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Summary

Estar dispuesto a vivir cerca del peligro para poder ofrecer una vida mejor a quien más quieres es una de las cosas entre otras que nos encontraremos en esta fiel relación entre dos hermanos que escaparon en busca de una vida mejor (-este resumen es provisional-).

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Las cigarras sonaban con sincronización al ritmo de su celebración a causa de encontrarse en su estación favorita, el verano. Mientras que el calor abrumaba incluso en el mínimo rincón de la gran ciudad de Tokyo, los aires acondicionados hacían su mayor esfuerzo en tal día como ese.

Un viernes laboral se encontraba en cierto atardecer que parecía no dar fin para cierto joven trabajando en su bicicleta desplazándose sin un destino definitivo, pues su tarea trataba de cumplir los recados que dejaban en la tienda y no eran de gran variedad ya que todos trataban de entregar sus compras en los domicilios correspondientes.

Pasadas las horas, sus labores del día terminaron pudiendo darle la oportunidad de poder descansar en su hogar junto con su colactáneo pero para su sorpresa este no se encontraba en ninguna parte. Así pues, marchándose a su habitación abre la puerta para encontrarse con un hedor provocado por la combinación de calor encerrado y el aroma hormonado expulsado por un adolescente al dormir.

— No me creo que huela tan mal… — susurra y se pasa la mano por el cabello llegando a sentir su propio sudor adherirse a su piel — Necesito una ducha con urgencia…

Abre la ventana de su dormitorio con tal de que el ambiente se aireara llegando a poder refrescarse al menos un poco mientras se tomaba una ducha.

— Eddie, llegaste.

— ¡Thomas, estás aquí! — sonríe alegrándose de tener cerca su presencia.

— Pareces un perrito cuando presencia a su amo tras estar fuera un día entero en el trabajo — revuelve su pelo y muestra un expresión de asco mientras se mira la mano — Anda, no me seas guarro y pégate un agua. El cuerpo te lo está pidiendo a gritos.

— Sí, a ello iba. ¿Cómo te fue el trabajo hoy?

— Hablemos de ello más tarde. Te haré la cena — le sonríe antes de encerrarse en la cocina.

Este se fue a la cocina pisando pies de plomo a causa del cansancio mientras el contrario se aseaba y relajaba su cuerpo con el beneficio del agua caliente a su favor. Los chorros de agua no lograban el efecto masaje que se deseaba a causa de su simplicidad, aunque se agradecía que la temperatura cumpliera sus expectativas. Cuando su aseo estaba a punto de finalizar, un golpe metálico falso aterriza en la coronilla de Thomas provocando que mirara hacia el fondo de la bañera viendo que la alcachofa se había roto.

Eddie no se encontraba solo cocinando si contamos con la compañía del ruido del aceite al freír y el burbujeo de la cocción del arroz. Nunca pensó que su plan realizado hace aproximadamente 10 años tuviera éxito lo cual le acabó trayendo a donde se encontraba actualmente. Tampoco tiene altas expectativas de su futuro, tan solo desea que Thomas sea quien llegue a ser algo en la vida con un nivel económico estable al igual que una calidad sanitaria adecuada. Viendo hacia atrás todos los esfuerzos puestos en el menor dan su fruto, ha crecido formándose una persona con principios y responsabilidades, además de ser capaz de compaginar trabajo con estudios aunque sus notas no son las mejores superan la media de estimada del curso.

En cuanto a él, tras haber terminado sus estudios no se molestó en seguir formándose académicamente ya que su destino estaba dictado desde que llegó a Asia con Thomas a través de un barco de cargamento gracias a la ayuda de la mafia. Papeles legales en su nuevo hogar, inscripción en escuelas…. Todo arreglado para comenzar de nuevo a cambio de trabajar para los socios nipones de dicha mafia mencionada anteriormente; no obstante, solamente esta parte la sabe Eddie ya que se encargó de todo siendo la cabeza pensante en acción de lo planeado.

A veces se preguntaba qué hubiera sucedido si se hubieran quedado en el orfanato, pero sabía la respuesta. Lo más probable es que terminaran muriendo de hambre o de alguna gripe, aunque siempre había una pequeña esperanza en todos de ser adoptados.

Él no era tonto, si surjía la ocasión de que algún niño se iba nunca más se iba a saber de él porque lo normal es enviar una foto pasado un mes para ofrecer esperanzas al resto de que tambien tendrían la oportunidad de sentirse queridos por una familia y además, aquellos que marchaban con el afortunado no tenían la mejor apariencia; poco después, saltó una noticia sobre trata de blancas en otro de los orfanatos de la ciudad.


Un suspiro recibe la libertad de sus labios tras haber recordado aquellos momentos de supervivencia, aunque encontrándose donde trabajaba dicha sobrevivencia se maneja de otra manera.

Apaga la cocina de gas para después servir lo preparado en unos platos, la presentación no era perfecta pero sí comestible, al fin y al cabo era lo que importaba. Dirige su mirada a la puerta y así ver entrar a Thomas con el pelo empapado.

— Así te vas a acabar resfriando, ve a secarlo bien.

— Ya se acabará secando por sí solo; además, ¿por qué todavía no has comprado el secador?

— Te dije que lo compraría en rebajas, encontraré una buena oferta. Lo prometo. — suspira, ya que sabía en qué dirección se iba a tornar la conversación.

— ¿Y si busco otro trabajo más? — pregunta, sin saber que iba a provocar el enfado del contrario.

— No. Ya hemos hablado de esto en más ocasiones; yo me encargo de traer el dinero mientras tú te dedicas a estudiar, te permití trabajar en la tienda del barrio porque la dueña entiende nuestra situación y por eso tu horario está más acomodado a tu vida de estudiante.

— Pero, hermano, eso nos podría ayudar a llevar una vida económica menos atosigante, y… — trataba de expresar su postura, pero es interrumpido por Eddie, quien exclamó con brusquedad: — ¡Me pediste que diera una respuesta, y es “no”!

Thomas se rindió en cuanto escuchó a su hermano, por lo que decide coger su plato y marchar a su habitación para cenar ahí. En cuanto a Eddie, se pasa la mano por el cabello exhausto de cómo terminó de nuevo hablando ese tema. Decide dejar espacio a Thomas hasta el día siguiente, por lo que decide cenar acompañado del silencio y va a descansar, aunque no por mucho tiempo ya que al poco lo llaman para que asistiera con urgencia a un punto de encuentro, donde se dirige hallándose a más miembros de la mafia que se preguntaban la causa de reunirlos a todos, otros ya especulaban sobre su final a causa de algún error cometido o algo por el estilo; pero nuestro protagonista no tenía miedo, intuía que la causa estaría bien justificada.

— Se preguntarán el porqué habrán sido reunidos a último momento — dice un hombre que lucía robusto y destacaba por una cicatriz marcada la cual atravesaba su calva — Sáquenlos de la furgoneta.

Tras pronunciar estas palabras, dos hombres con el rostro cubierto por un saco son mostrados ante los presentes.

— No revelaremos su identidad porque no es necesario, pero el padrino ha ordenado que todos presencien aquello a suceder cuando alguien traiciona a la familia — chasquea los dedos, y comienzan a golpear a los enmascarados.

Eddie no mostraba ningún semblante ante la situación, a pesar de no suceder esto tan a menudo se sentía como si lo hubiera vivido desde siempre.

Tras terminar este ‘show’, cuando se encontraba a punto de marchar este recibe una voz por parte del presentador de aquella paliza.

— Eddie te llamabas, ¿no? — pregunta mientras se limpia las manos, ya que ejecutó el golpe maestro.

— Sí, señor.

Se ríe a carcajadas.

— Relaja esa cara, chico. Que tú no vas a recibir.

— ¿Por qué me ha llamado?

— Sí — hace una pausa al hablar y se apoya en la furgoneta — El padrino me ha hablado bien de ti, y me ha pedido que te incluya en el trabajo que nos ha encargado.

— Gracias por esta oportunidad, señor. Dígame qué debo hacer, y así se hará.

— Me gusta tu actitud. Y bien, debes investigar sobre los grupos de adolescentes que tengan portento de criminal y en qué instituto están. El trabajo consta de buscar otra vía por donde vender la mercancía.

— Trataré de tenerlo cuanto antes, no lo defraudaré — dice con ímpetu, y se inclina ante él para mostrar respeto por su posición.

Aquel hombre asiente e indica con la mano que puede retirarse, a lo que Eddie obedece y no solo porque tuviera unas ganas tremendas de irse a dormir.