ConociΓ©ndote
Bakewell Town, Inglaterra
2 de diciembre de 1878
El invierno de ese aΓ±o era mΓ‘s frΓo que el anterior. Las tiendas cerraban temprano antes de que la nieve cubriera las entradas de los locales. Evitaban transitar las calles de noche por las fuertes corrientes de aire que aparecΓan sin advertencia. Un edificio un poco alejado de los demΓ‘s, cobijaba a niΓ±os desamparados sin hogar ni familia. La encargada, era conocida por todos en la ciudad, por ser una muchacha dulce y simpΓ‘tica. Kara Zor-El, creciΓ³ en el orfanato Brillante Horizonte, nacida el 22 de septiembre de 1856, fue abandonada frente al orfanato apenas naciΓ³. A pesar de saber esto, ella nunca se mostrΓ³ abatida por ello. Y hasta el dΓa de hoy sigue siendo una muchacha jovial y fuerte. En ese orfanato encontrΓ³ la familia que nunca tuvo y es por eso por lo que no le vio sentido en alejarse de ella. Al cumplir los 22 aΓ±os, comenzΓ³ a hacerse cargo de los niΓ±os que aun vivΓan ahΓ. OfreciΓ©ndoles asΓ lo que a ella le dieron de niΓ±a, un hogar.
En el orfanato el ambiente era constantemente tranquilo. Eran pocos niΓ±os y la mayorΓa del tiempo el lugar se encontraba pacΓfico. Kara solΓa darle clases de mΓΊsica y otras veces los reunΓa para contar historias y Alex, su mejor amiga, le ayudaba con ambas actividades. Alexandra Danvers, era hija de la encargada anterior, y ya que pasaba el mayor tiempo ahΓ junto a su madre, conociΓ³ a Kara y se volvieron amigas instantΓ‘neamente. Aunque tenΓa una vida fuera del orfanato, iba cada vez que podΓa para ver a los niΓ±os y ayudar a Kara.
βΒ‘Kara! Las cajas de leche debieron llegar hace tres dΓas. Se han retrasado con el envΓo.
βΒΏCΓ³mo lo sabes?β preguntΓ³ la rubia mientras removΓa la avena que reciΓ©n habΓa empezado a hacer.
βAcaba de llegar una carta. No las estarΓ‘n entregando este mes, debemos ir por ellas.
βEs temprano, puedo pasar por ellas. En cuanto termine el desayuno irΓ© a buscarlas. ΒΏPuedes quedarte con los niΓ±os hasta mi regreso?
βClaro no hay problema. ΒΏSegura que irΓ‘s sola?
βSΓ, no es un viaje de dos dΓas, llegarΓ© en la noche. EstarΓ© de vuelta pronto.
βPuedo hablar con alguien para que te acompaΓ±e.
βNo te preocupes, Alex. EstarΓ© bien.
βEs que estarΓ‘s muy cerca de la frontera y me aterra de tan solo pensar que te ocurra algo.
βSolo deja de pensar en esas cosas, no serΓ‘ un viaje largo.
βKara, pasarΓ‘s por territorio de los Luthor, acaso no te da miedo.
βΒΏPorque deberΓa de tener miedo? La familia Luthor dejΓ³ este mundo ya hace varios aΓ±os, aunque haya sido una tragedia, no hay de que tener miedo.
βSe dice que, al pasar por ahΓ, puedes escuchar los gritos de Lillian Luthor al ser calcinada por las llamas del incendio que ella misma provocΓ³. Esa mujer nunca mostrΓ³ estar bien de la cabeza.
βAlex, nunca debemos basarnos en rumores que han recorrido toda la ciudad. AdemΓ‘s, siempre han cambiado la versiΓ³n de lo que sucediΓ³.
βBueno, eso es verdad.
βVe y llama a los niΓ±os para que bajen a desayunarβ dijo mientras servΓa la avena en los cinco platos sobre la mesa.
βValeβ luego de que los niΓ±os desayunaran, Kara se preparΓ³ para irse.
βΒΏNo quieres que alguien te acompaΓ±e?
βDeja de preocuparte, Alex.
βEs que no lo puedo evitar, nunca habΓas viajado tan lejos.
βSiempre hay una primera vez para todo, ΒΏverdad?β vio a los niΓ±os que la miraban desde el portΓ³n, Kara subiΓ³ al carruaje y se despidiΓ³ de ellos por ΓΊltima vez, ahora sΓ permitiendo al caballo avanzar.
βΒ‘CuΓdate mucho!β fueron las ΓΊltimas palabras que escuchΓ³ de su amiga.
La nieve caΓa suavemente al sur del poblado, una fortificaciΓ³n se escondΓa en la lejanΓa. Lugar mejor conocido como el castillo de hielo, esto era porque su estructura era parecida a la de un castillo y en invierno los grandes bloques de piedra eran propensos a congelarse, mientras que otros, la nieve los cubrΓa hasta pintarlos de blanco, lo que hacΓan que parecieran cubos de hielo. De ahΓ su nombre. Ese lugar habΓa sido construido por la familia Luthor y fue heredado junto a sus tierras por generaciones. El estatus econΓ³mico de los Luthor siempre fue el mΓ‘s alto, haciΓ©ndolos la familia mΓ‘s rica en Bakewell. PoseΓan la mayor parte del territorio del sur de Bakewell, pero luego pasΓ³ a ser abandonado con el pasar de los aΓ±os.
De una familia de muchos miembros, pasΓ³ a solo quedar uno de ellos. Lena Luthor, la ΓΊnica sucesora de ese gran apellido que llegaron incluso a idolatrar Γ©pocas atrΓ‘s. Ella era la ΓΊnica que aΓΊn vivΓa y podrΓa continuar con ese legado, pero igual cargaba con la desgracia de su familia. Hace cuatro aΓ±os atrΓ‘s, su padre habΓa muerto de una rara enfermedad, y su madre se suicidΓ³ en su habitaciΓ³n hace casi cuatro meses. Su vida estaba llena de tragedia y ella estaba a punto de perder la cordura, tal y como lo hizo su madre. Lo que la mantuvo al margen desde que su madre muriΓ³, era una terca voz en su cabeza, pero con el pasar del tiempo esa voz fue desgastΓ‘ndose hasta que un dΓa no volviΓ³ a escucharla mΓ‘s.
Nunca habΓa cruzado los lΓmites de la residencia, y tampoco habΓa salido de esa casa. Se sentΓa prisionera, pero estaba a gusto. SentΓa cadenas aferrarse alrededor de su cuerpo, obligΓ‘ndola a quedarse ahΓ, pero ya no pesaban. Se habΓa acostumbrado a vivir sola tanto tiempo, que incluso por un momento comenzΓ³ a amar la soledad. CreyΓ³ que habΓa nacido para morir igual de sola que su madre.
Canturreaba una canciΓ³n mientras se miraba en el espejo y cepillaba su cabello. El cepillo casi estaba gastado de tantas veces que lo usΓ³, pero eso era lo menos que le importaba. Su mente se extraviΓ³ en pensamientos vacΓos y comenzΓ³ a oΓr un fuerte chillido, que no pudo dejar de escuchar incluso cubriendo sus oΓdos. Dio un grito fuerte intentando competir con el agudo ruido, lanzΓ³ el cepillo contra el espejo quebrΓ‘ndolo a la mitad, aun por sobre sus gritos no logrΓ³ acallarlo. Para cuando el chillido se detuvo ya ella se encontraba en el suelo desmayada.
En alguna parte cerca de la frontera, Kara iba a paso lento por el sendero. Nunca habΓa llegado tan lejos, y a pesar de estar en tierras desconocidas no estaba alarmada. SentΓa la nieve caer sobre su rubia cabellera, y para ella era una de las mejores sensaciones. De todas las estaciones, el invierno era su favorita. Aunque la nieve alcanzaba a cubrir todo a su alrededor, esta hacΓa ver lo hermosa que podrΓa ser la vista. Ya habΓa alcanzado los lΓmites de la frontera y habΓa entrado en territorio de la familia Luthor, a lo lejos alcanzaba a ver un poco de las estructuras del castillo de hielo. HabΓa escuchado tantas cosas de esa familia, que ya no creΓa nada de lo que decΓa la gente. Ya que solΓan exagerar lo que decΓan conocer. Kara sentΓa lΓ‘stima por todos ellos, de una familia que en algΓΊn momento fue de gran influencia habΓa acabado en una gran catΓ‘strofe, convirtiΓ©ndolos en una popular leyenda. El caballo se detuvo de golpe, lo que inquietΓ³ e intranquilizΓ³ a Kara rΓ‘pidamente.
βΒΏQuΓ© sucede amigo? ΒΏTodo bien?β dijo tratando de calmar al equino.
Kara se mantuvo alerta a su alrededor, en busca de lo que habΓa asustado a su compaΓ±ero de viaje. El caballo se alzΓ³ en dos patas y comenzΓ³ a correr despavorido, la rubia intentΓ³ tomar el control, pero fue en vano. Iban tan rΓ‘pido que, al tomar una curva en la senda, Kara no se sujetΓ³ bien y cayΓ³ del carruaje rodando colina abajo. La nieve ayudΓ³ a que la caΓda no fuera tan fuerte, pero al llegar hasta abajo Kara no se levantΓ³. Se habΓa desmayado.
Por la enorme casa no se escuchaba ningΓΊn ruido, a excepciΓ³n del fuego quemando la poca madera que guardaba la chimenea. Lena estaba sentada frente a ella con sus rodillas bajo su mentΓ³n, viendo como lentamente la madera se quemaba. Estaba completamente ida, casi embobada por las flameantes llamas.
βEs hermosoβ hablΓ³ para sΓ misma.
Su voz era ronca y casi audible, no recordaba la ΓΊltima vez que habΓa dicho algo. AcercΓ³ su mano para sentir el calor de las llamas sobre la yema de sus dedos. Su mano en comparaciΓ³n de su cuerpo estaba cΓ‘lida, asΓ que se acercΓ³ mΓ‘s a la chimenea, para que su cuerpo absorbiera el calor que desprendΓa de la chimenea. Su vida era miserable y se lo recordaba cada dΓa, no le importaba mejorarla. Le daba igual si continuaba asΓ el resto de su vida. Una lΓ‘grima reposΓ³ sobre su mejilla hasta perderse por su barbilla.
βMe dejaron solaβ alcanzΓ³ a decir a duras penas, su garganta estaba seca, gritaba con urgencia ser saciada. βSe fueron... y me dejaron solaβ mΓ‘s lΓ‘grimas llenaron su cansado y pΓ‘lido rostro.
Sin Γ‘nimo caminΓ³ hasta su habitaciΓ³n. QuerΓa salir de ese pozo sin fondo que la atormentaba dΓa y noche. Por las madrugadas cuando apenas alcanzaba a cerrar los ojos se levantaba alterada, se sentΓa como si se estuviera ahogando, pero sin estar debajo del agua, le daban fuertes punzadas en el pecho que la hacΓan revolcarse en la cama del dolor, y sentΓa que su cabeza iba a estallar. Ella no estaba bien. Ella querΓa sanar, pero no tenΓa las fuerzas, solo esperaba que alguien viniera a ayudarla. Pero era lo menos que tenΓa, esperanzas.
SentΓa su cuerpo frΓo por completo. Lo ΓΊltimo que recordaba era que habΓa caΓdo del carruaje y se habΓa golpeado la cabeza. Se tocΓ³ inconscientemente la cabeza, no estaba sangrando, al menos era algo bueno. Se levantΓ³ del suelo, y tratΓ³ de descifrar donde estaba, pero no tenΓa idea. Estaba oscuro y estaba comenzando a congelarse, su piel se erizo he intentΓ³ cubrirse mejor, pero toda su ropa estaba frΓa y mojada, asΓ que no consiguiΓ³ mucho. RecordΓ³ que a lo lejos habΓa visto la casa de los Luthor, no deberΓa estar lejos de donde estaba. ComenzΓ³ a caminar hacia lo que supuso era la direcciΓ³n correcta.
Estaba temblando hasta mΓ‘s no poder cuando vio la casa delante de ella. Pudo dar certeza de que la casa en realidad parecΓa un castillo de hielo. Con prisa entrΓ³, al cerrar las puertas detrΓ‘s de ella pudo sentir algo de calor, pero no lo suficiente. ObservΓ³ la casa de reojo, cuando llegΓ³ al salΓ³n, vio la chimenea encendida y no dudΓ³ en arrodillarse ante ella con prontitud. Estuvo frente a ella por al menos una hora cuando su cuerpo comenzΓ³ a volver a su temperatura normal. SuspirΓ³ relajada, se detuvo a mirar mΓ‘s detenidamente la casa. Casi todo el lugar estaba cubierto de polvo y telaraΓ±as, casi lucΓa abandonado. Pero eso no podΓa ser, ella no habΓa encendido la chimenea, asΓ que dedujo que no estaba sola y que alguien mΓ‘s estaba rondando por los pasillos de la enorme casa.
Se levantΓ³ del suelo, en busca de esa persona. Dio vueltas y vueltas por casi toda la casa, pero no habΓa nadie. AΓΊn quedaba una habitaciΓ³n por revisar que Kara habΓa pasado por alto. AbriΓ³ la manija de plomo suavemente, lo que sea que estuviera detrΓ‘s de esa puerta no querΓa espantarlo.
La habitaciΓ³n estaba vacΓa, no habΓa luz que iluminara la habitaciΓ³n, salvo, la luz de la luna que entraba por la puerta del balcΓ³n. Kara se acercΓ³ para cerrarla, cuando mirΓ³ mΓ‘s allΓ‘ de las puertas encontrΓ³ a ese alguien que buscaba. La mujer se encontraba de pie sobre la baranda de piedra, tenΓa intenciones de saltar. Kara corriΓ³ hacia ella para impedirlo, la tirΓ³ del brazo hacia ella impidiendo su descenso.
β‘¿QuΓ© intentabas hacer, estΓ‘s loca?!β preguntΓ³ Kara viendo por fin el rostro de la desconocida mujer. No llevaba expresiΓ³n alguna, sus ojos estaban completamente vacΓos, estaba pasmada. Sus piernas flaquearon y cayΓ³ de rodillas, Kara intentΓ³ sostenerla, pero cayΓ³ junto a ella.
βΒΏEstΓ‘s bien?β preguntΓ³ alejando mechones negros que bloqueaban el rostro de la chica. βVamos, dime algo.
Lena la mirΓ³ por primera vez, la escuchaba lejos, aun teniΓ©ndola tan cerca. MirΓ³ como sus labios se movΓan de manera lenta y pausada, luego todo volviΓ³ a ser negro. Kara la sostuvo de la cabeza, se habΓa desmayado. La levantΓ³ con las pocas fuerzas que tenΓa y la llevΓ³ hasta la cama, la arropΓ³ enseguida al sentir su frΓa piel. ΒΏQuΓ© le habrΓ‘ sucedido? Se preguntΓ³ la rubia mientras cerraba las puertas del balcΓ³n con seguro.
Al paso de unas horas, Lena despertΓ³. Esta vez sin sentirse ahogada, las punzadas en el pecho o con el fuerte dolor de cabeza. Era la primera vez que lograba dormir bien en tanto tiempo y se sintiΓ³ un poco aliviada. Se sentΓ³ en la cama a mirar sus pies. Su mente estaba en blanco, mirΓ³ las puertas del balcΓ³n, las abriΓ³ y saliΓ³. En su sueΓ±o, casi llega a saltar, pero alguien la detuvo. Se asomΓ³ para contemplar la altura. ΒΏQuΓ© hubiera pasado si se hubiera aventado al precipicio? ΒΏVivirΓa? ΒΏO solo se romperΓa una pierna? SintiΓ³ un tacto cΓ‘lido en su brazo.
βΒΏAcaso no aprendes?β era la misma mujer de sus sueΓ±os, que al parecer no habΓa sido un sueΓ±o despuΓ©s de todo. Kara la llevΓ³ devuelta a la habitaciΓ³n cerrando nuevamente las puertas.
βΒΏEstΓ‘s mal de la cabeza?β preguntΓ³ alterada la rubia.
ΒΏQuΓ© hacΓa esa mujer aquΓ? En un lugar tan inhΓ³spito como este. ΒΏAcaso esa mujer era su Γ‘ngel guardiΓ‘n? ΒΏVenΓa a rescatarla de su tormento?
βΒΏCrees que ibas a conseguir algo con hacer eso?
Lena la mirΓ³ con detenimiento. Sus ojos la miraban de manera intranquila. Lena tragΓ³, pero su garganta al estar seca produjo que se ahogara y comenzara a toser. Kara preocupada corriΓ³ a la cocina en busca de un vaso con agua, cuando subiΓ³ se lo dio enseguida y bebiΓ³ de manera rΓ‘pida sin ningΓΊn tipo de pausa.
βEh, tranquila, te puedes ahogar.
Lena respirΓ³ con prisa. Dio a penas dos pasos para ser atacada por mareos y terminar devolviendo el agua. No habΓa comido ni bebido nada en dΓas y su estΓ³mago no soportΓ³ el agua. Kara estaba sumamente preocupada por esa mujer. Nunca habΓa visto a alguien en ese estado. La sostuvo del brazo, al parecer luego de haber vomitado el agua su cuerpo la castigΓ³ nuevamente con mareos.
βVamos, siΓ©ntateβ pidiΓ³ la rubia antes de arrodillarse delante de ella.
βSi tu cuerpo reacciona asΓ, es que tienes el estΓ³mago vacΓo. ΒΏCuΓ‘ndo fue la ΓΊltima vez que comiste?β Kara esperΓ³ por una respuesta que nunca llegΓ³.
βBien. Asiente para decir que sΓ, y mueve la cabeza hacia los lados para responder que no.
βHace cuanto que comiste, dos dΓas...β Lena negΓ³ lentamente.
βTres...β Lena volviΓ³ a negar.
βΒΏCuatro?β Lena por fin habΓa asentido. βDe acuerdo. Tu recuΓ©state, intentarΓ© cocinar algoβ Kara saliΓ³ de la habitaciΓ³n dejΓ‘ndola sola.
BuscΓ³ la forma mΓ‘s cΓ³moda para acomodarse ya que su vientre comenzaba a doler. De verdad que intentΓ³ responderle a Kara, pero no pudo. Su garganta ardΓa, y esforzarse le costaba un terrible dolor. ΒΏPor quΓ© ella estarΓa aquΓ? Era obvio que no estaba ahΓ por ella. ΒΏPor quΓ©, entonces? Lena cerrΓ³ los ojos con fuerzas, el dolor en su vientre se habΓa vuelto mΓ‘s fuerte. SentΓa que por la nariz le saldrΓa agua, asΓ que se la cubriΓ³. Ahora, al igual que su garganta, su nariz tambiΓ©n ardΓa. QuerΓa acabar con esa aflicciΓ³n que se la estaba comiendo viva, querΓa hacer que parara. Unos minutos mΓ‘s tarde Kara se habΓa unido de nuevo a la habitaciΓ³n, esta vez con un tazΓ³n de sopa de verduras y un tΓ©.
βNo conseguΓ mucho en la cocina, pero esto te ayudarΓ‘β le pasΓ³ la taza de tΓ©. βBΓ©belo todo, mejorarΓ‘ tu estΓ³magoβ Kara esperΓ³ paciente a lo que la pelinegra se tomaba el tΓ©.
Al menos no estaba igual de pΓ‘lida que ayer, el color habΓa vuelto a su rostro y eso era un avance. Lena la alertΓ³ con un quejido que habΓa producido al acomodarse.
βΒΏQuΓ© tienes? ΒΏTe duele algo?β Lena asintiΓ³.
Se sentΓa dΓ©bil, tantos dΓas sin comer, dormir o sin beber algo, le habΓa gastado sus energΓas. Caminaba por pura obligaciΓ³n, pero le dolΓa, le dolΓa cada pisada, sus pies merecΓan descansar. Cuando vaciΓ³ la taza, se estirΓ³ para dejarla sobre la mesa al lado de la cama.
βNo te esfuerces muchoβ respondiΓ³ Kara quitΓ‘ndole la taza de sus finas y delgadas manos. Se sentΓ³ junto a ella para darle de comer de la sopa que habΓa preparado. Con cada pequeΓ±o bocado que Lena ingerΓa, Kara no podΓa evitar pensar en preguntas para hacerle, que les fueran fΓ‘ciles de responder.
βΒΏVives aquΓ?β mientras Lena comΓa, la escuchaba y contestaba con un sΓ o un no. βSupongo que eres una Luthor. CreΓa que la casa estaba abandonada.
βDebes sentirte muy sola aquΓβ Lena no respondiΓ³ a eso.
SΓ, se sentΓa muy sola dentro de esa casa, que en algΓΊn momento habΓa estado llena en cada esquina con miembros de su familia. Pero nadie quedaba, a excepciΓ³n de ella. Su corazΓ³n estaba sufriendo en total agonΓa, se aferraba a recuerdos del pasado que en algΓΊn momento la hicieron feliz. Esa luz que llevaba consigo aΓ±os atrΓ‘s se habΓa apagado y no habΓa nada que la pudiera volver a encender. Aunque muy en el fondo anhelaba que nada de eso hubiera ocurrido, que todo fuera distinto. Deseaba haber tenido las fuerzas para afrontarlo todo, pero de eso era lo mΓ‘s que carecΓa.
βΒΏNo has pensado en mudarte? Ir a un lugar tranquilo, pero rodeada de gente. Por esta Γ‘rea es muy raro que la gente pase, ya que estΓ‘ limitado con la frontera. Y la casa al estar algo alejada del camino da un aspecto tenebroso y lΓ³brego, por eso nadie se ha acercadoβ Lena no pudo evitar soltar una lΓ‘grima, la cual Kara no pasΓ³ desapercibida.
βYo... lo siento no quise... DiscΓΊlpame.
Ya con el tazΓ³n vacΓo Kara dio por terminada su tarea ahΓ, asΓ que se levantΓ³. Lena sintiΓ³ como se alejaba, asΓ que con prisa la sostuvo del brazo para que no siguiera. No querΓa que se fuera, era la primera persona que habΓa visto desde meses, y lo menos que querΓa es que se perdiera para siempre al cruzar esa puerta para dejarla sola otra vez. Kara se sorprendiΓ³ por la fuerza en que la sujetaba. VolviΓ³ a sentarse en la cama dejando los utensilios sobre la mesa. Lena se aferrΓ³ a ella en un abrazo. PasΓ³ lΓquido por su garganta antes de susurrarle al oΓdo.
βNo... te... vayasβ Kara llevΓ³ su brazo hacia su espalda para dar golpecitos suaves.
βNo lo harΓ©.
Su voz, lo ΓΊnico que indicaba era una intensa sΓΊplica. A Kara le dolΓa que estuviera en esas condiciones y estaba dispuesta a ayudarla. La ayudarΓa a escapar de todo aquello que la martirizaba dΓa y noche, se encargarΓa de ser su escudo. EstarΓa con ella hasta que no la necesitara mΓ‘s.
El tiempo fue avanzando, Kara pasaba las maΓ±anas en el orfanato y por las tardes se dirigΓa hacia el castillo helado. La ΓΊnica descendiente de los Luthor habΓa mejorado bastante, pero con lo que no contaba Kara mientras cuidaba de ella, era con el amor que habΓa comenzado a crecer hacia esa mujer. El tiempo que habΓa transcurrido junto a ella la hizo enamorarse cada dΓa mΓ‘s y eso la estaba matando. Porque sabΓa que faltaba muy poco para que Lena ya no la necesitara mΓ‘s. Solo era cuestiΓ³n de dΓas para abandonar por completo la casa y que Lena continuara con su vida, pero Kara no querΓa irse, querΓa quedarse, quedarse junto a la mujer que amaba a morir.
Se encontraba de camino hacia la casa en la que en algΓΊn momento se refugiΓ³ del frΓo. Le harΓa saber a Lena acerca de sus sentimientos. No la dejarΓa irse tan fΓ‘cilmente. AbriΓ³ las puertas de la casa buscando a Lena con la mirada, no se encontraba en el primer piso. SubiΓ³ hasta su cuarto y la encontrΓ³ afuera en el balcΓ³n.
En comparaciΓ³n con la primera vez que la vio, llevaba un vestido verde algo gastado. Esta ocasiΓ³n, traΓa puesto un traje mΓ‘s elegante, que la hacΓa ver mΓ‘s hermosa de lo que ya era. Lena, que la habΓa visto llegar desde la ventana de su habitaciΓ³n, saliΓ³ al balcΓ³n y la esperΓ³ en ese mismo lugar. La nieve habΓa comenzado a derretirse llevΓ‘ndose el blanco pΓ‘lido que habΓa cubierto alguna vez todo a su paso.
βEs hermosoβ Lena hablΓ³, sintiendo a Kara detrΓ‘s suyo.
βSΓ, lo esβ Kara se posicionΓ³ a su lado.
βTe agradezco tanto Kara, no sΓ© cΓ³mo podrΓ© pagarte.
βNo tienes que. Me es suficiente con saber que pude ayudarte a mejorar.
βAun asΓ, te compensarΓ©.
βLena, yo...β hablΓ³ captando la atenciΓ³n de la otra mujer. Sus ojos verdosos eran hermosos, habΓan recobrado la vida que alguna vez escondieron. Todo de ella era hermoso, al punto de lograr que Kara cayera rendida a sus pies.
βYo quiero que alcances la felicidad que merecesβ Kara tomΓ³ una de sus manos que descansaba sobre el barandal sujetΓ‘ndola con delicadeza. βY quiero estar ahΓ cuando suceda. No quiero apartarme de tu lado, te amo Lenaβ esas palabras habΓan hecho reaccionar el corazΓ³n de Lena, que comenzΓ³ a latir mΓ‘s rΓ‘pido que de costumbre.
βEste amor que siento por ti para mΓ es inexplicable y continΓΊa creciendo cada vez que te veo. Quiero vivir el resto de mi vida a tu...β Lena se acercΓ³ a los labios de Kara besΓ‘ndolos suavemente, hace mucho que ansiaba con probarlos y no pudo resistirse en ese momento que Kara se habΓa expuesto a ella. ΒΏCΓ³mo se debe sentir una persona amada? Lena no estaba segura, no tenΓa una explicaciΓ³n clara, pero se sentΓa bien. Sus lenguas se unieron en una tranquila guerra que ambas estaban dispuestas a ceder, Kara atrajo mΓ‘s el cuerpo de Lena hasta sentirla mΓ‘s cerca.
βYo no quiero que te apartes de mi lado, Kara.