Customize readability
Aa

Hanahaki - Maxnat

Summary

Nat esta enfermo. Su salud se deteriora poco a poco y la única cura es el amor de Max. 🌸 Pareja principal: Maxnat 🌸 Género: Drama, fluff, 18+, final feliz, ficción, no pretendo lástimar a nadie o los actores involucrados en la historia. 🌸 Two shot + Extra. (Finalizada).

Genre
Romance,Erotica
Author
Maps
Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

1

Era un día de escuela normal, aunque desde que se había levantado no podía encontrar comodidad alguna.


Desde que despertó un intenso sentimiento de presión en su pecho lo ahogaba, sentía que era algo difícil respirar y el mareo era constante en su pequeño cuerpo por un olor constante que sentía a rosas aunque el no usara perfume.


Nat con solo 17 años estaba en medio de su clase de Ciencias cuando sintió ganas de vomitar. Sin importarle si tenía el permiso o que pensaran los demás simplemente se levanto de su asiento y corrió hasta el baño más cercano a devolver lo que el suponía era su desayuno hasta que vio un montón de pétalos de muchos tipos de rosas, entre rojas y amarillas salir de su boca.


Su movimiento no paso desapercibido, su mejor amigo lo había notado desde esta mañana y no paro de preguntarle si tenía algo mal, por lo que no se le hizo extraño que James llegará unos minutos más tarde a ver que había sucedido.


Todo bajo la intensa mirada de un chico alto de cabello negro que apretaba sus puños evitando levantarse.


🌸


El joven Nat era un chico al que fácilmente podrían llamar el nerd del curso, era extremadamente aplicado, puntual, honesto y pequeño en comparación a sus compañeros que ya pasaban del 1.70.


Estaba en su último año de escuela y estaba perdidamente enamorado de su amigo de la infancia Max.


Habían crecido juntos, pues eran vecinos, sus casas estaban justo al lado de la otra, sus padres eran grandes amigos y prácticamente eran demasiado cercanos para ser cierto, desde las fiestas infantiles hasta los primeros días de escuela siempre fueron compartidos para ambos, realmente el cariño que se tenían era genuino, al menos para Nat lo era, o incluso era más que eso para el menor de los dos.


No sabe en que momento termino por enamorarse de Max pero venían siendo años ya, no sabe si fueron sus gestos de cariño con el, su cabello negro, su altura, su cuerpo o la manera en la que lo podía entender tan bien fuera el problema que fuese.


Nadie lo trataba como Max, nadie era como Max y esas señales simplemente terminaron por enredar a su pequeño corazón, lastimosamente no fue como el lo soñó alguna vez.


Cuando se confesó cuando tenía 14 y tomo toda la valentía para contarle a Max lo que sentía fue rechazado sin cuidado alguno.


En algún punto pensó que era su edad, su género, su forma de ser, tal vez era todo de el que Max no encontraba atractivo pero jamás sabría cual era la razón, pues el mayor a partir de entonces se distanció de el. Aún así, su enamoramiento nunca se fue.


Igual Max realmente no se fue de su vida, aún se veían por culpa de sus padres, pero jamás hablaban. Max fue a visitarlo y lo acompaño llenándolo de abrazos cuando su abuelo murió, incluso lo consoló cuando lloró por ser rechazado de su universidad soñada, se quedo en su habitación hasta la mañana siguiente para asegurar que estuviera bien pero tampoco eran la amistad que eran antes.


A este punto, cuando ambos ya estaban a nada de graduarse y comenzar la universidad sabía de Max lo mismo que sabía todo el mundo, que era el mejor jugador de baloncesto del equipo, que sus notas no eran las mejores pero podría defenderse, seguramente tenía una novia y que tenía media escuela enamorada, el incluido.


Por eso le sorprendió cuando encontró a Max sentado en la acera del parque fumando esperando por algo.


Nat seguía mareado, las ganas de vomitar venían de cuando en cuando, pero al ser el nerd que era no pensaba en perderse las clases hasta que su madre lo llevará al doctor.


Nat siguió la regla no escrita que ambos tenían, jamás hablaban a menos que sus padres estuvieran ahí, por ello camino en dirección a su casa y no se detuvo a preguntarle a Max que hacía, a quien esperaba y mucho menos desde cuando había comenzado a fumar. Simplemente continuo sus lentos pasos hasta que alguien tomo su brazo.


- ¿Estas enfermo? - Pregunto el alto viéndolo, si no fuera por el mareo y la fiebre Nat juraría que era una mirada preocupada.


- Seguramente. - Respondió el menor solo por tener algo de cortesía, realmente ya no tenía nada más que discutir con el, aunque no negaría que ese tono de Max, escuchar su voz nuevamente fueron el bálsamo que necesitaba y se sentía algo mejor. Era su lugar seguro al fin y al cabo.


Iba a continuar su camino cuando el mayor tomo su mochila y comenzó a caminar a su lado. Nat iba a comenzar a protestar porque no quería que el mayor lo molestara o comenzará a fastidiarlo como los otros chicos de la escuela lo hacían pero lo interrumpió antes de poder hablar.


- Déjame acompañarte a casa, tu madre estará preocupada.


El sonrojo en Nat seguro fue notorio, pero estar enfermo le daba la ventaja de excusarlo con fiebre, su corazón se derritió aún más cuando con toda la calma del mundo Max comenzó a caminar lento para no sobre esforzarlo y sosteniendo su mano como cuando volvían del kinder. Juntos.


🌸


El doctor volvió luego de varios exámenes y tomografías que lo tenían asustado, realmente esperaba que no fuera nada grave pero no paraba de estar asustado por más que su madre apretara sus manos para calmarlo.


- Bien, Nat, esto es una noticia difícil de dar pero tus padres deben saberlo para saber cual será la mejor forma de tratarlo. - Dijo el doctor en un tono bastante serio, lo que termino por preocuparlo más.


- ¿Es grave? - Pregunto su madre apretando su mano.


- No será sino tomamos acciones a tiempo. Su hijo tiene una enfermedad llamada Hanahaki. Varios tipos de flores crecen en su interior, principalmente rosas cerca a su corazón y pulmones como podrá ver en la tomografía, por lo que explica la dificultad en la respiración y vomito. Con el tiempo las flores pueden continuar creciendo, aumenta de tamaño, por ende las dificultades, en los peores casos, la muerte porque llegarán a asfixiarlo.


Su madre rompió en llanto una vez el doctor tomo una pausa, el también lo hizo, fue desgarrador escuchar a sus 17 años que podría morir sino tomaba el tratamiento correcto, trato de consolar a su madre pero el tampoco estaba demasiado alentado.


- La enfermedad es causada por un amor no correspondido. Seguramente lleva años enfrentando el sentimiento que su cuerpo a comenzado a manifestarlo - Continuó el doctor - Por ello lo delicado del tratamiento, porque niño tendrás que enfrentar varias cosas desagradables. Claramente al ser menor de edad tus padres tendrán la palabra final, aunque podrás hablar con ellos de las múltiples opciones pero lo hemos detectado a tiempo.


Una vez su madre estuvo más recuperada pudo hablar. - ¿Cuál es el paso a seguir doctor?


- Por ahora, podemos darle algunas pastillas, eso evitará el crecimiento y los vómitos pero solo por un tiempo. - El doctor lo volteo a ver directamente - Es esencial Nat que o esa persona comience a corresponderte o tengas otra relación que pueda eliminar los sentimientos que tienes por esa persona. En caso que la enfermedad empeore debemos operarlo.


- ¿Operar? ¿Pero que se haría? - Dijo el menor limpiando sus lagrimas.


- Se retirarían todas las flores pero con ello, los sentimientos que tienes a esa persona se irán para siempre, no podrás volver a amarla, nunca, ni siquiera porque esa persona se lo proponga y mueva el cielo por ti.


- ¿Por qué no operarlo ya? ¿Por qué debemos esperar a que este a ese punto de casi morir? - Dijo su madre algo alterada.


- Aún es muy temprano en la enfermedad para tomar ese paso y seguramente si su hijo tiene éxito podrá superar ese enamoramiento, es joven y las parejas van y vienen, además la intervención puede ser riesgosa, su cuerpo necesita una preparación física y psicológica para ello.


🌸


Le dieron el resto de la semana libre en lo que las pastillas hacían el efecto deseado y por más que su madre insistió, no le comentó quien era su amor no correspondido, simplemente se lo trago como varios de los pétalos que se acumulaban en su garganta cada que ella quería preguntar.


A quien si que le contó fue a James y Nu, quienes si sabían todo el amor que tenía por Max desde años atrás y habían venido esa noche de viernes a dejarle su tarea, estaban preocupados pero a la vez pretendían ser optimistas.


- Estoy seguro que lo superarás. - Dijo James mientras acariciaba su cabello tratando de calmarlo porque no pudo evitar llorar, todo lo tenía extremadamente abrumado mientras tenía su cabeza apoyada en las piernas de su mejor amigo.


- ¡Si! - Dijo Nu tratando de levantar su animo - Además en las recomendaciones decía que debes evitar llorar por esa persona, solo hará que las flores crezcan rápido.


- Nu no digas eso, solo lo angustiaras más.


- Pero es la verdad, debe poner de su parte así mejorarás pronto. Además iremos a la universidad y seguramente habrá gente más guapa que Max.


- ¿Has pensado en decirle a Max? No a parado de preguntarnos que te pasa.


- Claro que no - Respondió Nat levantándose y limpiando sus lagrimas. - Igual, no creo que realmente le importe, tengo que superar esto solo.


Nu y James se vieron preocupados, no dudaban de la determinación de su amigo, pero en los temas del corazón no era solo decir y ya, tomaría tiempo, tiempo que no sabían si su amigo contaba con el.


La realidad era que las pastillas solo le comprarían algunas semanas, debía actuar y pronto.


Los chicos se fueron dejando a Nat solo listo para dormir una vez debieron volver a sus hogares, el menor dejaba la ventana abierta por la fiebre y el calor que hacia ya que estaba entrando el verano, no pudo evitar ver a la ventana frente a la suya, las luces estaban apagadas.


Max no estaba en casa.


Seguramente había salido con sus amigos de fiesta, era viernes y el mayor ya con 18 podía salir cuando quisiera a donde quisiera, sus padres no se molestaban por ello, aún estaban al pendiente de la hermana de Max y estaban abajo en el comedor consolando a su madre seguramente.


🌸


Trató de dormir, pero el olor a flores lo tenía demasiado mareado, no paraba de toser pétalos y respirar fue demasiado complicado para ser una noche tranquila.


A las 2 am se levanto a vomitar más de las flores que lo tenían agobiado y algo de paz llegó o eso pensaba.


Cuando volvió a la cama tratando de dormir, escucho ruidos en la ventana que lo asustaron pensó que si fingía dormir nadie lo molestaría, seguramente era un fantasma y el los odiaba, por lo que apretaba sus ojos para evitar verlo pero su oído se agudizaba.


El susurro de ropas cayendo le sorprendió, luego el sonido de la ventana cerrándose y luego el olor a alcohol inundo su cama, iba a levantarse, ya era demasiado para ser un fantasma cualquiera pero unas manos frías evitaron que lo hiciera.


- No te asustes, soy yo. - La voz grave de Max rompió el silencio de su habitación.


Su corazón comenzó a latir con fuerza, no dormían en la misma cama desde que el mayor cumplió los 14.


- ¿Qué haces aquí? - Dijo Nat tratando de sonar lo más tranquilo posible, quedándose quieto mientras Max simplemente enterraba su rostro en su cuello.


- No quiero que mis padres sepan que estoy borracho. - Nat sabía que esto era verdad, pues escuchaba como Max arrastraba algunas de las palabras que decía.


En parte era cierto, Max no quería un regaño de sus padres, pero sobre todo, no pudo evitar ir a ver a Nat luego de varios días de no verlo en la escuela, quería estar a solas con el menor.


- Solo no vomites en la cama. - Respondió el menor fastidiado tratando de volver a dormir, los minutos pasaron pero Max rompió el silencio.


- Tus amigos no quisieron contarme que tienes.


- No es nada grave. Es una mala gripe. Ya comencé tratamiento, estaré bien en algunas semanas.


- ¿Algo en lo que pueda ayudar?


Nat quería gritarle que si, que el podía ser la cura de todos sus males, que podría robarle un beso y hasta más y seguramente con esto Nat sería otra persona, todas esas estúpidas flores que lo tenían cansado desaparecerían pero sabía que la respuesta sería no.


- No, tampoco es que me voy a morir, se me pasará.


El silencio reino y sintió a Max más relajado que antes incluso en su respiración podía notar la tensión desaparecer del cuerpo junto a el, la cerveza seguramente había causado que durmiera más rápido por lo que Nat no pudo evitar decirlo, bajito casi en un susurro.


- Extrañaba esto, te extrañaba Max.


Una vez por fin Nat estuvo dormido el mayor acomodo mejor las sabanas para que descansaran mejor, abrigando a Nat, vio las pastillas en la mesa de noche pero no se atrevió a tomar las cosas de Nat sin su permiso por más que la tentación le decía que las tomara y averiguara que pasaba con el menor, solo siguió abrazando su cuerpo.


- Yo también extrañaba esto Nat. Te extraño Nat.


El mayor intento dormir tomando al menor y acomodándolo en su pecho mientras el olor a flores lo embriagaba en su dormitar, seguramente era un nuevo perfume de Nat, rosas, sus favoritas.


🌸


Estaba tosiendo como loco pétalos en el baño de la escuela luego de salir corriendo a vomitar de su clase de algebra.


James no demoraría en llegar y darle agua o acariciar su cabello por unos minutos mientras la fiebre bajaba.


Las semanas habían pasado, ya había vuelto a la escuela pero los síntomas no parecían mejorar, no luego de levantarse la mañana siguiente y encontrar que Max se había ido antes de que el pudiera decirle algo.


Se había ilusionado con poder desayunar juntos viendo caricaturas como en los viejos tiempos pero claramente eso no paso.


De solo recordar ese día y lo especial que fue para el volvió a vomitar con fuerza pero había otro recuerdo que lo ponía aún más enfermo.


Odiaba cada segundo de esto, odiaba cada segundo de su enamoramiento y se odiaba por no poder superarlo, por seguir ilusionado por Max.


Su enfermedad estaba cada vez peor, no iba a engañar a nadie, ya incluso habían dado la orden de operar en su último control aunque el había rogado que no lo hicieran, seguramente en unos días estaría internado en el hospital.


Por más que lo odiaba, prefería sacrificar su vida a dejar de amar a Max.


Sus padres ya habían tomado la decisión de operarlo cuando se puso peor hace unas semanas después de que James y Nu lo llevaron a una fiesta para distraerlo a la casa de Net y que se olvidará de Max.


Cosa que resulto hacer todo lo contrario.


En la fiesta, ya habían tomado algunos tragos, era la primera vez que el alcohol entro al sistema de Nat y hizo estragos en el, bailaba con todos los que se acercaran, todo era borroso y sobre todo lo hacia querer beber más.


La razón principal para tanto descontrol con el alcohol fue encontrarse en la fiesta a Max bailando con una chica de su curso realmente hermosa.


Nat estaba mal de verlos, ella era todo lo que el jamás podría ser, tenía un buen trasero, un cuerpo curvilíneo, era de las mejores de la clase y completamente social, al verlos simplemente salió de la casa a vomitar.


En su camino solo vio a James besarse apasionadamente con Net y a Nu coqueteando con Zee uno de los amigos de Max. Las ganas de llorar se acumulaban en sus ojos.


Una vez afuera, limpió su boca mientras intentaba en su borrachera encontrar sus lentes, una mano se los tendió y había un chico demasiado lindo, atento y preocupado por el.


- Te vi salir de la casa ¿Estas bien?.


- Si no te preocupes, estaré mejor...


- Tutor, puedes llamarme así.


- Nat, un gusto, lamento que me conocieras así.


Se quedaron sentados hasta que el mareo de Nat desapareció y el chico no paro de hablarle para saber más de el, darle agua, cuidarlo y estar pendiente de que se pusiera mejor mientras volvían a la casa. Una vez dentro Nat quiso salir corriendo de nuevo.


Max lo esperaba en la puerta con una cerveza en la mano, estaba molesto.


- ¿Por qué viniste si estás enfermo?


- Puedo hacer lo que quiera Max déjame solo.


El jamás le respondería así al mayor pero estaba agotado, molesto y no quería lidiar con el.


Tutor los vio y quiso defenderlo pero Max lo mando a volar hasta que quedarán solos.


- No deberías juntarte con el. Solo quiere una de ti.


-¿Pero si contigo verdad? Al menos el quiere algo de mi no como otros.


Escucho a Max reírse de el, como siempre subestimandolo. Simplemente era un desastre manejar las cosas así.


- Vuelve a casa Nat. Estás enfermo y borracho.


- Obligame o vuelve conmigo. Si no vas a hacer ninguna de las dos, quítate Max.


El mayor lo vio con rabia y aprovecho su gran cuerpo para taparle la entrada a Nat, quien comenzó a golpearlo suave en el pecho.


Hasta que se irrito y termino por hacerlo más fuerte, más agresivo, dejando salir toda la rabia que tenía contra Max, ya a este punto estaba llorando.


Max dejó la cerveza en la entrada, se lo llevó adentro donde nadie los viera.


Una vez dentro de una de las habitaciones desocupadas abrazó a Nat tratando de consolarlo.


- Esto es tu culpa - Decía el menor entre lágrimas. - No estaría enfermo si no fuera por tu culpa.


Max abrazo más fuerte a Nat y no pudo evitar sentir su corazón volverse más pequeño, no entendía a que se refería el menor pero decidió no soltarlo.


🌸


James estaba corriendo por el pasillo llevando las pastillas de Nat con sus cosas, seguramente el menor estaba en el baño cerca al final del corredor, estaba a punto de llamar a su madre porque dudaba que Nat podría pasar de esta noche fuera del hospital pero una mano le rapo la maleta de su mejor amigo.


Al voltear era Max con su amigo Net.


- ¿Qué haces con las cosas de Nat? - Dijo Net molestándolo - Supongo que es por eso que ya no respondes mis mensajes.


- Cállate Net, dame la maleta. - Dijo Max con voz fuerte.


- James, dame las pastillas.


- No voy a dejar que molestes a Nat. - Dijo James con todo el coraje del mundo, su amigo lo necesitaba y estos tontos no querían dejarlo ir. - Hablo en serio Max no es el momento, esto es una emergencia.


- Deja de molestarme y dame las cosas de Nat.


- ¿Por qué lo haría? Ya ni te importa que le pase al chico, esta enfermo y si eres el primero en querer jugarle una broma pesada con sus cosas, vete a la mierda Max.


- Hablo en serio James, solo dame las cosas yo iré con el.


- ¿Irás con el como cuando lo golpearon tus amigos la semana pasada? ¿Irás como el día en el que en una fiesta le dijiste a tus amigos que era un pegajoso y estabas aburrido de el aún sabiendo que el estaba en esa fiesta? O mejor ¿Irás con el como cuando lloraba hace unos días de pensar que tanto lo odiabas?


Max solo pudo mirar a James, extrañado, no tenía idea que esas cosas pasaran, claro que sabía que algo con el menor no estaba bien, sus cortinas permanecían cerradas todo el tiempo, su ventana también por lo que no pudo volver a visitarlo desde esa noche que llego de fiesta. ¿Tanto llegó a desconocer a Nat?


- James, no tengo la menor idea de que me estas hablando.


James se quedo unos minutos viéndolo a los ojos, al no notar segundas intenciones o que el estuviera mintiendo dejo las pastillas en su mano de mala gana.


- Esto no estaría pasando sino fuera tu culpa. Quiero ver a Nat en 10 minutos y estoy siendo generoso animal, voy a llamar a su madre.


Max continuo su camino luego de decirle a Net que se quedará con James esperando a que salieran del baño.


El olor a rosas lo golpeo tan pronto como abrió la puerta, al fondo podía escuchar una tos pesada en el menor quien segundos después salió del cubículo bastante pálido pero sorprendido de verlo.


- James me dio tus cosas.


El menor paso a lavarse las manos, su boca y el rostro, estaba demasiado agotado para si quiera prestarle atención por lo que Max camino para estar cerca a el.


- ¿Estás bien? - Dijo Max demasiado preocupado, Nat no era la persona más callada que digamos.


- Tan bien como cuando te golpea un camión a toda velocidad.


Ambos soltaron una risa suave, Max comenzó a acariciar su cabello y lo abrazó una vez el menor termino de lavar su rostro. Lo tenía contra su pecho y no paro de preguntarse ¿Por qué se alejo de Nat? ¿Por qué simplemente lo quito de la ecuación? El no merecía eso, no merecía tanto desprecio de su parte, menos cuando solo era un chico queriendo ser honesto sobre lo que sentía.


Comenzó a abrazarlo fuerte, el olor a flores lo seguía embriagando, quería meter a Nat bajo su piel, un instinto de proteger a ese pequeño chico que tanto lo necesitaba floreció en su corazón, el sentimiento de darle todo lo que no le dio a Nat antes y no pudo evitar apretar con fuerza.


- Max me estas ahogando suéltame.


- Oh yo lo siento.


- Yo lo siento, no quería ser un pegajoso.


- No eres un pegajoso, yo... - Con un suspiro el mayor continuo. - Yo soy el que debería disculparse. No debí decir esas cosas de ti solo porque el resto de los chicos estaban ahí. Debí tratarte mejor, porque para ser honestos te extraño y me preocupas porque no veo que mejores, cada día te veo peor, no puedo vivir con pensar que necesitas más que unas pastillas.


- Max estaré bien.


- ¡Claro que no! Hay algo que tu y tus amigos me ocultan sobre tu salud, sobre tu día a día sobre quien eres y no puedo evitar lamentarme por ello cuando se que parte de que estés mal emocionalmente es mi responsabilidad, es mi culpa, que te he dejado muy mal y eso no es lo que necesitas ahora, porque fue lo mismo que hice contigo, te aleje y me arrepiento tanto de eso.


- Si lo entendí Max, ya para por favor - Nat se sentía mareado con cada palabra que el mayor soltaba, sus piernas se sentían de gelatina, trataba de sostenerse del lavamanos con todas sus fuerzas pero solo sabía que en cualquier momento de desmayaría.


- No Nat, es el momento para ser honestos, estoy preocupado por ti, me pica saber como estas todo el tiempo, estés vomitando en el baño o riendo en clases con Tutor y sus coqueteos de mierda, Dios no tienes idea como a veces quiero golpearlo para que te deje en paz, me arde querer protegerte y simplemente no se que hacer con estos sentimientos o como acercarse. Simplemente no entiendo que me pasa...


Las palabras ya no eran suficientes, Max tenía razón, no sabía como acercarse, comunicarse o que hacer con tantas cosas que el menor le hacia sentir al mismo tiempo por lo que lo tomo del brazo y lo beso.


Era el primer beso de Nat, el lo sabía y estaba jodidamente orgulloso de ser parte de esa primera vez de Nat, el quería ser muchas de sus primeras veces, lo cual era curioso sabiendo que el le negó esa oportunidad al menor.


Lo beso tan fuerte como podía, lamio sus labios y se perdió en ese sabor a rosas dulces que Nat tenía en su boca, el menor solo gimió de gusto mientras intentaba mantener el ritmo y se sostenía de los fuertes brazos de quien lo besaba.


Una vez terminado el beso, Nat comenzó a toser fuerte dejando escapar algunos pétalos ante la atenta mirada de Max, quien lo miro preocupado cuando el menor corrió de nuevo al baño a vomitar.


Esta vez fue Max quien acaricio su espalda, su cabello mientras estaba en una posición más que humillante posible, mientras dejaba salir todo eso que lo atormentaba, sentía que eran demasiados sentimientos para un solo día.


Cuando termino Max le dio agua, lo abrazo mientras estaban agachados en el suelo del baño y trataba de darle consuelo con varias caricias tiernas.


- Nat ¿Ya estas mejor? James dijo que llamaría a tu madre.


El menor no respondió nada durante unos segundos. Solo respiraba agitado buscando consuelo ante tantas cosas en el pecho de Max, ya no podía esconderlo más, era una tontería, más cuando pronto dejaría de sentirlo tan intensamente si lo operaban y en el delirio que genero su fiebre no pudo evitar soltar antes de desmayarse.


- Max, te amo.

Let Maps know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog