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Katsuki Bakugo era un omega dominante que desde muy chico creció con la idea clara de no ser mantenido como un omega bueno para nada, en una sociedad igualitaria donde los omegas podían estudiar y elegir una carrera pero donde los omegas preferían ser tratados como muñequitas de porcelana.
También; por alguna razón, odiaba con todas sus fuerzas a Izuku Midoriya, su compañero de trabajo. No sabe qué lo impulsa tanto a querer poner sus manos en el cuello ajeno, pero quiere hacerlo, tomar su cuello y ahorcarlo hasta borrar la bonita sonrisa de marca que tenía ese estupido Alfa.
Claro que lo odiaba, con cada centimetro de él, cada día lo odiaba otro poquito más.
Lo odiaba con todo su ser.
...
Katsuki se encontraba hastiado, más irritable de lo normal y agotado físicamente, uno de esos días donde desea que todos se vayan a la mierda y se pudran, su celo está cerca y le parece una puteada del universo el hecho de ser tan irregular.
— Kacchan — también quiere que ese alfa idiota de cerebro fundido lo deje de molestar con trabajo.
— ¿Qué jodida mierda quieres ahora? — preguntó con enojado
Se sentía tan húmedo y excitado, necesita follar con alguien, y el olor natural a petricor cambia a Menta en un santiamén, nubla sus sentidos y lo desestabilizan.
— Deku~
Él alfa ya estaba acostumbrado al vocabulario florido y extenso del omega rubio, dos años de convivencia no pasan en vano. Se limita a suspirar por lo bajo, el aroma que desprende el omega le hace saber que no desea que se le acerque, respeta eso.
— Solo te vine a traer los balances de cambio, ya me voy
— Como sea
Izuku no sabe como acabó follando con alguien que lo odia sin razón aparente, pero sus sentidos están nublados y no va a pensar en eso, solo va a concentrarse en ese culo que esta apuntó de enamorarlo ¿Se puede uno enamorar de la parte inferior de alguien, dejando de lado las groserías y el mal genio?
Aunque es tan masoquista que también le gusta, típico de alfas como él.
Ese día cada quien sale del trabajo a la hora indicada sin ningún contratiempo, desgraciadamente para Bakugou, su departamento queda frente al de su compañero y este le acompaña hasta allá, de cierta forma puede agradecerle porque los otros alfas se alejan de él durante su precelo por las agrias feromonas del otro alfa.
Pero ni de coña lo admite, primero muerto.
Cuando llegaron al portal de la casa de Katsuki se detuvieron, se miraron de reojo y antes de que Izuku pudiera irse y darle la espalda Katsuki se aferro a su ropa, las piernas le temblaban y su cabeza daba vueltas. Izuku lo atrapó antes de que cayera de rodillas, su nariz percibió el olor a Granada roja y cerezas, exhalo pesado y sintiendo su boca agua.
Estaba delirando, no pensaba en las consecuencias siquiera de sus actos, sólo sabía que no podía ni quería resistirse ¿Por qué su mierdero destinado olía tan bien?
— Más, Deku ¡Ahí!
Tuvo que contar hasta 10 para calmarse, no iba a perder el control como un alfa cualquiera, porque estaba justificado que un omega perdiera el control de su celo, ellos traían vida y sus lobos internos buscan concebir, ¿Pero un Alfa? Ellos; que son la casta más fuerte, no pueden dejarse consumir por el olor de un omega, tocarlo sin su consentimiento o ser débil ante la casta reproductora. Como Alfas debían ser fuertes, proteger y servir a los omegas, si él perdía el control... Caería en lo más bajo de lo cualquiera cae.
Pero es su destinado, siempre lo supo pero Katsuki parecía no darse cuenta de ello, y era tan difícil resistirse porque el omega interno pedía atención pero su parte consciente no.
Las gotas de presemen se mezclaban con el lubricante natural de Katsuki, mezclándose ambos olores como si estuvieran enlazados.
Era tan excitante, saber que sus olores se enlazaban de esa forma, le hacía sentir posesivo, siendo el objeto de uso personal del omega.
Puede sentir la base del nudo hinchado y escuchar al omega suplicar
— ¡Correte dentro, Alfa, quiero cachorros!
Siente una debilidad en su cuerpo, Katsuki jamás se había sentido tan vulnerable y expuesto en su celo, pero el olor a petricor cambió a Menta picante y le hacía salivar.
¿Qué era esta reacción? Se supone que lo odia, ¿si no es por eso que su corazón se agita cuando lo ve, y el incesante movimiento en su barriga, entonces qué? La respuesta se la da su lobo interior
¡Destinado! Abre los ojos ante la revelación, su contraparte siempre había permanecido callada y ahora, demostraba su existencia para decirle ello.
Ah, no odiaba a Deku con todo su ser. Lo ama con todo su ser, que puteada que deba enterarse durante su celo.
La sensación de tener el nudo expandiendose dentro de él, abriéndole el culo y preparado para descargar una pesada carga de semen le nubla.
Muestra su cuello en entrega mientras sigue siendo follado por la dura verga del Alfa.
— Marcame, Alfa —
Puede sentir los dientes clavarse en su cuello y gime extasiado, completo y contento. Aún estaba algo lúcido, sabe lo que hace, aceptara las consecuencias.
Su boca está seca y su vientre duele, necesita calmar el dolor del celo.
— Deku — pide con voz ronca — ah~ ayudame, duele... Mucho, Alfa
Izuku jamas había sentido que la palabra «Alfa» sonara tan bien en la boca de alguien, ahora sabe que si, porque la voz de Katsuki le envía más de un escalofríos placentero.
No demora en tomarlo y llevarlo a su departamento, para nadie es un secreto lo que sucede dentro del cuarto principal.
Su semen explota dentro de Kacchan, y su nudo está tan hinchado que el semen ya debe estar mojando el útero de Katsuki, preparado para traer a la vida unos hermosos cachorros; seguramente omegas, igual de fuertes y valientes que Katsuki.
Nada más imaginar a sus cachorros lo hace ronronear, y es ese sonido el que hace sentir más a gusto al omega, lo tranquiliza.
Su Alfa esta contento de la unión y eso es importante, significa un buen futuro y crianza para los cachorros. Tener un buen Alfa no es importante solo para complacer al omega, sino para sustentar la casa y cuida a sus hijos y futuros cachorros, además de ser fiel y honesto siempre.
Y Deku es un buen Alfa.
...
Cuando despiertan se dan cuenta que es real, todo lo que sucedió había sido verídico y confirmado cuando vieron la marca en el cuello de Katsuki y ta las que tenía Izuku alrededor de su cuerpo.
Sin embargo se sentían plenos, y no existía nada que pudiera arruinar eso.
— No usamos condon... — recordó Katsuki.
Izuku palidecio, ahora no importaba si tomaba la pastilla, el enlace no permitiría que la pastilla hiciera efecto y Katsuki entraría en estado omega.
Ah, parece que serán padres.
¿Fin?