𝐄𝐋 π‚π€π’π“πˆπ‹π‹πŽ π‡π„π‹π€πƒπŽ | Supercorp

Summary

One-Shot

Genre
Other
Author
-Stemma-
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

ConociΓ©ndote

Bakewell Town, Inglaterra

2 de diciembre de 1878

El invierno de ese aΓ±o era mΓ‘s frΓ­o que el anterior. Las tiendas cerraban temprano antes de que la nieve cubriera las entradas de los locales. Evitaban transitar las calles de noche por las fuertes corrientes de aire que aparecΓ­an sin advertencia. Un edificio un poco alejado de los demΓ‘s, cobijaba a niΓ±os desamparados sin hogar ni familia. La encargada, era conocida por todos en la ciudad, por ser una muchacha dulce y simpΓ‘tica. Kara Zor-El, creciΓ³ en el orfanato Brillante Horizonte, nacida el 22 de septiembre de 1856, fue abandonada frente al orfanato apenas naciΓ³. A pesar de saber esto, ella nunca se mostrΓ³ abatida por ello. Y hasta el dΓ­a de hoy sigue siendo una muchacha jovial y fuerte. En ese orfanato encontrΓ³ la familia que nunca tuvo y es por eso por lo que no le vio sentido en alejarse de ella. Al cumplir los 22 aΓ±os, comenzΓ³ a hacerse cargo de los niΓ±os que aun vivΓ­an ahΓ­. OfreciΓ©ndoles asΓ­ lo que a ella le dieron de niΓ±a, un hogar.

En el orfanato el ambiente era constantemente tranquilo. Eran pocos niΓ±os y la mayorΓ­a del tiempo el lugar se encontraba pacΓ­fico. Kara solΓ­a darle clases de mΓΊsica y otras veces los reunΓ­a para contar historias y Alex, su mejor amiga, le ayudaba con ambas actividades. Alexandra Danvers, era hija de la encargada anterior, y ya que pasaba el mayor tiempo ahΓ­ junto a su madre, conociΓ³ a Kara y se volvieron amigas instantΓ‘neamente. Aunque tenΓ­a una vida fuera del orfanato, iba cada vez que podΓ­a para ver a los niΓ±os y ayudar a Kara.

β€”Β‘Kara! Las cajas de leche debieron llegar hace tres dΓ­as. Se han retrasado con el envΓ­o.

β€”ΒΏCΓ³mo lo sabes?β€” preguntΓ³ la rubia mientras removΓ­a la avena que reciΓ©n habΓ­a empezado a hacer.

β€”Acaba de llegar una carta. No las estarΓ‘n entregando este mes, debemos ir por ellas.

β€”Es temprano, puedo pasar por ellas. En cuanto termine el desayuno irΓ© a buscarlas. ΒΏPuedes quedarte con los niΓ±os hasta mi regreso?

β€”Claro no hay problema. ΒΏSegura que irΓ‘s sola?

β€”SΓ­, no es un viaje de dos dΓ­as, llegarΓ© en la noche. EstarΓ© de vuelta pronto.

β€”Puedo hablar con alguien para que te acompaΓ±e.

β€”No te preocupes, Alex. EstarΓ© bien.

β€”Es que estarΓ‘s muy cerca de la frontera y me aterra de tan solo pensar que te ocurra algo.

β€”Solo deja de pensar en esas cosas, no serΓ‘ un viaje largo.

β€”Kara, pasarΓ‘s por territorio de los Luthor, acaso no te da miedo.

β€”ΒΏPorque deberΓ­a de tener miedo? La familia Luthor dejΓ³ este mundo ya hace varios aΓ±os, aunque haya sido una tragedia, no hay de que tener miedo.

β€”Se dice que, al pasar por ahΓ­, puedes escuchar los gritos de Lillian Luthor al ser calcinada por las llamas del incendio que ella misma provocΓ³. Esa mujer nunca mostrΓ³ estar bien de la cabeza.

β€”Alex, nunca debemos basarnos en rumores que han recorrido toda la ciudad. AdemΓ‘s, siempre han cambiado la versiΓ³n de lo que sucediΓ³.

β€”Bueno, eso es verdad.

β€”Ve y llama a los niΓ±os para que bajen a desayunarβ€” dijo mientras servΓ­a la avena en los cinco platos sobre la mesa.

β€”Valeβ€” luego de que los niΓ±os desayunaran, Kara se preparΓ³ para irse.

β€”ΒΏNo quieres que alguien te acompaΓ±e?

β€”Deja de preocuparte, Alex.

β€”Es que no lo puedo evitar, nunca habΓ­as viajado tan lejos.

β€”Siempre hay una primera vez para todo, ΒΏverdad?β€” vio a los niΓ±os que la miraban desde el portΓ³n, Kara subiΓ³ al carruaje y se despidiΓ³ de ellos por ΓΊltima vez, ahora sΓ­ permitiendo al caballo avanzar.

β€”Β‘CuΓ­date mucho!β€” fueron las ΓΊltimas palabras que escuchΓ³ de su amiga.

La nieve caΓ­a suavemente al sur del poblado, una fortificaciΓ³n se escondΓ­a en la lejanΓ­a. Lugar mejor conocido como el castillo de hielo, esto era porque su estructura era parecida a la de un castillo y en invierno los grandes bloques de piedra eran propensos a congelarse, mientras que otros, la nieve los cubrΓ­a hasta pintarlos de blanco, lo que hacΓ­an que parecieran cubos de hielo. De ahΓ­ su nombre. Ese lugar habΓ­a sido construido por la familia Luthor y fue heredado junto a sus tierras por generaciones. El estatus econΓ³mico de los Luthor siempre fue el mΓ‘s alto, haciΓ©ndolos la familia mΓ‘s rica en Bakewell. PoseΓ­an la mayor parte del territorio del sur de Bakewell, pero luego pasΓ³ a ser abandonado con el pasar de los aΓ±os.

De una familia de muchos miembros, pasΓ³ a solo quedar uno de ellos. Lena Luthor, la ΓΊnica sucesora de ese gran apellido que llegaron incluso a idolatrar Γ©pocas atrΓ‘s. Ella era la ΓΊnica que aΓΊn vivΓ­a y podrΓ­a continuar con ese legado, pero igual cargaba con la desgracia de su familia. Hace cuatro aΓ±os atrΓ‘s, su padre habΓ­a muerto de una rara enfermedad, y su madre se suicidΓ³ en su habitaciΓ³n hace casi cuatro meses. Su vida estaba llena de tragedia y ella estaba a punto de perder la cordura, tal y como lo hizo su madre. Lo que la mantuvo al margen desde que su madre muriΓ³, era una terca voz en su cabeza, pero con el pasar del tiempo esa voz fue desgastΓ‘ndose hasta que un dΓ­a no volviΓ³ a escucharla mΓ‘s.

Nunca habΓ­a cruzado los lΓ­mites de la residencia, y tampoco habΓ­a salido de esa casa. Se sentΓ­a prisionera, pero estaba a gusto. SentΓ­a cadenas aferrarse alrededor de su cuerpo, obligΓ‘ndola a quedarse ahΓ­, pero ya no pesaban. Se habΓ­a acostumbrado a vivir sola tanto tiempo, que incluso por un momento comenzΓ³ a amar la soledad. CreyΓ³ que habΓ­a nacido para morir igual de sola que su madre.

Canturreaba una canciΓ³n mientras se miraba en el espejo y cepillaba su cabello. El cepillo casi estaba gastado de tantas veces que lo usΓ³, pero eso era lo menos que le importaba. Su mente se extraviΓ³ en pensamientos vacΓ­os y comenzΓ³ a oΓ­r un fuerte chillido, que no pudo dejar de escuchar incluso cubriendo sus oΓ­dos. Dio un grito fuerte intentando competir con el agudo ruido, lanzΓ³ el cepillo contra el espejo quebrΓ‘ndolo a la mitad, aun por sobre sus gritos no logrΓ³ acallarlo. Para cuando el chillido se detuvo ya ella se encontraba en el suelo desmayada.

En alguna parte cerca de la frontera, Kara iba a paso lento por el sendero. Nunca habΓ­a llegado tan lejos, y a pesar de estar en tierras desconocidas no estaba alarmada. SentΓ­a la nieve caer sobre su rubia cabellera, y para ella era una de las mejores sensaciones. De todas las estaciones, el invierno era su favorita. Aunque la nieve alcanzaba a cubrir todo a su alrededor, esta hacΓ­a ver lo hermosa que podrΓ­a ser la vista. Ya habΓ­a alcanzado los lΓ­mites de la frontera y habΓ­a entrado en territorio de la familia Luthor, a lo lejos alcanzaba a ver un poco de las estructuras del castillo de hielo. HabΓ­a escuchado tantas cosas de esa familia, que ya no creΓ­a nada de lo que decΓ­a la gente. Ya que solΓ­an exagerar lo que decΓ­an conocer. Kara sentΓ­a lΓ‘stima por todos ellos, de una familia que en algΓΊn momento fue de gran influencia habΓ­a acabado en una gran catΓ‘strofe, convirtiΓ©ndolos en una popular leyenda. El caballo se detuvo de golpe, lo que inquietΓ³ e intranquilizΓ³ a Kara rΓ‘pidamente.

β€”ΒΏQuΓ© sucede amigo? ΒΏTodo bien?β€” dijo tratando de calmar al equino.

Kara se mantuvo alerta a su alrededor, en busca de lo que habΓ­a asustado a su compaΓ±ero de viaje. El caballo se alzΓ³ en dos patas y comenzΓ³ a correr despavorido, la rubia intentΓ³ tomar el control, pero fue en vano. Iban tan rΓ‘pido que, al tomar una curva en la senda, Kara no se sujetΓ³ bien y cayΓ³ del carruaje rodando colina abajo. La nieve ayudΓ³ a que la caΓ­da no fuera tan fuerte, pero al llegar hasta abajo Kara no se levantΓ³. Se habΓ­a desmayado.

Por la enorme casa no se escuchaba ningΓΊn ruido, a excepciΓ³n del fuego quemando la poca madera que guardaba la chimenea. Lena estaba sentada frente a ella con sus rodillas bajo su mentΓ³n, viendo como lentamente la madera se quemaba. Estaba completamente ida, casi embobada por las flameantes llamas.

β€”Es hermosoβ€” hablΓ³ para sΓ­ misma.

Su voz era ronca y casi audible, no recordaba la ΓΊltima vez que habΓ­a dicho algo. AcercΓ³ su mano para sentir el calor de las llamas sobre la yema de sus dedos. Su mano en comparaciΓ³n de su cuerpo estaba cΓ‘lida, asΓ­ que se acercΓ³ mΓ‘s a la chimenea, para que su cuerpo absorbiera el calor que desprendΓ­a de la chimenea. Su vida era miserable y se lo recordaba cada dΓ­a, no le importaba mejorarla. Le daba igual si continuaba asΓ­ el resto de su vida. Una lΓ‘grima reposΓ³ sobre su mejilla hasta perderse por su barbilla.

β€”Me dejaron solaβ€” alcanzΓ³ a decir a duras penas, su garganta estaba seca, gritaba con urgencia ser saciada. β€”Se fueron... y me dejaron solaβ€” mΓ‘s lΓ‘grimas llenaron su cansado y pΓ‘lido rostro.

Sin Γ‘nimo caminΓ³ hasta su habitaciΓ³n. QuerΓ­a salir de ese pozo sin fondo que la atormentaba dΓ­a y noche. Por las madrugadas cuando apenas alcanzaba a cerrar los ojos se levantaba alterada, se sentΓ­a como si se estuviera ahogando, pero sin estar debajo del agua, le daban fuertes punzadas en el pecho que la hacΓ­an revolcarse en la cama del dolor, y sentΓ­a que su cabeza iba a estallar. Ella no estaba bien. Ella querΓ­a sanar, pero no tenΓ­a las fuerzas, solo esperaba que alguien viniera a ayudarla. Pero era lo menos que tenΓ­a, esperanzas.

SentΓ­a su cuerpo frΓ­o por completo. Lo ΓΊltimo que recordaba era que habΓ­a caΓ­do del carruaje y se habΓ­a golpeado la cabeza. Se tocΓ³ inconscientemente la cabeza, no estaba sangrando, al menos era algo bueno. Se levantΓ³ del suelo, y tratΓ³ de descifrar donde estaba, pero no tenΓ­a idea. Estaba oscuro y estaba comenzando a congelarse, su piel se erizo he intentΓ³ cubrirse mejor, pero toda su ropa estaba frΓ­a y mojada, asΓ­ que no consiguiΓ³ mucho. RecordΓ³ que a lo lejos habΓ­a visto la casa de los Luthor, no deberΓ­a estar lejos de donde estaba. ComenzΓ³ a caminar hacia lo que supuso era la direcciΓ³n correcta.

Estaba temblando hasta mΓ‘s no poder cuando vio la casa delante de ella. Pudo dar certeza de que la casa en realidad parecΓ­a un castillo de hielo. Con prisa entrΓ³, al cerrar las puertas detrΓ‘s de ella pudo sentir algo de calor, pero no lo suficiente. ObservΓ³ la casa de reojo, cuando llegΓ³ al salΓ³n, vio la chimenea encendida y no dudΓ³ en arrodillarse ante ella con prontitud. Estuvo frente a ella por al menos una hora cuando su cuerpo comenzΓ³ a volver a su temperatura normal. SuspirΓ³ relajada, se detuvo a mirar mΓ‘s detenidamente la casa. Casi todo el lugar estaba cubierto de polvo y telaraΓ±as, casi lucΓ­a abandonado. Pero eso no podΓ­a ser, ella no habΓ­a encendido la chimenea, asΓ­ que dedujo que no estaba sola y que alguien mΓ‘s estaba rondando por los pasillos de la enorme casa.

Se levantΓ³ del suelo, en busca de esa persona. Dio vueltas y vueltas por casi toda la casa, pero no habΓ­a nadie. AΓΊn quedaba una habitaciΓ³n por revisar que Kara habΓ­a pasado por alto. AbriΓ³ la manija de plomo suavemente, lo que sea que estuviera detrΓ‘s de esa puerta no querΓ­a espantarlo.

La habitaciΓ³n estaba vacΓ­a, no habΓ­a luz que iluminara la habitaciΓ³n, salvo, la luz de la luna que entraba por la puerta del balcΓ³n. Kara se acercΓ³ para cerrarla, cuando mirΓ³ mΓ‘s allΓ‘ de las puertas encontrΓ³ a ese alguien que buscaba. La mujer se encontraba de pie sobre la baranda de piedra, tenΓ­a intenciones de saltar. Kara corriΓ³ hacia ella para impedirlo, la tirΓ³ del brazo hacia ella impidiendo su descenso.

—‘¿QuΓ© intentabas hacer, estΓ‘s loca?!β€” preguntΓ³ Kara viendo por fin el rostro de la desconocida mujer. No llevaba expresiΓ³n alguna, sus ojos estaban completamente vacΓ­os, estaba pasmada. Sus piernas flaquearon y cayΓ³ de rodillas, Kara intentΓ³ sostenerla, pero cayΓ³ junto a ella.

β€”ΒΏEstΓ‘s bien?β€” preguntΓ³ alejando mechones negros que bloqueaban el rostro de la chica. β€”Vamos, dime algo.

Lena la mirΓ³ por primera vez, la escuchaba lejos, aun teniΓ©ndola tan cerca. MirΓ³ como sus labios se movΓ­an de manera lenta y pausada, luego todo volviΓ³ a ser negro. Kara la sostuvo de la cabeza, se habΓ­a desmayado. La levantΓ³ con las pocas fuerzas que tenΓ­a y la llevΓ³ hasta la cama, la arropΓ³ enseguida al sentir su frΓ­a piel. ΒΏQuΓ© le habrΓ‘ sucedido? Se preguntΓ³ la rubia mientras cerraba las puertas del balcΓ³n con seguro.

Al paso de unas horas, Lena despertΓ³. Esta vez sin sentirse ahogada, las punzadas en el pecho o con el fuerte dolor de cabeza. Era la primera vez que lograba dormir bien en tanto tiempo y se sintiΓ³ un poco aliviada. Se sentΓ³ en la cama a mirar sus pies. Su mente estaba en blanco, mirΓ³ las puertas del balcΓ³n, las abriΓ³ y saliΓ³. En su sueΓ±o, casi llega a saltar, pero alguien la detuvo. Se asomΓ³ para contemplar la altura. ΒΏQuΓ© hubiera pasado si se hubiera aventado al precipicio? ΒΏVivirΓ­a? ΒΏO solo se romperΓ­a una pierna? SintiΓ³ un tacto cΓ‘lido en su brazo.

β€”ΒΏAcaso no aprendes?β€” era la misma mujer de sus sueΓ±os, que al parecer no habΓ­a sido un sueΓ±o despuΓ©s de todo. Kara la llevΓ³ devuelta a la habitaciΓ³n cerrando nuevamente las puertas.

β€”ΒΏEstΓ‘s mal de la cabeza?β€” preguntΓ³ alterada la rubia.

ΒΏQuΓ© hacΓ­a esa mujer aquΓ­? En un lugar tan inhΓ³spito como este. ΒΏAcaso esa mujer era su Γ‘ngel guardiΓ‘n? ΒΏVenΓ­a a rescatarla de su tormento?

β€”ΒΏCrees que ibas a conseguir algo con hacer eso?

Lena la mirΓ³ con detenimiento. Sus ojos la miraban de manera intranquila. Lena tragΓ³, pero su garganta al estar seca produjo que se ahogara y comenzara a toser. Kara preocupada corriΓ³ a la cocina en busca de un vaso con agua, cuando subiΓ³ se lo dio enseguida y bebiΓ³ de manera rΓ‘pida sin ningΓΊn tipo de pausa.

β€”Eh, tranquila, te puedes ahogar.

Lena respirΓ³ con prisa. Dio a penas dos pasos para ser atacada por mareos y terminar devolviendo el agua. No habΓ­a comido ni bebido nada en dΓ­as y su estΓ³mago no soportΓ³ el agua. Kara estaba sumamente preocupada por esa mujer. Nunca habΓ­a visto a alguien en ese estado. La sostuvo del brazo, al parecer luego de haber vomitado el agua su cuerpo la castigΓ³ nuevamente con mareos.

β€”Vamos, siΓ©ntateβ€” pidiΓ³ la rubia antes de arrodillarse delante de ella.

β€”Si tu cuerpo reacciona asΓ­, es que tienes el estΓ³mago vacΓ­o. ΒΏCuΓ‘ndo fue la ΓΊltima vez que comiste?β€” Kara esperΓ³ por una respuesta que nunca llegΓ³.

β€”Bien. Asiente para decir que sΓ­, y mueve la cabeza hacia los lados para responder que no.

β€”Hace cuanto que comiste, dos dΓ­as...β€” Lena negΓ³ lentamente.

β€”Tres...β€” Lena volviΓ³ a negar.

β€”ΒΏCuatro?β€” Lena por fin habΓ­a asentido. β€”De acuerdo. Tu recuΓ©state, intentarΓ© cocinar algoβ€” Kara saliΓ³ de la habitaciΓ³n dejΓ‘ndola sola.

BuscΓ³ la forma mΓ‘s cΓ³moda para acomodarse ya que su vientre comenzaba a doler. De verdad que intentΓ³ responderle a Kara, pero no pudo. Su garganta ardΓ­a, y esforzarse le costaba un terrible dolor. ΒΏPor quΓ© ella estarΓ­a aquΓ­? Era obvio que no estaba ahΓ­ por ella. ΒΏPor quΓ©, entonces? Lena cerrΓ³ los ojos con fuerzas, el dolor en su vientre se habΓ­a vuelto mΓ‘s fuerte. SentΓ­a que por la nariz le saldrΓ­a agua, asΓ­ que se la cubriΓ³. Ahora, al igual que su garganta, su nariz tambiΓ©n ardΓ­a. QuerΓ­a acabar con esa aflicciΓ³n que se la estaba comiendo viva, querΓ­a hacer que parara. Unos minutos mΓ‘s tarde Kara se habΓ­a unido de nuevo a la habitaciΓ³n, esta vez con un tazΓ³n de sopa de verduras y un tΓ©.

β€”No conseguΓ­ mucho en la cocina, pero esto te ayudarΓ‘β€” le pasΓ³ la taza de tΓ©. β€”BΓ©belo todo, mejorarΓ‘ tu estΓ³magoβ€” Kara esperΓ³ paciente a lo que la pelinegra se tomaba el tΓ©.

Al menos no estaba igual de pΓ‘lida que ayer, el color habΓ­a vuelto a su rostro y eso era un avance. Lena la alertΓ³ con un quejido que habΓ­a producido al acomodarse.

β€”ΒΏQuΓ© tienes? ΒΏTe duele algo?β€” Lena asintiΓ³.

Se sentΓ­a dΓ©bil, tantos dΓ­as sin comer, dormir o sin beber algo, le habΓ­a gastado sus energΓ­as. Caminaba por pura obligaciΓ³n, pero le dolΓ­a, le dolΓ­a cada pisada, sus pies merecΓ­an descansar. Cuando vaciΓ³ la taza, se estirΓ³ para dejarla sobre la mesa al lado de la cama.

β€”No te esfuerces muchoβ€” respondiΓ³ Kara quitΓ‘ndole la taza de sus finas y delgadas manos. Se sentΓ³ junto a ella para darle de comer de la sopa que habΓ­a preparado. Con cada pequeΓ±o bocado que Lena ingerΓ­a, Kara no podΓ­a evitar pensar en preguntas para hacerle, que les fueran fΓ‘ciles de responder.

β€”ΒΏVives aquΓ­?β€” mientras Lena comΓ­a, la escuchaba y contestaba con un sΓ­ o un no. β€”Supongo que eres una Luthor. CreΓ­a que la casa estaba abandonada.

β€”Debes sentirte muy sola aquΓ­β€” Lena no respondiΓ³ a eso.

SΓ­, se sentΓ­a muy sola dentro de esa casa, que en algΓΊn momento habΓ­a estado llena en cada esquina con miembros de su familia. Pero nadie quedaba, a excepciΓ³n de ella. Su corazΓ³n estaba sufriendo en total agonΓ­a, se aferraba a recuerdos del pasado que en algΓΊn momento la hicieron feliz. Esa luz que llevaba consigo aΓ±os atrΓ‘s se habΓ­a apagado y no habΓ­a nada que la pudiera volver a encender. Aunque muy en el fondo anhelaba que nada de eso hubiera ocurrido, que todo fuera distinto. Deseaba haber tenido las fuerzas para afrontarlo todo, pero de eso era lo mΓ‘s que carecΓ­a.

β€”ΒΏNo has pensado en mudarte? Ir a un lugar tranquilo, pero rodeada de gente. Por esta Γ‘rea es muy raro que la gente pase, ya que estΓ‘ limitado con la frontera. Y la casa al estar algo alejada del camino da un aspecto tenebroso y lΓ³brego, por eso nadie se ha acercadoβ€” Lena no pudo evitar soltar una lΓ‘grima, la cual Kara no pasΓ³ desapercibida.

β€”Yo... lo siento no quise... DiscΓΊlpame.

Ya con el tazΓ³n vacΓ­o Kara dio por terminada su tarea ahΓ­, asΓ­ que se levantΓ³. Lena sintiΓ³ como se alejaba, asΓ­ que con prisa la sostuvo del brazo para que no siguiera. No querΓ­a que se fuera, era la primera persona que habΓ­a visto desde meses, y lo menos que querΓ­a es que se perdiera para siempre al cruzar esa puerta para dejarla sola otra vez. Kara se sorprendiΓ³ por la fuerza en que la sujetaba. VolviΓ³ a sentarse en la cama dejando los utensilios sobre la mesa. Lena se aferrΓ³ a ella en un abrazo. PasΓ³ lΓ­quido por su garganta antes de susurrarle al oΓ­do.

β€”No... te... vayasβ€” Kara llevΓ³ su brazo hacia su espalda para dar golpecitos suaves.

β€”No lo harΓ©.

Su voz, lo ΓΊnico que indicaba era una intensa sΓΊplica. A Kara le dolΓ­a que estuviera en esas condiciones y estaba dispuesta a ayudarla. La ayudarΓ­a a escapar de todo aquello que la martirizaba dΓ­a y noche, se encargarΓ­a de ser su escudo. EstarΓ­a con ella hasta que no la necesitara mΓ‘s.

El tiempo fue avanzando, Kara pasaba las maΓ±anas en el orfanato y por las tardes se dirigΓ­a hacia el castillo helado. La ΓΊnica descendiente de los Luthor habΓ­a mejorado bastante, pero con lo que no contaba Kara mientras cuidaba de ella, era con el amor que habΓ­a comenzado a crecer hacia esa mujer. El tiempo que habΓ­a transcurrido junto a ella la hizo enamorarse cada dΓ­a mΓ‘s y eso la estaba matando. Porque sabΓ­a que faltaba muy poco para que Lena ya no la necesitara mΓ‘s. Solo era cuestiΓ³n de dΓ­as para abandonar por completo la casa y que Lena continuara con su vida, pero Kara no querΓ­a irse, querΓ­a quedarse, quedarse junto a la mujer que amaba a morir.

Se encontraba de camino hacia la casa en la que en algΓΊn momento se refugiΓ³ del frΓ­o. Le harΓ­a saber a Lena acerca de sus sentimientos. No la dejarΓ­a irse tan fΓ‘cilmente. AbriΓ³ las puertas de la casa buscando a Lena con la mirada, no se encontraba en el primer piso. SubiΓ³ hasta su cuarto y la encontrΓ³ afuera en el balcΓ³n.

En comparaciΓ³n con la primera vez que la vio, llevaba un vestido verde algo gastado. Esta ocasiΓ³n, traΓ­a puesto un traje mΓ‘s elegante, que la hacΓ­a ver mΓ‘s hermosa de lo que ya era. Lena, que la habΓ­a visto llegar desde la ventana de su habitaciΓ³n, saliΓ³ al balcΓ³n y la esperΓ³ en ese mismo lugar. La nieve habΓ­a comenzado a derretirse llevΓ‘ndose el blanco pΓ‘lido que habΓ­a cubierto alguna vez todo a su paso.

β€”Es hermosoβ€” Lena hablΓ³, sintiendo a Kara detrΓ‘s suyo.

β€”SΓ­, lo esβ€” Kara se posicionΓ³ a su lado.

β€”Te agradezco tanto Kara, no sΓ© cΓ³mo podrΓ© pagarte.

β€”No tienes que. Me es suficiente con saber que pude ayudarte a mejorar.

β€”Aun asΓ­, te compensarΓ©.

β€”Lena, yo...β€” hablΓ³ captando la atenciΓ³n de la otra mujer. Sus ojos verdosos eran hermosos, habΓ­an recobrado la vida que alguna vez escondieron. Todo de ella era hermoso, al punto de lograr que Kara cayera rendida a sus pies.

β€”Yo quiero que alcances la felicidad que merecesβ€” Kara tomΓ³ una de sus manos que descansaba sobre el barandal sujetΓ‘ndola con delicadeza. β€”Y quiero estar ahΓ­ cuando suceda. No quiero apartarme de tu lado, te amo Lenaβ€” esas palabras habΓ­an hecho reaccionar el corazΓ³n de Lena, que comenzΓ³ a latir mΓ‘s rΓ‘pido que de costumbre.

β€”Este amor que siento por ti para mΓ­ es inexplicable y continΓΊa creciendo cada vez que te veo. Quiero vivir el resto de mi vida a tu...β€” Lena se acercΓ³ a los labios de Kara besΓ‘ndolos suavemente, hace mucho que ansiaba con probarlos y no pudo resistirse en ese momento que Kara se habΓ­a expuesto a ella. ΒΏCΓ³mo se debe sentir una persona amada? Lena no estaba segura, no tenΓ­a una explicaciΓ³n clara, pero se sentΓ­a bien. Sus lenguas se unieron en una tranquila guerra que ambas estaban dispuestas a ceder, Kara atrajo mΓ‘s el cuerpo de Lena hasta sentirla mΓ‘s cerca.

β€”Yo no quiero que te apartes de mi lado, Kara.