-Xiong... que cruel, tú todavía sigues vestido...
— Creo que tengo derecho a divertirme un poco primero después de todo lo que me hiciste — Huaisang se resignó ante tales palabras.
Las caricias continuaron, y su boca paso a sus clavículas que seguían siendo besadas con avidez, ya que ahora marcas rojizas comenzaban a aparecer cada vez que Jing Cheng continuaba descendiendo por su cuerpo.
— Ahh~ — Sus mejillas se tiñeron de un color carmesí cuando en una de esas caricias rozó sus pezones, la vergüenza había acabado con él.
— Lindo sonido — Escucho decir del mayor.
Era imposible no sentir que cada lugar donde sus manos o labios tocaban ardía y cosquilleaba con la mínima presión, pero su voz y lo que decía era igual de hipnótico para él.
De alguna forma, sentía el deseo de complacerlo, de recibir más de esos halagos.
Un gemido salió de sus labios cuando sintió una humedad en su pezón, su cálida lengua jugar con el cuándo el otro era estimulado por su mano.
Cuando su lengua comenzó a jugar con sus pezones, se retorció sin poder evitarlo, quería que parara, pero se sentía tan, tan bien que a su vez quería exigirle aun más de esa estimulación.
— Jiang Cheng — Le llamo en desesperación, apretando sus hombros, provocando un gruñido por parte del otro.
Donde había ocultado esa actitud tan dominante, lo tenía a su merced y lo dejaría hacer lo que más deseara. Ese entorno era un desastre, el mismo era un desastre, no tenía que ver su reflejo para saberlo.
Apenas podía reaccionar cuando hacía una nueva caricia en su ser, esta vez siendo acorralado entre su cuerpo y esas suaves sábanas.
Estaba semidesnudo y encima suyo aquel hombre que lo había hecho perder la cabeza desde hace varios años... ¡Si era un sueño que no lo despertaran jamás!
Con un poco se timidez llevo sus brazos a su cuello, tratando de atraerlo lo más posible a él.
No tardo en averiguar que no podía hacer exactamente lo que él quisiera. Jiang Cheng tomo ambas manos con fuerza para llevarlas encima de su cabeza dándole un poco de restricción.
— A-Cheng, es que serás tan cruel conmigo — Aunque no lo fuera a admitir una parte suya rogaba por que fuera de esa forma, aunque claro no lo pensaba revela tan fácil
— Calla — No tuvo que repetirlo, en un segundo sintió su beso, la boca del Jiang era mortal, parecía querer robarle hasta su último aliento, pero no sonaba tan mal.
Trataba de acercarlo como más le fuera posible, pero su mirada de advertencia en vez de detenerlo parecía motivarlo a querer que se molestara aún más.
— Líder Jiang, mi señor, estás siendo injusto.
Él también quería tocarlo, poder acariciar su pecho firme, y cuerpo más marcado que el suyo, y tal vez escuchar sonidos que salieran de sus labios, sonidos que sabia el podía provocar y estaría encantado de escuchar.
— Mha — Nuevamente un sonido salió de sus labios cuando sintió la respiración contraria sobre su cuello, pero esta vez acompañada de una lamida que lo hizo estremecer — Solo estas jugando conmigo — Murmuró, parecía haber olvidado el decoro y la moderación.
Pronto sintió movimiento en la última capa de ropa que quedaba en lo inferior de su cuerpo. Se mordió el labio mientras las sentía ser retiradas. Que recordara, Jamás había estado desnudo totalmente frente a alguien, de verdad hubiera querido entender aquellos ojos que parecían tranquilos, pero mostrando aquel brillo, quería saber si le gustaba o significaban algo más.
Tras unos segundos en silencio, se removió ligeramente bajo su cuerpo, llamándolo e intentando soltar sus muñecas una vez, más, sin éxito.
— A-Cheng...
En ese momento, el mayor se encontraba entre sus piernas, aprovechó esto, y comenzó a acariciar con la punta de los dedos su pantorrilla aún envuelta en la tela del pantalón. Eran roces lentos, tentativos, instándole a continuar, mientras ladeaba su rostro, su expresión era la de alguien que trataba convencer de un deseo al otro y así era.
— A-Cheng, quiero hacerte sentir bien — Hablo en una pequeña suplica — Así que, haz de mi lo que quieres para ello, o déjame consentirte por mi cuenta.
Por un momento juro que sus ojos brillaron aún más, y antes de poder molestarlo las posiciones volvieron a cambiar, teniendo su rostro contra la almohada.
— Huaisang — No pudo moverse, ni responder, de un momento a otro sintió la piel cálida que tanto había anhelado sentir contra la suya.
Pero no era la posición en la que la quería sentir. Trato de darse la vuelta, hasta que sintió la presión de su mano contra su espalda reteniéndolo.
— Ya no puedo con esto
— Qu- ¡AH! — Jadeo de una forma obscena cuanto fue llenado en una totalidad que jamás creyó existente.
Había anhelado ese momento, ser poseído por la persona que amaba y sentirlo en su totalidad, mas jamás paso por su cabeza que sentiria esa incomodidad, deseaba hablar y decir cualquier cosa para distraerse, mas las palabras no salían de sus labios, quedándose atascadas en su garganta.
Al final no había podido hacer mas que apretar las sabanas con fuerza, y tratar de regular su respiración he incluso pensar en otra cosa.
— Me estas apretando — Su cuerpo tembló ante el tacto en su espada — Respira no quiero ver si esos rumores de que se puede morir en la cama son reales — No noto que había aguantado la respiración desde que se encontró en su interior.
No podía culparlo, Jiang Cheng era verdadera mente grande siempre pensó que estaría en una buena dotación, ¡Pero no de esa forma!
— Ahg — Gimió en forma baja ante el ligero movimiento, no había dolido, pero seguía siendo incomodo, al igual que sorpresivo.
Escucho un jadeo bajo de su parte, sonando mas bien una queja por estar atascado en esa situación sin poder moverse, parecía no mejorar.
O al menos para él.
Un vaivén comenzó en cuanto menos noto, sin poder hacer mas que apretar sus manos y hundir su rostro en las sabanas, mordiendo así mismo para evitar que sonidos salieran.
— Vamos, déjame escucharte — No entendía como en un simple movimiento lo había hecho apretar aún más su rostro, como si supiera con exactitud que es lo que debía hacer — No te contengas A-Sang
El ritmo de esas estocadas cambio de uno constante, a uno mas lento pero profundo, sintiendo sus labios en su pálida espalda.
— ¡A-Cheng! — Su voz había vuelto a él, haciendo caso omiso a lo que dijo, dejo salir sin decoro alguno su voz para que la escuchara.
Su vergüenza había desaparecido, si es que alguna vez la tuvo, el sonido de aquel vaivén, acompañado de los sonidos de placer que salían, llegando a gemir más fuerte cuando daba una estocada profunda.
La incomodidad paso a un segundo plano, disfrutando esa actitud tan dominante y teniéndolo a su merced, aún así solo faltaba una cosa para el Quería ver su rostro ¿Qué expresión tenía? ¿Lo estaba disfrutando tanto como el?
Miles de preguntas como esas lo invadían, queriendo así mismo una respuesta inmediata de su parte.
— A-Cheng Mhng~ déjame verte — No creía que fuera suficiente, y si era así no dudaría en hacer un pequeño lloriqueo.
Pero nuevamente, el Jiang lo sorprendió, había soltado su espalda dándole la vuelta, viendo a un Jiang WanYin sonrojado, con los cabellos ligeramente despeinados y en una desnudez ante el.
Un paraíso y total deleite para el Nie, no desaprovechó ese momento para apoyar sus manos en sus hombros, acariciando esa tersa piel.
— Ya viste demasiado — Cubrió la vista del menor con su mano, robando sus labios en un beso apasionado.
Sus respiraciones cruzándose y el roce de sus manos, un tacto que parecía nulo pero que estaba presente. De una forma tímida trato de incluir un poco su propia lengua, parecía que el contrario tenía mucha más experiencia que el
Quería preguntar quién era el que le había enseñado todo lo que estaba ejerciendo en ese momento, primera mente para envidiarle y en segunda para agradecerle por haberle enseñado tan bien.
Su inexperiencia no parecía molestarlo, al contrario, le mostraba una mejor forma para encajar sus labios mientras los golpeteos aumentaban de sobre manera.
— ¡Ahg! — Araño sus hombros, se sentía tan lleno y en una especie de embriaguez — Jiang Cheng — Una presión en su abdomen parecía parecer, se sentía raro.
Huaisang no podía hacer más que acariciar al contrario y atraerlo mucho más, tal vez esa oportunidad jamás volvería a pasar, así que debía sentirlo por completo.
Un gemido fuerte salió de sus labios cuando un punto en específico fue tocado, y después de ese primero vinieron muchos más. Reaccionando al instante sin poder soportarlo más una especie de corriente lo llevo a un limbo, mejorando cuando sintió una cálida sensación llenarle.
No supo cuánto tiempo estuvo en ese placer que disfrutó cada segundo o incluso si había hecho alguna expresión rara, solo sabía que amaba a quien tenía frente a el.
— ¿Esto era a lo que querías llegar? — Huaisang bufo por sus palabras, atrayéndolo y besar una vez más sus labios — ¿Me seguirás teniendo encerrado aquí?
Esas palabras lo hicieron volver a la realidad, ese momento no había sido después de exactamente un buen momento
Aun era suprisionero y experimentode aquel síntoma que había descubierto que idiota.
— Creo que Jin Ling podría estar pasando por mucha presión — Su mirada paso a otro lado no sabía cómo verlo, parecía que nada había funcionado
Pero ¿Por qué hizo todo eso entonces?
En menos de un día se había cuestionado tantas cosas por su culpa y cosas que no tendrían respuesta, al menos no en el momento en el que él las quería.
Respuestas que jamás iba a tener
— Volveré para verte, o puedes ir tu a Yunmeng — ¿Escucho bien? Ese sueño seguía presente, o de verdad había muerto.
Su confusión debió ser tan evidente que hizo a Jiang Cheng sonreír, una sonrisa verdadera mente hermosa eran muy pocas las veces que la había llegado a ver.
— ¿Estas jugando conmigo acaso?
— En absoluto —Negó el de prendas moradas, tomando la mano del otro para besar su dorso — Desde hace tiempo me has hecho perder la cabeza
Las majillas de Huaisang se llenaron de un carmín intenso, incluso un sentimiento de melancolía lo invadió.
— A-Cheng Yo
— Te amo Nie Huaisang —Sintió sus ojos llenarse de lágrimas, había anhelado esas palabras desde hace demasiado tiempo.
Por fin había escuchado esas palabras, pero ¿Ese amor había sido de una forma forzada?
No quería, se negaba a que fuera así, quería que lo amara de la misma forma en la que él lo hacía, no por elEstocolmo.
— Desde cuando — Cuestiono, esperando que al menos una de sus tantas preguntas fuese respondida.
— No estoy seguro —Eso hizo que Huaisang se desanimara y a su vez preocupara —Pero fue antes de tu intento de secuestro ¿O de verdad piensas que no podía escapar de unos simples grilletes que por cierto nunca cerrabas correctamente?
Se acababa de sentir como un completo imbécil —Entonces tu
— Es algo peculiar —Siguió diciendo, recostándose a su lado —Pero eres una persona molesta y hostigosa aun así no lo suficiente para alejarte
— Parece ser que fue lo contrario — Bufo.
No quería arruinar aquel momento con algún comentario que lo fuera a ahuyentar, tomando la seria limitación de solo abrazarlo cuando se recostó a su lado, dejando un pequeño sonido de confort. Sintiéndose tan cómodo a su vez cuando sintió el calor contrario rodearlo para corresponder.
— . . .
— ¿Otra vez?
— Duerme ya Huaisang.
— Tenia que intentar
Bien un pequeñoOnee-Shot, este es más que nada para una amiga muy especial y quería.
No es mucho, pero es esfuerzo honesto♡
Te quiero mucho y feliz cumpleaños ♡








