Anhelo || Shigaraki Tomura x Reader - BNHA ||

Summary

Esta historia puede llevar contenido no apto para menores de 16 años, gore, age gap, toxicidad, diferencia de edad, canibalismo, dependencia emocional, relaciones sexuales, lenguaje soez, entre otros. Si eres sensible a alguno de estos temas te pido por favor que te abstengas de leer la historia o dejar un mal comentario. Lees bajo tu propio riesgo ❤

Genre
Romance/Horror
Author
Leen!
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

𝑰 • 𝑻𝒐𝒓𝒎𝒆𝒏𝒕𝒂

I • 嵐



[Fronteras de Musutafu, Japón - 23:00 horas]

[01/10/2027


Huir.


Todo lo que ella hacía era huir.


De su pasado.


De aquellos "Héroes".


De todo lo que alguna vez le abrumó.


De todo lo que alguna vez odió.


¿Y cómo no hacerlo?


Si desde que tiene memoria le han enseñado a sobrevivir.


Aquella pequeña niña que corría por su miserable vida en una noche tormentosa por las calles con mal mantenimiento de Japón.


Quería olvidarlo todo, olvidar del porqué la perseguían, del porqué lloraba sin compasión alguna, del porqué no podía estar tranquila o siquiera del porqué no le permitían ser feliz a su modo.


No lo entendía, ¿No se supone que los héroes salvaban a las personas? Siempre había creído en eso, la habían educado para creer eso, le enseñaron que eso era lo correcto.


Entonces ¿Por qué dudaba?, ¿Era acaso el hecho que ya haya sido testigo del trato verdadero de los héroes?, normalmente esa sería la primera respuesta que uno pensaría.


- ¡A-Ahg! - Sollozo aquella niña de cabellos rosados, quien se terminó cayéndose de unas cuantas escaleras al estar corriendo, aterrizando en el suelo, lastimándola en el proceso.


Y a pesar de eso ella le tomó cero importancia y no lo dudó mucho, sin dejar de llorar por la angustia que sentía ella no se paró y comenzó a correr sin detenerse.


Pero su propia respuesta a su pregunta sabía que era más difícil, o como los adultos le decían, más "compleja" para lo que en ese momento era su pequeño e ingenuo cerebro.


Sabía que los héroes no eran lo que aparentaban, había sido testigo de ello.


La gran y aclamada corrupción, deshonestidad, egocentrismo y injusticia.


Sin embargo ella quería creer en ellos, pues a pesar de sus cortos siete años de edad ella se aferraría con todo su corazón a ese ideal.


Cuan equivocada estaba ella.


¿Quién le podría decir que en poco de 10 horas todos sus ideales y pensamientos inculcados se borrarían?


Por estar corriendo dentro de su burbuja no notó que ya no se escuchaban mucho más los pasos que anteriormente estaban detrás de _____.


La pequeña se detuvo, al ver que ya no la perseguían o simplemente ellos habían perdido su rastro se pudo tranquilizar un poco, de todas formas ahora tenía que encontrar un sitió donde quedarse.


Buscaría personas a quien acudir, pero ya era muy noche y dudaba encontrar a un civil sin malas intenciones por las calles.


Su mirada se fijó en una casa con luces encendidas y como consecuencia ella quería entrar y pedir ayuda pero sabía que sería complicado, no por el hecho de pedir ayuda, sino de recibirla.


Aún se encontraba cerca de ellos y probablemente tenían a muchas más personas metidas en lo que sea en lo que ellos estuvieran dentro.


Ella no era consciente del peligro que podría correr, solo había visto las luces y el primer pensamiento que le llegó fue - "¿Luces?, debe de haber alguien ahí... Probablemente tengan algo de comida" -


Decidió no molestar ni pedir ayuda, no quería tentar esa suerte que le acompañaba esa noche de tormenta, ella se acerco a esa casa y lo más sigilosa que ella pudo ser entró por una ventana.


¿Tenía en cuenta las consecuencias o riesgos que estaba tomando? Claro que no, ella apenas y sabía algunas cosas básicas de la vida.


Pero como anteriormente se mencionó, _____ buscaba sobrevivir, no importara el costo.


- Ay... D-Duele mucho - Se quejó la pequeña en un susurro, tratando de aguantar el dolor de sus pies descalzos, adoloridos por correr demasiado esa noche, rogándole a su subconsciente que parará de llorar.


No había roto nada, la ventana estaba abierta, permitiéndole la entrada al oxígeno y frescura adentro del hogar, y por supuesto también permitiéndole la entrada a aquella niña.


Ella quedó al borde de esta, permitiéndole ver con algo de claridad aquella casa.


Sentía frío, tenía hambre, simplemente no la estaba pasando nada bien, pero algo le iluminó la mirada.


¿Acaso sus ojos ya le estaban permitiendo delirar con toda su imaginación o realmente estaba viendo bien?


Frente del televisor una mesa para café de vidrio se apreciaba que arriba de esta misma tenía una caja entera llena de magdalenas de naranja, apodados por la pequeña como "pastelitos".


Ella entró con suma cautela, tomando con total libertad aquella caja, permitiéndole analizar el contenido de está misma.


Decidida a cometer su plan ella robó lo que próximamente iba a ser la cena de alguien.


Logró su cometido, pero a un costo grande. El dueño del hogar se enteró del ruido, saliendo a investigar en la sala.


Donde nadie se encontraba.


Había logrado salir, pero sabía que no tardaría en avisarle a los demás que ella se encontraba ahí, así que a sigilosamente volvió a esconderse en los callejones que se podían encontrar por las casas.


Para su suerte la tormenta se trataba de disipar, ahora sólo lloviznando por las calles previamente húmedas. Iría a paso lento, ¿Qué más daba? Nadie la detectaría, no aún, ellos tardarían en llegar.


Para su corta edad, _____ sabía bastantes cosas de supervivencia, pero su quirk no le ayudaba mucho en ese aspecto, o eso era lo que creía.


Ella no caía en cuenta que los "héroes" la trataban de salvar para no volverse una amenaza en un futuro, ellos querían ser egoístas con la pequeña.


Y porque ella tenía un don sumamente poderoso la trataron tal cual un objeto para quedárselo.


Ese “objeto” era valioso para muchos.


Ese “objeto” era valioso para héroes y villanos.


Ese “objeto” era valioso para todos.


Ese "objeto" por el cual todos querían ser egoístas.


¿Qué más daba la opinión de una mocosa de siete años de edad, verdad?


La niña caminaba sin rumbo, comiendo esos "pastelitos" de naranja que para su opinión personal no estaban nada deliciosos, ni siquiera buenos.


Pero no había comido nada, no sería exigente, además que tenía suficientes para llenarse y más.


Había parado de llover a pesar de seguir nublado, impidiendo que la luz de la Luna le diera al menos alguna visibilidad por las calles más que algunas farolas que se encontraban a lo lejos.


Mientras que la pequeña caminaba con cautela no podía dejar de pensar en todo lo que había pasado al momento.


Una total tragedia para _____, sin duda alguna.


Y sin darse cuenta ella ya había caminado lo suficiente como para ya no ver la anterior casa donde encontró alimentos.


Se había perdido totalmente en sus pensamientos.


Llegó a una zona donde transitaban muchas personas por el día, pero casi vacío por las noches.


Se detuvo repentinamente, dos hombres se encontraban emborrachándose en unas escaleras, al parecer no era la única alma que se encontraba despierta.


Ellos no notaron la mirada de la peli-rosa, que solo se dedicaba a verlos con confusión. Pero rápidamente se percató de unos pasos, alguien iba a salir por un callejón que conectaba ambos edificios.


Se sorprendió mucho al notar a un niño que se veía de no más de diez a trece años caminando, pero era muy llamativo.


Aquél niño que le robó la mirada a la pequeña tenía en todo su cuerpo una multitud de manos grises conectadas unas con las otras, un cabello azul grisáceo que para la inocencia de la niña lo hacía verse único.


Y dé repente todo se esfumó, en un parpadeo que raramente se sintió sumamente largo ya no se encontraban los hombres. - "¿Q-Qué?" - llegó a pensar _____.


Ella logró presenciar cómo aquél niño con solo tocarlos ambos hombres se desintegraron, los había matado.


Dejando como consecuencia un gran charco de sangre debajo de los pies de aquel niño.


Y eso emocionó a la pequeña _____.


¿Acaso él era como ella?


¿Acaso él también había sufrido lo mismo?


¿Él también era víctima de los héroes?


A pesar de haber quedado en un shock por la impresión su rostro fue adornado por una sonrisa un tanto cínica, el corazón de la pequeña latía con fuerza, ¡Ese sentimiento se sentía tan bien!


Por primera vez en su pobre vida se sintió comprendida, ella quería hablarle, saludarle, preguntarle todas sus dudas.


Pero no pudo, al menos no hoy, su vergüenza y timidez la hicieron retroceder a sus pensamientos. ¿Y si él la mataba? ¿Y si él la confundía con un héroe?


Era mejor esperar, su “padre” siempre le dijo que la paciencia era una virtud que ella tenía, sabía que podía esperar a reencontrarse con ese niño que la había emocionado tanto.


Para su sorpresa ella sintió algunas gotas de agua en sus mejillas ruborizadas. ¿Estaba volviendo a llover? No, no era eso.


Ella estaba llorando, _____ estaba llorando, se había emocionado tanto que sus sentimientos le ganaron. Ante eso ella se dio cuenta que se tenía que ir, no podía dejar que aquel niño la viera débil.


Sigilosa cual gato ella volvió a desaparecer de la escena, pero ahora con un propósito, volver a reencontrarse con ese niño sea como sea.


No importa si tiene que derramar nuevamente sangre.


No importa si tiene que volver a mentir.


No importa cuánto tiempo tarde.


Lo daría todo por su anhelo, el anhelo de volver a verlo, el anhelo de saber si son iguales, el anhelo de saber sus ideales.


El anhelo por conocerlo era mucho mayor a todos sus objetivos, metas o propósitos que tuvo en algún momento.


Lo volvería a ver, eso estaba asegurado, pero no sabía cuando, no sabía cuanto tardaría, ni en donde sería.


Pero se reencontrarían, y estaba segura de hablarle en esa próxima vez.


Sin saber que ese niño que se encontraba sonriente por haber matado aquellas personas que lo habían molestado hace unas horas ahora miraba con duda a donde alguna vez estuvo aquella niña expectante.


En la misma posición donde se encontraba la pequeña se podía observar una magdalena de pan naranja con envoltura morada bien posicionada en el suelo.



No habían pasado más de diez horas desde que vio al peli-celeste, a pesar de eso la pequeña niña ya estaba más que fascinada con él.


No podía dejar de pensar cuan excéntrico era, no se veía a personas de cabellos celestes con demasiadas manos en su cuerpo a menudo, y más aún que tenía alrededor de su edad.


Desde su encuentro solo podía pensar más y más preguntas que le podría cuestionar a aquel niño que de una manera extraña le robó toda su curiosidad.


¿Él también le iba a querer una vez se conozcan?


¿Ambos serían iguales?


¿Qué será de su pasado?


¿Acaso podrían compartir ideales?


¿Él odiaba a los héroes?


Odiar...


Un pensamiento llegó a _____, si él odiaba a los héroes ¿le haría odiarlos también?


No tenía nada en contra, de hecho por poco y ese pensamiento se apodera de su subconsciente, pero les tenía aprecio.


Pero no los odiaba, no recordaba haber aspirado a ser heroína como los otros niños que a lo largo de su corta vida la habían acompañado.


Sabía que ellos hicieron todo por "salvarla", eso era algo bueno ¿no? No importaba si querían ser egoístas, ellos tenían la intención de "salvarla".


Oh bueno, eso suponía ella.


Aún si ese fuera el caso ella lo aceptaría, aceptaría odiar a los héroes por aquel niño.


Por más que quiera su corazón le pedía a gritos que se quedara con el peli-celeste, aún si se daba el caso de que él la apartara.


Él no se podría esconder de ella, no lo dejaría ir, si una vez que lo vio se comprometió con él. A pesar de no saber nada de él, ella lo sentía de esa manera.


Tanto se concentró en el manitas que perdió la noción del tiempo, seguía en un callejón oscuro, un lugar poco transitado para su suerte.


No tenía forma de saber la hora exacta, pero gracias al sol pudo suponer que ya sería nuevamente de día, ahora que recordaba la última vez que prestó atención el sol aún no había salido.


¿Tanto había quedado pensando en él?


Se estaba adueñando de los pensamientos de _____, ¿eso era algo bueno? Ya no pensaba en su bienestar, pero gracias a eso no sentía apetito.


Pero daba igual, ahora tenía que encontrar un lugar donde pasar el amanecer, no le quedaba mucho tiempo de la luz de la luna.


En cuanto se hiciera totalmente de día no tardarían los héroes en patrullar la zona, tenía que ser precavida.


Los héroes no habían llegado por su suerte a patrullar en la noche, suponiendo que el señor del "pastelito" naranja lo tomó como algún que otro gato hambriento.


Pero de todas formas tenía que irse de ahí, no tardarían los héroes en encontrarla, eso lo sabía.


Necesitaba con urgencia un refugio al menos para esconderse por algunas semanas, pensaría en el peli-celeste después de estar segura.


Como siempre, tratando de sobrevivir.


Ahora que se daba cuenta, necesitaba ropa, no podía estar todo el tiempo con ese vestido todo roto, llamaría mucho la atención o podría ser reconocida por alguien cerca, y eso es lo que menos quería en esos momentos.


¿Y si robaba?


Ya lo había hecho con anterioridad, ¿Qué le diferenciaría de esta vez? Ella lo necesitaba urgentemente, así que decidió pasarlo como algo bueno.


Se mentiría a ella misma diciéndose que no era malo si realmente lo necesitaba.


¿Quién en su sano juicio culparía a una pobre niña de tener que robar para sobrevivir?


_____ no dudó mucho, pues no se quería arrepentir de su plan, con marcha rápida se dirigió a una zona frecuente de la ciudad, no se notaba rastros de alguna amenaza climática con llover, se veía despejado.


Con suerte y solo hay pocas personas, ya era casi de mañana y suponiendo que tenían una vida, los civiles deberían tardar en abrir aquellas tiendas.


Así que aprovechó esa oportunidad, seguro llamaría la atención pero era eso o no tener nada.


A pasos rápidos se dirigió a una zona muy transitada, para su sorpresa esta tenía gente.


- "Mhm... Algo es algo, no llamaré tanto la atención" - Pensó aquella niña que sin duda era particular.


Se adentró por la poca multitud de gente que estaba demasiado ocupada con ellos mismos, al menos no le tomarían importancia, eso haría que robar fue mucho más sencillo.


Lo primero que buscaba era prendas, con su mirada buscó algún sitio para ropa de niños, buscaría de niñas pero mayormente vendían ropa colorida y llamativa, algo que evitaba ser.


No tardó mucho en encontrar un sitió, tenía algunas personas dentro pero no las suficiente como para agobiarse.


Decidida ella entró a la tienda, primero notando si contaban con seguridad, para su sorpresa no tenían cámaras de seguridad, la suerte aún la acompañaba.


Buscó rápidamente alguna prenda discreta, no algo que estuviera a la vista, notarían su ausencia.


Algo encontró, dentro de una vitrina se podía observar unos pantalones negros pegados, una playera blanca y un pequeño suéter de color beige o albaricoque, algo discreto, era perfecto.


Con rapidez tomó la prenda, tratando de no hacer ruido, logrando su cometido ella camino a un baño cercano.


Si alguien la descubría pretendería estar perdida, nadie la cuestionaría.


No tardó mucho en tener las prendas puestas, el pantalón le quedaba apretado y las prendas del torso demasiado holgadas, no se podía quejar, era perfecto.


Con el vestido rasgado en mano ella se dispuso a caminar con total tranquilidad a la salida, el local era grande, además se había asegurado de remover las etiquetas.


Con éxito salió, _____ pensó en que debería considerar trabajar en espionaje, esa idea emociono mucho a la peli-rosada.


- "Ser un espía, agotador pero ventajoso, podría saber los secretos de los héroes y desmentirlos..." - Pensó la pequeña con emoción, le divertiría serlo, era algo que le llamaba la atención.


Aun así seguía descalza, con la herida en el pie, vaya, se veía horrible, pero ella no sabía nada acerca de medicina o cuidados del cuerpo.


Tendría que buscar algún calzado, talvez algo discreto como unos tenis.


A la vista de la pequeña se topó a un grupo de adolescentes que hacían demasiado ruido, reclamándole algo a una chica con el rostro sonrojado, y pronto se dirigieron a una tienda bastante moderna.


Veía a la lejanía como se divertían probando calzado, talvez ahí se encontraría algún zapato de su gusto, a pesar de verse bastante cuidado y seguro podría ser una desventaja, no podía correr el riesgo.


Pero algo se le ocurrió a la pequeña, ella entró al local, viendo que esta vez sí tenían cámaras de seguridad.


Rápidamente encontró el punto muerto, ahora tenía que hacer su jugada, ella comenzó apresuradamente la búsqueda de un calzado, encontrando así unos tenis blancos que combinan con su ropa.


Se movió al punto muerto, tratando de evitar que se le vea el rostro, ella sacó el par de zapatos y se los colocó, quitando la etiqueta que traían.


Después se acercó al grupo de chicas que hablaban sin parar, viendo que tenían sus bolsos a un lado, ignorándolos.


La pequeña _____ colocó las etiquetas en uno de los bolsos sin ser notada, ahora tenía que esperar que ellas salieran.


No tardaron mucho, ellas salieron sonrientes, pero fueron detenidas por el detector de mercancía, la seguridad se acercó a una de las jóvenes y la comenzó a revisar.


Sin perder mucho tiempo ella salió con tranquilidad del local, una vez fuera del alcance comenzó a correr hacía el callejón, aun teniendo su vestido en manos.


Trataba de ignorar aquellas miradas que le dirigían, la ponía nerviosa, no tenían que sentir pena por ella, ella sabía que de eso se trataba.


Odiaba ese sentimiento, la obligaban a aislarse de la sociedad, por eso odia a los civiles, son tan metiches en lo que no les incumbe.


Ya era de noche y ella había llegado con éxito, ahora tenía que buscar donde quedarse, no tardó mucho en buscar aquella casa abandonada y lejana, pero bien cuidada.


No dudó en entrar una vez que la encontró, siendo así que se dirigió al ático, donde había una ventana circular cubierta por una tela larga, ella tomó esa tela y la jaló para poder retirarla.


Una vez tuvo la tela en manos se acostó en el suelo, utilizando su viejo vestido como una almohada y así cayendo en los brazos de Morfeo, por fin descansando, acabando con su tedioso día.


Me gusta mucho más el morado, queda mejor ¿no es así?

Unos ligeros cambios, pero que ahora tienen coherencia, eso me hace sentir mejor.

Las actualizaciones serán los sábados o los domingos, pero días libres. De todas formas mañana el segundo capítulo reescrito.

Por cierto, los banners son un dolor de cabeza...

Comentario alguno que tengan díganlo, lo apreciaría mucho. ¡Besitos a todos!

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