Prólogo
Un Bakugou de cinco años se encontraba en clase, haciendo una actividad, cuando de pronto otro alumno levantó la mano, haciendo una pregunta a la profesora.
—¿Podría habladnos de la Profecía?
—¿Queréis que os hable de ella?
Todos afirmaron.
—Bien. La Profecía dice que la persona a la que le digas las palabrasTe amoquedará ligada a ti para siempre. Por lo que nunca debe decirse a nadie antes del matrimonio.
—¿Qué significa estar ligado a alguien?
—Significa estar unido, para siempre. Por ejemplo, si tu le dijeras esas dos palabras a alguien por error o aposta, esa persona quedaría unida a ti y tendríais que estar juntos para siempre, aunque alguno de los dos no quisiera. Por eso no debéis decirlo hasta que lleguéis al matrimonio.
—¿Y no hay alguna manera de eliminar esa unión?
—No, es imposible. Una vez unidos, no se puede deshacer. Lo único capaz de deshacer esa unión es la muerte.
—Y si es tan peligroso, ¿Por qué usted puede decirlo?
—Porque yo ya estoy ligada a alguien. Una vez unido a alguien ya puedes decirlo siempre que quieras.
—¿Y a mis padres? ¿Podría decírselo?
—Siempre que estén ligados a alguien, sino no. La Profecía no entiende de sangre.
—¿Existe alguna forma de no quedar ligado si alguien te lo dice para joderte o estar unido a ti aunque tu no quieras? —cuestiona un cenizo de ojos rubí.
—Solo existen dos maneras. Estar ligado a alguien, ya que de esa forma no te afecta si otras personas te lo dicen y la segunda es, no habiéndolo escuchado.
—¿A que se refiere con eso?
—Que si tu por ejemplo se lo dices a alguien y esa persona por algún motivo no te ha escuchado, no funcionará. Tiene que escucharte decirlo. —termina de explicar —. Por eso niños no se os ocurra decirlo a nadie y mucho menos a esta edad. Esperad al matrimonio y a la persona correcta.
Todos asintieron.