1 "Florence"
Podia sentir como todo mi cuerpo temblaba de frío, el agua comenzaba a teñirse de rojo mientras comenzaba a desbordase de la bañera.
Estaba tan cansada que lo único que quería era que todo terminara de una vez por todo.
[..........]
Hoy era el funeral de mis padres, murieron cuando viajaban hacia el magicongreso en U.A, según mi tío Amos, fue un trágico accidente con sus escobas.
Pero por alguna razón no pude creerlo, ellos eran demasiado meticulosos cuando viajaban, hubieran notado si algo estuviera mal.
Mientras los ataúdes descendían yo solo miraba sin ninguna expresión, intenté llorar con todas mis fuerzas pero ninguna lágrima salió de mis ojos.
— Es normal que estés en shock después de perder a tus padres, cuando te des cuenta de que en verdad ya no están lloraras todo lo que no puedes ahora.— Mi tío Amos me abrazo mientras decía eso para consolarme.
Aunque solo lo había visto en fotos, era casi idéntico a mi padre, pero se veía cálido y de buen corazón al contrario de todo lo que era mi padre.
Lo que mi tío no sabía era que ese no era el motivo por el que no podía llorar, si no que apesar de no odiarlos tampoco los amaba.
Mis padres no eran cariñosos ni mucho menos conmigo, siempre me trataron como si fuera peor que escoria, nunca me dijeron que me querían, en cambio decían que ojalá jamás hubiera nacido.
Cada vez que hacia algo que no les agradaba, que por lo regular era todo, me golpeaban hasta el cansancio.
—Gracias por venir tío Amos.— le sonreí tan leve que casi no se notaba.— apesar de que tú y mi padre no se hablaron durante años, estás aquí.
— Era mi hermano y a pesar de todo lo amaba y eres su única hija y lo último que me queda de el Florence.— su voz se escuchaba entre cortada y con un tono de dolor.
Yo solo veía como el trataba de controlar sus lágrimas, mientras hablaba, aunque no sabía que sería de mi apartir de ahora, lo único que quería era que el funeral terminara.
Cuando terminaron de enterrar los ataúdes y poner las lapidas que decían : " señor y señora Diggory, amorosos y bondadosos padres.", no pude evitar esbozar una leve sonrisa sarcástica.
*Que gran mentira, en su lugar debería decir "los peores padres del mundo".*
— Es hora de irnos Florence.— sujeto mi hombro mientras yo seguía viendo la lápida.
— Irnos, a dónde?. — pregunté con curiosidad, mientras desviaba mi mirada de la lápida hacia el.
— A casa Florence, conmigo, soy tu único familiar y ahora también tu tutor.— me dió una sonrisa, que me alegro, mis padres jamás me dieron ni siquiera una sonrisa falsa en toda su vida.
— Entonces no tengo que volver a casa?— pregunté sería aunque por dentro una enorme felicidad recorría todo mi ser.
—No, ahora vivirás en mi casa, conmigo, tu tía y tu primo.
* supongo que aunque no los conozco será mucho mejor que vivir sola en esa vieja casa que solo me trae malos recuerdos.*
— Tengo un primo?. Pregunté con emoción.
— Supongo que tus padres jamás te lo dijeron, pero si, se llama Cedric y es un año mayor que tu, se que se llevaran bien. — sonrío mientras caminábamos fuera del panteón.
El resto del camino fue silencioso Pero nada incómodo, era como si apartir de ese momento todo fuera a mejorar aunque sea un poco.
El camino era un sendero enmedio del bosque, pude ver a lo lejos una casa de color marrón de dos pisos con una pequeña chimenea que sacaba humo desde arriba.
Cuando estuvimos más cerca mi rostro se iluminó, jamás había salido de casa, así que todo me llamaba la atención, incluso la cosa más diminuta, comencé a pasar con delicadeza mis dedos por unos arbustos que decoraban la entrada del lugar, se sentía tan raro tocarlos Pero a la vez tan hermoso.
— Llegamos, hogar dulce hogar.— mi tío Amos sonrío mientras abría la puerta y estiraba su mano dándome a entender que pasará.
Lo primero que noté al entrar fueron unos cuadros que decoraban el pasillo de la entrada, eran fotos familiares, todos sonreían, era tan raro ver eso, en casa solo habían unas cuantas fotos de mis padres y en todas salían con los rostros serios.
Seguí mirando con atención todas las fotos, hasta que ví una que hizo que mi corazón se sintiera feliz.
— Está.... Está soy yo?— tome la foto en mis manos y deslice mis dedos sobre ella.
— Si eres tu, es la única fotografía que tu padre me envió, creo que fue cuando cumpliste 4 años.— me sonrío tiernamente.
Las sonrisas que me había dado me hacían sentir tan feliz.
* Apenas nos conocemos Pero sus palabras y sonrisas son tan cálidas*.
Coloque la fotografía de nuevo en su lugar y seguí observando todo a mi alrededor rededor, cuando se escucharon unos pasos apresurados bajando las escaleras y antes de que pudiera reaccionar un chico bastante alto me abrazo levantandome del suelo.
Después de unos segundos me bajo, mire hacia arriba ya que era mucho más baja que el, mi cara era de confusión y nerviosismo al mismo tiempo.
El chico tenía el cabello castaño y un tanto ondulado igual que el mío, era de tez clara, como yo y sus ojos eran de un color café más o menos claros, eso era lo único en lo que éramos diferentes ya que mis ojos eran de color miel.
— Perdón si te asusté, soy Cedric, tu primo— se disculpo al notar mi cara.
— No.. no te preocupes, solo que no estoy acostumbrada a que me abracen.— le sonríe tímidamente.
—Como que no estás acostumbrada a los abrazos? Tus amigos jamás te han abrazado?.— pregunto con una ceja levantada y una cara de confusión.
— Florence fue educada en casa Cedric, nunca convivio con nadie que no fueran tus tíos. — mi tío le dió un apretón en el hombro.
Cedric lo miro un poco confundido,pero después reacciono y me miró con una sonrisa cálida, extendio su brazo y sacudió mi cabello.
— Bueno tendremos que solucionar eso, aparte de ser tu primo, ahora seré tu primer amigo, ¿ Te parece bien Florence?.— se inclino un poco para quedar a la misma altura que yo, aún con su mano en mi cabeza y me sonrío.
— ¿Mi primer amigo?, en serio?— pregunté con entusiasmo.
— si enserio Flo, ¿ No te molesta que te diga Flo o si?.— pregunto con una sonrisa.
* Flo?, se escucha bien.*
— No me molesta es lindo.— respondí con una sonrisa sincera.
— Bueno chicos pueden conocerse mejor después de la cena, ahora Florence debe de estar muriendo de hambre, vayamos a buscar a tu madre y podamos cenar.— el tío Amos se acercó a nosotros y nos empujó levemente hacia la cocina.
Incluso la cocina era tan cálida, una mujer delgada y de cabello castaño claro estaba de espaldas picando algunas verduras, cuando nos escucho entrar se giro, tenía una sonrisa cálida.
— Me alegro que ya estén aquí.— me miró mientras limpiaba sus manos en su delantal.— yo soy Charlotte, tu tía.— se acercó y me dió un abrazo como el de una madre que espera con amor a sus hijos.
Se separó un poco de mi sin soltarme, sus ojos grises me miraban con ternura.
— Eres tan hermosa y estás tan grande mi niña, pero estás muy delgada.— dijo mientras me miraba con preocupación de arriba a abajo.— debes morir de hambre cariño — me llevo hacia la mesa y abrió una silla en la cuál me sentó.— no te preocupes la cena casi está lista.— acaricio mi mejilla y se dirigió de nuevo hacia la estufa.
Cedric se sentó a mi lado y mi tío Amos en la cabecera de la mesa, mientras mi tía terminaba de preparar la cena.
Me levanté de la silla y camine hacia ella.
— Te puedo ayudar? — dije un poco nerviosa.
Si por lo menos me habían aceptado en su casa lo menos que podía hacer era ayudar en algo.
— Oh cariño no hace falta, ve a sentarte junto a tu primo, ya terminé.— me sacudió el cabello.
Este sentimiento de sentirse querida era tan nuevo que incluso me preocupaba que solo fuera un sueño.
Volví a sentarme junto a Cedric como me había dicho mi tía.
— No te preocupes Flo, a mamá le encanta cocinar al estilo muggle, nunca deja que nadie le ayude. — me sonrío.
— Ya lo noté, tu madre están dulce.— le devolví la sonrisa.
— Tu mamá jamás hizo comida al estilo muggle?. Pregunto mientras recibía una mala cara de su padre haciendo en qué el se encogiera de hombros.— lo siento creo que no es momento para preguntarte algo así.
— No te preocupes, no mi madre jamás preparo nada, los elfos siempre se encargaron de todo.— contesté un poco sería.
Hablar de mis padres no era la conversación más esperada por mi, que podía decir si nunca tuve algún buen recuerdo con ellos.
La tía Charlotte comenzó a poner la comida sobre la mesa, se veía muy rica pero solo pude poner un poco de verduras y un trozo pequeño de carne en mi plato, los tres me miraron extrañados por lo poco que veían en mi plato.
— Todo se ve muy rico solo que no tengo mucha hambre.— dije para que dejarán de verme así.
Mis tíos solo sonrieron y empezaron a comer,pero Cedric me miró con desconfianza aunque no dijo nada.
Ellos platicaban animados durante la cena, yo solo oía lo que decían con una sonrisa, nunca pensé que se pudiera tener una conversación tan animada durante una comida, si yo hacía un diminuto ruido mis padres me daban un golpe en las manos con algún cubierto.
Solo jugaba con las verduras de mi plato hasta que sentí la mirada de Cedric sobre mi, así que empecé a comer, cuando termine lo de mi plato me levanté y puse el plato en el fregadero.
— Estuvo muy rico todo,les molesta si subo a descansar.— fingi un bostezo.
— Claro linda, Cedric podrías mostrarle a Florence su cuarto?. — mi tía le pregunto mientras Cedric asentía y se levantaba de su lugar.
— Vamos Flo.— me dijo con una sonrisa.
Los dos subimos por las escaleras, mientras yo veía todo.
— Este es mi cuarto,puedes venir cuando quieras.— señalo la primera puerta.— y este es el tuyo.— señalo la segunda puerta del otro lado del pasillo.
— Solo son dos cuartos ?.— pregunté al ver que no había más puertas.
— Si el cuarto de mis padres está en la planta de arriba.— abrió la puerta de mi nuevo cuarto.
Era enorme, en casa yo dormía en el ático, la cama se veía tan cómoda.
— Este es tu baño. Dijo mientras abría una puerta dentro del cuarto.
— Tengo mi propio baño?. — pregunté emocionada mientras me asomaba hacia dentro.
Hasta el baño era enorme y tenia una tina, la emoción me invadió.
— Claro, que en tu casa no lo tenías?. Me miró tratando de saber por qué para mí incluso lo más pequeño era sorprendente.
— Ah, no, yo si tenía mi propio baño, solo que pensé que aquí no.— trate de no sonar nerviosa.
Por segunda vez Cedric me miró con desconfianza Pero tampoco dijo nada al respecto.
— Bien entonces te dejare descansar Flo, si quieres mañana podemos salir a dar un paseo al bosque.— se paro en la puerta y me sonrío.
— Me encantaría Cedric, hasta mañana.— le sonreí y el cerro la puerta.
Espere un momento para asegurarme de que se había ido y puse seguro a la puerta.
Me fui corriendo al baño y metí mis dedos en mi garganta sacando toda la comida.
Yo sabía que estaba mal hacer eso, pero mi madre decía que por lo menos debería ser una chica delgada así tan siquiera podrían casarme con alguien de una buena familia.
Sus comentarios sobre mi cuerpo causaron un problema en mi, siempre decía que me veía gorda y que si comía demás me pondría peor, asi que solo comía verduras y agua, ella fue la que me enseñó que después de comer debías sacarlo todo para no engordar.
Después de vomitar, me lave los dientes, camine por todo el cuarto viendo la decoración que parecía que ellos habían escojido para mí, abrí el armario y descubrí que había un montón de ropa de chica, saque una linda pijama rosa de flores amarillas y me la puse.
Me recosté en la cama que era tan suave y cómoda y por primera vez en mi vida caí rendida en un sueño profundo.