Deer
Ecos de un pasado oscuro resonaban, una familia marcada por el dolor y el maltrato. Todo era un caos en su mente, lleno de una turbulencia emocional indescriptible.
Él corría por el bosque, como si fuera una presa, huyendo de su cazador. El sonido de las hojas crujía bajo sus pies mientras avanzaba rápidamente, la humedad del lugar y la oscuridad de la noche reducían su visión pero aún así no perdió la determinación en escapar de su fatal destino, con la respiración agitada de tanto correr dió un gran suspiro para detenerse un momento entre jadeos a descansar y recargarse en un árbol. Su única aliada era la luz de la luna, podía escuchar a lo lejos perros de caza ladrando mientras sus dueños gritaban su nombre y lo maldecían.
-...¡ALASTOR! NO PODRÁS ESCONDERTE POR MUCHO TIEMPO MALDITO ASESINO.
-¡ERES UNA VIL SERPIENTE ESCORIA DEL INFIERNO!
Al oir eso sólo hizo que su sonrisa se ampliara más hasta el punto de dolerle las mejillas, el hecho de llamarlo asesino sólo alimentaba más su ego sin mostrar signos de arrepentimiento, aquellos que privó de su vida no eran más que abusadores sexuales y delincuentes, pequeñas sanguijuelas que no merecían respirar el mismo aire que él y por si fuera poco les dió un uso "peculiar" a sus asquerosos cuerpos haciendo rituales satánicos y vudú. Cada víctima era una ofrenda a demonios sedientos de sangre que aclamaban violencia, Alastor era consciente de que jugaba con fuego pero no le importaba en absoluto si tenía que irse al mismísimo infierno y condenar su alma, sólo ansiaba poder y ser más fuerte para lograr su cometido de aniquilar a cada alimaña proveniente de su amada Nueva Orleans.
Lo apodaban "El acechador silencioso" un nombre algo absurdo para él, aunque admitía que estar en boca de todos era divertido y entretenido. Las familias de las víctimas estaban agradecidas con él, lo consideraban una especie de salvador quién acabaría con la gente maldita que atormentaba las vidas inocentes de la ciudad aunque claro otros no opinaban lo mismo, odiaban tener que lidiar con el asesino serial más buscado por toda Nueva Orleans, demasiado astuto y escurridizo pensaba la policía. Ni una descripción específica de cómo era su rostro o algún descuido al dejar evidencia, todo estaba fríamente calculado cuando se trataba de esconder la evidencia.
Le enorgullecia no haber sido atrapado por esos incompetentes y estaba bien así, de todas formas su nombre siempre estuvo de boca en boca.
-Idiotas ilusos.-Diría en un tono arrogante mientras elevaba la vista hacia el cielo dejando salir un suspiro largo-. No debo perder más tiempo ya descansé lo suficiente, morir aquí sería una vergüenza definitivamente considerando a los estúpidos animales que vienen detrás de mí -Alastor se reincorporó con dificultad por el cansancio que tenía de haber corrido por 2 horas, se alejó del árbol dónde estaba pero cuando hizo ésto una bala de rifle lo alcanzó dándole en su hombro derecho.
Soltó un quejido de dolor, no podía evitar el olor a metal de su sangre, dirigió su mano por sobre su hombro tratando de detener el sangrado mientras escuchaba los ladridos cada vez más cerca. Empezó a correr con desesperación, el corazón de Alastor latía desbocado mientras corría entre los árboles, el aliento agitado se fundía con el aire helado de la noche. Detrás de él, los pasos pesados del cazador resonaban como el eco de la muerte persiguiéndolo mientras daba tiros con su rifle tratando de darle a su objetivo.
En ese momento Alastor se detuvo en seco mientras veía un majestuoso ciervo emerger de entre los árboles, su pelaje era de color rojo carmesí, tenía unas astas demasiado grandes como si fueran las ramas de un árbol sobrepasando el tamaño normal, sus ojos eran dos orbes de fuego en la oscuridad, irradiaban una intensidad sobrenatural. El aire se volvía denso, cargado con la energía oscura que emanaba de su ser.
No podía creer lo que veía, era cómo si el tiempo se hubiera detenido y todo lo que había pasado hubiese sido una terrible pesadilla pero la realidad era esa, Alastor se sintió hipnotizado mientras admiraba al extraño ser cuando de pronto desapareció desvaneciéndose en el aire,en vez de eso notó una figura femenina que apareció delante de él sustituyendo el ciervo, Alastor se percató que aquella extraña mujer se le hacía muy familiar. Unos minutos pasaron para que la mujer por fin pudiera hablar -Hijo mío...me da tanto gusto verte... -Paralizado por las palabras de esa mujer empezó a sudar mientras que su sonrisa finalmente desapareció dejando una expresión impactada tratando de contener las lágrimas de felicidad y con la velocidad de un rayo la abrazó fuertemente para así desmoronarse por completo. -¡Madre! ¿De verdad eres tú?-Diría entre sollozos mientras las lágrimas caían por las mejillas del joven aún aferrado al cuerpo de su madre, la mujer dijo entre lágrimas también.-Soy yo mi dulce niño, oh me da.... tanto gusto volver a verte cariño no sabes cuánto te extrañé -Finalmente se separaron y la tomó de las mejillas con ambas manos para comprobar que no era producto de su imaginación o alguna alucinación este emotivo encuentro en medio de la caza por la cabeza de Alastor. -De verdad eres tú....yo también te extrañé tanto pero, ¿Cómo estás aquí?-La mujer se le quedó viendo por unos segundos con una sonrisa gentil. -Te prometí que siempre estaría contigo, aunque no me vieras yo estuve al pendiente de ti hijo y tus acciones fueron....un poco retorcidas aunque no te voy a negar que ayudaste a esas familias y créeme que estoy muy orgullosa de ti -Diria mientras acariciaba su mejilla y se la apretaba al mismo tiempo.
Se quedaron a charlar sobre que había sido de la vida de él después de que ella poco tiempo después había muerto, se pusieron al corriente con algunos temas de interés. -Eso debió haber sido duro hijo pero me alegra que lo hayas podido afrontar -Alastor asintió con la cabeza y notó que su madre empezaba a desaparecer poco a poco. -¿Madre?-Ella notó su repentino cambio y no pudieron evitar salirle algunas lágrimas asi que le besó la frente para tranquilizarlo. -Todo estará bien, pronto nos volveremos a ver tranquilo...-Muy en el fondo la señora sabía que ésto no sería posible, si, su hijo pudo haber ayudado a varías personas deshaciéndose de sus agresores pero una cosa era segura, había matado y pactado con espíritus demoníacos ese pecado se castigaba con el infierno y no tenía perdón alguno, que ella se materializara en frente de él era símbolo de despedida entre ellos dos sólo que ella prefirió mentir para no alterar a su hijo. Se sentía mal por mentirle pero no había otra opción si quería verlo por última vez antes del golpe final contra su propio hijo. -Recuerda que te amo y nunca dejes de sonreír tu sonrisa es hermosa -Se quedó frío por unos segundos y se dieron un último abrazo de despedida mientras las lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos hinchados. -Te amo madre -La mujer con el corazón roto se acercó al oído de él y susurró con una voz débil que apenas se podía escuchar. -.... Perdóname Alastor -Entonces sucedió....la bala atravesó su cráneo.
Bienvenido al infierno
Alastor abrió los ojos lentamente.-¿Qué acaba de pasar?-Se reincorporó tambaleándose tratando de recuperar el conocimiento cuando notó un olor extraño a azufre por todo su alrededor.
Finalmente ya erguido dirigió ambas manos a su cabeza tratando de calmar el terrible dolor que sentía pero de repente notó algo extraño en ellas, traía unos guantes negros donde la punta de sus dedos era roja.-¡Ah!-soltó un leve quejido y pudo ver que su ropa ya no era la misma de antes, traía un abrigo largo de color rojo que estaba desgarrado por los bajos. Sus solapas eran de rojo oscuro ribeteadas de blanco, debajo llevaba una camiseta roja clara con una cruz negra en el pecho se alegraba de que al menos su pajarita conservara el negro cuando aún vivía pero estaba anudada con un brillante centro rojo, sus pantalones conservaron el mismo color negro después de su muerte, a la vista de él vió un charco de agua entonces rápidamente se dirigió hacía allá para ver finalmente su reflejo.
-Que carajo.-Alastor no podía creer lo que estaba viendo en aquel charco, su tono de piel anteriormente moreno ahora era color beige, su corto cabello café fue sustituido por estar recortado tomando una forma angulosa rosácea con puntas negras, vió unas pequeñas astas y dos grandes orejas de ciervo en la parte superior de su cabeza. En vez de traer sus característicos lentes llevaba un monóculo ovalado color rojo oscuro que ahora estaba sobre el ojo derecho.
Le llamó la atención que sus ojos antes café oscuro ahora eran de un penetrante rojo oscuro con finas pupilas negras. Pero lo que más le sorprendió y estremeció fue la amplia sonrisa en su rostro llena de afilados dientes amarillos.
-Nada mal.-Se dijo para sí mismo y levantó la vista del charco a su lado vió tirado en el piso un fino bastón con un micrófono vintage y decidió cogerlo para probarlo.-¿Está encendido? Probando probando-Entonces su voz cambió al efecto de una radio.-Interesante -Observó con detenimiento dónde se encontraba. Era un lugar lúgubre con una atmósfera colérica y un cielo rojizo, veía varios extraños seres pasar de un lugar a otro, unos eran bajos, otros altos e incluso muchísimo más altos que él. Escuchaba algunos maldecir a los demás incluido a él.
-¡Hazte a un lado imbécil bloqueas el paso!.
Aquél demonio pasó empujando a Alastor con furia, este hizo que se enojara y entonces....
Sangre
Un baño de sangre inundaba el piso cuando unos tentáculos negros provenientes de la espalda de Alastor descuartizan al ser irrespetuoso que le dirigió la palabra de mala manera. Mientras tanto, Alastor estaba hincado devorando cada parte del cuerpo de ese demonio sin dejar sobras.
-Sabes a carne podrida....que decepción....-Terminando su bocado se limpió la sangre del demonio que goteaba de su boca, sus tentáculos desaparecieron de su espalda y dió un leve suspiro.-¡Esto es nuevo me encanta! -Soltó una gran carcajada y pudo notar que los otros demonios se le quedaban viendo con temor temblando casi cómo si hubieran visto un monstruo y bueno, este monstruo sabía imponer respeto entre los demás.
-¡Hola! Mi nombre es Alastor.-En cuanto escucharon sus palabras las infelices criaturas echaron a correr emitiendo gritos hasta que solo quedó él en aquel lugar.
-Así que este es el infierno jaja bastante peculiar a decir verdad.-Alastor se reincorporó y empezó a caminar por el lugar sin saber que un ser puro y de amor lo estaba observando desde el cielo con una mirada triste, aquella mujer que lo engendró sintió tanta pena por el destino de su hijo que dejó de mirarlo para evitar llorar.
Un dolor punzante invadió el pecho de Alastor no sabía muy bien porqué sentía esa sensación, no recordaba nada después de que llegó ahí sólo un pequeño destello blanco pero algo le decía que había más, Alastor se limitó a pensar en qué era eso y sólo podía centrarse en qué haría de ahora en adelante pero lo que no sabía es que durante los próximos años se convertiría en un ser poderoso pero, haría un trato que le costaría su alma y por si fuera poco se vería involucrado con un hotel para rehabilitar pecadores encabezado por una princesa que no abandonaría ese dichoso sueño suyo, pero eso.... pasaría dentro de mucho tiempo después de la llegada de Alastor.