El sabor que hay en ti
Esta historia participa en el #Gran_Concurso_MundoFanficsIyR el cual lleva por nombre #WeLoveFicsMundoFanficsIyR #Por_amor_al_fandom_MundoFanficsIyR.
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Ella parpadeó incómoda frente a aquel desafío que malamente podía considerarse una fruta.
Eso no era una fruta! No podías solo partir un limón y llevártelo a la boca, al menos ella no era capaz.
Una sandía era una fruta, una fresa, un durazno, pero no un limón!.
Una limonada ya era otra cosa. Una vez se añadían el agua fría y el azúcar la mezcla era un alivio magistral contra la más angustiante sed. Una bebida refrescante ante el ardiente verano. Un sabor único del cual no podías más que desear conseguir un poco más
No estaba segura de cuál de esos ingredientes era el responsable de aquel cambio en el paladar pero el limón se transformaba en algo exquisito.
Era el frió del agua helada el que mermaba el ácido sabor? O, definitivamente, era el azúcar funcionando en favor de sus papilas gustativas?.
En todo caso, su duda inicial no iba enfocada hacia las limonadas. La duda era ¿por qué un limón y un beso estaban en la misma oración?.
-Cómo pasó y donde fue?!-preguntaron sus compañeras rodeando a una de sus amigas que acababa de dar su primer beso
-Hace un momento, en la cafetería-respondió con timidez la joven estudiante
Akane continuó mirando a través de la ventana a los chicos que jugaban fútbol con un improvisado balón en el patio trasero después de los exámenes. Más exactamente, ella estaba mirando a su prometido.
-A qué sabe?-insistió alguna otra chica del grupo de amigas.
-Cielos, no lo sé. Creo...creo que es verdad lo que dicen, sabe a limón-murmuró avergonzada aquella pobre a la que los cuestionamientos iban dirigidos.
-"A limón"-se repitió mentalmente la menor de las hijas de Soun Tendo.
Por qué sabría a limón? No tenía sentido para ella, aunque la verdad fuera dicha, no tenía idea del supuesto sabor de un beso.
-Akane, ven!-escuchó la voz de Yuka tras de ella y un escalofrío le recorrió el cuerpo por completo.
Otra vez sería atropellada por el sin fin de preguntas incómodas que obtenía cada vez que el tema "novios" salía entre sus compañeras y amigas.
Y era fácil saber el por qué de eso.
Ella era la única chica en todo el instituto Furinkan que tenía un prometido con el cual, de hecho, cohabitaba desde un año y medio atrás.
El problema era que ella no sabía nada y nada podía responder a menos que improvisara una mentira al respecto. Lo que le resultaba indignante.
-Lo siento, tengo que salir-se disculpó intentando eludir la situación.
-Pero Akane!...
-Solo un minuto, volveré enseguida-alegó y antes de que el grupo respondiese ya había salido del aula de clase sin intención de volver, al menos no pronto.
Y así había empezado todo esa misma mañana.
Ahora estaba ahí, en el lugar más seguro para ella, el Dojo, enfrentándose al amargo sabor en su paladar.
- Guácala, es demasiado, no me gusta-se quejó arrugando el ceño.
Los besos tenían el mismo sabor?. Akane cerró los ojos con la acidez aún en la boca, tratando de acostumbrarse al sabor.
-Qué estás haciendo?-preguntó Ranma.
Akane abrió los ojos y se encontró con el rostro de su prometido frente a ella. Él estaba en cuclillas observándola con curiosidad.
El chico parpadeó esperando una respuesta, agitando las pestañas suavemente, haciendo que a su corazón adolescente lo enloquecieran sus latidos.
Y si le pedía un beso? Después de todo él era su prometido, eventualmente ellos dos...ni hablar. El muy idiota seguro se burlaría de ella.
-Qué haces aquí sola, a esta hora? No deberías estar con Kasumi?
Kasumi se había ofrecido a enseñarle a cocinar unas semanas atrás después de clases, pero ese día se disculpó para ir con el doctor Tofu.
-Ella está... Ella esta ocupada-respondió nerviosa, evitando sus ojos azules.
-Ya entiendo-lo escuchó decir casi en su oído y los vellos de su cuerpo se erizaron de inmediato.
-Sí-se obligó a responder
-Oye, si vas a preparar limonada guárdame un poco, quieres?-Ranma estiró el brazo y tomó una de las dos mitades del jugoso limón recién partido y lo llevó a sus labios
Akane siguió la escena con atención. Era adictivo mirarlo mientras la fruta se fundía con su boca.
Quizás, como una extraña revelación, ella lo supo entonces. Si lo besaba en ese momento, Ranma podía ser el agua fría en su limonada.
-Delicioso!-exclamó el chico dejando el limón ya secó sobre el suelo del Dojo
-Ranma-dijo convencida de lo que pensaba hacer. Y ella sería el azúcar de aquel beso.
-Dime, Akane-respondió sin prisa el joven de mirada color océano aun junto a ella
-Cierra, cierra los ojos-pidió ella con dificultad aferrándose con fuerza a la tela blanca de su falda.
Ranma sonrió y rascó su mejilla nervioso, pero obedeció a su petición sin quejarse.
El corazón le latía muy fuerte y demasiado rápido.
Hasta un segundo antes estaba convencida pero ahora empezaba a dudar.
-Voy a besarte-anunció Akane fingiendo seguridad.
Si él quería negarse o huir, esa era su oportunidad de hacerlo.
Ranma se estremeció levemente en su lugar ante la declaración, pero acto seguido asintió con los ojos aún cerrados y un suave sonrojo que iba en aumento a cada segundo.
Akane se acercó un poco más al rostro de su prometido.
Realmente iba a pasar esta vez. Nada podía evitarlo. Ella quería y él también así que... Finalmente ellos dos...
Ni todo su aguerrido carácter le estaba sirviendo, los nervios la paralizaron a milímetros de su objetivo. Akane se separó un poco y negó enérgicamente con la cabeza.
Lo intentaría de nuevo. Pero quizás otro día. Ahora no se sentía preparada.
En medio de su disyuntiva sintió la mano masculina de su prometido sosteniendo su nuca a la vez que sus labios se unían en un suave contacto.
Inexpertos y confundidos, sus
bocas se disfrutaron
tibiamente. El aliento cálido con un dulce sabor a limón yendo y viniendo en silencio.
Sus manos curiosas buscando
hundirse en su pelo, acariciándole
lentamente mientras se besaban.
Y pronto, ya no eran solo agua helada, ni azúcar ni limón, no existían estando separados, solo estaba el deseo insaciable de seguir descubriendo juntos el sabor de un beso, el sabor que tenían los labios del otro.
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Akane terminó de preparar la tarea culinaria encargada por la primogénita Tendo.
Bajo la cuidadosa guía de Kasumi sus capacidades en la cocina iban mejorando cada día un poco más.
La dulce sonrisa de su hermana mayor la llenó de satisfacción al probar el platillo. Para ella era muy importante el reconocimiento de Kasumi.
Ranma entró minutos después, con el torso expuesto y la piel morena empapada en sudor.
-Ya terminaste de entrenar?-preguntó con el siempre amable rostro su cuñada.
-Todavía no-respondió él con su atención al completo sobre su prometida.
El rostro de la chica se ruborizó y ella dio media vuelta para continuar con lo que hacía.
-Me gustaría un poco de limonada-anunció el pelinegro.
-Tienes suerte, Ranma-comentó distraída Kasumi- Justamente Akane está preparando, siéntate y espera-añadió mientras abría el grifo para empezar a lavar los trastes sucios
-No puedo-respondió el chico de la trenza-Estaré en Dojo entrenando un poco más. Pero en verdad, me muero por un poco de limonada.
Kasumi asintió sin voltear. Realmente Ranma debía amar la bebida que Akane preparaba. Y eso era algo muy satisfactorio para ella.
Desde hace semanas, Ranma entrenaba como un loco cada tarde al regresar de clases y como un reloj suizo llegaba puntual la cocina solicitando algo que calmara su sed.
Y como cada tarde se marchaba antes de recibir el pedido. Afortunadamente, Akane estaba tan feliz con su progreso en la cocina que aceptaba sin quejarse cuando ella le pedía llevar a su prometido una jarra de refrescante limonada.
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Akane caminó despacio por el estrecho pasillo hasta llegar al Dojo, respiró profundamente antes de entrar y cruzó la puerta empujando con su cuerpo la envejecida madera, llevaba en sus manos la bandeja de plástico en la cual Kasumi había colocado una jarra de cristal y un vaso, también de plástico.
-Ranma-llamó la chica de cabello corto
De inmediato sintió los fuertes brazos de su prometido rodeándole cariñoso. Los labios de Ranma besaron suavemente su cuello y ella no pudo evitar la risa nerviosa que escapó de sus labios.
-Ranma, no puedes quebrar está jarra, es la favorita de mi hermana-advirtió con severidad.
El chico arrugó el entrecejo y le quitó de las manos la bandeja, dejándola en el suelo del Dojo.
-Eso fue un accidente-intentó defenderse él
-Como sea-respondió la chica entrelazando sus delicados brazos en su cuello-Creí que habías dicho que estabas sediento.
-Lo estoy, estoy sediento-confirmó él antes de volver a probar el dulce sabor de los labios de Akane.